[Pasado] - La Kobu Kobu no Mi
#1
Día 82 del año 12, Primavera - 9:00 a.m.
Grand Line - Corriente Rakusei - Whiskey Peak

La batalla de entrenamiento de Gideon contra Ryze había sido fructífera cuanto menos, al punto de que arrojó luz sobre varios aspectos. Por un lado, al skypiean le había quedado claro cuáles eran sus flaquezas, siendo la mayor su velocidad de desplazamiento, al no poder seguirle el ritmo de manera apropiada a un rival que, no sólo atacaba a distancia, sino que también buscaba alejarse del cazador siempre que veía la oportunidad. La destreza de Gideon con su katana era demoledora, desde luego, pero frente a ese tipo de enemigos, era vital moverse lo más rápido posible. Seguro que cuando sanaran por completo sus heridas, daría todo de él, o ella, según como se sienta ese día, en mejorar ese aspecto para convertirlo en una fortaleza, y Kevin estaría allí animándole para presenciarlo.

Y hablando de ánimos, otro asunto que el encamisado pareció descubrir fue que, tras acabar el combate, Ryze insinuó que, posiblemente, los ánimos que brindaba a Gideon durante la batalla, le dotaban de un coraje y fuerza fuera de lo común, lo que lo relacionó estrechamente a una fruta del diablo. Es verdad que había visto a su amigo fortalecerse más de lo normal por su apoyo, pero simplemente pensó en que se trataba a su experiencia como animador de eventos. En un primer lugar, ¿cómo narices alguien se daría cuenta de que tiene el poder de algo tan intangible y externo a ti como es dar ánimos a los demás? Y encima que le haya tocado un poder así a alguien como Kevin... Los tejemanejes del destino eran a veces, cuanto menos, brillantes e irrisorios al mismo tiempo.

Esa mañana, el oficinista se quedaría en la posada donde se hospedaban en Whiskey Peak. Sentado en su cama, agarraría su maletín y de él sacaría un libro que compró en la biblioteca de Ciudad Murkhold. Era un libro bastante básico sobre las Akuma no Mi, ni siquiera se le podría llamar enciclopedia como tal. Lo había ojeado varias veces y muchas veces sentía que la información que databa venía, de algún modo, incompleta, pues solo había información sobre las de tipo paramecia. Por fortuna, parecía que ese era el tipo de Akuma no Mi que poseía.- A-a ver que me encuentro por aquí...- Hablaba consigo mismo mientras pasaba las páginas al ver frutas que no se correspondían con la información que disponía.- ¿U-una fruta que te permite montar cosas? Hay que ver que específico...- Reflexionaba tras pararse en el apartado de una de las frutas de tipo paramecia, la legendaria Nori Nori no Mi. Tras un par de minutos, llegó a una fruta, la Kobu Kobu no Mi, cuya descripción hizo que los ojos le brillaran.- La Kobu Kobu no Mi es una fruta del diablo que otorga a su usuario la capacidad de ondear un trozo de tela y motivar a las personas a luchar con todas sus fuerzas...- Leía emocionado Kevín la explicación de la fruta cayendo, al instante, que siempre que animaba a Gideon, lo hacía, de alguna manera, agitando su corbata, que se podía considerar un trozo de tela. Se levantó de repente, cerrando el libro en el acto.- ¡L-LO TENGO! D-DESPUÉS DE CASI DOS AÑOS...- Alzó sus brazos hacia el techo de la habitación.- ¡S-SÉ CUÁL ES EL PODER DE MI FRUTA DEL DIABLO!- Celebraba dando pequeños brincos.- C-con esta información podré volverme...- Paró en seco, negando con su cabeza.- N-no... ¡Haré que Gideon sea el más fuerte!- Ahora que conocía sus poderes, sabía como debía enfocar su estilo de combate. La Kobu Kobu podía no ser la mejor fruta del mundo, ni mucho menos, pero desde luego, que era la fruta perfecta para alguien que prefería mantener una papel más "pasivo" en la pelea. De alguna forma, Kevin conseguiría sacarle su máximo potencial.
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