[FIC] Presente absoluto: Pasado Pisado
#1
Sephiroth se encontraba inconsciente después de una ardua batalla contra el capitán Finn. Mientras su mente se sumergía en la oscuridad, experimentó una extraña sensación de déjà vu. Se vio transportado repentinamente a cuando estaba en la base G 34, cuando todavía era un recluta en la Marina.

En su visión, Sephiroth se encontraba en el patio de entrenamiento de la Marina. Todo parecía tan familiar, como si hubiera estado en ese lugar anteriormente. Los sonidos de los reclutas practicando sus habilidades de combate llenaban el aire, y la determinación en sus rostros recordaba a Sephiroth sus primeros días como marinero.

Caminando por el patio, Sephiroth se encontró con el capitán de la base, un hombre de edad avanzada con una mirada sabia en sus ojos. Recordó haber tenido muchas conversaciones con él sobre el deber y la responsabilidad de un marine. El capitan le habló con voz calmada pero firme, recordándole que la justicia y el orden eran pilares fundamentales de su misión.
Sephiroth se encontró con sus antiguos compañeros de reclutamiento. Los rostros sonrientes y llenos de energía le recordaban el compañerismo y la camaradería que compartieron durante su entrenamiento. Juntos, superaron numerosas pruebas y obstáculos, formando fuertes lazos de amistad.
 Sephiroth vivió la emoción de embarcarse en su primera misión oficial como marine. La adrenalina y el sentido de propósito que lo inundaron en ese momento revivieron en él una pasión ardiente por su deber como protector de la justicia.
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#2
Todo cambió de repente estaba en un barco, en el cielo nocturno no se atisbaba ninguna estrella, pues estaba cubierto de nubes de tormenta.
 Sephiroth, Vulkan, Minato, Joe y Karlglass estaban envueltos en una batalla naval, habían sido abordados por unos piratas. 
Kurowashi mostraba mucha destreza con la espada. Su cabello rojizo ondeaba al viento mientras eliminaba enemigos a diestro y siniestro, igualando poco a poco la diferencia numérica. Vulkan manejaba con precisión su rifle, disparando a los enemigos que se abalanzaban mediante cuerdas intentando abordar el barco.
Karlglass y Joe, los dos integrantes más altos y corpulentos, cargaban a través de las filas enemigas a base de fuerza, sembrando el caos entre los enemigos. Por último, Minato se movía con gracia y rapidez, utilizando su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo para desarmar a los enemigos con destreza.

En el mar resonaban los sonidos de los disparos y el choque de las espadas. Los marines luchaban desesperadamente, acertando golpes precisos y defendiéndose de los ataques enemigos. Estaban siendo superados en número, pero su determinación y destreza les estaba permitiendo enfrentarse a la adversidad.

Sephiroth, consciente de su desventaja. Gritaba y alentaba a los demás para que no retrocedieran. Vulkan utilizaba su habilidad para eliminar a los enemigos que representaban amenazas más grandes. Joe, Karlglass y Minato se abrían paso a través de las líneas enemigas, empujando y arrebatando armas.
Sin embargo, a medida que la batalla se intensificaba, la tensión en el aire se volvía insoportable. Aunque todos luchaban con coraje, Joe que se había transformado en serpiente y agarraba y mordía a un enemigo que amenazaba con ensartar su sable por la espalda a Minato, Fue atacado por otro pirata, el cual le rebanó el cuello separándolo de su cuerpo ahora inerte.

A pesar de la pérdida devastadora, los cuatro marines restantes, no flaquearon. Su rabia se convirtió en determinación y lucharon con una ferocidad renovada. Los enemigos se vieron abrumados por la fuerza y habilidades de los marines, y poco a poco fueron derrotados.
La batalla finalmente llegó a su fin, con el barco lleno de cuerpos sin vida. Los marines. Exhaustos, pero victoriosos, se inclinaron frente a su compañero caído y llorando, rindieron homenaje a su valentía. Y mientras lloraba su perdida arrodillado a su lado, Sephiroth hizo un juramento. -Juro que aunque me corten todas mis extremidades, llevaré mi justicia y protegeré a los más débiles como tú hacías, y tu voluntad siempre estará con nosotros.  Aunque habían ganado la batalla, Sephiroth sabía que la perdida de Joe era un recordatorio amargo de los peligros que enfrentaban y del precio que debían pagar para proteger al mundo.
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#3
Se apagó la luz y cuando volvió estaban todos reunidos en una mesa que se situaba en la esquina más alejada de la entrada a la posada. En la mesa se encontraban Vulkan, Joe, Minato, Karlglass y Sephiroth, los cuales celebran con entusiasmo una importante victoria naval. El ambiente está lleno de camarería y emoción mientras los compañeros brindan por el éxito obtenido en la batalla.

Sephiroth levantó su jarra de cerveza y dirigió la atención de todos hacia él. -¡Marines, brindo por nuestra valentía y determinación! ¡Hemos demostrado una vez más que somos los mejores en lo que hacemos! Los demás marines levantaron sus copas y brindaron enérgicamente, expresando su orgullo y satisfacción. 
Vulkan fue el siguiente en levantarse del asiento, alzó la voz por encima del bullicio del bar y declaró. -¡Hoy hemos demostrado nuestra fortaleza y resistencia en el campo de batalla! ¡No hay obstáculo que no podamos superar juntos! Y se sentó mientras recibía los aplausos y vítores de los presentes.
Minato recogió el testigo de sus compañeros y tal como habían hecho estos, se incorporó de su silla, tomó la palabra y recalcó la importancia del trabajo en equipo. Esta victoria no habría sido posible sin la estrecha colaboración de cada uno de nosotros. Nuestra coordinación y comunicación fueron claves para el éxito de la misión. Los demás asintieron mientras se miraban unos a otros.
Karlglass la más joven de los marines, aprovechó el momento para agradecer a sus compañeros por su apoyo y enseñanzas. Quiero expresar mi gratitud a todos, sobre todo al pelimierda por cubrirme y enseñarme, dándome la oportunidad así de demostrar mi valía en la batalla. Sin vosotros no estaría aquí celebrando esta victoria.
Por último, Joe, el más veterano del grupo, sonrió, se encendió un cigarro y levantó su copa. -Hemos enfrentado muchos desafíos juntos a lo largo de estos meses. Esta victoria es un testimonio de nuestra dedicación y lealtad mutua. ¡Brindo por muchos más éxitos en el futuro! Todos levantaron sus copas nuevamente u brindaron con entusiasmo.

La celebración continuó durante horas, con risas, historias de batallas pasadas y planes para futuras misiones. La posada se llenó de energía y camaradería mientras los marines disfrutaban de su merecido descanso y reconocimiento por su valentía en el campo de batalla.
Al final de la noche, en medio de la algarabía, los marines se despidieron con un fuerte abrazo y juraron seguir luchando juntos en los desafíos que les deparase el futuro.
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#4
Tras el choque de copas hubo un destello que dejo todo en blanco. Cuando el destello terminó, el escenario había cambiado por completo, Sephiroth se encontraba en un prado que le resultaba familiar. Este miró al cielo y aunque era de día, parecía que estaba en la noche más cerrada. La enorme cortina de humo negro que subía al cielo procedente de las casas en llamas de una pequeña aldea portuaria era la causante de tal oscuridad. El olor a madera quemada y a sangre llenaba el ambiente. 
Solo se oía los gritos de los aldeanos y el estruendo de espadas chocando entre sí.

Sephiroth siguió el camino arenoso que llevaba a la aldea lo más rápido que podía, por alguna razón que desconocía no podía correr, las piernas apenas se movían, cada paso que daba era como si se alejase de la aldea. Todo era como un túnel en el que no había final, cuanto más intentaba correr más se alejaba la aldea y la sensación de desesperación se adueñaba de él. Siguió corriendo entre el bullicio incesante de gritos y de metales chocando, el fuego cada vez era más intenso y la nube de humo se volvía más densa y cada vez tapaba más el cielo diurno. 

Cuando por fin el humo se extinguió y los gritos se ensordecieron, solo entonces, Sephiroth notó que podía avanzar, estaba exhausto, desesperado y lleno de sudor, sus ojos reflejaban pena y dolor. Una vez llegó a la aldea no podía creer lo que sus ojos brillantes, por lágrimas que no llegaban a brotar estaban viendo. La aldea había sido reducida a la nada, el aire estaba repleto de polvo y cenizas, los cuerpos inertes y calcinados de los aldeanos yacían en el suelo. De las casas solo quedaban algunos cimientos y la mayoría solo era reconocible por las cenizas que marcaban con líneas en el suelo donde hubo paredes. 
Este buscó por toda la aldea algún superviviente sin éxito, no le llevó mucho tiempo, pues era muy pequeña, por los restos a penas podía contar más de diez casas. Cuando llegó a lo que parecía ser donde se ubicaba el bar de la aldea, pues el cartel de madera, aun en ascuas así lo anunciaba, yacían los cuerpos de dos piratas, los capitanes al parecer por sus ropajes y sombreros. Ambos habían insertado su sable en su contrincante en mitad del pecho, arrebatándose la vida el uno al otro.

     continuará...
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#5
Sephiroth, lleno de tristeza, odio y desesperación, continuó explorando los restos calcinados de la aldea, la cual era igual a su hogar. 
Fue un par de casas al norte del bar, o donde deberían estar las casas, donde encontró los cuerpos medio calcinados de sus cuatro compañeros de escuadrón. Vulkan estaba en mitad del edificio, dos pasos a su izquierda se encontraba el cuerpo de Joe. En la esquina superior derecha se encontraba Minato y justo en la esquina contraria Karlglass. 

Cuando vio esta imagen, Sephiroth rompió el silencio con un grito de desesperación y comenzó a llorar. De nuevo una pelea entre piratas había llevado a la destrucción de una aldea en la cual había perdido todo cuanto tenía y quería. Y otra vez no pudo hacer nada por cambiar la situación. Se sentía inútil, nada había cambiado. Todo cuanto quería, desaparecía sin que él pudiese remediarlo. Era débil y como tal, sufría y no iba a cambiar nunca. 

Después de todo lo que había entrenado y aprendido, nada había cambiado. No podía dejar de escuchar en su cabeza voces que le increpaban.
-Cobarde, Inútil, Eres igual de débil que el resto de los humanos y como tal mereces perderlo todo... Todo empezó a dar vueltas, Sephiroth se echó ambas manos a la cabeza, estaba desesperado y sufriendo. Solo quería que acabaran las voces, que se callaran, quería salir de esa pesadilla, no podía creer que otra vez estuviese pasando por lo mismo. ¿Las voces acaso tenían razón?
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#6
-¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
Las voces no dejaban de resonar en su cabeza, una y otra vez se escuchaban sin cesar hasta parecer ser el eco. Entonces volvían a comenzar.
-¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
Sephiroth seguía arrodillado junto al cadáver de Vulkan, con ambas manos en la cabeza, con los ojos cerrados, intentando luchar contra su mente, acallar las voces que le estaban atormentando. No podía dejar de preguntarse si las voces tenían razón, otra vez había sido el único superviviente, otra vez estaba solo y otra vez no pudo hacer nada, de verdad atraía la muerte para aquellos que quería, impartía desgracia para quienes le rodeaban. ¿De verdad debería ser el que estuviese muerto?
-¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
¡COBARDE! ¡ERES ESCORIA! ¡TU SIMPLE EXISTENCIA ES UNA DESGRACIA PARA QUIENES TE RODEAN!...
-¡CALLAOS! Gritó desesperado a la vez que abría los ojos y se levantaba del suelo. Fue entonces cuando las voces dejaron de resonar en su cabeza, si no había podido salvarlos, solo debía seguir entrenando, hacerse más fuerte para que nada pudiese impedir que pudiera proteger a los suyos.
Echó una última mirada, empañada aún en lágrimas, a los cuerpos de sus compañeros difuntos y se dio la vuelta para dirigirse al puerto. Pero cuando este se giró por completo el escenario cambió. Ya no se encontraba entre los escombros y cenizas de la pequeña aldea. Se encontraba arrodillado en una gran plataforma de metal, frente a él se encontraba Finn, tenía todo el cuerpo envuelto en aquel pegajoso lodo negro, excepto la cabeza, la cual medio tapaba con su mano izquierda, dejándole aún más un semblante de lunático mientras reía. ¡HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA! 

Sephiroth no podía creer lo que estaba pasando, acaso le había infligido tanto dolor que le había inducido a un sueño. "¿Todo ha sido una pesadilla? ¿Cuánto tiempo he estado a merced de este desquiciado? ¿Dónde está Vulkan?" Pensó mientras buscaba a su compañero en la plataforma.
- ¿A quién buscas? ¿Acaso buscas esto? Preguntó Finn mientras posaba su pie sobre la cabeza inmóvil de Vulkan ¡Vas a morir aquí! ¡Como el resto de las ratas que te acompañaban! ¡HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA! Amenazó mientras señalaba a Kurowashi. En su dedo se formó una pequeña bola azabache, la cual salió despedida en dirección al pelirrojo y sin que Sephiroth pudiese hacer nada, sintió como la bola impactó en su ojo izquierdo atravesándolo por completo.
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