Parte 6
Las palabras de aquel hombre me tranquilizaron de una manera infinita. Era alto, fuerte, llevaba un uniforme muy bonito, podría decir que hasta casi brillaba más la luz en él. Desprendía mucha confianza, y eso me hacía estar tranquilo. Pero la cosa no había acabado todavía. Estaban apuntando al pirata para detenerlo, pero eso no significaba que este fuera a darse por vencido. Yo aproveché el momento para, en mi forma serpiente completa, ponerme detrás del gran hombre que me dijo que estaba a salvo. El pirata me miró con ojos de resentimiento, diría que hasta estaba arrepentido de haberme seguido sin ningún motivo, ya que eso es lo que le ha llevado hasta esta situación.
- Y bien máquina, ¿Vas a estar quietecito? - Le volvió a decir el hombre apuesto al pirata. El pirata, totalmente acorralado, estaba nervioso, sudando muchísimo. Y no se le ocurrió otra cosa que salir corriendo en la dirección que tenía atrás de él. Empujó a uno de los que apuntaban con el rifle para abrirse paso, cosa que rápidamente hizo que los demás volvieran a apuntar al pirata que escapaba, pero de repente se escuchó muy claramente la orden del otro - ¡QUIETOS, NO DISPARÉIS! - Les dijo a todos - Este se viene vivo, qué suerte tiene, he - Acto seguido, paso algo que no sé cómo fui capaz de ni siquiera distinguir un milisegundo. No sé si al estar transformado en serpiente tenía más capacidades de algunas cosas, lo desconocía, pero en ese momento pude verlo.
En cosa de menos de medio segundo, el hombre alto desapareció y se plantó encima del pirata para propinarlo un fuerte golpe en la cabeza y dejarlo inconsciente. Menos de medio segundo, fui capaz de verlo, pero también escuché que dijo algo antes de hacer tal movimiento, dijo algo como 'Soru' y acto seguido pasó lo que pasó. El pirata estaba ya en el suelo inconsciente - Arrestarlo, nos lo llevamos - Dijo el tipo mientras caminaba hacia mí sonriendo. Yo le miraba con mucha ilusión y alegría. Cuando estaba enfrente de mí, se agachó para estar más cerca de mí, ya que seguía transformado en mi forma serpiente.
- Relájate chico, visualiza en tu mente tu auténtica forma humana y volverás a la normalidad - Me dijo cierto tono burlesco. Procedí a hacerle caso, y aunque me costó un rato, conseguí volver a mi forma humana - ¡AH! Mis piernas han vuelto, están aquí. ¡Y he crecido, tengo mi altura de nuevo! - Grité de alegría - ¡Peejajajaja! Pues claro hombre, que te pensabas. Ahora tienes poderes de una fruta del demonio chico, y vas a tener que saber usarlo para defenderte - Me dijo esta vez algo más serio - Entiendo señor, pero yo no tengo a donde ir ya ni nadie que me enseñe... - Tras esto, el señor se quedó pensativo mientras me miraba. Frotándose la barbilla con su mano derecha.
- ¡BBBBIIIEEEENNN! - Gritó de repente, dándome un tremendo susto - Dime hijo, te voy a proponer una cosa: Si quieres puedes venirte conmigo, yo te enseñaré todo lo que sé para qué seas más fuerte y por supuesto también cuidaré de ti, no te va a faltar nada de nada - Me dijo mientras me apuntaba con los dedos de la mano derecha - Y tras todo eso te convertirás, en un gran marine - No sabía que era un marine, pero mi respuesta fue de imprevisto, notaba como si el señor estuviera depositando en mí toda su confianza.
- ¿Un... gran marine? -
Parte 8
