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Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Bertram Gaufrid - 11-04-2026 Día 21 de Otoño, Año 17.
7:30am
En Jaya, una isla sin ley dominada por una banda pirata y donde la marina no tiene autoridad precisamente por ese motivo. Pese a su pequeño tamaño es una isla continuamente visitada, algunas veces por piratas buscando el favor del capitán que gobierna en la isla, otros intentando arrebatar su lugar y algunos simplemente paran en la isla porque no tienen alternativa antes de proseguir su viaje. Debido a esta peculiaridad son frecuentes las disputas en las tabernas, batallas en las costas y prácticamente no es raro que se vea una batalla abierta entre dos bandas rivales por cualquier motivo. Normalmente la isla no tiene eventos destacables fuera de sus constantes conflictos, el hecho de ser gobernada por una banda pirata sin que el gobierno parezca interesado en recuperar la isla y los múltiples rumores y mitos que rondan sobre la isla entre los piratas que han pasado por allí o la gente que escuchó piratas hablar de ella. Sin embargo, un evento provoca un cambio en lo que podría llamarse la rutina diaria de esta isla y es la llegada de un dúo peculiar a la isla, dos piratas con una trayectoria de lo más interesante, siendo que no son precisamente dos sujetos que pasen desapercibidos. Hay rumores corriendo de que el carnicero de Whiskey Peak llegó a la isla junto a su presumiblemente compañero de viaje, aunque nadie sabe ciertamente si realmente son compañeros, simplemente se encontraron de camino o cual es realmente su relación. Lo importante es lo sucedido con su llegada a la isla, en el momento que se ve su figura los rumores empiezan a esparcirse, tan rápido como una epidemia incontrolable, y por mucho que algunos piensen que es mala idea esparcir rumores que infunden caos y pánico, otros parecen ignorarlo e incluso disfrutar del caos, siendo que no es raro encontrar algunos sujetos pensando en aprovechar el momento para ganar algo de fama al ir a por el propio Sigurd y que se le reconozca al darle fin a la trayectoria del sujeto. Otros son más precavidos, prefieren observar, estudiar y esperar tener una idea clara de como poder lidiar con su fuerza de forma más eficiente. El sol está empezando a salir, siendo alrededor de las 7:30 de la mañana por lo que en las calles apenas y se encuentran algunos sujetos totalmente ebrios y sin control sobre su cuerpo, algunos completamente inconscientes en los rincones, otros tambaleándose buscando llegar a su cama y algunos parecen seguir de fiesta, una escena que indica que no parece ser una isla con gente muy dada a un trabajo estable, siendo más bien una tierra con una única norma, no ir en contra de los que la gobiernan. El cielo está totalmente despejado, el ambiente se encuentra pesado y cálido, como si uno llevara un abrigo invisible y mojado, haciendo que sientas como si estuvieras continuamente en una sauna. Entre borrachos, vómitos y algún que otro sujeto medianamente consciente intentando ayudar a sus compañeros el tan mencionado carnicero camina por la isla buscando un lugar donde descansar y esperar a que tenga ya el log pose direccionado a la siguiente isla, algo que muchos novatos ignoran en el Grand Line y acaba siendo su perdición. Sus pasos lo llevan directamente hacia las puertas de una taberna que parece seguir abierta, al echar un vistazo a su exterior uno piensa que, al igual que el resto de los edificios de la zona, está por caerse a pedazos y abandonado, pero una vez entra se nota que no está ni de lejos abandonado y que eso es solo la forma de construcción de la zona. Sigurd pasó por diversas tabernas, algunas cerradas, otras ya expulsando sus últimos clientes y a punto de cerrar sus puertas, esta es la primera que encuentra totalmente activa y además, al echar un ojo por una de las ventanas ve que tiene una clara visión del árbol torcido conocido como Árbol de Oro. Tras sentarse con su bebida junto a la ventana el pirata observa por la ventana lo que sucede fuera, no sabiendo realmente si encontrará algo que realmente le entretenga en la isla, pero no tiene más opciones que seguir adelante, esperar que su log pose se estabilice y proseguir con su viaje. Muchos de los presentes lo miran, algunos con curiosidad, otros desconfiados y unos pocos parecen estar planeando algo pero no se sabe exactamente el qué, sin embargo ninguno de ellos realmente demuestra intención de acercarse ni tampoco parecen llamar la atención del pirata. Sin embargo, fuera de la taberna, por la ventana caminando en las sombras se observa una figura misteriosa de gran tamaño, cabeza cubierta pero se perciben mechones de pelo que bajan por su hombro y en su espalda lo que parecen ser dos enormes alas, aunque debido a que no está en la luz no se logra ver si son realmente alas o son adornos, lo que sí llama la atención es que en un momento se detiene y mira fijamente hacia Sigurd, como si lo hubiera visto desde aquella posición y luego se mueve lentamente hacia el árbol de oro, como si quisiera atraer al carnicero a una trampa.
Leame
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Sigurd Haakon - 13-04-2026 Día 21 de otoño del año 17
Outfit ---- Sigurd de Jaya
Llevo ya varios días comiendo y bebiendo como un animal en Mock Town, en la taberna de peleas. Ya va siendo hora de cambiar de aires o me voy a agobiar de más. He perdido a Ubbe y eso es una putada, porque cada vez que este tipo desaparece, la cosa se alarga más y más. Y tengo pensado poco en este lugar. Recolectar algo de materiales para mis armas, asentar un poco las heridas después de lo que pasó en Arabasta y ya. Quiero cruzar rápido el océano y aprender a dominar mis poderes. Musashi no debe de estar muy lejos y es solo el primer escalón de un desafío mucho más grande. Paseo por una zona urbana de la isla, buscando algo que me entretenga lo suficiente como para dejarme los berrys como dios manda. Tal vez mujeres o un buen desayuno de categoría. Lo que surja primero. Aunque creo que no hay nada mejor para empezar la mañana que una cervecita y un tentempié para abrir estómago. Llevo a Yggdrasil conmigo, como siempre, reclinada en mi hombro derecho mientras la sujeto desde el mango. Los martillos descansan en el pantalón de peleador que llevo, cómodamente. Es muy temprano, la noche está a pocos minutos de marchar y los bares y establecimientos parecen cerrar mientras otro parecen abrir. Pero aún quedan algunos sitios que quieren hacer pasta y se dedican al ocio tras la fiesta. O como diría mi hermano de otra madre "After" o como cojones se pronuncie en su idioma sureño, así que por ahí me dejo caer. A las malas, como no me deje entrar nadie, me reviento con algún borracho perdido y le quito el alcohol que lleve encima. Eso siempre funciona. Engancho un garito que acoje a todo tipo de claña, desde diminutos humanos a enormes guerreros del mar como yo. En un lugar así es fácil pasar desapercibido incluso arrastrando un hacha de tres metros y medio. Lo único que te hace reconocible es tu nombre y tu estatus, y aunque de eso tengo bastante, en Mock Town solo soy uno más de aquellos que tienen recompensa por su cabeza. Aunque no uno cualquiera. Es sitio se siente familiar para lo que es un bar pirata. Música en directo que alegra al más depresivo, camareras danzando entre mesas y comandas, comida que más que alimentar parece que envenena y alguna que otra pelea en las esquinas. Si tenía que ser algún sitio, tiene que ser aquí. Me siento, un poco alejado de toda la acción. No para evitar miradas o porque me dé miedo una buena batalla campal, en absoluto. Lo hago porque hay una mesa libre que da a una ventana. Y no una ventana cualquiera, sino una que da vistas directas al Árbol de Oro. He escuchado entre poco y nada de ese árbol, sin embargo, me parece bellísimo. Tanto que me daría hasta lástima arrancar su corteza para fabricar armas. Sería un sacrilegio a la artesanía y al arte en general. Mi vista solo se centra en eso, en esta obra de la naturaleza que bien podría sostener los 9 Reinos. En eso y en una figura sospechosa que me devuelve la mirada más allá de las paredes del bar. Lo observo con el rabillo del ojo, pues me pilla en perspectiva con el árbol, como si se quisiera poner en medio. No dudo en gritale: -¡¡EH TÚ, COMEMIERDA!!- suelto el bocinazo a través de la ventana. Por lo visto la sutileza no es mi fuerte. -¡¿Me estás desafiando con la mirada o que?! ¡Deja de mirarme tanto y quítate del medio!- el tipo encapuchado no se deja ver, pero si que se nota su presencia. Está ahí, observándome, dando mal rollo. Quiere que le vea, no trata de ocultarse. Me está provocando. Entonces la figura se gira y se larga. Así, sin más. No hay respuesta de vuelta, pero tampoco me da la sensación de que se haya acojonado por las amenazas. Tiene la certeza de que le he visto y ha decidido largarse. ¿Que cojones quería entonces? ¿Tan solo busca sacarme de quicio y ya? Entonces por cojones tiene que saber quién soy. Fijo es eso, que me ha reconocido y me ha provocado para perseguirlo y caer en su trampa... ...
...
¡¡DE LOCOS CABRÓN!! Con gesto alegre y bruto, me levanto emocionado lanzando la cerveza y la mesa por los aires. La gente se gira, pero no tengo tiempo que perder o se me escapará la oportunidad de caer en su trampa. Con una sonrisa eufórica, recojo a Yggdrasil y marcho sin pagar tan rápido como puedo, arrollando con todo lo que me encuentro a mí paso. -¡¡Espérame, rata cobarde, voy para allá!!- grito, más emocionado de lo que debería, mientras intento seguirle el paso a la escurridiza silueta encapuchada. Huele a emboscada, peleas y acción. Y eso solo significa una cosa... ¡Es hora de aventura!
En efecto, cajita feliz
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Bertram Gaufrid - 16-04-2026 Día 21 de Otoño, Año 17.
Nuestro querido amigo vikingo parece estar disfrutando de la mañana, o más bien buscando algo que realmente le haga disfrutar de la visita obligada a la isla, pues como todo el mundo en el Grand Line está atado por los tiempos que necesita pasar en cada isla para que la brújula especial destinada a marcar el camino en un lugar donde hasta el campo magnético por el que se rigen estos aparatos cambia de un punto a otro, haciendo necesario un tiempo en cada isla para que el Log Pose pueda tomar la siguiente isla y poder guiar a aquellos valientes que se adentran en la misma hacia su siguiente destino. En todas las islas ese es el funcionamiento básico del viaje y la preparación, pero concretamente en la isla de Jaya hay historias y rumores de una misteriosa corriente que empuja las embarcaciones hacia el cielo, siendo que la mayoría lo toma como algo a evitar, mientras que unos pocos creen que dicha corriente permite a aquellos lo suficientemente valientes, o locos, ascender hasta un misterioso mar formado por nubes. Conforme ves la figura te percatas fácilmente de sus intenciones y parece que realmente sabes lo que pretende cuando lo amenazas, pero tus amenazas son recibidas con indiferencia y un silencio sepulcral mientras se aleja atrayéndote a un camino que desconoces. La mayoría de piratas evitaría una trampa tan evidente, pero si algo puede decirse de Sigurd y Ragnarok en general, es que no son piratas corrientes, en lugar de evitar problemas parecen buscarlos y disfrutar de ellos, pues el rubio no duda un solo instante en tirar la mesa como si no fuera un problema para el local y corre gritando tras una figura que no se detiene pero tampoco acelera, simplemente se mueve, alejándose de la taberna y del resto de la ciudad, como si estuviera yendo hacia el bosque aunque el verdadero destino está totalmente alejado del bosque. La figura más que mantener el paso mantiene la distancia, casi como si tuviera como ver a su espalda y calcular con precisión la distancia pues por mucho que avances no pareces acercarte a ella, pero tampoco alejarte, una forma tradicional de mantener al persecutor intrigado hasta llegar al punto deseado. El pequeño juego de gato y ratón os lleva por distintas callejuelas, caminos secundarios y zonas algo más cuestionables de la ciudad, como las zonas marginales repletas de criminales en las islas bajo el control de la marina, pero en este caso pueden ser los marginados u opositores a la banda gobernante que se esconden por la zona dándole al lugar un ambiente repleto de misterio y un aura de peligro constante. Poco a poco ves que sus pasos parecen disminuir, lentamente parece estar llegando a su destino, pero igual parece todo muy sencillo, muy evidente lo que haría a los más sensatos detenerse a estudiar el entorno o comprobar posibles amenazas, sin embargo no parece que Sigurd sea de los sensatos, o más bien es evidente que mientras se divierta el resto parece no importarle demasiado. Prestando algo de atención el carnicero puede escuchar proveniendo de la figura un sonido peculiar, no parece que lleve calzados comunes, pero lo que se puede ver de su constitución, tamaño y estructura corporal lo único que se puede deducir es que se trata de un hombre. 7:45am, una taberna misteriosa
La figura da vuelta a una esquina a la derecha y avanza unos 200 metros antes de entrar a un edificio que parece estar abandonado, la puerta a duras penas se mantiene en pie, las ventanas están totalmente rotas y hay un cartel destartalado sobre la puerta con las letras apagadas, siendo que apenas se lee parte del nombre, viéndose así ![]() Conforme Sigurd se acerca a la puerta puede escuchar bastante ruido adentro, casi como si estuviesen en mitad de una fiesta sin invitarlo a ella, aunque si presta atención escuchará que parece incluso el tipo de fiesta que más le gusta, llena de alcohol y violencia a raudales. Cuando el joven abre la puerta ve el lugar repleto de sujetos que a simple vista son claramente hombres, pero su forma de vestir y actuar difiere completamente del comportamiento habitual de un hombre, siendo que van maquillados, vestidos con diferentes tipos de vestidos, y concretamente en el centro ve que la figura que perseguía se quita la capa desvelando su aspecto y su vestimenta bajo esa misteriosa capa. Tras eso mira a Sigurd y mientras se aplica un poco de maquillaje dice -Ara ara, que suerte tengo de que un rubio fortachón se interese en mi. Ven aquí cariño que yo, Charlotte Stinson, te haré ver las estrellas.-
Leame
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Sigurd Haakon - 19-04-2026 Aquellos que nacemos con el don de la libertad jamás le decimos que no a una aventura. Y mucho menos a una que parece llevarte a una trampa mortal con un desenlace fatal. ¿Qué sentido tiene la vida sin emoción? ¿De que sirve ser de la tribu más poderosa del mundo sin batallar o sin violencia? No lo dudo en absoluto, al contrario, me lanzo emocionado persiguiendo a la figura con la esperanza de encontrar un desafío a la altura. Corro como alma que lleva el diablo intentando mantener un ritmo constante y acelerado. Cortar distancias nunca ha sido mi fuerte, y menos abusando de velocidad. Soy lento y con movimiento torpe en comparación con mi juego de manos y destreza con el arma. Para acechar a las víctimas ya está Ubbe, que es un relámpago fulminante sobre el terreno. Yo soy más de despedazar y trinchar con armas y a corta distancia. Por suerte para mí, cada vez que la figura se me escapa en distancia, esta aminora el ritmo y deja que la vaya alcanzando. Sin duda quiere que le dé caza. Probablemente sepa quién soy y sea un tipo de renombre que venga a cobrar el precio de mi cabeza. Cruzamos por diferentes zonas del lugar durante la persecución, atravesando pequeños barrios y callejuelas de un lado a otro. Todo hasta llegar a un edificio casi en ruinas con las ventanas rotas y la fachada hecha polvo. Ahí se esconde el encapuchado, queriendo que entre dentro. Puede que sea su guarida secreta o dentro me esté esperando con una emboscada. -Pobre iluso... Con lo que me gusta tirar edificios sobre la gente ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- musito con un susurro hasta acabar en una poderosa carcajada excéntrica. Atravieso las puertas del lugar con una poderosa patada, sin fijarme mucho en los detalles y carteles que me rodean, ignorante de lo que me pueda encontrar dentro, pues todo aquello que no sea una batalla a muerte, sería una decepción. El trozo de madera sale despedido y me presento como un presagio de muerte, hacha en mano con ganas de matanza. Y sin embargo lo que encuentro es... Una fiesta. Hombres vestidos de mujeres de un lado a otro pasando el rato y disfrutando del momento. Música por todo el lugar, vestidos coloridos aquí y allá... Y en el centro, aquél a quien estaba siguiendo por todas partes se revela. Un tipo tremendamente musculoso y fuerte, también llevando ropas femeninas. Pero lo peor de todo es que en vez de estar preparado para luchar, se está maquillando. Me mira directamente y me trata con aires seductores que me generan una desilusión enrome. Mi rostro deja de mostrar alegría e intensidad para reflejar un profundo desconcierto y malestar. Tomo una postura erguida y relajada, mientras vuelvo a apoyar a Yggdrasil sobre mi hombro. -Mira, hombrecillo...- suelto con pesar, un suspiro, decepcionado. -Primero de todo, no me llames "cariño". Si vuelves a llamarme así o de alguna otra forma, te arranco un brazo.- le amenazo fulminante- Ahora bien, respeto que queráis vivir vuestra vida como os dé la gana, sin restricciones de ningún tipo. Pero a mí no me van estos rollos. Yo había venido a pelear.- me doy la vuelta y empiezo a retirarme. -Vivid con honor y morid con gloria.-
En efecto, cajita feliz
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Bertram Gaufrid - 22-04-2026 Día 21 de Otoño, Año 17.
8:00am, Drunk Drag
El sol sigue subiendo y poco a poco va iluminando las calles de la ciudad, pero aun en ese momento esa zona de la isla está más oscura que el resto, su ubicación facilita el esconderse debido a que el sol tarda más en alumbrarlo y menos en dejar de dar luz, por lo que es idóneo para emboscadas, engaños o esconderse de tus perseguidores, haciendo que todos aquellos que disfrutan de robar, engañar o simplemente pegarse sin sentido puedan esconderse de gente que los busquen por venganza. También es el mejor lugar si uno busca mercenarios que lleven a cabo trabajos de índole ilegal o cuestionable, como robos, secuestros y asesinatos. No sería raro encontrar alguna que otra banda dedicada a diversos actos de dudosa moral y legalidad, aunque no siempre ambas cosas van alineadas, pues en muchas ocasiones hay situaciones donde lo legal y lo moral están en extremos opuestos. Dejando de lado las filosofías y la discusión sobre la moralidad y legalidad, algo que se alargaría eternamente antes de que la gente llegara a un punto común, regresemos al interior de ese misterioso local. El carnicero parece estar cegado por sus ansias de pelea y diversión y ni siquiera para a fijarse en el cartel en la puerta del mismo, de haberlo hecho lo que encontró en el interior no lo hubiera pillado por sorpresa, pues el local se llama Drunk Drag, aunque parte de las letras estén borradas y no se lean el simple diseño de una drag bailando can can debería ser un indicio de lo que espera dentro de aquel edificio. Sin dudar un instante ni pensar en que la puerta pueda estar abierta, el rubio lanza una potente patada a la puerta, haciendo que la madera no se parta sino que salga totalmente de su posición y aterrice delante de Charlotte quien lo mira con una sonrisa burlona y seductora antes de hablarle. En el pasado muchos subestimaron a Charlotte por su aspecto y sus preferencias, sin embargo, los que cometieron el error de insultarle o intentar golpearle sin más pagaron el elevado precio que su ego compró, sobre todo aquellos que menospreciaron su forma de vivir. El famoso carnicero de Whiskey Peak parece diferir en ese sentido, si bien no parece contento de la forma en la que le habla Stinson, por lo menos respeta a su manera su forma de vivir, aunque le deja claro que si le vuelve a llamar cariño le arrancará un brazo. Charlotte escucha con calma lo que dice el vikingo mientras los demás bailan, como si no percibieran la situación ni la tensión que puede romperse con una simple palabra. Conforme Sigurd empieza a moverse para salir, nuestro amigo okama se desplaza rápidamente hacia la puerta, colocándose frente al vikingo diciendo -Ara ara, mi corazón no puede evitar sentirse lleno ante hombres fuertes y musculosos, sobre todo los rubios, hacéis que quiera conservaros como mis premios personales, cielito.- Charlotte entonces mira a Sigurd a los ojos mientras se abanica con su mano derecha y observa con calma los portentuosos músculos del vikingo, el resto de okamas siguen bailando, conversando y literalmente ignorando lo que está a punto de empezar. Al estar la puerta abierta se escucha el viento soplar y una ráfaga de viento levanta la corta falda de Charlotte dejando ver sus musculosos cuádriceps y una sonrisa se esboza en el rostro de la joven, pues dependiendo del momento se presenta como hombre, mujer o no hace referencia a su género, jugando con ello a su beneficio. Una de las otras okamas abre una botella de alcohol en la barra que claramente es de bastante valor, mientras otras hablan sin preocupaciones, como si estuvieran totalmente seguras de que el rubio no saldrá de aquel lugar sobre el cofre que robaron a unos idiotas unos días atrás, siendo que Charlotte era la encargada de vigilarlos por si intentaban buscarles o asegurarse que nadie lo descubría y venía buscando robarse ellos su tesoro.
Leame
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Sigurd Haakon - 24-04-2026
outfit ---- Sigurd de Jaya
Ya está todo dicho y aclarado. Me quedo con un sabor amargo en la boca, pues esperaba algo más de acción y de trampa que de un bar alegre que acoge de buena gana a este tipo de personas. No tengo nada en contra de nadie, y tampoco parecen mala gente. Así que me retiro sin más, pues tampoco soy el "público objetivo" de este tipo de garitos, y más a estas horas. Si fuera media noche y llevara alguna que otra copa encima y muchas ganas de un buen meneo, pues quizá. Ahora mismo me apetece otro tipo de lucha, y no la que me está sugiriendo este sitio. Aún así, el okama no se da por vencido. Terco como él solo y con un objetivo claro, me rodea a gran velocidad y se interpone en mi camino hacia la salida. Mi rostro se sombrea bajo una mirada que no esboza emoción ninguna, pero que oculta las ganas y el deseo de que este ser cruce los límites para justificar una pelea masiva contra todos los presentes. Y así se da... Con su voz presuntuosa y atrevida, vuelve a tratarme como un pedazo de carne más, al igual que un objeto de colección. Lo peor es que no acaba aquí, sino que se atreve a lanzarme otro mote asqueroso de esos, a pesar de mi advertencia. ¿Qué tan en serio han de ser tomadas las amenazas de un pirata? Yo soy el primero que se emociona con las mismas, doy mal ejemplo. Me las tomo a cachondeo o directamente entro al trapo. Pero claro... ¿Y el resto? Es feo juzgar cuando tú haces exactamente lo contrario a lo que debería de ser "normal", aunque supongo que ese es el privilegio del poder, permitirse enfrentar las amenazas con humor y la violencia con más violencia. Y tampoco es que yo sea el lápiz más afilado del estuche, pero cuando un Buccaner de 7 metros, te está amenazando con que te va a mutilar vivo si le tratas de según que formas, le tomas en serio. Es momento de averiguar si estoy frente a un guerrero capaz de sostener sus palabras o delante de un fanfarrón ignorante sin instinto de supervivencia. Doy un par de pasos al frente, cortos y lentos, con firmeza. Con ellos, recorto ligeramente la distancia que nos separa de 5 a 3 metros, colocándome más cerca, encarando al okama con presencia y desafío. No digo nada. No hay nada más que decir. Tan solo le miro directamente a los ojos, serio, inexpresivo, aunque con ligeros tintes de molestia. Somos solo él y yo. Antes de actuar, a modo de respuesta prematura, ladeo el cuello y suspiro con fuerza, de forma exagerada, lanzando una fuerte corriente de aire, como quien exhala una bocanada de humo tras fumar. Es cansancio. Cansancio de no ser tomado en serio y de que me traten como un chiste. Pero también alivio. Alivio de que todo el paseo que me pegué hará unos minutos, ha servido para algo. Sin previo aviso, descargo un hachazo descendente con Yggdrasil, que toma curva desde estar apoyada en mi hombro derecho hasta dejarse caer al suelo, cercenando y cortando todo lo que se encuentra a su paso. Las hojas melladas del arma se clavan en el hombro izquierdo del hombre y se resbalan rasgando la carne y el hueso, hasta llegar debajo de la axila y estallar en un fuerte estruendo al impactar contra la madera del suelo del establecimiento, donde se queda incrustada hacha. Yo la sigo sosteniendo desde la zona más alejada del mango, casi en el pomo, para así tener más trayectoria y más fuerza en el corte. -Me llamo Sigurd, no cielito...- le replico tras tremendo ataque, con aires de superioridad y algo de resquemor por no haberme hecho caso. -De hecho, de cielo tengo bien poco...- remarco, vacilando mientras arqueo ligeramente mi cuerpo sobre la víctima, ensombrecido su silueta con mi tamaño. -...Y ahora vas a saber porqué ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- me río de forma tétrica, con una mirada profunda sobre la sangre que le chorrea del brazo. Ahora sí, mi rostro esboza una sonrisa perturbadora y genuina. Ahora sí, ha valido la pena llegar hasta aquí. Y todo este lugar va a ser testigo de la grandeza de Sigurd Haakon, orgulloso Bucanero.
En efecto, cajita feliz
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Bertram Gaufrid - 28-04-2026 Día 21 de Otoño, Año 17.
8:00am, Drunk Drag
La mañana avanza lentamente en la isla de la piratería, la gente está regresando a su casa, otros buscando un nuevo lugar donde emborracharse y algunos deseando que los borrachos se larguen para poder dormir, pero nada de eso importa para las estrellas de la historia que se desarrolla en una misteriosa y oculta taberna en las afueras de Mock Town, demasiado lejos de la misma como para considerarse parte de la ciudad, siendo parte de un conjunto misterioso de edificios perdidos entre la ciudad de la burla y los caminos que van hacia el árbol de Oro y los demás puntos de interés de la isla. La taberna es poco conocida, famosa únicamente en un grupo particular de clientes, los cuales se sienten en casa allí y sienten total libertad de hacer ser ellos mismos sin miedo a ser juzgados o atacados solamente por ser diferentes, un lugar fundado por alguien distinto a ellos, más parecido a los que suelen burlarse de ellos y atacarles, pero con una fuerte conexión con ellos, llamando la taberna Drunk Drag en honor a su amigo. Eso es historia antigua que solo los clientes habituales conocen y el invitado inesperado, el rubio fornido, no es uno de ellos. Charlotte no es una persona tonta ni mucho menos, entendió a la perfección las palabras de nuestro amigo vikingo, sabe perfectamente que lo que él dijo fue una amenaza, o mejor dicho, una declaración clara de intenciones y consecuencias, pues una amenaza puede no ser llevada a cabo y ser algo hecho solo para amedrentar al destinatario buscando evitar que tome determinadas acciones, en cambio si lo que haces es declarar las consecuencias de que hagas algo es una advertencia de que, en caso de no desistir en el intento, te ocurrirá una cosa en concreta, y es algo que siempre ocurre. Un caso claro es lo que Charlotte está acostumbrada de hombres fanfarrones que amenazan con matarla, pero al momento de la verdad simplemente huyen o envían a otros. Sin embargo, la okama pudo notar claramente en el tono de voz de Sigurd que sus palabras no eran simples amenazas vacías, eran una advertencia clara, llenas de peso y veracidad, dejando claro que no bromea con ese tipo de cosas. Pese a todo eso Charlotte no se rinde y se interpone rápidamente en el camino de nuestro violento buccaneer y prosigue con su forma de tratar a los rubios musculosos, siendo incapaz de contenerse ante semejante obra de los dioses que parece esculpida para satisfacer todos sus fetiches. La okama se abanica suavemente frente al pirata tras su clarísima provocación, pues lejos de lo que parece ser una simple fiesta de okamas, en realidad son un grupo de ladrones y Sigurd es su objetivo, no solo por llevarse sus objetos, sino porque Charlotte quiere tenerlo como mascota. En el momento que el rubio lanza su brutal ataque, el hacha cae con toda su fuerza y brutalidad, pero lejos de darse lo que él espera, Charlotte desvía el corte un par de centímetros, lo justo para que el hacha caiga al suelo justo a su lado, pues los movimientos de sus manos no eran más que un engaño para poder desviar cualquier ataque frontal que se acerque. Charlotte sonríe y dice -Ara ara, parece que nuestro amigo tiene la mecha corta y es tal y como los rumores dicen. Sigurd, un infame pirata famoso por su violencia, ¿no te pareció demasiada coincidencia que entre todos los borrachos de la zona decidiera fijarme en ti? Desde que escuché los rumores de un rubio fornido llegando a la isla lo supe, quería quedarme con todos tus objetos, pero por encima de todo, quería hacerte mío, pero me hubiera decepcionado si no fueras como dicen los rumores.- Charlotte salta cual bailarina hacia Sigurd, con una velocidad asombrosa lanzando un potente golpe con ambos pies, usando la planta de los mismos para alejar el rubio 10 metros tras ese poderoso golpe, antes de colocarse dos guantes aparentemente de seda que saca del interior de su falda, sin que nadie nunca sepa donde realmente lo guarda todo. Charlotte mira a Sigurd y le lanza un par de guiños y le invita a seguir con la fiesta, mostrando una postura de baile, teniendo un brazo cubriendo su cabeza mientras tiene el otro delante, invitando a Sigurd a bailar.
Leame
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Sigurd Haakon - 30-04-2026
Outfit ---- Sigurd de Jaya
El hacha cae, cumpliendo las promesas de su portador. Se clava en la carne y la desgarra con violencia, abriendo una profunda herida en el travieso okama que tan solo quiere divertirse. No atender a las advertencias que le impuse le va a salir caro. Haberme estafado con la posibilidad de una emboscada para que todo acabe en deseo y depravación, también. Hay momentos para todo, y cuando se trata de violencia, solo hay un propósito... Verter sangre. No satisfecho con eso, tras el tremendo ataque, continúo con una segunda acometida. Maniobro con destreza desencajando el enorme arma incrustada en el suelo con un tirón de muñeca con la diestra, mientras ladeo ligeramente el cuerpo y retraso el pié derecho para pillar ángulo. Recojo el arma y la alzo por encima del hombro con ambas manos. La posición es la de un bateador en su cajón de bateo, a punto de atinar, como dice mi hermano sureño, un "Home Round" o como coño se diga. Pero mi objetivo no es golpear su cabeza o las costillas, como cabría esperar. En absoluto, mi plan va mucho más allá. Es más destructivo. El arma se proyecta en una curvatura amplia y poderosa, dibujando un gran arco en el suelo que comienza desde lo alto y toma una diagonal descendente hasta que los filos de Yggdrasil chocan en un ángulo obtuso contra el suelo del establecimiento. Con la fuerza proyectada en el suelo, la madera se astilla y se quiebra, convirtiéndose en pequeños fragmentos de metralla que salen disparados en todas direcciones frente a mí, como perdigones de una escopeta. Los pedazos de madera y suelo se clavan en la piel del okama que me corta el paso y muchos otros trozos impactan contundentemente contra las paredes y el mobiliario del establecimiento, haciendo templar la ya aparente frágil estructura. Con el tipo con un hombro abierto y sangrado y el resto del cuerpo como un colador, ya ha tenido suficiente por mi parte. No merece más mi atención por el momento. Pero ha sido demasiado fácil... En vez de apartarlo y marcharme, me doy la vuelta y le doy totalmente la espalda. Orgulloso y altanero, me giro estirando los brazos y formando una cruz, inflando el pecho con prepotencia. Para engrandecer mi ego y provocar más, dejo caer a Yggdrasil, que se estampa contra el suelo provocando un potente estruendo metálico al desplomarse. Desarmado, pero con un exceso de confianza inmensa y ganas de pelear, mis palabras salen solas de mi boca como cuchillos. -¿Qué pasa, hijos de la gran puta? ¿Alguno se atreve a pelear o vais a dejar que os tumbe el garito abajo?- mis palabras van cargadas de malicia, con un tono pérfido y picante. Morir, van a morir igual. Al menos que lo hagan luchando.
En efecto, cajita feliz
RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Bertram Gaufrid - 02-05-2026 Día 21 de Otoño, Año 17.
8:00am, Drunk Drag
Charlotte había creído que engañó al vikingo a seguirle hacia el lugar, confiando en que podría vencerlo o convencerlo de unirse a ella. Su propia arrogancia y confianza hizo que no prestara atención en los movimientos del rubio ni tuviese en consideración que solo conocía los rumores de su poder y su capacidad destructiva, pero no tenía ninguna información de su verdadera capacidad. Pese a que se preparó para defenderse y no es que se equivocara con el hecho de que el rubio iba a atacarle, le faltó velocidad para poder desviar el golpe, de forma que el enorme arma de Sigurd se incrusta en su hombro, creando una enorme herida cortante que sangra sin parar por la fiereza del golpe. Evidentemente, dicho impacto es tan potente que Charlotte no solo recibe un daño brutal, sino que se queda paralizada por la confusión y desorientación del impacto incapaz de moverse. En el momento que el vikingo alza su enorme arma Charlotte sabe lo que está por ocurrir, pero su cuerpo no reacciona recibiendo el golpe de lleno hasta quedarse paralizada nuevamente, sangrando con un corte en el hombro y varios restos del suelo incrustados en el cuerpo. Debido a la brutalidad del golpe, el edificio tiembla violentamente y algunas grietas preocupantes empiezan a aparecer en las paredes, nada que vaya a provocar que el edificio se caiga de forma inmediata, pero sí una clara señal del peligro de usar ataques tan devastadores en un lugar como ese. Charlotte no está segura ya de conseguir su objetivo, desde que todo empezó no ha logrado más que recibir un golpe tras otro, de forma que parece estar en el punto de ser completamente destruida de seguir. Es en ese momento, antes de que el rubio se de la vuelta, que sus ojos y los de todos los presentes ven claramente algo que realmente nadie se esperaba, ni él ni tampoco Charlotte; pues una figura vestida completamente de negro, dejando a la vista únicamente unos ojos rojos y visibles en sus brazos como dos bultos destacables, pasa corriendo de una forma un tanto peculiar pero a una gran velocidad, llevando a Charlotte hacia un lado y diciéndole, con un tono invariable siendo bastante agudo -Charlotte cielo, ya te dije que dejaras de provocar a todo tipo rubio y musculoso que te encuentres, sé que esos bomboncitos te encantan, pero también sabía que algún día darías con uno como el señor carnicero aquí presente, que no se lo tome como un halago y acabe provocando esas heridas.- La figura entonces se gira hacia el carnicero de Whiskey Peak con una mirada confiada y una tranquilidad abrumadora mientras dice -Los rumores no mentían, eres un bruto amante de la sangre y la violencia. Mi amiga aquí presente tiene la mala costumbre de perseguir a todo hombre que encaje en una descripción, y tú amigo mío eres el que más destaca de entre los que fueron objetos de su obsesión. Entiendo que te molestara, pero ahora no puedo dejarte ir como si nada.- Dicho eso, la misteriosa figura se lanza a por Sigurd con un potente salto directamente hacia él, antes de lanzar un veloz y potente puñetazo directamente al rostro del rubio, extendiendo los dedos índice y corazón buscando cegarlo temporalmente por la fuerza del golpe directamente a sus ojos y limitando su visión de manera momentánea. Afortunadamente para las okamas, nadie suele pasar por esa zona, por lo que el estado del local no llama la atención y el hecho de que se note temblores y gritos en el interior no hacen que nadie se presente, y a las malas solo se presentarían más malechores y piratas a sacar provecho, pues la isla es famosa por la alta presencia pirata y no parece ser un lugar frecuentado frecuentemente por marines.
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RE: Drag Show en Jaya[T3 P.R. Sigurd] - Sigurd Haakon - 03-05-2026 El insolente okama ya ha recibido su merecido. Le advertí que no cruzara según que líneas. Una vez lo permito, dos no. Y más cuando te estoy advirtiendo de lo que pasará si no respetas mi nombre. Aún así, con un brazo más fuera que dentro y con el cuerpo lleno de perdigones de madera y astillas, creo que ya es suficiente aprendizaje. Ahora recordará para siempre que no soy "cariño" ni "darling" ni pollas en vinagre. Sigurd, Sigurd Hakkon, orgulloso Bucanero. Así me llamo. Con el trabajo hecho pero con la miel en los labios de todavía saborear una buena masacre, me voy a girar en busca de más bronca, pero otro ser se me adelanta. Una especie de criatura embutida en un traje de látex ceñido y aspecto de insecto, con antenas y protuberancias gomosas. Que asco. Lo miro con cara desagradable mientras veo que hace con atención. Al final, por mucho repelús que me dé, ha sido la única persona capaz de dar un paso al frente por su aliada. La criatura se lanza veloz a recoger el cuerpo herido de la gran okama y se lo lleva a un rincón, alejándola del peligro mortal de mis arranques de ira. Bastante inteligente por su parte, aunque demasiado atrevido, pues ahora toda mi atención cae sobre... ¿Ella? Su silueta me dice que es una mujer, aunque en este lugar uno nunca sabe la respuesta. Aunque cuando se trata de pelear, el género queda a un lado y lo único que importa es la destreza y la sed de sangre. Para la muerte, todos somos iguales. La mujer-polilla le dedica unas palabras a su compañera. Grave error, pues podría aprovechar el momento y atacar por la espalda. En la guerra todo vale, y ha sido decisión suya el darme la espalda. Aún así, y en vista de que no hay más guerreros fuertes en este lugar, le dejo su espacio, no sin antes farfullar para que preste atención. -¡No tengo todo el día...!- grito mientras con un gesto rápido dejo caer a Yggdrasil en el suelo, que se clava a mis pies, cerquita mío por si la he de volver a recuperar. Al terminar, se gira y me lanza una mirada fulminante, cargada de determinación y desafío. Está molesta, me gusta. Yo le devuelvo una sonrisa orgullosa y cargada de confianza. Desarmado, pero listo para la acción , choco mis nudillos frente a mi, a la altura del pecho, provocando un potente estallido, anunciando lo listo que estoy para empezar. Si quiere bailar, bailaremos. Pero para mí desgracia, no toma la iniciativa, sino que se pone a charlar. Otra vez. Que si soy un bruto, que si soy el que más destaca... Bla, bla, bla... Paparruchadas y halagos que llegan del enemigo. Ya he hecho méritos para merecerlos, pero es hora de que hablen los puños. Además, aunque esta tipa ha tenido la voluntad de dar un paso al frente y enfrentarme, no goza del mismo respeto que la anterior. ¿La razón? No soporto a la gente enmascarada. Aquellos que ocultan su rostro, sea por la razón que sea denotan vergüenza sobre ellos y falta de amor propio. Cobardía. Aquellos que no son libres de ser, no merecen mi clemencia. La mujer termina de hablar y se lanza como una bala a por mi. Por fin. Su movimiento es rápido, casi fugaz. Un salto diagonal directo a mi rostro. La clásica de los seres más diminutos. Aún así, como de costumbre, se ponen en desventaja al tener que mantenerse en el aire. Veo como a mitad de camino carga su puño para atrás, preparando una acometida que culmine en mi cara. Pero no se lo permito. A mitad del vuelo, con una velocidad apabullante, me hago con dos de mis martillos gemelos y los desenvaino en un movimiento tenaz que culmina con estos aplastando al insecto desde ambos lados. Cada uno desde un flanco distinto, aprisionando sus brazos contra su torso como quien aplaude a un molesto mosquito para matarlo. Solo que esta vez es una persona y dos martillos enormes. No contento con eso, ejecuto mi siguiente ataque seguido del primero, sin dejar tiempo a interrupciones de ninguna clase. Liberando de la presión a mi rival, que se sostiene en el aire para descender de forma súbita, alzo mis brazos tan alto como puedo para, cuando alcanzan el cielo de los dioses, se descarguen en un impacto atronador en picado. Ambos martillos caen sobre los hombros de la mujer y la catapultan hacia el suelo. Acompaño el movimiento hasta abajo, como quien clava un clavo en la madera, estrellando a aquel ser, provocando un gran cráter que hace temblar todo el lugar y un estallido que revienta todos los cristales del garito. Me alzo impertérrito, acostumbrado a este tipo de cosas. Altivo y orgulloso, extendiendo mi sombra sobre el cuerpo aplastando de mi enemigo, como un presagio de muerte anunciada. La criatura aún respira, a duras penas. Su cuerpo está machacado contra el suelo e Yggdrasil descansa a su lado como una promesa del final más crudo y salvaje. Esto está visto para sentencia... Y tengo curiosidad por ver qué se esconde tras la máscara.
En efecto, cajita feliz
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