[P.Absoluto] Hacer cosas cambia cosas
#1
58 de primavera, año 17
05:45 a.m. — Costa de Mystoria

— El viento aulla. —

Mystoria era un lugar impresionante. Había pasado largo tiempo en sus tierras y no dejaba de fascinarme. Desde los pies del faro blanco de los Marines, sentado sobre una piedra con un amargo y ardiente café en la mano, esperaba en la oscuridad mientras dialogaba de manera interna sobre todas las implicaciones de nuestros actos. El viento mecía las hojas del follaje de Mystoria con severidad y sus hojas y flores volaban libres por la fuerza de este. La fauna del lugar, quizá alertada por el inminente alba, comenzaba a movilizarse mientras los depredadores emprendían su viaje de vuelta a sus madrigueras, extenuados por la caza nocturna. A mi espalda, el enorme faro que albergaba a las únicas cuatro tropas Marines ubicadas en el Nuevo Mundo. La División 9. No dejaban de ser una puta panda de Marines disfuncionales, cada uno con sus problemas y sus terquedades. Pero eran una unidad. Un único componente que se respetaban y valoraban entre ellos. Y eso lo hacía poderosos. Más allá de sus fortalezas físicas.

Me erguí, a apenas una media hora antes del amanecer, dirigiéndome al faro. Pasé por la cocina, que acostumbraba a estar más limpia de lo que la de Magna estuvo nunca, gracias a la compulsión de algún Marine -y mía, ¿por qué no?- dejando la taza de café bajo el grifo y abriendo el agua. Tras lavarla rápidamente la dejé hacia abajo, permitiendo que el agua escurriera y se secara. Hoy no había dejado café. Sé que se habían acostumbrado de cierta manera a ello pero, hoy era diferente. Subí las escaleras a recoger las cosas que la noche anterior había preparado y me abrigué. Mis espadas en mi cinturón, mi libro en mi bolsillo y la bolsa con el cuchillo, el den den mushi y algunos enseres al hombro. Todo listo para comenzar a bajar hacia el Eidfrost.

Como vivas tu vida, define lo que eres. Bueno, quizás no es la única variable, pero para el ejemplo, asumiremos que es así. Hay quien vive esperando que las oportunidades lleguen. -Volví a la cocina y dejé sobre la mesa donde acostumbrábamos a comer juntos una nota. Acto seguido atravesé la entrada hasta la puerta de salida y cerré al salir.- Se quedan ahí, sentados. Pensando que el éxito llamará a tu puerta. A esos la espera se les hace larga. Extremadamente larga, a no ser que alguien bien colocado les lleve la suerte a casa. -Respiré profundo mientras frenaba y miraba hacia el faro antes de emprender la bajada hacia la costa.- Los hay que viven golpeando cada muro, cada barrera y cada obstáculo, atravesando toda dificultad hasta llegar a su meta. Esta gente imparable, suele tener éxito al cabo del tiempo. -Crucé la playa donde entrené con Apolo hundiendo poco a poco las botas en la arena.- Por desgracia, no todos somos miembros de este selecto grupo de personas. Algunos que intentan seguir este método, desisten al ver que el final no llega, pierden las fuerzas y fracasan. Y finalmente, están los que esperan la oportunidad, soportando y luchando, y, llegado el momento, la agarran con más fuerza que nadie. A mi, en particular, se me da bastante bien ese juego. El de aguantar. El de soportar los golpes hasta ver la apertura. El de esperar y aprovechar el día que la puerta de salida se abra.

Subí al barco con la bolsa al hombro mientras Kraven observaba fumando -como siempre- y me miraba con parsimonia. — Se terminaron las vacaciones. — dije con ironía, sabiendo que realmente no estábamos de vacaciones, estábamos curándonos. Estábamos preparándonos. Estábamos alejándonos. Y ahora teníamos todo lo que necesitábamos: poder y aliados. Kraven asintió con su terquedad habitual y comenzó a movilizar el barco, casi como su hubiera profetizado que nos iríamos hoy. O como si cada día estuviera preparado para partir de urgencia a donde fuera menester. Me apoyé sobre la baranda estribor, mientras comenzábamos a alejarnos de la costa.

A veces para que las cosas cambien, hay que cambiar. Así que llega el momento de hacerlo. De cambiar de estrategia, de cazador a depredador.

Cita:
”La suerte favorece a la mente preparada.”

Les veo en Marineford, iré haciendo los preparativos.
Ha llegado el momento de trabajar.

V.

— Adiós, Mystoria. — dije al aire mientras el sol comenzaba a asomar por el este. El último amanecer sobre Mystoria. Llevé la mano hacia mi Den Den Mushi, pulsando el botón y sintonizando la comunicación para espetar con confianza:


— Volvemos a Marineford, haz las maletas. —


Navegación
#2
✓
Viaje: Completado
RIESGO:

— Nuevo Mundo: 10.



NAVEGANTE:

— Kraven (Timonel 3): -6.



BARCO:

— Eidfrost (Corbeta Tier 3): -4.



RIESGO TOTAL:

10 (riesgo) - 6 (navegante) - 4 (barco) =0


VIAJE REALIZADO SIN DAÑOS


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