[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 13 - Saint Fermín
#21
Cuando Pumba saltó a mi mano empecé a subirla antes incluso de que aterrizase sobre mi palma, pero no esperaba que al hacerlo se fuera a convertir en una nube de polvo oscuro como la noche sin luna — ¿Pumba? — al momento la nube de polvo se reorganizó para dar forma de gorila calvo de nuevo a Pumba, yo llevé mi mano al pecho, aliviado por ver que no se había muerto o algo así, pero al hacerlo teñí mi ropa del negro que había quedado en mi mano, comenzando a sacudir mi ropa con la mano limpia para intentar quitarme el polvo de encima, — Que mierdoink, no tengo más ropa que esta, no puedo mancharla en mi primer día fuera de la isla… — Me sorprendió qué Pumba empezase a gritar a un caracol, ¿Por qué lo llamaba “Muñones”? Que poco considerado, los caracoles no tienen ni brazos ni piernas, pero no es motivo para insultarlos así. Para mi sorpresa el caracol respondió devolviendo el insulto a la madre de Pumba, — ¿Por qué estáis discutiendo? Seguro que se puede arreglar hablándolo, oink. — Me senté en el suelo húmedo y ligeramente pegajoso de la isla para estar más cerca de Pumba y del caracol parlante.

Pumba siguió hablando con el caracol, manteniendo una conversación sorprendente, sobre todo por la forma tan prehistórica que tenía el molusco. Antes de comenzar la negociación que estaba por venir Pumba se presentó como Kisuke Kageyama, capitán de un ejército revuelto o algo así, no presté mucha atención al nombre porque el que dio para sí mismo captó mi atención. — ¿Kisuke Kageyama? Que listo es Pumba, así no lo reconocerán y la sorpresa del cumpleaños no se chafará. — Pensé, cuando Timón me dijo que era un gorila calvo pensaba que sería alguien más bien bruto y tonto, pero me alegraba de que no fuera así y me equivocase, me alegraba tanto que no pude evitar roncar con la nariz un par de veces, y esto pareció llamar la atención de Pumba, que me miró y me ordenó volver al barco, aunque seguía poniéndome motes raros, para preparar la cama de Zorak y que esté lo más cómodo posible cuando volvería, — ¡Entendido! — exclamé alto y claro, poniéndome en pie, — El barco con el toro negro, ¿Si? Voy ahora mismo, capitán Kisuke. — acompañé de un guiño cómplice, siguiéndole el juego con su apodo. Dicho lo cual me giré para ubicar el barco y empecé a caminar hacia él, era sencillo el camino, desandar lo que había andado con Timón hacía escasos minutos, y una vez en el barco me pregunté a mí mismo, — ¿Y quién es Zorak? ¿Y cómo sé cuál es su cama..? — esas eran buenísimas preguntas, pero fue un horrible momento para tenerlas, ahora que Pumba no estaba aquí para responderlas, pero a falta de información mejor sería prepararlas todas y así no habría problema fuera quien fuera Zorak, aunque pensándolo bien debía ser el nombre en clave de Simba o Timón.

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#22
Un grupo disuelto, una misión con dudosa credibilidad y una aventura truncada, de nuevo. Los ecos del pasado y los fantasmas del ayer atormentaban al estudioso mink, aquel con el linaje de los D que tendría que enfrentar a su amigo, y antiguo compañero, además de las consecuencias de sus actos. El descuido y constante caos del híbrido entre los terrestres y los marinos hacía que su fiel y más longevo compañero tuviera que - de nuevo - sacarle las castañas del fuego, teniendo que ir a jugarse su propia vida por tratar de recuperar la suya. Aunque ahora contase con un poder superior, no era capaz de dominarlo ni había trabajado lo suficiente con ello como para poder ser un rival contra la tripulación de monstruos que el azar del destino había reunido en el manglar que a todas luces parecía querer convertirse en la tumba de su compañero. Y por otro lado, el novato, inocente y para nada discreto nuevo integrante del improvisado grupo, vería su desempeño y desarrollo truncado por la inactividad. Unos saludos y unas palabras habían bastado para presentarse y haber podido recibir la orden de subir a bordo de un navío que no era el suyo, pero nada más, convirtiendo su papel en esta historia en las meras hojas de los árboles mecidas por el viento.

Ahora, con sus caminos separados y sus destinos inciertos, el triunvirato de revolucionarios se encontraba de nuevo en una situación variopinta y peliaguda, en la que cualquiera de ellos podría morir en cualquier momento, y el guardián que habían elegido para el barco no lo era tanto. ¿Sería este el final del afamado y valeroso trío revolucionario? ¿Conseguirían imponerse al destino y sobrevivir una vez más? ¿Acabarían por formar una mejor y más poderosa agrupación? Demasiado pronto para saberlo. Demasiado suertudos como para darlos por perdidos. Demasiado desdichados como para presuponerlos a salvo.



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#23
Kisuke estaba histérico de los nervios, ni siquiera le estaba relajando fumar, y eso que había encadenado 3 cigarros seguidos. De pronto, la voz de Ashura empezó a soltar improperios, hablando exageradamente alto, gritando cosas sobre el comunismo y un montón más de majaderías, como que había "pedido" a Zorak que se uniese a ellos o alguna estupidez por el estilo. Zorak era un tipo extremadamente leal aunque gustase de hacer las cosas a su manera, pero si escuchó claramente que decía que Zorak estaba inconsciente y que se verían en el manglar 23 donde por la módica suma de 300 mil berries, le devolvería a su amigo. No estaba seguro de qué esperar de aquella situación pero si tenía claro que estaría con toda su tripulación, tendría que ser cauto.

-Está bien Ashura, iré para allá de inmediato. No tengo tiempo que perder con vosotros así que, tenemos un trato.

Tras colgar la llamada, se acercó a Comilón McBacon y le miró unos instantes evaluando rápidamente la situación. No quería poner en peligro a aquel tipo que parecía tan bonachón como corto de entendimiento por lo que le explicó rápidamente la situación real para que pudiese tomar libremente una decisión.

-Escúchame atentamente Mister Panceta, tengo que ir a rescatar a Timón, su nombre real es Zorak, el mío Kisuke. Necesito que te quedes aquí en el barco y esperes a que regrese con Zorak, o regrese Simba. Seguramente estar con nosotros te ponga en peligro, somos del Ejército Revolucionario, y como estamos en una misión importante, Zorak te mintió. Tú puedes decidir que hacer, pero si te marchas, por favor, no menciones a nadie que has estado con nosotros.

Ni siquiera esperó a que el enorme cerdo respondiese, se puso en camino al manglar 23, con cautela evitando las aglomeraciones para que no le pudiesen tender una emboscada y con la capucha de su capa calada hasta las cejas para ocultar su rostro en la mayor medida de lo posible. Estaba muy preocupado con toda la situación pero, también, un sentimiento de animadversión hacia los que habían atacado a su amigo se instaló en su mente. No obstante, era plenamente consciente de que su prioridad era sacar a Zorak de ahí y ponerlo a salvo por lo que evitaría la confrontación en la medida de lo posible.

resumen de turno

karma

akuma no mi

inventario

off
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#24
Por suerte Pumba no tardó en aparecer, le iba a poder preguntar por fin quién era Zorak y cuál era su cama, aunque ya había dejado todas preparadas. Pero por como me miraba parecía que lo que menos le interesaba ahora mismo era que había cumplido con mi misión de ir al barco para dejar la cama lista para cuando llegara Zorak. Por fin habló revelandome que su nombre real era Kisuke ¿Cómo que no se llamaba Pumba? ¿Y qué iba a ser lo siguiente que me iba a decir? ¿Que no fuera un gorila calvo? Intenté esperar a preguntárselo cuando acabase de hablar porque a cada frase me sorprendía más. No sabía qué era eso del ejercito revolucionario, pero Pumba, o Kisuke como decía que se llamaba en realidad parecía muy preocupado por su amigo. Yo todavía recordaba a mi amiga y como habría dado lo que fuera para que siguiera todavía con vida. De forma inconsciente me lleve la mano zurda al pendiente que colgaba de mi oreja izquierda acariciándolo por escasos segundos.
  
Kisuke parecía que sí decía la verdad en esta ocasión y que se preocupaba por Zorak, así que doblé mis rodillas un poco y puse ambas manos en cada uno de los muslos, inclinando muy ligeramente mi espalda hacia delante. No tenía otro sitio al que volver y, aunque con mentiras, los tres minks parecían simpáticos. Podía cuidarles el barco mientras ellos solucionaban sus problemas, no tenía nada mejor que hacer y necesitaban ayuda. Me gustaría que volvieran pronto para que me contaran más cosas sobre ese ejercito revolucionario, la misión que tenían o incluso sobre las aventuras que habían vivido. Me gustaba estar entre minks, raza con la cual he estado viviendo toda mi vida, así que conocer a un trío que tenían su propio barco y que formaban parte de un grupo mayor podía ser muy interesante, porque yo también había estado en una especie de ejercito, si se podía llamar así a la guardia de mi aldea, así que solo hacían que llamar más mi atención este nuevo grupo.

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#25
Tanto Kisuke como Comilón parecieron ser sinceros el uno con el otro en última instancia, y el primero de estos se vio cargando con una responsabilidad enorme a cuenta de los errores de su compañero y fiel amigo, intencionados por su mal obrar, o no, por su inocencia.
Sus motivaciones y gustos eran tan diversos como los azares del destino para hacerlos estar allí, pero ahora sus caminos recorrían la misma senda: Recuperar a Zorak y reunirse con Bambú. Tanto es así, que ponerse de acuerdo Comilón y Kisuke parecía la primera mota de luz en la oscuridad, y siguiendo con la racha de mala suerte que acompañaba al escuadrón revolucionario, parecía un milagro, como el nuevo poder del antiguo pescador. Ahora, su destino estaba en manos del "Mata-Héroes" un hombre dificil de tratar y con la paciencia inversamente proporcional a lo largas que tenía las manos.
Fuera cual fuera el camino que adoptasen en los próximos días, que se convertirían en semanas... el grupo no estaba del todo preparado para el destino que les aguardaba en aquella isla, que se iba a convertir en el mismo infierno en cuestión de dos meses y que, si no tenían el suficiente cuidado, podría ser su propia tumba. Todo dependería de lo que fueran capaces de preparar en este tiempo, de su trabajo en equipo y de sus verdaderos intereses... Evitar los problemas no iba a ser siempre solucionarlos, y enfrentarlos no iba a ser siempre salir victorioso. Para cada situación habría una resolución, y para cada resolución un razonamiento. Lo único a lo que podrían aferrarse para tener más probabilidades ante cualquier traspies, sería a la lealtad y a la confianza.
Ahora, la calma precedía una tormenta.



Resumen


Fin primera parte
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