[Ent. Haki de observación medio] - La regata de la retaca
#1
Día 5 de invierno. Año 14
Manglar 0, Archipiélago de Sabaody ~ 16:00 a.m.

  
Sasha se encontraba tirada boca arriba en su cama, estaba aburrida. No sabía qué hacer pues esa mañana ya había ido a los astilleros e incluso había entrenado con un viejo raro. Le gustaba pasearse por aquel lugar lleno de barcos y seguir aprendiendo para ser la mejor navegante. Algo que siempre se decía era que al ser tan joven podía seguir aprendiendo mucho más de cualquier cosa: las peleas, los barcos, la navegación,… ¡Del mundo en general! Había todo un abanico de posibilidades que tenía al alcance de su mano y el único límite lo ponía ella misma. Así que con mucha energía se levantó de la cama y fue a darse una buena ducha de agua caliente. Una parte de ella seguía agradeciendo poder estar en un hotel – sus compañeros en alguna ocasión lo habían llamado hostal pero ella no veía la diferencia – y poder gastar todo lo que quisiera. No había desaprovechado ni un solo segundo la gran bañera que tenía en su habitación, le había faltado tiempo desde que la vio en llenarla de agua bien caliente y disfrutar de un agradable baño de espuma, la cual en más de una ocasión se le fue de las manos. Se notaba que el archipiélago de Sabaody era un lugar de paso porque donde se hospedaban contaba con habitación de todo tipo de tamaños, por lo que nunca importó que fuera una semioni pues la habitación tenía las comodidades para su altura. La rubia empezó a vestirse una vez salió del baño con su ropa de siempre, debía ir cómoda a los astilleros. Además que contaba con su chaqueta negra ya completamente limpia y con un agradable olor a limón, esa parte le recordó a Bepso por lo que aprovechó para llenar la regadera de agua y empezar a regar el limonero antes de irse — Los astilleros mola mucho y vas a flipar cuando vayamos. El nuevo barco va a ser una pasada ¡Es enorme! Y lo voy a poder navegar súper bien porque el timón será especial para mí ¿Crees que también lo podré llevar en mi forma de rinoceronte de tres cuernos? Molaría mucho llegar así a una isla — habló emocionada mientras la últimas gotas de agua resbalaban por las hojas de la planta. La joven dejó la regadera a un lado y acabó de coger todas sus cosas antes de irse, no podía salir sin su Stardust, el dial del mono y el den den mushi. Acabó de ponerse el log pose mientras salía de su habitación — ¡Adiós Bepso! Luego te cuento — se despidió para empezar a correr hacia los astilleros de nuevo.
 
La semioni no podía evitar asombrarse cada vez que iba a aquel lugar, los barcos eran imponentes y se hacían con una calidad excepcional. Sasha paseaba entre los barcos a la vez que giraba sobre si misma para admirar todas aquellas construcciones hechas con el mayor cuidado y cariño posible. Estuvo unos minutos caminando hasta que paró en seco chasqueando mal la lengua al no toparse con nadie. Aquello era muy raro, las otras veces que había estado allí era una zona muy concurrida y los trabajadores no paraban de ir de un sitio a otro, no era normal. Siguió caminando con los mofletes inflados, quería ver a los carpinteros de una vez. Pero no fue a ellos a quien encontró, sino a la mujer cartógrafa con la que había estado hablando esa mañana — Hola joven timonel ¿Qué te trae por aquí de nuevo? — preguntó con una gran sonrisa mientras apuntaba algo en su libreta consiguiendo la atención de la semioni — Estaba aburrida en el hotel y para estar estirada en la cama mirando el techo pues he venido aquí, pero no hay nadie — respondió encogiéndose de hombros. La mujer le había parecido muy maja desde esta mañana así que seguro que podría saber algo de aquel suceso tan inusual — Están todos en la regata. Cuando hay muchos barcos terminados suelen probar si están perfectos dando una vuelta de prueba, pero llegó un punto que se volvió una regata por la necesidad masculina de competir — suspiró mientras empezaba a caminar por los astilleros, consiguiendo que la rubia la siguiera bien de cerca con los ojos brillantes como estrellas — ¡¿Una regata?! ¡Eso mola mucho! Yo también quiero participar y hacer fiiiiuuu y ñaaaaaa y wooooo — iba haciendo onomatopeyas que según ella hacía un barco, pero la cartógrafa – en vez de reírse en la cara de la adolescente – dejó ir una sonrisa suave ante tal muestra infantil de entusiasmo. Seguía pensando que era bueno que los más jóvenes se interesaran por la navegación así que decidió que sería buena idea llevarla — Si quieres te acompaño y los puedes ver tú misma — añadió la mujer antes de cambiar de dirección hacia la regata. Había llegado un punto que a ella le había aburrido aquella competición porque solo habían apuestas de por medio y navegar había quedado en un segundo plano. Tenían cuidado con los barcos – que era lo más importante – pero también se había vuelto cada vez más grande aquel evento, hasta el punto que se acercaban algunas personas que solo querían sacar un poco de dinero con las apuestas ignorando por completo el arte que podía llegar a ser llevar un velero a su máxima velocidad o la imponente presencia de un galeón navegando entre barcos más pequeños. Antes de convertirlo en una atracción era un espectáculo para la vista que unía a carpinteros, cartógrafos y timoneles.
  
Tardaron escasos minutos en llegar hasta la parte de los astilleros donde se organizaba la regata, Sasha no pudo evitar abrir la boca ilusionada. El ambiente era de fiesta y podía ver como los carpinteros estaban en grupos junto a más personas – que suponía que eran los timoneles encargados de llevar los barcos – ultimando los detalles. A la semioni le parecía una competición oficial ¿Sabrían los marines lo que estaba pasando? Por una parte no tenía nada de malo lo que estaban haciendo, solo querían ver si los barcos que habían construido durante tanto tiempo se encontraban óptimos para poder ser entregados con la mejor calidad — Pero qué ven mis ojos, la mejor cartógrafa de todo el archipiélago de Sabaody ha vuelto después de todo este tiempo — una voz masculina llamó la atención de la semioni encontrándose a un hombre humano adulto que miraba a su dirección pero que centraba su vista en la mujer que la acompañaba. La rubia levantó la ceja derecha sin entender nada, pero se fijó con el grupo de carpinteros con los que se encontraba y los reconoció como los que les habían hecho su galeón, no pudo evitar fruncir el ceño ¿Estaría su nuevo barco entre los que iban a competir? Empezó a buscarlo con la mirada entre tantas embarcaciones sin éxito y eso la tranquilizó. Ella quería ser la primera en navegarlo, nadie más — No te equivoques, solo he venido a acompañar a Sasha porque estaba buscando a los carpinteros. Yo sigo pensando que habéis convertido la regata en una feria para sacar dinero — contestó a la vez que se cruzaba de brazos y miraba hacia otro lado con una mueca de desagrado. La semioni miró de uno a otro como si fuera una competición de tenis o de ping pong, era una batalla verbal por turnos, pero ella estaba la mar de feliz por ver a todos de nuevo en los astilleros, con el buen ambiente y una regata entre manos — ¡Sasha! Que alegría verte de nuevo por aquí, ven que te vamos a presentar al mejor timonel de Sabaody — habló con alegría el jefe de carpinteros que había estado supervisando y haciendo el nuevo galeón de los Alas Negras. La rubia miró a la cartógrafa ladeando la cabeza, había dejado claro su descontento con la regata y le sabía mal porque si de verdad sabía tanto de cartografía y el otro hombre era tan buen timonel podían hacer un equipo increíble, además de enseñarle a ser una gran navegante podría aprender a llevar el barco de la mejor manera posible. La mujer intentó ignorar la mirada de la joven, pero fue en vano, así que con un suspiró asintió para dar su visto bueno para ir con ella.
 
Ambas chicas se acercaron al circulo de reunión que estaban teniendo, a Sasha le costaba mucho quedarse quieta porque era la primera regata de su vida y escuchando a gente profesional. Así que para no dejarse la espalda mientras oía todo lo que decían decidió sentarse con las piernas cruzadas, poniendo la oreja y sin decir ninguna palabra. Los carpinteros hablaban sobre las características del velero que iba a participar por su parte, era uno de tamaño humano, perfecto para que pudiera ser llevado por el timonel – quien estaba escribiendo en su libreta sin perder detalle – teniendo todo la atención de la semioni que intentaba mirar sobre su hombro para saber lo que hacía — Está calculando la velocidad que debería tener el velero. Va a multiplicar la raíz cuadrada de la eslora de flotación por dos coma cinco, si consigue ir a la velocidad que le sale de resultado de la operación el velero está bien construido y optimo para ser usado — explicó la cartógrafa para que la rubia entendiera, si se codeaba con timoneles era normal que ella supiera esas cosas, así que miró muy atenta al hombre como hacía un circulo en el resultado que había conseguido en esa operación. La joven pirata de la tripulación de los Alas Negras no era nada fan de las matemáticas, por suerte solo tenían un barco y tendría que hacer la operación una vez – si no tenía suerte y se lo daban hecho – así que eso la tranquilizó bastante — Muy bien, vamos a ver si este amigo llega a siete nudos y medio — habló el hombre confiado antes de separarse y dirigirse al barco, donde ya había un grupo de hombre y mujeres en él preparándolo para zarpar. Sasha solo hacía que mirar con los ojos brillantes todo lo que pasaba, iba a ser la primera vez que veía a profesionales que se dedicaban exclusivamente a la navegación hacer su trabajo. Un trabajo de años o décadas de experiencia traducida en una carrera por ver qué barco es el más rápido y si cuentas en las mejores condiciones.
  
La cartógrafa suspiró aburrida, ver la emoción de la pirata solo confirmaba la teoría de que aquellos supuestos hombres eran en realidad niños. Los carpinteros hablaban entre ellos para acabar de pulir los detalles estéticos mientras que uno de ellos preparaba un Den Den Mushi visual para no perder ningún detalle y ver la regata las veces que sean necesarias. El timonel volvió al grupo una vez comprobó todo y le guiñó un ojo a la semioni, quien frunció el ceño al no entender el gesto. Pero el objetivo del hombre no era la mujer más joven, sino su compañera navegante — Hace un día muy bonito, va a ser complicado encontrar la corriente correcta para ganar. Mmm… Esa boya se mueve diferente ¿Será una corriente marina segura? — comentó con una falsa pena — ¿Con una corriente puedes ganar? — preguntó curiosa y con los ojos llenos de emoción infantil, sabía que las corrientes marinas eran una gran ayuda para navegar pero no hasta el punto de ganar una regata — ¡Por supuesto! Los grandes timoneles y cartógrafos usan las corrientes y el fondo marino para poder moverse bien entre islas o, en este caso, ganar las carreras. Navegando en zigzag dentro de una corriente marina puedes ser la más rápida de todos — explicó el timonel con mucha alegría para transmitirle lo que podían hacer los navegantes especializados. La rubia asentía a todo lo que le contaba y cuando acabó abrió los ojos para mirar a la cartógrafa ¡Ella podría ser de ayuda para que ganaran! — No te pienso decir nada — sentenció sin un ápice de culpa por no contribuir a aquello — ¡Vamos! Hacemos muy buen equipo y podemos sacar provecho de esto ¡Necesitamos dinero y esto nos va a venir muy bien! — suplicó juntando ambas palmas de las manos consiguiendo una pizca de duda en la mirada de la cartógrafa, quien suspiró sabiendo que tenía razón, se le avecinaba un gasto muy grande y aprovecharse de unos borrachos para conseguir dinero fácil no era tan malo — Vira pegado a la boya. Hay una roca muy cerca, a estribor, y como la toques encallarás — advirtió mientras señalaba el objeto mencionado. La joven pirata se puso la mano derecha en la frente a modo de visera para ver la diferencia entre esa boya y las demás, entrecerró más los ojos y se concentró todo lo que pudo, hasta podía sentir que le salía humo de la cabeza de lo que se estaba esforzando. Dos risas la hicieron mirar a ambos navegantes mientras ponía una mueca de desagrado al ver que se estaban riendo de lo que estaba haciendo — Nosotros lo vemos a ojo porque llevamos muchos años dedicándonos a la navegación. Tienes que tener muchas cosas en cuenta como el clima, la estación del año y algunas cosas más. Si pones la mano así podrás apreciarlo mejor — explicó el timonel con la palma de la mano hacia abajo, poniendo el reverso de esta a la altura de donde salía la boya, entonces la fue moviendo para ver las demás. Sasha no tardó ni un segundo en imitarlo, puso su mano derecha en la misma posición y empezó a compararlas ¡Era verdad! Con una gran sonrisa iba comparando las diferentes boyas de forma infantil — Otra forma de saberlo es con los barcos, es como mejor te irá si estás navegando en una zona que no conoces — añadió la cartógrafa con una sonrisa.
  
La semioni estaba muy feliz de poder aprender tantas cosas, había hecho bien en volver a los astilleros ¡Y todavía le faltaba ver la regata! — La corriente la tendrás a babor una vez vires en la boya — una conocida voz llamó la atención de la rubia encontrándose de nuevo al viejo con el brazo robótico ¿Cómo lo sabía? ¿También sería navegante? La joven lo miró de forma curiosa — Hombre, Seiji, no esperaba menos de mi compinche favorito ¡Gracias por la información! — sonrió el timonel antes de empezar a caminar hacia el velero ahora que tenía toda la información que consideraba necesaria para ganar la carrera — ¡Nada de gracias! Ya sabes lo que quiero a cambio — contestó en alto para que le escuchar y ante la mirada penetrante de la pirata de los Alas Negras se giró para mirarla con una sonrisa — Un placer volver a verte jovencita ¿Quieres otra clase de haki? — se ofreció el maestro con una sonrisa — ¡¿Lo sabías gracias al haki?! ¿Cómo lo has hecho? ¡Quiero saberlo yo también! — preguntó sorprendida y emocionada por un nuevo tipo de haki — He usado el haki de observación avanzado para saber donde hay más peces juntos y por lo rápidos que van, porque están siendo arrastrados, sé dónde está la corriente — explicó con una sonrisa de superioridad. Sasha no pudo evitar mirar a la cartógrafa para saber si lo que le había dicho era real o se estaba quedando con ella. Recordaba lo tedioso y horrible que había sido aprender el haki de observación, Garnet había sido un buen maestro y le había tenido paciencia, pero eso no quitaba que había sido horrible de aprender — Sí, las corrientes arrastran a mucha vida marina mientras que algunos animales o nosotros mismos las aprovechamos para ir más rápido en el mar — explicó la mujer antes de despedirse porque requerían – todavía más – de sus conocimientos en cartografía, pero no sin antes decir que se verían al final de la regata.
  
La rubia miró atenta al maestro del haki que tenía delante, cuando aprendió el haki de armadura medio no le salió gratis y solo podía esperar ver lo que le iba a pedir en esa ocasión — ¡No me mires así! Tengo que ganarme la vida de alguna manera. Vamos a dejarlo en una cena, como esta mañana que me has pagado el desayuno ¿Trato? — preguntó con la mano estirada para sellar el acuerdo. Sasha estiró el dedo índice de la mano derecha – por la diferencia de tamaño – y así se dio por oficial aquel aprendizaje. La semioni ya empezaba a arrepentirse de la decisión, pero era algo que sabía que le iba a ir bien para pelear y ser más fuerte, además de ver que lo podía usar en un ámbito como el de la navegación. Así iba a ser mucho más útil para sus compañeros en muchísimos más aspectos que solo hacer un pum te pego o de hacer de taxi entre islas — Muy bien, a diferencia del haki de armadura, con este haki tienes que concentrarte. Es más espiritual por así decirlo. Esta mañana me has dicho que sabías el haki de observación básico y ese es muy simple. Con el que te voy a enseñar ahora puedes saber si alguien tiene malas intenciones contra ti, si te quiere hacer daño vaya — intentó explicar Seiji para que la joven lo entendiera — Así que empieza a buscar peces mientras meditas hasta que te explote la cabeza — añadió con una sonrisa animando a la chica a que empezara. Sasha lo miró con la ceja derecha más elevada que la otra, se iba a gastar un dinero que no tenía – porque había comprado el barco – en invitar a cenar a un hombre que solo le decía que se tenía que concentrar mucho. La semioni suspiró sonoramente antes de cerrar los ojos, por suerte ya estaba sentada así que simplemente empezó a meditar.
   
Comenzó a respirar de forma lenta por la nariz, llenando completamente sus pulmones y expulsarlo por la boca despacio. Cuando la rubia se tranquilizó activó su haki de observación básico, notando en efecto algunos de los peces que había mencionado. Había muchos repartidos por el mar que se encontraba delante de los astilleros, pero podía notar una mayor cantidad junta que seguían una especie de camino. Aquello estaba siendo increíble para la joven, ver cómo de verdad había una corriente que ayudaba a conseguir más velocidad ¿Podría saber también dónde se encontraba el fondo marino? Sasha mantuvo la respiración tranquila, necesitaba seguir concentrada. Empezó a intuir un poco la profundidad gracias a las plantas y algunos animales, pero parecía que se había venido arriba intentando eso pues era una masa amorfa de cosas sin sentido. Le tocaría practicar más. De nuevo comenzó a coger aire por la nariz – volviendo a llenar sus pulmones todo lo posible – mantuvo el aire unos segundos antes de expulsarlo por la boca. Empezó a notar a la gente que había en los astilleros, eran muchos los que se encontraban allí presenciando la regata. No sabía si ya había empezado y con las ganas que tenía de verla le daba rabia perdérsela, pero aprender el haki de observación medio era toda una oportunidad de futuro ¡Como ir a la universidad! Bueno, no era como la universidad del todo, no había un edificio al que ir ni trabajos que entregar o notas ¡Era como la universidad de la vida! Sí, aquello tenía más sentido para la joven. Un fuerte golpe en la nuca acabó por desconcentrar por completo a Sasha – si se le podía considerar que estaba concentrada mínimamente – abrió los ojos muy enfadada y miró al maestro del haki con un claro ceño fruncido en su cara, a la vez que se llevaba la mano derecha a la cabeza — ¿Qué cojones haces viejo? No ves que estoy pensando como me has dicho — se quejó buscando alguna explicación por su parte — ¿De verdad estabas concentrada? Si fuera así podrías haber sentido que te iba a pegar y me habrías esquivado —  contestó con una sonrisa de superioridad. La semioni solo infló las mejillas en desaprobación, la había pillado, le costaba mucho concentrarse y era normal que con cualquier tontería se fuera por las ramas — Vaaaleeee… — aceptó su culpa antes de volver a cerrar los ojos y empezar a respirar de forma lenta, intentó concentrarse más pero había demasiados estímulos a su alrededor. Siguió respirando, tenía que concentrarse, si había mucha gente y ruido a su alrededor solo debía centrarse en algo, en una única presencia. Como no se fiaba del viejo decidió centrarse en su presencia, se iba moviendo a su alrededor, debería estar mirando si de verdad estaba concentrada. La rubia volvió a respirar despacio, concentrada en cada movimiento que hacía: cada paso, cada cabezada, cada desplazamiento en su brazo no robótico. Hasta el punto de intentar concentrarse en la respiración del otro, pero ahí se había venido muy arriba – de nuevo – así que mantuvo su atención en el hombre a la vez que usaba su haki. Entonces notó algo, el maestro del haki buscaba algo, tenía un sentimiento que predominaba en él. La joven volvió a respirar un poco más, se tenía que calmar e intentar averiguarlo sin abrir los ojos. El sentimiento poco a poco iba saliendo a flote ¿Era malo? De repente se acercó a ella y por un momento notó hostilidad en él así que movió ligeramente la cabeza para evitarlo, con la mala suerte de que sonó la bocina que daba inicio a la regata, despistando por completo a Sasha y recibiendo de refilón el nuevo golpe — ¡Mierda! Esta vez lo había notado. ¡Sabía que me ibas a hacer algo! — se quejó una vez con los ojos abiertos y verse tan cerca de poder dominar el haki de observación medio — En una batalla tendrás miles de estímulos que te pueden distraer. Tienes que aprender a concentrarte completamente — sentenció animándola a seguir. La semioni dejó ir una sonora queja por quedarse sin ver la regata, antes de volver a cerrar los ojos miró como el timonel del velero había soltado el ancla para virar más rápido, dejándola con la boca abierta, había conseguido esquivar sin problema la roca bajo el mar y entrar en la corriente. La rubia miraba emocionada todo, hasta que escuchó una sonora carraspera para recordarle a la pirata de los Alas Negras que debía seguir con su entrenamiento — Yaaaa... vooooy… — se quejó antes de volver a cerrar los ojos y concentrarse, empezaba a estar harta, su cuerpo ya le pedía acción después de tanta respiración lenta. Así que por su salud mental decidió concentrarse como nunca lo había hecho en su vida. Procuró eliminar todo el ruido de la gente, ignoró como se estaban emocionando por la regata y quién iba a ser el ganador. Ahí fue cuando volvió a respirar hondo y se olvidó de todo, sabía lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer, solo debía mantener la concentración. El aire entró por la nariz de Sasha hasta sus pulmones, notaba como poco a poco aumentaban hasta que soltó el aire por la boca y ahí fue cuando buscó la presencia de su maestro de haki, nunca se esperó encontrar a alguien que le enseñara tanto el haki de observación medio como el haki de armadura medio en el archipiélago de Sabaody, era muy útil que estuviera ahí. La semioni movió la cabeza a los lados, tenía que concentrarse. Volvió a respirar y cuando encontró el aura del maestro la siguió de cerca, concentrándose de nuevo, cada cosa que quisiera hacer iba a estar muy pendiente. Los gritos de la gente se hacían más fuertes por momentos, pero ella solo tenía que mantener la concentración. Únicamente estaban ella y Seiji. Respiró de nuevo y se concentró más, esta vez lo iba a conseguir. Al cabo de unos minutos notó de nuevo esa sensación en el maestro, un claro sentimiento ¡Quería volver a atacarla el muy cabrón! Esperó en el momento oportuno – y tras intentar hacerle una finta – la rubia pudo esquivar el ataque del hombre — ¡Lo he hecho! — gritó emocionada mientras se ponía de pie y celebraba su victoria personal — Nada mal jovencita. Ahora solo lo tienes que entrenar para poder usarlo sin pensar — felicitó el maestro con una sonrisa.
     
La emoción de Sasha quedó en segundo plano cuando todas las personas de los astilleros chillaban hacia los barcos. La semioni se giró para comprobar que estaban por llegar a la línea de meta, siendo el timonel que le había explicado todo el primero — ¡Vamos que ya lo tienes! — animó con todas sus fuerzas justo cuando se proclamó ganador por mucha diferencia. Los gritos de alegría y de frustración se hicieron presentes en los astilleros, los carpinteros se acercaron a la rubia con alegría buscando celebrar la victoria y ella se unió como una más para celebrar el momento. Que los carpinteros que habían construido su barco ganador solo significaba que tenían uno de los mejores barcos y que iban a llegar muy lejos. Buscó con la mirada al timonel y se lo encontró dándole un beso en la boca a la cartógrafa que había estado con ella todo el día. Sasha no pudo evitar una mueca de asco, no le gustaba nada todo el tema amoroso — ¡Deja algo para la luna de miel! — gritó el jefe de los carpinteros consiguiendo que ambos se pusieran rojos. La regata no tardó en convertirse en una fiesta donde no faltaba ni la comida ni la bebida. El día siguiente volvería a ser uno normal para todos ellos, excepto para la semioni, que cada día parecía tener un reto diferente para ella.
 
 

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#2
ENTRENAMIENTO: COMPLETADO
Puedes entrenar el segundo nivel de Kenbunshoku (Añadido en la pestaña: Entrenar técnicas)
 

Kenbunshoku Haki (Medio)

Kenbunshoku Haki
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Permite identificar las intenciones hostiles de cualquier ser vivo en tu radio de acción, aumentando así el área en el que puedes percibir los ataques inminentes.


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