[Auto-T1-Presente Absoluto] El incidente del 30º cumpleaños
#1
Ballywood Beach, día 62, otoño, año 11
12:00 p.m.
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Atributos Personaje


El día había amanecido ventoso y con una fina lluvia cayendo, pero eso fue una patada en el culo para Kisuke, puesto que el mar estaba demasiado embravecido para ir a faenar. El madrugón había servido solo para descansar menos horas. Gruñendo y maldiciendo, decidió acercarse a la zona comercial de Ballywood Beach para comprar algunas cosas que posiblemente necesitaría en el viaje. No quería irse y no tener las cosas necesarias para sobrevivir en su travesía. Aún no tenía muy claro a donde ir, aunque la conversación con aquella mujer en la taberna, había puesto un poco de luz sobre esa sombra. Quizá debería encaminarse hacia allá y formar parte de la Armada Revolucionaria, era algo que le atraía sin duda.

Iba sumido en sus pensamientos, bajo una fina lluvia que, con la fuerza del viento, golpeaban a Kisuke casi como una ráfaga de agujas que se clavaban en su piel, era bastante molesto. Harto, decidió ocultarse de la inclemencia bajo una balaustrada y sacó un cigarro, encendiéndolo a duras penas por la fuerza del viento. En ese punto, vio a una señora, anciana y vestida con una falda remendada que llevaba un cartón de huevos en las manos. La mujer iba con sumo cuidado de no resbalarse, mirando donde pisaba. En aquel preciso momento, un par de tipos uniformados que salían de una puerta en el callejón al que se accedía desde la esquina que conectaba con la calle principal por la que iba la anciana.

"Mierda, van a chocarse."

Y así pasó, el timing fue perfecto, para el desastre, claro, la mujer chocó con aquellos tipos y los huevos acabaron estampados en los uniformes de aquellos tipos, que debían pertenecer a la seguridad de Ballywood Beach. En ese momento, uno de los tipos con la cara rabiosa, agarró a la mujer de la mantilla que llevaba sobre los hombros y la alzó poniéndola contra la pared.

-¿Acaso no miras por donde vas, vieja asquerosa?

Aquello hizo reaccionar a Kisuke que vio la cara de pánico de la señora. Se fijó en la cara del tipo y notó una pequeña mancha blanquecina en torno a su fosa nasal. Así que sin pensarlo, se dirigió hacia allí con paso decidido.

-Oye, oye, pedazo de subnormal, ¿acaso el trabajo de los alguaciles de este sitio es drogarse y acosar ancianas?

El otro miró a Kisuke con el ceño fruncido, y haciendo una extraña mueca con su rostro.
-¿Y tú quien coño eres? ¿Quien te crees que eres para lanzar acusaciones de ese tipo?

Kisuke los miró como quien mira a una cucaracha en su cocina.

-Fácil, tu tienes la cara que parece que te han dado con una pala, y tu coleguita el mermado, tiene farlopa en la nariz. Creo que es más que evidente... Además si miro vuestros bolsillos estoy seguro que encontraré una buena suma del soborno que acabáis de recibir.

Los dos tipos pusieron cara de circunstancias. El que tenía restos de droga en la nariz, dejó a la abuela en el suelo que se quedó encogida contra la pared temblando de miedo, se encaró también con Kisuke.

-Vaya parece que tenemos un listillo aquí-dijo desenvainando su sable.-Así que tendremos que cerrar esa enorme boca que tienes.

El "cara-pala" como lo llamó Kisuke, se quedó  detrás cruzado de brazos, con una sonrisa de superioridad en el rostro.

-Si crees que vas a poder con nosotros dos la llevas clara, piltrafilla.

Para sorpresa de los dos tipos, Kisuke se rio muy fuerte.

-Kuhahahaha... Increíble que dos cuerpo-escombro como vosotros me llamen a mi piltrafilla-dijo llevándose la mano a la empuñadura de Yamigiri. Los músculos y venas de su brazo se marcaron al entrar en la tensión previa al combate.

Los otros dos, que al parecer si iban bastante drogados, se lanzaron hacia Kisuke de manera muy descordinada. Sin mucho esfuerzo esquivó la estocada del que llevaba el sable, moviéndose un paso a la izquierda en el momento justo, y al golpear al aire con su espada, Kisuke le dio un golpecito en la espalda que le hizo irse contra el suelo. Por su parte el otro, al ver como toreó a su compañero, arremetió con el puño hacia Kisuke, que le miró con una sonrisa sarcástica y le sujetó por la muñeca, de la cual tiró hacia atrás mientras se apartaba para hacerlo caer al suelo.

-Venga, venga, me apuesto mil berries a que podéis hacerlo mejor, peleles-dijo Kisuke dando una calada al cigarro que no había soltado en ningún momento.

Los otros dos rojos de ira, se incorporaron de nuevo, dispuestos a acabar con aquel tipo que les estaba humillando. El que atacó con el puño se abalanzó hacia Kisuke lanzando unos cuantos puñetazos en cadena que el pescador iba esquivando sin mucho esfuerzo, hasta que con un golpe con el pie en tobillo, lo desequilibró y mientras caía, le golpeó en la nuca con el canto de su mano. El alguacil puso los ojos en blanco y cayó inconsciente en el suelo, sobre un charco enfangado.

-¿Sabes lo que acabas de hacer, mindundi?-dijo el otro mientras se ponía en guardia con su sable.

Kisuke dio otra calada a su cigarro, mirándolo con indiferencia.

-La verdad, no lo sé, la verdad, tampoco me importa.

Y el otro arremetió con furia contra Kisuke, con una tajo vertical. Pero Kisuke era más rápido, rápidamente, se puso en posición de desenvainado y cuando el alguacil alzó la espada, Kisuke realizó su movimiento, desenvainando a Yamigiri y golpeando con el pomo de su katana en la zona debajo del esternón del alguacil, lo que cortó el ataque de inmediato y la respiración del hombre, que cayo sujetándose el estómago intentando recuperar la respiración, mientras Kisuke volvía a envainar su katana. Mientras estaban los dos fuera de combate, Kisuke se acercó a la anciana y le dio dos mil berries.

-Tenga, vieja, para que compre los huevos que le rompieron esos gilipollas. Ahora, márchese.

La señora con cara de estupor se marchó todo lo rápido que pudo, mientras llegaba el que parecía el jefe de los dos tipos que andaban uno intentando aún recuperar la respiración y el otro inconsciente sobre un charco.

-Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?-dijo el recién llegado con unos aires de superioridad notorios.-¿Acaso un matón cualquiera está oponiéndose a los agentes del orden de Ballywood Beach?

Kisuke miró al tipo con el ceño fruncido. Tenía una cara alargada con una nariz gruesa emporretada en la punta y un poblado bigote.

-No, carapolla, el matón está enseñando a los agentes que deben trabajar para el pueblo, no abusar de él.

El jefe frució el ceño y se le hinchó una vena en la sien.

-Y, ¿desde cuándo un pobre de mierda como tú tiene la potestad de decir lo que tenemos o no tenemos que hacer?

Mientras decia eso se llevó la mano a la empuñadura de su sable, Kisuke hizo lo propio empujando ligeramente con el pulgar la guarda de Yamigiri para preparar el desenvainado.

-Desde que la gente que se supone que trabaja para el pueblo son subnormales que solo piensan en su propia codicia y ego.

El jefe desenvainó el sable y se puso en guardia con la hoja en vertical.

-Voy a cerrarte esa bocaza enorme que tienes, pordiosero.

Por su postura, Kisuke intuía que este tipo al menos si sabía lo que hacía y recibió su embate con el sable, desenvainando a Yamigiri y bloqueando con la hoja en horizontal, el ataque vertical del jefe. Quedaron por unos segundos forcejeando con las espadas.

-No está mal, carapolla, al menos sabes lo que haces-dijo Kisuke con una sonrisa que hizo oscilar su cigarro que colgaba de su labio.

Tensando los músculos de su brazo, empujó un par de metros hacia atrás al jefe que lo miró con rabia.

-Solo eres una masa de músculos no podrás contra mi solo con eso.

Se lanzó de nuevo en una rápida secuencia de tajos que Kisuke desvió sin mucha dificultad. Hasta que en un momento se cansó del jueguecito, y envainó su espada y, de nuevo en posición de desenvainado, esperó el momento oportuno ante la arremetida del jefe y rápidamente, desenvainó, cortó el cinturón del uniforme del jefe y envainó de nuevo en un suspiro.

Los pantalones del jefe cayeron al suelo dejándole en ropa interior de manera vergonzante.

-Oye, carapolla, al menos cámbiate de calzoncillos que se te ve el frenazo en el culo... kuahahahaha.

El jefe se puso aún más rojo de la ira y la vergüenza, y sacó una pistola con la que disparó a Kisuke, que al no esperarlo, apenas pudo moverse y le impactó el proyectil en el brazo izquierdo. El dolor era intenso, pero el proyectil lo había rozado, no era nada grave, pero si bastante molesto.

-Ahora, si que vas a morir maldito estúpido-dijo el jefe preparando un segundo disparo.

Moviéndose a gran velocidad, Kisuke se colocó semiagachado en posición de desenvainar y con un diestro movimiento, desenvainó y cortó en el vientre al jefe que cayó al suelo sin consciencia.

-No morirás, carapolla, pero ten cuidado la próxima vez-dijo apuntando con la punta de su espada al rostro del jefe, que yacía inconsciente en el suelo.

El dolor en el brazo era intenso y la herida sangraba aparatosamente, así que arranco un trozo de la tela del uniforme del jefe y se hizo un rudimentario vendaje para taponar la herida.

-Bueno, parece que esto es una señal, me largo de esta isla ya.

Envainando su espada se giró de la escena donde había dos alguaciles inconscientes y otro que no podía moverse, y se puso camino a su casa donde tendría que preparar todo para partir de allí, lo más rápido posible.

Aclaraciones
inventario
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#2
Aventura Tier 1 Autonarrada Completada


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