[Aventura T5 - Presente absoluto] La contienda
#1
40 de verano, año 16
12:00 pm

El caluroso mediodía azotaba con violencia la larga, larga tierra de Long Ring Long Land. Sus extrañas criaturas se ajustaban a la estación más calurosa como bien podían, ya fuera sumergiendo parte de sus extremidades más largas en las frescas aguas del mar interior o refugiándose en las largas sombras de las secuooooyas autóctonas de la región. Los nómadas viajaban, pero no se sabe muy bien por donde. El legendario perro longaniza podía verse en el horizonte cruzando pacíficamente desde un islote a otro como si la propia isla estuviera diseñada para él. Pronto el calor sería tal que las aguas cederían una vez más y la extraña estructura pétrea que hace de puente entre cada islote haría su aparición. Se acercaba el momento, sí, de que los nómadas viajaran. Y de la legendaria tripulación del capitán Juan Plata no se sabía nada desde hacía ya un tiempo. O tal vez sí se supiera algo, pero desde luego Berry no era conocedora de nada en absoluto. Haciendo honor a su olvidadiza naturaleza había olvidado a los nómadas, a los piratas e incluso al perro longaniza, que en la distancia se presenta como una curiosidad ajena más que como la magnífica criatura que ella misma había rescatado.

En el día de hoy la joven mink se encontraba paseando tan tranquila por las infinitas llanuras de Long Ring Long Land. En la distancia podían avistarse pequeñas construcciones coloridas que ella ya había visto en más de una ocasión. Son pequeñas casas de aspecto lúdico, como si se hubieran hecho para jugar dentro de ellas a las muñecas, pero que hacen las veces de vivienda para aquellos que ya no son nómadas. Algunas tienen pequeñas almenaras multicolor que hacen las veces de puesto de guardia para la modesta guardia de la isla.

Hoy, sin embargo, están vacías.

También están vacías las casas, al menos vacías de sus legítimos dueños. Si verdaderamente carecen de vida en su interior todavía es un misterio. Las casas están bastante separadas entre sí. No hay dos edificaciones que estén a menos de veinte metros la una de la otra y desde luego la norma es que haya bastante más. Los terrenos se delimitan con una suerte de palos y alambres, pero lo que verdaderamente separa un territorio de otro es lo que hay plantado en sus jardines. Algunos plantan una variedad de patata, el pototo, cuyas raíces se extienden decenas de metros bajo tierra. Otros plantan maíces tan altos que parecen bosques frutales. Las dansías, unas frutas gruesas y alargadas que son rojas por dentro y son el fruto del verano en la isla, están en temporada. Por el suelo de varias de las fincas pueden encontrarse muchas de estas frutas ya maduras y listas para la recolección, pero ante la ausencia de actividad es posible que las mismas lleguen a estropearse.

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#2
El tiempo pasaba, aunque para Berry no parecía notarse, se encontraba reposando tranquilamente en la espalda de su cocodrilo todoterreno, una criatura que sin recordar como le había comenzado a seguir y que ahora al menos le servía como transporte. Era un cocodrilo curioso, una nariz y una cola que tenían protuberancias parecidas a dos plátanos y quizás así fue como le conoció creyendo que era comestible bueno lo era pero no era un plátano y Berry quería uno ese día en lugar de un cocodrilo que era lo que terminó consiguiendo. Con las manos detrás de la nuca y su cuerpo reposando bajo un improvisado techo de hojas el cocodrilo se movía felizmente, recostada era complicado de saberlo pero ese animal era rápido y aunque Berry adoraba sentir sus piernas trabajar tomarse algunos días más relajados nunca estaba de más. Además el cocodrilo podía huir a muchos kilometros por hora y dejarle pelear tranquila sin preocuparse, sabía cuidarse solo y siempre volvía a ella para comer los restos de lo que cazaba.

La zorra olfateó la plantación distante, alzando el cuerpo para observar desde su posición, un pueblo completamente desierto pero una plantación que parecía actual o al menos reciente. Estiró sus brazos lanzando un gran bostezo, palmeando al cocodrilo para que reduzca la marcha mientras atravesaban el pueblo, quizás había algo oculto o a lo mejor alguien esperando. Su olfato no captaba demasiado, quizás por el fuerte aroma de la plantación o más probable porque no había nadie lo suficientemente cerca para detectarlo. Mientras el cocodrilo paseaba, la mink se ajustó el sostén negro que se había puesto, por si las dudas debía saltar a la acción pese a que ese día se encontraba bastante tranquila si la acción le llamaba ella solía estar dispuesta a dar algunas patadas.— Vaya, todo parece desierto eh ¿Coco? Tampoco sientes nada, bah como si pudieras responder... — bromeó cruzando sus piernas ya sentada sobre la espalda del enorme cocodrilo que le transportaba, cerró sus ojos para canalizar el poderoso chaki antes de adentrarse más al pueblo, no quería ser sorprendida por algún animal que hubiera matado a todo el pueblo o algo parecido.



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#3
Mink y cocodrilo viajan por las infinitas llanuras y colinas de Long Ring Long Land en paz mientras el día se va volviendo más y más raro con el paso del tiempo. Un pueblo abandonado les da la bienvenida, pero Berry es cauta, mucho más de lo que pudiera parecer a simple vista. Activa su percepción extrasensorial en un radio de 40 metros para inspeccionar la casa y, aunque no la abarca toda inicialmente, según sus sentidos avanzan por la estructura no detecta absolutamente nada. Coco, por otro lado, aunque tu Kenbunshoku te transmite cierta tranquilidad al no existir presencias hostiles en las inmediaciones, está algo inquieto. Baila de una forma extraña, apoyando su peso en su lateral izquierdo y luego en su lateral derecho alternativamente. Su nariz abananada emite graves sonidos aspiración, evidenciando que está detectando algún olor que le ha llamado la atención. Sin orden ni permiso, el cocodrilo empieza a avanzar a pisotones por la plantación de dansías, aplastando todas las que se encuentran en su camino y tiñendo el huerto de rojo y rosa. Si se puede sacar algo bueno de todo esto, es que la plantación del próximo año ya está hecha.

El avance del cocodrilo es directo y brutal. Las estrechas vallas de madera que hacen de barrera entre el huerto y el exterior colapsan al paso del gigante sin oponer resistencia aparente, como si fueran cuatro palos atados con un trozo de hierba endeble. El cocodrilo se planta delante de la casa en la que no detectas presencia alguna y golpea la puerta con su morro gentilmente, pidiéndote que la abras. Y mientras espera a que esto suceda, olisquea sonoramente por debajo de la puerta lo que le ha llamado la atención.

Ahora que estás frente a la casa tú también lo detectas. Lo que ha llamado la atención de Coco tan fuerte como para no detenerse cuando tú lo has querido ha sido el inconfundible olor de la sangre. Allí dentro ha sangrado alguien, y no poco además. Es posible que estés a punto de descubrir qué ha ocurrido en aquel pueblo, si es que quieres abrir la puerta.

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#4
Coco avanzaba con paso veloz, Berry apenas se percató hasta que empezó a escuchar las frutas crujiendo debajo de su montura, aunque no se preocupó la zona que llegaba a examinar con su shaki estaba desierta y no había detectado siquiera animales cerca. Llevó su mano al mentón al pensar en que un pueblo que tenía plantaciones no estuviera habitado, algo extraño estaba pasando y cuando llegaron a la puerta su olfato no tardó en detectar la sangre que había vuelto loco a su curioso amigo. La zorra descendió mientras estiraba su garra y acariciaba la banana nariz de coco, había hecho un buen trabajo al guiarle y con una patada tumbó la puerta sin mucho esfuerzo. Le indicó al cocodrilo que se quedase en la entrada, vigilase si llegaba a oler algo más mientras ella examinaba el interior, por lo que podía analizar parecía haber ocurrido un completo desastre dentro. Ollas tiradas, astillas por doquier y bastante sangre casi un matadero. — Vaya, parece que alguien pasó por este lugar y dejó un desastre. ¡¿Hay alguien vivo?! — alzó la voz avanzando, pero sospechaba que lo que encontraría ahí no sería nada vivo, no había detectado presencias y eso significaba que solo estaba por encontrar cuerpos sin vida que bien podían ser alimento de cocodrilo para más tarde.

Tras examinar el lugar en busca de evidencias decidió salir y montar nuevamente, clavando su mirada en el puesto de guardias, si alguien tenía posibilidades de sobrevivir a algo era gente que estuviera con cierto entrenamiento y los guardias quizás estaban a tiempo de salvarse. Incluso los guardias cobardes solían esconderse y sobrevivir mientras masacraban a toda una ciudad. — Vamos Coco, debemos ir a esas casillas y ver si todavía algo se mueve, creo que alguien ha pasado por aquí antes y nos dejó sin mucho que hacer... — se recostó en el improvisado "trono" sobre la espalda de Coco y este emprendió la marcha en dirección a la caseta de guardia que parecía vacía pero a lo mejor solo lo parecía quizás hubiera algún herido. — ¡Venimos a ayudar! ¿Hay alguien vivo? — alzó la voz en dirección a la caseta buscando que al menos no buscasen volarle la cabeza creyendo que era parte de lo que fuera que hubiera pasado. ¿Animales? ¿Bestias? ¿Bandidos? ¿Piñatas? Muchas posibilidades, pero algo emocionaba a la zorra, era la primera vez que sentía que podría poner en marcha sus progresos, si había piñatas en esas islas sería una gran oportunidad de ver que tan lejos se encontraba de los más poderosos del lugar. Su cabeza se movía de lado a lado, buscando con cuidado si había alguna señal de los atacantes dispersa por los alrededores o alguna pista de lo sucedido, todavía podía estar en medio de alguna trampa aunque dado el estado del lugar y lo inmenso de la zona no daba esa impresión.

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Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3410 + 0 = 3410
Energia: 2388 + 0 = 2388
Espiritu: 999 - 40 = 959
#5
La puerta cedió como si fuera mantequilla frente a un cuchillo en llamas. La madera se fracturó en mil pedazos cuando la potentísima patada de Berry la arrancó de sus goznes y la esparció por el suelo encharcado en sangre seca. El bramido de Berry sólo obtuvo el eco de su voz como respuesta. Su haki ya la alertaba de la ausencia de vida en las inmediaciones, de modo que el esfuerzo, si bien emocionalmente humano, fue inútil. La habitación en la que se encontraba era una suerte de recibidor/cocina. Un pequeño enjambre de moscas se estaba poniendo bulímico con una cesta de varias frutas, entre ellas dansías, ya podridas sobre la encimera de madera. A pesar de la presencia de sangre seca por doquier, no había cadáver alguno en esta primera estancia. Siguiendo un pequeño rastro escaleras arriba, en una de las habitaciones, Berry descubrió cuatro cuerpos apilados en una esquina. Tres de ellos completos desconocidos y otro sencillamente el de un conocido del que ya se había olvidado. Dos hombres y dos mujeres, una de ellas bastante más joven que los demás. Uno de los hombres y las dos mujeres vestían ropas modestas, en otro tiempo de color marrón, propias de los entornos rurales. El otro hombre, sin embargo, vestía ropa circense de color azul, casi como si fuera alguna especie de payaso. Más allá de sus ropas, no tienen posesión alguna que delate lo que les ha sucedido. La familia que vivía en la casa parecía ser pobre, de modo que tampoco es que pudiera ser ese el motivo del asalto, al menos a simple vista.

En el trayecto hacia la casa de guardia, la percepción extrasensorial de Berry delató la presencia de una persona, aunque el color rojo brillante de su aura estaba tan pálido que debía de estar al borde de la muerte. En comparación con la de ella, el aura era minúscula, representando una fuerza nimia en comparación. Nada más entrar en el edificio, un par de guardias con sus armaduras pero sin arma alguna tirados en el suelo. Sus vidas ya hacía tiempo que los habían abandonado, pero la presencia interesante estaba en la planta de arriba. Tras subir unas escaleras en espiral, Berry se topó de frente con otro hombre vestido con ropajes circenses, de color rojo esta vez, que respiraba con severa dificultad debido a las brutales heridas que tenía por el abdomen. —Tú... —El pequeño hombre compone una expresión de dolor y sorpresa al reconocer a la mink, pero ella no tenía la menor idea de quién era esa persona. —Devon... ¿está...? Le dije que viniera con los guardias... —Su voz es más bien un susurro y a juzgar por su aspecto no le queda mucho más tiempo de vida.

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#6
La mink había visto la destrucción, todos parecían muertos pero no encontraba razón para un ataque así, no habían robado nada más parecía alguna acción vengativa. Pero había alguien vivo, al menos una pequeña esperanza de saber que había pasado, se arrodilló frente al bufón ensangrentado y lo colocó sobre sus muslos para mantenerlo vivo lo máximo posible. Ella no era doctora, tampoco sabía tratar heridas y lamentablemente ese sujeto estaba condenado, acarició con suavidad su rostro mientras escuchaba su voz. — Si te refieres al otro vestido de azul, está muerto, quizás se encuentren en la próxima vida... — esgrimió con seriedad en su rostro, era mejor decir la verdad a alguien que estaba dando sus últimos respiros que ocultar todo bajo falsas palabrerías. — ¿Quién fue? Quizás no te conozca, quizás haya olvidado, pero siento que esto es algo que debo cerrar por mis propias manos... — preguntó en un suspiro a la par que hacía presión en la herida tratando de mantener enfocado al hombre al menos hasta saber por donde se habían ido . No buscaba vengarse o tomar una acción heroíca, su sangre de mink le advertía de que podía ser una gran batalla y eso era lo que había estado buscando, un buen desafío tras tanto entrenar.

— Es curioso, cuando miro tus ojos veo a alguien que ha vivido sus últimos días libre, me reconforta un poco saber que no morirás preso de algunas cadenas... de alguna manera siento que tu compañero también murió siguiendo su propio corazón y no deberías estar triste por eso. — murmuró limpiando la sangre del rostro del sujeto — Una persona que muere siguiendo su corazón es más noble que un cobarde que prefiere seguir preso... me aseguraré de llevarlos en mi pelo. — tomó su garra ensangrentada y marcó el círculo de su frente con la sangre del sujeto, no era mucho pero en su tribu no había mayor honor que aquel, el llevar la sangre de un ser libre en consonancia con los tatuajes un rito que aseguraba la vida eterna en el coto de caza del mink que lo hiciera. — Me quedaré a tu lado, luego iré por quienes hicieron esto... Sonríe, pronto todos vendrán a recibirte y nunca estarás solo. — confirmó con seriedad, esta vez aunque Berry no lo recordase su voz estaba lejos de esa mujer que buscaba simplemente rescatar a alguien, que se limitaba por la vida de otra persona, en esta ocasión ese hombre podría sentir la frialdad de las palabras de la zorra. En esta ocasión su misión era algo ritual, un rito que venía impregnado no solo en sus tatuajes. La tribu de Berry era bastante clara en que hacer en aquellas situaciones, para celebrar la incorporación de alguien al coto de caza debía ser recibido en la otra vida con un baño de sangre.

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Karmas

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Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3410 + 0 = 3410
Energia: 2388 + 0 = 2388
Espiritu: 959 + 35 = 994
#7
Clark gruñó de dolor cuando moviste su maltrecho cuerpo a una postura más adecuada, pero en sus ojos no había rastro de rencor alguno. Su expresión parecía de cansancio, como si estuviera combatiendo el sueño con todas sus fuerzas, pero el hacerlo le estaba causando dolores que nunca hubiera imaginado en años anteriores. —Fue... el capitán... —El título no te dice nada, salvo quizás el rango de la persona responsable de media docena de asesinatos. Probablemente un pirata, piensas, pero no tienes esa certeza todavía. —Berry, he de advertirte... te están...!! —Con un estertor, Clark se echa hacia un lado y tose algo de sangre. Tardar unos segundos en recomponerse y regresar a su postura, aunque algo de lado. —Te están buscando... Quieren venganza... Los nómadas... los nómadas son los siguientes. —Con una mano temblorosa te agarra del hombro, casi no tiene fuerzas ya para sujetarlo. —Al no-norte... te... —Pero no logra terminar su discurso. La vida se escapa de sus ojos mientras intenta darte su última advertencia. Se desvanece de un momento a otro y su mano cae por su propio peso hacia un lateral. Su cuerpo se queda medio doblado en una postura incómoda y el silencio se hace omnipresente en toda la estancia. A través del Kenbunshoku no puedes detectar presencia alguna en las inmediaciones más allá del espíritu de tu fiel mascota en la entrada de la casa de guardia.

No recuerdas a esta persona, pero ella sí te recuerda a ti. También tienes la sensación de que conoces al capitán, aunque no lo recuerdes, y los nómadas... Algo malo puede estarles ocurriendo. Indudablemente te están buscando a ti, no a ellos, de modo que es posible que todavía tengas algo de tiempo. ¿Cuántos son? No lo sabes, quizás sólo sea uno, pero siendo capitán es normal que haya subordinados. Teniendo en cuenta tu posición actual en el islote de Long Ring Long Island es probable que, viajando hacia el norte, no tardes demasiado en toparte con alguien, ya que la costa no está demasiado lejos. Sólo queda pues decidir cómo prepararse para emprender el viaje y qué hacer con las seis personas muertas que has descubierto.

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#8
Las palabras del hombre resonaban en su mente, aunque no sabía quienes le buscaban y quienes eran esos nómadas, quizás eran piñatas que gustaban de atacar gente. Entonces una dirección, el norte, se habían ido por allí a lo mejor buscando a esos nómadas o quizás preparando algo. No podía asegurarlo ya que el sujeto parecía tratar de advertirle que algo habían hecho en esa dirección, podía ser una trampa o podían estar simplemente atacando a más personas. La mink cerró los ojos del sujeto y sonrió, ahora ese cuerpo era solo una coraza vacía y su alma se había impregnado en sus tatuajes, los cuerpos no tenían mucho más valor que ser un transporte de la energía y algún día eran abandonados. Se subió a Coco y apuntó al norte, era la única pista que tenía junto con el sujeto al quee debía matar pero dado su nombre era probable que no estuviera solo. — Hmm, podríamos intentar tomar la ruta frondoza, si son muchos es mejor no darles mucha información... o puede que estén esperando que los sigamos por ahí si es que en verdad me buscan. — comentó avanzando con el cocodrilo, este no era algo que pudiera ayudarle en batalla pero si se separaría en cuanto sintiese a alguien hostil y le dejaría pelear por su cuenta.

— ¡Bwahahaha! Estoy emocionada, hace mucho que no peleo ni pruebo mis límites, pero hay que ser prudentes. Seguiremos la ruta más directa y luego será mi turno. — no se arriesgaría al terreno traicionero de los bosques pero sí serían un punto favorable en algún posible conflicto, la mink crujió sus nudillos mientras se colocaba en posición de caza sobre Coco, era como si un zorro se hubiera fusionado extrañamente con un anfibio y los ojos rojos de Berry centellaban con gran ilusión, finalmente tenía via libre para probar sus nuevas capacidades contra un enemigo completamente desconocido. Su ñaqui volvió a activarse mientras avanzaba, buscando presencias a sus alrededores tal como su olfato trabajaba para detectar algún aroma, tomarle por sorpresa era complicado y todo cazador que se metía con ella terminaba siendo la presa. — Si te portas bien, te dejaré comerte a los que pueda eliminar. — bromeó a su mascota, lista para saltar en cuanto detectase la primer presencia hostil en la zona, si le estaban buscando se aseguraría de darles un show como nunca imaginasen.

Si bien no era su primer encuentro con piñatas recordaba algunas ocasiones, peleas difusas en su memoria y lo que ella recordaba como momentos muy divertidos, era hora de poner todo aquello en práctica porque sentía que le quedaba poco tiempo en esa isla y las criaturas salvajes ya le habían empezado a aburrir. Era ese llamado, el de algo más interesante que quizás le cambiaba su decisión o incluso podía ser el encuentro definitivo quee reafirmase su deseo de explorar nuevas aguas de una vez.

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Karmas

Inventario

Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3410 + 0 = 3410
Energia: 2388 + 0 = 2388
Espiritu: 994 - 5 = 989
#9
Con absoluta falta de temor, Berry decide emprender su viaje hacia el norte por la vía más directa. La realidad es que los piratas que la buscaban no sabían dónde se encontraba y no imaginaban que Clark habría sobrevivido durante el tiempo suficiente como para alertar a la mink. Atravesando las alargadas colinas del norte, las cuales se elevaban varios cientos de metros pero eran tan delgadas que casi parecían árboles de tierra, Berry avistó desde la ventajosa posición de la cima de una de estas colinas, un grupo bastante numeroso de gente caminando lentamente hacia la costa. No demasiada distancia separaba a este grupo grande de otro más pequeño, que con precaución había colocado numerosos carros en formación circular alrededor del campamento que se habían montado para defenderse. La sed de sangre de los piratas se había vuelto evidente en los últimos días y los nómadas estaban preparados. Sin embargo el contingente pirata era demasiado grande para que ellos solos lidiasen con él. Los piratas, a más de 200 metros de los nómadas, no habían detectado la presencia de Berry en la distancia, que estaba ya a 100 metros de ellos por la retaguardia. Un avance excesivamente temerario podría cambiar esta situación deprisa, sin embargo.

Desde su posición, Berry hacerse una idea de la cantidad de enemigos que tendría que afrontar. Los piratas no llegaban al centenar, pero estaban considerablemente mejor equipados que los nómadas. Una formación de 80 bucaneros avanzaba por detrás de los dos líderes del grupo: El temible capitán Juan Plata el Largo y su fiel contramaestre Jaime Halcón. El capitán, que se diferenciaba de los demás por su sombrero tricornio, encabezaba la marcha con su lanza en ristre. Su complexión es delgada y alargada. Es alto pero flaco. El contramaestre, por su parte, se trata de un hombre de tez oscura, completamente rapado y con numerosos piercings en la cara. Tiene en su haber un látigo, que lleva de momento sujeto en el cinturón pero que pronto restallará contra las caravanas que los nómadas usan de protección para amenazarlos. Su avance es lento, pero constante, y no tardarán demasiado tiempo en llegar a los pobres civiles para asaltarlos y, quizás, terminar con sus vidas.

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NPCs
#10
Finalmente había llegado al lugar, las cosas parecían estar a punto de colisionar, el grupo de piñatas avanzaba sin darse cuenta que los ojos de Berry analizaban desde las alturas los posibles planes a tomar. El más sencillo era claramente lanzarse al ataque, aunque se expondría demasiado pronto y contar con el factor sorpresa era algo que cualquier cazador gustaba de saborear. No podría arriesgarse a quedar en desventaja tan pronto, sus ojos fueron a los más fuertes, solo eran dos el resto era basura que bien podría eliminar sin mucho esfuerzo y era consciente de esto porque los piñatas solían esconderse detrás de todos esos números para aparentar fortaleza. Los nómadas por su parte no serían de mucha ayuda, no veía que tuvieran mucha experiencia en combate y a lo mejor no estaban preparados para algo así, aunque si podía contar con que lanzarían cosas si habían puesto barricadas su misión era que no lleguen a ellos tan rápido. Tener un apoyo a distancia no era mala idea, pero de momento debía centrarse en los enemigos. Bajó de su Cocodrilo, analizando el terreno en el que debería pelear, era mucho campo abierto, lo cual le beneficiaba al no contar con muchos obstáculos a la hora de luchar pero tampoco daba muchos recursos para montar alguna trampa o una estratagema que le permitiese ganar algo de tiempo.

Pero si ofrecía algo, la colina era empinada, era bastante evidente que podría iniciar con algo que rodase y causar un pequeño desprendimiento. La mink comenzó a apilar varias rocas lejos de las miradas ajenas, colocaba una por una pesadas rocas que retiraba del terreno frente a la cola de su mascota, el plan era muy simple, mandar a rodar estas rocas  y que la gravedad hiciera lo propio. Podría quizás cargarse a varios de los piratas, aunque debería desprenderlas antes de que las distancias fuesen demasiado cortas como para arriesgar a los civiles en peligro. Con energía la zorra terminó de apilar la última piedra y con una patada la envió colina abajo, limpiando el sudor de su rostro con una sonrisa, dudaba de que alguno de los piñatas se esperase que justo por la espalda se desatase una calamidad de tal magnitud. Roca tras rocas las filosas piedras rodaron colina abajo, la mink hizo una señal a su mascota para que se retirase y aguardó en el lugar, lo que los nómadas tal vez considerasen una ayuda de los dioses e inspirara su voluntad era resultado del duro trabajo de Berry quien ahora sonreía, esperando que solo quedasen esos dos para divertirse no hubiera querido mancharse las garras con hormigas ya que sus patadas estaban reservadas para aquellos que realmente las merecieran.

Ahora solo quedaban dos, esos dos que parecían serían un buen reto, debería analizarlos con cuidado y encontrar alguna grieta entre ambos hombres que si en verdad le estaban buscando debían tener guardados algunos trucos. Pero la mink sentía que podría luchar en condiciones y el hombre de la lanza solo le emocionaba más, era una lástima que todos los piratas tuvieran tantos secuaces en lugar de pelear de igual a igual pero a lo mejor luego de este encuentro les enseñaría que no importaban los números cuando se enfrentaban con una mink de pura sangre. Poco a poco, ese momento de liberación se acercaba y la mink solo podía contar los segundos hasta que sus botas probasen la sangre de un nuevo enemigo. El ritual de la batalla, de la lucha y de los gritos estaba a punto de desatarse.

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Karmas

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Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3410 + 0 = 3410
Energia: 2388 - 781 = 1607
Espiritu: 989 + 10 = 999


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