24-05-2025, 06:36 PM
Parece que el señor decisión no tenía ningún problema en mandar al fondo del mar su único meido de comunicación, así que nada. No me gustaba darle la razón, pero de que la tenía, la tenía, pues ya era más que claro que la situación con el grupo de control en la base era rara. Ya ellos tendrían sus temas que resolver y por mis colmillos que no tenía intención alguna de permitir que sus problemas me salpicaran hasta aquí al west Blue solamente para empeorarme un 15.4% más la vida. Nada de eso. Mirando al pequeño caracol telefónico que reposaba en mi mano no pude evitar pensarlo durante uno o dos segundos más, para finalmente, soltarlo detrás de su amigo que ya le sacaba unos metros de ventaja en su camino al fondo del mar.
El murciélago estaba cantando al son de un ritmo que solamente él podría saber qué demonios era, y por mucho que lo detestara, al menos prefería esa canción a escucharle sus chistes de mierda y sus comentarios de sabihondo sobre el proceso a seguir ahora. Remaba mi bote hacia aguas más profundas, donde el oleaje se hacía menos intenso y las luces de los faros de aquella base de la marina eran cada vez más minúsculos. De pronto allí, en el medio de la nada e incomunicados, una idea surgió en lo profundo de mi mente.
-Y si... Escúchame. Si la base no responde, seguramente sea un problema que se extiende a los demás grupos de campo. Si fuera un problema solo nuestro, escucharíamos algún mensaje automático o algo así, ¿no? pero el que no haya NADA en la línea me hace pensar que es algo más grave lo que allí sucede- Decía a medida que continuaba remando mi bote - Si todos los demás están incomunicados, por mucho que no me agrade estar atrapado contigo, significa que no tienen cómo encontrarnos. Eso nos hace libres. Somos libres de esa gente de mierda, ¿Se te grabó? - Una sonrisa nerviosa se iba dibujando en mi rostro y mi voz se iba llenando de una sorpresa al darme cuenta de la certeza de mis palabras- Este es el momento para irnos a la mierda y desaparecer. Tenemos que borrarnos del mapa y que si vuelven a comunicarse, se jodan. Rastrearán los den den en el fondo del mar, cerca de la base. Pensarán que nos han hundido. - La euforia iba tomando control de mi razonamiento y la decisión imperiosa de darme a la fuga y huir de esos malditos doctores era cada vez más lógica- Este es el momento, Kayx. ¿Qué dices? ¿Tomamos la oportunidad por los huevos, o piensas seguir agachando la cabeza y esperando a que vuelvan a usarnos como sus mandaderos? - Dejé de remar por un instante para sacar de mis ropajes la carpeta con el expediente que habíamos venido a buscar y empezar a agitarla- Yo estoy harto de poner mi pellejo en juego por esos malditos, para estas cosas, ¿Se te grabó?
Entonces caí en cuenta de algo: Si ya no pensaba volver al North, pues a la mierda con sus reglas y sus prohibiciones. Me había jugado el culo para entrar a una isla de la marina solo por una puta carpeta con información que no me habían dejado ver. Allí, bajo una Naciente lluvia nocturna, y sin esperar la respuesta de mi compañero, llevado por una rabia de años de sumisión, tomé el expediente y lo abrí. Merecía saber qué mierda era lo que me habían mandado a buscar.
Allí estaba... No lo podía creer.
El expediente retrataba algo que solo me sumergió en una mayor exhaltación y asombro. No me lo podía creer.
Era el expediente de un simple grumete. Un niño de unos 14 años. Hijos de puta.
-Mi vida por esta mierda... Malditos. Malditos sean todos. - Dije mientras apretaba mis dientes, ya no solo con rabia y sorpresa, sino con un odio que superaba por mucho a mi autocontrol. - Malditos sean, Kayx. Debemos largarnos y no volver más nunca. MÁS NUNCA, ¿SE TE GRABÓ? - Con profunda ira arrojé el expediente al suelo de madera del bote y empecé a remar con más energía que antes. No importaba lo que decidiera Kayx, mi decisión estaba tomada. No iba a volver. Y si me los cruzaba alguna vez, los iba a matar. Los iba a matar a todos.
El murciélago estaba cantando al son de un ritmo que solamente él podría saber qué demonios era, y por mucho que lo detestara, al menos prefería esa canción a escucharle sus chistes de mierda y sus comentarios de sabihondo sobre el proceso a seguir ahora. Remaba mi bote hacia aguas más profundas, donde el oleaje se hacía menos intenso y las luces de los faros de aquella base de la marina eran cada vez más minúsculos. De pronto allí, en el medio de la nada e incomunicados, una idea surgió en lo profundo de mi mente.
-Y si... Escúchame. Si la base no responde, seguramente sea un problema que se extiende a los demás grupos de campo. Si fuera un problema solo nuestro, escucharíamos algún mensaje automático o algo así, ¿no? pero el que no haya NADA en la línea me hace pensar que es algo más grave lo que allí sucede- Decía a medida que continuaba remando mi bote - Si todos los demás están incomunicados, por mucho que no me agrade estar atrapado contigo, significa que no tienen cómo encontrarnos. Eso nos hace libres. Somos libres de esa gente de mierda, ¿Se te grabó? - Una sonrisa nerviosa se iba dibujando en mi rostro y mi voz se iba llenando de una sorpresa al darme cuenta de la certeza de mis palabras- Este es el momento para irnos a la mierda y desaparecer. Tenemos que borrarnos del mapa y que si vuelven a comunicarse, se jodan. Rastrearán los den den en el fondo del mar, cerca de la base. Pensarán que nos han hundido. - La euforia iba tomando control de mi razonamiento y la decisión imperiosa de darme a la fuga y huir de esos malditos doctores era cada vez más lógica- Este es el momento, Kayx. ¿Qué dices? ¿Tomamos la oportunidad por los huevos, o piensas seguir agachando la cabeza y esperando a que vuelvan a usarnos como sus mandaderos? - Dejé de remar por un instante para sacar de mis ropajes la carpeta con el expediente que habíamos venido a buscar y empezar a agitarla- Yo estoy harto de poner mi pellejo en juego por esos malditos, para estas cosas, ¿Se te grabó?
Entonces caí en cuenta de algo: Si ya no pensaba volver al North, pues a la mierda con sus reglas y sus prohibiciones. Me había jugado el culo para entrar a una isla de la marina solo por una puta carpeta con información que no me habían dejado ver. Allí, bajo una Naciente lluvia nocturna, y sin esperar la respuesta de mi compañero, llevado por una rabia de años de sumisión, tomé el expediente y lo abrí. Merecía saber qué mierda era lo que me habían mandado a buscar.
Allí estaba... No lo podía creer.
El expediente retrataba algo que solo me sumergió en una mayor exhaltación y asombro. No me lo podía creer.
Era el expediente de un simple grumete. Un niño de unos 14 años. Hijos de puta.
-Mi vida por esta mierda... Malditos. Malditos sean todos. - Dije mientras apretaba mis dientes, ya no solo con rabia y sorpresa, sino con un odio que superaba por mucho a mi autocontrol. - Malditos sean, Kayx. Debemos largarnos y no volver más nunca. MÁS NUNCA, ¿SE TE GRABÓ? - Con profunda ira arrojé el expediente al suelo de madera del bote y empecé a remar con más energía que antes. No importaba lo que decidiera Kayx, mi decisión estaba tomada. No iba a volver. Y si me los cruzaba alguna vez, los iba a matar. Los iba a matar a todos.
Resumen
