[Pre. Abs] A falta de pan...
#1
Día 75 de Otoño, Año 13. Por la mañana.
Isla Momoiro, Reino Kamabakka.

Era hora de partir de la isla. Hemos pasado mucho tiempo aquí fortaleciéndonos. Sobre todo perfeccionando el Haki de cada uno de nosotros, salvo la pequeña Ryze, que aún necesita un poco más de entrenamiento para empezar a usarlo. Momoiro seguía bañada en un color rosa, pero un poco más apagado, pues el otoño ya estaba allí con nosotros.

Una de las cosas más importantes, es que mi amigo y compañero Sephiroth se ha marchado. Ha sido delegado a un cuartel de la Marina de otra isla. Por una parte, me pone triste, pero por otra, me alegro de que hayan contado con él para una responsabilidad como es estar al cargo de tanta gente, sé de sobra que podrá hacerlo sin problema alguno. A su vez, fui informado de que dos nuevos compañeros llegarían para incorporarse a la División 21: Apolo y Fuguwu. Solo me dijeron sus nombres, ni siquiera el día de su llegada. Me resultaba muy raro que, en una isla como esta, donde la Revolución es quien tiene el control y manda, nos hicieran, primero, recoger a Ryze, y ahora a dos nuevos. Honestamente, no sé qué están pensando los altos cargos de la Marina para hacer algo así, pero quién era yo para cuestionar nada, simplemente obedecer. Ikirami se ofreció recogerles en la playa e ir mirando todos los días esperando su llegada, donde suponemos que vendrán, me pareció buena idea que fuera ella la encargada, confiaba completamente en que estaria atenta y cuando llegase el momento, les daría una buena bienvenida. A su vez, Ryze y Karl parece ser que iban a quedar para simplemente dar una vuelta y pasar tiempo juntos antes de zarpar de una vez e irnos de allí, me gustaba ver esas interacciones entre nosotros, me pareció perfecto. Por lo que, yo me dediqué a hacer lo que más me gusta: Comprar alimentos.

Así que, con mi traje negro, me dirigí al corazón de la ciudad, intentando no levantar sospechas de nada. Y aquí estoy, buscando los mejores ingredientes para hacer un buen banquete para recibir a los nuevos. Tenía que ver bien que es lo que iba a preparar, pues no sabía bien sus gustos. La mejor idea era hacer un poco de todo, para así que ellos puedan decidir, y obviamente, para mis compañeros ya conozco muy bien que es lo que más les gustaba, así que iba a tener tarea.

Doblé la esquina y avancé un poco mientras me encendía un cigarrillo con mi mechero zippo, el cual guardaba en el bolsillo una vez comencé a fumar. Me paré en mitad de aquella calle, era la más grande de toda la ciudad, la más concurrida y donde más negocios había. De ancho eran unos 25 metros, aunque en algunas partes había puestos al aire libre, con sus escaparates totalmente visibles. De largo era enorme, no sabía bien lo que podría medir, pero solo se podía ir hacia dos lados. Muy de vez en cuando algún callejón se dejaba ver, pero poco más.

Miré alrededor mío, mirando los negocios — Venga, va, ¿por dónde empiezo? —

Toda la información
  Responder
#2
Hay miembros de la Marina campando a sus anchas en esta isla libre y eso no se puede permitir. Momoiro es un faro de rebeldía en un mundo donde la sumisión se ha normalizado y esos sucios uniformados no iban a salirse con la suya. Este lugar estaba repleto de los nuestros, incluso la gente que no formaba parte activa de la Revolución informaba a nuestro favor. Todos los ojos eran nuestras cámaras y prácticamente todas las personas eran informadores. Mi escuadrón no llevaba demasiado tiempo en la isla, de hecho, habíamos venido aquí a abastecernos, descansar y planear nuestro siguiente golpe, pero todo se había precipitado demasiado. Habíamos sido honrados con la presencia de Joe y sus palmeros idiotas de la División 21, y capturar a Joe era mi máxima prioridad. Los planes estaban claros, capturar al ‘Héroe de los Cabos Gemelos’, llevarlo al cuartel y sacarle toda la información que tenga, intentar aliarlo a la Causa Justa y si eso no funcionaba enviarlo por fascículos a Impel Down. Y aunque esperaba de corazón que eso último no ocurriera, sabía que la ceguera intelectual y la obediencia pasiva eran una especialidad para la gente de la marina. Seguramente ya fuera una marioneta del sistema… la sumisión es la peor forma de esclavitud, es una traición a la propia humanidad. Pegué un fuerte golpe en la mesa y solté un periódico viejo que estaba leyendo: “Se cumple un año de la extraña desaparición de la División 21…”, aparté la fina y traslucida sábana que cubría mi tren inferior y, sin nada de ropa encima, salí en busca de aquel fantasma.

Según los informadores el muchacho iba con un traje negro y se encontraba en el centro del Reino Kamabakka haciendo unas compras en el mercado más grande de la isla, financiado por el Sindicato A.C.L.O. (Agricultores y Comerciantes Libertarios Okamas). Yo iba dando saltos de un tejado a otro, y cada impacto de mis piernas sobre las tejas se sentía como un terremoto.

-Golden... -susurré confiado, agachado sobre mis propias rodillas y con la mano derecha apoyada entre mis pies. Ya estaba en la zona del mercado, era cuestión de tiempo. Dejé que mi mente fluyera por todas las esquinas de todas las casas a mi alrededor y tras unos segundos de búsqueda lo visualicé en mi mente, no parecía tener una actitud hostil, pero eso cambiaría en cuanto nos viéramos. Pegué un salto con toda la fuerza que pude y me planté de espaldas a él, apenas a diez metros de distancia. Hice fuerza con mi enorme pectoral izquierdo y de debajo de él saqué un amistoso caracol que lancé con una precisión envidiable sobre un barril que había a mi derecha, a unos cuantos metros de distancia. Ángulo perfecto, esto serviría como fuente primaria de información para mi serie-documental: “Primer mandamiento del anarco-comunista”.

-¡Joe! -grité mirándole directamente a la espalda. -¡Soy Gol D. Ick , Gran Líder del Ejército Revolucionario, y quedas detenido por tus crímenes contra la inteligencia y la libertad individual! ¡Quiero hacerte daño, pero no quiero poner en peligro a toda esta gente, así que pon las manos sobre la cabeza y ponte de rodillas!¡Te doy un segundo!

Mi amabilidad comenzaba y acaba en este mismo momento, y los viandantes que huían al escuchar como mi voz rompía el aire lo sabían.


Resumen

Técnicas

Inventario

Karmas

Invasion
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7843 + 0 = 7843
Energia: 4518 + 0 = 4518
Espiritu: 1800 - 100 = 1700
#3
Carne, verduras, especias... había de todo a mi alrededor — Tengo que comprar muchas cosas si quiero que haya de todo... — Comenté, mientras continuaba dándole una calada a mi cigarrillo. No tenía ni idea si los dos nuevos integrantes comerían como becerros o estaban a dieta, quién sabe, pero mejor prevenir que curar — Empezaré comprando cordero. Una cosa que tengo claro es que un buen asado habrá — Dije en un tono bajito, mientras me acercaba a una carnicería que había al lado. Pero era, extraño... hasta el momento en aquella calle los olores que predominaban eran el de los propios alimentos, cuando de pronto, pude notar como un olor totalmente distinto provenía por detrás de mí. Era un perfume, que poco a poco era más intenso. Giré mi cabeza hacia la dirección de donde provenía, olfateando lentamente.

Pero de pronto, alguien o algo cayó del cielo delante de mí. Era un hombre completamente desnudo, tal cual vino a este mundo ¿Por qué cojones iba así por la calle? Era una buena pregunta, además de que dejó un Den den Mushi algo diferente encima de un barril que había a su lado. Directamente, se dirigió a mí, dijo mi nombre muy claramente — Perfecto... — Pensé. Gol D. Ick y Gran Líder Revolucionario fue lo que dijo a continuación, recordé la noticia del último periódico, este tío asaltó las arcas de Water 7 y contaba con una cifra muy alta en su cartel de "Se busca". Eso fue suficiente para mí para activar mi Haki de observación y ver sus intenciones, aunque sirvió de poco, pues el mismo confesó que tenía intención de hacerme daño, pero no con tanta gente alrededor, la cual comenzó a dispersarse de la zona. Nada más escuchar esas palabras, me transformé en mi forma híbrida, mostrando mis colmillos y mi cola de serpiente cascabel, agrandando así mi tamaño. Levanté los puños en alto, adoptando una forma defensiva, con la cola de serpiente enroscada, apoyándome en el suelo con firmeza. Finalizó diciendo que pusiera mis manos sobre la cabeza y me pusiera de rodillas, que tenía un segundo para hacerlo.

Estaba claro que de aquí no iba a salir nada bueno, y por desgracia, el banquete que quería hacer se iba por la borda — Yo tampoco quiero poner en peligro a gente inocente, Gol... — Le dije, mirándole fijamente, tirando el cigarrillo al suelo, dejándolo caer de mi boca, casi como si fuera un desafío — Ya ha pasado un segundo — Mierda, estaba en problemas. Decirle en su territorio que él es quien debería rendirse es una completa estupidez, pues no iba a servir de nada. Y lo más importante, si este hombre me había encontrado, significaba que mis compañeros, por ende, igual. Comencé a preocuparme demasiado, jamás me perdonaría que les pasase algo. No tenía otra opción que pelear — Si quieres hacerme daño, venga, va, no voy a negarme — Finalicé diciéndole mientras los últimos civiles abandonaban la zona.

Toda la información

[/list]
  Responder
#4
5 segundo habían pasado, y parece ser que el tío se le había olvidado o algo que venía a por mí.

No iba a quedarme de brazos cruzados, tenía que aprovechar el momento. Así que, sin más dilaciones, me abalancé sobre él usando toda la velocidad que podía ejercer, propinando un salto hacia adelante, para poder acortar los 10 metros que nos separaban. Pero antes de llegar a él, a un solo metro, apoyé mis brazos en el suelo, y ayudándome con ello, poder levantar mi cola de reptil, y propinarle un fortísimo barrido con ella, tumbándolo en el suelo y derribándolo — ¡Venga, va! ¡Dijiste un segundo, eres lento! — Grité a la vez que volvía a colocarme en posición recta mientras, maniobrando de nuevo con la cola de serpiente, con la punta, pude enganchar un pequeño cuchillo que siempre llevo encima atado a mi cinturón, para acabar clavándoselo en el brazo derecho, a la altura del bíceps, dejándoselo incrustado en él.


Tras esto, pegué un pequeño saltito hacia atrás, acortando distancia con él de nuevo, pero no tan lejos como antes, unos 5 metros, mientras de nuevo, volvía a colocarme en la posición anterior, levanté los puños en alto, adoptando una forma defensiva, con la cola de serpiente enroscada, apoyándome en el suelo con firmeza.

— ¡Vamos, ven, desgraciado! ¡No puedo coserte a ostias si no te acercas a mí! —

Volví a gritarle. Antes me pilló de sorpresa, y no pude pensar totalmente bien, pero ahora sí. Tenía delante a un pez gordo de la Revolución, no iba a ser nada fácil. Además, va completamente desnudo, no sé si porque está mal de la cabeza o que, pero si algo he aprendido con Sohem, o los niñatos vaqueros y el cura de isla Toko, es que no puedo fiarme de las apariencias. Además, que claramente quería hacerme daño. Y si lo conseguía, eso solo significaba una cosa: Mis compañeros también estaban en peligro, 100%. Y era algo que no iba a permitir mientras yo estuviera de pie, aunque eso significase mi propia vida. No iba a dejar que Gol D. Ick pudiera estar tranquilo haciendo lo que quisiera. Ahora lo tenía en el suelo, no necesitaba ni activar mi Haki de observación para saber que sus intenciones eran hostiles, estaba claro que no iba a ponérmelo fácil, pero yo tampoco, estaba totalmente activado para pelear.

— ¡Mi corazón se estremece! ¡Un calor que quema! ¡Mi sangre rebosa de energía! —

Era mi momento para redimirme de lo que pasó, y que el título de "El Heroe de los Cabos Gemelos" tuviera sentido. No iba a permitir una muerte más. 

Toda la información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6596 + 0 = 6596
Energia: 3990 - 262 = 3728
Espiritu: 1506 + 0 = 1506
#5
Ahí lo tenía delante a pocos metros, convertido en una bestia asquerosa, como igual de asquerosa es la ignorancia del súbdito que sólo sabe obedecer. Me quedé mirándolo completamente absorto en mis pensamientos, ¿y si aún se podía salvar? ¿Y si el periódico lo estaba usando para convertirlo en una leyenda de la Marina y simplemente era un pelele? Dudé de mi mismo y perdí la voluntad de pelear, le daría un aviso, le pediría colaborar y en caso de una negativa les daría un día para que se fueran de la isla. Debía avisar a Marcia y Schierke para que se retiraran. La Revolución no busca el poder por medio de la violencia, ni siquiera buscábamos el poder. No somos ellos, somos mejores. Pero a veces las apariencias son lo que parecen ser.

Aquel lagarto avanzó a toda velocidad hacia mí y me tumbó en el suelo de un acrobático coletazo y, una vez en el suelo, me clavó una daga en el hombro derecho.

-¡Ungh! -me quejé de forma automática mientras el filo de aquel cuchillo atravesaba mi piel.

Entendí la contundencia de sus golpes, yo no era un cualquiera y ya había aparecido en el dichoso periódico tiempo atrás, pero lo que ahora rondaba mi mente era distinto. ¿Si aparecía cualquier otra persona gritando que formaba parte de la Revolución lo atacaría a matar o intentaría detenerlo? Visto lo visto lo tenía claro, al menos yo, y sus furiosos gritos confirmaban mis sospechas.

Mientras aquel violento Marine me incitaba a ir a por él para abusar de su poder con mi escultural cuerpo, las monedas que guardaba en el saco que llevaba debajo de mi enorme pectoral derecho comenzaron a temblar. El color de mi piel cambió al instante, volviéndose de un brillante y metalizado dorado, recubriendo también la daga que aún se mantenía clavada en mi hombro, como recordatorio de un error que no debía volver a pasar. Era “Golden Freedom” en forma y función. Recubierto del oro robado de los poderosos para impartir justicia.

Me levanté y sin mediar palabra me moví todo lo rápido que pude hacia él, por suerte no había mucha distancia entre nosotros y, casi de forma simultánea, mi brazo izquierdo creció tres tallas, ahora era mucho más grande, musculoso y sobre todo, dorado. En cuanto lo tuve a mi alcance moví dicho puño hacia delante, imprimiendo toda la fuerza que me era posible en aplicar la mayor cantidad de daño, ayudándome del haki de armadura, claro. Sabía gracias a mi Haki de observación que era un rival digno de mi forma dorada, pero por desgracia no de mis palabras. Violencia para acabar con la violencia. ¿Quería que nos cosiéramos a ostias? Pues nos coseríamos a ostias.



Resumen

Fruta

Técnicas

Inventario

Invasion
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7843 - 1252 = 6591
Energia: 4518 - 1250 = 3268
Espiritu: 1700 - 150 = 1550
#6
Suspiré largo y tendido mientras estaba en posición. Debía mantener la calma y estar atento a todo. No estaba delante de un cualquiera, estaba delante de un tío con casi 700 millones de recompensa por su cabeza, en su territorio. No podía cometer ni un solo error o seguramente no salía con vida de aquí.

Tras mis movimientos y manteniéndome a la espera, Gol no dijo ni una palabra, solo le escuché quejarse cuando le clavé el cuchillo en su bíceps, nada más. Parece ser que estaba dolido, pero no físicamente, era algo más relacionado con el orgullo y la determinación. De repente, de alguna manera extraña, aun en el suelo, empezó a cubrirse todo el cuerpo de un color dorado intenso, poco a poco — ¿Pero qué naric...? — Pensé con los ojos abiertos de par en par, observando aquella rara situación, nunca había visto algo así. ¿Qué era aquello? ¿Una fruta del diablo? ¿Haki de otro tipo? Estaba totalmente desconcertado, y el ver como su piel y carne pasaba a ser de aquel color, simplemente me activó de nuevo el cerebro. Si algo había aprendido todo este tiempo, es no dejar que el enemigo pueda hacer nada — ¡Y una mierda! — Pensé, mientras apretaba mis dientes con fuerza y mientras mi cuerpo comenzó a moverse, una vez más, saliendo disparado hacia él, cinco metros para mí no es nada.

Terminó de cubrirse por completo todo el cuerpo de oro, incluso mi cuchillo, el cual seguía clavado en su bíceps, ahora pasaba a formar parte del, pero estaba intentando levantarse. Y eso conllevaba que iba a actuar, era mi momento para no dejarle hacer nada. Me desplacé con la boca abierta, mostrando mis afilados colmillos, para que los viera bien de cerca si es que podía, mientras echaba mi puño derecho hacia atrás, añadiendo la potencia de rotación de su tren superior y tensando los músculos. En cuanto llegué a él, le clavé profundamente los colmillos con precisión entre su hombro derecho y el cuello, inyectándole así mi veneno para finalizar desgarrándole la piel dorada con un movimiento brusco hacia atrás, para terminar con un puñetazo con todas mis fuerzas posibles, incrustándoselo en la cara brutalmente.

Tras mi movimiento, pegué un salto lateral a mi derecha y atrás, de unos quince metros, mientras mi mirada seguía fijada en Gol, el cual tenía ahora una bonita herida en su hombro, y con suerte, con el veneno corriendo por sus venas. No sé si estaba conteniéndose, ganando tiempo para que viniera alguien más o que, pero fuera lo que fuera, no iba a dejarle hacer lo que quisiera. Mínimo que no estuviera a gusto.

Toda la información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6596 + 0 = 6596
Energia: 3728 - 712 = 3016
Espiritu: 1506 + 0 = 1506
#7
La cabeza me iba más rápido que mi cuerpo, me imaginé un escenario en el que me veía lo suficientemente poderoso como para recudir a Joe con un solo golpe, o al menos, darle un buen toque de atención y ponerlo en su lugar. Pero el derribo que había recibido por ser un hombre que piensa antes de actuar me estaba jugando en contra.

Mi mente había sido siempre mi mayor arma, pero también mi mayor enemigo. Corría más rápido que mi cuerpo, como si estuviera atrapada en un ciclo interminable de posibilidades, de futuros que nunca llegarían a existir si no aprendía a frenarla. Pensaba en el golpe perfecto, en la estrategia ideal, pero no en el ahora. La clave no era solo prever el siguiente movimiento, sino estar presente en este instante, donde radicaba mi verdadera fuerza.

Pero estos pensamientos no servían ahora de nada, ya que con una velocidad endiablada aquel escamoso, y apuesto, Marine se lanzó de nuevo a por mi, y gracias a mi Haki de Observación pude prever sus movimientos, aunque abrir de esa manera la mandíbula y enseñarme sus fauces era una declaración total de intenciones. Concentrando el Haki de Armadura pude impedir que aquellos colmillos se clavaran en mi piel, pero no pude evitar el puñetazo, que, aunque impactó con fuerza en mi rostro, no lo hizo con toda la potencia que él pretendía. Bendito Haki y bendito el día que lo comencé a dominar.

-Calma Gol... has empezado mal este enfrentamiento, pero la batalla acaba de comenzar. -me decía mi yo interior mientras aquella serpiente me miraba a los ojos.

¿Acaso estaba nervioso? No, estaba… ¡eufórico!

Tras aquella violencia explícita y obscena la serpiente pegó un saltó para alejarse de nuevo de mí y ya por fin en pie la encaré con determinación, mientras el brillo dorado de mi alma inundaba mi corazón y mi cabeza sólo podía pensar en golpear a aquella serpiente con poderosa maza. Paré un momento para pensar y busqué dentro de mi mente la solución más poética posible para acabar con este conflicto. ¡Eureka! El tiempo es oro.

Y aunque me moría de ganas de ir a por el de frente, con toda la contundencia posible, algo me había enseñado el tiempo y el “yo” interior, y es que el verdadero poder no radica en la brutalidad del golpe, sino en la calma antes de actuar, en la capacidad de detener el tiempo en nuestra mente para elegir el camino más sabio. Así como el oro es forjado a través de la paciencia y el fuego, nuestras decisiones más brillantes nacen del equilibrio entre la fuerza y la prudencia. A fin de cuentas, es en ese silencio interior donde se encuentra el verdadero dominio sobre uno mismo, y donde, irónicamente, reside la victoria más grande: la de vencer nuestros propios impulsos.



Resumen

Fruta

Técnicas

Inventario

Invasion


Contenido Oculto
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6591 - 649 = 5942
Energia: 3268 + 220 = 3488
Espiritu: 1550 - 150 = 1400
#8
Era mi momento. Estaba levantándose, no iba a poder verme llegar ni tiempo para reaccionar, mi movimiento iba a entrar con éxito. Pero, algo pasó. De alguna manera, pudo percibir que estaba lanzándome contra él, incluso le dio tiempo a utilizar una especie de Tekkai pero más poderoso. Mis golpes conectaron, de eso no cabe duda, pero, notaba que no le había hecho el suficiente daño.


Una vez retrocedí los 15 metros hacia atrás, le observé con detalle — ¿Qué... es lo que ha pasado...? — Pensé, mientras una gota de sudor caía desde mi frente hasta el cuello, deslizándose por mi rostro lentamente — ¿Acaso este tío sabe utilizar el Tekkai?... — Di unos pasos hacia atrás, desplazándome unos tres de metros, analizando la situación — No... Eso era más fuerte que un Tekkai... — En ese momento, recordé el entrenamiento con Karlglass en la playa, pero sobre todo, las palabras que Jalindra me contó sobre el Haki de armamento -"Es como si fuera una armadura invisible, ¿sabes?" - — No puede ser, yo pensaba que ya sabia dominarlo, ¿o es que acaso se puede fortalecer mucho más? — Continuaba pensando, parándome en seco, haciendo fuerza en mis pies para tener firmeza y rigidez en el cuerpo — Y aunque físicamente no se haya movido, ha podido verme y reaccionar a tiempo... ¿Por qué? — De nuevo, volví a cuestionarme otra duda, intentando encontrar una explicación a lo que había pasado — ¿... observación? — pero no encontraba respuesta alguna — Mierda... este tío me supera con creces... — Apreté los puños con fuerza. Realmente estaba en peligro, lo que a simple vista parecía un chalado al que le encanta ir desnudo, pasó a ser una auténtica amenaza.

Allí estábamos, mirándonos el uno al otro, sin nadie alrededor nuestra, tan solo aquel Den den mushi que colocó encima de un barril — ¿Habrá alguien al otro lado escuchando? — Volví a pensar, pero no era el momento, aquel caracol era el menor de mis problemas, si conseguía salir de allí sano y salvo ya tendría tiempo para reventarlo. No podía quedarme más tiempo quieto, no sabía qué trucos tendría Gol bajo la manga - o bajo su piel dorada, más bien - pero no podía contenerme.

Así que decidí actuar como mejor se me da, con rapidez. Me desplacé cinco metros a mi izquierda — ¡Venga... — Lo tenía enfilado, enfrente de mí — ... Va! — Aquí, solo veía una opción clara: Lanzarme a por el de lleno — ¡Soru! — en línea recta me desplacé hacia donde estaba él a una velocidad endemoniada, utilicé mi cola de serpiente para arremolinarlo por el torso, oprimiendo así sus brazos para que no pudiera usarlos ni moverlos con facilidad — ¡Te tengo! — Grité mientras le soltaba otro bocado en el hombro derecho con mis afilados dientes, intentando de nuevo inyectarle mi veneno somnífero y que así se bajara dos tonos. Tras mi mordida, eché hacia atrás la cabeza y le propiné dos puñetazos en su cabeza, primero con mi derecha a su lado izquierdo, y el segundo con mi izquierda a su lado derecho, finalizando con ellos poniéndolos en forma de equis, cruzándolos — ¡No pienso perder, tengo gente a la que proteger! — Finalicé, mirándole fijamente a los ojos, esperando lo que tuviera que decir.

Toda la información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6596 + 0 = 6596
Energia: 3016 - 324 = 2692
Espiritu: 1506 + 0 = 1506
#9
Aquel tortazo que me metió en la cara aún me picaba y dañaba más mi orgullo que mi físico. Caminaba perdido por la vida, yo era un autodidacta en un mundo repleto de grandes maestros. Sabía que tenía un talento innato, una chispa que podría iluminar incluso la más oscura de las noches, pero me faltaba la sabiduría de un guía, de un mentor que me enseñara a canalizar ese poder. Había recorrido un camino tortuoso de ensayo y error, pero cada tropiezo se sentía como una lección que no lograba asimilar del todo. Era evidente que había llegado el momento de un cambio. No podía volver a sentirme impotente, porque si no era capaz de protegerme a mí mismo, ¿cómo podría llegar a ser la libertad dorada que da esperanza a los desfavorecidos?

Pese a mi orgullo herido me encontraba descansado y concentrado, esto no había hecho más que comenzar y me centré en mi rival, desde luego no era un panoli que la Marina había puesto a dedo para crear la mayor campaña publicitaria de los últimos años, era alguien con grandes capacidades físicas. Era rápido, fuerte, con el poder de una Fruta del Diablo y, sorprendentemente, inteligente, al menos en el campo de batalla. Yo ya me encontraba preparado para lanzarme a por él, pero debía ser prudente. Pegó unos pocos pasos hacia atrás, seguramente incrédulo por la situación. Quizá me había estado infravalorando y pensaba que con esos golpecitos me iba a dejar fuera de combate, y por eso trastabillaba… típico de los maderos del mar. Esos afortunados pasos hicieron que Joe saliera del alcance de mi Haki de Observación, pero como ya había dicho antes, me encontraba descansado, y eso me hacía sentir como si todo ocurriera a cámara lenta, por lo que no me fue difícil seguir sus pasos. Pegó un sprint hacia su izquierda, que seguí con el cuerpo, y justo cuando él se puso a gritar lancé una moneda que surgió de mi ombligo hacia su posición. Joe avanzó tan rápido hacia mí que no fui capaz de verlo, por suerte la moneda se interpuso entre nosotros y lo atrapó en una red de dorada libertad. Sonreí al verlo ahí quieto, completamente atrapado. Desde luego era la forma más poética de tener a un perro del gobierno delante de mis narices, en una bonita celda. Aplaudí despacio mientras avanzaba a su posición, a unos seis metros.

-Joe, el Héroe de los Cabos Gemelos. ¿Sabes una cosa? -le pregunté calmado. -La historia está llena de héroes… -dejé una pausa. -… y de falsos héroes. Un auténtico héroe es el que duda, es el que se cuestiona las cosas, es el que se levanta contra la autoridad, demostrando que, bien enfocada, la desobediencia es un acto de valentía. Joe… ¿crees que haces lo correcto? -le pregunté mientras le pegaba un fuerte puñetazo en la boca del estómago con el puño derecho, a través de uno de los agujeros de la dorada red que lo rodeaba. -Golden… -susurré. -No digo que ser un Marine esté mal, entiendo que el ‘Estado’ es quien tiene el monopolio de la violencia, pero hay que ser crítico para saber elegir a quien sirves. ¿Todo lo que te ordenan te parece bien? ¿Crees de verdad que sois los buenos? Obedecer ciegamente como un perro, que triste. -le dije de nuevo justo antes de pegarle otro fuerte puñetazo en el estómago con el mismo puño. -Te propongo algo, quitate el uniforme y vete a darte una vuelta por cualquier barrio humilde de cualquier isla que te encuentres. Habla con sus gentes, escucha sus historias… Obtén la información por ti mismo y no te creas todo lo que te cuentan tus jefes. Joe, creo que aún puedes salvarte. -dije mientras separaba los dedos de la susodicha mano, formando una garra. -Aún mereces la pena, puedes ayudar a mucha gente.

Entonces le propiné un fuerte corte en el estómago, hundiendo mis dedos en él, haciendo que volviera a su forma original y provocando que la red se adaptase a su tamaño actual. Dicen que la letra con sangre entra, quizá mi mensaje tuviera más fuerza con algo de violencia. Esperaba hacerlo reflexionar.



Resumen

Fruta

Técnicas y aclaraciones

Inventario

Invasion
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5942 + 0 = 5942
Energia: 3488 - 320 = 3168
Espiritu: 1400 - 100 = 1300
#10
— Soru —

Me lancé todo lo rápido que pude hacia Gol, pero de repente, en mitad del trayecto, como si de un cacharro de cumpleaños de estos que sueltan confeti para los niños, una red apareció delante de mí — ¿¡Qu...!? — Grité sorprendido, pues fue totalmente inesperado para mí. Lo tenía cerca, pero no pude llegar a conectar con él. Aquella red era dura, resistente, no era de cuerda ni nada parecido. Me dejó totalmente inmovilizado, no podía salir de allí, con aquella cosa encima de mí pude darme cuenta mejor de qué material estaba hecho, ya no solo al tacto o la vista, sino por mi olfato, ya que teniéndolo prácticamente en mi cara, pude acertar mejor — Es oro... — Dije murmurando, intentando zafarme de aquella red, pero me resultaba imposible.

Estando en el suelo tirado y atrapado, pude ver como Gol se acercaba a mí, aplaudiendo lentamente mientras sonreía. Comenzó de una manera que ya poco me gustó, mencionando aquel falso título, "Heroe de los Cabos Gemelos", alegando que a lo largo de la historia había algunos de esos héroes que eran totalmente una farsa, pues uno de verdad es el que se cuestiona las cosas, el que se saltaba las normas, resumiendo. Me quedé mirándolo fijamente, una vez ya estaba a mi lado, cuando de pronto, me soltó un puñetazo en el estómago a través de la red. Ni me inmuté, aquel golpe era más un toque de atención que otra cosa, y aunque era dañino, no era lo suficiente como para hacerme bajar la cabeza. Prosiguió hablando sobre elegir bien a quien servir, si todo lo que me mandaban como Marine estaba bien, lamentando lo triste que era acatar órdenes, para de nuevo, una vez más, darme otro puñetazo, repitiendo el patrón. Acabando con una sugerencia de lo más extraña, que me quitase mi uniforme de Marine para así pasear por algún barrio pobre, conocer su gente y sus historias, que comprobase por mi propia cuenta la información, alegando que era una buena persona, que podía salvarme y así, ayudar a mucha gente, mientras preparaba su mano para otro golpe. Este sí me pilló de sorpresa totalmente, hundiendo su mano en mi estómago — ¡UUUHGGG! — Grité de dolor, apretando con fuerza mis dientes. Apenas podía moverme con aquella maldita red de oro, no pude hacer nada. Simplemente, miré con mis ojos hacia abajo, y pude ver la bonita herida que me había hecho, y para colmo, no dejaba de sangrar — Perfecto, otra más... — Recordé en ese momento a un amigo peli blanco.


Estaba totalmente acorralado. No sabía si podría zafarme de esta red, estaba a merced de Gol, y no se pensó en herirme de gravedad a pesar de todo lo que dijo. Es verdad, todo lo que dijo. Levanté la mirada lentamente, hasta volver a mirarle a los ojos fijamente — Venga, va... ¿Hago lo correcto? ¿Obedezco todo sin cuestionar nada? — Le pregunté yo esta vez — Intentas convencerme de algo que tú mismo supones, Gol. No tienes ni idea de cuáles son mis ideales. Tampoco de sí me cuestiono o no lo que hago... — Tosí un poco de sangre, la cual caía en parte en el traje negro, y otra sobre aquella red dorada — Una vez, una persona me comentó algo que se me quedó grabado a fuego en la mente... — Agaché un poco la mirada, mirando al suelo, recordando aquel momento en mi mente — ... "No hay bando bueno ni bando malo, Joe, solo personas con sus propios ideales"... — Esbocé una pequeña sonrisa, recordando a mi mentor, visualizándole y diciéndome esa frase, con su gran sonrisa, su cicatriz en la cara, bebiendo de una petaca el Whiskey, lo podía ver claramente. Acto seguido, levantar de nuevo la mirada y ver a Gol — Desde hace mucho tiempo tengo muy claro quién soy, cuáles son mis ideales, aquello que me parece justo y lo que no. El simple hecho de estar bajo el nombre de la Marina es más que suficiente para que pienses que todo lo que hago está mal, que lo hago sin rechistar, pensando que estoy en el lado bueno y el resto es el malo — Intenté levantar mi brazo para señalarle, pero me resulto imposible debido a la red — No tienes ni idea de lo que he perdido a lo largo de mi vida, ni el motivo por el que me hice Marine. Pero por lo que veo, cuestionar todo aquel que no actúe al igual que tú o no tenga tu pensamiento, y forzarle a hacerlo así, es tu manera de ser un... — Hice una pequeña pausa —  ..." Héroe" — Intenté zafarme de nuevo de la red, sin éxito — Ahora mismo, mi prioridad son mis compañeros, los cuales seguramente están en peligro, y si para salvarlos tengo que dar mi vida, aquí y ahora, lo haré — Dije sin apartar la mirada de los ojos de Gol.

— Que no te quepa la menor duda —

Toda la información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6596 - 2050 = 4546
Energia: 2692 + 266 = 2958
Espiritu: 1506 + 0 = 1506


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)