[FIC - Pasado] Llegada a Organ
#1
Era una mañana tranquila, en el horizonte, junto con la salida del sol, podía avistarse una carabela que se acercaba al puerto de la ciudad Orange siendo impulsado por sus velas. La carabela era un barco mediano que consta de una zona amplia en cubierta, dos camarotes, una cofia cubierta y una bodega de tamaño intermedio. Al tener una maniobrabilidad aceptable, era ideal para el transporte de naranjas, arroz y peces, artículos los cuales solían comerciarse con frecuencia en la Isla Organ.

Además de los víveres para el comercio que portaba la carabela en su bodega, en sus camarotes solían alojar a unos cuantos pasajeros que por razones de turismo (principalmente) visitaban la isla. Es en uno estos camarotes donde me encontraba yo, viajando tranquilamente sin que nadie de la tripulación ni los pasajeros se enterara tan siquiera de mi existencia.

Al llegar al puerto los pasajeros empezaron a desembarcar y la tripulación se puso manos a la obra a desembarcar las cajas y barriles que utilizaban para importar y exportar productos. Alguien podría pensar que esta sería la oportunidad ideal para salir del barco, escondido en alguna de las cajas o los barriles, y no estaría muy equivocado. Pero mi plan era mucho mas sencillo, se trataba simplemente de esperar. Al cabo de un par de horas toda la tripulación había desembarcado y se habían adentrado en la ciudad de Orange para buscar algo de comer, de beber, vender los productos y regresar por la tarde para descansar por la noche y zarpar con el alba del siguiente día.

Es justo en este momento donde decido salir del camarote en el que me encontraba pegando un salto para aterrizar en el muelle en el que había anclado la carabela. Sin nadie a mi alrededor, pasando completamente desapercibido del entorno principalmente por mi estatura.

Era una mañana soleada de un hermoso día de verano. La calma que se avistaba al horizonte en el mar contrastaba con el ajetreo que se mostraba en el puerto con los turistas desembarcando de diferentes barcos y las tripulaciones haciendo llamadas finales para salir rumbo a otras islas.

Era en realidad un puerto bastante grande, acorde a la isla más grande de todo el East Blue. A diferencia de otras islas pequeñas donde los muelles solían medir entre 10 y 30 metros de longitud por 2 a 4 metros de anchura, los muelles del puerto de la ciudad Orange median entre 50 y 100 metros con una anchura de entre 4 y 6 metros. Además, contaban con varias zonas de carga y descarga de mercancía para todos los mercaderes que igualmente visitaban la isla Organ.

Ichimizu


Luego de meterme una pastilla de menta a la boca comencé a caminar por el muelle rumbo al centro de la ciudad Orange, planeaba visitar algunos locales comerciales para aprender sobre la isla Organ y principalmente buscando información sobre algún gremio de cazadores que buscara nuevos reclutas. Seguro que alguien con mis habilidades podría encontrar su lugar en el gremio correcto.

Abriéndome paso entre la gente, la cual seguía pasando de mí, llegue al centro de la ciudad encontrándome en un lugar con estrechas callejuelas, pequeñas plazas y pintorescos edificios costeros. Al igual que en el puerto, el ambiente en el centro de la ciudad era bastante animado. Las calles están llenas de tiendas, restaurantes y mercados, los cuales ofrecen una variedad de productos exóticos y locales que, si bien llamaron mi atención, no eran la razón principal por la que había venido a esta isla. Sin embargo, no estaba de más parar en algún restaurant para tomar una taza de té negro (Aunque, por supuesto, el té de algas aun era mi favorito) la cual, dada mi estatura, me la sirvieron en lo que parecía ununa taza de té muy poco ornamentada. No le di mucha importancia, no era la primera vez que me pasaba algo así ni sería la última seguramente.
  
Caminando por las calles de la ciudad me tope con una biblioteca donde seguramente podría preguntar los detalles de la misma. La biblioteca por dentro era bastante sencilla (no creo que sea la principal de la ciudad) pero no por eso menos bonita que otras. Esta contaba con varias estanterías de libros bien ordenados en un solo piso el cual media aproximadamente unos 50 metros cuadrados en total. En el centro de la biblioteca se encontraba el bibliotecario que atendía este turno.

Me acerque al escritorio donde se encontraba el bibliotecario intentando hacer el mayor ruido posible para que no le tomara por sorpresa; justo cuando éste levantaba la cabeza para ver que estaba llamando su atención, llegué de un salto a su escritorio y lo salude con una sonrisa de oreja a oreja.

“Buenos días, acabo de llegar a esta linda isla y me interesa saber un poco mas de la misma, particularmente quisiera conocer más sobre las zonas principales de Organ de las cuales asumo esta ciudad es una de ellas.” – le dije al bibliotecario sin dejar de sonreír. 

Después de unos instantes de clara confusión en la mente del bibliotecario, este asintió y, sin decir más, me acercó varios folletos los cuales describían varias zonas interesantes de la isla. Iniciando por la ciudad de Orange, en la cual había poco que notar de momento, fuera de su zona comercial y puerto contaba también con una iglesia – no sonaba a un sitio donde se organizara un grupo de esclavistas, por lo cual pase al siguiente folleto.

El segundo folleto servía de alerta a todos los civiles para no adentrarse mas alla de los ‘Viñedos Organ’ a causa de las altas temperaturas, ambiente inhóspito, y los varios grupos de bandidos que habían aprovechado las condiciones extremas de la zona para hacer de esta su territorio. Si había un grupo de bandidos ahí, no sería raro que convivieran con un grupo de esclavistas, por lo que me quede con este folleto.

Dando gracias al bibliotecario críptico, devolví los folletos y pegando una maroma hacia atrás, salte hacia el suelo y salí de la biblioteca.

Decidí dirigirme hacia el centro la ciudad de la misma forma de la que disfrutaba viajar, gratis. Regresando a la calle comercial de Orange, me centre en las conversaciones de los mercaderes cosa que me resultaba fácil gracias a que ellos solian pasar de mi por ser un Gyojin. Prestando atención a un grupo variopinto de mercaderes escuché las palabras ‘bandidos’ y ‘esclavistas’ emanar de la boca de estos por lo que decidí seguirles el paso. Al poco tiempo se montaron en unas carretas cargadas de víveres, principalmente naranjas en grandes cajas sin tapa, en las que decidí usar de cobertura para mi viaje con ellos. Acomodándome entre las naranjas, decidí que lo ideal sería tomar una siesta hasta llegar a nuestro destino.

Al despertar la mañana había dado paso a la tarde y la tarde me había recibido en los Viñedos Organ con una temperatura de la cual era sabio buscar la sombra por lo que me quede cómodo entre las naranjas en lo que bajaba el sol. Pasando la tarde, empezó a bajar la temperatura lo suficiente para aventurarme a salir de mis cómodas naranjas y caminar por aquellos viñedos.
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
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