Escuché al último pirata de todos salir por la puerta del restaurante. Acto seguido, no escuchaba nada, un silencio abrumador en mi cabeza. Algo raro ya que miré a mi alrededor y todo era gente alborotada, socorriendo a otros, niños pequeños llorando... un completo caos. Pero en mi cabeza solo había un terrible silencio, incluso podría decir que escuchaba levemente un pitido. Lentamente, me acerqué donde estaba el cuerpo de Kofu. No daba crédito a lo que estaba viendo, quería pensar que todo era una pesadilla y me iba a levantar temprano.
Pero no, todo era real. Llegué al cuerpo de Kofu, inerte, sin vida, sentado en el suelo, con aquel rastro de sangre en la pared de su espalda. Me quedé paralizado, ni siquiera podía llorar. - ¡RÁPIDO LLAMAR A UN MÉDICO, HAY QUE ATENDER A KOFU! - Fue lo único que logré escuchar con claridad. Empecé de repente a escuchar todo, ese pitido y ese silencio se desvanecían poco a poco. Pase de no oír nada a todo el caos que había dentro del restaurante - Está ... - murmuré - ... muerto - Creo que nadie me escuchó. Algo lógico.
De repente, vino un hombre a mi lado y del cuerpo sin vida de Kofu - ¡Vamos Joe, ayúdame, tenemos que sacar a Kofu de aquí y llevarlo para que lo atiendan! - Sé que el hombre me lo dijo con buena fe, pero de repente la rabia me consumió - ¿¡ES QUE NO VES QUE ESTÁ MUERTO!? ¡NO SE PUEDE HACER YA NADA! - Le grité, mientras por fin empecé a derramar lágrimas. Aquel hombre me miró fijamente, conteniendo la tristeza. Su gesto rápido fue cogerme de los brazos y abrazarme fuertemente, con una mano en la cabeza. - Lo siento, Joe. - Me dijo con tristeza. - Vamos, no podemos dejar a Kofu aquí - Acto seguido me soltó, y junto a un par de personas, cogieron el cuerpo de Kofu y lo sacaron por la puerta mientras yo iba detrás mirando con las lágrimas en los ojos, sin hacer mucho más.
Cuando salí del restaurante, el panorama de la isla era el mismo. Gente alborotada, niños llorando, algún herido que otro... Todo era un completo caos. Aquel silencio volvió a mi cabeza. Por inercia, empecé a andar, consumido por la tristeza y la rabia hacia mi pequeña cabaña. Cuando llegué, lo único que hice fue tumbarme en la cama. De repente, no pude más y exploté. Comencé a llorar y a gritar, supongo que en mi subconsciente, sabía que allí nadie me escuchaba, aunque de fondo seguía escuchando todo el caos de la villa, por lo que no me contuve a la hora de soltar todo lo que tenía dentro. No sé cuanto tiempo estuve así, solamente recuerdo quedarme dormido del cansancio.
Cuando me desperté era de día, no escuchaba nada. Solo el canto de los pájaros. Me puse de pie, me fui al baño y en mi rostro tenía claras evidencias de haber estado llorando, incluso me dolía la garganta un poco. No fue una pesadilla, fue real. Pero no tenía fuerzas para llorar de nuevo. Me senté en una silla y me quedé inmóvil, no sabía qué hacer. Escuché de repente mi puerta sonar. - Joe, ¿estás ahí? - pero no respondí, era como si mi cuerpo no pudiera responder ante algún estímulo.
Era como si el fuego dentro de mí... se estuviera apagando.
Pero no, todo era real. Llegué al cuerpo de Kofu, inerte, sin vida, sentado en el suelo, con aquel rastro de sangre en la pared de su espalda. Me quedé paralizado, ni siquiera podía llorar. - ¡RÁPIDO LLAMAR A UN MÉDICO, HAY QUE ATENDER A KOFU! - Fue lo único que logré escuchar con claridad. Empecé de repente a escuchar todo, ese pitido y ese silencio se desvanecían poco a poco. Pase de no oír nada a todo el caos que había dentro del restaurante - Está ... - murmuré - ... muerto - Creo que nadie me escuchó. Algo lógico.
De repente, vino un hombre a mi lado y del cuerpo sin vida de Kofu - ¡Vamos Joe, ayúdame, tenemos que sacar a Kofu de aquí y llevarlo para que lo atiendan! - Sé que el hombre me lo dijo con buena fe, pero de repente la rabia me consumió - ¿¡ES QUE NO VES QUE ESTÁ MUERTO!? ¡NO SE PUEDE HACER YA NADA! - Le grité, mientras por fin empecé a derramar lágrimas. Aquel hombre me miró fijamente, conteniendo la tristeza. Su gesto rápido fue cogerme de los brazos y abrazarme fuertemente, con una mano en la cabeza. - Lo siento, Joe. - Me dijo con tristeza. - Vamos, no podemos dejar a Kofu aquí - Acto seguido me soltó, y junto a un par de personas, cogieron el cuerpo de Kofu y lo sacaron por la puerta mientras yo iba detrás mirando con las lágrimas en los ojos, sin hacer mucho más.
Cuando salí del restaurante, el panorama de la isla era el mismo. Gente alborotada, niños llorando, algún herido que otro... Todo era un completo caos. Aquel silencio volvió a mi cabeza. Por inercia, empecé a andar, consumido por la tristeza y la rabia hacia mi pequeña cabaña. Cuando llegué, lo único que hice fue tumbarme en la cama. De repente, no pude más y exploté. Comencé a llorar y a gritar, supongo que en mi subconsciente, sabía que allí nadie me escuchaba, aunque de fondo seguía escuchando todo el caos de la villa, por lo que no me contuve a la hora de soltar todo lo que tenía dentro. No sé cuanto tiempo estuve así, solamente recuerdo quedarme dormido del cansancio.
Cuando me desperté era de día, no escuchaba nada. Solo el canto de los pájaros. Me puse de pie, me fui al baño y en mi rostro tenía claras evidencias de haber estado llorando, incluso me dolía la garganta un poco. No fue una pesadilla, fue real. Pero no tenía fuerzas para llorar de nuevo. Me senté en una silla y me quedé inmóvil, no sabía qué hacer. Escuché de repente mi puerta sonar. - Joe, ¿estás ahí? - pero no respondí, era como si mi cuerpo no pudiera responder ante algún estímulo.
Era como si el fuego dentro de mí... se estuviera apagando.
Parte 2
