Día 9 de ínvierno, 19:00h
Báltigo, Base Revolucionaria
Estaba en una de las pequeñas habitaciones que nos habían dejado al llegar a la base revolucionaria, un pequeño rectángulo con lo justo, una pequeña cama junto a un armario pequeño y una mesa junto a su silla, todo hecho de madera, tras haber pasado un rato ordenando mis cosas volví a mi estudio de la medicina, desde nuestra parada en Ohara a recuperar fuerzas me interese por el arte de curar a la gente ya que pensaba que mi fruta podría ser bastante útil en ese campo, gracias a mi entrenamiento desde temprana edad ya poseía la información sobre los órganos vitales de una persona, pero el resto era un verdadero dolor de cabeza, tampoco ayudaba que mi compañero fuera de lo mas hablador, no tenia nada en contra de Kisuke al contrario, si alguien se había ganado a pulso mi respeto era ese entusiasta de las espadas.
Había sido un día largo y agotador, sobre todo el camino desde la costa hasta la base revolucionaria y justo cuando estaba saboreando el placer de la soledad de la que tanto disfrutaba tocaron a la puerta, tres golpes secos y un silencio, como esperando a que diera el visto bueno para que abrieran la puerta, estaba claro que no era mi amigo Kisuke, ya que estaba seguro de que este abriría sin mas como si fuera su propia habitación.
"Adelante."
Dije tajante mientras seguía leyendo sobre suturas, la puerta se abrió y entonces gire mi cara para ver quien era, pude ver la cara de Nilats asomando por la puerta con ese gran mostacho que tenía encima del labio, este sonrío y entro.
"¿Puedo ofrecerte un café, camarada? Me gustaría hablar de unas cosas contigo"
Asentí con la cabeza y este dejo una taza de café frente a mi y se sentó sobre la cama, me gire hacia el mientras agarraba la taza y cruzaba mis piernas, prestándole atención, aún se me hacía raro tener el mismo rango que la persona que hace ya un tiempo nos dio la misión en Akarui, pero tenía que reconocer que a diferencia del imbécil de Ninel, Nilats me caía bien, se le notaba un tipo que decía las cosas de frente y siempre he respetado a la gente así, este comenzó a hablar tras darle un sorbo al café.
"He estado hablando con el Capitán Kageyama sobre la misión que os encomendé."
Paró para darle otro sorbo al café y yo le imité mirándolo intrigado, aunque intuía mínimamente de lo que quería hablar.
"No quiero que esto cause una brecha entre el Capitán Kageyama y tu, pero me ha comentado que esta preocupado por tu estado mental tras la misión, me comentó que perdiste el juicio durante la pelea y que logró calmarte antes de que fuera demasiado tarde."
Asentí y le di otro sorbo al café, entendía que mi compañero le comentara eso, ni lo juzgaría ni le guardaría rencor solo por estar preocupado por mi, yo mismo estaba preocupado y en cierta medida asustado por como reaccione ante la mínima posibilidad de que mi venganza personal escapaba de mis manos, pero sobre todo por arrastrar a mi amigo con ello.
"No se que clase de vida abras tenido hijo, pero no tengo duda de que ha debido de ser difícil sobre todo si tenemos en cuenta el ser un mestizo, pero me gustaría que si te parece bien, me contaras porque estabas tan obsesionado con Griffith."
Un nudo apareció en mi vientre cuando nombró a Griffith, estaba claro que el tipo era de fiar ya que incluso se había disculpado conmigo y con Kisuke por no adelantarse a una posible trampa del chiper pol, claramente se sentía responsable de cuanto nos hubiera podido pasar y eso incluía mi ataque de locura, trague saliva ya que no era un tema del que disfrutase hablar, pero por suerte estábamos los dos solos y en ese tipo de ambientes suelo estar mas cómodo.
"Perdí a mi padre, mi maestro y a mi hermana por su culpa"
Sentencie tras lo que apreté mi mandíbula y lleve lentamente la taza de cabe a mis labios, para darle un pequeño sorbo y disfrutar del sabor del café, Nilats asintió con una mueca que hizo que su mostacho se levantara.
"Lo siento mucho Zorak, si hubiera sabido que te afectaría tanto hubiera mandado a otro."
No mentía, se lo podía leer en los ojos y eso me tranquilizo al recordarme en cierta medida a Vander, suspire y me acabe el café de un trago, deje la taza encima de la mesa y conteste.
"No habría seguido una orden como esa Nilats, hubiera buscado la manera de ir de todas formas, no te culpes por ello."
Nilats estalló en risas mientras se golpeaba la rodilla con la palma de la mano que tenía libre, por alguna razón lo encontraba divertido y no entiendo porque hizo que una pequeña sonrisa se dibujara en mi cara cuando dijo.
"Me recuerdas a mi cuando era joven chico, fumas?"
Dijo mientras sacaba un paquete de cigarros y me ofrecía uno, el cual acepte y encendí, ofreciéndole el mechero para que encendiera el suyo, me miro a los ojos directamente, ahora con una seriedad brutal pintada en ellos y tras dar una larga calada y soltar el humo comentó.
"En mi juventud fui un rebelde sin causa y solo me movían dos cosas, el dinero y la rabia."
Clavo su mirada en la mía aun mas serio, como buscando reafirmar sus próximas palabras.
"Y sabes lo que conseguí con eso, chico? Perder a todos los compañeros de mi escuadrón, solo sobrevivió Ninel, es por eso que fue el mismo Ninel quien dudó de ti."
Tras estas palabras comencé a ver de otra manera a Ninel, el pobre hombre solo estaba intentando proteger a Kisuke y yo solo hice que confirmar sus sospechas con mi arranque de ira, no me gustaba el tipo pero le debía unas disculpas por mi forma de actuar con el. Nilats siguió hablando mientras yo le daba una calada al cigarro, intentando no cortar sus palabras, estaba claro que quería darme algún tipo de consejo.
"¿Quieres seguir de esa manera o quieres recapacitar y ser capaz de dominar tu monstruo interior? El Capitán Kageyama también me ha comentado que eres muy diestro en el combate cuerpo a cuerpo, así que quiero ofrecerte algo. En la revolución tenemos un estilo de combate propio, el "Ryosuken" o "Puño del dragón", por como habla de ti el Capitán Kageyama, no tengo duda en que te sería de muchísima ayuda, tanto física como mentalmente."
Hizo otra pausa y acabó su café, se levanto y me ofreció su mano mientras continuaba hablando.
"¿Que me dices, te ves preparado?"
Dudé durante un momento y busque en sus ojos instintivamente por algún rastro de mentira, pero era incapaz de ver otra cosa que no fuera honestidad, lleve mi mano lentamente hacia la suya y ambas se cerraron en un apretón.
"Sí."
Contesté firmemente y Nilats tiró de mi para ayudarme a levantarme, dejó la taza de café encima de mi mesa y abrió la puerta, haciéndome un gesto para que lo siguiera. Al salir al pasillo me quede nuevamente sin respiración ante las vistas que proporcionaban los grandes arcos de piedra que hacían de ventanales, el paisaje aunque árido, tenia algo que me hacia verlo hermoso, quizá era la tonalidad blanca del paisaje que me hacia recordar al cabello de Maeve, inconscientemente acaricié el mechón trenzado de pelo que la misma me había otorgado en nuestra ultima despedida a modo de amuleto de la buena fortuna y seguí los pasos de Nilats, este caminaba erguido y sacando pecho, con sus brazos apoyados en sus lumbares como si de un anciano orgulloso se tratase, este continuo hablando.
"El camino del puño del dragón no es nada sencillo, Zorak. Pero por suerte aquí tanto tu como el Capitán Kageyama están seguros así que no tienes de que preocuparte, el primer paso a seguir es la paz interior, solo cuando uno se conoce a si mismo es capaz de conocer a su enemigo."
Por la forma de hablar estaba claro que el viejo Nilats debía ser un rival de temer, esto iba mucho mas allá de las lecciones sobre asesinar que impartía Ridel, las cuales se reducían a pasar desapercibido y ser mortal en distancias cortas, en definitiva la idea de buscar la paz interior era algo muy ajeno a mi, demasiado por las circunstancias de la vida, pero parecía interesante.
"Así que el primer paso que debes dar es el de la meditación y créeme, no es nada sencillo. Debes aprender a ser paciente y no dejar que se te pueda provocar puesto que atacar sin pensar siempre acaba en lo mismo, la muerte."
Seguía a Nilats mientras entraba a un pequeño torreón de piedra, con escaleras en caracol que llevaban hasta la cima, subimos lentamente los escalones mientras pensaba que a donde mierda quería llevarme.
"Tanto tu como tu compañero habéis escalado puestos a una velocidad de vértigo y espero por el bien de la revolución que sigáis así, sin embargo no dejáis de ser diamantes en bruto y se os debe pulir."
El tono del hombre aunque amable era autoritario, estaba claro que no era la primera persona a la que enseñaba algo, cosa que me hizo preguntarme si alguno de los que comento que había perdido fuera alumno suyo directamente. Se de tubo frente a una puerta de madera, la misma estaba agrietada y entraban bocanadas de aire cargadas de arena que silbaban violentamente, se giro hacia mi y continuo.
"Tengo que advertirte antes de nada y esta es la ultima vez que te voy a dejar echarte atrás, si realmente quieres seguir el sendero del puño del dragón deberás de ser capaz de aguantar cualquier tipo de entrenamiento y te aseguro que habrá días en que lo único que quieras sea morir para acabar con el dolor que puede provocar este entrenamiento, en caso de aceptar, deberás meditar en esta terraza todos los días, un mínimo de cinco horas diarias."
Su mirada no daba lugar a dudas, estaba hablando totalmente enserio, pero la promesa de volverme mas fuerte y no solo eso, ser capaz de controlar mi ira en los peores momentos fueron suficiente para que mi sonrisa de seguridad en mi mismo volviera a mi cara tras unos largos meses, no se trataba de si quería o no quería hacer esto y Nilats lo sabía, se trataba de que debía pasar por esto y lo haría, de otra manera no sería digno de hacerme mas fuerte y competir con Kisuke.
"Como si me fuera a echar para atrás, Nilats."
Le dije mirándole a los ojos, con la decisión pintada en mi rostro. Posé mi mano sobre el picaporte de la agrietada puerta de madera y gire lentamente, la puerta se abrió de golpe con una fuerte ráfaga de aire que casi me tira para atrás, camine como pude hasta colocarme en el centro de la cima del torreón, el viento golpeaba por todos lados con una furia que no había notado jamas, estaba claro que esto seria un verdadero paseo por el infierno, apenas pude escuchar la voz de Nilats con los rugidos del viento.
"Vendré a por ti en cinco horas, si sigues vivo para cuando vuelva."
Sonrió enérgicamente y cerró la puerta tras de mi, me senté como pude y cruce mis piernas, el viento golpeaba tan fuerte y desde tantos algunos que parecía que estuviera bailando y la arena no paraba de entrar en mi boca y nariz, cerré los ojos y intente meditar, pero los golpes hacían que me fuera imposible y si esto era solo el comienzo de mi entrenamiento, por un segundo casi dude de mis capacidades para poder afrontar este gigantesco desafió, casi como si mi propia mente buscara la calma por si sola, una sonrisa se hizo presente en mi cabeza, acompañada por unos cabellos blancos y una hermosa mirada grisácea, no debía rendirme.
Báltigo, Base Revolucionaria
Estaba en una de las pequeñas habitaciones que nos habían dejado al llegar a la base revolucionaria, un pequeño rectángulo con lo justo, una pequeña cama junto a un armario pequeño y una mesa junto a su silla, todo hecho de madera, tras haber pasado un rato ordenando mis cosas volví a mi estudio de la medicina, desde nuestra parada en Ohara a recuperar fuerzas me interese por el arte de curar a la gente ya que pensaba que mi fruta podría ser bastante útil en ese campo, gracias a mi entrenamiento desde temprana edad ya poseía la información sobre los órganos vitales de una persona, pero el resto era un verdadero dolor de cabeza, tampoco ayudaba que mi compañero fuera de lo mas hablador, no tenia nada en contra de Kisuke al contrario, si alguien se había ganado a pulso mi respeto era ese entusiasta de las espadas.
Había sido un día largo y agotador, sobre todo el camino desde la costa hasta la base revolucionaria y justo cuando estaba saboreando el placer de la soledad de la que tanto disfrutaba tocaron a la puerta, tres golpes secos y un silencio, como esperando a que diera el visto bueno para que abrieran la puerta, estaba claro que no era mi amigo Kisuke, ya que estaba seguro de que este abriría sin mas como si fuera su propia habitación.
"Adelante."
Dije tajante mientras seguía leyendo sobre suturas, la puerta se abrió y entonces gire mi cara para ver quien era, pude ver la cara de Nilats asomando por la puerta con ese gran mostacho que tenía encima del labio, este sonrío y entro.
"¿Puedo ofrecerte un café, camarada? Me gustaría hablar de unas cosas contigo"
Asentí con la cabeza y este dejo una taza de café frente a mi y se sentó sobre la cama, me gire hacia el mientras agarraba la taza y cruzaba mis piernas, prestándole atención, aún se me hacía raro tener el mismo rango que la persona que hace ya un tiempo nos dio la misión en Akarui, pero tenía que reconocer que a diferencia del imbécil de Ninel, Nilats me caía bien, se le notaba un tipo que decía las cosas de frente y siempre he respetado a la gente así, este comenzó a hablar tras darle un sorbo al café.
"He estado hablando con el Capitán Kageyama sobre la misión que os encomendé."
Paró para darle otro sorbo al café y yo le imité mirándolo intrigado, aunque intuía mínimamente de lo que quería hablar.
"No quiero que esto cause una brecha entre el Capitán Kageyama y tu, pero me ha comentado que esta preocupado por tu estado mental tras la misión, me comentó que perdiste el juicio durante la pelea y que logró calmarte antes de que fuera demasiado tarde."
Asentí y le di otro sorbo al café, entendía que mi compañero le comentara eso, ni lo juzgaría ni le guardaría rencor solo por estar preocupado por mi, yo mismo estaba preocupado y en cierta medida asustado por como reaccione ante la mínima posibilidad de que mi venganza personal escapaba de mis manos, pero sobre todo por arrastrar a mi amigo con ello.
"No se que clase de vida abras tenido hijo, pero no tengo duda de que ha debido de ser difícil sobre todo si tenemos en cuenta el ser un mestizo, pero me gustaría que si te parece bien, me contaras porque estabas tan obsesionado con Griffith."
Un nudo apareció en mi vientre cuando nombró a Griffith, estaba claro que el tipo era de fiar ya que incluso se había disculpado conmigo y con Kisuke por no adelantarse a una posible trampa del chiper pol, claramente se sentía responsable de cuanto nos hubiera podido pasar y eso incluía mi ataque de locura, trague saliva ya que no era un tema del que disfrutase hablar, pero por suerte estábamos los dos solos y en ese tipo de ambientes suelo estar mas cómodo.
"Perdí a mi padre, mi maestro y a mi hermana por su culpa"
Sentencie tras lo que apreté mi mandíbula y lleve lentamente la taza de cabe a mis labios, para darle un pequeño sorbo y disfrutar del sabor del café, Nilats asintió con una mueca que hizo que su mostacho se levantara.
"Lo siento mucho Zorak, si hubiera sabido que te afectaría tanto hubiera mandado a otro."
No mentía, se lo podía leer en los ojos y eso me tranquilizo al recordarme en cierta medida a Vander, suspire y me acabe el café de un trago, deje la taza encima de la mesa y conteste.
"No habría seguido una orden como esa Nilats, hubiera buscado la manera de ir de todas formas, no te culpes por ello."
Nilats estalló en risas mientras se golpeaba la rodilla con la palma de la mano que tenía libre, por alguna razón lo encontraba divertido y no entiendo porque hizo que una pequeña sonrisa se dibujara en mi cara cuando dijo.
"Me recuerdas a mi cuando era joven chico, fumas?"
Dijo mientras sacaba un paquete de cigarros y me ofrecía uno, el cual acepte y encendí, ofreciéndole el mechero para que encendiera el suyo, me miro a los ojos directamente, ahora con una seriedad brutal pintada en ellos y tras dar una larga calada y soltar el humo comentó.
"En mi juventud fui un rebelde sin causa y solo me movían dos cosas, el dinero y la rabia."
Clavo su mirada en la mía aun mas serio, como buscando reafirmar sus próximas palabras.
"Y sabes lo que conseguí con eso, chico? Perder a todos los compañeros de mi escuadrón, solo sobrevivió Ninel, es por eso que fue el mismo Ninel quien dudó de ti."
Tras estas palabras comencé a ver de otra manera a Ninel, el pobre hombre solo estaba intentando proteger a Kisuke y yo solo hice que confirmar sus sospechas con mi arranque de ira, no me gustaba el tipo pero le debía unas disculpas por mi forma de actuar con el. Nilats siguió hablando mientras yo le daba una calada al cigarro, intentando no cortar sus palabras, estaba claro que quería darme algún tipo de consejo.
"¿Quieres seguir de esa manera o quieres recapacitar y ser capaz de dominar tu monstruo interior? El Capitán Kageyama también me ha comentado que eres muy diestro en el combate cuerpo a cuerpo, así que quiero ofrecerte algo. En la revolución tenemos un estilo de combate propio, el "Ryosuken" o "Puño del dragón", por como habla de ti el Capitán Kageyama, no tengo duda en que te sería de muchísima ayuda, tanto física como mentalmente."
Hizo otra pausa y acabó su café, se levanto y me ofreció su mano mientras continuaba hablando.
"¿Que me dices, te ves preparado?"
Dudé durante un momento y busque en sus ojos instintivamente por algún rastro de mentira, pero era incapaz de ver otra cosa que no fuera honestidad, lleve mi mano lentamente hacia la suya y ambas se cerraron en un apretón.
"Sí."
Contesté firmemente y Nilats tiró de mi para ayudarme a levantarme, dejó la taza de café encima de mi mesa y abrió la puerta, haciéndome un gesto para que lo siguiera. Al salir al pasillo me quede nuevamente sin respiración ante las vistas que proporcionaban los grandes arcos de piedra que hacían de ventanales, el paisaje aunque árido, tenia algo que me hacia verlo hermoso, quizá era la tonalidad blanca del paisaje que me hacia recordar al cabello de Maeve, inconscientemente acaricié el mechón trenzado de pelo que la misma me había otorgado en nuestra ultima despedida a modo de amuleto de la buena fortuna y seguí los pasos de Nilats, este caminaba erguido y sacando pecho, con sus brazos apoyados en sus lumbares como si de un anciano orgulloso se tratase, este continuo hablando.
"El camino del puño del dragón no es nada sencillo, Zorak. Pero por suerte aquí tanto tu como el Capitán Kageyama están seguros así que no tienes de que preocuparte, el primer paso a seguir es la paz interior, solo cuando uno se conoce a si mismo es capaz de conocer a su enemigo."
Por la forma de hablar estaba claro que el viejo Nilats debía ser un rival de temer, esto iba mucho mas allá de las lecciones sobre asesinar que impartía Ridel, las cuales se reducían a pasar desapercibido y ser mortal en distancias cortas, en definitiva la idea de buscar la paz interior era algo muy ajeno a mi, demasiado por las circunstancias de la vida, pero parecía interesante.
"Así que el primer paso que debes dar es el de la meditación y créeme, no es nada sencillo. Debes aprender a ser paciente y no dejar que se te pueda provocar puesto que atacar sin pensar siempre acaba en lo mismo, la muerte."
Seguía a Nilats mientras entraba a un pequeño torreón de piedra, con escaleras en caracol que llevaban hasta la cima, subimos lentamente los escalones mientras pensaba que a donde mierda quería llevarme.
"Tanto tu como tu compañero habéis escalado puestos a una velocidad de vértigo y espero por el bien de la revolución que sigáis así, sin embargo no dejáis de ser diamantes en bruto y se os debe pulir."
El tono del hombre aunque amable era autoritario, estaba claro que no era la primera persona a la que enseñaba algo, cosa que me hizo preguntarme si alguno de los que comento que había perdido fuera alumno suyo directamente. Se de tubo frente a una puerta de madera, la misma estaba agrietada y entraban bocanadas de aire cargadas de arena que silbaban violentamente, se giro hacia mi y continuo.
"Tengo que advertirte antes de nada y esta es la ultima vez que te voy a dejar echarte atrás, si realmente quieres seguir el sendero del puño del dragón deberás de ser capaz de aguantar cualquier tipo de entrenamiento y te aseguro que habrá días en que lo único que quieras sea morir para acabar con el dolor que puede provocar este entrenamiento, en caso de aceptar, deberás meditar en esta terraza todos los días, un mínimo de cinco horas diarias."
Su mirada no daba lugar a dudas, estaba hablando totalmente enserio, pero la promesa de volverme mas fuerte y no solo eso, ser capaz de controlar mi ira en los peores momentos fueron suficiente para que mi sonrisa de seguridad en mi mismo volviera a mi cara tras unos largos meses, no se trataba de si quería o no quería hacer esto y Nilats lo sabía, se trataba de que debía pasar por esto y lo haría, de otra manera no sería digno de hacerme mas fuerte y competir con Kisuke.
"Como si me fuera a echar para atrás, Nilats."
Le dije mirándole a los ojos, con la decisión pintada en mi rostro. Posé mi mano sobre el picaporte de la agrietada puerta de madera y gire lentamente, la puerta se abrió de golpe con una fuerte ráfaga de aire que casi me tira para atrás, camine como pude hasta colocarme en el centro de la cima del torreón, el viento golpeaba por todos lados con una furia que no había notado jamas, estaba claro que esto seria un verdadero paseo por el infierno, apenas pude escuchar la voz de Nilats con los rugidos del viento.
"Vendré a por ti en cinco horas, si sigues vivo para cuando vuelva."
Sonrió enérgicamente y cerró la puerta tras de mi, me senté como pude y cruce mis piernas, el viento golpeaba tan fuerte y desde tantos algunos que parecía que estuviera bailando y la arena no paraba de entrar en mi boca y nariz, cerré los ojos y intente meditar, pero los golpes hacían que me fuera imposible y si esto era solo el comienzo de mi entrenamiento, por un segundo casi dude de mis capacidades para poder afrontar este gigantesco desafió, casi como si mi propia mente buscara la calma por si sola, una sonrisa se hizo presente en mi cabeza, acompañada por unos cabellos blancos y una hermosa mirada grisácea, no debía rendirme.
