[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Triana, Ashura y Kisuke
#11
OST


Fue algo totalmente inesperado, antes de poder reaccionar de cualquier tipo de forma, un vendaval huracanado brutal le lanzó hacia atrás colisionando con los escombros ante los que estaba Triana unos momentos antes, cuando quedaron encerrados en aquel lugar. Unos instantes después dos impactos a su lado derecho, primero Triana y apenas una fracción de segundo después, Ashura. Kisuke estaba incrédulo ante la facilidad con la que los había mandado por los aires, con un simple movimiento de mano.

"Nos bailó sabroso, el puto niñato este...."

Los pensamientos se arremolinaban en la mente del antiguo pescador, estaban en una situación crítica, y ni siquiera eran sus compañeros con los que poder trazar algún tipo de estrategia o de sinergia, pero al ser dos "desconocidos", lo único que podían hacer era tratar de buscar aperturas en la defensa, en apariencia, impenetrable de aquel tipo, que estaba desenvainando con cierta pereza o desgana su katana, en el momento que Ashura salió volando por encima de sus cabezas, gritando sandeces, algo, por otro lado, bastante habitual en aquel tipo. Sin tener tiempo para alzar las espadas siquiera, "algo" le impactó en el lado izquierdo de su cuerpo, causándole un dolo lacerante en la zona entre las costillas y la cadera, con una herida profunda que sangraba profusamente. No sabía que era lo que le había atacado, era como una espada invisible que les hubiese cortado. No estaba seguro, pero dado el nivel que tenía aquel tipo, tenia que poner toda la carne en el asador, por lo que activó su busoshoku haki, imbuyéndolo en sus katanas, dispuesto a darle con todo lo que pudiera, si centraba su atención en el llamativo Ashura.

"No es momento de dudar... aprovecharé los desvaríos de Ashura, a ver si se distrae..."

Colocó sus katanas en posición horizontal, paralelas al suelo a algo más de un metro del mismo, tensando su musculatura y abalanzándose sobre el Almirante Dimípalo, acortando la distancia entre ambos, a la mayor velocidad de la que fue capaz.

-Nitoryuu, nigiri: Furiko Nage.

Lanzó un corte horizontal con ambas katanas, buscando la zona de las costillas del Almirante, tras lo que se dio un salto de cuatro metros hacia atrás poniendo sus katanas en cruz delante de él a la espera de cualquier respuesta. Aquel ataque era una de las bazas seguras que le había ayudado muchas veces antes, y ahora, se enfrentaba al mayor reto que nunca había tenido enfrente.

resumen de turno

karma

Info Bélica

inventario
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6843 - 3275 = 3568
Energia: 3785 - 414 = 3371
Espiritu: 1245 + 0 = 1245
#12
Él sería un Almirante, pero nosotros éramos tres. Durante los breves segundos que duró mi carrera, esta idea rondaba por mi mente, intentando reconfortarme. Estaba segura de quesería conocedor de aquel poder que tanto me había fascinado, el haki, así que podría sentirnos desde cualquier lado. No esperaba menos de alguien de su rango. Sin embargo, si aprovechábamos nuestra ventaja numérica tal vez tuviésemos una oportunidad, al menos de escapar. De pronto, una potente ráfaga de viento me impulsó, haciéndome volar varios metros hacia atrás, contra los escombros que nos rodeaban. Del golpe caí al suelo. No sabía qué acababa de ocurrir, pero no podía permitir que la confusión me ofuscase.

Apoyé una rodilla en el suelo para ponerme en pie, pero me quedé inmóvil, a la espera de lo que fuese hacer aquel tipo, que parecía estar desenvainando su arma con total tranquilidad. Al parecer, todos habíamos salido despedidos y ahora se dispondría a elegir a su primer rival. Por mucho que pensase que ya lo había visto todo, siempre acababa sorprendiéndome. El Almirante desenvainó su arma y de un movimiento que apenas pude ver barrió toda la zona donde nos encontrábamos con ella. Era imposible que lo que parecía su espada midiese tanto. Estábamos a demasiada distancia, a unos 50 metros y, aun así, si quisiera podría alcanzarnos a todos de una. No sabía cómo estarían los demás, solo tenía ojos para mi enemigo y ellos tampoco me importaban tanto. Suponía que yo tampoco les importaría demasiado a ellos, cada uno intentaría sobrevivir, aunque para ello íbamos a necesitarnos los unos a los otros. Una pequeña alianza temporal por interés.

Tan rápido como pude, al ver que el Almirante había realizado su ataque me puse en pie mientras él avanzaba hacia adelante para ir aproximándose a nosotros, esta vez con su arma de tamaño normal. Los otros dos también parecían querer atacarle, aunque desde diferentes puntos. No podía quedarme quieta esperando otro movimiento como el que acababa de realizar. Solo me quedaba esperar a que aquel ataque le desgastase demasiado para volver a ejecutarlo o estaríamos muertos antes de poder tocarle un pelo. Yo también corrí hacia él, de nuevo intentando rodearle para ir hacia su espalda. Primero me impulsé para pegar un salto en diagonal hacia su lado izquierdo y, después, continué corriendo con las katanas cruzadas delante de mi pecho. Mi velocidad no jugaba a mi favor. Tardaría una eternidad en volver a acortar distancias. Tendría que confiar en que alguno de los otros dos llegase antes que yo y pudiesen distraerle con algún ataque. No sabía si este sería el caso, pero uno de los errores más grandes de la gente tan poderosa era que confiaba demasiado en sí misma. Tal vez, si creía que no suponíamos una amenaza para él, bajase un poco la guardia. Al final, tan solo podíamos encomendar nuestra vida a eventos fortuitos, más que a nuestras propias habilidades. Una total vergüenza.

Resumen

Bélico

Inventario
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#13
Estaban tranquilos o confiados, o por el contrario tenían más suerte de la que jamás se les habría ocurrido pensar que poseían. Ashura había sido el único en reaccionar activamente a mi ataque desplazándose volando elevándose por encima del surco del tajo de mi espada Juramentada. Triana por su parte, se había mantenido agachada, tirada en el suelo, haciendo que voluntaria o involuntariamente el viento cortante pasase por encima de ella. Por el contrario de ambos, Kisuke se había mantenido en una posición vertical y apoyado en tierra firme, lo que había hecho que el fino corte de viento le impactase de lado a lado y le propiciase un daño considerable en una etapa temprana del enfrentamiento, reduciendo considerablemente sus capacidades y oportunidades en esta contienda.

Suspiré alternando mi mirada entre los tres criminales, recomponiendo mi postura erguida y estática mientras alzaba la mano derecha por encima de mi cabeza y lanzaba una pequeña esfera de viento comprimido, de veinte centímetros de diámetro, que ascendía rápidamente hacia el cielo. Mientras esto pasaba, Triana y Kisuke comenzaban el desplazamiento hacia mí de distintas formas, reduciendo la distancia la mujer y lanzándose al ataque el hombre con las espadas en ristre. Y cuando estas estuvieron por impactarme, justo en el instante que estaban por rajar mi cuerpo, chasqueé los dedos de mi mano y una súbita y terrible explosión de viento sacudió todo el lugar, mucho más fuertemente que mi técnica anterior llevando forzada y de forma dirigida los cuerpos de los tres malhechores contra la misma pared contra la que habían sido estrellados antes. La fuerza del viento los mantuvo así unos largos segundos, mientras sacudían un kilómetro a la redonda y lanzaban aleatoriamente a las personas y los objetos por doquier. Una técnica masiva y abrupta, pero realmente gentil, sin destructividad ni daño, que reubicaría a las personas fuera de edificaciones alejándolas de la zona de alcance de mis ataques y de esta contienda.

Caminé unos pasos hacia ellos mientras el viento sembraba aquel vendaval incontrolable y dictaba el curso del destino de todos los presentes en la isla, inmutable ante la fuerza del viento viéndose este reflejado sólo en mis cabellos y mi ropa, parándome frente al trío y alzando la mano derecha frente a ellos comenzando a arremolinar aire despacio e hipnóticamente entorno a ella mientras el vendaval anterior se calmaba mientras con la otra mano tocaba el botón externo del auricular que controlaba a los Patriotas, comprobando que sólo uno de ellos seguía en pie y se estaba replegando como había dicho, pero había sido afectado también por la explosión de viento. Ahora ese huracán esférico había cambiado el terreno de juego y yo volvía a ser la amenaza a tener en cuenta. Estos tres no podían preocuparse por nada que no fuera yo mismo y mi filo, o tendrían problemas más serios.
— Sea pues. Esto acaba aquí y ahora. — dije con firmeza sin variar mi posición, a quince metros de ellos y preparándome para terminar con sus trayectorias en la piratería y en la asquerosa revolución. Hasta ahora había sido gentil y amable con ellos, pero si tenía que pasar a reducirlos lo haría sin miramientos. El verdadero combate comenzaba ahora.





Importante

Bélico

Efectos narrativos

Akuma no mi

Gasto y Daño

Inventario

Orden de posteo
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11682 + 0 = 11682
Energia: 4360 - 1260 = 3100
Espiritu: 2610 + 0 = 2610
#14
Mi frase se cortó antes de que pudiera acabarla. Aquel puto palomo, incluso con una fuerza mayor que la anterior me estrelló contra el muro de mi espalda que se rompía a pedazos fruto de su devastador ataque anterior, con una increíble bocanada de viento que casi mi ahoga mientras me tragaba las palabras con las que quería retarles. Qué mal sabe la bilis que escupo, he de decir. 

Choqué con fuerza de nuevo, descomponiéndome en humo mientras intentaba anteponerme ante la ráfaga que si bien me apresaba contra las rocas, y tenía una fuerza brutal, no se sentía agresiva o voraz. Mi cara se forma desde el humo emergiendo en diferentes partes mientras intentaba anteponerme, gritando con fuerza, quería salir despedido mandarlo al combate, por unos instantes sentí la fuerza del mundo apresarme contra el granito que me retenía en aquel combate. Cuando la fuerza del viento que me hostigaba paró, tuve la oportunidad de salir despedido, y de enfrentarme a mi 

- DESTINO - Grité. El humo que antes había echo un charco contra la roca salió despedido como una columna turbada, se arremolinaba haciendo surcos entre el mismo con violencia, mientras realizando una parábola empezaba a superar al maldito marine que nos sometía como juguetes. 

- VALE YA - Gritaba Nicolás - HUYE, ¿A QUIÉN TIENES QUE DEMOSTRARLE NADA? -

A MI. 

SEA PUES. ESTO ACABA AQUÍ Y AHORA. 

Impacté contra el suelo a un metro y medio de la espalda del almirante mientras acababa de pronunciar aquellas palabras, observándole hacia abajo ensombreciéndole con mi figura, mi cara desencajada y las venas de mis manos se ensancharon por la presión del agarre que estaba haciendo contra mi espada. Toda la turba de humo que había sido se escurrió de mi como un chorro de agua matinal, dejando a sus paso un reguero del denso gas que me componía y un charco en el suelo a mi alrededor, beatificando mi figura natural, el cuerpo real que era, mientras yo, me daba cuenta que aquel combate para él no significaba nada. Éramos un mero tramite, un nuevo galardón en su palmares, ni siquiera se estaba esforzando... No estaba usando como juguetes. La ira bombeó desde las ideas de mi destrozada cabeza hasta la destreza de mis callosas y diestra manos, electrificando con su energía cada célula de mi cuerpo que chillaba con que lo destruyera. 

- NO - GRUÑÍ - ACTUES - dije mientras mi espada se lanzaba al ataque de manera descendente y diagonal - CON - El filo llegó hasta sus tobillos - DESDÉN - Acabé mientras le rugía, buscando su talón de Aquiles para desequilibrarlo mientras volvía a elevar mi arma ascendentemente emitiendo otro tajo hacia su espalda y ejecutaba otro corte seguidamente de manera paralela al suelo para cercenarle la columna vertebral. La consecución de cortes fue preciosa, precisa y letal. O eso creía.

Acto seguido volví a mi guardia con la naturalidad que el golpe y mi entrenamiento me permitían. Observando a aquel puto niño que jugueteaba con los mayores, era hora de que le enseñara el respeto que defendía, a base de hostias.

Aunque si que es verdad que no podía evitar que una leve mueca de felicidad acompañada de una sonrisa se me escapara, pues, solo el que se enfrenta a la muerte, llega a sentirse vivo.


off rol


BÉLICO


DAÑOS Y GASTOS


inventario
[Imagen: 51pnN8x.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6386 + 0 = 6386
Energia: 3759 - 377 = 3382
Espiritu: 999 + 0 = 999
#15
OST


Justo antes de llegar a contactar con el Almirante, una nueva ráfaga de viento poderosísima le lanzó para atrás, impactando abruptamente con las rocas del escombro generado anteriormente, al inicio de aquella locura. Ese muchacho, sin aparente esfuerzo, había conseguido lanzarle por los aires como el que sopla un diente de león esparciendo sus semillas. Kisuke no daba crédito ante el abrumador poder del Almirante, que se acercaba lentamente recorriendo unos diez metros desde su anterior posición, hasta pararse y alzar la mano derecha arremolinando viento en torno a ella, mientras aquel huracanado aire le retuvo unos instantes pegado contra aquella barrera antinatural que se había originado con el derrumbe de los edificios. Miró hacia la izquierda y vio que sus compañeros de desventura estaban en la misma situación, el que no se consuela es porque no quiere.

"¿Cómo es posible que nos lance con tanta facilidad tantos metros y a la vez no nos haga daño?"

Aunque él en realidad estaba herido por el corte de antes. La herida seguía sangrando, y escocía con un dolor penetrante, pero no le incapacitaba para seguir. Notaba la humedad de la sangre empapando su camiseta y como esta se pegaba a su cuerpo. No tenía muy seguro cuanto más podría aguantar en aquella situación pero no tenía más remedio que seguir intentándolo. No iba a rendirse ante el sistema. Seguía concentrado en mantener activo su busoshoku haki, no quería sorpresas con aquel tipo y tenía que usar todas sus armas disponibles para intentar salir de aquel atolladero. Cuando el aire que les había impulsado hacia atrás fue cesando y liberándolos de su presa, Ashura salió de nuevo hacia el joven almirante envuelto en una nube de humo. Kisuke tenía claro que tenía que aprovechar cualquier distracción que pudieran generarle los otros dos al poderoso marine, por lo que sin pararse a pensarlo, agarró con fuerza sus katanas y se encaminó de nuevo en dirección hacia el almirante.

"Tengo que darme prisa..."

Ashura era más rápido que él y estaba detrás del almirante, justo en el momento que este les decía que se había terminado, cuando a él aún le quedaba algo menos de cinco metros para llegar a tener al marine en rango de sus katanas. Observó como el enorme pirata dio tres espadazos mientras terminaba de acortar la distancia con el marine, llegando al momento del último golpe de Ashura y ligeramente por el flanco izquierdo del almirante, y cruzando sus espadas delante de él se lanzó al ataque.

-Nitoryuu: Arashi no nami.

Y lanzó un corte con ambas espadas en forma de equis buscando derribar a su objetivo, dando dos pasos hacia atrás tras el ataque y colocando sus katanas de nuevo en cruz delante de él para prevenir un contraataque.

resumen de turno

karma

Info Bélica

inventario
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3568 - 250 = 3318
Energia: 3371 - 306 = 3065
Espiritu: 1245 + 0 = 1245
#16
A medida que avanzaba el combate, me quedaba cada vez más claro que teníamos poco o nada que hacer, pero ya no nos quedaba más remedio que tirar hacia adelante. No esperaba realmente que aquel tipo nos dejase acercarnos ni se despistase. Tal y como había hecho la anterior vez, volvió a empujarnos hacia los extremos de aquella zona delimitada e improvisada con escombros. No obstante, en esta ocasión la ráfaga de aire se mantuvo durante algo más de tiempo. Sin poder evitarlo, durante mi carrera me vi impulsada hacia una pared, a la cual permanecí pegada mientras duraba la ventolera. Sabía que en estos momentos se suponía que debería sentir algo de pánico, pero con cada golpe de aire de aquel tipo tan solo incrementaba mi rabia. Cuando decidí dirigirme a la casa de subastas había tomado una decisión firme, al igual que cuando me comí aquella fruta del diablo tras la advertencia de Emerald. No pensaba retractarme a la primera de cambio. Ya ni siquiera podía pensar en el resto de miembros de la banda, confiaba en que supiesen apañarse por su cuenta. Lo único que tenía en mente era a mi rival.

Cuando pude volver a tomar el control de mi cuerpo, no perdí más el tiempo. El Almirante se había aproximado varios metros más hacia nosotros y extendió la palma de su mano apuntándonos con una especie de munición invisible. Seguramente el viento que estaba utilizando para empujarnos. Había conseguido acorralarnos. Estar con los otros dos tampoco implicaba un gran cambio, ya que no teníamos tiempo de organizarnos. Nos tocaba intentar atacar por nuestra cuenta y a ciegas. El pirata no esperaba a nadie, se lanzaba a por el Almirante sin ninguna contemplación. Por lo menos esperaba que su impulsividad jugase a nuestro favor y consiguiese distraerle. Kisuke parecía más sensato, aunque con el mismo coraje. El ataque del Almirante con su espada le había acertado y ahora se podía ver más claro que antes que se encontraba herido, pero mientras pudiese mantenerse en pie, no me preocuparía por él. El problema era que la sangre de su ropa dejaba ver claramente que podíamos acabar con un miembro menos en nuestro pequeño grupo improvisado si no se trataba la herida, pero no había tiempo para ello.

Al ver que el Almirante alzaba su mano contra nosotros, comencé a correr de nuevo, esta vez de frente. Kisuke hizo lo mismo que yo, habría llegado a la misma conclusión. Ya me había cansado de tanto rodeo y para eso ya estaba el otro tío que se deshacía en lo que parecía ser humo. Era de lo más escurridizo y extraño. No podía quedarme quieta pensando la mejor estrategia, solo había una salida posible. No quería huir, bordear ni protegerme de un ataque que a saber de qué era capaz, estaba deseando cortar en dos a ese imbécil de cejas gruesas. En un intento por llegar antes de que realizase el ataque que estaba preparando, me lancé de un salto hacia él, ligeramente hacia su lado izquierdo, el contrario al que se dirigía Kisuke, con las espadas imbuidas en haki y cruzadas en forma de equis delante de mi cuerpo. Tendría cuidado de no entorpecer mi ataque con el de Kisuke ni el del otro pirata, ya que todos habíamos decidido pasar a la acción. Al encontrarme a un metro del Almirante, descrucé las katanas a la altura de la zona izquierda de su torso, donde las costillas. —Trinidad.

Tras el ataque, mi intención era desplazarme todavía más a su izquierda para quedarme tras su hombro a un par de metros, apartada de su campo de visión.


Resumen

Bélico

Inventario


[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7145 + 0 = 7145
Energia: 3974 - 829 = 3145
Espiritu: 1599 + 0 = 1599
#17
Aquellos tres maleantes pudieron reaccionar rápidamente ante mi amenazador gesto, y mejor para ellos haberlo hecho, pues lo que vendría poco después habría sido el final de alguno de ellos. Al contrario de esto, Ashura tomó la iniciativa - nuevamente - y se lanzó como un loco a por mi, en un movimiento que pude ver yendo a posicionarse a mi espalda, donde le perdí de vista y opté por dejarme invadir por el espíritu de mi propia naturaleza y dejar que obrasen como quisieran. Tanto es así, que los humanos frente a mi optaron por venir corriendo y saltando hacia mi dirección para flanquearme por los lados, mientras sentía un corte a la altura de los tobillos que me hizo flaquear un paso, seguido de otros dos cortes más en mi espalda que hicieron que separase mis brazos de par en par y arquease mi espalda ofreciendo ambos flancos hacia mis oponentes frontales, quienes en una bella danza sincronizada atacaron casi simultáneamente con ambas espadas cada uno realizando un corte en equis a la altura de mis costillas, provocándome un daño masivo y descomunal...

O eso les habría gustado. Pues cuando terminaron aquellas hostilidades ese cuerpo dañado y maltrecho desapareció como un espejismo en el desierto, disolviéndose en el viento y revelando que todo había sido un truco por mi parte: que al 'dejarme invadir por el espíritu de mi propia naturaleza' realmente estaba dejando una imagen residual de mi, una especie de clon de viento, que absorbería todos los impactos de aquellos - valientes o estúpidos - guerreros por mi. 
Por mi parte me había desplazado un metro más hacia delante, quedando ahora a catorce metros de la pared contra la que los había estampado varias veces, y en total a dos metros y medio del más distante de los tres, Ashura. Pero mi arte de la guerra gentil no se limitaba sólo a esquivar de forma grácil andanadas de movimientos, si no también a evitar esos daños de la forma más eficiente posible, así que con un rápido movimiento de mano en barrido, como si tratase de atrapar una mosca frente a mi, unas nuevas corrientes de viento sacudieron a mis contrincante y notaron como, el elemento controlado por una inteligencia humana podía hacer cosas impensables, ya que les arrancó las armas de sus manos y las llevó junto a mi, dejándolas en el suelo mientras me giraba para volver a encararles, ahora desarmados, imbuyendo el filo de mi espada en una negritud absoluta. La energía de los mejores, el haki. Ahora, mi Juramentada abrazaba la oscuridad y se disponía a privar de la motivación de pelear de aquellos ilusos.

A la mayor velocidad que me fue posible, convertí mis piernas y mi tren inferior al completo en una columna de viento - bastante similar a lo que hacía Ashura, pero más limpia, sobraba decir - y realicé un desplazamiento seco y lineal contra Triana Tempesta, lanzando nada más llegar frente a ella un corte diagonal ascendente, de derecha a izquierda desde mi posición, buscando cercenar en la mayor superficie a la capitana de los Alas Negras. Seguidamente tras el corte, un nuevo y rápido desplazamiento hacia el aparente líder de los Revolucionarios, Kisuke Kageyama, mientras me encogía para atacar desde abajo, y ejecutar un corte vertical ascendente que buscaba tajarlo por el centro del pecho siguiendo el esternón. Y finalmente me lancé de la misma manera hacia el capitán de los piratas Mushoku, Ashura, alzando mi altura con el viento que ahora componía la mitad inferior de mi cuerpo para igualarme a él, y efectuar una estocada directa a su garganta, con la mano libre apoyada en el pomo de mi katana para impulsarla con más fuerza, buscando hacer que la sangre en la garganta de ese mal nacido le privase de hablar un rato y mis oídos pudieran descansar.

Al finalizar con este ataque, saqué la espada de su carne y volví a mi altura normal, volviendo a materializar mis piernas y envainando el filo de mi arma, preparándome para terminar con ellos si esto no les había bastado para rendirse.





Anotación

Bélico

Akuma no mi

Gasto y Daño

Inventario

Orden de posteo
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11682 + 0 = 11682
Energia: 3100 - 1645 = 1455
Espiritu: 2610 + 0 = 2610
#18
Mi espada deformo el cuerpo de aquel pequeño tocapelotas, con un débil verdor que disipaba lo que era una ilusión el filo de mi amada arma bailó sin dañar, no más que la figura del tormentoso almirante, y de la preciosa manera con la que la había empuñado ejecutando aquella sucesión de golpes. ¿QUÉ PODERES ERAN AQUELLOS? 

Cuando el hijo de mil vientos se personificó de nuevo, lo hizo esta vez a dos metros y medio de mi, Kisuke y Triana entre medias de ambos. Sin poder evitarlo y con la gentileza que caracterizaba al hijo de la gran puta, con un leve movimiento un tornado en miniatura arrebató mi arma de mis manos callosas. Por mucho que intenté evitarlo, aquel vendaval tiró con la fuerza de mil mulas y arrancó el metal de mis manos, que se alejaba de ellas bailando al son del caótico ritmo que generaba el fenómeno atmosférico en miniatura. 

Su espada, como la que la espadachina con brazos de gorila había empuñado en la base que habíamos derruido, se tiznó de un negro absoluto que rivalizaba con el de la mía, atrayendo por completo mi atención - Esa espada será mía - pensé atraído por la belleza del arma que portaba el almirante. Acto seguido y cortando mi embobamiento con su arma como una navaja recién afilada el papel, sus pies empezaron a turbarse en un vendaval que imitaba mis capacidades para volar. 

- Es un SER ELEMENTAL - Advirtió Nicolás - Es como tú, pero en guapo, churrita - 

Chisté con sonoridad la lengua. Mi haki no funcionaba como debería, no podría golpearle sin una fuente de... 

Mientras Yugu avanzaba con las piernas de un torbellino, lento pero arrasador sobre Triana y posteriormente Kisuke, el dial que tenía guardado en mi palma salió a flote entre hileras de humo que se trenzaban para desaparecer mecidas por el viento que Yugu generaba. Giré ligeramente la palma hacia abajo y torcí la muñeca enfocando mi palma hacia la dirección en la que venía. Observé aterrado - Mentira - o por lo menos intentando poner cara de que estaba acojonado vivo, mientras intentaba dar un torpe y lento paso atrás con los golpes que lanzaba el almirante a la par que mis pies empezaban a perderse en trombas de humo que se violentaban por el vendaval que generaba su tren inferior. Sus golpes eran tan rápidos que se perdían ante mis ojos cuando conectaban contra Triana y Kisuke respectivamente. El hijo de puta era diestro, manejaba la espada con mucha más destreza que yo... Y su poder era mucho más pulcro que el mío, menos turbado. La celeridad con la que avanzaba le llevó hasta mi. Aquel almirante era mi antítesis. 
 
Observé como, sin perder un ápice de su movimiento, se elevaba hasta alcanzar mi altura, abrí la boca para gritarle, pero en vez de palabras solo encontré dolor. Pero para mi el dolor era combustible. Según su espada se clavó, mi nervios enviaron a mis manos las señales, que recorrían mi cuerpo por el peligro inminente, como una respuesta natural, y a la velocidad de reacción de un resorte, mi dedo activo el dial.

Un poderoso estallido de agua emergió desde mi palma izquierda, empujando y mojando por completo al almirante. Avanzó 2 metros mientras el torrente de agua lo sometía, llevé mi mano libre - la diestra - a la empuñadura de la espada que llevaba en el cinto envainada, y una vez la fuerza del torrente me lo permitió, empujé con todas las fuerzas que pude el humo que mantenía mi tren superior sobre una negra y oscura columna sucia que difería con la del almirante, el cual, ahora había recuperado sus piernas mortales. La explosión me hizo avanzar un metro mientras desenvainaba, con mucha más destreza que con la que solía portar el arma, como si mi cuerpo entendiera que esa era mi oportunidad, mis músculos se tensaron imitando al hierro y el agarre de la espada chirrió por la fuera que le estaba imprimiendo, a la par que el dial se volvía a repeler en mi cuerpo y acompañaba el desenvaine con mi izquierda para posar ambas manos sobre la empuñadora de la espada. Mi cuerpo, debido a la potencia de su explosión, se puso más en paralelo con el suelo que perpendicular, y entonces, escuché al humo, como si me lo pidiera, como si su guerra contra el viento fuera eónica, algo que escapaba de la comprensión humana, que superara a ese hombre y a sus poderes.

- DESESPERACIÓN - Grité completamente ronco acompañando con mi propia sangre la palabra. Mientras por la comisura de mis labios caían unas mínimas serpientes carmesí, de mi garganta nacía un reguero más preocupante. Ni si quiera me había dado cuenta del daño que me había generado un ataque tan simple como ese. Pero no era momento de dudar.

Había esperado mucho tiempo para desatar ese ataque, era un golpe anómalo, sentí la tensión del hombro al recibir la sacudida con la que realizaba el tajo. Lancé con aquella fuerza y velocidad el corte hacía la mano con mantenía su agarre roto y sorprendido por el torrente, mi espada cercenó las falanges y sus dedos con una fiereza sin igual, y el agua de mar había recogido me permitió alcanzarle en ese momento y esperando que fuera lo suficiente para que soltase se espada, corte con un amplio tajo su mano, sin llegar a arrancársela del cuerpo. 

Cuando la inercia del golpe termino de completar el surco total sobre su mano y en la que ahora reposaba un herida igual de brutal que la que tenía en la garganta, el humo volvió a empujar mientras seguía la caída del almirante. 

- ¡DOLOR! - La sangre emanó nuevamente con la palabra, mezclada con el humo que se arremolinaba en mi espalda como una capa. Este corte nació de dónde había finalizado el anterior y con un giro de muñecas que hicieron que mis articulaciones rechinaran cambie la orientación, enviado el filo destruido y oscuro de mi espada hacia su garganta, arrancando así su carne y generándole un herida igual de severa que la mía. Además de que la sangre emanara como una cascada de su garganta y tiñese con el rojo su impoluto uniforme. 

Recuperé la postura una vez terminé ambos movimientos, con los cuales esperaba poner a mi favor aquel combate. Aunque después de eso no me quedara nada. Había puesto toda la carne en el asador, y al igual que cuando caen grasa sobre el carbón, la parrilla estaba humeando. 

Observé sin perder un mínimo movimiento al almirante, esperando las represalias de mi osadía. Decidido a hacerme responsable por enfrentarme a uno de los 4 marines más poderosos que existen, y aún con la herida en mi garganta, que bombeaba de manera preocupante una sangre de color oscuro, casi morado que manchaba mis ropajes, no podía evitar, observar al almirante con una mueca de locura, que otros llamarían sonrisa, mientras le enseñaba mis dientes ensangrentados por el corte que me había generado, y las patas de gallo de la edad afilaban mi mirada como si se tratase de mi espada. 

Por primera vez después de 4 años, era feliz. 

 
off rol


Bélico


inventario
[Imagen: 51pnN8x.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6386 - 1218 = 5168
Energia: 3382 - 1272 = 2110
Espiritu: 999 + 0 = 999
#19
OST


La vista suele jugar malas pasadas, en ocasiones, en muchas ocasiones, y eso fue lo que les pasó al realizar el ataque conjunto sobre el Almirante Dimípalo. Apenas comenzaba a esbozarse una ligera sonrisa en los labios de Kisuke, cuando esa sonrisa se tornó en desconcierto. Habían "cortado el aire", y el joven Almirante, estaba situado a su espalda, a unos dos metros de ellos. El antiguo pescador se giró con cara de incredulidad.

"Tengo el busoshoku activo... ¿tan lentos somos para él?"

Ciertamente, el haki de armamento permitía golpear o cortar a los usuarios del tipo logia, pero eso era solo si llegaban a alcanzarlo. Parecía que el joven los había visto venir con tanta suficiencia y claridad que simplemente se había convertido en aire o viento antes de que lo llegasen a impactar, a tal velocidad que dejó una imagen residual de si mismo hecha de viento, pero las deducciones de Kisuke no llegaban a tanto, para él simplemente habían sido demasiado lentos. Pero la cosa no acaba ahí; apenas se habían girado, hizo un rápido gesto con la mano, que supuso la mayor tragedia para un espadachín en combate, quedar despojado de sus armas, que salieron volando gentilmente hasta los pies del joven Almirante.

"Joder... lo que faltaba..."

Frunciendo el ceño, pudo ver como mientras los encaraba, la espada que empuñaba se tornaba de un color negro azabache, profundo y vasto como el cielo nocturno sin estrellas. Aquello le hizo despertar por un momento el interés a Kisuke, recordando lo que le había explicado Kihira, y había visto de aquella marine con pinta de gorila cuando rescataron a Zorak. El haki de armamento superior al que él podía utilizar. Por otra parte, la herida que tenía en el costado, por su parte, seguía sangrando y mermando lenta pero efectivamente sus fuerzas; aún no era algo incapacitante, pero si era algo de lo que preocuparse. Fue tras esta pequeña reflexión, cuando Yugu se decidió a atacarles, lanzándose primero a por Triana.

"Tengo que recuperar mis katanas..."

Este pequeño momento de duda le había bastado al Almirante para atacar a Triana e iniciar su golpe contra él mismo, pero aunque pudo verlo moverse a él, no tuvo tiempo ni de tratar de cubrirse con sus brazos puesto que la hoja negra de aquella katana fue imperceptible para sus ojos, sintiendo un nuevo dolor lacerante y ardiente en el centro del pecho, entre sus desarrollados pectorales.

"Esto no pinta bien, Kisuke..."

Se dio cuenta de que su haki de armamento se había desactivado al recibir el ataque por lo que lo activo lo más rápido que pudo. Un instante después el Almirante se había movido, y Kisuke esta vez no dudó, lanzándose de un salto hasta donde estaban sus katanas, recogiéndolas y poniéndose en guardia, situandose con el cuerpo de lado adelantando la pierna derecha con su Sode no shirayuki con la empuñadura a la altura de su cintura y la hoja ligeramente inclinada hacia la izquierda y con su mano izquierda a la altura de su pecho y la hoja de Onikiba a un metro y medio del suelo en posición horizontal, mientras observaba como se producía el encontronazo entre Ashura y Yugu, observando atentamente y listo para actuar si veía una apertura, por mínima que fuese.

resumen de turno

karma

Info Bélica

inventario

off
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3318 - 1368 = 1950
Energia: 3065 + 27 = 3092
Espiritu: 1245 + 0 = 1245
#20
Por un momento creí que esta era nuestra oportunidad. Algo me extrañaba, no sabía por qué el Almirante se quedaba completamente inmóvil mientras nos dirigíamos hacia él para atacar conjuntamente. No me importaba mientras pudiésemos, al menos, tener la oportunidad de atacar. Parecía bastante confiado, y con razón. Apenas habían pasado unos minutos y ya se había encargado de dejar clara su superioridad bélica. Sin embargo, ninguno mostró intención de rendirse. No sabía cuáles serían sus motivaciones ni sus intenciones, tan solo sabía que todos éramos lo suficientemente cabezones como para dejarnos capturar por las buenas y sin ofrecer resistencia. Aunque viniese todo el cuerpo de la Marina a la isla, no pensaba entregarme. Como mucho intentar escapar, pero nunca rendirme. Y la sangre todavía me hervía más si pensaba que si me rendía los demás miembros de la banda también podían ser capturados. Primero venía a por mí, pero luego seguían Jolyne, Garnet, Sasha, Tobías y Kenzo. No sabía ni cómo, pero tenía que acabar con este tipo.

Nuestras esperanzas se desvanecieron tan rápido como su cuerpo. Cuando nuestros ataques impactaron, su figura desapareció frente a nuestras narices. Miré hacia todos lados intentando averiguar qué acababa de ocurrir y no tardé en localizar de nuevo a nuestro oponente, justo en dirección a la zona de la pared donde habíamos sido estampados por el vendaval. Tanto él como el tipo del humo me estaban poniendo de los nervios con tanto truco y desvanecimientos. Tal vez si conseguía dominar el poder de mi fruta yo también fuese capaz de hacer algo similar, pero de momento tan solo era una inútil que no podía tocar a nadie sin abrasarle. Ya estaba empezando a ponerme nerviosa al no haber conseguido ni tocar todavía a ese tío.

Tal y como imaginaba, no iba a resultar tan sencillo. De nuevo, sentí otra ráfaga de aire que, esta vez, nos arrebató las armas de las manos. Cuando se abalanzó sobre mí, me pilló completamente desprevenida. Se desplazaba bastante rápido, pero su movimiento al atacar lo era mucho más. Sin arma, no pude hacer más que esperarle, tratar de asumir su ataque y actuar de la forma más rápida posible. Tenía que recuperar mis katanas como fuese, y más les valía a los demás hacer lo mismo. En un abrir y cerrar de ojos, sentí cómo su arma, oscurecida, me cortaba la piel diagonalmente de mi izquierda a mi derecha. Tan solo unas palabras vinieron a mi mente: “puto desgraciado”. Y no se quedó ahí. Tras eso, continuó atacando a los otros dos. No podía quedarme mirando ni preocuparme. Nada más sentir su filo en mi cuerpo y ver que no pretendía cebarse conmigo, corrí en la dirección de la que él venía para recuperar mis katanas, a pesar del dolor y la sangre.

Aunque me encontraba de espaldas, gracias al haki podía sentir lo que ocurría detrás de mí. Sin embargo, de nada me serviría contra aquel Almirante. Si quería atacarme, no tenía forma de ver sus movimientos. Apenas me separaban unos metros, pero parecían una eternidad teniendo en cuenta la velocidad de los demás. Kisuke había decidido hacer lo mismo que yo, no nos quedaba otra opción si queríamos continuar intentando hacer frente a ese bastardo. A pesar haberme lanzado antes que Kisuke, llegamos más o menos al mismo tiempo. Me agaché lo más rápido que pude para coger mis katanas del suelo y girarme dando un paso al lado opuesto de Kisuke, hacia donde se encontraban el pirata y el Almirante, para dejar un pequeño espacio entre nosotros y tener espacio para reaccionar. Estaba dispuesta a atacar en cualquier momento. Ya no soportaba sentirme como una marioneta zarandeada.

Resumen

Bélico
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7145 - 1218 = 5927
Energia: 3145 + 26 = 3171
Espiritu: 1599 + 0 = 1599


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)