[Pasado] Una noticia sorprendemte
#1
Día 73 de otoño, año 11

Kisuke colgó el Den den mushi, con un suspiro, esperaba que Hécate no se hubiese molestado con él. Tras lo acontecido en la explotación de bambú de Tao Hua, Kisuke había decidido llamar y avisar a la mujer revolucionaria que iba a retrasarse en llegar a Ohara; seguramente tardaría todo el invierno en llegar a la isla donde habían quedado. Le había explicado con todo detalle lo que había pasado y el principal motivo de su retraso en el viaje, pero no estaba seguro de como habría tomado la joven aquella noticia.

"No tenía más remedio, es la única manera de asegurarme que ese cabrón cumpla su palabra.

Aunque en realidad detestaba estar ocioso. Así que tendría que encontrar algo que hacer en ese tiempo además de entrenar y vigilar al Bigote-rata. Encendió un cigarro mientras pensaba en que, quizá había llegado el momento de conseguir su segunda espada, ya que siempre había deseado convertirse en usuario del Nitoryuu, y, ahora que tenía algo de dinero ahorrado, esperaba poder hacerse con una espada de buena calidad.

Estaba terminando de fumarse el cigarrillo cuando, sorpresivamente el den den mushi empezó a sonar. Creía recordar que hacía muchísimo que no recibía una llamada, siempre solía ser él el que llamaba. Intrigado descolgó el teléfono.

-Ha llamado a Pescadería Kageyama, le dejaremos el atún tan fresco y tan barato que no sabrá si relamerse de gusto o de lo que se va a ahorrar

Tenía que cambiar ese saludo culero, ciertamente, su ingenio brillaba por su ausencia a la hora de hacer marketing. La voz al otro lado del den den mushi, rio con una risa suave, grave y cadenciosa.

-Supongo que hablo con Kisuke Kageyama, ¿cierto?

Kisuke se quedó pensativo. No reconocía la voz, pero ese tipo parecía que si le conocía a él, al menos de nombre.

-¿De parte de quién? Si es por alguna reclamación, sólo se puede en persona, señor

Tuvo que contenerse para no insultarlo, ese feo hábito ya le había costado clientes en el pasado.

-No tiene nada que ver con su negocio, puede estar tranquilo.

Kisuke estaba desconcertado, no tenía ni idea de por qué le llamaba entonces.

-Entonces, ¿qué cojones quieres, pesado? No tengo todo el día para perderlo al teléfono.

El otro rio aún más fuerte que antes.

-Ciertamente, eres tan gruñón como me habían comentado-hizo una pausa antes de continuar.-Soy el capitán del ejército revolucionario, Ninel, y le he contactado porque han llegado a nuestros oídos, por medio de nuestros informantes, sus hazañas tanto en Ballywood como lo acontecido ayer en el Reino de Kano. Supongo que sigue allí, ¿verdad?

Kisuke se quedó de piedra.

-Sí, sigo aquí, para asegurarme que todo se hace según lo acordado con ese comerciante avaro.

El otro asintió con un gruñidito.

-Excelente. Además de intrépido y altruísta, se ve que eres alguien con buen juicio. Cualquiera con menos cerebro podría haber hecho lo que tú hiciste ayer, pero demostraste que te importa la gente al decidir permanecer en esa isla hasta asegurar que lo pactado se cumple.

Kisuke no daba crédito; sabía todo. El capitán Ninel prosiguió.

-No obstante, no está bien usar el nombre de los demás en vano.

Kisuke tragó saliva, sabía a qué se estaba refiriendo.

-¿Como sabe que...?

El otro le cortó rápidamente.

-No tienes que excusarte. La buena publicidad siempre es bien recibida.

Hubo un silencio que al pescador se le hizo eterno.

-Parece que el elocuente Kisuke Kageyama se ha quedado sin palabras. No importa. Te explico. Llevábamos tiempo siguiéndote la pista y sabemos que hiciste contacto con Hécate, pero necesitábamos un desempeño altruísta una vez salieses de Ballywood para confirmar que estarías dispuesto a todo por la causa. Por eso y en retribución a tus actos hasta el momento, se te concede el rango de Sargento del Ejército Revolucionario. Así ya podrás hacer lo que hiciste con toda oficialidad, camarada

Kisuke al fin consiguió articular algunas palabras.

-Es un honor, capitán... Aunque, si se me permite decirlo, me sorprende que me hayan estado vigilando tanto tiempo.

El otro tipo se rio de nuevo.

-En realidad soy yo el que te ha estado vigilando, ya que un día paseando por Ballywood Beach te vi entrenando con tu katana y me gustó tu estilo. Luego, con la ayuda del cuerpo de inteligencia, tuve un ojo puesto en ti, evaluándote hasta que ayer en la noche se tomó la decisión.

Kisuke se rascó la parte de atrás de la cabeza.

-Comprendo, capitán.

El otro tomó la palabra.

-Bueno, sargento Kageyama, nos gustaría contar con tu fuerza en el West Blue y cuando consideres oportuno, en el Grand Line, y, si puedes unirte o formar algún escuadrón mejor que mejor. Los problemas lo son menos si uno está acompañado, pero eso lo dejamos a tu elección. Esperamos que tu viaje a Ohara sea provechoso, cuando decidas ir hacia allá. Estaremos en contarcto, sargento.

-Hasta otra, capitán, y gracias.

Kisuke colgó el auricular, no podía creérselo, acababa de convertirse oficialmente en sargento del ejército revolucionario. Seguía avanzando en su camino, aunque aún le quedase un tiempo en esa isla.
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