Día 10 de invierno 6:00 a.m
Báltigo, Base Revolucionaria, Comedor.
Llegaba al comedor para desayunar mientras bostezaba con aparente cansacio en el rostro, la meditación de ayer en el torreón pasó factura y apenas pude pegar ojo del dolor que me había dejado en todo el cuerpo el traqueteo del viento, se podían ver a simple vista los arañazos cubriendo mi rostro y mi torso, la gente comía sentada en mesas y pude ver a Kisuke en una de ellas, así que fui directo a coger una bandeja y agarre lo primero que se me cruzo por delante, un par de pastas y me serví un café en un baso largo, tras lo que me acerque a la mesa donde estaba mi compañero y me senté a su derecha.
"Buenos días"
Dije muy seco y tras esto comencé a darle un sorbo al café y mordí una de las pastas, estaba hambriento.
"Que haces madrugando tanto"
Tras lo que me quede mirando al infinito mientras comía y bebía automáticamente, incluso llegando a coger algo del plato de mi compañero. Estaba soñando despierto y me balanceaba de un lado a otro erra-ticamente, como si mi cuerpo estuviera aún en lo alto del torreón meciéndose con la furia del viento, haciendo caso omiso a todo lo que pasaba a mi alrededor.
Báltigo, Base Revolucionaria, Comedor.
Llegaba al comedor para desayunar mientras bostezaba con aparente cansacio en el rostro, la meditación de ayer en el torreón pasó factura y apenas pude pegar ojo del dolor que me había dejado en todo el cuerpo el traqueteo del viento, se podían ver a simple vista los arañazos cubriendo mi rostro y mi torso, la gente comía sentada en mesas y pude ver a Kisuke en una de ellas, así que fui directo a coger una bandeja y agarre lo primero que se me cruzo por delante, un par de pastas y me serví un café en un baso largo, tras lo que me acerque a la mesa donde estaba mi compañero y me senté a su derecha.
"Buenos días"
Dije muy seco y tras esto comencé a darle un sorbo al café y mordí una de las pastas, estaba hambriento.
"Que haces madrugando tanto"
Tras lo que me quede mirando al infinito mientras comía y bebía automáticamente, incluso llegando a coger algo del plato de mi compañero. Estaba soñando despierto y me balanceaba de un lado a otro erra-ticamente, como si mi cuerpo estuviera aún en lo alto del torreón meciéndose con la furia del viento, haciendo caso omiso a todo lo que pasaba a mi alrededor.
