[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 2)
#1
Venimos de este tema
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Recordad todos postear poniendo el siguiente código en vuestro post, al inicio.
NORTH BLUE: [ personaje=314] (Sin el espacio al principio)
EAST BLUE: [ personaje=315] (Sin el espacio al principio)

Tenéis hasta el Jueves 28 a las 22:00 para contestar.
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#2
Atributos Personaje


El pequeño tontatta, todavía pegado a la pared de la bodega, permanecía ajeno a lo que ocurría fuera. Desconocía por completo la situación de sus compañeros, a excepción de Tobías y Garnet, que estaban a la vista. No podía evitar sentirse preocupado por ellos, se preguntaba si habrían aguantado el impacto. Aunque Bepso tenía un cuerpo especialmente resistente para absorber golpes, no estaba seguro de cómo estarían Xas, Gronn y el resto. A pesar de su confianza en la fuerza de sus amigos, estaría intranquilo hasta que supiera que todos estaban a salvo.
Sin embargo, tuvo poco tiempo para reflexionar sobre sus preocupaciones, ya que un repentino golpe destrozó por completo el barco, haciéndolo volar por los aires en un instante. Desde su posición en el aire, Bepso pudo ver que sus compañeros también habían salido despedidos por el impacto. Realizó un rápido recuento y se sintió aliviado al ver que todos estaban conscientes. Después de un breve momento en el aire, Bepso cayó en una gran tabla de madera que provenía de uno de los barcos destrozados. Al levantar la vista, se encontró con una desoladora escena: todos los barcos estaban destrozados, personas flotaban en el agua, algunas sin moverse, mientras otras pedían ayuda, pero eran "rescatadas" por piratas que seguramente pondrían fin a sus vidas, literal o metafóricamente. Prefirió no seguir mirando y se centró en buscar a su tripulación, en particular buscaba a Sasha y Nekah, los más grandes del grupo, aunque también ojeaba por si se topaba con el hermano de Nekah, y, para su sorpresa, lo encontró justo delante de él. Habían caído juntos en el mismo trozo de madera que flotaba en el agua turbulenta.

¡¡AHHH!! ¡MENOS MAL, ALGUIEN ESTÁ BIEN!

Corrió hacia él y saltó para abrazarlo... Para abrazar su brazo, en realidad, pero la intención era lo importante. El tontatta se dio cuenta de que el hermano de Nekah era alto, mucho más alto que él, lo que le hizo sentir alivio, ya que si alguien podía ayudarlo a encontrar al resto de sus amigos, seguramente sería él. La suerte de Bepso al encontrarse con él era innegable. Además, intuía que Nekah estaría en condiciones similares o incluso mejores, dado que era un poco más corpulento que su hermano. Con la esperanza de reunirse con sus amigos y asegurarse de que estuvieran bien, Bepso se preparó para trabajar junto a su nuevo compañero para sobrevivir en medio de la situación tan caótica en la que se encontraban.

Resumen del turno
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#3
Atributos Personaje


Llevaba ya varios segundos pegado a la pared del navío sin poder moverse, hasta que llegaron al final de la bajada. En ese momento, el barco sufrió un golpe que no pudo soportar. Todos los integrantes salieron despedidos hacia adelante. Algunos civiles cayeron al agua, y parecía que los miembros de Shogun Gari habían caído todos en unas planchas de madera. Kuraku no era una excepción, se pegó un buen golpe con la madera, pero lo puso amortiguar bien rodando y pegando sus alas al cuerpo. 
Ugh... - Había sido demasiado traqueteo para tan poco tiempo y se sentía un poco aturdido. 

Finalmente, consiguió levantarse sin problema, y empezó a mirar a su alrededor. Vio que se encontraba en una plancha grande de madera, en medio del agua, rodeados por los cabos gemelos y por varios barcos que estaban llevándose las personas del agua hacia estos. Era una situación compleja, pues no tenía muy claro si los barcos eran peligrosos para él. 
En ese momento se dio cuenta de que seguía sin su máscara y su capa, y por primera vez... no le importó. 
Había tomado una determinación, y no iba a seguir como hasta ahora. 

¡¡AHHH!! ¡MENOS MAL, ALGUIEN ESTÁ BIEN! - Escuchó un pequeño grito que provenía del suelo, y al fijarse vio al pequeño compañero que viajaba con Nekah. No sabía ni como se llamaba, pero quizá podía ser de ayuda. El pequeño se lanzó para abrazarle la pierna, y Kuraku sintió un pequeño sentimiento de compañerismo hacia él. Al verlo bien de cerca, Kuraku no pudo evitar sentir debilidad hacia él, pues el Lunarian tenía cierta debilidad por los animalitos adorables, y ese pequeñajo, al menos, se lo parecía. 

Alzó un poco la mirada del suelo, y se fijó en que no estaban solos, pues había otra persona con ellos. Un Humano. Era pequeño, no como su nuevo amigo, sino como un humano normal, pero pequeño para Kuraku, lógicamente. Tenía el pelo rojo y una mirada un tanto penetrante. Kuraku puso su mano en la empuñadura de su arma, pues desconocía por completo las intenciones del sospechoso personaje. 

Kuraku abrió sus alas intentando amedrentar al posible enemigo. Si quieres hacerle daño al pequeñajo, te las tendrás que ver primero conmigo. - Dijo completamente serio. 

No quiero problemas, estamos todos igual de jodidos y tenemos que salir de aquí. - Se quedó esperando la respuesta del sospechoso. 
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
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#4
Atributos Personaje
 
Varios escenarios cruzaron la mente de Enma durante aquella turbulenta situación. Al principio, recordó cómo su infancia fue arrebatada en cuestión de días, teniendo que embarcarse en una aventura por su propia supervivencia con tan sólo trece años. Después, la persona que ejerció su tutela murió repentinamente, sin poder despedirse prácticamente de ella. Ahora, que creía haber encontrado una familia, un grupo en el que encajar, su cuerpo, completamente inmovilizado por las fuerzas gravitatorias que presionaban los barcos que se habían desprendido de la ‘Reverse Mountain', estaba a escasos milímetros y segundos de colisionar duramente contra las paredes del barco. Este golpe, no mortal pero sí brutal, hizo que Enma perdiera la conciencia durante un par de minutos, siendo incapaz de observar qué estaba sucediendo a su alrededor o de comprobar si su equipo se encontraba bien. Pero no era sólo el golpe o las turbulencias, la propia bajada ejercía tal fuerza sobre su cuerpo (y la gran parte de personas que se encontraban en aquel barco) que resultaba difícil mantener una respiración coordinada, lo que podía también nublar el juicio y la tranquilidad de todas aquellas personas que se habían visto afectadas.
 
Pero la peor parte del trayecto no era esa, sino que todavía estaba por llegar. De repente, un ‘splash’ fue todo lo que se escuchó, en un panorama caracterizado e inundado de gritos de auxilio. Todos los barcos, sin distinción, habían colisionado de forma abrupta contra el final de la cascada, deshaciéndose en miles de pedazos y provocando varias lesiones y todavía más muertes. Sin embargo, algunas personas corrieron mejor suerte que otras. Justo durante la propia colisión de los barcos, varios cuerpos, inmóviles y casi inertes, salieron desprendidos por el aire, irguiéndose un par de metros sobre el mar y aterrizando –por decirlo de alguna manera– en los restos que los barcos que acababan de conocer su final. Habían cumplido su objetivo, que era cruzar la ‘Reverse Mountain’, pero el trayecto no había finalizado y estar en medio del mar, sobre unas plataformas de maderas conformadas por restos de barcos, no era el mejor escenario para los protagonistas de esta historia.
 
Enma fue una de esas personas afortunadas –si podemos decir esto–, al haber caído en una plataforma de madera que flotaba sobre el mar. Para su suerte, el oleaje no era muy fuerte por ahora, así que mantener el equilibrio después de aquella situación no le estaba resultando excesivamente difícil. – Ouch… – Murmuró para sí mismo mientras intentaba ponerse de pie y se limpiaba sus ropas. Mientras se sacudía, se dio cuenta de que todas sus tiritas se habían caído así que… optó por ponerse otras pocas. – Vaya, me han caído todas… – Decía mientras se colocaba un par de ellas en la cara. Ya con ellas puestas, alzó la mirada y vio un panorama desolador. Había varias plataformas sobre el mar, creadas, como sucedía con la suya, con los restos de los barcos; pero también había personas que habían caído al mar y todavía muchas otras siendo rescatadas por personas que se encontraban en la orilla. Era, ciertamente, desalentador.
 
En medio de esa situación, intentó buscar con la mirada al resto del grupo, pero este objetivo se vio entorpecido por unos gritos que provenían de muy cerca. Concretamente, de detrás de él. – ¡Ah! ¡Menos mal, alguien está bien! – Llegó a escuchar. Al darse la vuelta, vio cómo además de él, otras dos personas yacían en aquella pequeña superficie de madera. Uno de ellos grande y otro… mucho más pequeño. Este último parecía más amigable, más alegre; mientras que el segundo todo lo contrario. Después de haberse comprobado que ambos estaban bien, este último, el más grande, se dirigió a Enma con un tono ciertamente amenazador. De su espalda sobresalían unas grandes alas, lo que le permitió a Enma conocer que, igual que aquel pirata tan buscado que salía en el periódico, pertenecía a una raza no humana: a los lunarian. – Ara, ara… Esto va a ser problemático. – Expresó mientras levantaba los brazos, en tono jocoso. Enma echó un vistazo a sus ropas y, en un ejercicio de análisis visual, consiguió determinar que, aparentemente, aquellas personas no eran marines, por lo que podría no resultar en una situación peligrosa. – Bueno, bueno… – Comenzó. – ¿Por qué iba a querer hacer daño… a alguien tan gracioso? – Decía mientras apuntaba con uno de sus dedos al más pequeño. – ¿Y… vosotros? ¿Sois… del gobierno? – Preguntó mientras se apretaba la tirita de su mejilla. – Si no es así… tenemos el mismo objetivo... – Sentenció, todavía con la mano en la tirita de la mejilla, sin aparentemente no amedrentarse por aquella situación.
 
Aunque no lo parecieran ni llevaran ningún tipo de insignia, era necesario conocer esto para poder saber cómo tenía que actuar ante tal giro de los acontecimientos.
 
Aclaraciones y Karmas
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#5
Era interesante como el crisol de variedad racial podía ser tan amplio y tan caprichoso. Un niño, un hombre enorme con alas, y... una cosa diminuta que a todas luces estaba teniendo una aventura de dimensiones titánicas. Los tres, provenientes de distintos lugares y sin conocerse entre ellos, compartiendo espacio en una plataforma que pareciera indicar que habían sido salvados... o que habían caído justo donde debían. Aparentemente sin hostilidades entre ellos, pareciera que la rueda del destino había comenzado a girar para dictaminar la suerte de su camino.

La plataforma se mantenía estable con vuestra llegada, peso y posición. El sonido de las olas rompiendo contra lo que fuera que mantenía aquellas sendas tablas de madera enormes de cincuenta metros por cincuenta metros se mezclaba con los sonidos de los grupos de Piratas de los cabos, los gritos de los civiles supervivientes en el agua, y distintas conversaciones y exabruptos provenientes de otras plataformas. Al lado contrario de los cabos había seis barcos, de un tamaño intermedio entre goletas y carabelas, que no podríais ver con el suficiente detalle al estar las proas orientadas hacia vuestras plataformas, y cubrirse unos a otros en el flanco si tratabas de verlos desde una plataforma en diagonal. Lo único que se apreciaba es que uno de esos barcos, el cuarto si mirabas desde las plataformas en su dirección y dejando los cabos a la espalda, y contabas de derecha a izquierda, tenía una gran bandera roja con una mancha negra en el centro, cuyo estampado también estaba en la vela central del navío. Los pescadores con redes en los cabos y los barcos os situaban a vosotros en medio de ambos lados, como en una macabra posición estudiada estratégicamente... sin duda aquellos tipos, fueran quienes fueran, tenían experiencia haciendo esto. Habían colocado las plataformas lo suficientemente lejos del final de la cascada como para que muchos de los cuerpos que salían despedidos pudieran aterrizar en ellas, y estaban pescando a todos los que no habían tenido esa suerte. Pero... ¿acaso eso era tener suerte?

El sonido de una campana, por su agudeza pequeña, comenzó a resonar en dicho barco aparentemente principal y rápidamente fue acompañada del mismo sonido proveniente del resto de navíos, que se mezcló con el sonido metálico de unas cadenas siendo recogidas tensando unos eslabones de metal que iban desde cada proa del barco hasta el centro del lado más próximo a ellos de cada plataforma, uniendo así una plataforma a cada barco. Sin duda no era una buena señal, ni el sonido de las campanas ni las cadenas que acaban de surgir del mar al tensarse entre ambos puntos, sin duda recogidas por algo... o alguien... 


[Imagen: 7wyvpRl.png]




Importante


Información
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#6
El pequeño Bepso había caído y rodado durante la confusión, y cuando finalmente logró recuperarse se encontraba con su cuerpo orientado hacia los Cabos Gemelos. Debido a esto, no había visto la flota de barcos que se encontraba en la dirección opuesta. Sin embargo, fue el comentario de Enma lo que lo alertó, y rápidamente giró la cabeza en esa dirección, donde pudo ver tanto al chico, de aspecto juvenil, como a los imponentes barcos que se alzaban detrás de él. La vista de la flota le hizo comprender la gravedad de la situación.

Si quieres hacerle daño al pequeñajo, te las tendrás que ver primero conmigo.
¿Por qué iba a querer hacer daño… a alguien tan gracioso?

Bepso soltó a Kuraku de su abrazo y saltó ágilmente para colocarse entre ambos, alzando sus pequeños brazos en un intento de detenerlos. Si bien era una idea mucho mejor en la teoría que en la práctica, ya que, debido a su diminuto tamaño, tanto Kuraku como Enma podrían acercarse lo suficiente como para pegarse si quisieran, pero el pequeño tontatta estaba decidido a evitar cualquier confrontación innecesaria. Su intención era clara: actuar como mediador y evitar que la situación empeorara, en bastantes problemas estaban ya.

Chicos, relajaos, antes de buscar enemigos hay que buscar amigos. Déjame hablar a mi.

Dedicó la última parte de su mensaje al lunaria y, después de haber establecido ese vínculo, caminó hacia el humano y se presentó debidamente. Su actitud era la de un diplomático en miniatura tratando de mantener la paz entre dos bandos opuestos. Mi nombre es Bepso, y él es el hermano de un amigo mío, aunque no sé como se llama te puedo asegurar que es bueno. Nuestro barco ha tenido un accidente y nos hemos separado de nuestros amigos, ¿Podrías ayudarnos a buscarl--. Un ruido agudo cortó al tontatta, que dirigió su mirada al barco más notorio antes de que el resto de la flota lo siguiera y emitiera sonidos similares, agudos y metálicos. Un repentino tirón sufrió la balsa en la que se encontraban los tres, y mientras unas grandes cadenas emergían y entrelazaban sus chirridos metálicos con el sonar de las campanas, el pequeño se percató de lo que pasaba. Estaban siendo pescados. El darse cuenta golpeó al enano con una mezcla de sorpresa y miedo, y su mente empezó a buscar soluciones rápidamente mientras el agua rugía a su alrededor.

¡Esa gente nos está pescando! ¿Qué hacemos? ¡¡Soy demasiado adorable para morir!!

Aclaraciones
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#7
(Se llama Bepso, qué nombre tan adorable) - Pensaba Kuraku para sí mismo, intentando que no se notase su debilidad hacia el pequeñajo.
Algo más relajado, al conocer la actitud del desconocido, le preocupaba más el tema de los barcos y esa bandera pirata.
No, yo soy cazarrecompensas, y este pequeño creo que es pirata. - Dijo serio Kuraku.
Aunque ahora mismo creo que da un poco igual lo que seamos o dejemos de ser, parece que tenemos un problema común, y es ser pescados por esos barcos. - Añadió. 

El Lunarian siguió manteniendo su mano en la empuñadura de su espada. 

Una vez lleguemos a la altura de los barcos... nos tendrán que subir de alguna manera, o quizá bajen ellos a por nosotros...
Es mejor que estemos preparados. Chico, ¿tú peleas? - Miró al humano con algo de preocupación, pues si era el único que sabía pelear, tendría que esforzarse.  (Bepso no sé hasta que punto podrá hacer algo, y como este chico no sea útil, voy a tener que acabar con todo esto rápido. No quiero usarlo, pero quizá sea lo mejor... Espero no poner en peligro a nadie.) El Lunaria estaba preocupado en su interior, ya que si la situación requería usar su poder, este no era el mejor sitio para usarlo. Podría acabar todo el mundo tirándose al mar. 

Kuraku mientras esperaba la respuesta del chico, miró las cadenas que los arrastraban, consternado por la situación en la que se encontraban, si saben muy bien que hacer. A muy malas, si se torcía siempre podría salir volando con Bepso. No era su estilo, pero la aventura solo acababa de empezar y quería continuar con su nueva meta. 
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
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#8
Los hilos del destino estaban en moviento y, poco a poco, aquellas costuras cobraban sentido. En medio de aquella situación, Enma había dado a parar a una plataforma con dos personas casualmente agradables y no agresivas, algo que encajaba con su carácter afable y pacífico. El más pequeño, un tontatta de nombre Bepso, sí que merecía el calificativo de 'pacifista', pues fue el primero en dar un paso hacia adelante y solicitar la ayuda o colaboración del pelirrojo. ¿Por qué no iba a aceptarlo? – Por supuesto... por mí no hay problema en ayudaros... – Susurró con voz tímida mientras echaba un vistazo a sus alrededores. Y es que Enma no estaba todavía tranquilo, creía que algo iba a suceder y era el único que no tenía un Den Den Mushi para comunicarse con el resto. Sin embargo, las palabras del tontatta le habían aclarado un poco, al menos, los pensamientos. ¿Se habían separado? Enma se acercó a uno de los laterales y vio que había muchas más plataformas a sus lados, con siluetas de personas en cada una de ellas. Aunque no lograba distinguir quién estaba en cada uno, creyó que si estas personas se habían separado de su equipo, a él le podría haber pasado lo mismo. Usar su poder podría ayudarle a despejar esta incógnita, pero prefirió confiar y no mostrar, todavía, todas sus cartas.
 
Suspiró. Suspiró varias veces, hasta volver a articular palabra. – Bueno... mi nombre es Enma... Encantado. – Dijo mientras se acercaba nuevamente a Bepso y a la persona alada, cuyo nombre desconocía. Ambos parecían personas agradables y, en principio, no pareciera que sus bandos tuviesen que estar enfrentados, y mucho menos sus personalidades. – ¿Y tu nombre es…? – Preguntó mientras permanecía en el mismo sitio, pero sujetándose las tiritas del rostro. Fue la persona sin nombre quien se refirió sobre sus capacidades en combate, puesto que, en aquella situación, todo apuntaba a que, más temprano que tarde, habría que poner estas habilidades en práctica. Y Enma no era el mejor peleador, pero bueno… había que defenderse. – No sé… – Murmuró. – Se me da mejor espiar, pero… creo que algo podré hacer si llega el momento. – Sentenció mientras volvió su mirada al mar, pensando en el resto del grupo. Y es que lo cierto es que no podíamos ocultar más lo que podría suceder, así que cuanta más información tengamos los unos de los otros, mejor. – ¿Y a vosotros... qué tal se os da pelear...? – Preguntó interesado. Diría que especialmente por el más pequeño, Bepso, pero el lunarian también le daba curiosidad. Enma tenía un perfil bajo para las batallas más ofensivas, pero siempre le había interesado la investigación, la infiltración, el espionaje. Todo lo relacionado con la estrategia y no con la fuerza bruta. En su cabeza, diferentes escenarios de posibles estrategias comenzaban a tomar forma. Por lo que pudiera pasar.
 
Y unas campanas comenzaron a sonar, seguidas por un fuerte y brusco sonido metálico comenzó a inundar el ambiente. La plataforma en la que se encontraban se tambaleó levemente debido a que, de repente, numerosos barcos comenzaron a lanzar cadenas hacia cada una de las plataformas que se encontraban flotando, sin rumbo alguno, en medio del mar. Algo estaba sucediendo, de eso ya no había duda. ¿Pero qué era? Enma avistó la cadena, aferrada a aquel pedazo de manera, y alzó su mano derecha hacia el frente.  
 
En un primer momento, pensó en usar su poder pero... ¿era buena idea? 
 
Aclaraciones
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#9
Atributos Personaje


Era mi momento, estaba llegando el momento de pacificar estas bestias salvajes que venían con ínfulas e ideas raras de los cuatro Blues. No era momento de la violencia, no quería, nunca lo quise, y pensar en la violencia me ponía violento. No debía, mi hermano me volvería a pegar si las cosas salían mal, y yo era mucho más que un esbirro sin objetivo, era independiente, pacifista y resolutivo. Escuché la campana, vi las cadenas y sabía que el final estaba cerca. Esas bestias serían nuestras, les daríamos un objetivo en la vida, una misión. Ya me hubiera gustado a mi estar centrado, sí.

-Si… -susurré mientras oteaba el horizonte en busca de mis presas. -¿Presas? -pensé en alto mientras me rascaba la cabeza. No eran presas, eran sustento. Eran nuestro sustento.

Respiré hondo y me alegré, me alegré porque iba a poder traer sanos y salvos a nuestros nuevos esclavos. Estiré los brazos hacia el cielo y bostecé intentando quitarme el sueño y espabilarme. Me crují el cuello y sonreí justo antes de zambullirme en el mar, moviendo con algo de violencia el barco y la plataforma que tenía cerca. Me acerqué hacia ella y puse mis manos sobre la misma, impulsándome y llegando a la superficie. El mero hecho de haberme subido a ella hizo que la misma se tambaleara, haciendo que los pobres desgraciados que había en ella cayeran al suelo. Por suerte parecía que podía con mi peso.

Observé mi entorno, en la tabla parecía haber un ser diminuto como una molesta pulga, un pollo de alas negras y fuego en la cabeza y una momia pelirroja. Me dieron lastima, iban a comenzar una nueva vida y eso no siempre era fácil.

-Vosotros… -dije con un profundo y grave tono de voz. -Aún no sois conscientes de vuestra situación, ahora sois esclavos. -dije, esperando que entendieran su posición. -Pero no os preocupéis, yo os cuidaré en todo momento. No quiero haceros daño, así que, por favor, hacedme caso y seguidme hasta el barco. Vuestra vida actual acaba aquí.

Esperaba que me hicieran caso, de verdad que lo esperaba y deseaba de corazón que estas pobres almas en desgracia no eligieran la senda de la violencia, el dolor y la tortura. Pensar en golpear hasta la muerte a estos trozos de carne blanda me ponía de mal humor. Cerré los ojos y respiré para tranquilizarme, era un ser nuevo y pacífico, era La Senda.

Narrador
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#10
Tras el repentino tirón que las cadenas provocaron la sorpresa en el ambiente se volvió palpable al verse de fondo un preludio de lo que estaba a punto de ocurrir. Un enorme ser emergió del mar, sus proporciones colosales llenaron la vista de todos los presentes en la plataforma. Era imponente, un gigante que parecía desafiar a la misma naturaleza con su tamaño y presencia. Las palabras que pronunció hicieron que Bepso se sintiera inquieto, los convertiría en esclavos... ¿Qué significaba eso? Pero luego añadió que también los cuidaría, un matiz inesperado que dejó a Bepso confundido. Tal vez, detrás de esa apariencia amenazadora, había un atisbo de humanidad y razonamiento. Con estos pensamientos en mente, Bepso avanzó con determinación hacia la gigantesca figura. Levantó su pequeña mano en un gesto de saludo, a pesar de ser consciente de la inmensa distancia que los separaba. Era un acto de valentía y esperanza, una señal de que, tal vez, en este extraño encuentro, podría haber espacio para la comunicación y la comprensión, una vía de diálogo.

¡Hola! Me llamo Bepso, y estos son mis amigos, él es Enma y este otro no sé como se llama, pero es hermano de un amigo mío que se llama Nekah, y bueno, verás... Nos parte la tarde eso de convertirnos en esclavos, pero podemos ser amigos si quieres.

Bepso señaló hacia cada uno de ellos al mencionarlos para evitar cualquier confusión. Una vez completadas las presentaciones, el pequeño tontatta comenzó a escalar con habilidad el cuerpo azulado del gigantesco gyojin, ascendiendo hasta situarse en su brazo. Desde allí, dio un salto ágil para posarse sobre su ancha espalda, encontrando un cómodo reposo en su hombro. El tontatta miró a los ojos del pirata con su característica ternura, pero solo tierna para él (y, de manera curiosa, para los lunarian) aunque era consciente de que para el resto de la gente esa cara era la representación del terror, la cara del miedo, el rostro que aparece en las pesadillas de los demonios y les provoca fríos sudores a medianoche.. Era un contraste fascinante y un recordatorio de que la apariencia exterior a menudo ocultaba la verdadera esencia de las personas.

¿Cómo te llamas tu, amigo?

Aclaraciones
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