Un plácido día en una isla paradisíaca. Ignorando el hecho que demasiada gente sospechosa arriba en esta isla con frecuencia, e ignorando el hecho de que odiaba con todo mi ser a los acaudalados de este lugar, era un bonito día. Todo el odio y el resentimiento en mi ser me impedían disfrutar con plenitud el regalo que la naturaleza nos estaba dando: Unas bellas playas con una arena pura, de un beige inigualable aclarado por el incandescente sol. El aroma del mar saturaba mi nariz, aunque distinguible del que sentía en todo el trayecto de llegada; Cercano a nosotros, carritos de comida, de helado, gente con la osadía de hacer picnics sobre la arena.
Fui inundada por un mix de sensaciones, entre ellos no estaba la melancolía. - Es de mis primeras veces en una costa de forma recreacional. Solía admirar aquellas historias donde las personas entrañaban sus vacaciones, inmiscuidos en recuerdos de infancia. - Admití algo inerte en mi tono y mirada, mis ojos vacíos seguían a una pareja junto a sus chicos: Una pareja feliz, distantes a mis padres que me habían abandonado y vendido a mi suerte. Aquellas risas irrumpían en mi mente alimentando mi envidia y mi resentimiento. Fruncí un poco el ceño y evité dirigirles la mirada, no quería arruinarles el día con actitudes y traumas que solamente son problema mío.
- No es como en los libros, pero está bien. Supongo que algunas experiencias se disfrutan más con la imaginación… - Con mi mirada buscaba algún sitio cómodo en el que poner una sombrilla y refugiarnos del sol, un gran problema para una mujer pálida como yo, no tan grave para mi camarada peludo, el gran Sam. - Todo se disfruta más con camaradas, de no ser por ti estaría absolutamente deprimida… Gracias, senpai. - Añadí al darme cuenta que quizá estaba siendo un poco cruel e idiota, demasiado egoísta al anteponer mis negativos pensamientos ante una experiencia como mínimo bonita y relajante.
Vestía un Bikini blanco que poco contraste hacía con mi pálida piel de porcelana que poco a poco ganaba textura gracias a partículas de arena que se pegaban en mí por el calor y la humedad. De forma poco disimulada atiné a acomodar mi sostén del cual mis prodigiosos pechos amenazaban escaparse, mis propios movimientos y el viento eran enemigos míos y amigos de algunos transeúntes que gustarían deleitar su vista. - A veces siento que la gente me mira raro. - Admití.
Fui inundada por un mix de sensaciones, entre ellos no estaba la melancolía. - Es de mis primeras veces en una costa de forma recreacional. Solía admirar aquellas historias donde las personas entrañaban sus vacaciones, inmiscuidos en recuerdos de infancia. - Admití algo inerte en mi tono y mirada, mis ojos vacíos seguían a una pareja junto a sus chicos: Una pareja feliz, distantes a mis padres que me habían abandonado y vendido a mi suerte. Aquellas risas irrumpían en mi mente alimentando mi envidia y mi resentimiento. Fruncí un poco el ceño y evité dirigirles la mirada, no quería arruinarles el día con actitudes y traumas que solamente son problema mío.
- No es como en los libros, pero está bien. Supongo que algunas experiencias se disfrutan más con la imaginación… - Con mi mirada buscaba algún sitio cómodo en el que poner una sombrilla y refugiarnos del sol, un gran problema para una mujer pálida como yo, no tan grave para mi camarada peludo, el gran Sam. - Todo se disfruta más con camaradas, de no ser por ti estaría absolutamente deprimida… Gracias, senpai. - Añadí al darme cuenta que quizá estaba siendo un poco cruel e idiota, demasiado egoísta al anteponer mis negativos pensamientos ante una experiencia como mínimo bonita y relajante.
Vestía un Bikini blanco que poco contraste hacía con mi pálida piel de porcelana que poco a poco ganaba textura gracias a partículas de arena que se pegaban en mí por el calor y la humedad. De forma poco disimulada atiné a acomodar mi sostén del cual mis prodigiosos pechos amenazaban escaparse, mis propios movimientos y el viento eran enemigos míos y amigos de algunos transeúntes que gustarían deleitar su vista. - A veces siento que la gente me mira raro. - Admití.
aspecto
