En su pequeño y escondido rincón de nubes, alejado de la civilización, posterior a un tiempo indefinido en el que Garnet retozó y consumó con su pelirroja, además de entregarle todo su amor, los dos enamorados se hallaban, físicamente, hechos polvo, saciados y extasiados, no solo por su último acto sexual sino por todo lo que habían vivido. Garnet se encontraba tumbado, aún transformado en su forma híbrida, rodeando con su brazo izquierdo a Ikirami, quién estaba a su izquierda, apoyando su cabeza en su pecho y acariciando sus abdominales. Del mismo modo, el pelirrojo paseaba su enorme mano gatuna por la espalda de la mujer, usando sus uñas, con suavidad, para crear mayor satisfacción en la caricia. Todo eso mientras, negándose a caer bajo los brazos de Morfeo, miraba al cada vez menos nocturno cielo, repasando cada momento, cada gesto, mirada, caricia, abrazo, beso y lágrima que se habían ido sucediendo en el pasar de su fantástica jornada que, inminentemente, llegaba a su fin. Con los primeros haces de luz despuntando al alba, el doloroso adiós cada vez quedaba más y más cercano. Conocedor de eso, dejo de mirar el cielo centrando su mirada esta vez en ella, buscando grabarla en su retina y su cerebro, todo de ella y abrazándola con una mayor firmeza para impregnar su tacto de la marine.
Entonces, Ikirami irguió su tren superior hasta quedar sentada, mirando con melancolía al hombre tigre y acariciando, con su diestra, la cara y orejas gatunas de Garnet. Se incorporó también y agarró con delicadeza con su mano izquierda la mano de la marine, llevándosela a su boca para besarla.- Te quiero, Iki- Susurró, al mismo tiempo que su amada, dejando en claro la conexión que había entre los dos para, seguidamente, acercarse para besarla una vez más, buscando también guardar en su memoria el sabor de sus labios si, en el peor de los casos, fuera el último beso que se diesen. Por mucha atracción sexual sintiera hacia Ikirami desde la primera vez que la vio, jamás podía imaginar que acabaría perdidamente enamorado de aquella marine que en una primera instancia tuvo intenciones de capturarle. Al dejar de besarse, Ikirami se alejó del rostro de Garnet, alzando su cabeza mientras mantenía sus ojos cerrados. En ese momento el skypiean, canceló la transformación por su fruta, volviendo a su forma base. La marine entonces confesó que estaba agotada, y no era para menos. Habían sido un día y una noche de lo más moviditos y, encima, no habían dormido nada. Aún así, con esa risa que le partiría el alma no volver a escuchar, dijo que si que si se lo decía, sacaba fuerzas de alguna manera para quedarse allí de por vida, junto a él.- Pueje... Ojalá que el menda pudiera estar así siempre... Contigo, ¿es o no es?- Respondió con una sonrisa melancólica, tras lo cual, la mujer, abrió sus ojos y, centrando su mirada en el amanecer, con un semblante serio, recordó que no debían, no ahora, pues ella debía volver con sus compañeros, y él con su familia. Apretó los labios con fuerza, tras lo cual suspiró de pena.- Ahora mismo... Nanai... El mundo no está preparado para nuestro amor.- Respondió a la marine, poniendo su mano izquierda sobre la diestra de Ikirami, y mirando el mismo amanecer junto a ella, sintiendo como la tristeza y negatividad le invadía. Él mero hecho de pensar que no volvería a verla le carcomía por dentro, le consumía.
Entonces, notó como su amada sacudió su cabeza, centrando su mirada en ella, tras lo cual, y con una sonrisa dibujada en su cara, confió en que aquella no sería la última vez que se verían, volviéndose a encontrar en un futuro con suma seguridad. Agarró seguidamente la mano que tenía libre el skypiean y diciendo, tras usar una frase que usó Garnet con anterioridad, que el destino los volvería a juntar una tercera vez, pues el hilo rojo que unía sus dos corazones era indestructible, por más tiempo pasara y por más lejos estuvieran. Al verla con esa sonrisa, la preciosidad de novia que tenía, y lo mucho que la quería, se permitió relegar de la tristeza y negatividad por un momento, esbozando una tierna sonrisa en su lugar.- El menda también lo cree, Iki...- Levantó sus dos manos, con las suyas entrelazadas, apretándolas con moderada fuerza y poniéndolas entre los dos. Se giró entonces hacia el sol que se alzaba en el horizonte.- Al igual que este es el primer amanecer que bicheamos juntos...- Volvió a enfocarse en su bella amada.- Ni de coña será el último...- Esbozó una gran sonrisa, cerrando sus ojos. Se estaba esforzando para que Ikirami no se preocupara por él, quería saber que estaría bien.- Encima el menda te debe una canción, sí o sí tengo que volver a olerte puejeje- Abrió sus ojos, sonriendo con menos intensidad.- Quiero seguir tocándote, tocándote canciones, verte, olerte, escucharte...- Se pausó, dándose un tiempo. Le estaba costando más de lo que le gustaría admitir despedirse.- El menda va a luchar contra viento y marea para volver contigo, ¿es o no es?- Dijo, con determinación, tras lo cuál, abrió los ojos como platos, acordándose de algo.- Para el carro, ¿y si nos damos los Den Den?- Giró su cabeza hacia su zurrón.- Juraría que lo tengo ahí guardado.- Miró nuevamente a Ikirami.- Así podemos hablar y si te sientes mal te puedo tocar alguna canción, ¿es o no es?- Quiso aferrarse a un clavo ardiendo de que, a pesar de la distancia, pudieran seguir estando en contacto, que aunque no la viera, si pudiera asegurarse de que estaba bien y, sobre todo, escuchar su dulce voz y se angelical risa.
Permite al usuario convertirse en un Tigre y en un híbrido de este.
Especificaciones
El tigre, en su forma completa, mide aproximadamente dos metros y medio de largo y pesa unos doscientos kilogramos. En su firma híbrida el usuario ve aumentado su tamaño un 1/2 y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un tigre a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá los colmillos de depredador y obtendrá garras afiladas en todos los dedos, de manos y pies. Le brotará una pequeña cola de hasta sesenta centímetros.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 60 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 30 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 30 CA: Completa | 60 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la agilidad, +10 a la fuerza y +10 a la resistencia.
Debilidades: Las habituales de las Akuma No Mi.
Código: tigre
INVENTARIO
Fallen Sound
Creaciones propias
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: 500
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 9999999
Descripción: Un instrumento de madera de roble natural con 6 cuerdas dobles. Al tocarlo, emite un sonido melancólico pero vivaz. De una de sus clavijas cuelga, atada por una cuerda, una pluma negra de Nekah.
garnet001
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Dial destello
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: 20
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Permite almacenar y emitir luz a 20 metros de diámetro causando el efecto ceguera reducido al 50% durante un turno si lo ves directamente. Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.
dialdestello001
Dial nubes
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Puede almacenar y liberar hasta diez nubes de un metro de diámetro cada una, que se pueden pisar para caminar en el aire diez metros de altura como mucho. Para volver a almacenar nubes, se deberá justificar mediante un post su recarga.
Como si nuestras almas hubieran conectado de una forma aún más profunda que nuestros cuerpos, mientras le decía mis dos nuevas palabras favoritas, él hizo lo mismo mientras besaba mi mano. Adoraba su toque gentil sobre mi piel; cada vez que lo hacía, una descarga eléctrica recorría mi cuerpo, haciendo palpitar con fuerza mi quebrado corazón. Tras nuestro beso, cuando volví a mirarlo, ya había retomado su forma normal. Si no fuera yo el ser más bello del mundo, habría dicho que lo era él. Así pues, sería el segundo, mi amado y bello minino pelirrojo. Al igual que yo, él también deseaba quedarse así para siempre, juntos. Pero el destino era caprichoso; esa misma fuerza que nos unía también parecía querer separarnos. ¿Estaba a favor o en contra de él? Era una decisión difícil, pero por el momento prefería confiar en el hilo rojo del destino que sentía que conectaba nuestros corazones. Así pues, él admitió que no era el momento, que el mundo no estaba preparado para nuestro amor. "Pues lo cambiaré", ese pensamiento rugió en mi interior por un fugaz instante.
Negué el dolor de la despedida, no quería sentirlo, no con él todavía ahí. Me gustaba el cobijo de la noche, su oscuridad y su frescor. Nunca había sido una gran amante del sol, pero aún menos en aquel día que comenzaba. La luz del amanecer parecía traer consigo una fría realidad que deseaba evitar. Quería aferrarme a los momentos compartidos en la penumbra, donde nuestro amor parecía invencible y eterno. Entonces confesé, mostrándole una alegre sonrisa, que creía verdaderamente que nos encontraríamos una vez más. El gatito levantó nuestras manos entrelazadas, notando la fuerza mientras decía que él también creía lo mismo. Bajé la mirada a nuestras manos, sonriendo ahora de forma suave pero sincera, y volví a mirarlo mientras él observaba el horizonte, diciendo que así como aquel era nuestro primer amanecer juntos, ni de broma sería el último. Me miró sonriendo plenamente, de verdad agradecía que no fuera una despedida triste, y suspiré aliviada. Además, añadió que me debía una canción y que sí o sí tendría que volver a "olerme". Reí con cariño por la palabra que había utilizado el minino. Después, sonriendo más levemente, me dijo que quería seguir tocándome, tocándome canciones, viéndome, oliéndome y escuchándome. Se pausó a medias, como si le costase continuar, pero luego agregó con determinación que lucharía contra viento y marea para volver conmigo.
—Sí es. —contesté con aún más alegría, pero entonces abrió los ojos con sorpresa y me pidió darnos los Den Den Mushi— ¡Claro! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? —pregunté retóricamente mientras me levantaba para acercarme a mi bolso, que reposaba en una esquina de la plataforma.
Me agaché para recogerlo y revisar su interior, con Garnet diciendo que así podríamos hablar y él podría tocarme música si me sentía mal. Lo miré asintiendo con una sonrisa mientras hundía la mano en el bolso, rebuscando en él.
—Te molestaré cada día, ¿sabes? Así me cuentas lo que vas haciendo y será más fácil vernos. —respondí sonriente y emocionada por aquella nueva oportunidad.
¿Cómo podía ser que se me hubiese pasado algo así por alto? Cosas del amor, supuse. Mis manos encontraron mi libreta y mi fiel botellita de sriracha, pero nada más.
—¿Dónde está? —murmuré para mí misma, devolviendo mi atención al interior.
Agaché la cabeza, apartando a un lado ambos objetos. No había nada más ahí. Nerviosa, sacudí el contenido del bolso y lo esparcí por las esponjosas nubes, revelando ambas cosas, pero ninguna más. Miré de nuevo el interior, y después a los objetos. Otra vez al interior, y una vez más a mis pertenencias. Un fugaz destello iluminó mi mente, mostrando a un hermoso Den Den Mushi reposando plácidamente sobre el escritorio de mi habitación mientras yo cerraba la puerta aquella mañana, dispuesta a ir rápidamente por algunos libros en una librería que estaba casi al lado de nuestro alojamiento. Me desplomé en el suelo, quedando sentada con la bolsa al frente y bajando la cabeza, llevándome las manos al pelo, enmarañándolo con frustración.
—Lo... lo siento, gatito. —me disculpé con pesadumbre y terriblemente arrepentida de aquella decisión, dejando caer los brazos a los lados— No me lo he llevado conmigo hoy, no esperaba necesitarlo...
Suspiré y levanté la vista hacia su rostro, avergonzada por mi descuido. Para una vez que lo necesitaba de verdad, y lo dejaba como si nada en la habitación. Recogí con tristeza mis pertenencias y las dejé de nuevo en el bolso. Eché un vistazo alrededor, por si acaso, pero no había nada más allí. Lo cual me hizo sorprenderme y revisar, por si acaso, una vez más nuestra plataforma celestial.
—Esto... ¿has visto mi... ropa interior? —pregunté apretando los labios y mirando de lado a lado, pero después esbocé una sonrisa y reí— Shshshsh. Apúntate regalarme alguna vez un buen conjunto de lencería, dejo el estilo a tu elección. Si cada vez que nos vemos es así, no tardaré en quedarme sin nada que ponerme.
Suspiré y me retiré el pelo hacia atrás, levantándome para acercarme hasta él. Extendí una mano hacia él con una sonrisa ladeada, instándolo a cogerla para ayudarlo a levantarse. En cuanto lo hizo, me lancé a sus brazos y lo abracé con toda la fuerza de la que era capaz, rodeando con mis brazos su cintura y con las manos, cada una a un palmo de distancia de la otra, su espalda. Pegué mi mejilla contra su pecho y cerré los ojos.
—Siento haber sido tan torpe con esto... pero me da igual, sé que te veré pronto, me lo dice el corazón. —declaré, haciendo una pequeña pausa para frotar mi mejilla sobre su suave piel, queriendo grabar en mis recuerdos a fuego el calor que me hacía sentir su presencia— No quiero despedirme, ¿sabes? Tampoco creo que haga falta, porque te llevas contigo una parte de mí. —continué diciendo, y mientras decía esas últimas palabras, llevé mi mano derecha a la zona donde estaba mi corazón, latiendo con nada más que amor en ese momento, y colocando la misma después sobre el suyo— Te lo entrego y te lo regalo, solo a ti. Cuida bien de él. Te amo, Garnet.
Levanté la vista una última vez hacia su rostro, mirando la dulce cara de mi novio. Con la mano todavía apoyada en su corazón, levanté la barbilla para besarlo con dulzura, entregándole hasta la última fibra de mi ser en aquella muestra de afecto. No sabía cómo viviría a partir de aquel momento, anhelando de tal forma algo que hasta hacía unas horas no sabía que deseaba, que necesitaba. Pero debía aguantar, aunque doliese tanto como si me arrancasen el propio corazón. Llevé mis manos hasta sus mejillas, aferrándome a sus labios como si fuese la última vez, al menos por el momento. Tras lo que se me hizo un instante y a la vez una eternidad, finalmente me separé de ellos.
Avancé hasta el borde de las nubes, mirando hacia abajo hasta localizar una zona adecuada y haciendo cálculos por un momento. Me giré hacia él, lanzándole un beso al aire y guiñándole el ojo. Eché un pie hacia atrás, sonriendo con picardía, y después me impulsé con el otro un par de metros para dejarme caer hacia el bosque. Con la vista todavía puesta en lo que había sido nuestro lugar de amor en aquella noche, atravesé la densa capa de árboles por un pequeño hueco entre ellos, llegando hasta el suelo y flexionando las piernas en el aterrizaje. Podría haber saltado de mucha más altura sin recibir ningún tipo de daño, pero tal vez él no lo sabía. Esperaba no haberle asustado demasiado, pero reí al imaginar su cara de sorpresa. Una vez estuve abajo, comencé a andar por el bosque sin tener muy claro dónde me encontraba. Con suerte, no tardaría mucho en llegar de nuevo a Shandora, si el mundo no decidía moverse como siempre hacía, claro. Y sobre mi ropa... bueno, ya procuraría esconderme para que nadie me viese llegar en aquel estado, al menos eso se me daba bien. Lo cierto era que aquello era lo último que me preocupaba. Lo único que había en mi mente era mi baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
No sabía como no había caído antes, pero la idea de darse los Den Den Mushi para seguir tomando el contacto con la pelirroja apareció en la mente de Garnet. Nada más exponerla, Ikirami se preguntó lo mismo, levantándose ipso facto a por su bolso para buscar su caracolófono. El músico hizo lo mismo, sin levantarse, yendo, casi al otro lado de la esponjosa plataforma, para buscar el suyo, no realmente, sin antes, admirar el cuerpo desnudo de su novia, comenzando a babear de forma excesiva.- Creo que le haré una especie de altar o algo así en el Frog Guild.- Se le ocurrió tras lo cuál, ahora sí que sí, se dedico a rebuscar, entre todos sus utensilios y cachivaches, el nunca tan ansiado Den Den Mushi. Al mismo tiempo, su pelirroja comenzó a hablar, desviando Garnet su mirada hacia ella, mientras seguía con su mano dentro de su zurrón, diciendo que le molestaría cada día, pudiendo así contarle lo que harían cada día y siendo más fácil verse, todo con una sonrisa llena de emoción que le daban ganas de estrujarla y comérsela.- Puejeje... Creo que ahora eres tú la que se ha colado con el dickcionario Iki, puejeje...- Dijo con los ojos cerrados y haciéndose el interesante, haciendo referencia a lo de "molestarle".- Es bendecirme cada día.- Dijo con la lengua fuera a modo de guasa y guiñándole el ojo, tras lo cual cambió su expresión por una risueña.- Pero ya ves, así la espera no se va a hacer un coñazo, ¿es o no es? - Comentó para, acto seguido, con su mano, palpar algo que tenía la misma forma del aparato de comunicaciones.- ¡Puajá! ¡Te tengo ninja!- Exclamó, sacando de su desorganizada bolsa el Den Den Mushi, como si fuera un muñequito, rubio y con ropajes verdes, que acababa de extraer un tesoro de un cofre.
Sin embargo, no todo parecía ir tan bien por el lado de la marine y es que el cómo tenía dispuesto sus posesiones encima de las nubes, mirándolos y luego cambiando su vista a su bolso de forma intermitente, no parecía indicar que tuviera el Den Den Mushi consigo mismo. Cuando vio como se desplomaba al suelo, con actitud abatida, de derrota, y frustración por como se revolvía el pelo con sus manos, Garnet lo comprendió todo, llevándose la cabeza hacia atrás casi por inercia, y posando sus manos sobre ellas.- Agghhhhh ¡Qué mala pata!- Pero instantáneamente, intentó volver a su postura inicial. Ya estaría bastante mal su novia por no tener consigo su Den Den Mushi, si encima veía al skypiean de esa manera se iba a sentir peor... Y no quería eso para nada. Ikirami se disculpó, con una voz llena de arrepentimiento, añadiendo que no esperaba echarlo en falta ese mismo día cuando salió. Más que dolerle el no poder intercambiarse sus contactos, lo que le hacía trizas el corazón era verla así.- ¡Ni te rayes, Iki!- Exclamó sonriendo, poniéndose serio seguidamente.- Cuando esté mejor de la chaveta, crearé una música tan flipante y montaré unos conciertos tan alucinantes que no pararás de ver mi cara en los periódicos.- Afirmó con pura determinación. De esa forma, su amada no pasaría tanto tiempo sin saber sobre él y podía quedarse tranquila al saber su situación. Todo esto mientras la pelirroja recogía todas sus pertenencias, tras lo cuál, preguntó mirando hacia los lados y con los labios apretados, si había visto su ropa interior, pregunta que Garnet respondió mirando también hacia su izquierda y derecha para, después, encogerse de hombros con una sonrisa, causando que la pelirroja se riera también y haciéndole anotarse en su cerebro de felino que le regalaría un buen conjunto de lencería.- ¿Día de compras con Iki?- Se le vino a la mente miles de imágenes de Garnet acompañando a la marine mientras le ayudaba a probarse miles de modelitos y conjuntos -algunos más atrevidos que otros- viendo como y cada uno de ellos le quedaban de fábula.- Po-podemos escogerlos juntos también, puejeje...- Dijo ruborizado, desviando momentáneamente su mirada de la mujer. Su mente había colapsado al imaginarse tantas Ikiramis juntas.
Después de un suspiro, y echándose el pelo para atrás, se levantó, caminando hacia Garnet, para extenderle la mano, con una sonrisa de disconformidad, seguramente porque el momento que querían evitar a toda costa se acercaba. El músico le agarró la mano, deseando no tener que soltarla nunca jamás y quedarse impregnado de por vida con la sensación de su tacto. Una vez de pie, al mismo tiempo que la marine, el músico se lanzó a abrazarla con fuerza, buscando espachurrarla y que se fusionara con él, pasando sus brazos por encima de sus hombros y rodeando su cuello, mientras apoyaba su cabeza, cerrando los ojos para inmortalizar el momento, sobre la de su novia, sintiendo, por su parte, su mejilla y su rostro en su pecho, y sus suaves manos en su espalda. Comentó, entonces, que se disculpaba por lo torpe que había sido con el tema del Den Den Mushi, pero que daba igual, pues su corazón le decía que se volverían a ver pronto, dándole, tras esto, Garnet un beso en lo más alto de su cabeza y sintiendo como Ikirami frotaba su mejilla cálidamente contra sus pectorales.- Shhh, no te comas la mollera, Iki... Volveremos a estar juntos, mi alma me lo ruge también.- Le intentó tranquilizar de más. Lo último que quería es que se fuera con un mínimo de preocupación por su culpa. Siguió declarando que no quería despedirse de él, pero que tampoco hacia falta pues llevaba consigo una parte suya, haciendo que Garnet levantara su cabeza de la de Ikirami, viendo, entonces, como se llevaba su mano derecha a su corazón para luego, colocarla sobre la del músico, haciendo que, con ese gesto, el corazón de Garnet latiera con más fuerza aún, si cabía.- Iki...- Comentó, completamente ruborizado. La adorabilidad y el amor que sentía por la mujer pelirroja no paraba de matar al pirata alado, ¿cómo podía quererla tanto? Encima, justo después declaró que se lo entrega y se lo regalaba, dejándoselo para que cuidara de él y finalizando por decir que le amaba. Con más fuerza aún abrazo, casi por la intensidad del momento a la marine, sintiendo como su corazón se podía salir en cualquier momento de su boca. Unos segundos después, aflojó el abrazo, pasando a cogerla de los hombros para, después, mirarla directamente a sus ojos con seriedad y decisión.- El menda jura cuidar de tu corazón y llevarte siempre conmigo, ¿es o no es?- Prometió de todo corazón mientras se llevó su diestra a su mentón, rascándoselo. Como con duda, pues no sabía si le iba a quedar tan cute como Ikirami, se llevó su mano dónde estaba situado el corazón de Garnet y, agarrando con su mano izquierda ambas manos de la marine, depositó su otra mano allí, como si le estuviera haciendo entrega de algo.- A-ahora tú también tienes el corazón del menda...- Se puso de morritos.- Estaba hecho un poco un trapo... Bueno y sigue... Pero desde que bicheó a una marine pelirroja está algo mejor...- Esbozó una suave sonrisa.- No es la repera... Pero este corazón te ama con locura, al igual que el menda. Te amo, Ikirami.-
Justo entonces, levantando Ikirami su barbilla y el músico volviéndola a sostener entre sus brazos, Garnet fue a darle el que sería su último beso de aquella memorable velada. Iba a ser duro, y el músico lo sabía, pero debían ser fuertes porque, cuando uno no se rendía era que conseguía hacer lo imposible, posible, ¿y no había tratado acaso su historia de amor así desde el principio? No quería separarse, no quería alejarse de ella, no quería no poder verla, ni escuchar su voz, su risa, su bondad y comprensión, sentir su tacto, como le ayudaba cuando se equivocaba con el vocabulario. Iba a echar de menos cada uno de esas pequeñas cosas que conformaban a lo que amaba de aquella mujer. Todo eso fue lo que pensó en aquel beso, tan efímero y eterno al mismo tiempo, hasta que se separaron. Con mirada de pena, observó como su diosa pelirroja, su Iki, su novia, avanzaba hasta el borde de las nubes.- Que bugati tiene... También lo voy a echar de menos...- Pensaba, no de forma tan lasciva, enfocándose en su culete, tras lo cual, Ikirami se giró hacia él, para lanzarle un beso al aire y un guiño, causando que una sonrisa apareciera en el rostro de Garnet. Lo que no se esperaba es que, tras coger carrerilla, y con una cara de picardía, comenzara a correr para saltar como si nada, abriendo el skypiean, los ojos como platos, al ver esto.- ¿Ikirami?- Y ahí se iba... Y se alejaba... Y se marchaba...
Garnet se acercó al borde de la plataforma desde dónde había saltado Ikirami, mirando hacia abajo por si lograba verla, pero nada. El músico suspiró, volviendo al centro de la plataforma y tumbándose en ella, boca arriba y con los brazos extendidos a los lados. En silencio, se dedicó a respirar con tranquilidad, mientras observaba el cielo que se volvía cada vez más azul.- Lo siento, Aurora...- Se lamentó con una sonrisa algo incómoda.- Parece que me he enamorado hasta las trancas, ¿es o no es?- Confesó, incorporando su tren superior para sentarse, apoyando tanto glúteos como pies en la nube y teniendo las piernas flexionadas, con las rodillas mirando hacia el cielo. Se encogió entonces, abrazando sus dos piernas y alzando su cabeza hacia el cielo. Quería disfrutar un poco más de lo que había sido su nido de amor, y su primera noche como novios. Ahora que no estaba ella, la vida volvía a pesar, y con ello los miedos e inseguridades volvían a florecer.- ¿Protegerla? ¿Estar mejor de la cabeza? ¿Cuidarla? Cómo si fueras capaz de eso...- Pensaba, apretando con fuerza sus brazos con sus manos, al mismo tiempo que su respiración se volvía más intensa y la oscuridad de su órgano latiente volvía a empezar a consumirle. Sin embargo, en ese momento, como si fuera un largometraje puesto a gran velocidad, todo el día y toda la noche que habían pasado juntos comenzó a suceder en su cabeza, haciendo que toda esa negatividad de sentimientos se fuera desvaneciendo y sintiendo como sus ojos se humedecían hasta el punto de soltar varias lágrimas.- Pueje... Ya la echo de menos, vaya tirillas estás hecho, Garnet.- Se decía a sí mismo, pasándose su mano izquierda por sus ojos, para limpiarse las lágrimas. Exhaló un gran suspiro, quedándose un par de minutos más allí, hasta que se levantó.- En fin... Si el menda quiere ser lo más bueno posible para Iki, tendré que hacer algo conmigo... Y lo primero son las vainas mentales estas que me dan... Habrá que buscar un matasanos en Shandora, ¿es o no es?- Asintió, refiriéndose a los pequeños episodios dónde sentía que la voz de alguien ajeno en su cabeza. Se lanzó, entonces al vacío, después de coger sus pertenencias y zurrón -mas no su tanga-, aterrizando en el suelo con ambos pies. Miró hacia arriba una vez, suspirando otra vez de nostalgia para, seguidamente, enfocar su vista en el tronco del árbol más cercano a su nube. Una bombilla se le encendió entonces. Se transformó en su forma híbrida de tigre y, tras acercarse a dicho tronco, haciendo uso de su uña, comenzó a tallar algo en la madera, un algo que acabó siendo un corazón con las iniciales "G" e "I" en su interior. Lo miró con ternura, dejándolo grabado por si alguna vez decidían volver allí, para jamás olvidar que ese fue, es y será su sitio especial, al igual que ella lo sería para ella, ahora y siempre. Su fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine
Permite al usuario convertirse en un Tigre y en un híbrido de este.
Especificaciones
El tigre, en su forma completa, mide aproximadamente dos metros y medio de largo y pesa unos doscientos kilogramos. En su firma híbrida el usuario ve aumentado su tamaño un 1/2 y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un tigre a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá los colmillos de depredador y obtendrá garras afiladas en todos los dedos, de manos y pies. Le brotará una pequeña cola de hasta sesenta centímetros.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 60 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 30 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 30 CA: Completa | 60 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la agilidad, +10 a la fuerza y +10 a la resistencia.
Debilidades: Las habituales de las Akuma No Mi.
Código: tigre
INVENTARIO
Fallen Sound
Creaciones propias
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: 500
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 9999999
Descripción: Un instrumento de madera de roble natural con 6 cuerdas dobles. Al tocarlo, emite un sonido melancólico pero vivaz. De una de sus clavijas cuelga, atada por una cuerda, una pluma negra de Nekah.
garnet001
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Dial destello
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: 20
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Permite almacenar y emitir luz a 20 metros de diámetro causando el efecto ceguera reducido al 50% durante un turno si lo ves directamente. Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.
dialdestello001
Dial nubes
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Puede almacenar y liberar hasta diez nubes de un metro de diámetro cada una, que se pueden pisar para caminar en el aire diez metros de altura como mucho. Para volver a almacenar nubes, se deberá justificar mediante un post su recarga.