08-01-2025, 03:14 AM
Día 22 de otoño. Año 14
Isla Chika ~ 08:30 a.m.
Un nuevo y horrible día empezaba para Sasha, la joven navegante de los Alas Negras. Era un día horrible como cada uno de los días que llevaban en aquella isla – si es que se podía llamar así – de vida subterránea. La situación era de lo más aburrida y nunca había echado tanto de menos el sol como hasta ahora, además de que todo su ser gritaba por navegar, salir de ahí impulsada por la brisa y surcar el mar hacia la siguiente isla en busca de nuevas aventuras con toda la tripulación. La semioni no sabía qué estaba haciendo el resto de la tripulación pues apenas veía a los demás, al principio le gustó la tranquilidad pero ahora le resultaba monótona y aburrida. Se había leído todos los cómics y lo único que hacía para entretenerse era entrenar, ir a la cocina para estar con Garnet - quien que con aquella barba tan larga y descuidada parecía un vagabundo - y enseñarle algún truco nuevo a Pascal. La rubia suspiró todavía en su cama, el clima otoñal se estaba notando desde hacía mucho y por eso se encontraba con una camiseta básica blanca y pantalones largos de color azul oscuro llenos de brillantes estrellas que formaban constelaciones, un pijama estelar. La adolescente estaba con la sabana en el suelo mirando boca arriba el techo, con las manos estiradas a los lados y las piernas ligeramente separadas. Habían encontrado un sitio para que el barco no sufriera las consecuencias de la isla tóxica y tuvieran que verse obligados a comprar un barco nuevo. Eso lo único que hacía era calentar el barco y hacer que pasar mucha más calor, por suerte la joven tenía una buena resistencia ante las altas temperaturas por lo que no era del todo un problema para ella, bendita sangre de oni y cuerpo de triceratops. Nunca se imaginó que las escamas la ayudaría a ganar tanta resistencia al calor, bueno y a los golpes, pero ese era otro tema que su cerebro frito y su estomago vacío no quería abordar en aquel momento.
La semioni elevó su torso de golpe quedándose sentada mirando a su alrededor, el suelo estaba lleno de ropa, el kanabo descansaba apoyado en su mesita de noche, donde también estaba el log pose de Gronn, su Den Den Mushi y el dial que le dio el mono de fuego. Aquel mono rey de fuego sí que le cayó bien y no como el mono en pijama. — Puto mono de los cojones — murmuró Sasha inflando sus mofletes recordando lo que el marine había hecho durante su día de chicas con Triana y Jolyne, aquel día lo había esperado con muchísimas ganas y se lo habían estropeado en un abrir y cerrar de ojos. La rubia siguió mirando su camarote viendo de frente sus wanteds, sin poder evitar chasquear la lengua mal, el ruido infantil era un reflejo de su malestar – o aquella era la intención que quería revelar – porque ya no solo había sido Garnet, también Tobías la había pasado en recompensa en los carteles de se busca de la marina. La rubia apretó los puños con rabia, estaba siendo la mujer más fuerte del barco pero su espíritu competitivo le gritaba que debía pasar en recompensa a toda la tripulación, por mucho que ya tuviera diecinueve años no había podido controlar ese impulso de querer ser la mejor – y tampoco veía nada malo en tenerlo – la motivaba en querer ser la mejor.
La chica encontró así las fuerzas para levantarse de la cama, se puso lo primero que encontró para ponerse a entrenar después de desayunar. Unos pantalones largos de deporte de color negros con dos rayas blancas a los lados y una camiseta blanca de manga corta que se pegaba a su cuerpo con dos rayas negras que iban del hombro hasta el final de la manga. Con determinación salió a la cubierta con su arma en la mano derecha y lista para dar unos buenos golpes, pero recordó que por las mañanas tenía una tarea muy importante, así que fue directa a por la regadera para rellenarla de agua. Sasha subió hasta el castillo de popa una vez llenó el recipiente, tuvo mucho cuidado de no tirar el agua – porque en más de una ocasión había tirado todo el interior y le tocaba limpiar, volver a rellenarlo y subir de nuevo, el doble de trabajo - así que vigilando de no derramar ni una sola gota llegó hasta el timón del barco. — Buenos días, Bepso. Mira, hoy no se me ha caído ni una gota de agua — dijo la semioni con orgullo mientras dejaba ir aire por su nariz de forma cómica. — Hoy voy a entrenar aquí para que veas lo fuerte que soy — le comentó al pequeño limonero que tenía los restos del difunto tonttata miembro de los Shogun Gari. Estaban en una isla que era un peligro para el pobre árbol, pero Tobías se las había apañado para ponerle un sustituto de la luz natural, se deberían ir de allí lo antes posible para que su pequeño amigo pudiera recibir luz solar de verdad y oxigeno puro, no el aire subterráneo y de cuestionable calidad que respiraban en aquel momento.
La rubia suspiró de forma pesada, no había hablado con los demás pero quería pensar que no era la única harta de la vida subterránea. Negó con la cabeza y se centró en regar al pobre limonero que estaba esperando. — Ya voy Bepso — contestó en voz alta como si le estuviera recriminando por ser lenta y entretenerse en su mundo mientras empezaba a regar la planta. — En la isla que estuvimos hace un tiempo nos la liaron pardísima unos marines. Estábamos a lo nuestro, separados, yo estaba con Triana y Jolyne. Por cierto, ahora somos parte de los Alas Negras, si te preguntan no les digas que eres un Shogun Gari, ahora eres un miembro de la tripulación de los Alas Negras — Sasha aprovechó para coger aire mientras movía la muñeca para que el agua cayera por toda la tierra que había en la maceta y en las hojas de la planta. — Pues eso, íbamos a jugar para entrenar entre nosotras, pero de la maldita nada salió de entre los árboles un mono en pijama ¡Sí, en pijama! Y nos empezó a pegar. A mí más, supongo que porque soy la más fuerte y esas cosas. Él estaba quieto y no se hacía daño ¡Solo se le destrozó el traje y ya! — la semioni se calló de golpe dándose cuenta de las horas que eran, si los demás se despertaban no podría entrenar tranquila así que prefería hablar en un tono más calmado para seguir teniendo la mañana para ella. — A mí me dejó K.O. el muy cabrón y Triana me dijo que a ella también, asco de tío — murmuró lo último recordando el desenlace del combate, todavía estaba sorprendida que a Jolyne no le pasara nada aunque se quedara sola contra él, de verdad que tenía que ser muy fuerte. — Aspros se fue después de eso, creo que le gustaba mucho esa isla. No me gusta que nos dejen pero si es lo que quieren no podemos hacer nada — suspiró la rubia mientras recordaba como de un día para otro volvía a estar ella como única navegante, por lo menos el antiguo navegante de los Alas Negras no había muerto y eso la dejaba tranquila. La regadera acabó completamente vacía justo cuando acabó de contarle lo que había pasado con Aspros por lo que sacudió el utensilio para dejar caer las últimas gotas antes de dejarlo en el suelo, justo a los pies de la parte derecha del barril.
La adolescente se estiró hacia atrás una vez se incorporó de agacharse para dejar la regadera, antes de entrenar tenía que calentar para no lesionarse, aquel detalle era tan importante como el de alimentarse bien durante el día. Sasha empezó a mover los brazos haciendo círculos de arriba a abajo hasta completar cinco series de diez y hacer el mismo numero solo con las muñecas. Luego siguió con la cadera, aquella parte era muy importante para dar buenos golpes y no se podía olvidar de ella, prosiguió con los hombros y la cabeza hasta que al cabo de quince minutos dio por finalizado el calentamiento. Con una gran sonrisa, la semioni agarró con ambas manos el kanabo y puso su mejor pose de bateadora, piernas separadas, cadera alineada, la mano derecha sobre la izquierda y bateó al aire con fuerza. El bateó hizo un sonido cortando en el aire, pero no era el sonido que siempre escuchaba cuando bateaba, tenía que perfeccionarlo, además de activar su haki de observación para acostumbrarse a él mientras peleaba. La rubia empezó a hacer una serie de veinte golpes en el aire, como si hiciera su Meteor Run una y otra vez, lo que no contó era que con el aire que provocaban sus bateos la planta se encaminaba peligrosamente hacia el borde del barril y ante una inminente caída. La adolescente notó el extraño movimiento de la planta con su haki por lo que se giró viendo como se caía – a su parecer – a camara lenta, como si supiera que aquello podía ser un antes y un después tanto en ella misma como en los antiguos Shogun Gari. Así que extendió de forma rápida el kanabo sujetando la maceta antes de impactar con el suelo del barco. Sasha suspiró viendo que lo había salvado, ya no iba a tener un arco emo ni nada del estilo, así que agarró el limonero con cuidado antes de depositarlo en su lugar encima del barril y delante del timón del Frog Guild. Había ido de un pelo de Pascal para que se liara pardísima, pero por suerte había decidido activar el haki para practicar. La semioni miró de nuevo la planta y decidió que era el momento de entrenar en otro sitio, pero antes era tiempo para hacer una pausa para el desayuno.
La rubia entró a la cocina con extraña calma, debía ser cuidadosa porque no era la única que se paseaba por el barco de los anteriormente conocidos como los Shogun Gari para buscar comida. En la tripulación de los Alas Negras había corrido rápido el rumor sobre que Garnet había perfeccionado demasiado bien sus dotes culinarias – tal vez que se pareciera a la palabra culo tenía algo que ver – así que tanto Kenzo como Jolyne no tardaron en pasearse por el barco de forma continuada para probar uno de las tantas exquisitas comidas preparadas por el nuevo cocinero. Por suerte, aquella era una de las escasas y raras ocasiones en las que la cocina se encontraba vacía y tranquila. La joven aprovechó para entrar con una gran sonrisa lista para arrasar con la comida que viera, así que la increíble tarta de chocolate que había en la encimera no era una excepción y como ella era una semioni en un mundo donde todo era tamaño humano, le faltó tiempo para coger toda la tarta para llevársela a la mesa y zampársela entera. Sasha no era tonta, podía ser despistada, destructiva, lianta, egoísta y un largo etcétera, pero tonta no, así que antes de sentarse fue a la nevera a por un muy apetecible zumito de naranja y nata para la tarta ¡Las cosas se hacían bien o no se hacían!
Una vez con su improvisado desayuno en la mesa se dispuso a sentarse en su sitio, uno sin silla y que tenía un cojín en el suelo, semioni en un mundo de gente de tamaño humano y tamaño niñato y esas cosas. Pero ella era muy feliz ahora mismo con su tarta de chocolate, su bote de nata y su zumo de naranja, un desayuno acorde para que siga creciendo y desarrollando su fuerza abrumadora. La rubia movió los pies como si fuera una niña pequeña ante la anticipación de lo que venía, así que no tardó mucho más en llenar de nata la deliciosa tarta de chocolate hasta el punto de convertir ese desayuno en nata con tarta de chocolate y, de un bocado, se la llevo a la boca como si se tratara de un bizcochito de los que comían los humanos. La cosa no quedó ahí pues la chica hizo uno de los mayores placeres del mundo, chuparse los dedos para limpiarse los restos del bote de nata que había vaciado en su desayuno. Para acabar, Sasha alargó la mano hasta el recipiente del zumo de naranja y se lo empezó a beber a morro, una vez acabó, golpeó la mesa con la botella mientras exhalaba con gusto. Nada mal aquel desayuno después del casi accidente con el limonero de Bepso.
Cuando la semioni se pasó la lengua por ambos labios para lamer lo que quedaba del zumo de naranja se fijó que encima de la mesa estaba el último periódico que había salido. A veces lo leía por si hablaban de los Alas Negras – en realidad de ella directamente – o si estaba muy aburrida para dibujar en las imágenes que había en las paginas. La rubia frunció el ceño mientras giraba ligeramente la cabeza reconociendo el nombre de Murray en el periódico — ¿Tobías? — se le escapó el nombre a la joven asociando el apellido al vaquero. Enseguida negó con la cabeza, si ella no había hecho nada, Tobías mucho menos, era imposible que fuera él. Sasha alargó la mano derecha hasta que sus yemas tocaron el papel y lo arrastraron por la mesa hasta tenerlo delante de ella. Lo abrió viendo la imagen de un hombre que no era su compañero de tripulación, el mundo era un pañuelo y parecía que Murray era un nombre bastante común. Lo que no podía negar era que aquel hombre de la foto molaba mucho ¡Y era un yonko! Eso molaba todavía más, tenía que ser increíble el Nuevo Mundo. La semioni continuó ojeando emocionada el periódico esperando ver noticias igual de interesantes. Unos piratas habían atacado una base de la marina, eso tenía que molar, pero al ver que había una víctima no le gustó tanto, además que recordaba a la persona que había fallecido, era un marine que estaba con Joe y que Garnet conocía. La rubia se mordió el labio inferior, por esas cosas había avisado al marine, le debía una y había querido avisarle pero parecía que no había servido para nada. Siguió leyendo sobre esos piratas, uno era un demonio llamado Ashura y otro con demoledores poderes llamado Rapax Gin. — Bah, yo también soy un demonio que me convierto en rinoceronte con cuernos y también soy demoledora, no es para tanto — comentó sin interés la chica mientras seguía mirando otras noticias. Más cosas aburridas de marines, un barco destrozado y Viktor entregando a gente del ejército revolucionario. Sasha paró ahí, Sohem le dijo que era un cazador y que nunca le haría daño, pero eso no quitaba que tuviera que seguir con su trabajo, solo esperaba que el mink panda amigo de Garnet estuviera bien. Más noticias de gente y de repente. — ¡Aspros! — gritó emocionada la semioni leyendo el nombre del antiguo navegante. Ahora era la reina de Momoiro, se alegraba mucho de saber que estaba bien y que sería feliz, además que siempre había demostrado que aquella vida de palacio era para él. Más cosas aburridas y ¡Una pirata! Se habían peleado en la isla en la que estaban ahora ganando la capitana. — Que guay… ¡Quiero conocerla! — dijo emocionada al aire, tenía que molar mucho y ser realmente fuerte. La autora de debajo también llamó su atención, pintaba interesante y tal vez le venía bien leerlo para distraerse, solo esperaba que hubiera mucha pelea y poco dialogo, era lo que más le gustaba leer. Un par de noticias aburridas y, de golpe, el nombre de Jolyne. No entendía lo que decía ese hombre pero le sabía mal porque la chica había perdido el torneo al no presentarse.
Como siempre, el periódico traía consigo los nuevos wanteds así que los miró de forma indiferente. Una rana y un hombre con máscara. — Tengo más recompensa — después aparecieron los rostros de un niño, un oso, un hombre y un viejo — También tengo más recompensa — pero de repente se encontró con un par que no pasaba en cifra, eran los de la noticia. Hizo una bola con ambos carteles de se busca y los lanzó hacia atrás. — Yo molo más, eso tiene que estar mal — dijo de forma simple mientras se encontraba con un wanted muy conocido. — ¡El panda! — sonrió Sasha feliz de ver que el amigo de su compañero skypiean estaba bien. Miró la recompensa que ofrecían por él y se encogió de hombros, con él no pasaba nada porque era un amigo de la tripulación, lo que pensaba que se llamaba de otra manera, era muy raro aquello. Entonces se encontró con la recompensa más alta en los wanteds que venían con el periódico y a ese no lo conocía. Ya estaba harta. La semioni se levantó hacia la nevera de nuevo, pero esta vez no era para coger algo para comer o beber, había cierto objeto que quería para apaciguar lo enfadada que estaba. La rubia volvió a su sitio y con una sonrisa empezó a crear arte. Garnet, en su buena fe, había dejado un bolígrafo junto a una hoja de papel para que cualquiera que quisiera algo de comer lo apuntara para comprarlo durante las salidas del cocinero. Así que con una sonrisa traviesa, Sasha empezó a dibujar en la cara de Zorak, empezó por un largo bigote que se retorcía en espiral hacia arriba y le añadió una pequeña perilla, luego juntó sus cejas en una sola y poblada, siguieron unos llamativos piercings en la oreja y para acabar un par de cuernos a los lados de su cabeza.
Ya más relajada, la semioni se levantó dejando en la mesa de la cocina su obra de arte junto al wanted del mink panda para que lo viera Garnet. Su descanso había acabado, así que tenía que seguir entrenando sus kanabazos ultra nucleares, debía empezar a hacerse más fuerte si quería hacerse hueco en aquel mundo lleno de viejos con más wanted que ella, en el fondo estaba feliz porque de ser la pirata con más wanted sería aburrido al no tener ningún reto real. Solo tenía que vigilar con el nuevo niño y el niñato de su tripulación porque a ellos sí que no le iba a permitir que le pasaran por delante. Así que una vez fuera y con el kanabo en mano se puso en posición de bateo, volviendo a retomar su entrenamiento para ser la más fuerte.
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