La llegada de la Justicia [Presente Absoluto]
#11
Un viaje que inició solamente con la división marine de repente ganó dos nuevos pasajeros, y aunque probablemente sean pasajeros temporales en lo que consiguen hacerse con su propio barco, por lo menos demostraron ser consecuentes con el hecho que necesitaban de ese empujón de momento cada uno se dispuso a ayudar en el marco dentro de sus capacidades. El arquero nota que su fuerza no se compara a la de los minks, aunque básicamente se debe a que su estilo no s centra en la fuerza, sino en mantener las distancias y golpear desde lejos con sus flechas, motivo por el que se plantea mejorar su equipo con un nuevo arco y nuevas flechas, listos para aumentar el daño de sus disparos. Idealmente para este momento el joven marine ya tendría la capacidad de fabricar su nuevo arco y diversos tipos de flechas, y aunque le costara más tiempo hacer una cantidad razonable de flechas para poder usarlas de forma eficiente en combate, merecía la pena para potenciar su daño contra enemigos complicados, o darle mejores probabilidades en las peleas en general.

Ante el grito de Fyodor los marines ya saben que está llegando el momento de moverse y controlar el navío para que se detenga de forma segura, por lo que Bertram ya se empieza a levantar cuando Stroud le indica lo que debe hacer, fijar las amarras de proa y preparar dos cabos listos para cuando tocaran tierra poder atar el barco a tierra y que la corriente no se llevara el barco o lo dañara por el anclaje y la marea. El pelirrojo se mueve con fluidez por la cubierta, evitando a sus compañeros que se mueven para encargarse de sus respectivas tareas mientras que Fyodor parece alzar el vuelo a vigilar desde el cielo, siendo una suerte que no hayan barcos cerca atacándoles, por lo que los piratas o aún no han partido de la última isla o lo hicieron bastante antes que la unión improvisada de marines y cazadores. Poco a poco la inmensidad de la isla se vuelve cada vez más clara, pues cuanto más se acerca el barco a la isla más claro se ve el enorme tamaño de todo en una isla donde reina la ley de la selva, el más fuerte se come al más débil.

Cada uno se mueve en un compás perfectamente sincronizado, fruto de varios viajes en conjunto y un objetivo común que los unió bajo la misma bandera, lo que hace que los viajes no solamente sean seguros y tranquilos, sino que se vea que su trabajo no es solo por ser marines, sino que son verdaderos compañeros de armas. Bertram fija las amarras mientras piensa en lo fácil que sería para ellos crear ofensivas brutales coordinándose en combate si llegan a tener que enfrentar a un enemigo más poderoso pero solitario. Sabiendo las capacidades de cada uno es más sencillo coordinarse y por lo pronto Moja con sus flechas puede potenciar a todos los demás, incluso puede hacer que los disparos del contramaestre Gaufrid sean imprevisibles, pues puede modificar su trayecto a placer o aumentar su velocidad.

Una vez se detiene el barco y Kibai echa el ancla, Moja forma lo que parece una plataforma de desembarque con sus flechas, siendo que el arquero toma los dos cabos que necesitarán, y acompaña a sus compañeros a tierra, donde encuentra un par de rocas lo suficientemente grandes para que sirvan de sujeción, atando los cabos uno a uno mientras dice

-Amarras fijadas y cabos atados, barco asegurado, sir.-

El joven se rasca tras la cabeza mientras observa la inmensidad de la isla anclada en una era anterior, una isla donde la naturaleza es brutal y el peligro constante, pero a su vez, su alma de cazador hace que una sonrisa se esboce en su rostro y no pueda evitar decir

-Una cacería en estos bosques es el sueño de todo cazador, si mis antiguos compañeros supieran donde estoy se morirían de envidia sir.-

resumen
#12
Siempre había algo más que aprender, y Krysser era un buen alumno, y más teniendo un buen maestro.

Observar a Stroud dar indicaciones a sus hombres era un espectáculo, como asistir a un concierto y poder presenciarlo desde el punto de vista del director. Cuidadosamente fue indicando el orden a seguir a sus hombres, adecuando a sus capacidades y cualidades cada demanda. Se conocían bien, la marina era un instrumento bien engrasado, y estaba en las manos de unos buenos artistas. 

-Así da gusto... -Pensó para sus adentros el tigre, viendo de reojo a su compañero escaquearse del grueso del trabajo elevándose por los aires, mientras seguía el paso por la cubierta al contramaestre de cabellos rubios, tratando de entender cada decisión e, incluso, de anticiparlas. Aún no estaba al nivel, pero sabía que no tardaría en alcanzarlo si se esforzaba lo suficiente.

La isla, desde la distancia cada vez más reducida por el Royal Quiver, ya daba buena cuenta de su majestuoso tamaño. Aunque no tenía demasiada información al respecto, Fyodor ya elucubraba interesantes teorías sobre insectos de gran tamaño, que hacían volar la imaginación del tigre sobre el resto de la fauna local. 

Como explorador, él mismo era bastante ducho en lo referente a los biomas, tanto de la flora como de la fauna, pero aún así, sentía que había sorpresas esperando a ser descubiertas en aquel rincón.

-Algun bicho gigante, ¿eh? -Murmuró Krysser, pues por inverosímil que pudiera parecer, a primera vista se daban las condiciones necesarias para que los animales hubieran experimentado un desmedido crecimiento. La abundancia de recursos, la alta oxigenación del aire, el entorno adverso que favoreciera la adaptación de los más fuertes y grandes ejemplares, todo indicaba que la deducción del Lunarian no iría mal encaminada.

Sin duda habría grandes presas en aquel lugar, sobretodo, si los piratas habían optado por aquella misma ruta tal y como parecía ser. No podía esperar a desembarcar, y según Moja, todo estaba listo para hacerlo. Pronto empezaría la caza.

Off
#13
Resultado del viaje:

Zona:
- Paraiso Pre-Skypiea
Riesgo (+6)
Navegante:
- Stroud
Navegante Nivel 3 (-3)
Barco:
- Goleta 
Mejora 1 (-1)
Riesgo total: +2
- Goleta sufre 2000 PVs de daño



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