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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Restaurante]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 06:26:03 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[FIC][PASADO] EL CONCURSO DE COMIDA]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=364</link>
			<pubDate>Mon, 16 Oct 2023 12:31:35 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=77">Karlglass</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=364</guid>
			<description><![CDATA[Karlglass se había prometido experimentar todo lo que pudiera mientras estuviese viva y tenía varios sueños que vivir, le apasionaba comer y había oído que el mejor y más exclusivo restaurante del mundo se hallaba en el East Blue y aunque su especialidad era la alta cocina, una vez cada 4 años organizaba un concurso de comida, donde quien más comiera podría comer siempre que quisiera allí ¡¡GRATIS!! No tenía dinero para la inscripción, pero una semana después del concurso la destinarían al Grand Line con el resto de su división y sería la última oportunidad para probar la deliciosa comida del Barolé. Pidió un permiso especial para poder ir al concurso y degustar la comida y le lloró todos los días durante un mes a Mou para que le dejara el dinero de la inscripción con la promesa de devolvérselo en cuanto pudiera, el marine cedió al instante con una gran sonrisa, algo que sorprendió gratamente a Karl y además, le dijo que no tenía que devolverle nada, que esta vez él invitaba. Cada día que pasaba, Karl admiraba más a su superior. <br />
<br />
Ahí estaba el Barolé, era incluso más grande e impresionante de lo que se había imaginado, su comedor era lujoso y a pesar de la altura de la Oni, el barco estaba preparado para albergar en su comedor a todo tipo de seres, había Onis, gigantes, Gyojins y todo tipo de personas, gente con pinta de pirata, marines, nobles y granjeros. Todo estaba preparado para la gran fiesta y allí todos eran simplemente comensales, sin importar su raza, procedencia, sexo, religión y solo el día de hoy, el tamaño de su cartera. Pronto un camarero la llevó a una mesa donde se sentó junto con otros comensales de tamaño parecido al de ella, era la mesa número 25 de 30 que había, y estaba adaptada para que gente de la altura de Karlglass pudieran sentirse cómodos, en la mesa cabían otras ocho personas y junto a ellos y de pie había un camarero. Cuando todo el mundo estuvo en sus posiciones, se apagaron las luces menos una, que alumbró hacia un presentador con un tupé bastante cutre y un micrófono.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">¡Bienvenidos todos a la décima edición de los juegos del hambre del restaurante Barole!! Aunque entiendo que todos los comensales estáis al tanto, me dispondré a enumerar el procedimiento y las normas del concurso, quien no pueda comer más, levantará la mano y se le acompañará a la salida, os iremos trayendo de uno en unos platos de distintas regiones y sabores realizados en exclusiva por los mejores chefs de todos los Blues, si alguien vomita, será descalificado, si dejas algo en el plato, serás descalificado, si se te cae comida al suelo, no solo serás descalificado, sino que se te prohibirá la entrada en el restaurante de por vida. Básicamente, eso es todo, el último en pie tendrá el privilegio de venir a comer aquí siempre que quiera. Tendréis un camarero contemplando que estas normas se cumplan en todo momento, sin más dilación… ¡¡¡QUE EMPIECE EL SHOW!!</span></span><br />
<br />
Un montón de carros llenos de comida empezaron a salir de la cocina entonces y ser llevados a las mesas de forma elegante, ordenada y casi perfecta y se empezaron a servir en las 30 mesas habilitadas a tal evento, el primer plato fue una sopa de marisco que Karlglass se bebió mientras algunos comensales aún no había ni empezado, seguido por una lubina al horno donde ya cayó algún gyojin negándose a comerla y armando algún espectáculo que fue sofocado rápidamente por la seguridad del barco, un tartar de salmón, uramaki de atún rojo, un jabalí entero asado, los platos iban saliendo a toda velocidad y los concursantes poco a poco iban cayendo, Karl devoraba cada plato sin problema e incluso aquellos profesionales se las veían y se las deseaban para poder dar de comer a nuestra querida semioni. Cuando Karl se comió su plato número 35, sólo quedaban tres comensales en pie, un gigante gordo de una tonelada llamado Tony Randal, actual campeón del concurso, un humano de unos 13 años con pinta de no haber comido en un mes y la propia Karl. Sonó un silbato y juntaron a los tres en una sola mesa central, mientras eran observados atentamente por público y cocineros, que estaban solamente para ellos. En el plato número 45 al pequeño humano se le cayó el tenedor con un poco de comida al suelo, se escucharon murmullos y el camarero más próximo a él le susurró que tenía que abandonar el evento. El pequeño no podría volver a comer en el restaurante en toda su vida, Karl paró entonces de comer al escuchar el llanto de aquel crío, mientras el gigante seguía comiendo sin parar. Pobre chiquillo, pero antes de que volviera a poder decir nada, volvió a sonar un fuerte pitido y el presentador volvió a hablar<br />
<br />
<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y LLEGAMOS POR FIN A LOS DOS ÚLTIMOS CONCURSANTES!!! TONY RANDAL ¡ EL GIGANTE PROVENIENTE DEL LEJANO ELBAF Y ACTUAL CAMPEÓN!!! Y KARMELITA EL DEMONIO O ALGO ASÍ, A QUIÉN LE IMPORTA!!! QUE COMIENCE LA FINAL DEL CONCURSO!!!</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">continuará...</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Karlglass se había prometido experimentar todo lo que pudiera mientras estuviese viva y tenía varios sueños que vivir, le apasionaba comer y había oído que el mejor y más exclusivo restaurante del mundo se hallaba en el East Blue y aunque su especialidad era la alta cocina, una vez cada 4 años organizaba un concurso de comida, donde quien más comiera podría comer siempre que quisiera allí ¡¡GRATIS!! No tenía dinero para la inscripción, pero una semana después del concurso la destinarían al Grand Line con el resto de su división y sería la última oportunidad para probar la deliciosa comida del Barolé. Pidió un permiso especial para poder ir al concurso y degustar la comida y le lloró todos los días durante un mes a Mou para que le dejara el dinero de la inscripción con la promesa de devolvérselo en cuanto pudiera, el marine cedió al instante con una gran sonrisa, algo que sorprendió gratamente a Karl y además, le dijo que no tenía que devolverle nada, que esta vez él invitaba. Cada día que pasaba, Karl admiraba más a su superior. <br />
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Ahí estaba el Barolé, era incluso más grande e impresionante de lo que se había imaginado, su comedor era lujoso y a pesar de la altura de la Oni, el barco estaba preparado para albergar en su comedor a todo tipo de seres, había Onis, gigantes, Gyojins y todo tipo de personas, gente con pinta de pirata, marines, nobles y granjeros. Todo estaba preparado para la gran fiesta y allí todos eran simplemente comensales, sin importar su raza, procedencia, sexo, religión y solo el día de hoy, el tamaño de su cartera. Pronto un camarero la llevó a una mesa donde se sentó junto con otros comensales de tamaño parecido al de ella, era la mesa número 25 de 30 que había, y estaba adaptada para que gente de la altura de Karlglass pudieran sentirse cómodos, en la mesa cabían otras ocho personas y junto a ellos y de pie había un camarero. Cuando todo el mundo estuvo en sus posiciones, se apagaron las luces menos una, que alumbró hacia un presentador con un tupé bastante cutre y un micrófono.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">¡Bienvenidos todos a la décima edición de los juegos del hambre del restaurante Barole!! Aunque entiendo que todos los comensales estáis al tanto, me dispondré a enumerar el procedimiento y las normas del concurso, quien no pueda comer más, levantará la mano y se le acompañará a la salida, os iremos trayendo de uno en unos platos de distintas regiones y sabores realizados en exclusiva por los mejores chefs de todos los Blues, si alguien vomita, será descalificado, si dejas algo en el plato, serás descalificado, si se te cae comida al suelo, no solo serás descalificado, sino que se te prohibirá la entrada en el restaurante de por vida. Básicamente, eso es todo, el último en pie tendrá el privilegio de venir a comer aquí siempre que quiera. Tendréis un camarero contemplando que estas normas se cumplan en todo momento, sin más dilación… ¡¡¡QUE EMPIECE EL SHOW!!</span></span><br />
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Un montón de carros llenos de comida empezaron a salir de la cocina entonces y ser llevados a las mesas de forma elegante, ordenada y casi perfecta y se empezaron a servir en las 30 mesas habilitadas a tal evento, el primer plato fue una sopa de marisco que Karlglass se bebió mientras algunos comensales aún no había ni empezado, seguido por una lubina al horno donde ya cayó algún gyojin negándose a comerla y armando algún espectáculo que fue sofocado rápidamente por la seguridad del barco, un tartar de salmón, uramaki de atún rojo, un jabalí entero asado, los platos iban saliendo a toda velocidad y los concursantes poco a poco iban cayendo, Karl devoraba cada plato sin problema e incluso aquellos profesionales se las veían y se las deseaban para poder dar de comer a nuestra querida semioni. Cuando Karl se comió su plato número 35, sólo quedaban tres comensales en pie, un gigante gordo de una tonelada llamado Tony Randal, actual campeón del concurso, un humano de unos 13 años con pinta de no haber comido en un mes y la propia Karl. Sonó un silbato y juntaron a los tres en una sola mesa central, mientras eran observados atentamente por público y cocineros, que estaban solamente para ellos. En el plato número 45 al pequeño humano se le cayó el tenedor con un poco de comida al suelo, se escucharon murmullos y el camarero más próximo a él le susurró que tenía que abandonar el evento. El pequeño no podría volver a comer en el restaurante en toda su vida, Karl paró entonces de comer al escuchar el llanto de aquel crío, mientras el gigante seguía comiendo sin parar. Pobre chiquillo, pero antes de que volviera a poder decir nada, volvió a sonar un fuerte pitido y el presentador volvió a hablar<br />
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<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y LLEGAMOS POR FIN A LOS DOS ÚLTIMOS CONCURSANTES!!! TONY RANDAL ¡ EL GIGANTE PROVENIENTE DEL LEJANO ELBAF Y ACTUAL CAMPEÓN!!! Y KARMELITA EL DEMONIO O ALGO ASÍ, A QUIÉN LE IMPORTA!!! QUE COMIENCE LA FINAL DEL CONCURSO!!!</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">continuará...</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] El representante]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=214</link>
			<pubDate>Mon, 28 Aug 2023 05:38:55 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=214</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Hace aproximadamente 7 años</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La cubertería sonaba ávida de protagonismo. Las copas chocaban y la música amenizaba la velada de dulces tortolitos, marines retirados y gente de una posible peor reputación. Toda aquella fauna convivía allí, en un gran barco que deambulaba por todas las aguas del East Blue.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">“<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">21:00, Barolé. Reserva a nombre de Frank</span></span>”</div>
<br />
Era la primera vez desde hacía mucho tiempo que salía de villa Syrup. Tras una serie de contratos y discusiones supervisados no solo por un buen cuerpo de abogados, sino por la impertérrita mirada de una madre artista y un padre curtido en contratos y letra pequeña, había firmado para una importante empresa representante de artistas emergentes. Fueron ellos los que me recogieron de villa Kudo, los que transportaron mi equipaje y los que me llevaron hasta allí, hasta la cubierta de aquel acongojante navío restaurante.<br />
<br />
- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Chico…ps, chico</span> -escuché a mi espalda. Me encontraba absorto ante la inmensidad del mar, que mecía plácidamente el horizonte ondeante bajo mi visión. Al dar media vuelta, vi que me llamaba el segurata que franqueaba la puerta principal- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Estás solo? Eres muy joven.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah…sí, sí</span> -rebusqué en mis bolsillos la nota que me había dado el capitán del barco que me había llevado hasta allí. Supuestamente debía reunirme con un tal Frank, el cual, si no surgía ningún problema, se convertiría en mi representante, en mi mano derecha; bueno, y en la izquierda, y en los pies… Había descubierto que a los artistas los solían tener entre algodones, como frágiles tesoros que hay que proteger. Sabía defenderme yo solo, pero ¿quién se negaría a tales agasajos?<br />
- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sí, hay una reserva a nombre de Frank</span> -miró de soslayo hacia el interior del restaurante- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y me parece que ya está ahí. No le hagas esperar chico, es de mala educación.</span><br />
<br />
Al entrar, un fuerte aroma a comida y perfume caro me golpeó en la cara. La elegancia del lugar se imponía ante el frenetismo de los camareros, que describían un ballet perfecto por entre las mesas, dejando platos, recogiendo copas, sonriendo sin descanso. A dos mesas de distancia, un tipo de lo más normal me hacía señas para que me acercase. Su repeinado pelo azabache lucía una cantidad ilegal de gomina, por lo que brillaba de más a la luz de las velas apostadas en cada una de las mesas circulares. Sonreí levemente ante la idea de aproximar la llama al inflamable pelo del tipo.<br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Aspros!</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Frank?</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/dmxJGNK/Frank.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Frank.png]" class="mycode_img" /></a><br />
</div>
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡El mismo!</span> -se levantó y esperó a que tomase asiento frente a él. Delante de mí, una extensa selección de copas y cubertería se vendía brillante a mis ojos. Conocía los protocolos, aunque me daban bastante pereza- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Qué tal ha ido el viaje?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, supongo.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Veo que eres de pocas palabras.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y tú de muchas</span></span> -pensé, ya que no quería empezar con mal pie aquella relación laboral- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">He perdido la costumbre de viajar.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues vas a tener que recuperarla</span> -anunció mientras reía a todo pulmón y golpeaba la mesa con fuerza. Miré hacia los lados para asegurarme de que nadie nos mirase raro- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me presento de nuevo: me llamo Frank y voy a ser tu representante. Voy a acompañarte a los shootings, a las pasarelas, a las grabaciones. Yo me encargaré de tu agenda, de contactar con otras empresas, dar a conocer tus necesidades.</span><br />
<br />
Me gustaba la idea de no tener que encargarme de todo el trasiego burocrático. Para mí, la vida del artista se iba a limitar a existir y mantenerme en forma para que no perdiesen interés los de la empresa; pero eso era fácil, ¿quién perdería interés en esta cara? Un ciego, tal vez- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Me parece bien, Frank.</span><br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ahora que te veo en persona, sé por qué han tenido tanto interés en ti</span> -me observaba como si mirase un cuadro en un museo, pero cuyo significado no alcanzaba a comprender- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tienes ese brillo propio de las estrellas.</span> -<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> ¿Qué van a desear tomar?</span> -el camarero se aproximó por la espalda de Frank, haciendo que este se sobresaltase y golpease la mesa, haciendo temblar las copas- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ah jajajaja, yo un vino tinto.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Agua… con gas.</span><br />
<br />
El tal Frank era una persona, cuanto menos, escandalosa. Era evidente que no estaba acostumbrado a las formalidades, a la elegancia y al saber estar: me gustaba. En un mundo de pedantería, es bueno tener a alguien que fuese más básico, más mundano. Comimos tranquilamente mientras me explicaba los términos del contrato, nuestro siguiente destino y algunos formularios que debía rellenar.<br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Sé que eres muy joven, no tienes porqué contestar a la pregunta 6 del…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Gay.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me parece bien, ¿eh? Mi primo segundo por parte de madre tiene un vecino que su tío es gay…creo. Si no lo tienes muy claro puedes…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Lo tengo bastante claro, ¿es un problema para trabajar?</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Que va, por dios! Es el pan de cada día en este mundillo</span> -ahogó su discurso con un largo trago de vino, hecho que ambos agradecimos. Suspiró- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">A ellos lo único que les importa es tu imagen y lo que haces con ella. Ya sabes, no meterse en problemas, nada de escándalos, no patear perritos y esas cosas de moral escasa.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Perfecto.</span><br />
<br />
Me sentía cohibido ante el enorme horizonte que se presentaba ante mí. Poseía confianza, más era consciente de que era muy joven y que tenía mucho que aprender. Algún día sería capaz de explotar todo mi potencial, de ponerle voz a mi verdadera personalidad, a ser Aspros. Ya no era Kishibe, no al menos de forma pública.<br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Bueno, ha estado bien la comida, ¿no?</span> -me preguntó mientras buscaba con la mirada a algún camarero por la zona de la barra- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿La cuenta?</span></span> -lei de sus labios, que no emitieron sonido alguno.<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Si, ha estado bien.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<br />
Nos levantamos de la mesa, agradecimos el servicio prestado y nos dirigimos hacia la salida del restaurante. Un ejército de camareros se abalanzó sobre nuestra mesa, la limpió con la intensidad de un tornado y la dejó a punto para la siguiente reserva, que pasaba por nuestro lado mientras abandonábamos el local.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ese es nuestro barco.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Hace aproximadamente 7 años</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La cubertería sonaba ávida de protagonismo. Las copas chocaban y la música amenizaba la velada de dulces tortolitos, marines retirados y gente de una posible peor reputación. Toda aquella fauna convivía allí, en un gran barco que deambulaba por todas las aguas del East Blue.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">“<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">21:00, Barolé. Reserva a nombre de Frank</span></span>”</div>
<br />
Era la primera vez desde hacía mucho tiempo que salía de villa Syrup. Tras una serie de contratos y discusiones supervisados no solo por un buen cuerpo de abogados, sino por la impertérrita mirada de una madre artista y un padre curtido en contratos y letra pequeña, había firmado para una importante empresa representante de artistas emergentes. Fueron ellos los que me recogieron de villa Kudo, los que transportaron mi equipaje y los que me llevaron hasta allí, hasta la cubierta de aquel acongojante navío restaurante.<br />
<br />
- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Chico…ps, chico</span> -escuché a mi espalda. Me encontraba absorto ante la inmensidad del mar, que mecía plácidamente el horizonte ondeante bajo mi visión. Al dar media vuelta, vi que me llamaba el segurata que franqueaba la puerta principal- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Estás solo? Eres muy joven.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah…sí, sí</span> -rebusqué en mis bolsillos la nota que me había dado el capitán del barco que me había llevado hasta allí. Supuestamente debía reunirme con un tal Frank, el cual, si no surgía ningún problema, se convertiría en mi representante, en mi mano derecha; bueno, y en la izquierda, y en los pies… Había descubierto que a los artistas los solían tener entre algodones, como frágiles tesoros que hay que proteger. Sabía defenderme yo solo, pero ¿quién se negaría a tales agasajos?<br />
- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sí, hay una reserva a nombre de Frank</span> -miró de soslayo hacia el interior del restaurante- <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y me parece que ya está ahí. No le hagas esperar chico, es de mala educación.</span><br />
<br />
Al entrar, un fuerte aroma a comida y perfume caro me golpeó en la cara. La elegancia del lugar se imponía ante el frenetismo de los camareros, que describían un ballet perfecto por entre las mesas, dejando platos, recogiendo copas, sonriendo sin descanso. A dos mesas de distancia, un tipo de lo más normal me hacía señas para que me acercase. Su repeinado pelo azabache lucía una cantidad ilegal de gomina, por lo que brillaba de más a la luz de las velas apostadas en cada una de las mesas circulares. Sonreí levemente ante la idea de aproximar la llama al inflamable pelo del tipo.<br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Aspros!</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Frank?</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/dmxJGNK/Frank.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Frank.png]" class="mycode_img" /></a><br />
</div>
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- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡El mismo!</span> -se levantó y esperó a que tomase asiento frente a él. Delante de mí, una extensa selección de copas y cubertería se vendía brillante a mis ojos. Conocía los protocolos, aunque me daban bastante pereza- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Qué tal ha ido el viaje?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, supongo.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Veo que eres de pocas palabras.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y tú de muchas</span></span> -pensé, ya que no quería empezar con mal pie aquella relación laboral- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">He perdido la costumbre de viajar.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues vas a tener que recuperarla</span> -anunció mientras reía a todo pulmón y golpeaba la mesa con fuerza. Miré hacia los lados para asegurarme de que nadie nos mirase raro- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me presento de nuevo: me llamo Frank y voy a ser tu representante. Voy a acompañarte a los shootings, a las pasarelas, a las grabaciones. Yo me encargaré de tu agenda, de contactar con otras empresas, dar a conocer tus necesidades.</span><br />
<br />
Me gustaba la idea de no tener que encargarme de todo el trasiego burocrático. Para mí, la vida del artista se iba a limitar a existir y mantenerme en forma para que no perdiesen interés los de la empresa; pero eso era fácil, ¿quién perdería interés en esta cara? Un ciego, tal vez- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Me parece bien, Frank.</span><br />
<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ahora que te veo en persona, sé por qué han tenido tanto interés en ti</span> -me observaba como si mirase un cuadro en un museo, pero cuyo significado no alcanzaba a comprender- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tienes ese brillo propio de las estrellas.</span> -<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> ¿Qué van a desear tomar?</span> -el camarero se aproximó por la espalda de Frank, haciendo que este se sobresaltase y golpease la mesa, haciendo temblar las copas- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ah jajajaja, yo un vino tinto.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Agua… con gas.</span><br />
<br />
El tal Frank era una persona, cuanto menos, escandalosa. Era evidente que no estaba acostumbrado a las formalidades, a la elegancia y al saber estar: me gustaba. En un mundo de pedantería, es bueno tener a alguien que fuese más básico, más mundano. Comimos tranquilamente mientras me explicaba los términos del contrato, nuestro siguiente destino y algunos formularios que debía rellenar.<br />
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- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Sé que eres muy joven, no tienes porqué contestar a la pregunta 6 del…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Gay.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me parece bien, ¿eh? Mi primo segundo por parte de madre tiene un vecino que su tío es gay…creo. Si no lo tienes muy claro puedes…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Lo tengo bastante claro, ¿es un problema para trabajar?</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Que va, por dios! Es el pan de cada día en este mundillo</span> -ahogó su discurso con un largo trago de vino, hecho que ambos agradecimos. Suspiró- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">A ellos lo único que les importa es tu imagen y lo que haces con ella. Ya sabes, no meterse en problemas, nada de escándalos, no patear perritos y esas cosas de moral escasa.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Perfecto.</span><br />
<br />
Me sentía cohibido ante el enorme horizonte que se presentaba ante mí. Poseía confianza, más era consciente de que era muy joven y que tenía mucho que aprender. Algún día sería capaz de explotar todo mi potencial, de ponerle voz a mi verdadera personalidad, a ser Aspros. Ya no era Kishibe, no al menos de forma pública.<br />
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- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Bueno, ha estado bien la comida, ¿no?</span> -me preguntó mientras buscaba con la mirada a algún camarero por la zona de la barra- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿La cuenta?</span></span> -lei de sus labios, que no emitieron sonido alguno.<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Si, ha estado bien.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
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Nos levantamos de la mesa, agradecimos el servicio prestado y nos dirigimos hacia la salida del restaurante. Un ejército de camareros se abalanzó sobre nuestra mesa, la limpió con la intensidad de un tornado y la dejó a punto para la siguiente reserva, que pasaba por nuestro lado mientras abandonábamos el local.</div>
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- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ese es nuestro barco.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
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			<title><![CDATA[[Pasado] El Bar que se mece en el océano]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=79</link>
			<pubDate>Wed, 09 Aug 2023 14:06:43 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=29">Terence Blackmore</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=79</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">12:43 Día 310 del año 10, Invierno.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Barolé (situado en algún punto del East Blue)</span></span></div>
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Removí ligeramente la copa con el agitador con el que había venido, un suculento cóctel construido a base de ginebra, fruta de la pasión y algún tipo de agregado de hierbas amargas, que atenuaban levemente el increíble dulzor que desprendía el combinado inicialmente.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El Barolé era un local tremendamente interesante, pues se juntaban personajes de lo más insólito. </span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Un grupo, situado a la izquierda de la sala, estaba formado por soldados de algún cuartel de la Marina cercano, quizá cuatro o cinco de ellos, que no podían evitar ocultar su nerviosismo novato al estar rodeados de maleantes y aparentemente indefensos. ¿Quizá venían de camino de regresar de alguna misión insulsa? </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Por el otro lado de la sala, encontré la mirada insinuante de una mujer que hubiera sido bella, de no ser porque sus rasgos homínidos eran manchados por una piel verdosa decorada por unas escamas tornasoladas a sendos lados de sus orejas, y su pelo yacía lacio por el lateral derecho de su cabeza. Sus manos acabadas en algo parecido a ligeras garras, tenían una particular membrana entre sus dedos. Le acompañaba un hombre calvo y descuidado, prieto, pero alto, quizá algo entrado en edad.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“¿Qué hace una muchacha gyojin sin una cadena al cuello?”</span>- musité en voz baja mientras daba un sorbo a la copa, y esta dejaba caer dos gotas que por poco no mancharon mi camisa de satén de tono blanco, decorada por un lazo negruzco que continuaba la armonía de color de mis ropas, compuestas también por un pantalón de corte recto también negro, y unos zapatos castaño oscuro rematados por espuelas en forma de estrella de cinco puntas y pequeñas dimensiones.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Rememoré por unos instantes lo útiles que eran para tareas de transporte logístico por medio acuático, pues desde mi infancia había contemplado como los compradores de esclavos los utilizaban para mover grandes conjuntos de material a través de los mares.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Finalmente, había otro grupo, piratas quizás, lo que provocó que desdeñara durante unos instantes el ferviente asco por la demihumana. </span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Estos eran bulliciosos, alcoholizados ligeramente, hablando a viva voz de sus hazañas y riéndose, pero no llegaban a ser molestos para el resto de la sala, mas sí para mí parecer.  No pongo en duda que los piratas sean unos buenos clientes, pero a veces eran…problemáticos.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">No tenía mucho más que hacer allí que observar a la fauna, pues mi contacto ya se había ido y había cerrado otro negocio provechoso para la familia Blackmore.</span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">12:43 Día 310 del año 10, Invierno.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Barolé (situado en algún punto del East Blue)</span></span></div>
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Removí ligeramente la copa con el agitador con el que había venido, un suculento cóctel construido a base de ginebra, fruta de la pasión y algún tipo de agregado de hierbas amargas, que atenuaban levemente el increíble dulzor que desprendía el combinado inicialmente.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El Barolé era un local tremendamente interesante, pues se juntaban personajes de lo más insólito. </span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Un grupo, situado a la izquierda de la sala, estaba formado por soldados de algún cuartel de la Marina cercano, quizá cuatro o cinco de ellos, que no podían evitar ocultar su nerviosismo novato al estar rodeados de maleantes y aparentemente indefensos. ¿Quizá venían de camino de regresar de alguna misión insulsa? </span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Por el otro lado de la sala, encontré la mirada insinuante de una mujer que hubiera sido bella, de no ser porque sus rasgos homínidos eran manchados por una piel verdosa decorada por unas escamas tornasoladas a sendos lados de sus orejas, y su pelo yacía lacio por el lateral derecho de su cabeza. Sus manos acabadas en algo parecido a ligeras garras, tenían una particular membrana entre sus dedos. Le acompañaba un hombre calvo y descuidado, prieto, pero alto, quizá algo entrado en edad.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“¿Qué hace una muchacha gyojin sin una cadena al cuello?”</span>- musité en voz baja mientras daba un sorbo a la copa, y esta dejaba caer dos gotas que por poco no mancharon mi camisa de satén de tono blanco, decorada por un lazo negruzco que continuaba la armonía de color de mis ropas, compuestas también por un pantalón de corte recto también negro, y unos zapatos castaño oscuro rematados por espuelas en forma de estrella de cinco puntas y pequeñas dimensiones.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Rememoré por unos instantes lo útiles que eran para tareas de transporte logístico por medio acuático, pues desde mi infancia había contemplado como los compradores de esclavos los utilizaban para mover grandes conjuntos de material a través de los mares.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Finalmente, había otro grupo, piratas quizás, lo que provocó que desdeñara durante unos instantes el ferviente asco por la demihumana. </span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Estos eran bulliciosos, alcoholizados ligeramente, hablando a viva voz de sus hazañas y riéndose, pero no llegaban a ser molestos para el resto de la sala, mas sí para mí parecer.  No pongo en duda que los piratas sean unos buenos clientes, pero a veces eran…problemáticos.</span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">No tenía mucho más que hacer allí que observar a la fauna, pues mi contacto ya se había ido y había cerrado otro negocio provechoso para la familia Blackmore.</span></span></span>]]></content:encoded>
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