[Aventura T3] La llegada de personas no deseadas
#31
15:40. Hace 35 grados. Hora punta de calor.

Escena de Nadja ~

La bala no le dio, bueno sí, pero como si no lo hubiera hecho. Fue descorazonador para Gia, que comenzaba a estar completamente desmoralizada, soñaría con la imagen de Kovashi. Le sorprendió que sacara un arma de fuego, pues no recordaba que el espadachín portara alguna encima; sin embargo, tampoco tuvo tiempo de darle muchas vueltas, pues le ejecutaron un disparo que atravesó de manera limpia su abdomen. — ¡VENTUREEEEE! — Gritaba desesperada, rebozándose en la arena. — ¡Me van a matar! — Dejó caer el rifle, el dolor le era inaguantable, ya no daba para más. Ya no quedaba niebla ni polvo, ahora todo era claro como el despertar de un buen día. Nadja llamaría de nuevo a Khruner, el oso pardo haciendo uso de su habilidad logró golpear ni más ni menos que al mink toro, lanzándolo a volar. Es decir, no pareció escuchar nada, el no al menos. — ¡Chica guapa! — Era un sonido metálico el que apareció por un costado de Nadja. El demonio que estaba cerca se había movido a una velocidad fuera de toda lógica. — ¡Vamooos! — Lanzó un puñetazo a la revolucionaria, buscando su mejilla diestra.

Escena de Enma ~

— ¡Dejad ya de creer que todo es una trampa! — Estaba nervioso, Tobias no controlaba ya el tono de su voz. Tomó de la mano a Enma y comenzaron a correr hacia el lugar donde indicaba. Aunque lo soltó al introducirse entre las hierbas altas. En plena carrera. — Te pido perdón, revolucionario. No es que me guste la forma en la que me has hablado, pero lo entiendo. Aun así me estás siguiendo ... — Tobias tenía un pequeño cuchillo con el que iba cortando la maleza para seguir avanzando. Se estaban alejando de la figura de Panda y los demás, unos casi treinta metros. De repente el pescador se detuvo, colocando a Enma una mano a la altura de su abdomen para que frenara en seco. También se agachó. — Solo tendrás una oportunidad, Lixissh es muy peligroso ... — Podíais ver desde donde estabais un nuevo claro muy plano, sin apenas vegetación, tan solo arena y barro húmedo. Estaba un hombre de cabello blanco y cuerpo definido sujetando a uno de los hermanos de Tobias por el cuello. Cerca de el, sus otros familiares yacían tirados en el barro, muertos o desmayados, no era posible de saber.
— Una limpieza hacía falta ... — Comentó Lixissh, levantando su otra mano, en la que portaba una especie de “cordón” metálico, el cual planeaba querer utilizar.

Escena de Panda ~

Moris estaba a punto de perder la consciencia, pero aguantaba como un verdadero revolucionario. Se le dibujó una sonrisa ante el reconocimiento de Panda. Le gustaba escuchar el respeto, algo que no todos le tenían, pues con ese día hacía dos semanas desde que era rango Vanguardia y además había que sumarle que su uso en combate era reducido, en un mundo dominado por la fuerza, los soldados pocas veces daban un reconocimiento real a alguien que no se lo ganaba pues eso, por la fuerza. Incluso dentro del ejército revolucionario.
Panda habló y el humano gigante respondió confuso. — ¿T-TONTO? — Alzó su arma cuando el mink decidió avanzar. Así que le hablaba a él, ahora todo estaba resulto para Gloverry. ¿Aguantar? Gloverry no solo aguantaría, aplastaría a la escoria revolucionaria. Panda se movilizó y él también. Alzó su arma y la clavó en el suelo, eso hizo temblar la zona. Después Don Bambú llegó justo frente al grandullón. Gloverry no era bueno defendiendo, así que confundirle con un ataque no había sido una buena idea, él prefería recibir los golpes para poder devolver uno seguro, de eso dependía su estilo, de su resistencia. Así que continuó su maniobra mientras Panda ocultaba su verdadera ofensiva. Mientras su enemigo introducía el puño en el terreno, Gloverry se impulsó sobre su espadón, arrancando la misma del suelo y elevándose en el aire al son de una rotación vertiginosa que se elevó un par de metros. Ni siquiera llegó a ver cuál fue el ataque de Panda, simplemente supuso que era un flojo y que su golpe no lo llegó ni a notar. Por no saber ni supo que se trataba de una trampa. La rotación de Gloverry, debido a su tamaño fue en picado en dirección a la cabeza del Panda. — ¡WOAAA! — Sonó mientras caía el bicharraco.

Escena de Khruner~

El mink toro pasó a traves de Khruner, el cual volvió sus piernas muelles y saltó. Saltó y saltó. Tiraenus no comprendía esa habilidad, lo que si tenía claro es que no le sería sencillo de acertar. Contemplaría como se alejaba en dirección a Nadja, la cual fue visitada por un compañero inlcuso peor que el mink toro.

Khruner por fin cesó de rebotar, llegando hasta donde está Nadja, bueno, estaba. Lo que se encontró fue la figura de Venture. Acababa de derribar a la revolucionaria y no se lo pensó con el oso pardo. — ¡Buen oso! — Le propinó un golpe en todos los morros.



Atributos Personaje


Con la tontería, Kovashi llevaba un buen tiempo en el aire, buscando a sus compañeros a los cuales, no encontraba. — No aguanto más. — El cubo comenzó a caer en picado hasta quedarse a unos diez metros, donde frenó la caida, pues escuchó algo que le hizo bajar la velocidad. Enseguida se propulsó hacia allí. Para su sorpresa llegó hasta la playa, cerca de donde estaba su compañero Khruner. No muy lejos de allí un tipo muy atractivo y muy parecido a Kovashi parecía estar enzarzado en otro combate. Desde tanta distancia no lo pudo ver bien, pero si apreció su estilo.

Kovashi hizo desaparecer el cubo bajo sus pies y otro comenzó a formarse en su dedo índice. El aire alrededor del revolucionario se unió en un cubo perfecto en el que se guardaban las corrientes de aire, comprimiéndolas. — ¡Kokuu! — El cubo fue expulsado con violencia, impactando justo en el centro de los cazadores. Nadie lo esperaba, pero todos miraron al cielo cuando escucharon algo. Al tocar la fina arena de la playa, aquellos vientos contenidos se liberaron. El cubo explotó. Levantó de nuevo una ligera nube de polvo.

En el centro del impacto, una decena de hombres salieron despedidos, así que Kovashi cayó justo ahí, introduciéndose en el globo de arena que se formó durante la explosión. Apareció frente a todos los cazadores, con una rodilla anclada en la arena, sus dos katanas en las manos, ya desenvainadas. El Shimatsu sintió la incertidumbre entre los enemigos. — Cazadores, no digáis nada, no hace falta. — Inspiró. — Por qué los muertos no hablan. — Soltó el aire acompañado de una sibilina sonrisa.

Khruner necesitaba ayuda, era obra del destino que Kovashi terminara justo allá donde su hermano le requería. Cuando el peliblanco levantó la vista, su amigo ya no estaba. Increible acierto aquella jugada.




Cita:Nombre: Lixissh
Altura: 1,80
Facción: Cazador de recompensas
Edad: 23
Nivel: 6
Capacidad ofensiva: Cuerpo a cuerpo. Hilo de hierro.
Descripción psicologica: Le conocen como "Pesadilla Lix" ya que es un tipo tan inteligente que es capaz de volver un tormento una cacería. Extremadamente controlado, narcisista, con gran labia y una gran belleza que le ayuda a engatusar a quien quiera. Lix es probablemente el tipo más peligroso de entre todos los cazadores (obviamente eso piensa el) pero al no gustar de dar el cante, pasa desapercibido. Le gusta la magia, el encanto de lo oculto.
Pequeña historia: Proviene del East Blue, pero ni el mismo recuerda de donde es. En determinado momento hizo gran amistad con Gloverry, al que considera un hermano mayor. El grandullón es muy fácil de manipular y además, es una masa de fuerza indestructible, lo que siempre quiso tener cerca Lix. Entre los cazadores no destaca, pero quien lo conoce (que alguno hay en el gremio) saben de su peligro real, pues siempre la inteligencia fue mayor enemigo que la fuerza, Lixissh es la encarnación del dicho.
Imagen: https://i.pinimg.com/564x/f8/6b/cf/f86bc...9c5833.jpg
Fuerza 87
Resistencia 50
Destreza 10
Precisión 10
Agilidad 45
Reflejos 70
Inteligencia 92
Voluntad 55
Akuma/haki 0
Vitalidad 900
Energía 753
Espíritu 55


Info
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#32
Atributos Personaje


El puño de Don Bambú impactó con increíble fuerza sobre el suelo del bosque, generando con éxito una onda de tierra que sacudiría un radio de dos metros alrededor de la mole. Sin embargo, para cuando su puño impactó en el suelo, Gloverry ya no lo estaba pisando. Don Bambú no sabía si había estado subestimando el intelecto de su oponente o si éste había tenido suerte, pero en cualquier caso ninguna de esas dos posibilidades era excusa para lo que estaba sucediendo. El humano saltó y empleó su espada en una suerte de ataque giratorio a gran velocidad. Una vez más, el panda no vio llegar el golpe, que dio de lleno contra su cara, deformándola brevemente debido a la potencia que aquella espada acarreaba. El cuerpo del panda salió volando hacia atrás, aunque al cabo de una decena de metros sus pies lograron tocar el suelo y le permitieron frenar su retroceso un poco. Entre la fuerza del impacto y la enorme resistencia del panda, había sido desplazado quince metros hacia atrás. Los últimos cinco metros de estos quince, el panda había dejado un surco de tierra removida de casi medio metro de profundidad por la fuerza que estaba aplicando para frenarse. El golpe le sentó mal. Tenía la cara ensangrentada. La nariz estaba sangrando, así como la boca. Escupió sangre. El golpe no solo le había dolido físicamente, también le había herido en el orgullo. De nuevo había sido excesivamente lento e incapaz de anticiparse a lo que sus enemigos hacían delante de sus narices. —No... —Se dijo a sí mismo. —Tú no eres tan fuerte como él. —Pensó de nuevo en Finn, pero su imagen se disipó rápidamente. Finn ya no le importaba. La imagen del MDU-06 le sustituyó al momento. El asqueroso Doctor Utakata, ¿qué pensaría de él si le viera sufrir tanto contra un enemigo como aquel? ¿Cómo iba si quiera a superarle, a derrotarle? Una voz resonó en su cabeza. Era conocida, propia de tiempos más tranquilos.

Flashback



Don Bambú volvió a la realidad. A penas habían pasado unos segundos desde que su cabeza había viajado al pasado. A pocos metros de él, Moris y Caoba seguían heridos y Gloverry seguía en pie. Por mucho que le doliese, su padre tenía razón. ¿Qué clase de revolucionario sería si los suyos muriesen ante sus ojos por su debilidad? Podía luchar hasta la muerte, pero su muerte no serviría de nada si no protegía a nadie con ella. No. Se negó a aceptar aquella debilidad. Se negó a ser menos que Finn, que Utakata, que su padre o que Kovashi. Don Bambú apretó dientes de rabia y comenzó a ejercer fuerza por todo su cuerpo, como si intentase extraer algo de él con pura fuerza bruta. Por diversas partes de su cuerpo empezaron a surgir chispas, primero pocas y repartidas caóticamente, pero rápidamente se multiplicaron, convirtiéndose en una corriente constante de electricidad que cubría por completo el cuerpo del panda. Sin decir nada, dio un pisotón en el suelo y se propulsó a toda velocidad hacia Gloverry. Lo que antes había sido un enorme y torpe mink, ahora era una estela de luz que no muchos en aquella playa podrían percibir con claridad. Don Bambú fue en línea recta hacia Gloverry, pero justo antes de llegar, a cinco metros de él, desvió su trayectoria y empezó a zigzaguear a una velocidad vertiginosa, estiró su brazo derecho y abrió su mano por completo. Los músculos de su brazo derecho crecieron durante un breve instante, lo suficiente como para potenciar su golpe. —¡Zarpa negra! —Y con aquellas palabras, el panda se lanzó desde el lateral izquierdo de Gloverry a por las manos que empuñaban su arma, tratando de desgarrarlas con un zarpazo brutal para hacerle soltar su principal medio para la defensa. Tras el zarpazo eléctrico, el panda se situaría a dos metros a la derecha de Gloverry, mirándole fijamente, preparado para reaccionar a cualquiera que fuese su siguiente movimiento. La electricidad todavía fluía a través de su cuerpo, desbordando en un torrente de chispas que le daban luz propia.

Resumen


Info Bélica


Gastos
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#33
Atributos Personaje


Un pensamiento se le cruzo a Nadja por la mente, "no vuelvo a prreocuparrme porr nadie más". Por haberse quedado en la playa para intentar ayudar a Khruner, ahora un tio enorme le había lanzado un poderoso puñetazo en la cara. La revolucionaria retrocedió un par de pasos debido al impacto y la impresión, pues el cazador había aparecido de repente delante de ella, sin aviso previo y sin que pudiera verle venir. Se tambaleó y estuvo cerca de caerse al suelo, pero por suerte lo resistió lo suficiente. Se llevó la mano a la boca, una pequeña cascada de sangre salía de entre sus dientes, era caliente como la arena del desierto y sabía a hierro. Hacía tiempo que Nadja no probaba su propia sangre. Sonrió un poco. Ya era hora de dejar la farsa, pues no parecía haberle servido de mucho.

— ¿De verdad crees que podréis contra todos nosotrros, Venturrre? — Su físico comenzó a cambiar de nuevo, a transformarse. Su altura crecía aún más, sus piernas comenzaron a tomar la forma de unas patas, con sus propias y grandes garras que se clavaban en la arena de la playa. Y empezó a salirle pelo por casi todo el cuerpo, a excepción de la cara, el pecho y el vientre. Era un pelaje de color canela, entre rubio y anaranjado, suave y brillante, que relucía como el oro ante la luz del sol. — Solo sois una banda de trres al cuarrto, de putos merrsenarrios. — Tardaría un rato en terminar su transformación, sin embargo ya se podía apreciar que estaba adoptando una forma de perro, de lobo, o de zorro, quizás, pues una cola asomó por encima de su pantalón. Se deshizo de su chaqueta, ahora mismo solo le molestaba. También su voz había vuelto a ser la misma, adoptando aquel curioso acento, ya nadie podría confundirle con Kovashi.

— No tenéis un sueño, un objetivo, una meta más allá del puto dinerrro. — Dijo, acordándose sus compañeros, Moris y Caoba, por los cuales estaba realmente preocupada. Las imagenes se solapaban por su mente, veía los rostros de todos los amigos revolucionarios que había hecho por el camino, desde el principio hasta el final. Muchos de ellos ya no estaban en este mundo, luchar por la causa que creían justa acabó con sus vidas, se convirtieron en mártires dentro de un régimen de crueldad. Y recordó a Ruby, el hombre que inició a Nadja en la revolución, la amplia sonrisa que esbozó antes de morir en sus brazos y el legado que dejó sobre sus hombros. Sujetó su rifle con la mano derecha, la pistola con la mano izquierda. Apuntó con ambas hacia su objetivo. Sus manos también se habían ido transformando paulatinamente en garras, pero aún podía permitirse agarrar objetos, por suerte. — ¡Nosotrrros somos un puto ejérrrsito! — Gritó con todas sus fuerzas, y apretó el gatillo, a ambas manos de Venture. — ¡Týrrrannos! —

La masa de músculos que se encontraba frente a ella también había golpeado a Khruner. Pero aquello no interrumpió su ataque, que contaba con una precisión propia de un francotirador, diseñada para no fallar. También escuchó la voz de Kovashi cerca suya... Parecía no haberse dado cuenta de que anteriormente había adoptado su mismo físico. Tendría que sorprenderle en otro momento. Cuando hubiera un poco más de calma, estaría bien.


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#34
El pescador se había tomado demasiadas licencias con Enma. Quizá por su apariencia todavía infantil y por su forma de hablar, aparentemente inmadura y perezosa por su constante dejadez, no era una persona para tomar en serio. No era Panda o Khruner, unas bestias animales de gran tamaño, o Kovashi, con un carácter bastante más duro que el acero. Pero en su pequeño cuerpo también había espacio para la ira y, de vez en cuando, dicho espacio rebosaba. Esta era una de esas veces. el hecho de haberle hablado así de aquella manera y de cogerle la mano no le gustó demasiado, por lo que tiró más fuerte de la mano de Tobías, para hacer contra-paseo y paró en seco a medio camino. - Sólo quiero recordarte... que quienes te estamos ayudando... somos nosotros... no te olvides de quién eres... y lo que has... hecho antes... Todavía eres sospechoso... - Apretó su puño, pero manteniendo el mismo tono de voz. - Quizá haya compañeres... - Pensó en Caoba. - Que estén al borde... de la muerte... y aquí estoy... así que simplemente... cállate... - Sentenció, para después darle un leve empujón, indicándole que podía seguir el trayecto. La maleza era bastante densa y abundante, pero el pescador la cortaba con bastante precisión, denotando una gran destreza en el manejo del utensilio y también un profundo conocimiento del lugar. Este hecho reafirmó la idea inicial de Enma, que todo aquello podría ser una trampa o un complot, pero a pesar de ello, ahí se encontraba. Siguiendo a un desconocido para ayudarle a él y al resto de su familia. Al final, y pese a todo lo ocurrido y vivido hasta el momento, nada le había cambiado. Seguía siendo la misma persona inocente que cuando tenía tres años. Mucho antes de que su infierno comenzara a tomar forma. - ¿Quedará mucho...? - Pensaba, mientras corría detrás del pescador. Fue entonces cuando Tobías alcanzó el pecho de Enma con una de sus manos, indicándole que se parara y bajase la cabeza. Parecía que habían llegado a su destino y que había que actuar con cautela y sigilo. 
 
Aparentemente, su nombre era Lixxish. Bastante raro, exótico y atractivo a la vez. Era una persona no muy corpulenta, alta y con un color de cabello similar al de Kovashi. Parecía un niño, aunque Enma había aprendido a no dejarse fiar por estas primeras impresiones. Quizá un niño era más fuerte que él, que también era un niño. Pero su apariencia no le transmitía nada en particular, aunque sus acciones resultaban un poco tenebrosas. Estaba sujetando a uno de los pescadores por el cuello y era imposible comprobar si estaban vivos o muertos desde esa distancia. Habría que acercarse pero... ¿era buena idea? De todos los revolucionarios, el pelirrojo era el peor para los combates bélicos. Quizá tenía potencial, pero nunca lo había practicado y carecía de técnicas prominentes como el resto. Se había limitado simplemente a servir como ojos y oídos de la tripulación y nunca buscó ser mucho más que eso. ¿Era este el momento de cambiar este rol? 
 
Mientras manoseaba la tirita de su rosto, estuvo pensando un par de segundos qué hacer y lo cierto es que la única opción viable era entablar un combate. Todos sus compañeros lo estaban haciendo (Enma no tenía pruebas, pero tampoco dudaba que los revolucionarios estarían peleando si tuviesen la menor de las oportunidades), así que aunque él no lo hiciera... eventualmente habría que vencer a Lixxish. Si era más fuerte que él, la única manera era atacarlo mientras no estuviera atento. Y parecía que no se había percatado de su presencia. - Esto no será como... con Glotz... - Pensó para sí mismo. Estaba vez estaba sólo y de él dependían muchas vidas. Primero, la de Caoba, que estaba esperando su ayuda. Después, la suya. Y ya, mucho después, la de los pescadores que, si estuviesen vivos, quizá podría ayudarles. 
 
Hizo un gesto de 'silencio' a Tobías, respiró hondo y estiró ambos brazos, comenzando a convertirse él mismo en hollín. Enma había pensado en aprovechar la oportunidad que aquel claro, llano pero rodeado de árboles y maleza, le estaba dando para realizar una ofensiva con su poder y encerrar a Lixxish (la parte superior de su cuerpo) dentro de una burbuja de hollín, provocándole un estado de asfixia que le incapacite para luchar. Acabar con él cuanto antes era la mejor manera de no alargar un combate que podría perder. Convertido completamente en hollín, comenzó rápidamente a dirigirse hacia el cazador de forma directa e inminente, por su espalda, imposibilitando de esta manera que pudiese ver venir aquella masa de hollín. De conseguir alcanzar su cuerpo, la nube de hollín se adheriría a Lixxish provocándole un efecto de asfixia, cuya disipación resultaría compleja debido a la intangibilidad de los poderes de Enma y de su propio cuerpo. En caso de que Lixxish intentase escapar, Enma se había transformado él mismo en hollín, cuando podría haber lanzado una nube de esta sustancia, para poder convertirse una vez más en 'humano' y acompañar con su fuerza una posible resistencia del cazador. Por supuesto, todo esto en caso de que se encontrase con dicha resistencia. 
 
Aclaraciones

Gastos y ataque
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#35
Estaba en pleno aire, el hombrecillo ese me había dado un piñazo de tres pares de cojones. Se iba a enterar. Me lanzó ocho metros por el aire, en pleno vuelo mis piernas se volvieron muelles, tenía que usar mi akuma mejor, era el momento indicado. A lo lejos, pude ver a un Kovashi transformándose en chica y a otro Kovashi luchado contra la ola de cazadores que venían juntos. ¿Me estaba volviendo loco? Mi mama vieja padecía de lo mismo, locuras transitorias que le impedían vivir con normalidad los días. ¿Me estaba pasando ya? Ay dios estoy preocupao.

 Cai al suelo, pero me ayude de la inercia y rebote con más fuerza hacia el payo loco ese. Mi velocidad era de envidiar, iba volando sobre la arena. Este tío estaba muerto. Saque mi lanza en pleno ataque, el arma descansaba en mi espalda, atada por un fino hilo. Era completamente de metal, con grabados de mi clan, tales como plantas extrañas, calaveras y un curioso círculo que era como una rueda de caballo, de los carros que tiran de ellos. Escribiendo esto me acuerdo de los míos.

-¡Anduve que tas creiiooo!- No lo pensé, vi a mi hermano, que ahora era una rubia y tuve que hacer algo. Buscaría clavar la lanza justo en sus costillas e intentar con eso, que la mujer revolucionaria pudiera escapar. Se lo debía.

resumen


gastos

daño
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#36
Escena de Don Bambú ~


La velocidad que iba tomando Gloverry iba ascendiendo hasta el punto en el que parecía una peonza de costado. El aire cortaba, la vegetación que se encontraba cerca era movida con una brutalidad natural que casi la arrancaba de su propio habitad. El cuerpo del panda no esperaba aquella acción, así que recibió de pleno el impacto, retrasando su cuerpo. El peso en el espadón se notaba, incluso en las manos del todopoderoso Gloverry, el mango comenzó a resbalar hasta el punto que el cazador tuvo que aplicar toda su fuerza para sujetar el arma. Una persona ordinaria habría sido partida en dos o aplastada contra el suelo, pero Don Bambú no era un cualquiera. Casi parecía que en pleno impacto levantaría la cara, soportando el golpe. Pero no, su cuerpo fue despedido una decena de metros. Era una bomba, el espadón de Gloverry tocó suelo al unísono que sus pies, nuevamente toda la tierra en decenas de metros se sacudió. Había tensado tanto los músculos que su cuerpo estaba sudando, de un solo ataque.

Levantó la vista, sujetando de nuevo la enorme arma que pondría sobre su hombro derecho. —¿C-COMO? — Respondió a lo que dijo Panda. Poco después el cuerpo del mink se iluminó, fue una actuación fugaz, no era un ser vivo, era una estrella. Gloverry no le vería venir, aunque aun así, lanzó un ataque hacia el frente. Los nervios en el rostro del cazador eran palpables cuando dejó de ver el movimiento de Panda. ¿No era lento? Presa del temor, Gloverry lanzaría su arma hacia delante, pero no encontró objetivo, estaba golpeando a la nada. Fue hacer retroceder su brazo para seguir con sus ataques, cuando algo le impactó. "¡Zarpa negra!" Lo escuchó. Por un instante lo vería delante, solo un segundo. Sus manos se abrieron, el espadón salió disparado hacia un costado, la piel en sus palmas se abrieron como una flor en verano. Gloverry emanó un grito sordo que todo el mundo en aquella maldita isla escucharía. Las rodillas le fallaron, ambas temblaban ... La bestia se arrodilló. —T-TU ... — Fue un intento de susurro. Miró a panda, con el cuerpo completamente electrificado. Gloverry no tenía el arma en sus manos, su cuerpo le temblaba, no entendía qué estaba pasando. Se abrió de manos. —Q-QUE ... ERES. — Nadie había logrado batirle así, en ese instante comenzó a ver a Don Bambú como algo más que un simple enemigo.

Comenzó a temerle.

No muy lejos de allí, los chispazos de Don Bambú hicieron abrir los ojos a Moris, que seguía a duras penas consciente. Caoba expulsaba sangre sin cesar por sus heridas, pero Moris no podía hacer nada, el tiempo se terminaba. — Tú ... Maldito mink. — Comentó con una sonrisa en los labios Moris. — Eres de armas tomar ... — Tosió algo de sangre. — M-me ... Alegro que la revolución quede en manos como las tuyas. — La diestra de Moris se abrió, revelando el medallón con las imágenes de su mujer e hijas. — Por favor ... — Lo levantó. — Ves a Arabasta ... Encuentra ... — Seguía escupiendo sangre, ahora de forma irrefrenable. Las palabras eran cortadas por pequeñas arcadas que no podía evitar. — Mi mujer ... Mis hijas ... Necesito ... Yo necesito ... — La sangre en el rostro de Moris fue limpiada por la llegada de las lágrimas. El recuerdo de sus familiares se había transformado en una limpieza facial que despejaba su rostro ante lo que podrían ser sus últimas palabras.

Escena de Nadja~


Venture sintió bastante gratificante el golpe al mink oso. Los huesos de su mano temblaron ligeramente, eso era bueno, significaba que la resistencia del hombre/animal era suficiente como para darle algunos más. Sin embargo, el que si notó más contundente fue el que le daría a Nadja, de todos modos fue justo ese el que no resultó ser especialmente duro, pues la mujer se recompuso verdaderamente rápido. Ventura la tenía casi de frente a no mucha distancia. De Khruner si que le separaba bastante más metros. Los ojos del cazador se abrieron como panes al escucharle, pues el peliblanco pasó a ser una mujer, su voz cambió y por suerte para sus ojos, apareció una rubia atractiva. — ¡Sabía que eras una chica guapa, el olor te delata! — Reía ante los comentario de Nadja. — ¡Tú eres mi sueño ahora! — La locura de ese hombre estaba más que clara. El miedo que pudiera llegar a sentir por la transformación que se estaba dando en la fémina pasó a un segundo plano. Pisó fuerte tierra firme e intentó acortar los dos metros con velocidad. Nadja por su parte sacaría las armas, disparando directamente a las manos de Venture, intentando (suponemos) que molestarlo para que no afianzara su ofensiva. Lo que sucedió es que una de las balas atravesó la mano derecha y la otra le volvió el dedo meñique de la izquierda. Literalmente. Pero no detuvo su avance. — ¡Te gusta gritar los ataques, pajarito! — Cuando menos te lo esperas ya está en el rango de alcance difícil de evitar. — ¡Rikeutsuu!— Ágil como el solo, buscaría golpear con una rodilla increíblemente veloz el mentón de Nadja, lo que la elevaría en el aire varios metros. Esperaría a que cayera para rematarla con un potente golpe, Venture se colocó en posición defensiva.

Arrastrada en el suelo, Gia sacaba su rifle. — Con que eras tú, hija de ... — Cargó como buenamente pudo el arma, se estaba desangrando, el final de la francotiradora estaba a punto de llegar, pero quería llevarse consigo a quién pudiera. Apuntó hacia Nadja ...

Escena de Enma~

El brazo de Lixissh sostenía cada vez con más fuerza al pobre hermano de Tobias, quien emanaba ya sus últimos coletazos. Lo que no esperaba el peliblanco es lo que estaba a punto de pasar. Algo se abalanzó contra él. No entendió muy bien, su primera reacción fue liberar de la prisión al pescador, la otra aletear para intentar ahuyentar esa marea negra que se le pegaba a la piel. — ¡Qué mierdas es esto! — Se sacudía como podía, pero nada resultaba, el hollín fue cubriendo su cuerpo poco a poco, hasta que lo hizo por completo. La respiración acelerada de un cazador que confiaba demasiado en sus habilidades se intensificaba cada vez más. — ¡QUÉ DEMONIOS SUCEDE! — Fue lo último que pudo emitir antes de que se le cubriera también la boca. Tobias salió volando para acercarse a sus hermanos. No tardó en juntar todos los cuerpos. El hombre de bigote extenso estaba alucinando con lo que acababa de hacer el pelirrojo, de todos los revolucionarios él es quien le había dado la sensación de ser más débil, quizás por como era físicamente, pero aquello ... Ni siquiera dijo nada, tan solo se quedó con sus hermanos ahí, buscando señales de vida mientras lloraba de alegría y de tristeza.

La lengua del cazador se abrió paso entre el hollín. — ¡Suéltame! — Gritó.

Escena de Khruner~

Venture no esperaba muchas cosas ese día, pero una de las que más le pilló por sorpresa fue lo que el oso pardo haría. Contaba con que el golpe había sido muy poderoso, que quizás ya estaría acabado, pero no, Los revolucionarios eran personajes no muy fáciles de acabar. Los muelles del mink rebotaron con potencia, mucha potencia. Su avance fue tan rápido que pasó como una corriente de aire. Venture tuvo medio segundo para reaccionar. Inclinó su rodilla derecha, perdiendo altura. ¡Zas! la punta de la lanza de Khruner atravesó no el costado, sino la mejilla derecha del cazador. Perforó tan diestramente que pasó por una y salió por la otra, sin embargo el impulso de la llegada del oso fue tal que impulsó el cuerpo de Venture unos metros, obligando a que la lanza pasara de nuevo por su rostro, destrozando la boca del hombre. Gia bajó su rifle, sorprendida ... Ya estaba desmoralizada, pero aquello ...

Venture caería metros a un costado, llevándose las dos manos a la boca. El agujero en sus mejillas era tal que cabía casi toda su mano, la piel de su cara aguantaba los labios de un hilo de carne. Y el tío parecía querer sonreír. Sonaban ligeramente sus cadenas al moverse. Algo comenzó a cambiar en la piel de ese cazador, sus cabellos empezaron a flotar como si algún hilo de magnetismo tirase de ellos. Empezó a revolverse en el suelo, mientras presionaba con una mano el pecho y con la otra la boca. Gía que empezaba a estar lejos de poder reaccionar levantando su cuerpo, se quedó con cara de asustada al ver que se disponía hacer Venture. — ¡Estás loco, Naomata! — Gritó con todo el poder que le quedaba en sus cuerdas bocales y comenzó a arrastrarse en la arena hacia la multitud de cazadores.

Escena de Kovashi~


Un taciturno Tiraenus caminaba en dirección a la masa de hombres que salían disparados. Había decidido abandonar cualquier opción de entrar en un combate donde estuviera Venture, pues su "líder" nunca fue un hombre con el que poder planear nada, siempre iba por su cuenta. Además, su desesperación por llevarse un combate le podía llevar hasta el límite de perder su propia vida. Tiraenus era diferente, un tipo sabio que no quería morir, aún le quedaban muchas cosas que hacer. Fue avanzando varios metros, quedando a varios de la masa de cazadores que contempló como salían volando desde una posición concreta. Tras la explosión que hubo, en ese centro del ajetreo sus hombres iban siendo derrotados a una velocidad digna de verse. — ¡QUIETOS TODOS! — Qué voz tan potente. Paralizó ipso facto los a cazadores, los cuales le prestaron atención al herido mink. — ¡Abrid paso y enseñadme quién es el hombre que está ahí entre vosotros! — Hubo un silencio profundo que sería respondido por pasos. Pasos de sus compañeros que se iban abriendo formando un pasillo. Allí estaba un peliblanco de cicatrices en el rostro. Su cuerpo estaba lleno de sangre, las dos katanas que sostenía igual. La sangre lo bañaba por completo. — Kovashi Shimatsu. El líder revolucionario que nadie esperaba encontrarse. — Avanzó un par de pasos. — Pero que se ha cruzado en mi camino para darme la oportunidad de quitarme las penas de un amargo encuentro con el oso estúpido. — Los pasos se convirtieron en zancadas. — ¡Tu muerte es la que traerá la calma a esta isla! — Bufó con potencia. — ¡Tú eres la muerte que necesitamos! — Daría un agresivo salto y con sus dos pies, se impulsó hacia delante. — ¡Sucio Shimatsu! —


Atributos Personaje


Kovashi notaba que sus hojas no cesaban el movimiento. Era un no frenar. Con el jugar de sus pies, rodillas, iba dando vueltas cuál peonza. De vez en cuando levantaba el eje para que sus cortes llegasen a zonas como el cuello o cara, esos solían o ser letales o dejar a las presas al borde de la muerte. El juego de tobillo mientras empalaba a uno, protegía su espalda con Shuisui y terminaba la ofensiva con Dīpukatto o viceversa. Un cazador joven, de no más de quince años atacó con una espada roñosa que supuraba óxido por su filo. Falló el primer golpe, Kovashi lo evitó moviendo ligeramente el torso. Lo miraba como lo que era, un niño, uno que tomó el camino equivocado, desde Finn este perfil de personajes le recordaban a su propia vida. Pero la realidad... La realidad no era esa. Si no dejaba de ver así a sus enemigos, los que querían arrebatarle la vida lo terminarían por conseguir. El espadachín pisó el suelo y un cubo del tamaño de una mano se levantó bajo el pie del muchacho, desequilibrándolo lo necesario como para hacerle imposible evitar una ataque frontal básico. Tajo en el pecho. Shuisui goteaba sangre de nuevo, el líquido carmesí de un niño. La matanza estaba volviéndose más en una fosa común, los cadáveres se iban apilando hasta el punto en el que el peliblanco ya iba luchando sobre cadáveres. Daba igual que fueran niños, mujeres, ancianos, no le importaba. Ni que hablar de hombres a los que mataba con gusto. Ante la irrefrenable ira que le ofrecía la idea del hombre en el que se estaba convirtiendo por momentos, sus filos le ayudaban a segar ese camino. El solo tenía que dejarse llevar por la batalla, como siempre.

En pleno desenfreno, donde Kovashi ya luchaba hasta con los ojos cerrados, simplemente bailaba con las katanas, todos cesaron sus actos. El parón acabó con el Shimatsu rodeado de hombres, todos emanaban de sus ojos un profundo odio hacia el humano que acababa de terminar con las vidas de sus compañero y además tan fácilmente, haciéndolo ver sencillo. Kovashi se levantó lentamente, su rostro goteaba sangre, pero no era la de el. Sí, en los brazos, pecho, piernas, tenía heridas, era imposible no tenerlas, pero no las sentía, en ese momento solo sentía la conexión con sus armas y el infierno de la muerte. Se formó un pasillo de unos diez metros, el hombre que estaba a la lejanía resultó no ser uno como tal, era un mink, otro. — Ven, animal. Ven. — No quería hablar, solo luchar, no le interesaba ya mediar palabra, el cuerpo le pedía seguir derribando enemigos hasta quedarse sin energías. Kovashi tocó el terreno y se lanzó al ataque. Un total de cuatro cubos de arena se desplegaron hacia el enemigo. Dos de ellos pasaron de largo ante el avance del mink. Como era de esperar, también se le veía más lento que a Kovashi, como Panda. Los otros dos cubos se colocaron bajo los pies del revolucionario quien comenzó a rotar, hacer gráciles movimientos sobre los cubos. Los dos primeros cubos pasaron de largo por los laterales, mientras que el cuerpo de Kovashi se fue elevando, pasando por encima del mink al lanzarse este sin miramientos hacia el frente. En el transcurso de elevarse los dos cubitos que sostenían el cuerpo del Shimatsu se dejaron caer para que impactaran en la cara del toro.

Al suceder esto el cuerpo de Kovashi se balanceó en el aire, quedando su cuerpo boca abajo, aunque por inercia pasaría por encima, sin embargo, los dos cuadrados de arena que salieron despedidos al inicio contactaron con sus pies. Completamente vertical, los cubos eyectaron el cuerpo de Kovashi, que caería sobre la posición del toro con ambas katanas, buscando clavar ambas respectivamente en los hombros del toro.

Ante esta indiscutible ofensiva, Kovashi sacaría sus katanas, se impulsaría sobre el propio cuerpo del bicho y saltaría ágilmente hacia atrás varios metros.



resumen
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#37
Atributos Personaje


La zarpa del panda atravesó con absoluta facilidad la carne del cazador, haciéndole soltar su espadón de la sola potencia de su ataque. La velocidad de Don Bambú era tal, que hasta a él mismo le costaba saber a dónde iba con sus movimientos. Sencillamente pensaba en llegar a un sitio y llegaba antes de finalizar sus pensamientos al respecto. Gloverry se había arrodillado, probablemente sintiendo un inmenso dolor en sus manos, y su espada yacía a un costado suyo, a poco menos de un metro. ¿Que qué era? Había muchas respuestas a aquella pregunta. Un mink, un panda, un hijo de puta con muy mala hostia... Pero solo una respuesta era adecuada. —Soy un soldado de la Revolución, saco de mierda. —Le respondió. Más rápido de lo que Gloverry pudiera percibir, el panda se desplazó hacia la espada del gigante y la pateó tan fuerte que la dejó a ocho metros de Gloverry. Iba a decirle que estaba acabado, que no tenía nada que hacer. Después le mataría sin dudarlo, pero antes siquiera de poder abrir la boca, escuchó las palabras de Moris. El pobre hombre estaba en las últimas. Era evidente que necesitaría asistencia médica para sobrevivir, pero no había visto a Khruner salir de la playa. Dividirse había sido la peor estrategia posible. —Les dirá lo que necesite decirles en persona, vanguardia. La Revolución no está lista para perder tan valiente guerrero. Guarde aliento hasta que acabe con este indeseable. —Le ordenó, aunque sin la menor autoridad. Ni siquiera sabía si Moris sobreviviría a sus palabras, pero lo que sí sabía era que tenía que acabar con aquel humano cuanto antes.

Podía sentir cómo el electro le daba un poder inmenso, pero la carga sobre su cuerpo era tan intensa que también sentía cómo su energía se drenaba a ritmos alarmantes. No disponía de mucho más tiempo para terminar aquello. Se situó delante de Gloverry y estiró su brazo derecho. Descargó sobre el rostro del espadachín un poderoso puñetazo, y luego otro con la izquierda y otro más con la derecha. Todo el cuerpo del panda viajaba con aquellos puños, proyectando en ellos toda la fuerza de la que podía disponer. —¡Acabaré contigo... —Dijo tras el primer puñetazo, éste fue a la mejilla izquierda. —...con tus aliados... –El segundo, con la misma mala hostia que el anterior, fue a la derecha. —...Y CON TODOS LOS QUE SE INTERPONGAN EN NUESTRO CAMINO! —Y el último, el que más rabia llevaba, fue directo a la garganta del cazador. En ningún momento la electricidad dejó de fluir, si acaso parecía más fuerte que nunca.

Resumen


Bélico
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#38
El plan de Enma parecía haber funcionado. En un ejercicio de agilidad y precisión, el pelirrojo convirtió su cuerpo en hollín con la clara intención de derribar al enemigo sin alargar el combate, pues la resistencia y el aguante no era algo que lo caracterizaran. La pereza, por otra parte, sí; y dedicar demasiadas horas a una cuestión bélica no estaba entre sus planes. Y, en principio, nunca lo estaría. Simplemente estaba pensando en finalizar cuanto antes y poder dirigirse hacia donde estaba Caoba y tratar sus heridas, que seguramente fuesen bastante severas. No podía permitir que muriese nadie, y mucho menos si esa persona era compañere de él. - Vamos allá... - Pensó, mientras se lanzaba a la ofensiva de forma incorpórea. La nube había atrapado a su objetivo. - Perfecto... - Había pensado Enma, mientras continuaba generando hollín de forma constante para que dicha nube aumentase de tamaño e impidiese que el objetivo escapase. Lixxish estaba completamente atrapado y, a priori, no parecía que tuviese oportunidad de escapar. Entre medias, realizó algunos balbuceos que Enma distinguió claramente, como "qué es esto", "qué sucede", "suéltame"... todos esos gritos de auxilio habían sido recibidos y completamente ignorados por el pelirrojo. La situación en la que aquel cazador se encontraba hablaba por sí sola: rodeado de cuerpos, aparentemente inertes, y con una sonrisa tranquila en su rostro, como si aquel contexto no le perturbara ni lo más mínimo. 
 
En ese momento, Tobías había aprovechado para acudir a donde sus hermanos y comprobar si estaban con vida. Antes de que Enma quisiese comprobar si todo estaba correcto, la lengua del cazador parecía haberse abierto camino entre el hollín y comenzó a balbucear de nuevo, por lo que el pelirrojo continuó generando hollín de forma indefinida, cubriendo y agrandando todavía más aquella nube que le rodeaba. Ahora, todo el tronco superior de su cuerpo estaría envuelto en hollín. Para prevenir posibles ataques, Enma materializaría sus brazos a la altura del cuello de Lixxish para buscar el estrangulamiento y dificultar todavía más su respiración y que mantuviese la conciencia. Aprovechando la situación, de la parte superior de aquella nube de hollín, por encima de la cabeza del cazador, emergería la cabeza de Enma colgando de un hilo y comenzaría a hablar. - Pescador... ¿Están vivos? - La mirada estaba puesto en Lixxish. Por supuesto, en una batalla no se podía permitir el lujo de ignorar con quien se estaba enfrentando. Él no era tan fuerte ni tan orgulloso como para hacer una temeridad así. En todo momento, sus ojos se mantuvieron firmes en la figura de Lixxish y, más concretamente, en su cuello, objeto de la ofensiva de Enma con sus brazos.
 
La nube de hollín ya había cubierto por completo el tronco inferior de Lixxish y a esto, ahora, se le sumaba una nueva situación: los brazos materializados de Enma que estaban estrangulando por completo al cazador, dificultando todavía más su respiración y acelerando el proceso de asfixia.
 
Y no olvidemos los cuervos. Antes de llegar a ese claro, Enma había mandado avanzar a dos de los cinco cuervos que había generado a inspeccionar la zona. Estos se encontraban sobrevolando el lugar, por si acaso alguien se acercaba. Estaban justamente encima del pelirrojo, dando vueltas en círculos y observando todo a su alrededor. Los tres restantes habían ido detrás de Caoba pero debido a la distancia a la que se encontraban... se disiparon y volvieron a convertirse en hollín. Sólo esos dos cuervos permanecían ilesos, por ahora.
 
Aclaraciones

  
Gastos
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#39
Atributos Personaje


Los disparos de Nadja dieron donde tenían que dar. Quizás, si atacaba a sus manos, podría dejar sus puños fuera de juego por este asalto. Su transformación estaba cerca de completarse, pronto tendría todos los poderes de su fruta en la forma híbrida, lo cual le daría una tremenda ventaja. No obstante, los disparos de la rubia no frenaron a su oponente, ni si quiera parecía haber reaccionado. Aquel enorme cazador volvió a lanzarse a por ella sin ningún miramiento. Nadja no pudo reaccionar. Venture lanzó su rodilla hacia arriba, dando un salto en el aire y direccionándola hacia la barbilla de la mujer. El golpe le dio de lleno, su velocidad y la corta distancia que había entre ellos jugó a su favor.

En aquel momento, Nadja se sintió completamente desconectada de la realidad. Por un instante era como si su mente se hubiera quedado en blanco. Su cuerpo voló un par de metros en el aire. "¿He muerto?", pensó Nadja por un segundo, no veía nada y su cuerpo flotando le dio la sensación de estar en otro plano diferente al mundo real. El dolor era tan intenso que tardó un poco en notarlo, llevándose ambas manos hacia la boca. Finalmente su cuerpo aterrizó en el suelo, a una distancia de unos siete metros de su atacante. La mujer cayó bocarriba, aunque rápidamente se encogió sobre sí misma, tumbándose de forma lateral en la arena. Que caliente estaba. Le encantaba la arena. Era su hábitat natural, su hogar, para ella era algo más que simples partículas que hace mucho tiempo fueron conchas. La acarició con sus dos manos, rozó su mejilla contra ella. Por un momento pensó que todo había acabado, que allí encontraría su final. El oponente era demasiado fuerte, se habían organizado fatal... Había sido un completo despróposito. Se sentía inútil. Ambos ojos se le llenaron de lágrimas por el dolor que sentía en la zona de su cara. La sangre no tardó en aparecer, inundando su boca. Separó los labios y una cascada carmesí salió de entre sus dientes y mancharon la arena, hundiéndose en su densidad. Escupió, tenía mucha sangre, era incluso agobiante.

Su transformación obviamente se vio interrumpida, por lo que Nadja se encontraba en su forma humana y normal. No oyó la voz de Gia, apenas sabía dónde estaba como para centrarse en ella. Por suerte, se había aferrado lo suficiente a sus armas para que no salieran volando. Se acercó el rifle al pecho, respiraba de forma desesperada. Lo abrazó. Procedió a recargar una bala, tirando de la palanca hacia ella. Si iba a morir allí, al menos intentaría dar el último golpe de gracia antes de caer. Apuntó hacia Venture desde el mismo suelo, pero aún estaba demasiado desorientada y mareada, era como si su cerebro diera vueltas dentro de su cráneo. Pensó en si debía esperar un poco a recuperarse antes de atacarle... pero qué coño, estaba cerca de la muerte, si no atacaba ahora, ¿cuándo se supone que tendría que hacerlo?

Aún con la vista nublada y desenfocada, pudo encontrar y localizar a Venture, que no dejaba de ser una enorme masa de músculo andante. Susurró. — Ánkyrra... — Y disparó, apuntando hacia su pecho o su abdomen, con los pocos vestigios de consciencia que le quedaban.


Info
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#40
El golpe fue certero, mi lanza atravesó su jeta, y le había dejado un boquete para que pudiera comer por donde le diese la gana, estaba sorprendido, por tal ataque que me había salido, la chica que se había transformado en mi hermano  estaba por los aires, por el golpe que había recibido, fue un duro impacto que a cualquier persona ordinaria hubiera partido, pero los revolucionarios estamos hechos de otra pasta, joder hasta yo mismo desde que soy soldado he cambiado, no se si tiene algo que ver eso.
La chica cayo en el suelo fuertemente, parecía destrozada pero seguía con el intento de luchar, no podía dejarla sola en este combate, pues si lo hacia moriría, y si muere mi hermano no me lo perdonaría en la vida, pues tal parece que le mola bastante, además es muy parecido a ella, en mi alrededor se encontraba una barca ligera, quizás los anteriores pescadores lo estaban utilizando para poder pescar, o vete tu saber, mi brazo izquierdo se transformo en muelle y mis dos piernas también.
Primero estire mi brazo para agarrar la barca, y lanzarla por los aires, lo suficientemente alto para poder rebotar en ella y aumentar aun mas mi altura. Mis muelles de los pies estaban ya preparados para poder utilizarlos, salte hacia arriba con toda la máxima altura que llegaba, después utilizaría la barca para poder saltar de nuevo en ella, y así impulsarme de nuevo mas.
Estire la mano en forma de uve, utilizando la cobertura de mis dedos como mirilla para apuntar a donde me iba a dirigir, con esta técnica debería de ser suficiente para poder acabar con la vida de ese hombre. Ya no podía esperar mas no tenia otra oportunidad de hacer otro salto pues la barca era tan ligera y frágil, que se había destrozado por completo por el gran impacto que había utilizado con mis muelles.
Alcé mis dos brazos hacia atrás y ambas piernas hacia atrás también para golpearle así con las cuatro extremidades, dirigiéndome hacia el, -te derrotare por el amor  dios, Undeveeee-.
resumen

gastos y daños
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