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[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Isla Kutsukku (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=320) +---- Tema: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) (/showthread.php?tid=3427) |
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Masato Ami - 01-04-2026 Fue un desastre total, tesoro… sangre, cuerpos por todas partes, mezclándose con ese montículo de basura que ya de por sí hacía que el aire fuera una ofensa constante a mis pulmones, de verdad, qué escenario tan poco digno para algo que, al menos, terminó saliendo a nuestro favor, pero sí, lo logramos. Contra todo ese despliegue absurdo, contra ese intento descarado de borrarnos del mapa, seguimos en pie. —Creo que ya estamos bien o al menos lo suficientemente vivos como para quejarme con estilo de este olor tan criminal que claramente debería estar prohibido por la ley —dije jadeando, llevando una mano al pecho mientras intentaba regular la respiración. El calor, el esfuerzo y la falta de aire empezaban a pasar factura. Poco a poco, dejé que mi cuerpo volviera a la normalidad. Las escamas retrocedieron, la cola se deshizo en ese proceso incómodo, pero ya familiar, y mis piernas volvieron a sostenerme. Mis alas se desplegaron entonces con amplitud, agitándose con fuerza para lanzar una ráfaga de aire hacia atrás, como si pudiera empujar lejos todo ese hedor acumulado. —Ay, tesoro, si sobrevivo a enemigos, explosiones y emboscadas, no pienso ser derrotado por el olor de este lugar, así que más nos vale salir de aquí pronto antes de que mi paciencia y mi nariz decidan rendirse primero —murmuré, dejando escapar una pequeña risa entrecortada. Vimos la otra puerta, el pasillo iluminado por esas luces rojas que no ayudaban en nada al ambiente, tesoro… si acaso lo hacían más tenso, más incómodo, como si el lugar mismo quisiera advertirnos que no siguiéramos avanzando. Una de las civiles, bastante mal hablada, pero con más decisión que muchos, se dirigió directamente hacia la sala, y yo, por supuesto, la seguí sin dudar, si hay respuestas, no me voy a quedar atrás. La habitación tenía un letrero enorme que decía CONTROL, como si necesitáramos más señales. Apenas entramos, el olor cambió de inmediato: tabaco, sudor, encierro, asqueroso, sí, pero después de lo anterior casi se sentía como una mejora. —No puedo creer que esté a punto de decir esto, pero prefiero este olor antes que el de hace un momento, lo cual ya es bastante preocupante si lo piensas bien —le comenté a Yuuki arrugando ligeramente la nariz mientras avanzaba. Entonces las vi o las vimos, seis pantallas al frente, mostrando escenas que hicieron que mi atención se enfocara por completo, marines de ambas divisiones. Akira, Enji, Juan, Sigrid y otros más de la 75, junto a varias personas que claramente no estaban ahí por voluntad propia. Mi mirada se movía rápido de una pantalla a otra, procesando, intentando entender qué estaba pasando, dónde estaban exactamente, qué peligro corrían y debajo de cada pantalla mecanismos de todo tipo y justo bajo la pantalla donde estaban Sigrid y Juan cuatro interruptores, no lo pensé demasiado. Tal vez no era lo más inteligente, tal vez era impulsivo, pero quedarme quieto tampoco iba a ayudar a nadie. —Tesoros no tengo la menor idea de lo que va a pasar, pero quedarme mirando no es una opción cuando hay compañeros en peligro y sinceramente prefiero equivocarme intentando ayudar que quedarme paralizado sin hacer absolutamente nada —dije mientras extendía la mano y presioné el cuarto interruptor de la plataforma energética mirando expectante lo que pasaría en la pantalla.
Mi off
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Wyatt Goldstar - 02-04-2026 [personajeinvalido=3367] No necesitó gatillar ni una vez más. Entre la explosión y los ataques de sus compañeros, los pocos enemigos que quedaban en la horrorífica sala fueron cayendo, producto de las quemaduras, mientras intentaban salir. Golpeando la puerta de hierro o arrastrándose hacia la salida, se encontraban con la nata penetrando en sus trajes y llegando hasta su piel para quemarlos y hacerlos terminar de gritar. Pronto, todo fue silencio. Sin embargo, él estaba demasiado pre y ocupado encargándose de Tocho Morocho. No notó que el combate había terminado, ni las bajas, ni siquiera se fijó en su compañera Yuuki: estaba ensimismado y abstraído en su caballo, a quien intentaba socorrer sin mucho éxito. Envainó de nuevo su revólver. El pulso había recuperado un poco su normalidad, los oídos habían dejado de latirle y el cuerpo dejaba de serle incómodo para sí mismo. Ahora, sin embargo, estaba abrumado por la situación. ¿Cómo podía ayudar a su animal? Empezó por quitarse su sucia chaqueta y romper sus mangas, comenzando a apretar las heridas del caballo. Había sufrido al menos dos disparos visibles, y todavía relinchaba del dolor cuando Wyatt colocaba su mano encima. Le dolía, y estaba perdiendo sangre, pero... ¿estaba tan dañado como para no poder levantarse? Algo era claro: por sí mismo no podía, y él sólo tampoco tendría éxito para ponerlo en pie y sacarlo de la sala, así que no lo abandonaría. La apertura de la puerta hizo que un poco de aire no-putrefacto del pasillo ingresase y diese un respiro entre tanta toxicidad, pero el Goldstar no podía irse —. ¡Ve a buscar a los demás! No puedo salir con Tocho Morocho de aquí. — chasqueó la lengua, frustrado por no poder hacer nada más para ayudarlo. No sabía como darle primeros auxilios, y si no conseguían salir de ahí... El caballo terminaría muerto, y él perdería la consciencia en cualquier momento por el aire nauseabundo. O mucho peor, volverían a aparecer nuevos enemigos. Pero todavía los otros marines que estaban con ellos no habían salido, así que elevó la cabeza y chifló hacia ellos —. ¡Bingo! Oigan, ¡ustedes! ¡Ayúdenme a levantar a mi caballo! ¡Necesito sacarlo de este lugar! — agitó la derecha con ímpetu, mientras con su zurda cubría las heridas del equino con los sucios trozos de tela que tenía para frenar el sangrado.
BITÁCORA DE LAS ESTRELLAS
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Dimitri St. George - 02-04-2026 [personajeinvalido=3367] Allí tirado sobre la mugre, confirmé que no existe glamour en la vida, tan sucia como la propia muerte. Ríos de sangre coronaron el vertedero, mientras los últimos gritos se extinguían en una cacofonía de lamentos. No me moví. El corazón en la garganta. Aquella imagen grotesca permanecería para siempre grabada en mi retina. Me incorporé como pude tan pronto el caos cesó. Había dejado tras de sí un paisaje dantesco que no me atreví a mirar demasiado. El terror que había experimentado daba paso a una rabia gélida, tan presente como el peso de la llave contra mi pecho. Avancé a trompicones hacia Hae-won y tiré de su brazo como pude. —Vamos —gruñí, mientras enfundaba la pistola. Ignoré las punzadas que me martilleaban el cráneo. Mi vista, más nublada de lo que habría deseado, apenas me permitía ver más allá del camino que trazaban nuestras botas. Recuerdo cada maldito paso: las suelas impregnadas de sangre, el brazo amputado de un cuerpo que exhalaba su último aliento y la mirada sin vida de un sinfín de rostros demudados por el horror. Me agaché ante uno de ellos, para arrancarle la llave del cuello aún a costa de otro ataque de tos. Aquel gesto fue una reminiscencia del pasado. Una pequeña venganza o burla, como la cometida el día que le arrebaté a Pulmones Negros la llave que ahora pendía sobre mi cuello. —¡Bingo! Oigan, ¡ustedes! ¡Ayúdenme a levantar a mi caballo! ¡Necesito sacarlo de este lugar! —escuché gritar al rubio, que estaba a escasa distancia de nuestra posición. Lo sencillo habría sido mentir. Decir que no tenía ni idea de cómo curar un caballo (lo cual sí habría sido cierto) e instarlo a dejar al animal. En su lugar, me encontré revisando mi mochila en busca del dichoso botiquín y, entre toses, le pasé el ácido tranexámico para las hemorragias. —Esto tendrá que valerte. Iré a buscar ayuda. El corazón redoblando latidos y el sudor perlando la frente. Ni siquiera estaba seguro de por qué lo ayudaba. Creo que fue instinto. Algo en él me recordó a mi propia desesperación. El problema es que mi salud tampoco me permitía la fuerza o capacidad para lidiar con el pesado animal. Volví a tirar de Hae-won hacia el exterior, consciente de que acababa de cederle mi único salvavidas a un maldito caballo y que si permanecía allí más tiempo, acabaría por desfallecer. Una bocanada de oxígeno nos recibió en el pasillo. Me habría encantado decir que se trataba de aire fresco, pero el hedor a tabaco me contrajo los pulmones en un nuevo ataque de tos. Me doblé sobre mí mismo. Solté a Hae-won para apoyar sendas manos en las rodillas hasta estabilizarme. —¡VENGAN TODOS! ¡LOS HE ENCONTRADO! ¡A NUESTROS AMIGOS! ¡CIERTAMENTE! Metí la mano en el bolsillo de mi mochila para llevarme un puñado de menta a la boca. Clavé la vista al frente. El pasillo que se habría ante nosotros estaba repleto de alarmas que teñían todo del mismo rojo que había bañado el vertedero. La simple idea me contrajo el corazón. Distábamos mucho de estar a salvo. Lejos de seguir de inmediato la voz de la muchacha, fijé la vista al fondo del corredor. Me pregunté si los soldados que habíamos dejado atrás eran todos los que quedaban o si, por el contrario, habría más acudiendo a nuestro encuentro. Traté de divisar cuán profundo era o si habría alguna otra puerta. «¿Cómo demonios vamos a salir de aquí? —apreté la mandíbula—. Encima con un maldito caballo herido». Para cuándo entré a la sala y vi los panales, tanto Masato como la pelirrosa estaban toqueteando los botones. Abrí los ojos con horror. —¡¿Pero se puede saber qué hacéis?! —Jugar a ciegas con aquellos mecanismos me parecía la peor de las ideas—. Podríais… «… empeorar la situación» estaba a punto de decir, justo cuando el nivel del agua descendió de golpe en el habitáculo en el que se encontraban dos de mis compañeros. El alivio escapó en forma de suspiro. No me permití estar quieto. Paseé por la estancia analizando cada rincón en ella: abrí armarios, revisé las palancas de las pantallas e incluso las manchas sobre el escritorio. La ceniza estaba fresca. Había signos de que alguien hubiera estado trabajando en él hasta hacía demasiado poco. Tragué saliva al comprobar que los enemigos de cada pantalla portaban el uniforme de la Marina. El recuerdo de las instrucciones del comandante, que nos había instado a lucir nuestra ropa con orgullo hasta el final, me ardió en el estómago. Me negaba a seguir ese juego. Arranqué de un tirón el estúpido lazo del uniforme. «¿Cuál es el sentido de todo esto?» pensé. —Escuchad, alguien podría regresar en cualquier momento y tu compañero, Yuuki, sigue tratando de levantar al caballo. Le he dejado el botiquín, pero no sé si será suficiente. Si queremos salir de aquí con vida y salvar a nuestros compañeros, no servirá con quedarnos pulsando botones. —Me deshice de la camisa del uniforme, quedando tan solo con la interior de tirantas, y me agaché junto a uno de los cajetines eléctricos—. Registrad todo. Buscad un mapa, un código, lo que sea. Porque cuántos más botones pulsaramos, más sencillo resultaría que alguien intuyera que estábamos aquí. Y eso, no sería bueno. —¿Qué hacéis los de control? Casi como una burla a mis propios pensamientos, la voz metálica emitida en la pantalla me erizó la piel. Quité la tapa al primer cajetín para evaluar el circuito eléctrico. Notaba el sudor pegajoso perlarme la piel. —Masato, ¿cómo están tus heridas? —No la miré. Trataba de averiguar si aquel circuito conectaba con las alarmas o con el panel de control—. Yuuki, entiendo perfectamente por qué detestas a los Marines y voy a ignorar deliberadamente el nombre que has pronunciado hace un rato, pero te pido por favor que nos olvidemos de bandos. Necesitamos una estrategia como equipo. Acepto sugerencias. Era consciente de lo acelerado que sonaba; de lo asfixiado de mi propia respiración que trataba aún de regularse. La menta había ayudado, pero la ansiedad lo complicaba todo. Tenía que salir de allí. Mis golpes de suerte no serían infinitos. No aparté la atención del mecanismo, de las reacciones que cada botón pulsado provocaba y todo lo relativo a la caja eléctrica que tenía delante. —Hae-won, ¿cómo va la sala de Nyra?
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Choi Hae-won - 02-04-2026 [personajeinvalido=3367]
Esta imagen es todo lo que queda del horror y la desidia. Su cuerpo parece mantenerse rígido e imperturbable al momento de enfrentar la escena corroída por la muerte. Es doloroso, triste si es que uno se pone a pensar en la verdad. Está, en concreto, bastante mal por la idea de haber presenciado y colaborado en muerte con el fin de salir de allí. Es complejo, complicado y muy duro, si es que uno lo medita demasiado. Es el agarre decisivo y férreo de su pareja el que le permite salir de la ensoñación febril cuyos protagonistas son ellos bailando el filo de la otra vida. Difícil, el camino se hace cada vez más escarpado para todos los que transitan en este extraño juego llamado vida. Puede comprenderlo de alguna manera, entiende que hay cosas que tienen que vivirse para poder crecer… Pero esto es demasiado. No se suelta de él; todo lo contrario. Tener un ancla que le permita caminar en alguna dirección cualquiera le obliga a mantener la vista fija en el frente, y alejarla del terror que la invadió momentos atrás. Cuando Choi estuvo a punto de ceder su botiquín para el tratamiento del animal que salió herido en la batalla, Dima se adelanta a sus acciones ofreciendo el suyo. La mirada de la dama se planta en él, agradecida, pero se oscurece por unos momentos al entender que algo pasaba dentro de sus pensamientos. . . .
Escuchar la voz de la pirata casi hace que ella descomponga el gesto de manera directa y deliberada. La realidad es que, aún en estas circunstancias, la idea de que las dos personas que defendió como civiles resultaran ser piratas le genera ciertas emociones difíciles de explicar. El cuerpo todavía sigue entumecido por la situación presentada, pero con el caballo fuera de su vista y los enemigos derrotados allí fuera, puede recuperar la compostura. Sabe que este es solo el principio. El aroma del tabaco, la pirata presionando botones, su compañero Marine haciendo lo propio y Dima enojado, no le dan demasiada chance a relajarse. A eso debe sumarse que, tal vez, el sujeto que controla ese panel debe estar cerca y el peligro que podría representar es real y mortuorio. No puede hacer oídos sordos a esas extrañas sensaciones que de a poco la invaden. —... Hmmm… Lo primero que tendría que hacer, antes de que su propio novio se despoje del resto de su uniforme, hastiado por la crisis existencial que lo invade, es tomarlo del rostro y mirarlo a los ojos. Seguido de eso, le da un beso pequeño, pero contundente, en los labios, para darle un poco de tranquilidad. —Dima, eres inteligente —Los ojos de la joven refulgen por el orgullo que siente por él—. Enfócate en ver cómo funciona esta cosa. Yo te cubro las espaldas y veré de monitorear las imágenes. Sabe que la pirata no va a colaborar con ellos. Se nota que ha elegido ya qué hacer y tiene un sentido de lealtad absoluto a su equipo. Se notó cuando habló de “ayudar a los amigos” y de accionar uno de los botones. También vio que Masami hizo lo mismo al actuar en favor de Juan y Sigrid. Agradece que Shin y Kael estén a salvo, pero ella aún sigue buscando entre las proyecciones a una persona. —Allí está —Nyra, junto al gigante azul que miró con amenaza a Shin al inicio de este viaje—. Al parecer, las cosas no van muy bien por allí, pero... Choi mantiene la mirada en las manivelas que accionan las mecánicas de la zona en la que ellos están, un tanto aterrada por lo que pudiera pasar de hacerlo mal, pero atenta al mecanismo para comprender qué es lo que hace cada palanca dispuesta dentro de esa sala. —... Veré de accionar esta palanca, a riesgo de mejorar o empeorar la situación —Señala la tercera que corresponde al grupo de Nyra—, y monitorear lo que ocurre con este grupo y el de Enji que, vaya por Dios, que manera de bailar —Sonreiría, de no ser porque la situación es compleja en extremo—. Hay que ser inteligentes. Ella, de igual modo, buscaría entender los mecanismos accionados de alguna manera. Sin embargo, su prioridad absoluta es mantener la guardia en alto, haciendo uso de su oído y su vista, con el fin de detectar a cualquier enemigo potencial. Cubrirlos a todos es su objetivo primario.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Voz Seductora - 04-04-2026 El aire inmóvil de la Sala de Control, sin ventilar e impregnado de aquel olor a tabaco y a circuitería era auténtico aire puro en comparación con los horrores que habían vivido instantes atrás en aquel espantoso vertedero, donde ahora yacían, moribundos, soldados por docenas, ahogándose en su propia sangre entre basura y desperdicios, en aquel aire irrespirable. Ninguno de los nombres de los que allí habían muerto sería recordado en tiempos venideros, más que por los familiares que dejaban atrás. Tal era, en ocasiones, el camino de la libertad, de la gloria, de la justicia, o de la bandera que cada cual escogiese izar: en ocasiones debía teñirse con la sangre de quien se opusiese en el camino de una generación. En las pantallas de la sala, aquellos grupos de combatientes seguían luchando sin descanso por sobrevivir, o por entretener, o por lo que fuera aquel macabro proceso. El gas de una de las salas se había apagado (aunque eso no tenían forma de saberlo, claro), pero una de las salas se había llenado repentinamente de agua, ahogando a los presentes, y en otra se había producido alguna clase de explosión química. Las pantallas, eso sí, no emitían ningún sonido, por lo que aquel era un circo mudo, en que no oían qué pasaba al otro lado, y del otro lado, claro, no tenían ni idea de estar siendo vigilados desde aquella pequeña sala. El pequeño zumbido, aquel sonido blanco, que emitían las pantallas era la única banda sonora que ofrecía aquel lugar, tan inquietante como magnético. Dimitri, con su curiosidad natural y afán por descubrir qué podía ocultarse tras cuanto los rodeaba, rebuscaba por el lugar. A lo largo del pasillo, el joven y rebelde Marine pudo ver, en la lejanía, y bañadas por la inquietante luz roja de las sirenas, varias puertas más, grandes, enormes, acorazadas y cerradas a cal y canto, mas quedaban muy lejos, y examinarlas hubiera supuesto un notable paseo por aquel lugar. Los cajetines eléctricos de la sala, además de cotidianos, también ofrecían un aspecto tan hermético como aquellas puertas acorazadas, soldados a las mismas paredes como cajas sólidas de acero. A medida que habían activado los mecanismos que ofrecía cada pantalla, se volvió evidente que habían comenzado a tener algunos efectos en las salas que podían ver, mas, debido al desfase de segundos y al "lag" a la hora de su activación, no resultaba tan sencillo averiguar qué mecanismo había causado qué, si bien era posible hacerse una idea. Fuese lo que fuese lo que estuviesen destinados a hacer, aquella sala podía contar con las respuestas. Aquellos inquietantes botones, válvulas y manivelas eran una espada de Damocles sobre todos ellos, en la que un paso en falso podría suponer la diferencia entre la vida y la muerte. En aquel día, aquel grupo de desconocidos había acabado sosteniendo la llave de la vida de muchos.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Yuuki - 04-04-2026 [personajeinvalido=3367] Lo primero que notó en la pantalla luego de bajar la palanca fue que el nivel del agua en la sala había bajado. ¡Barald había logrado herir a la criatura también! Y Shin ahora no caía al agua. Nada mal. Escuchó al marine que se había puesto a preguntar y lo miró con una sonrisa ladina. ¿Qué se iba a poner a enseñarle a ella alguien que no sabía mejor? Y sí, había tenido suerte, pero tampoco iba a quedarse sin hacer nada. Ella ayudaría a sus amigos costara lo que costara. Aunque ahora que miraba alrededor, no estaba Wyatt en la sala. Y ella no pronunciaría palabra alguna hasta no poder asegurarse de que aquellos de los suyos a quienes tenía cerca estuvieran bien. Notó cómo la chica de cabellos blancos, al accionar una de las manivelas hizo que a Miyori le cayera un gas helado. Esto hizo que Yuuki gritara con espanto y mirara a aquella marine con un odio que bien pudo haber sacado las pistolas y disparado en su cara. Pero no lograría nada con ello. Así que tuvo que hacer de tripas corazón. Si perdía la concentración, también Seraphine iba a salir mal. Y ya ni hablar de sus amigos más queridos... y hablando de ellos Yuuki iría a ver qué sucedía con su amigo Wyatt, y lo vería ocupado dentro del basurero con Tocho Morocho, quien parecía estar recuperándose de la conmoción. Era una animal grande y fuerte. La pelirrosa saltaría dentro de la sala con Wyatt y lo ayudaría a sacar al caballo, aunque no sin esforzarse. Era necesario que el caballo pudiera estar en un espacio que no fuera un pútrido agujero. —Vamos a salir de aquí, Wyatt. Empujó y ayudó a que el caballo saliera del apestoso basurero, dejando que Wyatt pudiera ocuparse mejor de él. Ella era consciente de que no sabía cómo curarlo; aunque era posible que mejorara ahora que tenía aire un tanto más limpio para respirar. Puso su frente sobre la de Wyatt y le dio un pequeño puño en el hombro al rubio. —Perdóname. No puedo hacer más. Pero se que estará mejor. Luego miró a uno de los tipos que estaban heridos. Aquel parecía ser uno de los que daba las órdenes cuando entraron todos aquellos a matarlos. Se le había ocurrido una idea. Aunque las probabilidades de sacar cualquier cosa eran bajas. Suspiró y lo agarró también arrastrando con gran esfuerzo a ese hombre de allí. Le quitaría la máscara con una mano y con la otra le apuntaría directo en la cabeza. —Mira. Puedes salir de aquí caminando si cooperas. ¿Conoces algo sobre los controles de la sala? Más te vale que sea así o voy a romperte las piernas... ¡Habla de una vez! Pudo haberse devuelto a la sala y haber presionado algún otro botón. Pero viendo lo que hizo el otro marine que tenía la forma de cambiar a serpiente y también la que casi mata a Miyori, prefería buscar una solución por su cuenta. Y por supuesto, no iba a hacer planes que ayudaran a los otros marines. Si logró asistir a Shin fue por la única razón de que Tezca y Barald estaban con él. Y aunque se reservaría el hecho de que en realidad no iba a hacerle nada a aquél caído, pues no era su estilo el de lastimar a quien ya estaba vencido... eso no tenía por qué saberlo aquél sujeto, ¿O sí?
Combo de pollito frito con papas
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Dimitri St. George - 05-04-2026 [personajeinvalido=3367] El beso me devolvió el aliento. No lo vi venir. Una de esas situaciones que tu alma puede llegar a anhelar sin siquiera saberlo. Me hizo tragar saliva cuando nos separamos. Mi única respuesta fue un mudo asentimiento, porque aquella muestra de afecto se antojaba tan irreal como el florecer de las margaritas en un vertedero. Y más para alguien como yo, acostumbrado a la mecánica de un corazón podrido. Volví de inmediato a las cajas eléctricas. No quería pensar en ese latido acelerado de más o el alivio que Hae-won acababa de infundirme, porque hacerlo suponía reparar en todo lo que podría perder si la situación empeoraba. Concluí que tendría tiempo de pensar una vez a salvo. Para mi desgracia, las cajas estaban herméticamente cerradas y aunque intuía que podrían estar relacionadas con el sistema de comunicación, había poco que pudiera hacer a contrarreloj. Durante todo ese tiempo, no había apartado la vista de los monitores y sus mecanismos. Resultaba evidente que la imagen no se reproducía a tiempo real, porque pasaban algunos segundos desde que mis compañeros activaban las palancas hasta que sus efectos se hacían presentes en las pantallas. Chasqué la lengua. Si bien el agua había bajado varios niveles en una de las salas, subía casi con la misma brusquedad en otra de ellas. Reconocí al albino de la división ochenta, antes de que acabara sumergido. —Planeta Océano y la sala de Torturas están conectados entre sí… Me acerqué un poco más al panel de control. Una muchacha acababa de caer congelada por la explosión en la sala Polar. Mentiría si dijera que no me hormigueaban los dedos; que no sentía la acuciante necesidad de pulsar cualquiera de los botones de la sala de Torturas en un desesperado intento por socorrer al albino de la ochenta. Sin embargo, aquel agua había caído a tropel por múltiples entradas y todavía desconocía si se trataba de un fallo del sistema o algo premeditado en un circuito interconectado entre sí. Así que me encontré buscando con desesperación algún mecanismo de emergencia en aquel endemoniado panel y revisando en los monitores la ubicación y el modelo de las puertas de aquellas salas. Por el rabillo del ojo, vi a la pirata abandonar la estancia. Sin mediar palabra. Supe entonces que estábamos solos en esto. Una de las pantallas mostró como un chispazo golpeaba de lleno al mono y, con ello, a la pelirroja que me había dado la munición. También pertenecía a la división ochenta. Apagué de inmediato aquel interruptor, rezando por cortar la corriente. Apreté con fuerza la llave robada con anterioridad, con la mano hundida en el bolsillo del pantalón. —Vigilad el panel y buscad algún botón de emergencia. —Intercambié miradas con Hae-won y Masato. Acabar convertidos en los titiriteros de aquel espectáculo me parecía una broma de mal gusto—. He visto varias puertas acorazadas en el pasillo. Puede que sean estas salas… —O una trampa, otra zona de sistemas o incluso el perfecto anfiteatro para aquel circo de los horrores—. Voy a intentar acercarme a investigar. Si viene alguien, dispararé un explosivo. Fuera lo que fuese, debían estar aisladas del exterior. De lo contrario, habrían escuchado las explosiones del vertedero y un silencio que no debería existir de haber quedado en pie tantísimos soldados. Afiancé la mochila al hombro, desenfundé la pistola cargada con la munición explosiva y dediqué un beso fugaz en la mejilla de Hae-won antes de salir al pasillo. El corredor era una línea recta de luces incandescentes, que se me antojó absurdamente largo e intensificó el dolor de cabeza. Durante aquel largo minuto, mantuve la vista al frente para asegurarme de que no apareciera ninguna presencia indeseada al fondo. Al llegar frente a la primera puerta, traté de distinguir algún letrero, cerradura o mecanismo. Notaba el corazón en la garganta. Intentaría acercarme lo máximo posible a la puerta, para intentar escuchar algo al otro lado.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Choi Hae-won - 05-04-2026 [personajeinvalido=3367]
Choi ha congelado a alguien. Choi ha sentido la mortandad en la mirada de su compañera pelirrosa cuando la miró, luego de presenciar ese resultado. Choi, simplemente, suspira. Sabe que no puede, bajo ninguna circunstancia, estresarse en esos instantes. Esta situación tiene un nivel semejante de detalle que el exigido por un proceso quirúrgico, una cirugía o un estudio de alta complejidad: cada componente puede determinar la vida del individuo en momentos específicos. No ayuda la demora de segundos entre las imágenes y las acciones que ellos mismos producen. Toma con fuerza; cierra los puños al ver que la sala en donde se encuentra su primer hater del mate amargo parece hundirse. Presiona sus puños con fuerza importante mientras observa, con acero en la mirada, cómo es que el sujeto parece hundirse por el agua que aparentemente estaba anegando la habitación donde peleaban sus amigos. Esos collares en el cuello no ayudan a calmarla. Esa sensación de hormigueo constante en sus manos le impide moverse, sin embargo, no ha dejado de revisar botones o manivelas, tratando de memorizar posiciones mientras apunta mentalmente los sucesos acontecidos. —Hmmm —La idea de que Dima vaya solo no la convence en absoluto, pero decide confiar en su criterio—. Eres un compañero de armas. Confío en que serás prudente para todo lo que toque hacer, Dimitri. Cualquier cosa. La que sea. Por favor, da el aviso correspondiente e iremos a asistirte. El beso que le da en la mejilla vuelve a centrar sus pensamientos en el allí y el ahora, en el saber que tienen que salir para poder ver a sus compañeros nuevamente. Es difícil determinar el tiempo entre cada accionar de palanca y posterior suceso, pero no puede quedarse con la sola idea de temer. Sigrid y Juan están en problemas también. Akira parece tener la misma mala suerte. Shin y Kael están a salvo por el momento, pero Nyra no cambió favorablemente de escenario, más allá del ataque que recibió esa chica momentos atrás —un combatiente menos para ellos y eso es horrible—. Hae-won no puede permitirse fallos, pero sabe que los tendrá. Tiene que seguir accionando botones hasta comprender qué carajos pasa con esa puta consola del infierno. —Masato, mantén la mirada fija en las imágenes. Trataré de buscar un botón de emergencia por algún lugar, mientras tanto… Tendremos que hacer algún ensayo de prueba y error, aunque nos cueste la existencia —Los piratas no están a la vista; Hae-won trabajará mejor si ellos no respiran sobre su nuca—. Vamos a sacar a toda esa gente de allí —O a condenarlos un poquito más, dependiendo de cómo salga esta situación—. Que tu pulso no tiemble. Es lo mismo que ella dice al accionar la primera manivela del cuarto grupo. Mantiene la vista fija en el presente. Sabe que pueden fallar y, teniendo en cuenta todo lo que ello implica, también entiende que sus intenciones no son suficientes para salvar a las personas. Hay dos salas interconectadas. Tiene que saber si hay más de ellas o qué carajos, o si estas salas tienen otra conexión. debe de analizar todos y cada uno de los sistemas. Por eso, luego de tirar de esa manivela, observa cada maldito dispositivo y lo analiza tanto como puede.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Masato Ami - 05-04-2026 En la pantalla vi cómo ese tipo, ese maldito, alcanzaba a Sigrid y la levantaba como si no pesara nada, como si fuera un objeto sin valor, tesoro y luego saltó con ella. Todo pasó rápido, demasiado rápido, y justo después de haber presionado ese interruptor ocurrió. Hubo un pequeño retraso, un maldito timing que me dejó sin aire, la descarga cayó. Un rayo brutal atravesó la escena y golpeó directamente al mono de la habitación, pero Sigrid estaba en sus manos. El impacto la arrastró con él. —¡Aleluya!, no, no, no, no —solté, llevándome ambas manos al rostro de inmediato. Retrocedí un paso, luego otro, alejándome de los interruptores como si quemaran, como si el simple hecho de estar cerca de ellos me hiciera responsable otra vez. Mi respiración se volvió irregular, mi pecho subía y bajaba con fuerza mientras intentaba no mirar, pero ya lo había visto. —Ay, tesoro, dime que no fui yo, dime que esto no fue por tocar algo sin saber, porque si acabo de hacerle eso a mi compañera que estaba intentando resistir allá dentro entonces es algo que no sé si voy a poder perdonarme fácilmente jamas. —murmuré con la voz quebrándose apenas, giré el rostro, evitando la pantalla, pero la imagen seguía ahí, en mi cabeza, que forma tan horrible de intentar ayudar, no quería creerlo, de verdad que no, pero desde estos monitores Sigrid no parecia estar viva tesoro. Las palabras de Choi fueron como un golpe seco que me devolvió a la realidad, tesoro. Mantén la mirada. No tiembles. Saca a todos. Tan simple y tan difícil al mismo tiempo. Mi respiración seguía desordenada, mi corazón aún golpeando con fuerza por lo que acababa de ver, pero sus palabras se clavaron donde debían, cerré los ojos un segundo y volví. Di dos pasos al frente otra vez, acercándome a los monitores, obligándome a mirar cada imagen sin apartar la vista esta vez. Mis manos aún tenían un leve temblor, pero ya no era el mismo de antes ahora era controlado, contenido, dominado a la fuerza. —Tienes razón tesoro, si voy a cometer errores que sea intentando salvar a todos y no quedándome paralizado mirando cómo todo se viene abajo sin hacer absolutamente nada.— por eso más me vale centrarme, respirar bien y usar esto como se debe porque ahora mismo hay personas que dependen de que no vuelva a fallar, mis ojos recorrieron cada pantalla, analizando, conectando lo que veía con los mecanismos debajo, ahora no había espacio para dudar, ni para lamentarse, solo para actuar mejor que antes, esta vez no iba a apartar la mirada. Tras ver lo que estaba ocurriendo en la sala Planeta Océano y la Cámara Tóxica, algo en mi cabeza encajó, tesoro, no perfecto, no brillante, pero suficiente como para intentarlo. Mis ojos bajaron rápido a los mecanismos y sin pensarlo demasiado desactivé la palanca que había activado previamente la civil de mal temperamento. Si no estaba fallando en lo que veía, el flujo de agua debía volver a su curso original, moverse de una habitación a otra como debió hacerlo desde el principio. No tengo todas las respuestas, pero esto tiene que ser un sistema conectado y si el agua está donde no debe entonces alguien más está pagando el precio, así que voy a arreglarlo aunque sea a prueba y error porque no pienso quedarme mirando mientras todo se descontrola, aun tenia la mirada fija en las pantallas, siguiendo cada cambio con atención casi obsesiva. Mi corazón volvió a acelerarse, pero esta vez no era solo miedo, era urgencia. —Vamos, vamos —susurré apenas, apretando los dedos, porque esta vez no era cualquiera, era alguien mío, Enji estaba en esa sala y moriria si el agua no volvia a su sitio. — Más te vale funcionar, tesoro porque hay un amigo mío ahí dentro y no estoy dispuesto a fallarle a uno mas. —añadí en voz baja, sin apartar la mirada ni un solo segundo.
Mi Off
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - Voz Seductora - 08-04-2026 Los acontecimientos se habían precipitado durante los últimos segundos, y la situación en cada una de aquellas salas infernales parecía volverse más complicada, sangrienta y descarnada a cada instante. A través de la proyección de cada una de aquellas dichosas pantallas, era posible ver que la Plataforma Energética parecía haber vuelto a la normalidad, y el Planeta Océano se había llenado de agua nuevamente. La Sala de Torturas ya no era tal (o no tanto), sino que había perdido los pinchos que le daban su nombre, y el agua del lugar se había drenado a través de los extraños mecanismos de aquel lugar tan rápido como lo había inundado. La sala del derramamiento de sangre, sin embargo, era ahora la Cámara Tóxica, donde el enorme Marine había empezado a propinar una brutal paliza a una llamativa mujer alada. Repentinamente, las pantallas volvieron a emitir sonido, de forma que pudieron oír, si bien con cierta distorsión y en calidad comprimida, qué ocurría en cada una. Si bien pudo deducir que, en efecto, había conexiones entre Planeta Océano y la Sala de Torturas, también pudo intuir que era altamente probable que muchas de las salas estuviesen conectadas entre sí de formas impredecibles, y, de hecho, que posiblemente hubiese combinaciones particulares capaces de poner en los aprietos más espantosos a las víctimas más insospechadas. De poco había servido su intento de encontrar algún mecanismo de emergencia; quien fuera que hubiese sido el responsable de diseñar todo aquel sistema ni siquiera parecía haber contemplado la posibilidad de una emergencia. La idea detrás de aquel lugar era que todo lo que ocurriese, todo, era bienvenido, por lo que no había lugar para el concepto de emergencia. Tal vez no hubiese buscado en el lugar adecuado, o tal vez aquel sistema fuese demasiado complejo, pero no parecía haber una respuesta clara, ni una combinación ganadora que los sacase de allí sanos y salvos, ni un botón mágico que pudiese salvar la situación. Aquel lugar estaba concebido exactamente para el horror que estaban presenciando. Al mismo tiempo, la pirata, entre la basura del vertedero en que se desangraban docenas de soldados, logró estabilizar al enorme caballo. La bestia, aún convaleciente de sus heridas, fue capaz de ponerse en pie y echar a caminar, con evidentes dificultades, entre los montones de apestosa basura que se agolpaban sobre aquel lugar. El soldado que Yuuki arrastró hasta fuera del vertedero dejó un rastro de sangre sobre el pristino suelo. Se encendió una potente luz naranja intermitente dentro del vertedero. —¡Blergh...! —gimió, expulsando un notable hilo de sangre pegajosa de su boca al intentar hablar cuando Yuuki le quitó la máscara. Apenas parecía consciente, y, si lo estaba, no sería por mucho tiempo— La... Dicen... La cuarta de la caldera... Y... ¡ugh! Pero la... Volvió a escupir sangre, esta vez en una cantidad mayor, y quedó en silencio. La sangre dejó de borbotear, y sus ojos se apagaron. Casi al mismo tiempo, el suelo del vertedero comenzó a temblar. Tras la puerta, el suelo del vertedero comenzó a temblar, y algún tipo de maquinaria se activó varios metros por debajo de la enorme capa de basura. Al mismo tiempo, al otro lado del pasillo, bañado en la luz roja de las sirenas del techo, Dimitri caminaba hacia una de las puertas, pistola en mano, y colocaba su oreja sobre el frío acero acorazado de la superficie. Decir que no pudo oír nada hubiera sido quedarse cortos; una sala vacía hubiera producido más ruido que el que encontró allí. Un silencio antinatural, casi erizante. Más allá de las luces rojas, a muchos metros de distancia, el pasillo se alargaba lo suficiente como para perderse de vista en una inquietante oscuridad.
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