[Aventura T3] La llegada de personas no deseadas
#21
14:20 am

Moris parecía algo más calmado al ver como Panda y Nadja entraban en razón. Sacó su mano del interior de su ropaje, sacando varias esferas metálicas.

— Como ha dicho Nadja, soldado. Obedece y marchemos hacia la guarida. — Sonó distante de nuevo. Atrás quedaron la amistosidad de las palabras, eso tan solo había llevado a no ser tomado en serio, Moris sabía que ante nuevos reclutas, uno debía mantenerse más duro de lo que quizás era, aunque él solía tomar más el camino del buen rollismo. El peliblanco se adelantó y atacó. El oso pardo se alejó. — ¡Dios mío! — Se llevó la mano libre al rostro. — No podemos esperar, nos vamos. Dejad atrás a Khruner y Kovashi, ya volveremos a por ellos. — Sonaba duro, pero también se podía notar como no era la primera vez que Moris decía ese tipo de palabras. Ser revolucionario muchas veces era dejar atrás a camaradas para conseguir el objetivo. No era fácil. Al fin y al cabo, eran considerados terroristas, algo mucho más peligroso que un simple pirata. No esperó una contestación, Moris soltó las esferas, las cuales explotaron, liberando una gigantesca nube de humo de unos treinta metros, ni más ni menos. — ¡Sigueme, Don Bambú! — Comenzó a correr. — Nadja se sabe el camino, pero tú no. No me pierdas de vista. — Comentó, acelerado.

Caoba corría por el bosque sorteando plantas, troncos, algún que otro animal. Le seguía la inesperada ayuda de Enma o bueno, sus animales. Uno de ellos habló. Lo que no pudo sortear fue lo siguiente. Impactó de cruces contra un cuerpo duro como la piedra.

— H-OLA. — Caoba alzó el rostro. Era una figura altísima, con un cuerpo gigantesco. Una herida cruzaba su vientre. Barba. Sonrisa de maníaco. — A-DIOS. — De repente un bombazo sacudió el bosque. Fue un choque poderoso que liberó un sonido atronador que escucharían todos. La nube de polvo fue tal, que llegó incluso a la playa, mezclándole con la de humo. El caos ya era total, ahora no se veía nada, pero solo se escuchaban los sonidos ... Las sirenas ... Los hombres y mujeres cazadores llegando ... Enma sería barrido por la nube de polvo, aunque esta no sería tan poderosa como para movilizarlo e inlcuso, podría continuar su trayecto hacia delante, si es que se atrevía ...

Gia tenía la pistola en su mano y asomando en su espalda el rifle. El mink toro no le respondió, así que la cazadora hizo un gesto desagradable con la mano libre, despectivo hacia Tiraenus.

— Eres un ... — No pudo terminar de hablar, pues ante ella se abrió un campo de batalla completamente diferente. El terreno alrededor del tipo de las cicatrices comenzó a moverse, elevando un costado por encima de otro y tras aquello, todo el bloque se convirtió en algo parecido a cubos de la propia arena. Viajaban rápido, tanto que los compañeros de Gia no pudieran hacer mucho. Aquella extraña habilidad se enganchó a sus cabezas y cuerpo, poco a poco se fueron fundiendo y formando un cubo más grande donde sus cabezas estaban dentro. — ¡Quitaos eso de encima, idiotas! — Todo ocurría muy rápido, por el centro del campo de acción el mismo tipo voló hacia ella, luciendo un vistoso ataque al desplazar su katana directa al pecho de Gia. Intentaría dar un salto hacia atrás, pero la velocidad de ese criminal era demasiado. El filo pasó entre su vientre y pechos, cruzando el cuerpo de la cazadora y lanzando a esta hacia atrás. La sangre manchó la katana del Shimatsu. Gia cayó boca abajo, con el arma en la mano, aún. — Mierda ... — Susurró. Poco pudo hacer después, pues la nube de humo llegó arrasando con las figuras de ambos. Gia se arrastraría hacia la playa, buscando alejarse, que es lo que había estado intentando desde el principio, alcanzar la distancia suficiente como para empezar a ser efectiva.

Momentos antes de la explosión del humo ...

Las palabras del oso pardo llevaron a confusión al mink toro. Se rascó la frente, como si estuviera dudando.
— ¿De verdad no buscas luchar? — Sonó sereno, esta vez algo menos seguro. El humo lanzado por Morís cubrió el área, tapando la visión de ambos animales. Ni cuerno Santo veía a Khruner, ni viceversa. Con un poderoso golpe, Tiraenus chocó sus palmas, liberando un sonoro choque que generó una corriente de aire que liberó una zona de unos diez metros. El humo no se disipó, tan solo se "apartó". — Tus amigos tienen otra idea, me temo. — Avanzó un paso. — Mi nombre es Tiraenus Boncliv, me hago llamar Santo cuerno, suele intimidar a mis rivales. — Los pasos cada vez eran más rápidos. — No sé como funcionan las cosas en vuestra organización, en la mía, quieras luchar o no, si les doy tu cuerpo, con el wanted que tienes sobre la cabeza, me dejarán tranquilo algunos meses. — El mink toro empezó a correr. — Por favor, no lo pongas difícil. Déjate derrotar.— Retrasó un brazo y golpeó, buscando la mejilla derecha del oso.


Atributos Personaje


A máxima velocidad, rozando el terreno se iba levantando la arena ante el paso de Kovashi. Su figura se tornaba como la de un monstruo que no puede ser detenido. No podía evitar sonreír al ver la cara de Gia, era inevitable. Shusui atravesó su cuerpo, pasando la hoja justo por el abdomen y siguió entre sus pechos, lanzando el cuerpo derribado de la cazadora contra el suelo. Caía la sangre en la arena, goteaba desde Shuisui. — Lo sé. — Dijo Kovashi, hablando con su katana. — Se que tenías ganas. — Le respondió a un comentario imaginario. Sacudió el arma, manchando aún más la arena, pero limpiando parcialmente la hoja azul y plateada de su preciada amiga. — Era tan fácil como dejar que me ligara a la rubia, me habría ido después, no quiero nada de vuestra isla de mierda. — Avanzó unos pasos hacia ella. — Ahora ya es tarde. — La fémina se arrastraba.

En el combate contra Finn no tuvo la ocasión de utilizar a Shuisui, tenía ganas de desplegar su habilidad natural, la que sí había entrenado, la que consiguió a base de esfuerzo y no casualidad. Notó un extraño gusto recorrerle el cuerpo que no expresó. Kovashi no quería que nadie supiera de esas extrañas ¿filias? mejor guardarlas en un profundo baúl. Por un instante olvidó a la cazadora, levantando la vista para intentar captar lo que sucedía trás el. No se veía una puta mierda. — ¡Caló! — Enfundó su katana y se puso las manos en forma de megafono alrededor de la boca. — ¡Panda! — Volvió a levantar la voz. — ¡Rubia! — Nadie respondía. — Enma estará bien ... — Se dijo a si mismo.

Fue segundos después cuando un gran sonido que provenía del bosque llamó la atención de Kovashi. El Shimatsu volvió cubo la arena bajo sus pies y se elevó unos venite metros. Mientras se iba elevando no se veía nada, pero cuando estuvo a gran altura, seguía igual. Comenzó a mover el cubo hacia la dirección del sonido, abandonando parcialmente la playa.


Cita:Nombre: Gloverry
Altura: 2´35
Facción: Cazador de recompensas
Edad: 33
Nivel: 8
Capacidad ofensiva: Espadón.
Descripción psicológica: Gloverry no es muy listo, roza casi el retraso mental, pero en un mundo donde la fuerza domina, es un hombre a tener en cuenta. Combate con una gran espada de más de dos metros, que para sorpresa de nadie maneja con soltura con una sola mano. Emocional, irracional, impulsivo, creído incluso. Se ganó su apodo "impacto Glo" cuando evaporó a un joven de un solo golpe, lo evaporó. O eso cuenta la historia.
Pequeña historia: "Impacto Glo" es un cazador de recompensas que antaño fue un criminal. Entre los suyos se ha ganado una fama aterradora de ser imparable por su monstruosa fuerza. No gusta de trabajar en equipo, por que casi nunca le hace falta y además, la tajada de los wanteds es mayor. Como datos interesantes de su historia, nació en Water Seven. Padece una enfermedad terminal que ni el mismo conoce. No es muy inteligente, al punto de que cuando tiene sed, bebe agua de mar.
Imagen: https://i.pinimg.com/564x/73/e9/e3/73e9e...07fb8b.jpg
Fuerza 132
Resistencia 105
Destreza 100
Precisión 10
Agilidad 45
Reflejos 68
Inteligencia 12
Voluntad 86
Haki/akuma 0
Vitalidad 2010
Energía 897
Espiritu 86


Resumen y aclaraciones

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#22
Atributos Personaje


Parecía que sus palabras habían surtido cierto efecto, había intentado calmar las aguas y aunque ahora Moris hablaba de forma más dura y menos amigable de lo habitual, al menos la tensión había desaparecido casi por completo. Kovashi había atacado, lo que desesperó un poco más al revolucionario con rango más alto, que decidió que se marcharía sin esperarlo ni a él ni a su amigo el oso pardo. No importaba, era parte de lo que Nadja había propuesto, de hecho, separarse y/o salir corriendo de allí, porque desde luego, la sirena no era una muy buena señal. Eran un blanco demasiado fácil en aquella playa. Instó a Don Bambú a seguirle y comenzó a correr hacia el mismo camino que había seguido Caoba anteriormente, a lo que Enma también se sumó, por cierto.

Moris desató una nube de humo gigantesca, nublando por completo la visión de los presentes. Por suerte, Nadja ya podía medio esperarse este movimiento, pues le conocía desde hace demasiado tiempo. No lograba ver bien del todo ni a Kovashi ni a Khruner, pero tenía que intentar llegar a ellos, indicarles que era hora de salir de allí. Entonces escuchó la voz del peliblanco e instintivamente miró hacia la dirección del sonido, hacia arriba. Se había elevado en el aire gracias a su habilidad y empezaba a alejarse de la escena.

Había llegado el momento. El aspecto físico de Nadja empezó a cambiar rápidamente. Su pelo se aclaró, adoptando una tonalidad blanquecina y perdiendo su longitud; su cuerpo creció, volviéndose más alto y fuerte; su facciones se endurecieron y unas cicatrices aparecieron en su cara, y por último, su ropa cambió por completo. Había adoptado el mismo físico exacto de Kovashi. Aprovechó la existencia cegadora del humo para que nadie se diese cuenta del cambio que acababa de hacer. — ¡Khruner, no pelees, tenemos que salir de aquí! ¡Sígueme, hacia el bosque! — Tenía la misma voz que Kovashi, así que confió en que Khruner le oiría y le obedecería, pues eran grandes amigos. Era imposible que se diera cuenta de que realmente se trataba de Nadja.

Por su parte, ella misma comenzó a correr hacia el bosque también, pues todos habían seguido ese mismo camino. Siempre era curioso transformarse en una persona diferente, sobre todo cuando era la primera vez. Aprovechó un poco para palparse el pecho, los brazos... Contaba con una fuerza superior en ese cuerpo, unos músculos más poderosos, era fácil de notar. No se lo pensó mucho y lo siguiente que acarició fue su propio trasero, que no era el suyo, sino el de Kovashi. Apretó un poquito con los dedos. Había buena materia.


Info
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#23
Atributos Personaje


La orden fue dada. Nadja había propuesto un plan de acción consistente en la división de fuerzas para confundir y perder al enemigo. Aunque Panda desease con todas sus fuerzas quedarse y pelear, el deber era el deber. Moris confirmó que lo que decía Nadja era lo que había que hacer e inmediatamente lanzó una bomba de humo que cubriría la huida de los revolucionarios. Acto seguido, instó al panda a seguirle y éste lo hizo obedientemente. Era difícil ver a nadie a través del humo, pero el panda identificó la dirección hacia la que iba Moris y le siguió sin excesiva dificultad gracias a su capacidad para orientarse. No llevaba ni diez metros recorridos cuando escuchó la voz de Kovashi llamar a Khruner e indicarle que escapase con ellos, y cuando abandonaron el humo, pudo ver a Kovashi, en efecto, huyendo con el grupo. Esto alegró al panda, que vio que no tenía que dejar a nadie atrás, aunque encontró preocupante que Nadja no estuviera presente. Además, Kovashi se estaba tocando el culo, y eso era raro. —Te pica el culo o qué. —Le dijo Don Bambú mientras continuaba la carrera sin detenerse. El camino que seguían les llevaba por el bosque hacia una de las montañas. Se preguntó cómo sería el escondite de los revolucionarios. Le gustaría que fuese bajo tierra, porque entonces podría hacerlo más grande y crear túneles para realizar incursiones más efectivas, pero sólo lo sabría en el momento en el que llegase allí.

Mientras los revolucionarios huían, se produjo un sonido atronador en la cercanía de la posición de Panda, por donde Caoba y Enma debían estar. Don Bambú no llegó a ver qué era exactamente lo que había ocurrido, porque una enorme nube de polvo les envolvió por completo y de nuevo la visibilidad se redujo drásticamente. —¡Vanguardia! —Le gritó el panda. Obviamente Moris se habría dado cuenta de lo que había pasado. Don Bambú solo necesitaba la orden de desviarse y caería sobre cualquier enemigo con la fuerza de un titán. Pero necesitaba la puta orden.

Resumen
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#24
Era un bosque extremadamente denso y, en algunos puntos, difícil de sortear debido a la abundancia de vegetación y arboledas. Afortunadamente, los cuervos le habrían facilitado el camino a Enma, pues la visión que le otorgaba su poder era extremadamente útil, especialmente en situaciones vinculadas al seguimiento, como en la que se encontraba inmerso. Ahora, la prioridad era seguir a Caoba y prevenir que algo le pudiese pasar; pero no sólo, sino también evitar que pudiesen verse expuestos en una isla repleta de cazadores. Los cuervos descendieron para acercarse más a Caoba y el que se había quedado en un trecho intermedio a ambos, habría acelerado su vuelo para cubrir la espalda del revolucionarie. Además, parecía que las palabras de Enma habrían llegado a Caoba, pues por su expresión facial, éste había reaccionado con cierta sorpresa ante la aparición de unos cuervos parlantes. No pronunció ninguna palabra, pero su respuesta facial fue suficiente para activar una sensación de timidez y nervios en el pelirrojo, que lo había visto a menos de un metro de distancia. Quizá demasiado para lo que él podría soportar. - Ahora... voy... - Sentenció, apurando el paso y aprovechando la livianez de su cuerpo y del hollín para sortear con más facilidad los obstáculos del camino. 
 
Pero unas palabras hicieron que se detuviese en seco. Alguien apareció frente a Caoba y los cuervos de Enma, alguien que tan sólo dijo "hola" y "adiós". Alguien que había herido a Caoba, aunque el pelirrojo no había sido capaz de ver cómo estaba Caoba pues, nada más ejecutarlo, una nube de polvo y de humo le cortó la visión. La fuerza era tal, que incluso los cuervos se deshicieron y se convirtieron en combustible para aquella humareda. - Caoba... - Murmuró Enma, mientras intentaba mantenerse con fuerza ante aquella explosión, procurando no retroceder debido a la presión que el viento ejercía sobre su cuerpo. El pelirrojo comenzó a sentir una sensación de nervios y de rabia que no sabía cómo gestionar. A pesar de ser alguien paciente y de mente tranquila, aquella situación le hizo recordar la reciente batalla y, sin haberse recuperado de ella, todo apuntaba a que se volvería a producir un combate en el corto plazo. Pero ahora, en ese momento, no le importaba. ¿Dónde estaba Caoba? Al detenerse la explosión, Enma alzó ambos brazos para crear cinco cuervos de medio metro que lanzó hacia adelante, obligándoles a ejercer un fuerte aleteo para disipar la nube de polvo que obstaculizaba su camino. De pronto, un eco comenzó a llenar el lugar: "Caoba, Caoba, Caoba...", era todo lo que se podía escuchar. Enma estaba empleando los cinco cuervos como altavoces para que su voz pudiese llegar al revolucionarie, consciente de que con su tono de voz simplemente no lo hubiera conseguido. 
 
Enma comenzó a caminar detrás del aleteo de los cuervos, en línea recta, con el fin de encontrarse tanto con Caoba como con el enemigo. Con cada paso, Enma desprendía una determinada cantidad de hollín de su cuerpo, preparando el terreno para el futuro combate que parecía que tendría lugar allí mismo.
 
Aclaraciones
Gastos
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#25
Por lo visto en el sitio donde estábamos antes sucedían unas series de cosas, por lo que podía escuchar con mi oído fijo, mi hermano Kova estaba harto de esperar, y había empezado hacer sus ataques, fue entonces cuando un humo extraño salió de algún lado, no puede ver quién o el que hizo estallar esa bomba de humo, del lugar donde se encontraban los demás pero esa mierda no me permitía ver al toro que quería pelearse conmigo.

El toro me hizo la pregunta de si realmente no quería combatir con él, -pues la verdad es que..- no pude acabar la frase pues Kova apareció, por la parte del humo o mejor dicho su voz porque no podía verle, solo oír su voz, aunque fue algo repentino, pues se fue en dirección opuesta y con ella su voz, pero algo más raro sucedió, otro estilo de fuerte estruendo resonó por mi espalda, provenía del toro, al parecer había golpeado con fuerza las palmas de sus manos, haciendo que se disipe, parte del humo, y con ello la visibilidad, de cierta parte del terreno, no tenía motivo para pelear, además Kova me había llamado, aunque algo podía escuchar en la parte donde se encontraba el humo, se me hacía familiar.

Se trataba de las katanas de mi hermano, ese sonido tan particular que hacían, las había escuchado antes, entonces eso me hacía pensar en que a él también le había pillado el toro por los cuernos, y nunca mejor dicho, en mi caso, no me dio tiempo a girarme por completo cuando un puñetazo de ese toro me golpeó en toda mi cara, cosa que me gustó no sé porqué pero, no tenía ganas de empezar una pelea, pero después de recibir el golpe todo era distinto, recibí el golpe del puño del toro, podría decirse que adrede, cuando fui golpeado con mi mano izquierda agarré el Cuerno, del toro, -buen golpe, aunque ahora es mi turno- los muelles de mi brazo derecho empezó a formarse, estire el brazo hacia atrás, -Alárgate muelle, que te atropellé- mi puño derecho fue directo a la cara del toro.

resumen

técnica

Daño+gasto
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#26
  Gia se arrastraba por la arena, con una mano libre para ayudarse en los empujones cuál gusano y otra sujetando su preciada pistola dorada, no la soltaría por nada del mundo, parecía. En varias ocasiones se daría la vuelta para ver si encontraba al pelibranco siguiéndola, pero eso no ocurrió, por arte de magia, ya no estaba allí. También es verdad que el humo dificultaba la visión y además, ahora tenía una herida en el pecho, que sin ser especialmente grave (no lo era) ayudó a la cazadora a poner los pies en la tierra. - No puedo permitirme la confianza en exceso. - Pensó. Para suerte de la fémina, vería llegar al mini ejército, aún bastante lejos, pero estaban ahí. Eso la ayudó a calmarse un poco. El humo se iba clarificando parcialmente y lo que a Gia le pasó por delante a una decena de metros, fue justo lo que no quería ver ... Kovashi (Nadja). Apuntó con su pistola, la mano le temblaba. - Deja de dudar, joder. - Enfundó el arma en su costado, de esta manera podría sacar su rifle. Apuntó directamente a la cabeza del falso Kovashi justo antes de que empezara a correr.
— !Que te follen! — Disparó.

Eran cincuenta personas. Mujeres, hombres, minks, gyojins, de todo. No eran todos los cazadores de la isla, pero eran los que tuvieron suerte de juntarse al saber de los revolucionarios, los gremios cazadores no se solían unir mucho. Frente a todo este océano un hombre caminaba al frente. Su aura ya era diferente, portaba una atadura al cuello de metal que se alargaba con una cadena que le llegaba hasta el trasero.
— ¡Jijajajajajaja! — Vociferaba mientras gesticulaba extrañamente. Se encontraban a unos veinte metros de Khruner y su compañero de combate. Ya no estaban llegando, habían llegado. — ¡Donde están los criminales, que yo los vea! — Tiró al suelo un den den mushi, por el que Gia antes logró avisar a sus compañeros. Los cazadores vitorearon las palabras de Venture. Claramente consideraban al tipo su líder.

Venture contemplaría la escena que ocurría no muy lejos. Tiraenus atacando de frente ... Lo que estaba a punto de suceder. El mink toro se sorprendió al no movilizar ni un poco al oso. Una gota de sudor le apareció en la frente. Khruner le agarró por uno de sus cuernos, lo que le hizo imposible moverse. Eso sí, lo intentó, forcejeando mínimamente. El brazo del criminal se volvió un gracioso muelle que se estiró y se estiró y bajo la mecánica de "Alárgate muelle" su extremidad se estiró más aún, volviendo en forma de un poderoso puño que golpeó en el estómago a su enemigo. Ni siquiera logró ver el brazo, pues iba a una velocidad que escapaba a la comprensión de Santo cuerno. El cuerpo del mink toro salió volando unos diez metros, ni más ni menos. Se precipitó contra la arena de espaldas, cuando intentó apoyar una mano en la arena para levantarse, tosió babas que le volvieron a tumbar. Había sido un poderoso golpe a tener en cuenta, nuevamente los cazadores infravaloraban a sus enemigos, quizás era la última vez.
— ¡Criminal! —  Al fin la voz de Tiraenus se elevó. Se levantó, poco a poco. — Está bien, te he subestimado ... Ese poder. —  Miraba como el brazo de Khruner se volvía a recomponer. — ¡No te temo! — A su espalda sus compañeros llegaron. El mink toro comenzó a gruñir y después, comenzó a correr hacia el oso, con los cuernos por delante, gritando. Khruner estaba en apuros.

En el bosque ...

Información del bosque


Gloverry caminaba aplastando la vegetación que Caoba, momentos atrás, sorteaba con facilidad. Eran dos formas de afrontar la vida, el que evita caer en charcos y el que es tan demostradamente superior, que puede pisar esos charcos para continuar su avance. A su paso se podía ver el cuerpo de Caoba sobre la gigante espada del cazador de recompensas. Portaba su arma sobre el hombro derecho y en medio de la hoja el cuerpo apoyado del chique. Estaba aparentemente KO.  Unos pajarracos que mencionaban un nombre  volaban cerca del hombre de tamaño grande, el cual los miró e intentó golpear uno con su mano libre, pero no lo logró.

Moris avanzaba, seguía las pisadas de su compañere. El revolucionario tenía en la diestra otra bola de metal. — ¡Si tenemos suerte, encontraremos a Caoba! — Comentó al aire, para los que si decidieron seguirle. — Espero que no esté envuelte en la explosión que ha sonado ... —  La voz de Moris era como un libro abierto, estaba muy preocupado por le chique, el la veía como su hija, aunque no entendiera muy bien algunas cosas de elle. Sus pies frenaron en seco, resbalando por la arena. Del poco polvo que quedaba, apareció una imponente figura. Se disipó, Gloverry apareció.

—  S-ABIA QUE HABÍ-A, ALGU ... ALGUIEN. —  Levantó el espadón, con Caoba sobre él. El rostro de Moris era un espectáculo. Estaba completamente ido, no entendía como la misión podía haberles llevado a cometer tantos errores de aquella manera. Se suponía que él era especialista en esto, no en combate, no en el campo de batalla, sí en idear estrategias, liderarlas y por supuesto, que nada desbordara su plan principal.
—  ¡CAOBA! —  Gritó. El cuerpecito de Caoba reaccionó, levantando ligeramente el rostro. Un hilo de sangre le brotó de los labios.
— ¿EH? —  Miró la aún viva presa. —  E-ES ... FUERTE E-EL .. NIÑO. —  Le costaba hablar, babeaba cuando decía algo más lejano a una palabra, no era su fuerte. Moris no lo pensó, comenzó a correr, esta vez más veloz, cual guepardo buscando su presa. Saltó antes de llegar a Gloverry, alcanzando los tres metros con facilidad.
— ¡No es un niño! —  Lanzó la esfera que portaba en su mano. Al entrar en contacto con el cuerpo del gigante, explotó, liberando un pequeño fogonazo. — ¡Muere desgraciado! —  Tocó suelo y lo utilizó para tomar impulso de nuevo y lanzarse al ataque.  Lo que se encontró fue a Gloverry rascándose la cabeza con la mano libre. Movilizó su gran arma, chocando en el vientre de Moris (justo por la parte donde estaba Caoba) y envió a ambos unos diez metros contra un gigantesco pino que estaba a un costado. El árbol tembló, el bicho natural medía más de veinte metros y se tambaleaba.

Moris contuvo el daño a Caoba, abrazando su cuerpo y recibiendo el completo impacto del aterrizaje. Hizo acopio de una fuerza que solo puede tener alguien que ve a un ser querido en peligro. Colocó bien el ya desmayado cuerpo de su compañere y le miró por encima del hombro. —  Ya ... Está ... —  Acarició su rostro. — Todo saldrá bien, Jessica ... —  Cayó desmayado, no sin antes mencionar a su hija. Producto de la confusión, creyó verla a ella herida, sangrando. Moris era revolucionario, pero por encima de su motivación en la vida siempre había estado su familia.

Por un instante, Moris recordó lo que escuchó antes de lanzarse a lo loco "Vanguardia". No lo pensó mucho, le caían las lágrimas sin atadura alguna. —  Ataca, Don Bambú ... ¡Acaba con el! —  Levantó la voz lo que le permitía el cuerpo. Terminó escupiendo un poco de sangre. Gloverry miró a los integrantes de la escena. Uno de ellos era un mink de un tamaño muy considerable. El gigantón no llegó a enlazar que lo que decía moris iba para esa bestia mitad hombre y mitad animal, ni tampoco a su acompañante pelirrojo, que estaba algo más retrasado. Aún no estabais muy lejos de la playa, así que Enma y Panda escuchaban también con claridad a la gente llegando donde ellos habían estado antes.

En el avance de Enma, el hombre pelirrojo podría sentir como la maleza que había en los laterales por donde el corría se movía de forma extraña. La agitación iría a más cuando un hombre bajito, calvo y con bigote apareció. Se trataba de Tobias, el mayor de los pescadores. Salió cortándole el camino a Enma. —  Por ... Por favor. —  Estaba cansado, te miraba con aquellos ojos almendrados. — Necesito vuestra ayuda ... Mis hermanos están ... —  Comenzaron a brotarle las lágrimas al hombretón de pequeño tamaño. —  No sé en que momento hemos creído que los cazadores nos protegían, ha sido encontrarnos a Lixissh y ... ¡Está torturando a mi familia! —  Gritó, desesperado, señalando a un lugar concreto. Al fin y al cabo, Tobias y sus hermanos no eran más que meros civiles en plena supervivencia a los que les arrebataron sus amigos, familia, vecindario, todo, pero que de no seguir lo establecido, ellos encontrarían el mismo final. Le temblaba el pulso, además se le podía ver maltrecho, con heridas, su camisita de pescador destrozada, sangre manchando sus manos ... —  Cuando salimos corriendo, no os estábamos vendiendo ... Estábamos asustados. por el amor de dios. —  Seguía llorando, se limpiaba las lagrimas con su manguita. —  Justo cuando nos encontrábamos a medio camino de la ciudad, apareció Lixissh, dijo que les habíamos traicionado, que estábamos cooperando con vosotros y que como castigo por ello ... Mis hermano ... —  Cayó de rodillas al suelo. —  Os suplico ayuda ... La necesito, mi familia está en peligro por mi culpa ... Tendríamos ... Tendríamos que habernos ido cuando pudimos, pero por mi cabezonería todo el mundo ha muerto. —  Comenzó a golpearse el rostro de forma bruta. — ¡Todo es por mi culpa! —  La brecha de su cabeza se abrió más, manchando completamente el rostro del pequeño hombre de sangre.



Atributos Personaje


Kovashi se encontraba a unos veinte metros de altura, avanzaba de forma pausada para ver si era capaz de encontrar a alguno de sus compañeros. Lo que no esperó encontrar eran árboles de un tamaño tal que los tenía que ir esquivando, estando a veinte metros. El día que el peliblanco se encontrara un gigante, alucinaría. — Nos habíamos ganado una isla normalita, beber un poco, jugar un poco, dormir un poco... —  Se decía a el mismo, maldiciendo a su manera no llegar a un mejor puerto.  Whiskey Peak no era una isla de su agrado, aunque sí podía llegar a ser interesante. Por suerte o desgracia, el Shimatsu era un hombre dado a la lectura, quizás no de manera profunda como Panda, que entregaba su vida al noble arte, pero si que gustaba de informarse sobre el mundo y oye, alguna nobelilla guarra ha caído alguna vez. Que en el propio periódico se hablara de Whiskey Peak y hoy estuvieran allí, le gustaba, no dejaban de estar donde se encontraba la noticia, llamar la atención en lugares que llaman la atención era un bonito pasatiempo de un egocéntrico de manual.

Aún y así, necesitaba un descanso. Con el sonido que provenía de la playa, no podía centrarse mucho en captar nada, así que comenzó a elevar la nariz. Su mayor don en esta vida, el olfato, pocas veces lo utilizaba para nada más allá de la cocina, pero lo cierto es que tenía ese sentido especialmente desarrollado. — El idiota huele a libro, sé que está por aquí ... — Era cierto, pocos olores tan particulares como el del panda. También identificaba el incofundible olorcillo a café de Enma ... Eso sí, no era fácil identificarlos desde tanta distancia, en su nariz se focalizaban muchos al mismo tiempo y determinar donde estaba cada uno era un trabajo imposible, sin embargo saber que andaba cerca era un consuelo para su búsqueda.

Sin él saberlo, estaba sobrevolando a Enma y Panda, pero no los vió al pasar.


Cita:Nombre:  Venture Naomata
Altura: 1,87
Facción: Cazador de recompensas
Edad: 36
Nivel: 9
Capacidad ofensiva:  Cuerpo a cuerpo.
Descripción psicológica: Despiadado, hará lo que sea por completar su misión. Amoral de pies a cabeza, no tiene un código que seguir, es más, se mea en los códigos de los demás, cuanto más barreras tiene más fácil es para el conseguir ese wanted. Afamado navegante que suele trabajar solo, en escasas ocasiones se deja ver.
Pequeña historia:  Ventura o también conocido como "Carox "hueso duro" es un ex pirata reconvertido a cazador. Fue encarcelado con veinte años y pasó diez entre rejas, donde conoció el foso de mierda que son los criminales (como el). También desarrolló un afán por el ventajismo, hasta el punto de que pasó de un "quiero enfrentar al más fuerte" a "Si puedo sacarle algo al más débil" que básicamente ha movido sus ideas y decisiones desde ese momento.
Imagen: https://i.pinimg.com/564x/3f/53/64/3f536...9d58c1.jpg
Fuerza 100
Resistencia 100
Destreza 100
Precisión 15
Agilidad 90
Reflejos 70
Inteligencia 12
Voluntad 140
Haki/akuma 0
Vitalidad 1816
Energia 931



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#27
Atributos Personaje


En la carrera de Nadja en dirección al bosque se encontró con Don Bambú. El humo ya estaba desapareciendo poco a poco, aunque su figura era fácil de identificar al ser tan grande... y peluda. Le había pillado con las manos en la masa, sus propios glúteos que a la vez eran ajenos. Un aspecto muy divertido de convertirte en otra persona era que te daba banda ancha a intentar replicar su personalidad o gestos. Nadja acababa de conocer a Kovashi, por lo que no le había analizado aún en profundidad. Pero se acordó de que le gustaba escupir, y de que tenía cierto pique con el panda. Así que escupió al suelo. — ¿Te interesa? — Igual podía picar un poco antes de que se desvelara el pastel, pues tarde o temprano se acabaría encontrando con el Kovashi verdadero. Pero de mientras, podía jugar un poco. Y  de repente sintió muchas ganas de beber alcohol, qué extraño.

¡BUM! Era el sonido de un disparo que retumbó claramente entre el humo. Nadja por instinto movió su cuerpo hacia la derecha, pero no fue lo suficientemente rápida. La bala acarició su sien, dejando un rastro recto de sangre que empezaba a brotar y a manchar toda su cara y su cuello. Todo el caos había provocado que se olvidase de que no debía dar la espalda al enemigo nunca... La piel le quemaba, era estúpidamente molesto. Unos centímetros más a la derecha y... a saber. — ¡Sigue tú! — Le indicó al panda. Estaba un poquito cabreada, porque tenía ganas de haber seguido a Don Bambú, de llegar con Moris y con Caoba, estaba realmente preocupada después de haber escuchado el estruendo que por allí provenía. Pero aún no había terminado en la playa. Tenía que dejar fuera de combate a esa molesta cazadora, y además, Khruner seguía allí.

Caminó en dirección a Gia, visiblemente enfadada/o. La chica estaba tirada en el suelo, con una herida sangrante en el pecho y arrastrándose por la arena, desesperadamente aferrada a su pistola. Estaba lejos, así que se quedó a unos diez metros de distancia de ella. Se sacó la pistola del pantalón, la había ocultado porque sabía que sería raro ver a Kovashi con armas de fuego, pero la revolucionaria no podía imitar las habilidades de los demás, así que por mucho que agarrara una katana, no sabría usarla bien. Una pena. Apuntó a Gia. — Duerme, y deja de molestar. — Su intención no sería matarla, sino dejarla lo suficientemente herida como para que se quedase dormidita un rato. — Ánkyra. — Disparó, había apuntado al lado derecho de su abdomen. Con suerte, no volvería a molestar en un rato. Lo suficiente como para que pudieran escapar.

Tras esto, volvió a acordarse de Khruner. Esta vez se acercó a él, caminando unos cinco metros hasta su posición, aunque aún estaba lejos. Ya era más que visible la presencia del ejército que venía por la playa, destacando uno de ellos que comenzaba a reír y a gritar. Iba a volver a gritarle, a decirle que tenían que irse, pero... Si no había hecho caso la primera vez, seguramente a la segunda no cambiaría nada. Si quería tener un duelo con aquel mink toro no le importaba, sabía que el oso era fuerte, pero le preocupaba las cincuenta personas que venían por detrás... Además de que sentía mucha urgencia. Algo no iba bien, tenía miedo de que algo les hubiera pasado a Moris y a Caoba... Sabía que tanto Don Bambú como Enma y Kovashi estaban por la zona, pero eran sus amigos, ¿y si les necesitaban a ella? — Khruner, ven si quieres, yo me voy a por los revolucionarios. — Dijo como último aviso.


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#28
A pesar de la rapidez con la que se movía Enma entre aquella maleza, en gran parte facilitada por la visión que le otorgaban sus compañeros los cuervos, aquel frondoso bosque parecía un callejón sin salida. Por más que rápido que fuese, no lograba encontrarse con Caoba, aunque sus pájaros acababan de estar a menos de veinte metros de él, que era lo máximo que podía controlar este poder. - Caoba, Caoba... - Murmuraba para sí mismo mientras continuaba corriendo entre las árboles y piedras que obstaculizaban en gran medida su camino. Pero el mayor obstáculo estaba todavía por llegar. Tobías, o eso creía, apareció frente a él aparentemente malherido y con la ropa destrozada y cubierta de sangre. O algo había pasado o le estaba tendiendo una trampa. El mayor de los pescadores comenzó a narrar una situación que para Enma era difícil de ignorar, aunque no le estaba prestando toda la atención que quizá el tema requería pues también estaba atento de todo aquello que sus cuervos veían. La última imagen de Caoba había sido letal, pero el pelirrojo todavía no sabía si necesitaba o no su ayuda, y puede que alguno de los otros revoluciones ya hubieran llegado junto a elle. Volvió a prestar atención al pescador. - A ver... - Iba a proceder a resumir lo que había escuchado. - Después de haber... sido sospechosos... escapando de la playa por nada... Me dices que un cazador... os ha atacado... y casi matado... - Ciertamente, así lo parecía. La sangre de sus ropas hablaba por sí sola. Pero todo aquello, a pesar de que olía a trampa, también le recordaba a la infancia que había vivido Enma. Y precisamente se había hecho revolucionario para acabar con este tipo de injusticias y lacra social. ¿O no era ese el objetivo, Lillian? - Vale... - Afirmó, mientras lo subía del suelo con su mano derecha. - Pero créeme... que si esto es una trampa... y mi compañere muere... toda tu familia... morirá también... - Estaba ciertamente enfadado, como nunca lo había estado antes. Los nervios habían desaparecido y tan sólo una sensación de ira recorría todo su cuerpo, de arriba abajo. Decidido, aunque con temor por la situación de Caoba, Enma comenzó a caminar hacia la dirección que el pescador le había indicado. 
 
Dos de los cuervos volvieron hacia donde Enma, que les ordenó continuar hacia delante para que inspeccionaran el lugar que Tobías le había señalado para ver si podía ver algo antes de llegar. Necesitaba una visión panorámica de la zona por si aquello fuese una trampa. Mientras, los otros tres cuervos continuaron su camino en busca de Caoba y el resto de revolucionarios, si es que alguien les había seguido. En caso de que sus cuervos se toparan con alguien, les mandaría un mensaje. - Uno de los pescadores... apareció herido... voy a ayudarle y después... curaré a Caoba... - Ese era el último mensaje que Enma esperaba que terminase recibiendo alguno de sus compañeros. 
 
Gastos
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#29
Atributos Personaje


Kovashi estaba algo raro, pero Don Bambú no lo notó cuando éste le preguntó si le interesaba. Lo tomó como una de sus muchas bromas de esas que intentaban sacar de quicio al panda. Arqueó una ceja y sonrió, pero con la explosión no pudo responder. Después, una bala paso rozando la cabeza del peliblanco y éste decidió quedarse atrás. Al menos, pensó Panda, no le había pasado nada. A partir de ahí, Panda se limitó a seguir a Moris y escucharle en silencio, esperándose lo peor. Y lo peor apareció.

La nube de polvo se estaba disipando ya, de modo que la enorme masa de músculos y retraso mental se hizo visible. A penas sabía hablar, pero sobre su espada portaba la evidencia de que sí sabía luchar. Un intercambio de palabras sucedió y Moris se lanzó al ataque. —¡No te lances a lo loco! —Pero fue en vano, pues Moris ya estaba en el aire cuando el panda completó su advertencia. Un estallido y un ataque, mas un ataque infructuoso. Gloverry era una fuerza imparable, y así lo demostró bateando a los dos revolucionarios contra un gigantesco árbol, haciendo que éste se tambalease con la fuerza del impacto. Don Bambú estaba atónito. Dio un par de pasos hacia Moris, pero se detuvo cuando le empezó a gritar su orden. —¡A sus órdenes, vanguardia! —Y no lo pensó dos veces. No era un experto en medicina, pero no había que serlo para saber que hacía falta un médico allí cuanto antes. No obstante, sobraba un cazador.

A quince metros del panda, un pescador emergía pidiéndole a Enma su ayuda. Vio como éste dudaba, pero finalmente iba hacia donde el civil señalaba. —Bien hecho, muchacho... —Dijo a nadie en particular. —Eh, tú, tonto. —Esta vez se dirigía a Gloverry. —¡A ver si aguantas esta! —Don Bambú se lanzó hacia delante a toda velocidad, aunque la pesadez de su cuerpo le impedía alcanzar máximo en seguida. Cuando estuvo tres metros del gigantón, el panda hizo amago de apuntar un puñetazo a su cara con la derecha, pero en lugar de eso acortó distancia y golpeó directamente el suelo a un metro de él. —¡Oleaje! —El suelo, como si de arcilla se tratase, se deformó ante el golpe, generándose una ola de tierra en un radio de dos metros alrededor del impacto. Después del ataque, el panda se echó hacia atrás otro metro y se cubrió el torso con sus brazos, en posición de defensa.

Resumen


Bélico


Datos de akuma
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#30
Ahí seguíamos, solos estábamos el Toro bravo y yo, iniciando un combate de lo más interesante, y a la vez de lo más innecesario por a ver. Porque deberíamos de estar pegando nos si ni siquiera habíamos tenido, un mal entendido, o una discusión, pero bueno se estaba dando el caso y el empezó primero, golpeándome, cuando yo solo le estaba pidiendo pescado.

La cuestión es que el vino primero y me pegó, luego le agarre del cuerno y le di la del pulpo, -y no vuelvas más pichica-, pero no fue así el toro se levanto tras el gran golpe, que recibió por mi parte, me había subestimado, pero con toda su cabezonería segui intentando hacerme daño, para poder cazar y coger dineros, pero como puedes ser tan avaricioso, la avaricia es mala.

El toro se puso de forma erguida, su cuerpo empezaba a obtener cierta velocidad, otra vez venía en busca de mi ser, y eso no lo podía dejar hacer, nadie tiene derecho a atacarme, y mucho menos un puto toro, con tal prepotencia, que me hacía enfadar, pero ahora tenía que centrarme una vez más, eso o me dejaba dar y me moría.

-Lo harás?, atrás!-, mis piernas se volvieron a formar en dos muelles potentisimos, haciendo que poco a poco se contraigan, esperando el momento oportuno, para cuando el toro llegase a un punto en concreto donde ya no le tiempo ni ha escapar y a detenerse, y lo mejor todavía a que pase de largo como un tren chu chu.

Dejé que el toro se acercase y cuando ya estaba a unos metros de mi salte hacia arriba, mirando hacia delante, fui ahí cuando vi toda la gente que venía hacia donde yo estaba, como era posible que no me hubiera percatado de todo eso, realicé un segundo salto pero está vez disparos sonaba por mi otro lado, gire en el aire mi cuerpo y ahí vi a la chica diciéndome que se iba con bambú hacia el bosque, entre quedarme ahí, con toda la gente que venía y huir con ellos lo más factible era ir hacia ellos, en el tercer salto incliné mi cuerpo hacia el lado que se encontraba la otra chica haciendo un salto lo bastante grande para poder alcanzarla, llegando justamente donde se encontraba ella, de pie, una vez en el suelo mis piernas se volvieron a la normalidad, -madre mía por dios te has fijao en lo que viene-.

Resumen


gastos+ tecnicas
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