Sasha miraba de forma seria a Garnet, esperando que el músico saliera por patas del camarote de la actual capitana de los Alas Negras para no tener que usar su kanabo en un espacio tan cerrado. La semioni adoraba romper cosas, pero le tenía demasiado respeto a Triana como para ponerse a romper sus cosas. En su lugar, el skypiean suspiró mientras se quejaba de que no estaba siendo un marrano, esa vez, como bien había matizado de ser cierto. La risa de la doctora de la tripulación llamó su atención consiguiendo que bajara el kanabo hasta apoyar la punta en el suelo mientras la miraba con la ceja derecha alzada y giraba ligeramente la cabeza hacia su diestra. No entendía nada. Enseguida la mujer con cicatrices le explicó que estaba todo bajo control y que si quería unirse a ellos con un molón gesto apuntando al suelo ¿Acaso aquella mujer no se cansaba de molar tanto? Pero Garnet no tardó en irse de la lengua diciendo que solo le había mirado el pecho una única vez a Triana, la rubia no pudo evitar rodar las pupilas de sus ojos poniéndolos en blanco por un segundo antes de coger su gigantesca toalla de pelo – ya que era acorde a su tamaño – y tirársela a Garnet en la cara con fuerza, si no podía usar su kanabo por lo menos se quedaría a gusto.
La joven se sentó en el suelo con las piernas cruzadas cuando se lo dijo el pelirrojo – dejando antes su kanabo apoyado en la pared más cercana y que no estuviera cerca de nada que pudiera romper las cosas de Triana – pero volvió a fruncir el ceño cuando notó que las puntas de su largo cabello rubio rozaba el suelo. Sasha chasqueó mal la lengua mientras se llevaba el pelo hacia delante por cada lado de su cuello, cayendo hacia delante, se había dejado el coletero en su camarote y por un momento pensó en ir, pero entre que Triana le había ofrecido asiento y que se suponía que iban a hablar de algo importante no se quería perder nada. Mientras pasaba todo su drama de chica joven de pelo largo, cayó en cuenta de la frase completa de Garnet, consiguiendo que lo volviera a mirar cuando le comentó lo de la capa de humo en el techo. La semioni miró hacia el techo comprobando que efectivamente estaba ahí, parecía que aunque hubiese abierto la puerta el humo se negaba a separarse de Triana. No le gustaba el olor a tabaco pero, por desgracia, ya se había acostumbrado por Tobías después de tantos años, lo que parecía era que la mujer con cicatrices le ganaba por goleada al vaquero en el tema de fumar. Las palabras de Garnet le hicieron recordar que la doctora iba a decir algo importante así que la miró. — Pues si no te está molestando el baboso de mi compitrueno no hay problema, supongo. A ver qué es eso tan importante que nos tiene que decir Triana — dijo expectante mirando a la mujer con los ojos bien abiertos y brillantes, tal vez era una súper técnica para cargarse a la gente o el secreto de algún tesoro. Sasha estaba situada delante de ambos piratas, y como Garnet había girado su cuerpo levemente, ahora se encontraban en un triángulo formado entre los tres para verse bien todos.
Asentí ante el comentario de Garnet sobre mis pechos. Ciertamente, solo le había pillado una sola vez mirando de forma indiscreta, así que tenía que darle la razón, sobre todo para evitar que Sasha le abriese la cabeza. Parecía más interesado en lo que iba a contarle que en mí. Me parecía extraño, pero lo prefería. Por suerte, Sasha escuchó nuestras explicaciones y le bastaron para tranquilizarse. Su relación me daba hasta un poco de ternura. A pesar de la mente pervertida de Garnet y de los arrebatos de Sasha, eran como hermanos, prácticamente familia. También me hacía gracia esa forma de la que se llamaban, “compitrueno”. No sabía de dónde venía esa expresión, pero denotaba que tenían un alto nivel de complicidad.
No me preocupé por el humo de los puros, flotando por toda la parte superior del camarote. Lo único que me fastidiaba era no tener más botellas de alcohol. Por lo menos había podido vaciar la de mi camarote con antelación para contarles lo que tendría que haberles dicho hacía tiempo. Me incliné hacia la mesita de noche y abrí el cajón para sacar un par de hojas de periódico arrugadas. Desplegué la primera de ellas, una en blanco y negro con dos noticias. En el titular de la segunda se podía leer claramente el apellido de mi familia:
Hoja de periódico
—Creo que no os lo había dicho, pero mi familia tradicionalmente ha estado ligada a la marina, mis bisabuelos eran marines, mis abuelos eran marines y mis padres también. Pero no solo eso, son una familia con cierta relevancia, supongo que hay bastantes personas por el mundo que conocen nuestro apellido. No os voy a aburrir con historias, pero no me gustaba esa vida y al final acabé siendo repudiada por mi madre. Ahora por lo visto tienen un nuevo heredero al que amargarle la vida —dije señalando la hoja de periódico —. Pero si solo fuera eso… Han hecho cosas terribles, ya sabéis de qué son capaces los marines. No voy a perdonar nunca a mi madre, así que si alguna vez volvemos a los Blues pienso ir a mi isla natal y arrasar con su base de la marina y con esa mansión en la que viven cómodamente para que hablen, y con razón, de mi familia. Ya le he dicho a Garnet que no tendríais por qué venir conmigo, pero se ha empeñado en acompañarme.
Desplegué también la otra hoja que guardada doblada en cuatro partes. Esta era un wanted en el que también aparecía mi apellido acompañado del nombre y la foto de mi hermano.
Wanted
[img]
—Y esto tampoco os lo había dicho, aunque no tiene mucha importancia. No soy hija única, este es mi hermano mayor. No tengo ni idea de qué ha hecho ni por qué tiene recompensa por su cabeza, no hablo con él desde que me fui de mi isla hace años, pero quedaos con su cara, porque es un cabrón de narices. Si tuviese una foto de mi madre también os la enseñaría para que intentaseis no cruzaros con ella. En resumen, si conocéis a alguien con mi apellido salid corriendo o aseguraos de ser los que peguéis el primer golpe. ¡Aarraarraaaha! ¿Lo ves, Garnet? Al final tu familia no va a ser tan mala. Por lo menos no quieren matarte.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
A pesar de las explicaciones - veraces como la vida misma - sobre el comportamiento - para nada baboso a excepción de una mirada traviesa - que había tenido en aquella ocasión Garnet, la semioni no dudó en tirarle su toalla tamaño XL a la cara cuando mencionó que le había mirado tan solo una vez las tetas.- ¡Auch! - Se quejó el pelirrojo al sentir el trapo mojado en toda la jeta.- Bueh... Al menos no ha sido un garrotazo en todo el chirimbolo... - Agradeció que Sasha no se hubiera excedido de más, tanto por el bien del skypiean como de la integridad del camarote de la espadachina. Mientras se quitaba la enorme toalla de su cara - que casi le cubría todo su torso además -, Garnet pudo notar como su querida hermanita estaba algo incómoda por su mojado pelo que le llegaba hasta el suelo de lo largo que era. Era raro ver a la rubia sin característica coleta, ¿se la habría dejado en su habitación? A juzgar por su carácter, parecía el caso.
Antes de que Triana empezara a contar lo que tenía que transmitirles, Garnet se levantó, una vez que la semioni ya se había sentado.- ¿Te jode el pelo, colegui? - Preguntó, mientras se desplazaba hasta quedar a su derecha, quedando entre la espadachina y su hermanita.- Te voy a hacer una trenza molona mientras escuchamos a Triana, ¿te hace? - Propuso el músico, conforme agarraba la larga cabellera de la adolescente y empezaba a dividirla en tres grandes mechones para ir entrelazándolas entre ellas. Aunque ya le había hecho alguna que otra trenza alguna vez a Aurora, hacerlo en formato gigante iba a ser todo un desafío, pero nada de lo que pudiera preocupar al gran Garnet Matlock.
Estando ya listos, Triana se acercó a su mesita de noche, sacando de su cajón dos hojas que parecían ser de un periódico.- Eso es... - Pensó, al fijarse en la noticia que estaba mostrando la rubia, dónde señalaba el apellido que ella misma poseía. Tenía pinta de que, la misma duda que tenía desde hace tiempo y que, había estado a punto de preguntar hasta hace no mucho, iba a ser resuelta esa misma tarde. La vicecapitana de la banda empezó a explicar que, desde hacía varias generaciones, toda su familia había servido fielmente a la marine, siendo una de gran renombre.- Así que eso era... - Se dijo a sí mismo, mirando con seriedad a la doctora, a la par que seguía trenzando el pelo de la semioni. Sinceramente, de primeras le sorprendía que alguien con tanto odio hacia la marina, pudiera haber formado alguna vez parte de la organización, sin embargo, tenía sentido que, conociendo la hipocresía que se escondía tras la institución de primera mano, se arraigara en sus adentros ese rechazo. Además, hasta hace nada comentó que, el motivo tras su viaje, era buscar a un pirata que le ayudó durante su adolescencia, ¿sería dicha persona un punto de inflexión en su vida? Aunque esto último era una mera hipótesis, casi que lo primero lo confirmó la propia mujer, confesando que aquella vida le desagradaba, alegando que habían hecho cosas horribles y que jamás perdonaría a su progenitora hasta el punto de que, en un futuro, pensaba llegarse a su mansión y base de la marina y arrasar con ellas.- ... - Garnet permaneció en silencio, incluso cuando resaltó el que no deberían ir con ella, pero atendiendo a la convicción que había tras sus palabras y a que parecía que aún tenía más por contar, decidió no decir nada aún.
Para rematar la fiesta, Triana enseñó un cartel de recompensa, de un hombre con gorra y cicatrices llamado Theodor Tempesta, con una cifra por su cabeza de 400 millones, ni más ni menos. Efectivamente, se trataba de su hermano, alguien con quién la mujer recomendaba no encontrarse ni cruzarse al ser un cabrón de cuidado. Añadió que, realmente, cualquiera que tuviera su apellido, era mejor o atacarle o huir a la primera de cambio, declarando que si tuviera una foto de su madre la enseñaría.- La vieja de Triana... - En ese momento, a pesar de toda la seriedad de la conversación, no pudo evitar imaginarse a una Triana, algo más madura, en un traje de marine ajustado y apunto de reventar por las curvas de la mujer.- Me pongo malo pueje... - Empezó a sangrar por la nariz ante tal excitante imagen mental, parando de hacer la trenza de Sasha y tapándose tanto la nariz como la boca con ambas manos.
La risa de la rubia lo sacó de su estado de lujuria, alegando que al menos su familia no le quería ver muerto. Y era cierto, a pesar de que ambas situaciones eran algo parecidas de base, en lo que al rechazo familiar concierne, la situación de la rubia era mucho más grave. ¿Matar a su propia hija? Y pensaba que el mero hecho de sacarlo a patadas de su ciudad natal era horrible. Garnet se limpió la sangre de su nariz, mientras sentía como su sangre hervía. No sabía que clase de cosas terribles serían las que habría hecho su familia o su madre, pero conociendo a Triana, debía ser algo realmente serio.- ¿Qué no vamos a ir contigo? - Preguntó con su ceño fruncido y rechinando los dientes.- ¡No me jodas Triana! - Espetó con rabia por lo que habría tenido que sufrir la espadachina durante su infancia.- El menda no tiene ni puta idea de lo que te ha podido hacer exactamente tu vieja sabrosa, pero van a pagar... - Siguió, chocando en ese momento su puño derecho hacia la palma izquierda.- ¿Quieres arrasar con ellos y con su base? ¿Quieres ir a Laugh Tale para buscar a tu viejo amigo? - Preguntó, inclinando la mitad superior de su cuerpo hacia la mujer llena de cicatrices.- Somos amigos, ¿es o no es? En el momento en el que subimos en el mismo yate tus problemas e intereses son los nuestros, por imposibles o peligrosos que sean. - Sentenció de forma firmemente, exhalando aire por su nariz y volviendo a erguirse para dedicarle una mirada ahora a su compitruena y asentirle en silencio.- Luego sigo con tu trenza, colegui. - Dijo, tras descolgar a Sabertones y dejarlo en el suelo junto a Sasha, mientras se dirigía hacia la puerta de la habitación.- Voy a salir un momento a enfriarme, puedes aprovechar para preguntarle a Sasha las dudas que tenía en tu mollera, ¿es o no es? - Propuso, mirando de reojo a Triana para, seguidamente, salir de la habitación.
- Malditos marines... - Refunfuñó, empezando a caminar hacia la cocina mientras dejaba a solas a las dos rubias. La situación le había llevado tan al extremo que ahora no sabía si se había pasado al hablarle en ese tono a Triana.- El menda jura que no volverá a fantasear con la madre de Triana. - Se autoimpuso el pelirrojo, notando como un pequeño hilo de sangre descendía por la nariz de Garnet. Pero es verdad que alguien que había hecho sufrir a la doctora, no se merecía ser fruto de las mayores pasiones del músico... ¿O quizás sí? ¿Y si seducía a su madre bajo el pretexto de que era una persona de bien, se la trajinaba y luego le hacía vivir una de las mayores vergüenzas y humillaciones de su vida? - Puejeje... - Se limitó a reír ante su plan increíblemente malévolo y marrano a partes iguales mientras llegaba a la cocina.- Muy bien, a ver que encuentra el menda por aquí. - Se dijo a sí mismo el pirata, dirigiéndose en primer lugar hacia la despensa, admirando una buena pieza de piña.- Un zumito para mi compitruena, ¡hecho! - Exclamó, empezando a pelar la fruta para, seguidamente, cortarla en cachos y licuarla - a excepción de un trozo - junto a un buen vaso de agua fría y un poco de azúcar para obtener el delicioso jugo que tanto le gustaba a su hermanita. Lo vertió en un vaso de copa, le colocó el trozo de piña sobrante en uno de los filos de la copa y una pajita multicolor para que pudiera beber de ella, todo tamaño semioni.
Lo siguiente era preparar alguna bebida para Triana. En esta ocasión, fue directo a la bodega para agarrar una de las muchas botellas de ron que se empinaba la muy borracha. Aunque darle la botella en sí sería más que efectivo, pensó en que debía prepararle algo más elaborado a modo de disculpa por haberle hablado de esa manera. Con suerte contaba con los ingredientes necesarios para hacer un buen cóctel. En primer lugar, vertió unos 50 ml de ron en una coctelera para, seguidamente, coger un par de limas, exprimirlas, y echar ahí el jugo resultante. Terminó por añadir casi una decena de hojas de hierbabuena y unas dos cucharadas de azúcar para, seguidamente, empezarlo a agitarlo todo en la coctelera. Después de estar sacudiéndola durante cosa de un minuto, lo echó todo en una copa - esta vez tamaño humano - y le añadió un pequeño parasol en el filo de la misma. Por último, quedaba la bebida de Garnet.- O sea, ¡el menda! - Eso es, tú... Digo, ¿qué? ¿Acabamos de romper la cuarta pared? No importa. El caso es que el pelirrojo tan solo se cogió una litrona de cerveza y, agarrando las tres bebidas con sumo cuidado, se dirigió hacia la habitación de Triana.
- Ya está el menda, ¡y viene con bebidas! - Comentó, sin saber de que habrían hablado o como estarían en ese momento.- Un zumo de piña cojonudo para mi compitruena. - Dijo, acercándose a Sasha por su izquierda y cediéndole la copa.- Y un buen mojito para Triana, ¿es o no es? - Rodeó a la semioni por detrás, para acabar a su derecha y acercarse a la espadachina, extendiéndole su bebida.- Y perdona si te he hablado algo mal... - Comentó con una sonrisa incómoda y mirando hacia abajo.- Es que... Argh, ¡putos marines! - Exclamó enervado, mientras quitaba el tapón de la litrona con el pulgar derecho y apartaba con cuidado a Sabertones para sentarse en el suelo, entre Triana y Sasha.- ¿Os hace brindar? - Propuso, con una amplia sonrisa mientras extendía su brazo derecho con la botella hacia el frente.
Los ojos de Sasha empezaron a brillar – como si tuviera miles de estrellas dentro de ellos – ante la propuesta de Garnet de hacerle una trenza. Todo lo que hacía el chico molaba mucho así que el peinado iba a ser la caña — ¡Dale caña compitrueno! Va a ser como tener mi cola de rinoceronte de tres cuernos en la cabeza — dijo emocionada intentando contener la emoción pues quería dar pequeños saltitos de alegría. En ese tiempo, Triana aprovechó para acercarse a su mesita de noche y enseñar una hoja del periódico. La semioni inclinó ligeramente la cabeza hacia la derecha mirando de forma confusa la noticia mientras escuchaba de forma atenta a la mujer. A la rubia le sorprendió saber que Triana venía de una familia de marines, ahora empezaba a entender porque los odiaba tanto. Empezaba a pensar que los marines no eran tan buenos como se les veía, Joe le pareció amable en su primera interacción, pero era verdad que parecía que había cambiado mucho o le habían cambiado mucho desde dentro. No había acabado de procesar todo cuando la mujer enseñó un cartel de se busca de un chico haciendo que la joven frunciera el ceño. Resultaba que era el hermano mayor de Triana, un cabrón según ella y debían andar con ojo.
Garnet paró de hacer la trenza, pero no le dio importancia pues lo que había dicho la doctora era muy importante. El músico se indignó ante todo lo mencionado y le aseguró a Triana que irían con ella, Sasha por su parte asentía a todo lo que decía el cocinero y sin darse cuenta asintió cuando le dijo que luego seguiría con su trenza — Oye, yo quiero mi trenza — se quejó en vano cuando su hermano de otra madre ya se había ido, por lo que solo pudo inflar los mofletes. No le duró ni un segundo pues enseguida volvió la mirada hacia Triana — Alguien tendrá que llevarte — le guiñó el ojo esperando que entendiera que se refería a ella porque era la navegante — Ahora somos de la misma tripulación, la misma familia, si esa vieja es idiota y te ha hecho daño nosotros la vamos a reventar ¡Cuenta con mi kanabo! — dijo orgullosa antes de escuchar lo que le tuviera que decir.
Tras unos minutos Garnet volvió con las bebidas — ¡Zumo! — gritó feliz mientras lo agarraba con ambas manos y con una gran sonrisa en la boca. Tenía un trozo de piña en el filo y la caña era multicolor ¡eso sí que era un buen servicio! Fue directa a empezar a beber el zumo cuando el skypiean propuso brindar, consiguiendo que la semioni parase en seco — ¡Sí! ¿Por qué brindamos? — preguntó pensativa.
Mientras hablaba, Garnet peinaba a Sasha. A pesar de ser un cerdo, tenía su lado sensible. Ambos me escucharon en silencio y sin interrupciones, excepción del sangrado de nariz de Garnet, que ignoré completamente. No quería ni pensar a qué se había debido, mejor no intentar entender una mente tan perturbada. Sin embargo, no dudó en apoyarme con firmeza cuando terminé de hablar. Era lo que imaginaba que diría. De hecho, estaba segura de que era lo que dirían todos si conociesen la historia. Yo también haría lo mismo por ellos. Al fin y al cabo, éramos un grupo de desgraciados con sueños casi imposibles. Si queríamos llegar a algún lado debíamos apoyarnos, pero ya no se trataba solo de interés, realmente nos habíamos involucrado tanto entre nosotros que buscábamos la felicidad de los demás. Podría decir incluso más. Estaba dispuesta a dejar de lado mis objeticos, aunque fuese momentáneamente, para que ellos alcanzasen los suyos.
Tras sus palabras de ánimo, dejó la trenza de Sasha para salir un momento. Mientras tanto, Sasha ratificó las palabras de Garnet. Me gustaba la idea de Sasha golpeando con su kanabo a mi madre. De momento lo veía improbable, pero quién sabía. Cada vez nos íbamos volviendo más fuertes, nuestras habilidades incrementaban a medida que entrenábamos y conocíamos más del mundo. Todavía estábamos lejos de ser una amenaza real para el Gobierno Mundial, pero si continuábamos fortaleciéndonos y, no solo eso, consiguiendo apoyos y contactos, a saber hasta dónde podíamos llegar. Teníamos que continuar avanzando, a pesar de la ausencia de Yamamura, para conseguir lo que nos propusiéramos, incluso encontrarle. Ahora más que antes lo veía claro. No podíamos desanimarnos por los baches en el camino, aunque el bache fuese perder a un capitán. Nosotros continuábamos en pie.
—Oye Sasha… —empecé a decir pensando en que ahora conocía la historia y las motivaciones de Garnet, pero no la suya. Tan solo sabía que quería volverse extremadamente fuerte, aunque no conocía el porqué ni si eso era algo secundario para alcanzar otro objetivo. En ese momento, Garnet llegó con unas bebidas. Me gustaba esta nueva faceta suya, cada vez estaba más complaciente y pasaba algo más de tiempo cocinando y preparando bebidas. Ni siquiera sabía que con lo que teníamos se pudiese preparar un cóctel. Luego le haría la pregunta, pero ahora era el momento de celebrar. La idea de Sasha fue excelente. Cogí el mojito que me dio Garnet y lo alcé para brindar.
—¡Por los mares que nos quedan por surcar, por las islas que nos quedan por conocer y por la tripulación que hará posible lo imposible! —dije llevándome el vaso a los labios para dar un trago.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Las sonrisas y alegrías no tardaron en llegar cuando Garnet volvió con sus improvisados cocteles al camarote de Triana. Sasha, en un abrir y cerrar de ojos, ya tenía entre sus manos el zumo de piña que con tanto detalle y mimo le había preparado mientras que Triana aceptó de buen agrado el mojito con base de ron. La semioni, feliz de disponer de una de sus muchas fuentes de energía, iba directa a llevarse el jugo tropical hacia su boca hasta que, el músico, propuso un brindis, preguntando seguidamente por qué deberían chocar sus bebidas. Garnet se quedó pensativo y dubitativo durante unos pocos segundos. Ciertamente, motivos para brindar no les faltaba, encontrar a Yojimbo, cumplir sus sueños, darle una lección a la familia de Triana, ligarse a muchas titis... Era más difícil escoger algo cuando disponías de un abanico tan amplio de posibilidades.
Afortunadamente, Triana, tan capaz y resolutiva como siempre, cortó de tajo todas las dudas de Garnet, y alzó su vaso, brindando por todo el viaje que les quedaba aún por recorrer y por ellos mismos, por todos y cada uno de los Alas Negras que serían capaces de convertir lo imposible en una realidad. Y el pelirrojo no dudaba de que aquello fuera así. Todos y cada uno de los miembros que componían esta banda, y esta familia, eran extraordinarios y únicos a su manera. Cada uno con sus flaquezas, por supuesto, pero que, al final, se compensaban con las fortalezas de otro siendo, en conjunto, un equipo imbatible. O al menos así lo sentía el skypiean. Sabiendo que eran capaces de lograr lo que fuera, Garnet ya había encontrado el motivo por el que brindar por lo que, sin deshacer su sonrisa alzó su litrona de cerveza hasta chocar con el vaso de Triana.- ¡Por nosotros y que podamos cumplir todos nuestros sueños! ¿Es o no es? - Añadió, pasando a beber rápidamente y con energía un buen trago de su brebaje mágico, sintiendo en su alma y espíritu una gran satisfacción y sentimiento de unión.
Una vez terminó de unirse Sasha al brindis, Garnet apoyó la botella sobre la superficie del suelo, mirando intercaladamente a su compitruena y a la doctora.- Bueh, ¿y de que habéis cascado mientras estaba con las bebidas? - Se interesó, con tal de seguir el hilo de la conversación anterior, pasando a volver a agarrar la litrona y darle otro buche.- ¿Se ha perdido mucho el menda o qué? -