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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Fuguwu - 23-02-2025

Estando en cuclillas el Patriota, estaba a punto de golpearle en todo el pecho con la intensión de derribarle usando el Gyojin Karate, cuando el desgraciado aprovecho su velocidad sobrehumana (nunca mejor dicho) para usar las placas que recubren su pecho y abdomen para bloquear mi golpe. Sentí como el impacto de mi puño recubierto por las guanteras era completamente aplacado por aquella masa de acero u otras aleaciones que envolvían el cuerpo del arma biológica desarrollada por aquel tal Dr Omph de la división científica de la marina.
 
Se acercaba una tormenta de arena.
 
Nuevamente, al igual que como había pasado en Momoiro, iniciaba con un ataque que no hacia ningún efecto en mi rival. Sin embargo, esta vez no se trataba de un enemigo, y mi intención no era derrotarle, si no detenerle, pues si bien estaba llevando acabo hechos atroces al terminar con múltiples vidas de civiles inocentes, igualmente era un arma de suma importancia para la marina la cual no podía, ni debía, ser tratada con el mismo odio y desdén con el que se trata a un rival. Las palabras del almirante Yugun Dimípalo resonaban en mi mente: “Yo podré ver todo lo que ellos vean y podré oír todo lo que ellos escuchen o digan” al igual que dijo “están presenciando uno de los milagros del departamento de investigación científica de la Marina. El arma biológica definitiva: El Patriota.”.
 
La tormenta de arena era inminente.
 
Fuera a propósito o no, hay dos cosas que estaban claras: i) esta arma había costado millones a la marina, y ii) el almirante Yugun, al tener completa visión y oído de lo que pasaba a través del Patriota, era consciente de lo que estaba provocando esta nueva arma biológica de la marina y, al no ordenarle inmediatamente que se detuviera, aceptaba por defecto que las acciones del Patriota eran necesarias, incluso a expensas del bien común. Con el primer punto podía vivir perfectamente, pues, aunque no me encantaba la idea de que mis impuestos no fueran utilizados en actividades más triviales pero importantes como las dirigidas a la salud o a la educación, podía entender que el salvaguardar al grueso de la población tuviera prioridad en esta era donde los piratas y criminales se juntaban como una marabunta de adolescente alrededor de una botella de alcohol queriendo demostrar que eran algo más allá de lo que en verdad soportaban como personas.
 
Apolo era la tormenta, la tormenta era Apolo.
 
Normalmente, esto estaría bien, es normal incluso, la juventud es así. Pero no podía soportar la idea de vivir con el segundo punto. Que un almirante de la marina supiera y aceptara el comportamiento de lo que el Patriota estaba llevando a cabo era inaudito, inaceptable, incoherente, insufrible e inadecuado. Aun habían otras explicaciones a la ausencia de ordenes por parte del almirante Yugun (como las fallas en sus circuitos de mandos o comunicación) era innegable que aquella arma que se había dedicado a crear un panteón para los indefensos debía ser detenida. Tras los primeros disparos del patriota, fui consciente de como cientos de personas eran arrebatas de la vida al sentir como se extinguían aquellas voces a diestra y siniestra desde el epicentro de aquella desventura que representaba el arma creada por el doctor Omph.
 
La tormenta de arena era inevitable.
 
El patriota había demostrado que no era inmune a los ataques pues, no solo había buscado la forma de bloquear mi golpe, sino que, además, había sido golpeado por los ataques de el vicealmirante Joe y el comodoro Karl. Sin embargo, antes de poder seguirle golpeando para detener sus intentos homicidas, un ligero inconveniente de 40 metros de diámetro de arena se abalanzó frente a mí. Después de mi ataque, Apolo había desencadenado el suyo provocando una enorme tormenta de arena alrededor de todo (y todos) a 40 metros en todas direcciones desde su ubicación para la cual no tuve más reacción mas que la de lanzar múltiples golpes al aire con las palmas de mis manos completamente abiertas intentando evitar que aquella tormenta me hiciera su prisionero. Sin embargo, no fui lo suficientemente rápido o hábil para evitar por completo los azotes de aquel desastre natural que había incrementado aún mas el pánico de los civiles a los cuales, por suerte, había evitado, quedando cegado por las finas partículas de arena que se me metían en los ojos.
 
El caos, la confusión y la destrucción eran una constante preocupante en el manglar – “¡Detén la tormenta, Apolo!” – grite mientras seguía intentando nulificar el daño de la misma sin lograr por completo mi objetivo, aunque reduciendo su impacto gracias al Gyojin Karate.
 
Indiferente a todos nosotros, el Patriota se alejo de donde nos encontrábamos en dirección desconocida, aunque con mi Haki de Observación pude sentir como se dirigía en dirección a donde se encontraban los civiles. Empecé a correr en su dirección, siguiendo por detrás a la comodoro Karl quien había reaccionado igualmente ante el movimiento de la defectuosa arma biónica, y al vicealmirante Joe quien también se dirigía en dirección a aquel ser descomunal. Otras 7 energías desaparecieron de golpe, el Patriota seguía cobrando vidas a diestra y siniestra. Luego otras 38. La sensación que perdida absoluta que podía sentir con el Haki era extenuante, casi me hacia querer no usarlo en absoluto, pero debía seguir adelante, por el bien de todos.
 
Sali corriendo en la misma dirección en la que se habían dirigido el Patriota, el vicealmirante Joe y la comodoro Karl, sorteando a mis compañeros de división gracias al Haki de Observación sin mucha dificultad. Sin embargo, tanto la comodoro Karl, el vicealmirante Joe y el Patriota eran mucho más rápidos que yo y se habían separado a 60 metros de mi cuando aún me quedaban al menos 30 metros más por recorrer. Frustrado por la situación pegue un salto horizontal con todas mis fuerzas intentando llegar nuevamente a donde se encontraba el Patriota para seguir intentando derribarle y detenerle. Para mi buena fortuna, el salto fue suficiente para llegar hasta donde se encontraba y sin caer al suelo desencadene toda la furia contenida que tenía, llevando al límite mis músculos, e impactando lo más rápido que me era posible sobre su pierna derecha con la mejor de mis técnicas, el Samegawara Seiken.
 

 
Resumen

Karmas

Haki

Belico

Inventario



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - James Brando - 23-02-2025

Una vez más, por querer hacer lo correcto y servir acorde a los intereses del Gobierno Mundial, tengo que enfrentarme a la división al completo y traicionar su "lealtad". Pero esta vez, he subido varios peldaños en la escala de poder. Ahora mismo me juego el cuello contra el mismísimo líder. Joe. Lo respeto como soldado y como luchador, pero no puedo permitir que cruce la línea por un ataque de histeria colectiva. Tengo más que claro que, con suerte, podré detenerle el tiempo suficiente como para que me escuche y entre en razón. Pero si no calculo bien mis movimientos, me va a arrollar como un tanque de guerra.
Mis "compañeros" siguen con su frenesí de ostias contra el Patriota, al que ahora le doy la espalda. Con suerte, se revelará y tendrá la capacidad de defenderse. Pero siendo un trabajo de última generación del Gobierno, jamás atacaría a los aliados del mismo, a soldados de la Marina. La división tendría mucho que aprender de su optimizado software y programas. Por mi parte, yo observo atento la reacción de Joe que, lejos de querer ignorarme o quitarme del medio de un guantazo, parece querer conversar conmigo. Aunque no bajo la guardia, me alivia el ver que el Vicealmirante prefiere usar las palabras calmadas a los puños de primeras, a diferencia de su mano derecha.

Sin embargo, todo se va al garete. En uno de los ataques buscando eliminar al Patriota, una tormenta de arena se levanta con violencia. Apolo ha hecho de las suyas y, con un ataque indiscriminado, nos rodea a todos en una espiral de destrucción cegadora. Joe cae al suelo frente a mi, incapaz de mantener el vuelo. Yo pierdo la concentración por el dolor y la ceguera, siendo incapaz de mantener mi respiración Hamon por el levantamiento de grava y arenisca. Todo el que se encontrara dentro de aquel torbellino acabaría gravemente lesionado si no, abatido.
Irónicamente, el único que parece mantener toda su entereza es el mismo BioAndoride al que tras de mi, puedo escuchar como balbucea y habla con su aún chistosa voz, que parece inalterable frente a todo. Yo aprovecho los segundos de confusión del destrozo de Apolo en los que Joe ha caído para intentar convencerlo. Podrías aprovechar el momento, pero si él me había dado la oportunidad, yo no faltaría a su honor con deshonra. -Joe, es tan sencillo como...- A duras penas podemos ver. Con suerte me pueden oír. Pero lo que no tengo es atención. El robot, incansable e implacable en su misión, interrumpe mis palabras y se lleva todo el interés del héroe. Yo solo puedo ver cómo su rostro voltea en busca del arma, que me flanquea por la derecha. Cuando consigo visualizar al aliado, solo veo que sigue eliminando criminales sin cuestionar ética o moral y, por suerte , no le tiembla el pulso a la hora de causar bajas colaterales, inhabilitado la estrategia rastrera de los piratas de esconderse entre los civiles. Ya no habría sitio donde esconderse. Pero Joe no está dispuesto a atender a razones. Y como un relámpago, se escapa de mi vista para fulminar al Patriota.
El problema se ha duplicado en dos frentes. Por un lado tenemos al inconsciente de Apolo, arrasando con todo a su paso de forma indiscriminada. Por otro, la insensatez de Joe, que no duda en dejar escapar a terroristas a cambio de salvar a un puñado insignificante de civiles sin importancia. Ahora debo tomar una decisión de vital importancia. Por un lado, puedo arremeter contra Apolo con un ataque a máxima potencia. Así cesaría la tormenta, frenaría la destrucción causada por la misma y como guinda final, me quedaría más agusto que nadie de soltarle tremendo meco. En el otro lado de la balanza, asaltar a Joe y hacerle entrar en razón, ahora a malas, para salvaguardar la integridad del Patriota. La decisión la debo tomar en milésimas de segundos... Y antepongo mi deber y lealtad frente a mis gustos personales.
Si con suerte puedo seguir el ritmo del Capitán con la respiración Hamon... Sin ella, a duras penas puedo presentar batalla. Pero si mis músculos no responden, mi voluntad y mi determinación me llevarán a mi destino. Tenaz, doy un brinco prodigioso para seguir la trayectoria del fugaz desplazamiento de Joe. De la fuerza del salto, salgo del rango de la temible tormenta de arena y, con la inercia, los granos de arenisca van quedando atrás, permitiéndome ver con más nitidez. Joe reposa en el suelo, frente a un Patriota indoblegable. Yo trazo una parábola perfecta, directo para caer sobre el héroe. Desde el cielo, a mitad de camino, puedo ver cómo Joe se mantiene exhausto, dándome la espalda. Es mi oportunidad para atacar y conectar sin dificultad. Pero algo dentro de mi, me hace gritar de nuevo en mitad del salto, llamando su atención al completo.
-¡¡¡EL ROBOT TE OBEDECE!!!-
Siempre he preferido atacar por la espalda. Ser sigiloso, traicionero y asestar un golpe letal cuando el enemigo baja la guardia. Esta vez no. No contra Joe. A él lo derrotaré de frente. Le abriré los ojos aunque me cueste la vida. El mundo necesita héroes. El Gobierno Mundial necesita símbolos como él. 
Voy replegando el brazo derecho hacia atras, doblando el codo y cerrando el puño. Todo mientras desciendo en la parábola, cayendo con el rostro por delante todo lo perpendicular posible al suelo. Y cuando tengo a tiro al futuro de la Marina, descargo un terrible puñetazo frontal, descendente para él, contra su rostro. En el va impreso toda la frustración vivida hasta el momento en la División. Pero también la esperanza de que, en mitad de tanta insurrección, haya alguien con valores. Mientras el golpe se ejecuta, grito a pleno pulmón.
-¡¡¡RECUERDA A QUIEN SIRVES!!!-
Del Gobierno Mundial a la Marina. De la Marina a los Almirantes. Bajo estos, nadie más. Con suerte, recordaría que por encima de todo, está su deber. Pero con que solo recordara las últimas palabras de Yuju respecto al Patriota... Con eso ya me daba con un canto en los dientes.


Aclaraciones

Bélico



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Apolo Bahía - 23-02-2025

Frustración. Frustración fue lo que sentí al notar que, pese a mi empeño en golpearle a la rodilla, mi Sandy Blunt no fue capaz de atravesarla para amputar la pierna izquierda de esa escoria metálica. En el golpe pude notar la dureza de su cuerpo por lo que la idea de decapitarlo y hacer pagar con su vida todas aquellas que se llevó, iba a ser una tarea realmente complicada. Aún así mis golpes fueron certeros, más certeros que aquel día en la playa de Momoiro ante la patilarga por lo que se podría decir que mis progresos iban dando sus frutos. Pude notar cómo la violencia de mi tormenta conseguía dañar también la armadura y tejidos de su cuerpo llegando a erosionarlos, por lo que a pesar de lo duro que fuese, sólo había que seguir golpeando sin parar como ese pescador que revienta a un pulpo contra una roca una y otra vez para conseguir ablandarlo.

Sin embargo el Patriota desapareció de mi lado ante mis ojos como si de un rayo se tratase. Buscaba con la mirada hacia todos lados pero el sentido de la vista era inservible ante tanta velocidad. Menos mal que Karl me dio la herramienta perfecta para estos casos y con el Waki de observación pude sentir hacia dónde se dirigía su aura, hacia fuera de los límites de mi tormenta de arena.

La peor de las opciones se había llevado a cabo y es que esa chatarra traidora se encontraba en medio de la marabunta de civiles, con charcos de sangre a sus pies. Volvía a sentirme cohibido a la hora de utilizar mi Akuma no Mi pero encima ahora teníamos una contrarreloj. Tenía una visión de túnel hacia el objetivo y, a pesar de oír las voces de mis compañeros, éstas retumbaban y caían como ecos en el vacío, como si fuesen ruido. Desactivé la tormenta de arena para poder moverme y, como un perro de caza inconsciente, salí detrás del Patriota volando en mi forma elemental.

Ya no valía golpear sin control, ahora tenía que pensar y rápido. En medio del vuelo recordé cómo en cuanto nos presentaron a estos fraudes que decían ser armas biológicas, el nuestro nos miró a cada miembro de la División pronunciando nuestros nombres. Además en esta contienda nos estaba ignorando completamente por lo que quizás tendría algún método para no atacarnos. Las auras y voces de los civiles seguían desapareciendo de mi cabeza mientras que el Patriota seguía a lo suyo, atacando sin control y destrozándolo todo, bloqueando la única escapatoria que tenía aquella pobre gente.

Recorrí con mi vuelo veintisiete metros lo más rápido que pude para, en el aire, volver a juntar todos los sedimentos de arena en los que me descompuse para regenerar mi cuerpo. Tras ello y aprovechando la inercia del desplazamiento, al tocar el suelo doblé mis rodillas con destreza y presteza para usar la potencia de mi tren inferior, además de la livianeza de mi cuerpo y tomar impulso hacia aquella máquina que se había convertido en la mano de la muerte. Volaba hacia él con mis cabellos dorados moviéndose hacia atrás debido a la velocidad. Con mi ira aumentando debido a que no estaba entendiendo el juego del almirante. ¿Por qué ese robot era capaz de no atacarnos a nosotros pero sí atacaba a gente inocente?. Convertí mis brazos en arena a medida que estaba llegando hacia el Patriota para, finalmente, caer encima de él sobre sus hombros. Me sujeté a él haciendo pinza con las piernas como si un ejercicio de jiu-jitsu se tratase y traté de ocupar el campo de visión de la máquina, como si fuese un cowboy tratando de dominar a un potro salvaje que en el oleaje perdió el sentido. Con mi mano izquierda arenosa sujeté su cabeza agarrándola firmemente por la boca — Te has encontrado con un terrible destino, ¿verdad? Nevera venida a más — Y procedí a golpearle su ojo izquierdo con mi puño diestro. — ¡Almirante Yugu, soy Apolo! — Comencé a gritar. Durante el vuelo recordé que nuestro superior nos había dicho que él vería y oiría todo aquello que sentiría también el Patriota — ¿Qué clase de broma y juego es éste? La misión era capturar criminales, no matar niños. Aborta y desconecta al PX-04... u os devolveré a vuestro juguete convertido en una lata de sardinas aunque me cueste la vida, ¿me sigues? — Y con toda la rabia acumulada procedí a golpear de nuevo el mismo ojo que antes, clavando mis nudillos de arena en aquel rostro, con toda la furia que tenía y me consumía.


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Ryze Tengen - 23-02-2025

No sé cuántas veces me habia repetido mentalmente “¡No puede ser, no puede ser!” en los últimos segundos, pero el caos que se ha desencadenado es… es demasiado. Por un lado, ese maldito PX-04 sembrando muerte a su paso. Por otro, Apolo desatando su tormenta de arena, cegando a casi todas las personas que estabamois en el area. Me daba la impresión de que nadie estaba realmente concentrado y esto estaba provocando que muchos planes fallaran, por el caos, se estaban metiendo en medio, todos nosotros pisándonos los talones o directamente los unos a los otros para tratar de salvar a tantos civiles como sea posible. Yo estaba tratando de encajar un tiro perfecto, estaba buscando el momento en el que el pacifisita no estuviera atento... Y entonces… veo a James.

James, que por alguna jodida razón que no entendía, se habia abalanzado sobre Joe justo cuando el vicealmirante parecía tener una oportunidad de frenar al androide. No pude si no quedarme sin aliento al ver cómo se impulsa en un salto, describiendo una parábola perfecta sobre la cabeza de Joe y…


-Pero que narices estára haciendo la bola de pelo seca esa... -resoplo, incrédula, al ver que tiene el puño alzado, apuntando a la cara de nuestro propio líder. Siento una punzada de rabia. ¿Está intentando meterle un puñetazo a Joe en medio de un ataque a civiles? ¿acaso no le importaba la vida de los que la estaban perdiendo?. 

Los gritos y el estruendo de la tormenta de Apolo se mezclan con mis propios latidos, que retumbaban como tambores en mis oídos. Miraba el desastre a mi alrededor: fuego, arena, sangre… Y en ese instante, lo veo con total claridad: James se había convencido de que el Patriota está haciendo lo correcto, que esto es “purga de criminales encubiertos”. Que no importa cuántos civiles inocentes caigan. La sola idea me revolvía el estómago hasta las arcadas. ¿Quien su sano juicio haría algo así?.

-Insubordinacion detectada, prodeciendo con el protocolo de la ley organica 14/2015. De hecho. -digo para mi, aún notando el sabor metálico del aire lleno de polvo y cenizas. Mis pulmones arden, pero no importa. Tenía que impedir que James siguiera molestando a Joe o al menos distraerlo lo suficiente para que Joe pueda reaccionar.

Mientras preparo el tiro, podía recordar los días de entrenamiento allá en mi primera base. mis pequeñas manos disparando una pistola más grande de lo que creía poder sostener. Recuerdo la puntería que, de algún modo, mejoré con práctica constante. Todavía llevaba polvo incrustado en las uñas, me lloraban los ojos por el escozor de la arena. pero apunto a James. No sé si es lo correcto, no sé si él reaccionará, pero estoy harta de que la gente muera mientras perdemos el tiempo en peleas absurdas.

-Inciciando proceso disciplinario, según el protoco, el castigo debe de ser igual al delito cometido, De hecho procedo a inhabilitar al soldado. Chishi chūsha 

La mano me temblaba, era normal. estaba a punto de dispararle a un compañero... aunque lo cierto era que nunca le había cogido cariño a ese leon. Era raro, estupido, desagradable para mi forma de ser. Un escalofrío me recorrío la espalda mientras terminaba de elegir en que parte del cuerpo le dispararía. Aunque... si lo que quería de verdad era noquearlo... solo había una opción. Sujeté fuerte el rifle mientras apuntaba por la mira. Decidida, apretaría el gatillo mientras ligeros charcos de veneno se incrustaban alrededor de el arma. El fogonazo de la detonación se expandió a tan sólo un palmo de mi cara, la adrenaliza aun se extendía por mi cuerpo, pude sentir el culatazo en el hombro e instintivamente eché la cabeza atrás para evitar el chorro ardiente que salió por la recámara. El estruendo del disparó se hizo pequeño comparado con el sonido de la arena y las explosiones del pacifista. Mientras la bala giraba en espiral con pequeñas gotas de veneno... que apuntaban directamente a la cabeza del Mink.

Acto seguido, sin preocuparme siquiera de si la bala iba a afectar al Mink, para dejar que mi arma se cayera, aguantandose en mi bandolera para despues acercame unos 10 metros de James y Joe, mientras una ligera concentración de veneno se generaba en la palma de mi mano derecha, confiaba en que mis compañeros serian plenamente capaces de detener al robot, yo no era demasiado util en esa situación.. Pero me ocuparia del Leon.

-Con el poder que tengo en mi mano, James brando eres declarado del delito de insubordinación, procedo a sedarte. De hecho. Dokuya.  En ese momento, daría una palmada fuerte en su dirección y una masa de veneno viajaría de forma agresiva contra el.

resumen


Belico


Gastos



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Patriota-4 - 24-02-2025

El Patriota 04 estaba completamente ido de sí, ofuscado en una misión que para nada era lo que en un principio se había estipulado, obedeciendo a una especie de falla que demostraba que, aquellas armas creadas por el Dr. Omph, no eran otra cosa que un prototipo o, dicho de otra manera, no era la versión definitiva. Eliminados decenas de civiles, el PX-04 no pensaba parar, cerrando su puño derecho y contrayendo el mismo brazo para propinar un puñetazo que se llevaría por delante a unos cuatro pares de inocentes que estaban paralizados del miedo debido a lo cercana que tenían a la mismísima muerte.- Brrrp brrrpp Eliminarrrp brrpp. - Estaba que echaba chispas el cyborg, desatando un puñetazo que sesgaría las vidas de más civiles. O eso habría ocurrido si no hubiera sido detenido a tiempo pues, antes de que pudiera siquiera conectar su ataque, un aluvión de golpes le cayeron al Patriota uno tras otro, no teniendo tiempo apenas de reaccionar a cada uno. Con una velocidad vertiginosa,- y abriéndose paso entre los civiles -, el primero en impactar fue el dedo del vicealmirante en su gemelo izquierdo, con la capacidad de atravesar hasta el tenaz acero como si de mantequilla se tratara, y cortando por completo la acción del humanoide robot, enfocándose completamente en él barbudo marine, quedando a unos dos metros de la pierna que había dañado.

Sin demasiado margen de maniobra, la siguiente en encadenar su ataque fue la comodoro Karl, consistente en un poderoso impacto que se sintió como un martillo pilón sobre el cogote del Patriota, hundiendo severamente la chapa de metal que recubría esa zona, además de romper los tubos y conductos que sobresalían de su nuca debido al puñetazo. En esta ocasión, el PX-04 si que fue directo a girarse para ver quién había sido el origen de la causa, al percibir gracias a sus sensores, unos gritos de provocación, que instaban a atacarle mientras también rodaba a los civiles que huyeran. Gracias a las palabras de aquel ave celestial, parecía que los residentes de a pie reaccionaron finalmente a la situación, empezando a correr en la dirección contraria en la que estaba el arma de guerra salida de control.

Debido a que la atención del Patriota se desvió hacia Karlglass, el ataque de Fuguwu - quién se quedó a unos dos metros de él - impactó de lleno, golpeando en la pierna contraria a la que Joe había atacado y derribándole y, aunque su ofensiva amenazaba con desplazarle además hacia detrás, gracias a la fibras musculares que tenía implantadas en todo su cuerpo pudo ser capaz de quedarse plantado en el lugar, cayendo tumbado y boca arriba, dándole todo el sol invernal sobre su cibernético rostro.

Aquella consecución de ataques, había hecho volar y fundir por completo los circuitos del Patriota, volviendo a convulsionar y echar chispas por cada parte de su cuerpo, tras lo cuál, abrió la boca y empezó a acumular una gran e ingesta cantidad de energía que amenazaría con fulminar a los ciudadanos que aún quedaban con vida. Aumentó la potencia de movimiento de sus Turbinas de Aquiles, empezando a alzarse a la par que sobrecargaba dichas turbinas hasta tal punto que empezaban a echar humos y oler a quemado. Mientras todo aquello ocurría, un hastiado Apolo, se dirigió hacia la faz del arma, empezando a aporrear su ojo a la par que transmitía algún mensaje hacia el que estaba al otro lado de la línea, no llegando a causar el suficiente daño para interrumpir su cometido.

Una vez alzado en el suelo, el PX-04 ascendió, rápidamente, a un par de metros sobre el suelo, apuntando directamente a la multitud que, en esta ocasión, civil más cercano estaba a unos 6 metros del Patriota y a 15 del más lejano. Aquel disparo condensado de energía plasmática, reduciría a cenizas a todo el que se encontrara de por medio y, debido a las cercanías dañaría, sin lugar a dudas a los marines que estaban a su alcance que, aunque el Patriota no fuera consciente, estaban pasando por un conflicto interno. La cooperación ahora sería más crucial y, si no paraban aquel ataque, las pérdidas y bajas podrían ser irrecuperables.

Contenido Oculto


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Fuguwu - 24-02-2025

Aquel puñetazo lanzado a la pierna del Patriota el cual se hacía manipulando el vapor de agua para que el golpe le atraviese conecto de lleno gracias a los anteriores ataques hechos por el vicealmirante Joe y la comodoro Karl los cuales habían sido cruciales en mi ofensiva. El patriota por fin había sido dañado de gravedad de tal forma que el impacto del Samegawara Seiken había logrado derribarle boca arriba. Unos segundos después, Apolo caía de frente sobre el Patriota montándosele en los hombros mientras le golpeaba el lado izquierdo de la cara y al mismo tiempo gritaba al almirante Yugun quien, según sus palabras, estaba viendo y oyendo todo a través del Patriota, para que desconectara al experimento fallido de la marina. Sin embargo, la escena en el manglar 69 seguía siendo un caos total y los civiles huían despavoridos intentando escapar de la zona, siendo animados por los gritos de la comodoro Karl quien demostraba que su lado “humano” era mucho mayor a su lado “oni”.
 
No cabía dudas, los civiles del archipiélago estaban viviendo el mismísimo infierno en la tierra.
 
Tampoco había duda alguna en mí, teníamos que detener al Patriota a como diera lugar, a cualquier costo.
 
El Patriota se encontraba convulsionando en el suelo, echando chispas por cada parte de su cuerpo. Era una visión atroz, horrenda, e inhumana la que se mostraba ante mis amarillos ojos los cuales no dejaban de ver de frente aquella monstruosa escena. Momentos después mi mayor miedo se hizo real, el Patriota seguía activo, el almirante Yugun había ignorado por completo los gritos de Apolo, y el arma se preparaba para seguir atacando sin piedad alguna. Abriendo la boca, empezó a acumular energía la cual, en caso de ser liberada, acabaría con la vida de muchísimos mas civiles de los que ya habían muerto al momento. A la vez, las turbinas que impulsaban a aquel ser espeluznante empezaban a cobrar nuevamente vida amenazando con culminar la dantesca obra en el archipiélago.
 
Sin esperar un segundo más, ni dar posibilidad a que el Patriota se levantase, ataque con todas mis fuerzas al abdomen del arma biónica con mi puño derecho utilizando la técnica del Gyojin Karate que tiene la capacidad de romper hasta cuatro mil tejas, enterrando aquel puño con toda mi fuerza mientras a la vez gritaba con todo mi ser un gutural aullido con el cual descargaba toda mi furia, rabia y frustración acumulada, siendo el impacto de tal magnitud que llego a romper el suelo a las espaldas del patriota quien se encontraba aun recostado sobre este.
 
“Detente ya, abominación, el espectáculo de terror a terminado.” – sentencie tras aquel golpe con el cual esperaba poner fin a este funesto capitulo en la historia de la marina.
 

 
Resumen

Haki

Belico

inventario



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Karlglass - 24-02-2025


Pude sentir como el golpe que le había propinado al Paquito, el destructor, era efectivo, pues su chasis metálico fue hundido bajo el peso de mi ala y mi golpe. Es lo mínimo que se merecía ese cabronazo. Tras el golpe y clavarle la daga, que sentí que no le hacía el mismo daño, pues no estaba acostumbrada a usar ese tipo de armas, el malvado robot giro la cabeza mirándome con esa cara de mierda que tenía.

Poco pudo hacerme con esa mirada, pues Fuguwu llego para terminar el trabajo. No pude ver como llego, ni como lo ataco, pues lo hizo a una velocidad endiablada, pero el robot empezó a caer a unos metros de él, al mirar a sus pies vi que Joe también estaba ahí y no sabía muy bien quién había derribado al bicho, pero por fin estábamos funcionando en equipo. O eso pensaba yo, pues de algún sitio salió James para intentar golpear a Joe sin que  yo pudiera verlo llegar

- ¿Pero que haces hijo de la gran puta? ¡¡Traidor!!

También se escucharon unos disparos, supuse que era Ryze, pero no parecieron impactar en el robot, que ahora estaba boca abajo y en el que centraba mi mirada en ese momento

. Todo era un caos y gracias o no a mis gritos, los civiles empezaron a reaccionar y huir del lugar más rápido, empezando a dejar la zona despejada. Apolo había tenido que desactivar su tormenta de arena, pues apareció en la cabeza del arma biológica, gritando al robot llamando al Almirante, diciéndole que desactivara al robot mientras decía con toda la razón que esto era un sinsentido. A pesar de nuestras diferencias, este chico cada vez me recordaba más a mí. Era un soldado con corazón noble que no soportaba este tipo de injusticias y acciones y encima había exposeado al traidor de James. Le debía unas cuantas cervezas o Daikiris o lo que el quisiera por mi comportamiento con el en el pasado.  Mientras le echaba en cara todo esto al robot, también le insultaba.

Pero el robot seguía vivito y coleando y desde el suelo empezó a coger energía de nuevo para seguir con su festival sangriento, algo que no podíamos permitir. Tarde un par de segundos en reaccionar, cuando Fuguwu también sin que pudiera notar cuando se había movido, atacó de nuevo al robot, impidiendo que se levantara. A este también le debía una disculpa, aunque no se parecía a mí. Era un soldado ejemplar, que aprendía a pasos agigantados y no dejaba de sorprenderme. 

Baje al suelo y volví a mi forma Oni, quedándome al lado del robot y propinándole una patada con mis punteras en su estómago. 

-Jodido bicho defectuoso ¡¡desconéctate para siempre!!!

Después saque de nuevo mi daga del bolsillo, me di la vuelta y la lance hacia James.

- Y tu maldito traidor ¡¡Tus acciones contra tus superiores no quedarán sin castigo!! ¡¡¡Solicitaré un consejo de guerra y tu expulsión de la división y la marina formalmente cuando esta misión acabe!!!

Acto seguido escupí al suelo para mostrar mi desprecio hacia el Milk Leon.  La situación era insostenible, estábamos rodeados de sangre y vísceras por culpa de aquel robot que nos habían dado, sangre, ceniza y vísceras de gente inocente, gente a la que deberíamos haber protegido, civiles que confiaban en la marina y el gobierno que les había ejecutado sin razón. Niños, ancianos, trabajadores, irreconocibles ante tanta muerte. ¿Y todo porque? ¿Qué mierda íbamos a hacer ahora?

Tras soltar mi frustración sobre James, que defendía esta masacre, caí derrumbada sobre mis rodillas y apoye mis manos en el asfalto lleno de sangre y cenizas y pensando en todas aquellas vidas sesgadas, de gente con proyectos, con futuro por delante, con ilusiones que ahora se desvanecían, me derrumbe. Lágrimas empezaron a brotar de mis ojos  y sollozando, solo pude decir.

- Que vamos a hacer ahora ¿Qué se supone que vamos a hacer ahora Joe? 

aqui esta todo



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Joe - 25-02-2025

No podía más. De nuevo, PX-04 había arrasado con la vida de civiles inocentes. Delante de mis ojos, una vez más. Nuestros movimientos combinados, al menos fueron certeros.

— Para... — Dije, mientras mis ojos comenzaban a humedecerse — Detente... — Estaba bloqueado, una vez más.

De repente, a la vez, pude escuchar una voz a mi espalda y una presencia que se acercaba gracias a mi Haki de observación, era James, con intenciones hostiles, y no era para ir a por el patriota, iba a por mi, quería frenarme, al igual que hace un rato. Su grito le delató, así que, giré mi cuerpo 180 grados, apretando mi puño derecho y echando hacia atrás el brazo. Estaba viniendo a por mi para golpearme con su puño, pero no le iba a dejar. Lancé mi palma derecha abierta contra su puño para interar pararlo, generando así un choque de fuerza entre ambos, y aunque pude adelantarme, el mío fue más flojo, pero no por ello, menos efectivo — ¡JAMES! — Grité, a la vez que agarrando su puño con mi mano fuertemente, y dejando que avanzara ligeramente, a la vez que dirigía mi mano izquierda, a su hombro derecho, por la parte posterior, aprovechando la inercia, para dirigir su hombro hacia el suelo, e inmovilizarlo. Terminé con mi mano izquierda sobre su hombro, poniendo todo mi peso sobre el, y tirando de la mano que tenía agarrada, hacia arriba, generando así tensión en sus articulaciones y manteniendo un control casi total del felino.

— ¿QUE A QUIEN SIRVO? ¡SIRVO A LA GENTE QUE NO PUEDE DEFENDERSE POR SI SOLA! — Grité totalmente enfadado, cuando, me pude percatar, de que James tenia un poco de veneno por encima ¿Ryze? ¿Había sido el? No estaba entendiendo nada, absolutamente nada. Detrás de mi, Fuguwu golpeaba con su karate de nuevo al Patriota, pude escucharlo, también a Karl totalmente cabreada por la situación, no sabía si habían conseguido parar al robot, todo apuntaba a que si, aunque escuché una ultima frase, que provenía de el — Aquí Gukuro. Me dirijo a la casa de subastas, Vicealmirante. Detenga el prototipo inmediatamente y cumpla las órdenes de su misiva — Pude escucharlo perfectamente. Tras ello, dejé de sentir al Patriota con mi Haki de observación. Mi compañera se echó a llorar, preguntándome que que íbamos a hacer ahora. No podía más.


Mirando la espalda de James, mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas — ¿Por qué? — Pregunté — ¿Por qué siempre nos pasan estas cosas? — Jadeaba, mientras con mi nariz cogía el aire que podía, intentaba que no fuera a más, pero era imposible. Pero en estos momentos, es cuando más fuerza necesitaba sacar, no por mi, si no por los demás. Karl estaba totalmente destrozada, Ryze no iba a tardar muy probablemente en derrumbarse, y no quería que eso pasase, ni con ellas, ni con ninguno de los demás. Quería rendirme, no podía más. Pero lo juré, tenía que hacerlo, tenía que sacar fuerzas de donde no las había, como siempre he hecho durante toda mi vida.

— No te culpes, Karl. No ha sido nuestra culpa... — Dije, mientras agachaba la cabeza de nuevo — Recuerda, no podemos salvarlos a todos... — Apreté, tanto los dientes como ambos de mis puños, los cuales seguían agarrando a James con fuerza — Pero si podemos intentarlo. En eso es donde no podemos fallar... — Apreté los dientes totalmente lleno de impotencia, rabia, frustración.

¿Realmente podría haberlo hecho mejor? ¿En que fallé esta vez? Las dudas volvían a pasarse por mi cabeza. Una vez más, no pude hacerlo. Volví a fallar. Volví a defraudar. Tanto a los demás, como a mi mismo. Resoplé con mucha fuerza, liberando así todo lo que tenía dentro, y me llené de valor. Una vez más. No podía dejar que los demás se rindieran — ¿Vale, Karl? Prométeme que seguiremos intentando salvarlos a todos. Solo eso. Como siempre hemos hecho — Levanté la cabeza, mirando al frente — Y a los demás, os pido lo mismo. No dejéis de luchar y defender aquello que queréis y os motiva, ¿si? — Finalicé, esperando alguna respuesta por su parte, y así, intentar que no se vinieran abajo.

Tras intentar alentar y calmar un poco a los demás, esta vez me dirigí a James — ¿Acaso no viste que el robot no obedecía nada de lo que le decía? No había otra opción que pararlo entre todos. En el momento que arrasa con vidas de inocentes, se convierte automáticamente en nuestro enemigo ¿Acaso te dan igual esas vidas? — Le pregunté.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - James Brando - 26-02-2025

Mis gritos advierten a Joe de mi ataque y mis intenciones. Con suerte, reaccionaria a mis palabras y conseguiría una pequeña victoria para el Gobierno Mundial. No lograré jamás estar de acuerdo en opiniones con esta gente, pero si Joe es capaz de escucharme y de centrarse en servir de manera eficiente, podría salvar al Patriota y no dejar que el Héroe cruzara la linea de la insurrección.
Una bala me peina la nuca. Unos gritos de furia insultan mi honor. Ambas Comodoros quieren evitar mi encontronazo con el capitán de la división. Pero mi determinación es imparable y nada puede impedir mi destino. Todos los intentos son en vano. El choque con Joe es inevitable. Por suerte, el Vice-Almirante está más que preparado para recibirme. Nuestras miradas se cruzan, en un desafío legendario. Este alza su brazo izquierdo, y mi puño se descarga sobre la palma de su mano. El impacto genera una pequeña onda de choque a nuestro alrededor, agrietando el suelo bajo los pies de Joe, inamovible. Ha sentido el golpe, pero apenas he sido capaz de moverlo un centímetro del suelo. Su rostro, lleno de determinación, me hiela la sangre y, con un grito poderoso, pronuncia mi nombre. Todo el orgullo del león se va en un segundo, y solo puedo ver la abismal diferencia de poder que hay entre nosotros todavía. Con una maniobra rápida, retiene mi puño con su mano y, con la otra, me sostiene el hombro antes de que pueda caer. Veloz, como una serpiente , me voltea y me luxa el brazo derecho, apoderándose de mi espalda y tomando el control. Presa del dolor de la inmovilización, dominado, caigo de rodillas sometido. -¡¡¡Agghh!!! Cabronazo...- se me escapa mientras soy incapaz de moverme sin sentir que me va a partir el brazo. En mi espalda puedo sentir como una pitón me tiene retenido a la vez que un tanque de guerra me aplasta y no me deja moverme. Es una mierda de sensación. 
Ahora que Joe me ha frenado en seco, decide contestar a mis palabras. Para sorpresa de nadie, responde con el "manual de la caballerosidad", aprendido y memorizado. Para mí desgracia, parece que no logra entender que el Gobierno busca lo mismo. Pero entiende que las bajas colaterales son provocadas por un bien mayor. -Joe, acaso no te das cuen...- intento hablar, pero un cuchillo se me clava entre las costillas. -¡Ahgg! Hija de...- me quejo mientras que la causante, Karl, empieza a recriminar cosas y a echar pestes sobre mi. Mis ganas de soltarle cuatro ostias existen, pero el más mínimo forcejeo me produce un dolor agudo en el brazo dominado por Joe, que no me suelta, atento a un mensaje al que no presto atención, ya que Karl, al menos, merecía una respuesta digna. -¿Que tú vas a expulsarme? Ilusa ingrata...- le respondo tras sus amenazas con mala leche. -No solo no has salvado a nadie, sino que tengo imágenes tuyas de fiesta con un asesino de Marines. JAJAJA.- me río de forma exagerada. No obstante, al ver que Karl se derrumba, freno en seco mis risas y la miro unos segundos. Serio. Para luego mirar al suelo.
La división está completamente rota. Hundida en su fracaso. No hay ganadores hoy. Ellos no han conseguido apenas salvar a nadie y no han capturado a ningún criminal. Y yo no he conseguido frenar a Joe para que mantuvieran al Patriota operativo. Si alguien está ganando hoy es el crimen, que nos ha dividido. Que se oculta entre la gente de a pié. Que se comete en la sombra de un mundo por reconstruir. Joe, genuinamente apenado, intenta motivar a todo el mundo, con un mensaje que no puedo respetar, pero que suena honesto y con valor para él. Suena tan sentido, que la presión de mi agarre aumenta por momentos. Y aunque el dolor crece, yo solo escucho, tan cabizbajo como los demás, pero negándome a caer en esas palabras "heroicas" 
Entonces Joe se dirige a mi directamente. Desde mi espalda, me pregunta sobre el valor de las vidas ajenas. Parece que quiere saber mi versión. Entender mi forma de actuar. Por un segundo me quedo mudo, blanco. Joe de verdad piensa que están haciendo lo correcto. Cree que es el héroe, quién lo está haciendo bien. No vale la pena seguir intentado convencerlo de nada. Ni de buenas ni a la fuerza. Si quiere entonces mi verdad, se la voy a dar...

-Eres tú quien no respeta el sacrificio de estas vidas, Joe. ¿De que sirve salvar a unos pocos, si el criminal acaba escapando? Queréis un mundo mejor, pero no estais dispuestos a pagar el precio. Yare yare daze...
La historia no la escriben los inocentes. La escriben aquellos que entienden que la paz no se obtiene sin guerra, que la luz no brilla sin oscuridad. Me llamáis traidor, un marine sin moral. Pero la moral es un lujo que solo los débiles pueden permitirse. Cuando el enemigo se esconde entre los inocentes, cuando la sociedad está podrida... ¿qué opción queda?
No busco vuestros aplausos. No necesito ser parte de esta "familia". Solo quiero que veáis el resultado. La enfermedad se extirpa con poder, no con heroísmo barato. Las bajas colaterales… son el precio de un mundo más limpio. No hay victoria sin sacrificio. Si debo ensuciarme las manos para que el mañana sea mejor, lo haré sin dudar.
Decidme lo que queráis. Yo sé la verdad. Y cuando todo haya terminado, cuando el Gobierno Mundial vea esto y aplique su justicia... Yare yare daze...Vosotros me diréis la razón.-

Mi tono es crudo, directo. Incluso por momentos altanero. Soy consciente de la razón que tengo, y a las pruebas me remito. No he querido ser en exceso hiriente. No he querido dejar en evidencia a nadie en mi discurso. Pero tampoco me pienso callar más. 
No hay nada más que aclarar. Si Joe es el hombre cabal que considero, me soltará y seguiremos con nuestra misión. Aunque ya me veo a media plantilla cagandose en todo mi árbol genealógico. La única verdad es que la justicia acaba llegando a quien se opone a los gobernantes, los que buscan algo mejor para todos. Esa, y que tonto aquel que se cruce en nuestro camino ahora, porque vamos todos con ganas de cargarnos a unos cuantos piratas.
-Ahora, Capitán, suéltame... Porfavor.-


Aclaraciones

Bélico



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Apolo Bahía - 26-02-2025

La sucesión de golpes entre Joe, Karl y Fuguwu resultó un éxito, logrando tumbar al titán metálico descontrolado justo antes de que yo llegase y permitiéndome caer sobre él. Mi mensaje hacia el almirante, el cual monitoreaba todo lo que estaba sucediendo, fue enviado y con ello le siguieron un par de puñetazos a los ojos. Sentía que de esa forma no conseguía hacer mucho, la piel (o lo que fuese) de ese sujeto se notaba terriblemente dura y como mucho podría abollarla si seguía golpeando. Agarrado al Patriota vi como abría la boca y, con ello, empecé a sentir cómo estaba empezando a acumular energía. Energía que muy probablemente se transformaría en explosiones similares a la que se dieron previamente y que se llevaron la vida de varios civiles inocentes

Instintivamente me agarré más fuerte al robot y eché hacia atrás mi puño derecho, cerrándolo y apretándolo con todas mis fuerzas para seguir golpeando. No me consideraba un héroe. Nunca busqué serlo. Tampoco me iba a apartar, por lo que si el robot llegase a liberar aquella energía a través de su boca, impactaría en mí y la explosión nos daría a ambos. Si con eso ayudaba a que los civiles pudiesen escapar y que nadie más muriese, además de hacer que se hiriese a sí mismo, estaba dispuesto a sacrificar mi cuerpo. Quizás estaba siendo un inconsciente pero tenía la determinación para no volver a caer.

— ¡DESCONÉCTATE, NEVERA DE MIERDA! — Grité con todas mis fuerzas para seguir golpeándole en la cara con mis puños de arena. — "Aquí Gukuro. Me dirijo a la casa de subastas, Vicealmirante. Detenga el prototipo inmediatamente y cumpla las órdenes de su misiva." — Sonó la voz del almirante desde dentro del robot. No sabía a qué órdenes ni a qué misión se refería, ni qué se traía entre manos con Joe pero al menos eso me hizo entender que Gukuro estaba al otro lado y me había escuchado. Sin embargo, con todas mis fuerzas, otros dos puñetazos por mi parte volvieron a golpear al Patriota en el mismo punto que anteriormente. Todo estaba siendo tan caótico que ni siquiera noté cómo daba la sensación de que el suelo se estuviese hundiendo pero tras ello, dejé de sentir al Patriota con mi Waki de observación. Daba la sensación de que habíamos conseguido detener al robot y con ello la gente estaría fuera de peligro.

Con la respiración agitada y sintiendo los efectos de la adrenalina del momento, me levanté y eché un ojo a mi alrededor. Fuguwu se encontraba cerca de mí habiendo golpeado al Patriota. Karl estaba arrodillada y llorando, imagen que no me acostumbraba todavía a ver por la fiereza que tenía siempre. Por otro lado Joe estaba inmovilizando a James en el suelo, por lo visto el imbécil del Mink no sólo no nos ayudó sino que encima trató de atacar al vicealmirante, como si poseyese la Akuma no Mi de la realidad alterada, después de haberme amenazado a mí en el cuartel y que el almirante dejase claro que no quería desacatos en el cuerpo — No te diré cómo liderar, Joe, y te di mi palabra de que en esta misión remaría de tu lado pero... — miré hacia el felino inmóvil en el suelo — hay líneas que no estoy dispuesto a cruzar.

Las mofas y nuevas amenazas de James, esta vez hacia Karl, me llevaron a llevarme la mano hacia la frente, agotado. Más que un león parecía un caniche montando un escándalo cada vez que veía un perro más grande que él — Enséñale las imágenes al almirante y cállate de una vez, estoy seguro de que además le hará ilusión verte, ¿me sigues? — No sólo era un compañero pésimo sino que encima tenía habilidades de espía peores, estaba claro que no se había enterado ni del clima con lo que sucedió con aquel pelirrojo. — Y de paso le pides un bote y te largas remando haciendo dúo con tu paranoia — no tenía la autoridad suficiente para decidir qué hacer con él pero, como navegante encargado de la seguridad del barco, no tenía intención de llevarle con nosotros. No era de fiar.



Tras ello le di mi espalda desnuda con la imagen del zorro tatuado a mis compañeros. Observé todo lo que había sucedido a nuestro alrededor, me quité los guantes y los lancé a mis pies con violencia para luego llevarme las manos a la cadera. Miraba de un lado a otro, atónito ante la imagen que se proyectaba. Lo que había sido un lugar alegre, lleno de vida y comercios, se había tornado en un escenario lleno de edificios destruidos, sangre, cuerpos sin vida y extremidades desmembradas. Unos tantos habían muerto carbonizados, otros desaparecieron como si se hubiesen desintegrado. Flexioné mis piernas agachándome, me llevé las manos a la cabeza y comencé a sacudirme el pelo por la rabia, efecto de la impotencia y de todo el caos que se había acumulado. ¿Quién iba a ser el que se presentaría en casa de unos padres a contarles la noticia de que su pequeña hija había sido erradicada sin motivo y que nunca la volverían a ver?. ¿Quién iba a responder de haberle quitado el futuro a aquella pequeña?. ¿Por qué parecía que nada importaba y a quién se supone que servíamos?. No sabía de qué iba la misión ni por qué nos mandaron desfilar por una calle de civiles con un cacharro que se dedicó a querer matar todo lo que vio. Encima desde que pisamos esta isla perdí mi alegría y mi sonrisa, hace un rato perdí el control y ya no sólo no sabía en quién confiar, sino que encima cada día que pasaba hacía que me reconociese cada vez menos. Eso no era lo que quería de la Marina. No era el futuro que buscaba. Recogí mis guantes del suelo, me erguí y los volví a introducir en mis manos. Apreté y solté mis dedos, haciendo sonar el cuero para acomodarlos. Me di la vuelta hacia mis compañeros y empecé a caminar — Sigamos con la misión, quizás haya más robots descontrolados por la isla y nosotros aún seguimos en pie — A pesar de que el futuro no fuese como esperaba, quizás tendría la forma de trabajar para cambiarlo y adaptarlo a hacerlo mejor. Teníamos que seguir, viniéndonos abajo no conseguiríamos nada.


A pesar de todo aún seguía siendo la llama que todavía arde.



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