[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Kuro no Bogyu VS Patriota
#11
El Patriota PX-00 notó gracias al sonar que había activado como Don Bambú se alejaba de él antes del potente disparo y la consecuente explosión. Un llanto infantil se escuchó en la zona en la que estaban los adolescentes, quienes no les dio tiempo a huir pese al aviso de Comilón, parecía que un chico más joven – de unos diez años de edad – que estaba cerca de ellos y se había libado de la explosión por la distancia, pero el miedo y los cadáveres chamuscados de sus amigos le tenían paralizado de miedo, solo podía llorar mientras temblaba en el suelo abrazándose a si mismo. Fue entonces cuando el mink panda hizo su ataque al desaparecer todo rastro de la explosión, el suelo se movió bajo el robot haciendo que volviera a perder el equilibro a causa del extraño fenómeno. El gran mink cerdo también aprovechó el momento para atacar a la gran maravilla tecnológica del Dr. Omp, haciendo un certero ataque antes de que se levantara diciendo que iba a buscar ayuda.
 
El ente mecánico analizó la situación en su ordenador antes de recibir un mensaje por parte del almirante, había una nueva directriz en su misión. El Patriota PX-00 se empezó a levantar poco a poco a causa de las heridas y los últimos golpes recibidos, estaba siendo más lento de lo normal al verse afectado todo su cuerpo en el proceso, las chispas se escuchaban de forma intermitente a causa de los cortocircuitos recibidos por los daños y no pudo evitar hacer pequeños espasmos en el proceso. Empezó elevando su torso para quedarse sentado a la vez que apoyaba las manos en el suelo, entonces dobló las rodillas e impulsándose con los brazos, por fin pudo incorporarse poniéndose en pie, quedando enfrente de Don Bambú y mirándolo fijamente – a diez metros de él y a otros diez metros de Comilón – listo para ponerse en guardia y seguir con el combate.
 
 

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Vitalidad: 3073 - 1207 = 1866
Energia: 2510 + 30 = 2540
Espiritu: 400 + 0 = 400
#12
Tras haber golpeado con el Bearquake a aquella abominación tecnológica, el robot volvió a perder el equilibrio al momento, dándole a Comi suficiente tiempo para escapar. El cerdito valiente, no obstante, optó por dar un último golpe de despedida antes de irse corriendo a buscar ayuda. Le gustaba el valor que demostraba, para qué negarnos. Lo único que esperaba es que el robot no la tomase con él mientras estaba huyendo. Además estaba el tema del niño... Los llantos de un infante en el área donde antes había unos adolescentes y ahora había cenizas y cuerpos carbonizados le indicaron al panda que otra vida estaba en peligro. Así pues, tenía por un lado a un malherido Comi que necesitaba atención médica urgente y por el otro a un niño que no soportaría el menor impacto de aquella máquina de matar. —¡Eh! ¡Huye de aquí antes de que sea demasiado tarde! —Le alertó el panda. Era capaz de sentir en el aura del niño que estaba muy asustado, quizás completamente paralizado por el miedo, como si hubieran ejercido sobre él una onda de haoshoku. Sin embargo, no podía arriesgarse a ir a por el niño para sacarlo de allí, porque entonces aquel ser metálico cargaría con toda probabilidad hacia él y el niño moriría aunque no fuera él el objetivo del ataque.

Mientras emitía una serie de incesantes chisporroteos, la máquina había empezado a levantarse lentamente. En primer lugar levantó el torso y apoyando las manos en el suelo. Supo que tenía que actuar rápidamente si quería que aquel niño tuviera la oportunidad de escapar. —¡Yo lo retendré! —Alzando su zarpa derecha hacia un lado, Don Bambú empezó a cargar hacia el robot mientras este apoyaba los pies en el suelo tras haberse impulsado con las manos. A mitad de camino, el robot ya estaba en guardia y mirando al panda. —Zarpa negra — La afilada zarpa derecha del panda buscó la pierna izquierda del robot, que era lo más asequible en aquel momento, y provocaría chispas al rasgar la superficie del metal. Pero Don Bambú no pretendía terminar ahí. Cerrando su puño izquierdo lanzó un potente puñetazo al mismo punto donde acababa de impactar para terminar de abollarlo. Después, como había acortado la distancia hasta un metro para poder alcanzar con sus golpes al Patriota, empezó a retirarse hacia atrás con la guardia en alto una distancia de cuatro metros, tratando de incitar a la máquina a seguirle a él.

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Vitalidad: 4729 + 0 = 4729
Energia: 1268 - 115 = 1153
Espiritu: 1387 + 29 = 1416
#13
Aunque no lo viera directamente estaba claro que el robot se movía, los sonidos de chispas lo delataban, pero había algo más que el robot, al escuchar un llanto el cerdo gigante se detuvo en seco, quedando clavado a 10 metros del Patriota, de lo alto de la raíz provenía un llanto, ¿Había supervivientes? Cuando me giré hacia Panda mis conjeturas se confirmaron, estaba gritando que se pusiera a salvo, que huyera, pero dada la situación actual era algo más fácil decirlo que hacerlo, el pobre niño debía estar aterrado por lo que acababa de ver, y Panda no iba a poder hacerse cargo de ese infante mientras el engendro mecánico estuviera por la zona, era mi deber tomar la responsabilidad de llevar al civil a un lugar seguro, que sería cualquier lugar que no fuera este en el que nos encontrábamos los cuatro. El robot se levantó con dificultad, debíamos haber dañado seriamente su cuerpo, pues se movía de forma errática. No había tiempo que perder, así que recorté los dos metros que me separaban de la raíz que nos había alejado de Kisuke y cuando estuve lo suficientemente cerca como para poder tocarla con mi mano salté con todas mis fuerzas para ahorrarme trepar la mayor parte del muro natural que se interponía en mi camino, llegando a la cima y observando al robot levantarse.

Cuando se levantó, Don Bambú fue a asegurarse de mantenerlo ocupado, propinándole un zarpazo y un puñetazo, con suerte me dejaría en paz por un rato y se centraría solo mi camarada blanco y negro, permitiendome acercarme y consolar al infante que lloraba solo y desconsolado. — ¿Estás herido, pequeñoink? — pregunté, comenzando a acercarme, lo había ignorado durante la subida pero el dolor de la quemadura por la explosión seguía ahí, y no parecía que fuera a irse en poco tiempo, — Es peligroso estar aquí, oink. ¿Qué te parece si te subes a mi y nos vamos a un lugar seguro? Así el robot malo no podrá hacerte daño. — intenté llenar mi voz de optimismo y positividad para transmitirle esos sentimientos al joven inocente que había sido atrapado en el fuego cruzado de una guerra que no debería ni conocer con esa edad, poco a poco me fui acercando, tendiendo mi mano con la palma hacia el cielo por si quería acercarse a ella y subir, facilitandome su rescate y además asegurando su supervivencia, si estaba conmigo podría salvarse, aunque quizá la imagen de un enorme gorrino en mawashi no fuera la que más invitaba a acercarse, era consciente de ello, pero dada la situación, si el robot volvía a lanzar uno de esos láseres explosivos y el chico seguía en el sitio… Su destino sería tan negro como las cenizas de sus compañeros.

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Vitalidad: 557 - 100 = 457
Energia: 887 + 11 = 898
Espiritu: 561 + 0 = 561
#14
El niño estaba tan asustado que no escuchó las palabras del mink panda, solo podía temblar de miedo mientras olía la carne quemada de los jóvenes adolescentes que había decidido seguir. En ese momento se estaba dando cuenta del gran error que había sido, pues los pies le temblaban y le era imposible ponerse en pie. Todo eso ocurrió antes de que el ente mecánico por fin se pusiera en pie, recibiendo la atención de Don Bambú, quien con su valentía, quiso enfrentarse completamente solo al Patriota PX-00. Una vez el robot se incorporó, el valeroso mink le lanzó un zarpazo certero en su pierna izquierda seguido de un puñetazo. Un liquido oscuro empezó a emanar de la herida causada por las afiladas garras del mink revolucionario, le había causado una nueva herida, la cual aumentaba el fallo del sistema al sumarse con la quemadura que había recibido por culpa del rayo láser que había usado con anterioridad. En esta ocasión el daño había sido algo menor por lo que el extraordinario ente creado por el Dr. Omp se encontraba bien para seguir. Así que se empezó a elevar medio metro del suelo – aumentando el poder de sus turbinas – antes de eliminar la distancia que le separaba de Don Bambú y atacándole de frente mientras elevaba ambas manos y las juntaba sobre su cabeza. En un abrir y cerrar de ojos, el Patriota PX-00 se encontraba sobre el mink panda y fue entonces cuando descendió sus manos con toda la fuerza que tenía hasta impactar en la cabeza del mink. El potente golpe fue demoledor, pero el ser mecánico no se movió después del golpe, solo le separaba de Don Bambú un metro de distancia mientras el robot seguía en el aire.
 
A la vez que seguía la batalla entre Don Bambú y el Patriota, Comilón fue hasta la raíz en busca del joven asustado, quien al escuchar la voz tan cerca de él levantó la mirada asustándose ante el enorme mink cerdo y alejándose por instinto — ¡No me hagas daño, por favor! Tengo mucho miedo, yo solo quería estar con mi hermano mayor y sus amigos, quiero irme a mi casa — suplicaba entre sollozos y sin dejar de temblar. Pero el joven rubio de ojos azules escuchó la amabilidad de Comilón y ante la promesa de irse de aquel lugar aceptó, resbalando por la raíz hasta la palma de la mano del mink. El inocente niño confió en las palabras del revolucionario de más de doce metros, quedándose sentado en la palma de este abrazándose a sus propias piernas mientras seguía temblando de miedo y se quitaba las lagrimas a la vez que hipaba.
 
 

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Vitalidad: 1866 - 875 = 991
Energia: 2540 - 1160 = 1380
Espiritu: 400 + 0 = 400
#15
Su ofensiva había sido efectiva. Aquel robot parecía estar en las últimas, pero lamentablemente seguía en pie y tan peligroso como antes. Comi, por su parte, se estaba encargando de aquel niño y el Patriota no daba señales de estar mínimamente interesado en su presencia. Esto debía seguir así. Don Bambú retrocedió exitosamente y se estaba preparando para su siguiente ataque cuando el robot empezó a elevarse con el poder de sus turbinas medio metro por encima del suelo. En un abrir y cerrar de ojos, aquella abominación tecnológica se encontraba delante suya. Ni siquiera vio venir el brutal golpe que se le venía encima. Cuando las dos manos del PX-00 impactaron en su coronilla, Don Bambú sintió como si su cráneo se estuviera partiendo en dos. Sus ojos se pusieron en blanco y una abundante cantidad de sangre había empezado a salir por entre los huecos entre sus dientes. Sintió como si su mundo se apagase de repente, pero no podía permitirse caer inconsciente en una situación como aquella. Sin saber muy bien qué estaba haciendo por el dolor lanzó su puño derecho hacia delante, impactando en la pierna izquierda del Patriota, pero aquello sería sin duda insuficiente. —No puedo ceder ahora... —Se dijo a sí mismo. Su Kenbunshoku volvió a extenderse en un radio de 50 metros. La presencia de Comi cercana al niño le daba fuerzas. —Hay que dar ejemplo. La Revolución no debe perder, no cuando mi camarada lo ha dado todo. —El robot levitaba justo delante de él, pero no lo hacía a demasiada altura. Ahora que su cabeza volvía a estar despejada sabía lo que tenía que hacer. El suelo se deformó ligeramente bajo el peso de sus pies, síntoma de que su naturaleza había sido modificada de nuevo. Don Bambú dio un paso en diagonal hacia su derecha para encararse con el Patriota y no afectar a Comi con su ataque de ninguna forma en caso de fallar o de que la ola siguiera su curso tras impactarle al Patriota. —¡TSUNAMI! —Con este aviso, aunque el robot podría verlo perfectamente de todas formas, Don Bambú lanzó un potentísimo puñetazo con su izquierda hacia la superficie sobre la que estaba de pie. El suelo se contorsionó de forma violenta y una enorme ola de suelo surgió a los pies del Patriota, elevándose una altura de seis metros y, con suerte, llevándoselo por delante en el proceso. Tras esto, Don Bambú se cubriría el torso con ambos brazos en cruz por si el Patriota decidía atacarle a esa zona y él no podía reaccionar a tiempo.

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Vitalidad: 4729 - 1935 = 2794
Energia: 1153 - 297 = 856
Espiritu: 1416 + 29 = 1445
#16
Desde lo alto de la raíz tenía bastante buena vista del campo de batalla y de lo que estaba sucediendo en él, pero por la naturaleza extremadamente húmeda del ambiente la parte del árbol que estaba ahora expuesta resultaba ser bastante resbaladiza, tenía que andarme con ojo y medir mis pasos con cuidado hasta llegar al niño para no caerme de la altura que me separaba del suelo, o peor aún, caerme encima del pobre infante. Por suerte para mi no tuve que avanzar de más, el propio niño, movido por la esperanza de mi discurso, se acercó a mí y subió a mi mano y se encogió de miedo, en una posición fetal, tras limpiarse las lágrimas. — No te preocupes, ya está todo bien. Voy a ponerte a salvoink para que puedas ir a tu casa, ¿Vale? — acerqué la mano izquierda, sobre la que el niño reposaba, a mi pecho, y tras incorporarme me acerqué a la parte de la raíz que caía como un precipicio y me dejé caer por ella, usando el lateral de la raíz para crear fricción con mi mano y mi pierna derechas, aunque cuando caí el impacto hizo temblar mis piernas y agudizó el dolor que sentía por las quemaduras, un sonoro y profundo ronquido nasal se me escapó en cuanto mis jamones se encontraron con el suelo de la isla, no pude evitar hincar una rodilla por una mezcla entre el dolor y el cansancio, acerqué mi mano izquierda al suelo para dejar libre al joven niño rubio. — Corre, vuelve a casa con tus padres, oink. — Una vez mi mano ya no era soporte para el civil volví a erguirme, apoyándome con el lateral derecho de mi cuerpo sobre la muralla natural que el patriota había creado con su primer ataque. — Perdónanos por lo de tu hermano. No hemos sido capaces de salvarlo... — alcé mi cabeza, previniendo el derrame de algunas lágrimas que se agolpaban en mis ojos.

Cerré los ojos, los froté con mis doloridos puños y miré de nuevo al joven chico, — Tengo  que volver con mi compañero, la revolución no va a perder hoy. — dicho lo cual volví a agarrarme con fuerza a la pared verdosa de la raíz, comenzando a trepar por ella todo lo rápido que podía, por más que hubiera avisado a Panda de que iba a buscar a Kisuke lo cierto es que sentía como estaba a pocos minutos de perder completamente la consciencia, si mi instinto no se equivocaba y efectivamente eso ocurría lo mejor sería estar cerca de Panda, o al menos en un sitio en el que me pudiera ver con facilidad, cosa sencilla para mi, es difícil pasar desapercibido siendo una mole de carne de casi trece metros de alto, para lo bueno y para lo malo. Por desgracia no pude terminar de trepar antes de escuchar a Panda gritando, debió haber atacado una vez más a la aberración mecánica, y yo debía sacar fuerzas de flaqueza para llegar a encontrarme con él de nuevo antes de desfallecer, podía aguantar unos minutos más, pero tenía que superar la pared verde que se alzaba ante mí, imponente, aunque por el peso de las heridas solo alcancé a avanzar la mitad del camino.

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Vitalidad: 457 - 100 = 357
Energia: 898 + 11 = 909
Espiritu: 561 + 0 = 561
#17
El golpe del Patriota PX-00 había sido un éxito, Don Bambú se encontró escupiendo sangre y con los ojos en blanco dado el demoledor ataque que había recibido. Pero se mantuvo fuerte y valiente en todo momento, un ejemplo de pilar que se mantenía estoico ante cualquier amenaza. Aún en su estado le propinó un puñetazo al ente mecánico, seguido de un potente tsunami, el ser robótico se protegió colocando sus brazos delante de su torso y bajó la cabeza intentando mitigar el golpe, pero fue inútil, la fuerza y la determinación del mink panda hicieron que fuera inevitable. La maravilla tecnológica creada por el genio Dr. Omp cayó al suelo mientras daba espasmos de forma continuada, en esta ocasión las chispas salían de todas partes del cuerpo del Patriota y solo podía escuchar un mensaje de error dentro de su ordenador interno, nadie más podía escuchar ese mensaje que gritaba en el interior del robot, hasta que la voz empezó a ser cada vez más errática. Los ojos abiertos del robot mostraban como sus pupilas e iris se movían por todo el globo ocular, no paraban quietos ante tal magnitud de daño y por el error del sistema. A los pocos segundo empezó a salir humo de su cabeza, hasta que un gran chispazo eléctrico paró cualquier movimiento del Patriota PX-00. La maravilla científica. El ente supremo. La gran creación del Dr.Omp había sido derrotada por un revolucionario, aquellos a los que debía aniquilar por completo. Los ojos del robot se apagaron, dejando de mostrar el brillo azulado que había tenido hasta ahora, dando por vencedor indiscutible en esta batalla a Don Bambú.
 
Por otra parte, las palabras de Comilón reconfortaban al pequeño, quien cuando tuvo vía libre para bajar de la mano del gran mink cerdo aprovechó para abrazar su meñique. Dada la diferencia de tamaños, el niño solo abarcó una minúscula parte de la zona inferior de la falange que conectaba con la palma de la mano. Cuando bajó escuchó las palabras de disculpas por parte de Comilón, recibiendo un puchero por parte del niño rubio — Gracias por ayudarme — contestó volviendo a hipar antes de inclinar su torso hacia delante como muestra de agradecimiento, con las manos cerradas en puños y agarrando su camiseta. Aquella situación iba a dejar un fuerte trauma en el pequeño, pero las siguientes palabras crearon una diminuta apertura de luz en su ser, una chispa que tal vez en el futuro podía ser un fuego en el interior del joven — ¿Revolución...? — murmuró entre dientes mientras corría hacia su hogar, solo si Comilón tenía buen oído habría podido escuchar la palabra del muchacho, pues estaba bastante lejos de él escalando de nuevo la raíz. El gran mink cerdo no sabía lo que se encontraría al otro lado, lo único de lo que podía ser consciente – a cada metro que trepaba – era de que no se escuchaba ningún sonido de la feroz batalla que había estado librando Don Bambú con el Patriota PX-00, solo había silencio.
 
 

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Vitalidad: 991 - 1150 = -159
Energia: 1380 + 0 = 1380
Espiritu: 400 + 0 = 400
#18
La maniobra de Don Bambú había surtido efecto, todavía no sabía muy bien cómo. El robot sufrió el impacto tanto del puñetazo como de la enorme ola de suelo que lo derribó. Las turbinas que lo mantenían en el aire se apagaron con el estruendo de aquella máquina enorme cayéndose al suelo. Un sonoro chisporrotazo le indicó al panda que aquel bicho no se iba a mover de nuevo. Sus ojos parecían haber perdido su brillo azulado y ahora parecía menos orgánico que nunca. La respiración del panda estaba agitada. Sin lugar a dudas había gastado gran parte de sus fuerzas en aquella pelea, pero había salido con vida de ella y eso era lo que importaba. Había superado el desafío que tenía delante y se sentía capaz de volverse más fuerte. Poco a poco se fue calmando. Siempre le costaba un poco asumir el fin de las peleas. Tal vez hubieran sido los entrenamientos de niño con su padre los que le hicieron así. El cuerpo del panda estaba hecho para luchar y dejar de hacerlo le resultaba tan difícil como dejar de comer estando muerto de hambre. Cuando se sintió lo bastante sosegado para pensar con claridad se quedó mirando en silencio a aquella máquina. —¿De qué estás hecho? —Finalmente podía permitirse un minuto de relax después de la locura que había vivido. Se acercó a la cabeza del robot y se agachó para examinarla. Desgraciadamente no tenía ni idea de mecánica y no entendía cómo funcionaba aquella cosa. Pasó los dedos de su mano izquierda por el rostro de aquel ente, que todavía emanaba el calor producido por los motores que estaban encendidos en su interior. —Debería llevarte conmigo, entregarte a la revolución... —Se decía a sí mismo el panda. Podrían beneficiarse de conocer los detalles en el diseño de aquella máquina de guerra. —Pero Kisuke está desaparecido y Comi está en mal estado. —Con un suspiro se irguió de nuevo y miró en dirección a Comi. Su enorme figura trepaba por las raíces levantadas del manglar para rescatar a aquel niño. Su estado le preocupaba. No le parecía que pudiera aguantar mucho más en su estado.

—¡Eh Comi! ¡Baja, vamos a tratar tus heridas antes de nada! —Tras decir esto haciéndose eco con las manos se permitió extender su Kenbunshoku hasta su máximo rango para ver si localizaba a Kisuke. Había muchísimas presencias a su alrededor. Aquella zona parecía ser un absoluto caos. Sacó de su bandolera un kit médico de tamaño grande. Tenía vendas, pomadas y diversos líquidos para desinfectar y tratar heridas. Comi podría aplicarse lo que necesitase en las zonas más afectadas por la quemadura. Se lo dejó a unos tres metros del Patriota y procedió a sentarse encima del mismo, esperando a su compañero mientras se centraba en encontrar a Kisuke.

Resumen


Haki


Gastos


Otros
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Vitalidad: 2794 + 0 = 2794
Energia: 856 + 50 = 906
Espiritu: 1445 + 4 = 1449
#19
Continué subiendo por la vertical de la raíz, el muro natural que me separaba de mi camarada y del cuerpo del, ahora ya apagado, patriota. No llegué a ver el golpe de gracia, pero escuché los chisporroteos del robot en sus últimos momentos de consciencia, aunque no estaría completamente tranquilo hasta ver con mis propios ojos como ese demonio azul estaba acabado en el suelo, pero para eso tenía que terminar de superar los metros que me separaban de la cúspide de la raíz. Cada fibra de mi ser estaba completamente centrada en esa tarea ahora, ignorando el dolor, ignorando el cansancio, ignorando el delicioso olor que mi cuerpo rostizado emitía, — Bacon frito… — pensé, estaba seguro que, de estar aquí Kisuke, habría hecho más de un comentario al respecto, y más de dos. Pensar en él me daba fuerzas, tenía que seguir; por él, que estaba ahora perdido en combate, por Zorak, que no había podido unirse a nosotros, y especialmente por Panda, que había tenido que hacer frente él solo a un peligro cataclísmico, no podía permitirme el lujo de no dar mi máximo en esta situación.

Coroné la raíz, finalmente, y lo que ví desde la altura me satisfizo con creces, el robot estaba en el suelo, tendido e inoperante, y Don Bambú, a su lado, se mantenía alzado, victorioso. El destino nos había puesto a prueba, y Panda había superado esa prueba con creces, en cuanto me vio me llamó y avisó de que teníamos que tratar mis heridas, lo cierto es que lo agradecería, cada movimiento que hacía me acercaba más y más al umbral de la inconsciencia, podía notarlo peligrosamente cerca. — Ya mismo bajo, capitán, aunque necesitaré ayuda para poder curarme como es debido, tengo muchas quemaduras. — le comenté, sabía que no sería problema pedirle ayuda, y mientras me preparaba para la bajada vi como puso un kit de medicina bastante grande al lado del cuerpo, aparentemente inerte, del patriota y se subía a este para usarlo como asiento en el que descansar. Me arrastré hasta la parte de la raíz que daba a donde mi camarada reposaba y bajé del mismo modo que anteriormente lo hice con el niño, creando fricción valiéndome de mi mano y pierna izquierdas, y cuando toqué suelo fui hasta donde Panda me había dejado el gran botiquín.

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Vitalidad: 357 - 100 = 257
Energia: 909 + 22 = 931
Espiritu: 561 + 0 = 561
#20
Estos son vuestros siguientes temas. Recordad usar el comando personaje y leer las instrucciones del post.

¡Suerte y a disfrutar del evento!
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