[Presente relativo][Entr Haki] Sangre y Arena
#1
Dia 35 de verano, Año 14.
Refugio Subterraneo de Isla Chika

 

Llevábamos demasiado tiempo ya en este vertedero y poco a poco intentaba conocer a mis nuevos compañeros. La situacion que dejo Ikirami era difícil, me costaba crear lazos con los nuevos, no estaba preparada para entablar nuevas amistades, pero el trabajo era el trabajo. Todos estábamos allí unidos bajo la misma bandera, la de la marina. Y estaba segura de que todos teníamos nuestros motivos para defender el mundo bajo la misma.

Me costaba tener el mismo rango que Joe, tener sus mismas responsabilidades, no era algo que creyera merecer y más por el hecho de  haber asesinado a alguien que no lo merecía. Bueno, técnicamente, yo no había matado a Sierpe, pero al fin y al cabo estaba muerta por mis actos y los de Ryze. Tenía que ser responsable, ya no solo valía con entrenar sola yo y tampoco podía estar cuidando de mis compañeros siempre. Me consideraba un escudo, un escudo de la paz y la justicia en el mundo, pero había muchas maneras de defenderlo, una de ellas era preparar a aquellos que tuvieran mis mismos valores y convicción para que estuvieran preparados para defenderse, a ellos mismos y a vidas inocentes, de los horrores causados por terroristas y piratas. No era una tarea sencilla ni fácil, pero alguien tenía que hacerla. Y ese alguien era la marina.

El día anterior había dado órdenes a la Sardina parlante, el chulo playa y el Leon engreído de acudir al refugio subterráneo, a una especie de polideportivo con zonas recreativas, campos de futbol y otros deportes que tenían habilitado en el mismo para en el caso de emergencia climática, poder ejercitar también el cuerpo de manera recreativa y no volverse locos si duraba demasiado. Era un lugar perfecto para el entrenamiento que tenía preparado para los nuevos, el campo era de tierra  y ya había visto algo de lo que era capaz, el chulo playa con ella. Era el momento de enseñarles todo lo que sabía.

Estaba allí la primera y esperaba que por fin me respetaran y acataran mis órdenes. Los inicios estaban siendo complicados y este entrenamiento también lo sería. Con mi uniforme y en el centro del campo de futbol, con las medidas justas para jugar un partido reglamentario de 90 metros de largo y 45 de ancho, quede esperando por los reclutas de brazos cruzados y aburrida. Aún no era la hora, pero yo estaba impaciente por saber si tenían lo que había que tener para enseñarles todo lo que el Waki podía hacer por ellos.

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#2
El día lo inicie con una motivación renovada.

Ayer, la comodoro Karl se había acercado a los nuevos miembros de la división 21 (claramente yo incluido) y nos había convocado hoy a acudir al refugio subterráneo para algún tipo de entrenamiento que tenia preparado.

Por fin alguien mostraba interés en los nuevos y no le quedaría mal. Con estas renovadas energías me levante temprano por la mañana, me puse el uniforme estándar de la marina el cual había lavado y planchado la noche anterior, tome un desayuno rápido (te de algas y una bola de arroz simple) y marche hacia el punto de encuentro.

En el medio de un campo de tierra que tenia toda la pinta de ser parte de un deporte que se jugaba en la superficie, aunque ciertamente no popular en la isla Gyojin, se encontraba la comodoro Karl de brazos cruzados y con cara de aburrida. Al menos no estaba enojada, de momento.

El físico de la comodoro Karl de verdad que imponía. Incluso en un área tan extensa (aproximadamente de 90 metros de largo y 45 de ancho) la comodoro resaltaba con sus 4.5 metros de altura, complexión musculosa y terminando con aquellos grandes cuernos que sobresalían de su cabeza de los cuales uno lo tenía partido. ¿Como se habrá partido aquel cuerno que parecía más duro que el acero? Otra pregunta a mi lista para llegar a conocer mejor a mis compañeros de división.

Algo que me había quedado en claro tras las primeras semanas compartiendo el día a día con esta división era que a la comodoro no se le daba bien aprender o memorizar los nombres. Al menos no era al único al que llamaba de forma diferente por lo que no me sentía ofendido o atacado directamente (a diferencia de como hacer Ryze, pero eso no viene al caso).

Acercándome al centro del campo trotando para no hacer perder el tiempo a la comodoro salude de forma jovial pero respetuosa, siguiendo el protocolo de saludo de la marina, aun con las energías renovadas por este cambio de actitud y ansioso por saber de qué iría el entrenamiento.

“Comodoro Karl, buen día, Contramaestre Fuguwu reportándose al entrenamiento”.



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#3
Los días seguían avanzando demasiado lento encerrado en esa isla zulo. Al menos por suerte ya me estaba adaptando a ella y ya no sentía mis ojos y mi garganta irritadas. Eso sí, lo que me seguía matando era el mono que me provocaba no poder patinar al aire libre, ni hacerlo en condiciones ya que no encontraba un buen lugar. El día anterior la comodoro Karl nos había citado para hoy empezar un entrenamiento, así que comencé a prepararme para acudir porque algo me decía que estaba llegando tarde. Pero eh, ya me estaba empezando a aprender los rangos de mis compañeros y también recordaba las órdenes, para que luego se hable de mí... progreso adecuadamente. Con calma y a mi ritmo, pero adecuadamente.

Como lo que estaba por venir era un entrenamiento, decidí no utilizar el uniforme de marine sino que lo llevé a mi terreno, me vestí primero con un pantalón largo de capoeira blanco, adornado con tres rayas verticales en los laterales de color verde, amarillo y rojo y las cuales iban desde la cadera hasta el tobillo. A mi cintura acoplé y amarré una cuerda trenzada morada que llegaba hasta casi el final de mi pierna, por el lado izquierdo. Hacía tiempo que no me vestía de esa forma y eso me traía recuerdos de mis entrenamientos en Samba con mi madre. A continuación me apliqué un vendaje blanco de protección en mis pies, el cual rodeaba primero mis empeines para luego ir hacia el tobillo y finalmente hice lo mismo pero en las manos para proteger las muñecas. Ahora que lo pienso, para qué me protejo tanto si total en cuanto me plazca podré deshacerme en un fino polvo ámbar... la costumbre, supongo. Estaba listo para acudir al lugar así que me calcé con unos tenis blancos, me puse una camiseta negra ajustada, una gorra blanca hacia atrás, mi mochila con el skate al hombro y salí del lugar en el que me hospedaba.

Rebusqué en mi mochila mientras comenzaba a caminar y de ella saqué unos auriculares turquesa para amenizar el camino. De ellos sonaba una bossa nova bastante animada, el sonido de la guitarra, el piano, el bajo, la conga marcaba el ritmo de mis pasos y la atmósfera que había creado me animaba a mí mismo y me hacía aislarme del lugar real.

Llegué por fin al polideportivo en el que nos habían citado, pan comido el poder orientarse de forma tan excelsa para un navegante curtido como yo y a lo lejos me resultó fácil localizar a Karl debido a su altura. Se encontraba en el centro de un campo de fútbol, lo cual me agradó bastante ya que de nuevo me recordó a mi isla natal. El fútbol es un deporte extremadamente popular allí, los niños se pasan todo el día jugando por las calles y eso hace que haya un ambiente más acogedor, familiar y amigable, al contrario que en esta isla de mierda. 

Fuguwu había llegado antes que yo, cosa que tampoco me extrañaba mucho así que seguí caminando hacia ellos, danzando en cada paso metido en mi propia burbuja — GATA, ME LIGA, MAIS TARDE TEM BALADA, QUERO CURTIR COM VOCÊ NA MADRUGADA, DANÇAR, PULAR QUE HOJE VAI ROLAR ¿CÓMO ESTÁ LA SEMIONI MÁS GUAPA DEL GRAND LINE? ¡HOLA A TI TAMBIÉN FUGUWU! ¡KAKAHAHA! — Como tenía los auriculares puestos no me estaba dando cuenta de que estaba gritando demasiado, haciendo un espectáculo a mi paso. Ese día estaba más animado de lo normal, por fin íbamos a hacer algo y Karl al menos parecía muy fuerte. O también quizás me estaba volviendo completamente loco por estar tanto tiempo encerrado, qué sé yo.


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#4



El recluta número 1. Sardina maloliente, llego puntual como se espera de alguien de la marina por fin. 
Saludo con respeto. Tanto que me daba vergüenza llamarle Sardina maloliente, seguramente no fuera el si no aquella isla, pero es que olía a pez de esos que Joe desecharía en el mercado.

- Bienvenido Contramaestre erggg...... Contramestre Honolulu

Le dije devolviéndole el saludo respetuosamente de manera militar, intentando que no se notara que olía a peste. Definitivamente, era él, tal vez era algo de su extraña raza, pero joder, existe el perfume. 

- Vamos a esperar a tu compañero el chu... el rubio. EL Apollón este vamos, pero me huele a mi que llegara tarde, digo, que parece que va a llegar tarde, no hay nada que oler aquí.

Mierda, como siempre, me estaba poniendo nerviosa.

- Que vamos a esperar, a olerle para empezar, joder, bueno, eso, a ver si llega ya coño.

Al fin vi una figura en la lejanía que parecía la del chulo putas, este era guapo y olía bien, el problema es que era putísimamente subnormal, yo intentaba hacer el esfuerzo por quererle, por poder hacer migas con él y trabajar bien juntos, pero es que lo ponía difícil el cabrón. Y encima llegaba tarde, no pasa nada Karlglass, tu a veces también te duermes. Le saludé desde la lejanía

- ¡Comandante pollón! ¡Llega tarde! ¡Reúnase aquí con su compañero Tutukulu y empecemos por favor!

Parecía que no me oía. 

- ¿¿¡¡ Comandante ??' !!

Seguía sin oírme, pero cuando se acercó un poco pude escuchar que el cabrón venía cantando y bailando, lo cual estaba muy bien, pero coño, que veníamos a entrenar y sus compañeros le estaban esperando.

- Atienda Furuyukuju, esto es lo que vas a hacer cuando terminemos hoy. Soru.

Desaparecí a gran velocidad cuando Apolo estaba aún a unos 8 metros de mí y pase por su lado hasta estar detrás de el y propinarle un puñetazo en la espalda en la mitad de su espalda

- Bienvenido Apollon ¿Me escucha ahora? ¿Está aquí con nosotros? Esto va a hacer hoy Kukumuxu, Apollón puede convertirse en arena y esquivar golpes normales seguro, pero hoy no, hoy no va a poder esquivar los suyos, ni otros como el podrán esquivar los suyos, porque pienso enseñarles el Waki de armamento.

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#5
La comodoro Karl me devolvió el saludo formal fallando con mi nombre como ya esperaba. Aunque esto no me incomodaba por venir mentalmente preparado había algo en su expresión que me dejaba inseguro.

Tras comentar que debíamos esperar a Apolo (nuevamente fallando con el nombre), ¿dijo que teníamos que olernos para empezar? No estaba seguro, se le veía nerviosa por alguna razón que desconocía. Quizás era la primera vez que entrenaba a otros compañeros y esto le ponía nerviosa.

“Gowowo wowowo, claro, esperemos a Apolo, no hay problema.” – dije de forma alegre intentando hacer que la comodoro se relejara.

Ahora que lo pienso, quizás debería llamar de Comandante a Apolo, no por algo tiene mayor cargo que yo, aunque no parece que sea algo que le importe mucho. Probaré llamarle así ahora que llegue.

Luego de un tiempo, Apolo se acercaba a nosotros bastante a su modo, relajado y escuchando música, parecía que venía cantando incluso. Ojalá ser así de libre. Sin embargo, esto no le cayo tan bien como a mi a la comodoro Karl quien, al verse ignorada, el rostro le cambio de nerviosismo a seriedad ordenándome (fallando por tercera vez mi nombre, ninguno de los otros 2 remotamente cercanos ni parecidos entre sí) que atienda a lo que estaba por pasar.

En un instante, la comodoro Karl salió disparada a una velocidad increíble en dirección de Apolo y tras ponerse detrás de él, le propiciaría un golpe por la espalda.

Al final, cambiándome el nombre por cuarta vez, la comodoro Karl se dirigió a mi diciendo que aprendería el Waki de armamento, que nos serviría para atacar a personas con poderes similares a los de Apolo quien se puede volver intangible.

“Entendido comodoro, definitivamente es una técnica que nos será de utilidad. Bienvenido comandante Apolo.” – salude a Apolo igualmente con el saludo oficial de la marina intentando contener la risa haciendo que mi cara pareciera un globo amarillo sonriente.
 

 
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Aclaracion

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#6
Seguía ensimismado con el sonido de la Bossa Nova que reproducían mis auriculares, avanzando con una leve danza acompasando el ritmo hacia mis compañeros. Parecía que la comodoro Karl estaba intentando comunicarse conmigo porque me miraba y movía los labios pero la verdad es que no tenía ni idea de lo que estaba intentando decirme, así que mientras danzaba y avanzaba, asentía también la cabeza con una agradable sonrisa. Apenas nos separaban unos cuantos metros cuando — ¡AGH! — la comodoro había desaparecido delante de mis ojos e instantáneamente noté como un cañonazo a mi media espalda me hizo apretar los dientes y apoyar la rodilla derecha sobre el suelo, a la vez que se me caían los auriculares y la gorra.

— ¿Otra vez ese truco de mierda? — el golpe me recordó a la trifulca que tuvimos con Marcia en Momoiro, aún me resultaba extraño sentir dolor desde el día en el que me comí la Suna Suna ya que sus extraños poderes hicieron que me acostumbrarse a ser intocable, como si estuviese siendo abrazado por el poder de un extraño dios.— en mi contrato no venía ninguna cláusula en la que se me convertiría en el saco de arena de la División ¡kakahaha! — intentaba bromear quitándole hierro al hecho de que estaba semiarrodillado cuando aún no habíamos ni comenzado a entrenar. Desde la misma posición recogí mis auriculares y los guardé en mi mochila, para luego agarrar con la mano izquierda mi gorra, sacudirle un poco la arena con la mano derecha, echarme el pelo hacia atrás con la misma y volver a ponérmela en la cabeza al revés.

Ahora podía oír a Karl, nos comentó que hoy yo no podría esquivar cualquier golpe simplemente usando la utilidad de mi elemento, sino que aprenderíamos por fin ese truco tan raro — Así que el Waki de armamento — pensé. No sabía qué clases de noticias estarían rumoreando por la División para que siempre se refiriese a mí apelando a un enorme miembro viril, pero me resultaba gracioso ver como cada vez que intentaba comunicarse con Fuguwu, parecía que estaba conjurando un hechizo. Decidí seguirle la corriente — Aquí Aroma Sandía reportando, lamento el retraso, es que de camino tuve que ayudar a una anciana en apuros, su gato se había quedado atrapado en un sitio muy alto-muy alto y tuve que bajarlo

Fuguwu me saludó pero el mamón estaba conteniéndose la risa después de ver como Karl me golpeó. Me levanté del suelo e hice un ademán con la mano negando sus palabras — No hace falta que me llames comandante, Fuguwu... si está visto que aquí yo no comando nada ¡kakahaha!. Parece que hoy aprenderemos por fin un par de trucos nuevos, lo de Marcia no se repetirá — La verdad es que pese a haber recibido un ascenso tan grande y repentino, lo único que había hecho hasta ahora era recibir golpes. Pero bueno, todo sea por aprender ese Waki de armamento.


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Karmas

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4596 - 230 = 4366
Energia: 3258 + 0 = 3258
Espiritu: 915 + 0 = 915
#7
Sorprendentemente, Apollón recibió el golpe de buena gana y bromeando, su humor era ácido, pero había que reconocer que le sudaba la polla todo y aunque como superior suya eso fuera un problema, lo cierto es que me recordaba a mí cuando tenía menos responsabilidades en cierta manera.  Ambos reclutas parecían animados y con ganas de empezar el entrenamiento, así que no había más tiempo que perder.

Al parecer Apoco Sangría tenía una excusa más que válida para haberse retrasado, además y una muy buena, había estado ayudando a ancianías y gatetes, igual le había juzgado mal de primeras. Fukurutu aunque seguía siendo muy profesional, pareció reírse de la situación, también me gustaba que aquel pez no tuviera un palo metido en el culo y tuviera sentido del humor. 

- Muy bien, Apoco Sangria, hay que ayudar a los animalicos, si a mi Josebas le pasara algo me encantaría que estuvieras ahí para ayudarlo

No me quería entretener más:

- Muy bien reclutas, empecemos, esto será duro, este poder es difícil de aprender aunque yo tengo algo de experiencia enseñándolo, es algo que aprendí en las islas del cielo que tuve el honor de visitar y que más adelante pude enseñar a nuestro querido Joe Joestar ¡¡¡Ahora os toca a vosotros ser las estrellas!!

Me detuve un momento y carraspeé para explicarles el primer ejercicio:

- Como habéis podido observar, con este poder podéis golpear cosas intangibles, para ello, necesitáis conocer y controlar cada jodido músculo de vuestro cuerpo, algo que no es tarea fácil. Para ello lo primero que vamos a hacer es calentar esos mismos músculos y ponerlos al límite. Vais a dar 100 vueltas a este estadio de futbol, cuando completéis 10 de ellas, vendréis al centro del campo y realizaréis 50 sentadillas, 50 flexiones y 50 abdominales. Cuando terminemos esta primera parte estaremos preparados para continuar ¿Alguna pregunta? 

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#8
“Ciertamente Apolo, ese día en Momoiro aun me tortura la idea de no haber hecho nada. Por cierto, perdona que no pueda contener la risa, pero es que de verdad que te estas volviendo el saco de arena de los comodoros, Gowowo wowowo” – conteste a Apolo feliz de hacer el entrenamiento juntos y de la ironía de que 2 de 3 de los superiores ya le hayan propinado un golpe con Waki.

La comodoro Karl no puso en duda la razón por la que Apolo había llegado tarde y prosiguió a confirmar que ella había sido quien había enseñado esta misma técnica al héroe de la marina, Joe Joestar, la cual había aprendido en un viaje a las islas del cielo. “¡Increíble!”, pensé; al final la comodoro Karl resultaría ser la mas experimentada de la división, ¿o quizás todos habían vivido eventos similares? Mi opinión sobre la división 21 volvía a mejorar solo con este encuentro.

Luego de haber asestado ese golpe a Apolo, se le veía bastante mas suelta y alegre a la comodoro, quizás solo había que dejarse meter un tortazo al día para que le cambiara los ánimos, valía la pena intentarlo en el futuro.

Fue en ese momento que nos comentó en que consistiría el primer ejercicio del entrenamiento, era un entrenamiento enfocado en ejercicio puro y duro y no parecía tener nada que ver con habilidad alguna relacionada con cualquiera que sea el deporte para el que estaba marcado este campo.

Poniendo una cara de alivio por no tener que pasar pena con mi falta de coordinación rebotando un balón o pateándolo conteste a la comodoro: “Ninguna pregunta comodoro. Vamos Apolo, trotemos manteniendo el ritmo, no vayas a hacer trampa deslizándote sobre la arena que la idea es calentar los músculos, por cierto, ¿cómo se llamaba el gato de la señora?” – haciendo esta pregunta al mismo tiempo que empezaba a trotar.

Tras terminar las primeras 10 vueltas seguidas de las 50 sentadillas, flexiones y abdominales, seguí con las siguientes 10 vueltas sin chistar, luego las siguientes, y así hasta completar las 100 vueltas, 5000 sentadillas, 5000 flexiones y 5000 abdominales.

Había sido mas extenuante de lo que esperaba, la falta de aire que había en estas cuevas dificultaba bastante el mantener la respiración tras hacer tanto ejercicio, por lo que había terminado agotado y con la respiración entrecortada tras este primer ejercicio.

“¿No tendrá por casualidad agua con usted verdad comodoro?” – pregunté a la comodoro mientras intentaba que mi respiración regresara a la normalidad.


 
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#9
Al parecer la mentira de que había llegado tarde por ayudar a una anciana y su gato había colado. No sabía quién era Josebas pero parecía importante para Karl, así que nuevamente recopilé esa información en mi cabeza ya que podría serme útil en un futuro. De las palabras de la comodoro, primeramente me llamo la atención el hecho de que nos dijese que aprendió el Waki en las islas del cielo — "Así que la existencia de esas islas son un hecho real" — pensé para mí mismo. Había oído rumores sobre ellas, parecían más un escenario ideal de alguna fantasía o cuento de cualquier marinero afectado por la bebida contaba en cualquier taberna que un hecho real. Mi curiosidad de navegante me hacía preguntarme el cómo poder llegar hasta ellas, o cómo sería el mar allí. Una aventura apetecible, sin duda.

La segunda cosa que llamó mi atención fue que Karl nos comentó que fue ella misma la que enseñó el Waki a Joe y que ahora seríamos nosotros las estrellas. — ¿Tú has sido la maestra de Joe? ¿entonces por qué nos han dicho que él es quién manda? En mis libros tú estás por encima, más que comodoro Joe deberían llamarle 'Cómodo Joe', porque no se le ve el pelo ¡kakahaha! — a riesgo de llevarme otro golpe, seguía sin ponerle un filtro a mi boca — casi que prefiero ser otro tipo de estrella, ¿me sigues?

La comodoro siguió explicando cómo sería el entrenamiento, odiaba tener que hacer cardio así que mientras ella hablaba, en mi cara se iba borrando mi sonrisa para dibujarse una expresión un tanto amarga y asqueada — "¿100 vueltas? ¿sentadillas? ¿flexiones? ¿pero dónde está la diversión?" — seguí pensando para mí mismo. Yo siempre había sido una persona en buena forma pero ésta la adquiría a base de entrenar capoeira, patinar y hacer otras actividades.

Fuguwu confesó que efectivamente me estaba volviendo el saco de arena de nuestros supuestos superiores y eso le hacía gracia, que ya me habían golpeado 2 de 3 — Por suerte sólo quedaría uno por golpearme y dudo que notase algo, sería como un mosquito con esas manos tan pequeñas ¡kakahaha! — Dejé mi mochila con mi skate en el círculo del centro del campo, a la vez que Fuguwu seguía hablándome, pidiéndome que no hiciese trampas y preguntándome por el felino al que dije que salvé — Pues la verdad es que fue una historia apasionante, la viej... la anciana me dijo que su gato se llamaba Don Bigotes III, Vizconde de Chika y Pastor de los felinos desamparados. La verdad es que ese nombre es demasiado largo para mi gusto pero parece ser que ese gato era importante entre los gatos de esta isla, por lo que mi leyenda como héroe sigue creciendo. ¡Para que luego digan! — Comencé a trotar al lado de Fuguwu — Por cierto, la comodoro ha dicho que teníamos que conocer TODOS nuestros músculos... no pensaba que nos harían un examen pero yo apostaría a que por lo menos tenemos cinco... hasta seis incluso.

El calentamiento se estaba volviendo repetitivo a más no poder: diez vueltas, ir al centro del campo, cincuenta sentadillas, cincuenta flexiones, cincuenta abdominales y repetir. Cuando ya llevábamos setenta vueltas al campo y nos tocaba empezar las tres series que nos faltaban, decidí disimuladamente convertir mis pies en arena. Fingía que estaba corriendo imitando el movimiento, la realidad era que me estaba desplazando a ras de suelo. Qué le voy a hacer, me estaba aburriendo mucho.

Cuando terminamos de hacer todas las series vi que Fuguwu estaba agotado y no respiraba con facilidad, no le culpo la verdad, tiene que ser un marrón poner a un Gyojin a correr en tierra aunque habría sido peor aún si yo tuviese que dar 100 vueltas a nado en una piscina. Por lo de ser usuario y eso — Fuguwu, yo no tengo agua pero mira lo que hago, mira — como estaba demasiado aburrido y estábamos en un campo de fútbol, generé una esfera de arena del tamaño de un balón y comencé a dar toques en el aire, pasando la pelota de arena de un pie a otro, alternando entre derecha e izquierda — ¡Este truco me lo enseñó Dinho "El Gaúcho", un chaval de Samba al que le gustaba mucho jugar al fútbol— Yo estaba metidísimo en mis cosas, tenía que entretenerme con algo o si no acabaría completamente loco.


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Karmas

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#10
El tiempo se hace eterno cuando estás a la espera de nuevas órdenes. Los días se hacen extremadamente largos y tediosos, como si el mundo se detuviera y una apisonadora te callera desde el cielo. Y si miras el reloj es peor aún. Da la sensación de que las manecillas van para atrás en vez de para delante, como si fuera el requiem de una experiencia eterna y dorada. -Tan solo el entrenamiento y el paseo me pueden dar un poco de vidilla...- pienso, angustiado, mientras considero la idea de hacer algo con lo que queda de día o si dejo pasar a primer plano los pensamientos intrusivos. -Como dice Joe, la pala siempre sienta bien, así que tendré que hacerle caso.- 
Salgo del campamento que tenemos montando en esa fétida isla. Sin duda, uno de los lugares más desagradables que he pisado jamás, por detrás del baño después del uso de Ñokuyasu. Todo desprende olores pútridos que mi nariz no deja de captar en cualquier dirección. Me pongo en marcha entonces con esmero, a la búsqueda de un lugar que me pueda proporcionar un mínimo de aire fresco o, a lo sumo, un poco menos de contaminación.
Mientras paseo, voy recordando a cada miembro de mi nuevo equipo. Son todos muy dispares y, tanta socialización de golpe, me abruma. No he hecho un buen ejercicio para intentar llevarme de buenas con ellos y me he mantenido muy al margen, y quizás eso tenga que cambiar. Sobretodo con la mano derecha de Joe, la tal Karl. Sin duda es una mujer de carácter, pero yo solo obedezco a Joe y da gracias... -Vengo a aprender y a mejorar, no a jugar a los soldaditos.- susurro para mí mismo en un tono bajo pero molesto, como si reprochara. -¿Y el resto? No parecen mala gente, pero no sé... Quizás me deba de esforzar un poco más en estar presente... O yo que sé...- mientras voy hablando, el tono va disminuyendo hasta acabar en el puro pensamiento. Entonces, freno en seco mi paseo. Una bombilla se ilumina en mi interior, como una centella, y me acuerdo entonces, esbozando casi una cara de terror. -¡¡¡Mierda!!!- vocifero -¡¡¡Hoy habíamos quedado para entrenar!!!-

A toda pastilla me acerco al lugar acordado. Desde lejos puedo ver qué están charlando, apenas han empezado por lo que parece. Karl ha dado una directriz que ambos empiezan a cumplir. No huele a sudor y el chiquito rubio y el pez se están poniendo en marcha con una serie de ejercicios. Los miro desde la distancia. Están empezando a correr y luego a ejercitar músculos. Podría unirme, pero capaz me hacen hacer esa animalada. O peor por llegar tarde...
Desde el sitio, algo oculto de los ojos de los atletas, empiezo a lanzar una serie de golpes al aire, rápidos y fugaces. Combinaciones de puñetazos que se fusionan con una danza de pies, en un frenesí letal. Los directos apenas suenan con la velocidad que llevan, cortando el viento. Los pies pivotan de un lado a otro, con una pequeña flexión de rodilla. El ejercicio de sombra se me da perfecto. Mientras todo esto se da, voy controlando la respiración, poco a poco y lentamente, aunque sin entrar en modo Hamon. Los compañeros se tardan un largo tiempo, sin apenas descanso. Yo les sigo el ritmo desde la distancia con otro desempeño, pero aquí todos sudamos la gota gorda. Al acabar estos, es mi momento de aparecer.

Cansado, pero con una respiración firme, me presento, con evidentes signos de haber estado calentando y en movimiento. -Buenas a todos, compañeros.- digo con un tono jovial, forzándome a ser amable. -Veo que todos hemos estado calentando a nuestra manera, como acordamos.- digo señalando al rubito, que le daba toques a un balón, como quien no quiere la cosa. -Empezamos el entrenamiento entonces, ¿verdad Karl?- me acerco con buenas intenciones mientras extiendo la mano para un buen apretón lleno de compañerismo.
¿Mi intención? Hacer la del disimulo y hacer creer que no he llegado tarde, sino que he estado calentando por mi cuenta. Que ojo, es verdad y se nota. Aunque aderezado con un poco de buen rollismo y una mentirijilla tonta. Lo que menos me apetece es una bronca de Karl y volverla a tener. Y si así consigo reengancharme, socializar con el equipo y aprender, pues que así sea. Espero que no tenga la mala fé de intentar pegarme delante de todos... Aunque uno ya va sobre seguro con esta tipa. -Supongo que es buena idea también presentarme amistosamente con Fuguwu y Apolo, pero después de Karl, que no le quitó ojo de encima con lo de la primera vez. Ya se puede decir que he aprendido algo de ella, yare yare daze...-

James Brando coge la pala y vuelve a la acción, así que estamos ready para lo que se me venga encima. La División 21 está más preparada que nunca.


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