[Pasado FIC] Viejos dioses. Opulentos templos
#1
Thumbs Up 
El capitán me había mandado a investigar donde podríamos sacar más tajada en la ciudad de aquella isla. Después de horas recorriendo la ciudad, una enorme catedral se erigió ante mis ojos, con una gran plaza delante abarrotada de gente. Una fuente con unos detalles escultóricos exquisitos te daba la bienvenida con el fondo repleto de monedas. Mucha gente paseaba por sus alrededores, yendo y viniendo con total calma, ajenos a lo que les rodeaba. Ignorantes egocéntricos, solo me producían repelús. Escupí por reflejos al suelo. Caminé por la plaza con calma, con las zarpas en los bolsillos, examinando detenidamente el entorno, los edificios, las gentes, su manera de vestir, de hablar... Todo en aquel lugar sonaba a dinero. También pude observar bastantes patrullas de marines, algunos charlando felizmente con los viandantes. Me senté en la fuente y uno de esos soldaditos de punta en blanco, con cara de total extrañeza al ver un mini por  aquellos lugares, se me acercó. Lo miré serio. - ¡Oye, tú! No se que haces aquí, pero no causes ningún problema. Te estaré vigilando. - El muchacho cumplía bien sus obligaciones, pero a los escasos 25 años, y seguramente con nula experiencia en combate real, le temblaba la voz. Su compañero, mucho más fornido y maduro, con una cicatriz en la mejilla seguramente fruto de algún combate se rió con fuerza a la vuelta de su compañero y lo felicitó con la mano en el hombro. Aún que no hubiese hecho nada, estaban vigilándome. Poco me importaba. Yo solo había ido a mirar lo que podría sacar de aquel lugar en el caos que organizaríamos los piratas Mushoku más adelante. Me levanté y me dirigí con paso tranquilo hacia el gran portón abierto de la catedral. Los marines me siguieron a distancia. Al entrar, grandes pilares de mármol y bancos de madera por todas partes. Los cuadros y estatuas de las figuras divinas que adoraban en aquel opulentos lugar estaban guardadas tras barrotes de acero. Sería complicado sin hacer ruido. No podía llevar muestras de lo que había visto a Ashura. Me di una vuelta. Un sacerdote oficiaba ante una multitud se tarda en los bancos y más gente observaba los cuadros y esculturas. Miré de reojo y los marines estaban en una esquina. Ciertamente no me quitaban ojo... Me senté en un banco y estuve hacie do que atendía al sermón hasta que parecieron irase, aburridos de perseguir a un extraño feligrés. Me volví a acercar a los barrotes y presté atención. Allí había mucho oro y jollas lujosas, además de arte de primera en forma, sobre todo, de cuadros antiguos. Me encaminé hacia la salida y allí en la puerta, mis dos admiradores. Me acerqué a ellos con calma y las manos levantadas a la altura de los hombres, indicando que iba en son de paz. - Tranquilos, solo soy un turista admirando la cultura de esta isla- al llegar a junto los dos marines, tensos pero sin reflejarlo a simple vista baje las manos hasta formar 90 grados en los codos. Apreté los pulgares con los dedos corazón y anular dejando extendidos el índice y el meñique, a pocos centímetros de los marines, apuntando con cada mano a cada uno de ellos. Un pequeño e imperceptible destello morado cargado de fotones Norma y allí se quedaron. Me di la vuelta y me fui de aquella plaza. Ya había visto todo cuanto necesitaba. Además, debía buscar una pistola. En bruto de Rapax me la había roto mientras entrenábamos.
[Imagen: 6BbPnnH.png]
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