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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Sabaody (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=329) +----- Foro: Manglares 60 al 69 (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=336) +----- Tema: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota (/showthread.php?tid=1590) |
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Ryze Tengen - 26-02-2025 Por un instante, todo quedó en silencio dentro de mi cabeza. El estruendo del combate, los gritos de la gente, las amenazas de James, las lágrimas de Karl,... todo se desdibujó como si alguien hubiera apagado el volumen del mundo. Mi respiración temblaba, y no sé si era por el polvo en el aire, la rabia, o la angustia de ver una vez más, a tantos inocentes muriendo sin razón. Desde mi posición, no estando demasiado cerca de Karl pero tampoco muy lejos de Joe. Podía ver el patio de muerte que había dejado el Patriota a su paso. Los escombros seguían humeando, algunos cuerpos estaban irreconocibles, y una parte de mí sentía la necesidad de acercarse a cada uno, de comprobar si quedaba algún aliento de vida que pudiera salvarse. Pero sabía que si soltaba la pistola, si dejaba de prestar atención, quizás una nueva locura se desatara en cualquier momento. -¿Qué han hecho…? no... no tiene sentido, para nada, ¿esto es lo que hace el gobierno?. De hecho -murmuré para mi misma, consicente de que esto solo era culpa de una misma entridad.... Observé a Karl, con las rodillas clavadas en el suelo, sollozando entre sangre y ceniza. Mi propia angustia retumbaba en el pecho: verla así me destrozaba el alma. La semioni siempre había sido mi pilar, la que se mostraba fuerte incluso cuando estaba a punto de estallar. Pero ahí estaba, rota. Ni su imponente altura ni su fuerza bestial podían protegerla de la culpa que, sin merecerla del todo, la carcomía por dentro. -Karl… No es tu culpa. Ni culpa de ninguno de nosotros mas que de james. Nos han fallado a nosotros. El Gobierno... estos engendros mecánicos que arrasan todo y no distinguen entre inocentes y criminales. Pero sobre todo, es culpa de quien decidió soltarlos sin una buena supervisión. De hecho.- James, mientras tanto, seguía entre el forcejeo y las réplicas, despotricando de todos y todo, apuñalándonos con sus juicios. Joe lo mantenía inmovilizado, y al verlos, me daba la sensación de ver a un hombre sosteniendo a un animal herido, sin saber si compadecerlo o rematarlo. La voz de James rezumaba fanatismo puro, una devoción ciega que preferiría ver calcinada a media ciudad antes que permitir que “el criminal” escapara. Algo dentro de mí solo podía vomitar con repugnancia, pero también con lástima. Se perdía en su propia oscuridad, y eso era casi igual de trágico que lo que acababa de suceder... pero ese no era mi problema, ya lidiariamos con el mas tarde. Al otro lado, Apolo se incorporaba mostrandonos la espalda descubierta. Con un tatuaje interesante. Se le veía furioso, contrariado, y aun así, conservaba... un pensamiento muy humanizado, quería seguir la mision pero... eso no estaba bien. Me dirigí hacia apolo y me posicionaria en frente de el. -Joe… Podemos seguir adelante con la misión, sí. Podemos perseguir a los piratas, a los criminales… Pero esto… de hecho. -Señalé con mi pequeña mano derecha hacia el sinnúmero de cadáveres y las ruinas-. Esto es injustificable. Tiene que haber rendición de cuentas. Alguien ha de responder por tantas vidas sesgadas. No podemos dejarlo en “bajas colaterales” o “errores de sistema”. No es suficiente. Estas cosas biomecanicas fueron creadas utilizando a personas voluntarias, ¿dejar a un ser de esta manera te parece normal?, la persona que ha creado a estos pacifistas tiene que dar la cara y arrepentirse por haberlos dejado crearse asi. No tiene sentido. no lo tiene de hecho. En ese momento, mis ojos, secos por la arena anteriormente, empezaron a sollozar. nada de esto estaba teniendo nada de sentido, ¿Que diria Gokuro? ¿Que solo fue un fallo de producción? ¿Que aprenderemos de los errores?, esto no es errores, es... es un puto homocidio. Miraría a Apolo, a quien siempre había criticado por su actitud desenfadada. Sin embargo, esta vez compartía su frustración: queríamos creer en la Marina y, con cada paso, algo nos golpeaba en el estómago recordándonos lo corruptible que podía ser el sistema. Pero, teniamos que luchar por mejorar el sistema, nosotros trabajamos bien, sabiamos como iban las cosas. Teniamos a un vice almirante con nosotros. ¿Algo podriamos llegar a influir, no? Joe. Es momento de que te pongas serio...
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Voz Seductora - 27-02-2025 La masacre sin precedentes que podría haber asolado la avenida fue, fructíferamente detenida por la mayoría de los miembros de la División 17. A pesar de la disfuncionalidad y de la aparente poca comunicación que existía entre varios miembros del escuadrón, Joe, Karlglass, Apolo y Fuguwu consiguieron neutralizar y detener al Patriota que se había salido fuera de control, siendo este último quién le dio el golpe de gracia que acabaría por desconectar los circuitos de la entidad robótica. El PX-04 - quién no pudo ni llegar a ponerse en pie -, empezó a emitir luces intermitentes por ojos y boca indiscriminadamente mientras seguía sufriendo convulsiones y tremendos chispazos salían emanados de las brechas y roturas ocasionados en cada parte de su cuerpo. Todo esto mientras no paraba de reproducir el mismo sonido una y otra vez. Segundos después, la artificial vida del Patriota 04 llegó a su fin, después de sentir como otros de sus “compatriotas” habían sufrido el mismo destino y como el resto seguían llevando a cabo su misión. El plan Árbol Burbuja, había finalizado por el PX-04. Lo que podría haber acabado con la muerte de casi tres centenas de civiles inocentes, terminó con la muerte de aproximadamente 50 personas muertas, alrededor de una treintena herida y, el resto, a salvo pero aún en shock por la situación que acababa de acontecer. Los civiles, que hasta ese momento estaban huyendo de la escena, se detuvieron al presentir como su vida había dejado de correr peligro. Unos muchos se dirigieron hacia dónde había ocurrido la explosión inicial, al haber visualizado como los edificios colindantes se derruían y reducían a escombros, hiriendo a muchos que estaban próximos a estos. Desgraciadamente, no había forma de identificar los que habían muerto en ese halo de muerte, al quedar tan sólo reducidos a cenizas. Los restantes, fueron directos hacia dónde estaba el Patriota, más concretamente hacia dónde residían los cadáveres de muchos otros civiles que recibieron los siguientes ataques. Un momento en el que debería haber reinado la esperanza y la seguridad, se volvió en una desalentadora. Las lágrimas y sollozos de los que aún quedaban con vida era algo duro de soportar incluso para el más apático ser sobre el planeta. Familias rotas iban, de una en una, a ver por última vez a las víctimas de este indeseado ataque, quedando grabadas ese fatídico día de por vida en su memoria. Era un momento agridulce para los marines de la División 17 y, sin embargo, entre todos los corazones y almas desalentadas, hubo una que se impuso sobre las demás, tomando la elección de seguir adelante, de seguir creyendo y seguir teniendo fé en el cuerpo de seguridad que velaba por los más indefensos. Ajeno a todos los problemas internos por los cuáles estaban pasando el cuerpo de la marina, sin dudar ni un segundo, una joven irrumpió en la escena. Por su apariencia, debía ser una adolescente de unos 14-15 años de edad, y fue directa hacia el vicealmirante de la marina, quedando a su costado izquierdo e ignorando por completo que tenía sometido al mink león James Brando, al igual que las palabras de este último.- ¿E-eres Joe Joestar? ¿El Héroe de los Cabos Gemelos? - Preguntó, titubeando y algo nerviosa, quizás ante encontrarse frente al imponente vicealmirante o quizás por la experiencia que acababa de vivir. La chica, apoyó ambas manos sobre su falda larga - de color burdeos -, aferrándola con fuerza.- Puede que no me recuerdes, pero yo a ti sí… - Agachó la cabeza, intentando buscar decir las palabras más adecuadas y correctas.- Hace tres años, nos salvaste a mi y a mi madre en un barco que partió de la Isla Polestar hacia el Grand Line… - Levantó la cabeza entonces, mostrando unos ojos resplandecientes que apenas podía contener la lágrimas.- Desde ese día, me he asegurado de leer cada noticia tuya para no olvidarte jamás, ni a ti ni la gratitud que siento hacia tí. - Inevitablemente, una lágrima acabó escapándose de su ojo derecho.- Y… Y ahora… Nos has salvado de nuevo… Tú y tus compañeros. - En ese momento, y con la voz rota, la joven rompió a llorar desconsoladamente, terminando de cortar distancia con el vicealmirante y abrazándolo con fuerza a la altura de su cadera.- Gracias… De verdad… A ti y a todos… En nombre de todos, gracias por ser nuestros héroes... - Agradeció de todo corazón, sollozando y siendo un mar de lágrimas. Aquel acto tan puro por parte de la adolescente, desembocó en que, parte de los presentes, a pesar de sus pérdidas, de la poca credibilidad que había presentado el nuevo arma del Gobierno Mundial y las dudas que ahora quizás rondaban en su cabeza, se orientaran hacia todos los integrantes de la División 17 y, tras inclinarse todos hacia ellos. - ¡¡ GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR PROTEGERNOS!! -
Obviando a la parte que aún sentía algo de recelo en incertidumbre con el futuro de la marina con unas imperfectas máquinas de guerra, casi al unísono, las voces de agradecimiento que ahondaban en los corazones de los presentes terminó por salir a luz, quedando plasmado en una única voz que resonó en toda la avenida. El mismo Joe Joestar lo había dejado claro, salvar a todos era una hazaña imposible, pero el mero hecho de intentarlo, de darlo todo por la protección de los más desamparados. Ahí era dónde la verdadera fuerza de la División 17 radicaba. Y siempre que ese fuera el sentimiento que imperaba en el interior de los marines que velaban por la seguridad, la justicia siempre prevalecería. Y con eso en mente, era que debían seguir con la misión que le había asignado el Almirante Gukuro. Con el fin de no molestar las labores de Joe, la chica se separó de este, dedicándoles a cada uno de los marines una cálida y tierna sonrisa - en especial a la semioni Karl, que parecía ser la más derrumbada - en una clara señal de agradecimiento. Aunque antes de proseguir, quizás, aún debían terminar de solucionar los problemas internos que acarreaban la división.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Karlglass - 27-02-2025 Nada de lo que hacíamos servía para nada. No había justicia en este mundo y si la había desde luego no éramos nosotros los encargados de impartirla. Jugabamos a ser la autoridad, a ser los buenos y atrapar a los malos, ¿pero los buenos acabarían con la vida de inocentes simplemente por probar su juguete nuevo? Supuestamente, estábamos allí para capturar a los malos, a los piratas, rateros, revolucionarios (aunque no tenía nada en especial en contra de ellos) y demás calaña. Sin embargo, habíamos tenido que jugar con un juguete roto, un juguete cuya consecuencia había sido la perdida de vidas civiles inocentes. Yo lo sabía. Todos lo sabíamos, al menos casi todos, pues James, atrapado por Joe y con mi daga clavada en su cuerpo, no decía más que tonterías a las que sinceramente no prestaba la más mínima atención. A quien sí preste atención fue a mi amigo, que intentaba consolarme sin éxito. No podíamos salvarlos a todos. Pero podíamos intentarlo, luchar por ellos. Sonaba bonito. Quería confiar en mi amigo, pero "de hecho" como diría Ryze, el problema aquí habíamos sido nosotros. En todos los acontecimientos vividos en esta isla, el problema éramos nosotros. No eran los piratas esclavistas, ya que eso de alguna manera el gobierno mundial lo permitía y a la vista estaba que estábamos del lado de semejante calaña, les permitíamos operar e incluso protegíamos sus negocios. Tampoco eran disturbios generados por piratas, pues en lo que llevaba en aquel lugar se habían producido disturbios, sí, pero los dos habían sido generados por las acciones llevadas a cabo por la marina. Yo quería luchar por un mundo mejor, un mundo sin violencia. Un mundo en el que fueras quien fueras, nacieras donde nacieras, pudieras ser libre y vivir sin miedos, con las mismas oportunidades que el resto, vinieras de donde vinieras, fueras quien fueras. Siendo un hombre pez, un demonio como yo o un ser humano. Fuerzas campesino o habiendo nacido en una familia rica. Soñaba con un mundo feliz e ideal donde no hubiera piratas, donde no hubiera esclavitud, donde hubiera esperanza. Donde todos se salvaran. Donde no tuviéramos que salvar a nadie. Era mi utopía. Mi idea de la justicia que debíamos impartir. Seguía de rodillas y sollozando a pesar de las palabras de mí mejor y más viejo amigo, que de poco servían. Solo sangre y cenizas. Era todo lo que podía ver. Todo a lo que podía aspirar.. Las discusiones en el grupo no paraban mientras tanto, Ryze y Apolo, claramente afectados por lo sucedido, le indicaban a Joe que aunque siguieran a su lado, esto no podía quedar sin consecuencias. Yo no tenía fuerzas, no tenía fuerzas para seguir a pesar de las palabras de Joe, ni de contestarle ni de prometerle nada. No creía ya en la justicia. No tenía ya ninguna esperanza. De repente una chica joven apareció de la nada, una pequeña vida que era más bajita que yo de rodillas. Debía de tener unos trece o quince años, una cachorra humana destinada a vivir los mismos o peores horrores que yo había vivido con su edad. Tiempos oscuros que evitaban adolescencias felices eran los que corrían desde que tengo uso de razón y la que mi mala memoria alcanzaba a ver. Tiempos oscuros, sin luz. Sin esperanza. Pobre cría. Sin embargo, en un acto inesperado, la niña se acercó por el costado de Joe y le pregunto si realmente era el. Si era el héroe de los cabos gemelos. Pobre cría. Aquí no había ningún héroe. Solo almas desgraciadas luchando contra lo imposible, contra un mundo injusto que devora todo lo bueno y todo lo tranquilo que hay en este mundo. La adolescente se agarro a Joe y le dio las gracias. ¿Gracias porque? no seas tonta niña. Nosotros hemos provocado esto. Pero ella dio las gracias, las gracias de haberla salvado ahora y de haberla salvado en los cabos gemelos ¿ella estaba alli? ¿fue salvada por Joe? Recordaba aquel incidente, mi primera mision como marina, aquel cocodrilo, aquellos barcos hundiendose, aquellos esclavistas y toda la muerte a mi alrededor como ahora. Pero pudimos salvar a gente. Pudimos permitir que esa chica viviera. ¿Mientras hay vida hay esperanza? La niña empezo a sollozar pero siguio agradeciendo. Agradeciendo que fueramos sus heroes. De pronto, las palabras de Joe cobraban algo de sentido y cuando la chica se fue, me dedico una tierna e infantil sonrisa que casi me rompe el alma ¿Es esto por lo que quiero luchar? ¿Es esto por lo que estoy luchando? ¿Acaso esa sonrisa es la esperanza del mundo? De repente mas gente nos empezo a dar las gracias por parar a ese monstruo que nosotros mismos habiamos atraido a sus casas. Un monstruo horrible, creado para destruir por nosotros mismos y que nosotros mismos habiamos parado. Entonces mi mente se aclaro un poco. Joe tenia algo de razón, no podiamos salvarlos a todos, no era algo con lo que estuviera de acuerdo, pues mi intencion era salvarlos a todos, pero por el camino, esperaba poder salvar todas las vidas que pudiera. Mis lagrimas pararon, las nubes se fueron de mi mente. Claro que habia justicia en el mundo. Y esa justicia eramos nosotros. ¿Que habria pasado en aquel lugar si Joe, Ryze, Apolo, Fuguwu y yo no hubieramos estado alli? ¿Si esta maquina de matar hubiera actuado con mas gente como James o con gente sin la fuerza y determinacion necesarias para pararla? Me levante y mire a mi alrededor, primero a mis compañeros y despues a la gente que quedaba con su barrio destrozado, dandonos esos animos que eran lo que me hacia seguir, aunque no les quedara nada. No todo estaba perdido mientras hay esperanza, hay vida, o algo asi. Volvi a mirar a mis compañeros para dirigirme a Joe, despues de secarme las lagrimas, ya secas, con el brazo. Mire a Joe. - Te lo prometo Joe. ¿Que hacemos ahora? Se lo dije triste pero con una sonrisa y con seguridad. Teniamos que seguir y seguiria a Joe y protegeria a todo el que pudiera y a mis compañeros, alla donde yo estuviera, mientras me quedara un halo de vida en el cuerpo. Me acerque a mi amigo y le quite la daga de su cuerpo a James, sin decirle ni palabra para despues girarme hacia Ryze y dirigirme a ella: - Por cierto amiga ¿No podras dejarme un par de balas? se me olvidaron en el cuartel jeje Estaba decidida. Iba a seguir adelante con mis sueños. Mientras quedara al menos una sonrisa que proteger.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Joe - 28-02-2025 La situación era bastante mala, triste. Tras mi pregunta, James soltó un discurso. Un discurso que no me gustó nada, justificando que, de que sirve salvar a un montón de gente si el criminal sigue escapando y cosas similares. Estaba ya cansado, no entendía como funcionábamos aquí, ni siquiera quería formar parte de "una familia", y era algo por lo que no iba a pasar — Mientras estés en la División 17, bajo mis ordenes, harás lo que yo te diga sin rechistar. Me importa una mierda tus pensamientos. Aquí, se prioriza la vida de los que no pueden defenderse si están en peligro — Dije mientras le agarraba con más fuerza — De momento, hoy vas a tener una tarea, y las vas a hacer si o si. Una vez hayamos terminado aquí, ya comunicaré a quien deba sobre tu actitud y acciones realizadas hoy, y se te valorará en consecuencia — Alcé la cabeza y miré al resto — Si James vuelve a repetir esto, tenéis vía libre para poder castigarlo como más os guste. No pienso tolerar la traición, y mucho menos la destrucción de algo que estoy intentando crear... y eso, es una familia. Con nuestras cosas, pero una familia al fin y al cabo. Así que, mas te vale acatar las ordenes que daré ahora mismo, ¿estamos? — Sentencie soltando bruscamente de los brazos. No iba a andarme con juegos ni un minuto más — Ahora, os diré lo que vamos a hac... — Intenté decir, pero una voz interrumpió en el sitio. Giré mi cabeza para observar de donde provenía. Era una niña joven, de unos 14 años aproximadamente. Su cara... me resultaba familiar, como si antes la hubiera visto. Aquella niña comenzó a hablar, diciendo mi nombre, y aquel seudónimo que me acompañó desde hace mucho tiempo, "El héroe de los cabos gemelos", seguido de como hace tres años, la salvé, tanto a ella como a su madre en aquel barco que subió aquella gran montaña, para luego bajar brutalmente y acabar en aquella tragedia, donde los piratas de Finn crearon un total caos. Me quedé mirándola fijamente, totalmente paralizado por sus palabras, las cuales se iban quebrando poco a poro por el momento vivido, agradeciéndome, tanto a mi como a mis compañeros, por haberlos salvado y que aquella masacre no fuera a más, para finalizar, en un abrazo a la altura de mi cadera. No supe que hacer, tan solo apoyé mi brazo por sus hombros, a modo de consolación, cuando de repente, el resto de gente alrededor nuestra, nos gritaba y nos agradecía por haberlos salvado. Quería echarme a llorar. Nunca me habían agradecido algo así, y menos de esta manera. Apreté los dientes para no romperme allí. Bajé mi cuerpo a la altura de la niña, y la di un abrazo, esta vez, un abrazo de verdad — Gracias por tus palabras. Son de gran ayuda en este momento — Dije levemente y con calma, intentando consolarla y que no fuera a más. Me eché hacia atrás un poco y la miré a los ojos — Ahora, ordenaremos a la Marina que vengan para que estéis a salvo lo máximo posible, ¿si? No hay nada que temer — Dije con mis manos apoyadas en sus hombros. — Si esto es la recompensa por ser, "el héroe", lo seré — Pensé.
— ¡Apolo! ¡Avisa al cuartel de Sabaody de que manden refuerzos y primeros auxilios al manglar, hay que poner a salvo a toda esta gente! — Le dije al joven. Estaba seguro de que el, más que nadie, quería que todos estuvieran bien. Una vez se calmó un poco la cosa, me acerqué a cada uno de mis compañeros para darles direcciones de lo que íbamos a tener que hacer ahora — Escuchadme bien. En esta isla hay piratas y criminales. Pero hay un grupo en especifico, que es la prioridad máxima. Se trata de la banda de los Alas Negras — Dije mientras me cruzaba de brazos — Sabéis de sobra quienes son, yo también lo sé. Aún me queda saber que es aquello que James decía de un bar y cervezas, pero, me da igual. Si hay remordimiento por parte de algunos, es el mejor momento para remediarlo. Buscadlos, ir tras ellos y capturarlos. Como ha dicho el Almirante, los quiero a todos con vida. Si van a derrotaros replegaos hacia mi, y si os persiguen y no tenéis otra opción... me haré responsable de las vidas que quitéis. Para cualquier cosa, tenemos los Den den para avisarnos entre nosotros y así acudir a la ayuda. Recordad, que el almirante Yugu está con nosotros, tenemos ayuda más que de sobra. Así que en marcha. Yo por mi parte, tengo que ir a hacer una orden especifica que el propio Almirante me comunicó de forma personal y tengo que hacer. Pero aún así estaré pendiente del Den den por lo que pueda pasar y acudir lo antes posible — Sentencié. Me giré para partir rumbo a mi misión — Y recuerda, James, estás bajo aviso. Más te vale no interponerte en medio de nosotros de nuevo. Aquí tienes lo que querías, ir a por los criminales, así que, hazlo — Finalicé, mientras comencé a andar y alejarme de la zona. RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Fuguwu - 28-02-2025 Las burbujas de resina reventaban a nuestro alrededor. Al parecer, nuestros últimos esfuerzos habían dado resultado y habíamos logrado detener lo que apenas unos minutos atrás era un espectáculo de terror. El Patriota se despidió, al menos de momento, emitiendo luces por sus ojos y boca mientras convulsionaba en el suelo. Un sonido incesante salía de su interior y tremendos chispazos emanaban de las zonas donde había recibido el mayor daño. Y, aunque el espectáculo principal del manglar 69 por fin había dado fin, ni siquiera era el inicio de lo que nos tenía preparado el destino este día en el archipiélago Sabaody. La masacre que había quedado era desoladora. La división estaba completamente dividida. Por un lado, James se encontraba sublevado por el vicealmirante Joe y había recibido un cuchillazo por parte de la comodoro Karl, además de una generosa dosis de veneno del comodoro Ryze (o al menos a esa conclusión había llegado pues era la única persona con esta capacidad, que yo conociera). Apolo seguía reclamando, justamente, que lo que había acontecido en el manglar 69 había cruzado la línea de lo permisible, a lo que yo reaccione asintiendo con la cabeza. No había honor ni justicia en nada de lo que aquí había pasado, solo muerte. James, fuera de sí, insistía que todo esto era por el bien mayor, un pensamiento macabro, como poco. Ryze se unía a Apolo en los reclamos a Joe, era evidente que fuera del león psicópata, la mayoría coincidíamos que no íbamos a permitir que esto sucediera nuevamente. Otra vez asentí con la cabeza. Decir más era innecesario, podía sentir con el Haki de Observación como Joe y Karl se sentían exactamente que Apolo, Ryze y yo. Frustrados, confundidos, enrabiados y contrariados por el actuar de un arma que supuestamente debía servir al pueblo, traer justicia. Mientras Apolo le exigía a James que cerrara la boca (o el hocico, supongo) me acerque a Ryze – sacando uno de los botiquines médicos – a quien se le veía claramente herido. Aquella tormenta de arena que había desatado Apolo no era poca cosa, ojalá estuviéramos mejor compaginados como el equipo que supuestamente somos para aprovechar al máximo nuestras fortalezas. Pero eso no me correspondía establecerlo a mí, si no a Joe, nuestro líder, un líder que había estado ausente todo este tiempo aceptando asensos y condecoraciones mientras, a cambio, descuidaba de su división. “He de aplicar tratamiento médico en tus heridas Ryze, de todos pareces ser quien peor lo ha llevado y el día apenas comienza.” – dije hincándome frente al comodoro mientras empezaba a preparar vendas y ungüentos, bálsamos y mas vendas, formando una pequeña torre de suministros médicos la cual superaba en altura a aquel ser tan tierno como peligroso – “Si alguien mas necesita primeros auxilios acérquese aquí, no hace falta que gastes tus energías Karl, para algo hay un médico en la división. Y si, eso te incluye a ti James, al final de cuentas todos somos parte del mismo grupo, aunque he de confesar que tu visión de la justicia es sumamente tenebrosa.” No hacía falta agregar nada más, mucho había dicho incluso. “¿E-eres Joe Joestar? ¿El Héroe de los Cabos Gemelos?” – interrumpió la voz de una chica de no más de 15 años de edad. A diferencia de las emociones de los demás civiles presentes, se le podía sentir agradecida, cosa que me dejo en shock. Nadie merecía agradecimiento alguno, si conocieran la historia completa esta chica no estaría aquí agradeciendo sino exigiendo nuestro linchamiento, pues fue la marina la única culpable de todas las vidas aquí perdidas, de todas aquellas familias destrozadas, de aquel terror y futuro daño psicológico que perduraría en las cabezas de los presentes por un largo tiempo. Al parecer la chica, de quien lagrimas empezaban a brotar de sus ojos mientras continuaba con su discurso, conocía de antes al vicealmirante, terminando el mismo con una frase que me rompió por dentro – “Gracias… De verdad… A ti y a todos… En nombre de todos, gracias por ser nuestros héroes...” – dándole la espalda a la chica agache la cabeza, tapándome el rostro con la visera de la gorra utilizando mi mano izquierda, mientras sentía como toda aquella frustración que en mi acumulaba empezaba a salir de mi ojo derecho en forma de una única lágrima la cual rápidamente limpie de mi rostro utilizando la parte posterior de mi muñeca derecha. Aquello no estaba bien, héroes nos había llamado. No así, no aquí, no ahora. Cincuenta personas habían perdido la vida en cuestión de minutos, ¿acaso aquellas cincuenta personas pensarían igual que esta inocente chica y nos agradecerían? Y sus familias ¿también estarían llorando en agradecimiento en lugar de dolor y furia? Por supuesto que no, pero no tenía corazón para detener a aquella joven quien entre llantos y sollozos nos agradecía con el alma por haberles protegido. Sin embargo, el resto de las personas, aquellos a quienes si habíamos logrado salvar de un funesto destino, se unían a coro en el sentimiento de agradecimiento que aquella joven había expresado empezando a formar un unísono de vítores y reconocimientos la cual resonó en toda la avenida. Con un suspiro profundo retome la compostura. Mirando de frente a la chica, quien empezaba apartarse de la escena no sin antes regalarnos una sonrisa, devolví el gesto inclinando muy ligeramente la espalda. Estaba convencido de que, si bien no merecía aquel gesto en este momento, trabajaría mas fuerte que nadie para sentirme merecedor de aquella sonrisa. Al final de cuentas, el día aun no terminaba y teníamos la oportunidad delante de demostrarnos a nosotros mismos que merecíamos ser llamados héroes por estas personas. La misión seguía en pie, y numerosos criminales y piratas esperaban por su dosis de justicia, justicia perseverante. El resto de la división estaba en resonancia con este pensamiento. Tanto Karl como Apolo habían expresado su interés en saber que era lo que seguía al vicealmirante. Además, Apolo había dicho algo que empezó a preocuparme, quizás los otros Patriotas también habían salido de control por lo que deberíamos ir a detenerles. Acercándome a la posición donde se encontraba Apolo quedando a un metro por detrás de este, gire la cabeza hacia Joe (quien se encontraba a unos 5 metros atrás cerca de James y Karl, estando Ryze un par de metros a la derecha de la comodoro) para agregar tras las palabras de Apolo – “Apolo tiene razón, vicealmirante, ¿tenemos forma de confirmar el estado de los otros Patriotas?, quizás a usted si le escuche el almirante y logre detener a estas armas fallidas.” – mientras reacomodaba mi gorra y sacudía el polvo de mi uniforme, para luego preguntar – “¿Cuáles son sus órdenes, vicelmirante?” Quizás aun no estaba convencido por completo de la capacidad de liderazgo del vicealmirante Joe. Sin embargo, las palabras de aquella joven me habían demostrado que de verdad se había ganado el título de héroe en innumerables ocasiones, y eso valía de algo, al menos de momento. Mientras esperaba la respuesta del vicealmirante empecé a comer parte de la comida que traía conmigo, aquella pelea contra el arma biónica por fin empezaba a mostrar estragos haciéndome sentir un apetito terrible el cual empezaba a someter al resto de emociones. Las órdenes del vicealmirante no se hicieron esperar y, fuese decisión del destino o directamente una oportunidad que nos daba el vicealmirante de enmendar nuestros errores, sus órdenes fueron mas que bienvenidas. Teníamos que ir a por los Alas Negras. Aquel grupo de piratas por el cual James nos acusaba de traidores, y con el cual había estado obsesionado durante nuestro transcurso en el barco desde Chika hasta Sabaody, era nuestro objetivo. Una oportunidad que no dejaría pasar de ninguna forma, esta era justamente la oportunidad por la que estaba esperando, me ganaría ese título de héroe a base de puños, sudor, sangre y sacrificio. Y, aunque el vicealmirante no nos acompañaría pues tenía órdenes a parte del mismísimo almirante Yugun, si podíamos contar con el 100% del resto de la división seríamos suficientes para capturar a aquellos criminales. “Aunque detesto aceptarlo, te necesitamos en esta misión James, tenemos que actuar como un equipo ahora o le daremos una oportunidad a esos piratas, una oportunidad que no merecen.” – dije luego de las palabras del vicealmirante Joe a James, mientras acomodaba los guantes de combate, primero el derecho, luego el izquierdo, de forma que estuvieran listos de nuevo para la acción.
Resumen
Haki
Medico
Gasto
inventario
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Ryze Tengen - 28-02-2025 Me encontraba atonita observando todo lo que estaba ocurriendo, no estaba demasiado atenta a los alrededores hasta que Fuguwu se ofreció a curarme... la verdad es que mi cuerpo temblaba un poco ante la visión de un Gyojin tocandome, pero... tampoco me podía permitir rechazarle la ayuda. Agradecí su preocupación. pero en el fondo sentía que mi verdadero dolor no estaba en la piel, sino en la cabeza y en el pecho. -Lo cierto es que podría encontrarme mejor, pero se agradece un poquito de ayuda. De hecho. Le diria intentando rechazar con suavidad el botiquín (sin exito por mi tamaño) mientras me incorporaba con esfuerzo. Intentaba sonar tranquila, pero mi voz denotaba un cansancio que jamás había sentido, aunque el combate no hubiera sido especialmente dificil, el desgaste emocional era algo que se sentía fuerte, era... wow. En ese momento, una chica apareció entre los escombros y fue directa a Joe. Por alguna razon no pude evitar esbozar una sonrisa tenue. Toda esa muerte, todo ese caos, y en cambio, ella encontraba un motivo para darnos las gracias. ¿De verdad somos héroes?, me pregunté, recordando la sangre salpicada y los gritos de pánico de hacía apenas unos instantes. Aquella niña me recordó, de un modo extraño, el porqué me uní a la Marina en primer lugar: quería proteger vidas y traer paz, no desesperanza. Aun sintiendo ese nudo de culpa en la garganta, ver su ilusión y su llanto agradecido me insufló un soplo de fuerza renovada... aunque, no creo que nos mereciesemos palabras de animo, no habiamos conseguido nada, aceptar estas palabras de victoria solo era aumentar una falsa esperanza. NO era momento de celebraciones. -No lo merecemos... hemos perdido vidas, hemos descubierto que hay un traidor en nuestras filas, este es no es momento para celebrar...de hecho. -murmuré en silencio para mi misma, esperando que nadie me oyera—. Pero si ella puede seguir adelante… yo también, de hecho. Alcé la vista y vi a Karl incorporándose, limpiándose las lágrimas. Mi corazón dio un vuelco al notar cómo su determinación volvía a florecer. Era uno de los pilares de nuestro grupo; sin ella, el ánimo general se desplomaba. Aunque por alguna razón me pidió munición, por lo que no pude evitar soltar si no un leve bufido que se transformó en una risa suave, casi rota por el cansancio que sentía. -B-Balas? Nyejejejejejejejeje, pero Karl, si tus armas miden mas que yo, ¿De verdad crees que mis balas te van a servir de algo?. -Diría mientras sacaba mi bolsa de munición, mostrandola las balas que llevababa conmigo. Por absurdo que fuera, fue algo que me hizo reir y que me recordó a mis antiguas interacciones con ella, de cuando no estaba tan agobiada por el puesto de comodoro, sería bonito volver a esos momentos... antes de que pasara lo de Schierke e Ikirami... -Escuché a Joe decir que nuestro objetivo son los ‘Alas Negras’. ¿no? esa es la banda de Garnet, estarán enfadados por lo de que Joe capturó a Yojimbo, por lo cual seguro que serán mas fuertes que nunca, De hecho. -Mi voz quiso sonar firme, sin exito-. No se yo si podremos tenerlos, no hemos practicado mucho nuestro combate juntos...
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Apolo Bahía - 28-02-2025 Me detuve. Ryze se posicionó en frente de mí para comenzar a hablarle a Joe, al cual miré mientras las palabras de la tontatta sonaban. La cordura empezaba a rondar el equipo ya que se puso de mi lado, apoyando el hecho de que todo lo que había sucedido no podía caer sobre el vacío y tenía que tener repercusiones. Intentaba asimilar el momento ya que se me hacía extraño encontrar apoyo dentro del grupo, siempre me daba la sensación de que para ellos parecía un lunático que siempre hacía cosas extrañas, así que por un momento se agradecía sentir que no era yo el que estaba loco. Aunque fuese por una vez. Por otro lado Joe le dedicó un rapapolvos a James, dándonos vía libre a poder castigarle de la forma que quisiésemos si volvía a alzarse contra nosotros, cosa que acepté de buen gusto y que a su vez pensaba si realmente Joe estaba pensando bien lo que decía, porque me lo iba a tomar al pie de la letra. Pese a ello lo que más me sorprendió fue el hecho de que afirmó que estaba intentando construir una familia. ¿Familia?, hacía años que no tenía una y ya casi no recordaba cómo se sentía el tenerla. De seguro que de serlo, Joe tendría el papel de padre que se fue a por tabaco y James... James quizás sería el hijo tonto. No me dio tiempo a actuar cuando de repente una joven apareció, buscando a Joe. Por sus palabras parecía que se habían encontrado anteriormente y, como yo no sabía de qué iba todo aquello, simplemente me crucé de brazos mirando a ambos, intentando escuchar para enterarme de todo. Joe en un pasado había salvado tanto a esa joven como a su madre, cuando éstas intentaban entrar al Grand Line. Desconocía aquel incidente o qué fue lo que lo provocó pero dentro de esa División, podría decir que sabía más que nadie lo que era sentir cómo te separan de joven de tu madre y lo dura que se hacía la vida estando solo ante el mundo. Me prometí a mí mismo como Marine que trataría de evitar que más casos así pasasen por lo que pasé yo, así que aquella historia y los hechos que Joe llevó a cabo me agradaron. La joven nos dio las gracias mientras yo simplemente observaba en silencio el panorama y, tras llamarnos héroes y provocar la misma reacción en los civiles cercanos, apreté mi mandíbula contrariado provocando que los músculos de mi mandíbula y mis sienes se marcasen. Quizás sí hubiésemos sido capaces de salvar a bastantes personas pero también es cierto que si no hubiésemos aparecido, todas estarían vivas. No me servía simplemente con una mayoría, para estar bien necesitaba la unanimidad y en aquella contienda sólo me sentí como un perro descontrolado corriendo de un lado a otro tratando de cazar a su presa. El vicealmirante y la joven se fundieron en un abrazo y, tras ello, ésta fue dirigiéndose hacia cada uno de nosotros para dedicarnos una sonrisa. Cuando la tuve en frente no pude hacer más que agacharme y clavar mi rodilla derecha sobre el terreno resinoso de aquel manglar. Clavé mi mirada en los ojos de la joven y pude apreciar lo rojos que estaban, pues no paraba de llorar debido a la situación. Me quité mis guantes de combate, posé mis manos sobre los laterales de la cara de la adolescente y con ello noté algo de calidez pese al frío invierno en el que nos encontrábamos. — Lo siento — de todo corazón no podía decir mucho más — creo que el grupo te necesitaba más a ti que tú a nosotros, así que podríamos decir que la heroína eres tú. Por ahora yo lo único que puedo hacer es evitar que llores — y, tras mis palabras, pasé los dedos pulgares de ambas manos por debajo de los ojos de la joven, utilizando mis poderes de arena para hacer desaparecer sus lágrimas entre ellos, como si de un truco de magia se tratase — así mejor, ¿me sigues? — finalmente le dediqué una sonrisa sincera, tratando de mejorar la atmósfera del lugar. Acto seguido Joe me dio la orden de llamar al cuartel, así que recogí mis guantes del suelo volviendo a ponérmelos y de mi pecho hice aparecer mi mochila de la cual saqué mi den den mushi. Me erguí y tras marcar el número del cuartel, di la orden — Comandante Apolo de la División Diecisiete, bla, bla, bla... solicito refuerzos inmediatos y primeros auxilios en el Manglar sesenta y nueve, hay medio centenar de muertos y sobre una treintena de heridos, órdenes del vicealmirante Joe. La cosa está fea así que moved el culo, ¡bora, simbora! — Finalicé gritando al receptor, no había tiempo que perder. Tras la llamada me acerqué a Joe por su espalda y posé mi mano derecha sobre su hombro izquierdo, apretando levemente para luego darle un par de palmadas. No dije nada, simplemente era un acto de aprobación después de haberme enterado de que en el pasado había salvado a aquella joven y a su madre. Pese a nuestras diferencias yo tampoco era un monstruo ni un ser injusto y enterarme de aquel suceso me había alegrado de forma genuina. Después de guardar el den den mushi de vuelta en mi mochila, pude fijarme en cómo Fuguwu estaba curando a Ryze junto a una torre de material médico. Me acerqué a ellos y me agaché para estar más cerca de la tontatta, puesto que medía diez veces menos que yo. — Gracias por el apoyo de antes, me alegra saber que al menos en esta ocasión no estoy solo — una vez cerca y pudiendo ver las heridas en su piel, me llevé la mano a mi nuca, suspirando y frotándola dubitativo — se me ha vuelto a ir la mano con la arena... ¿verdad? — después del combate y ya con las pulsaciones más relajadas, podía pensar de forma más clara — lo siento, no era mi intención dañaros. Creo que la situación me sobrepasó y perdí el control — A pesar de mi alto control sobre mi akuma no mi, era muy complicado poder liberar mi poder y no dañar a los que estaban de mi lado. Con la cosa calmada saqué una bolsa de queijadinhas junto a un zumo de piña de mi mochila. Volví a guardar ésta última dentro de mi cuerpo arenoso y comencé a comer mientras Joe siguió con las órdenes de la misión. Ahora nos tocaba ir a por los Alas Negras y, pese a que nos dijo que sabíamos de sobra quiénes eran, la única verdad absoluta ahora mismo era que yo no tenía ni la más remota idea de quiénes eran. En la isla previa a Sabaody había conocido a Garnet y a aquella joven similar a Karl. Se suponía que estábamos ahí para detener criminales y la sensación que me habían dado en persona estaba lejos de ser la definición de la propia palabra. Garnet sólo era un borrachuzo que con nosotros no se portó mal, sólo estaba dolido porque Ikirami le había traicionado (al igual que a mí, el mundo es un pañuelo) y en cuanto a aquella joven... no podía catalogar de criminal a alguien cuya preocupación fue simplemente la de querer merendar. Además no estaba la situación precisamente para que confiase en las órdenes de la Marina porque parecía que ni ellos mismos sabían qué cojones era un criminal, visto cómo actuó el Patriota. La orden de la misión me desagradó así que sólo pude poner cara de asco a la vez que tomaba un respiro con las queijadinhas y el zumo. Lo más justo sería valorar la situación en persona, creo yo... pero tras ello, Joe volvió a alejarse de nosotros y volvíamos a depender de nosotros mismos.
Resumen
Reacción a la orden final de Joe
Bélico
Gastos
Karmas aplicables
Inventario
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - James Brando - 01-03-2025 En efecto, y para sorpresa de nadie, mis palabras no han sido recibidas de la mejor manera. Pese a que Joe me tiene retenido bajo mi voluntad, y que solo he contestado de forma directa y concisa a una pregunta clara del Capitán, nadie parece conforme. Amenazas y vaciladas a parte, apenas puedo seguir respondiendo y manteniéndome firme. Un sueñito malo se está apoderando de mi, y apenas sé a qué se debe... ¿La luxación de Joe me está haciendo mella? ¿El agotamiento de la tormenta de arena? ¿La navaja de Karl? ¿O tal vez la bala perdida de Ryze venía con sorpresa? -Vamos James, responde, que no se te caigan los párpados ...- pienso, luchando por no ceder. Fuera lo que fuera, me sentía adormecido. Gracias a los dioses que por lo menos estamos fuera de peligro, por mi sometido que esté. Algo me mantiene despierto entonces. El agarre de Joe se intensifica, impidiendo que caiga en un profundo sueño. Desde atrás me habla, furioso, luxando más si cabe mi brazo. -Ggghghggg...- suelto un quejido leve pero constante, llegando incluso a pensar que me va a partir el brazo. Sus palabras son claras: Aquí se prioriza la vida del individuo a la misión. Y que como tenga la voluntad de desobedecer esta premisa y servir correctamente al Gobierno, todos y cada uno de los presentes tendrán derecho de partirme la cara sin preguntar. Es entonces cuando me suelta. Un suspiro de alivio se libera. Trastabillo, torpe, y caigo al suelo, sin apoyar correctamente las manos. Mi mejilla choca contra la tierra, árida por restos de arena. A mí olfato llega una mezcla entre sudor, sangre y aceite... Todo muy desagradable. Pero nada tan desagradable con la voz próxima de una niña llamando héroe al tipo equivocado. Desde ahí, empiezo a levantarme, colocando la mano del brazo no dolorido en el suelo y haciendo fuerza hasta quedar de rodillas. Todo sucede a mi espalda. Soy incapaz de girar, de responder, de defender mi honor. La gente, complacida, aclama a los "salvadores", ignorantes de los actos acontecidos aquí. De que el crimen ha triunfado sobre aquel que nos cuida a todos. Me levanto del todo, aún dándole la espalda a Joe. Empiezo a entender lo que sucede aquí... -¿Esto me pasa por confiar en mis ídolos, verdad?- empiezo a meditar. Me doy la vuelta y clavo la mirada en los pies de Joe, manteniéndome cabizbajo y cubriendo mi rostro con la visera de la gorra, que esta levemente torcida. -Crucé medio mundo para aprender del mejor y mirate...- entonces alzo la mirada lentamente. Aún habla con la niña, apoyando sus manos en los hombros de la joven. -... Con la percepción de la realidad completamente alterada. Todo por el aplauso fácil de la gente. Creyéndote un héroe para esta gente.- doy un par de pasos atrás y empiezo a ajustar la gorra y a quitarme la arena de los pliegues de la ropa. Mis compañeros hacen lo mismo. Se preparan para continuar, y es Fuguwu el que se adelanta y pregunta por el siguiente paso. Por su parte, el Vice-Almirante no tarda en ordenar a Apolo para que pida refuerzos en la zona. Yo sigo absorto en mis ideas. -Yo era tu mejor admirador. Pero eso ya es historia. Solo quería aprender de ti, ser tu aprendiz. Solo quería servir correctamente. ¿Y tú respuesta cuál ha sido? "Intentar crear una familia y salvar por encima de todo" Que decepción. Pero he aprendido una lección importante... No puedes contar con nadie. En especial con tus héroes.- Con la cosa más calmada y los primeros auxilios solicitados, Joe nos da la última orden a todos, pues ahora volveríamos a actuar por separado. Joe se va a volver a retirar. Nosotros iremos tras el grupo criminal Alas Negras. Aquel quien mantiene bajo resguardo al asesino de los Zoodiacool. Aquel que convirtió en traidores a esta división al completo. No sé si Joe lo ha hecho a propósito para descubrir si de verdad hay infiltrados en su división o si por el contrario, al acabar con ellos, los miembros de su equipo quedarían absueltos de una destitución asegurada. Tal vez es un plan ideado por el Almirante Yuju y, por esa razón, los quiere capturar con vida. Para interrogarlos y sacarles toda la información sobre traiciones y tratos con la Marina. Mi rostro pasa de un serio seco a una leve sonrisa de determinación. Y luego a un bostezo. Aún me encuentro somnoliento y debilitado. Joe empieza su marcha, no sin antes recordarme que es mi momento de cumplir y no de entorpecer la misión. No respondo. Tan solo ajusto con fuerza las cinchas de mis guanteletes. Fuguwu se me acerca. Más inteligente que el resto, comprende que no es momento de rivalidades y que dividirnos solo ayudará a los malos a ganar de nuevo. Si vamos a cumplir con un cometido tan duro, es el momento de dejar claras las cosas. -No me caéis bien, ni yo a vosotros... - expreso en un tono de voz más alto, para que todos me escuchen. -Pero esa gente trabaja en equipo, y nosotros no podemos ser menos.- pego el último tirón de la correa del guante y abro y cierro la mano derecha, acostumbrándome al movimiento. -Estoy a vuestra total disposición para reventar a esos hijos de puta, yare yare daze...- culmino sonriendo, en tono orgulloso y dispuesto a todo. Las rencillas personales quedan a un lado para hacer lo que mejor se nos da. Capturar piratas. Una tregua dentro de la División. Por ahora...
Aclaraciones
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Voz Seductora - 01-03-2025 Las sinceras palabras de la mayor parte de los civiles, impulsadas por las acciones de la adolescente llena de gratitud, ayudaron a disipar las dudas que aún podían ahondar en los corazones de la División 17. Las pérdidas y muertes eran inevitables pero, no por ello, debían desistir a la hora de brindarles un lugar seguro y pacífico a los ciudadanos de a pie. La comodoro Karl - quién era la que peor estaba demostrando llevar esta situación, y sentir como estaba fallando en su cometido -, fue la que mejor salió parada ante la actitud de los residentes de Sabaody. Era como si ella y el escuadrón de la marina hubiera vuelto a resurgir de sus cenizas, dejando así, cada uno de los miembros, de fustigarse y empezando a poner, o bien las cartas sobre la mesa sobre su siguiente plan acción, o bien a prepararse para ayudar, o bien a sus compañeros o a los propios civiles - tanto vivos como muertos -. Después del reencuentro con la chica que una vez salvó, el vicealmirante Joe Joestar dio las órdenes necesarias al resto de su equipo - o mejor dicho, familia -, dejando claro que, aunque su objetivo sería bien uno distinto, tanto Karl, como Ryze, Apolo, Fuguwu y James irían tras los Alas Negras, teniendo la oportunidad de deshacer los posibles malentendidos que habían surgido tras aquella posible fiesta en isla Chika. Por su parte, Fuguwu, haciendo uso de sus avanzados conocimientos médicos, aplicó primeros auxilios a una malherida Ryze Tengen, quién no se mostraba demasiado convencida en poder detener a la banda pirata, dada a su falta de experiencia en una anterior batalla conjunta. Y por el otro lado, James, quién cada vez creía que la justicia que perseguía ese pelotón de la marina se alejaba y distaba más de la suya, parecía sentirse profundamente decepcionado ante el papel de su líder. Por último, el trato que tuvo Apolo con la chica de unos 14 años, hizo que la tierna sonrisa que mostraba ante sus héroes se intensificara aún más y, si eso no era poco, gracias a la llamada que hizo al cuartel bajo las órdenes, el contraalmirante Rikka - quién iba de camino hacia la casa de subastas pero cuya intervención era innecesaria tras la aparición del almirante Yugu -. No transcurrió demasiado tiempo cuando una gran multitud de marines aparecieron en la avenida, reaccionando ante el terror que había asolado en ella por culpa de un salido de control Patriota. A pesar del horror que se dibujaba en sus caras, los soldados - siendo justo 400 unidades sin contar al contraalmirante - no rompieron la formación, esperando a que su superior diera las órdenes precisas para proceder con la ayuda, quién se encontraba frente a todo el grupo. El contraalmirante, un hombre joven, moreno, con gafas, barba algo descuidada y con un uniforme azul pulcro militar, se detuvo 5 metros frente a dónde quedaban los restos del Patriota, quedando su división de 400 soldados a dos metros de él.
RIKKA
- ¡Vicealmirante Joestar! ¡Se presenta el contraalmirante Rikka! - Exclamó, manteniendo un semblante serio, evitando mirar a los destrozos ocasionados para no perder los nervios, realizando el saludo militar, poniéndose firme y con su mano izquierda frente a su cabeza.- Hemos recibido la llamada del comandante Apolo y... - Pero era inevitable desviar tu mirada del desastre que había ocurrido allí hace escasos minutos.- ¡A la mierda el protocolo! - Deshizo la formación y se dio media vuelta hacia sus hombres.- ¡Soldados! Hay que ayudar a toda esta pobre gente, quiero a 100 de vosotros quitando y apartando todos los escombros del medio, a otros 100 recontando el número de víctimas e identificándolas y al resto atendiendo a todos los heridos, ¿entendido? - Ordenó, a la vez que iba señalando a todas las unidades a movilizarse según iba dando las instrucciones correspondientes. - ¡SEÑOR, SI SEÑOR! -
-Corearon al unísono los 400 soldados tras lo cuál, todos empezaron a desplazarse de inmediato para poder llevar a cabo sus tareas y volver a instaurar la paz y seguridad en aquellos que aún quedaba con vida. Tras ello, el contraalmirante Rikka se sacó un cigarrillo de su bolsillo, introduciéndoselo en la boca para encenderlo y darle una calada mientras se dirigía hacia la población que estaba sana y salva y, además, no presentaba ninguna heridas. - Yo me encargo de velar por vosotros, os daremos toda la atención, bienes y materiales oportunos, ¿entendido? - Quiso dejar tranquilos, no sólo a los civiles, sino también a los miembros de la División 17. Dio una última calada a su cigarro y, tras acabárselo, lo tiro al suelo y le asestó un pronto pisotón. - Así que no se preocupe, vicealmirante Joestar, nosotros nos encargamos de esta zona, usted y su equipo puede volver a retomar su misión. - Y volvió a hacerle el saludo militar, en señal de respeto, y dejándole con la tranquilidad de que, la situación en aquella zona estaba completamente controlada.
Info
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - Fuguwu - 01-03-2025 El sonido de cientos de marchantes me detuvo de contestarle de mala forma a James quien había aceptado de mala gana trabajar en equipo. Peor es nada, supongo, por lo que solo asentí tras las palabras del mink león. Al poco tiempo una tropa de varios cientos de marines se reporto junto con el contraalmirante Rikka – un hombre al que se le podía ver con el Haki de Observación un aura relajada pero una determinación fiera – con Joe quienes se pusieron a disposición de los civiles para realizar actividades de rescate y saneamiento para el gran grupo de civiles que necesitaban la ayuda desesperadamente. Rápidamente, el grupo de 400 marines empezó a recoger los escombros, identificar cadáveres, y atender heridos cosa que me quito un gran peso de encima permitiéndome concentrarme en la misión que nos había encomendado el vicealmirante Joe. Los Alas Negras. Un grupo de piratas los cuales habían perdido recientemente a su capitán a manos de la justicia traída por Joe Joestar, poco conocía de ellos, pero no era un completo ignorante. Sabía, según lo que se había publicado en el periódico que ahora eran liderados por una tal Triana Tempesta y que tanto Garnet Matlock como Sasha, aquellos piratas que nos encontramos en un bar en Chika, formaban parte de su grupo. Cualquier otro detalle me era desconocido, pero ya era un inicio, por lo que aproveche a mencionar dicho detalle a mis compañeros quienes se encontraban lo suficientemente cerca para escucharme – “La mayoría, si no es que todos, conocemos a dos de los integrantes de los Alas Negras, Garnet Matlock y Sasha, aquellas personas con las que coincidimos por azares del destino en un bar de Chika y por los que James cree que somos unos traidores.” – dije, haciendo énfasis en la parte de que les conocimos por coincidencia y cambiando mi tono un poco con desdén a la parte que trataba de James – “su capitán fue capturado por el vicealmirante Joe en Chika, y su nueva capitana se llama Triana Tempesta. Garnet es un tipo no mas alto que yo, con unas antenas raras en la cabeza y alas en la espalda. Sasha es fácil el doble de alta que yo, tiene cara de adolescente y lleva cuernos en la cabeza similares a los tuyos Karl, ¿alguien tiene más información sobre ellos?” – concluí mi discurso con la esperanza de que alguien mas pudiera aportar algo antes de iniciar la misión, si conociéramos al menos el número de integrantes podríamos planificar algo con antelación al inevitable conflicto. Ni que decir de sus técnicas, fortalezas y debilidades, pero esto lo descartaba por completo, siendo un grupo pirata que seguía en activo significaba casi con certeza que cualquiera que se les había enfrentado había tenido un destino fatal.
Aclaración
El ambiente en el manglar 69 volvía a ser de armonía. La gente trabajaba junto a los marines que habían venido junto con el contraalmirante Rikka y ya habían avanzado bastante en las labores que inicialmente parecía que pasarían horas – si no es que días – en completarse gracias al esfuerzo conjunto. Era tal el sentimiento de que ‘ya estaba todo bien’ que varios mercaderes empezaban a llegar con sus puestos ambulantes aprovechando la oportunidad de la aglomeración de gente a los cuales ofrecerles sus productos. Un buen mercader es capaz de convertir la tragedia ajena en oportunidad. Entre ellos, había un mercader particular que empujaba una carreta llena de coles verdes; era un señor de avanzada edad la cual se mostraba por su barba de chivo toda gris y parte del pelo igual gris el cual asomaba de un turbante color verde. Vestía un conjunto verde y amarillo el cual le cubría todo el cuerpo (menos el rostro) y unos humildes zapatos color marrón. Detuvo su carreta llena de coles y tomando una con ambas manos, empezó a frotarla contra su mejilla izquierda de forma cariñosa, como si de una mascota o un niño pequeño se tratara. Para su desgracia, el mercader se había ubicado cerca de uno de los edificios que había sufrido daños estructurales durante el ataque del Patriota, pero no había terminado de colapsar por completo, hasta aquel momento. Con un ligero retumbar, aquel edificio que se encontraba a espaldas de la carreta del mercader termino por colapsar en el suelo, llevándose consigo la carreta llena de coles a su paso. Para su buena fortuna, al mercader no le había pasado nada, como si un acto milagroso se tratara. Sin embargo, el mercader no se tomo nada bien el haber perdido toda su mercancía y, pegando un fuerte grito al aire – “MIS COLES, ¡NO!” – se llevo ambas manos a su rostro y comenzó a llorar. La actividad era tal en el manglar 69, que todo el mundo ignoró a ese pobre mercader de coles.
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