10-02-2026, 10:53 PM
(Última modificación: 11-02-2026, 12:48 AM por Kael Omuyaga.)
Día 82, Primavera Año 17
Lo más sorprendente de ese viaje no fue solo que Omuyaga fuese el que iniciase una actividad con capacidad para socializar, ni tampoco que Nyra, tan extrovertida como ella es, cambiase esa idea por intentar una fiesta en un barco comercial como si fuese lo más normal del mundo. ¡Lo raro es que, efectivamente, se lo concediesen! Parece ser que, cuando eres tan guapo como ellos dos, la gente les trata con bastante más agrado, y son capaces de conceder un capricho como ese si a un marinero lo halaga tanto una chica tan coqueta y agradable, sobre todo si es para toda la tripulación y la gente en el barco.
Así fue como, en la primera noche dentro de aquel navío modesto con cargamento de viaje, parte de las provisiones fueron apañadas para reunir a todos y con ello, montar una fiestecilla con la que prácticamente todos, a excepción de quién manejaba el timón y un par más que le hicieron compañía, se juntaron con la idea de pasarlo bien, conocerse, y sobre todo, vivir una experiencia de lo más inusual en un viaje de lo más regular.
Kael...digamos que no puede quejarse. Es cierto que no esperaba llevar el punto social tan al extremo, y por supuesto su forma de ser le impide ser algo más que el tipo reservado y educado, pero aún así, estuvo bastante bien para sus estándares normales.
La mayoría de personas tan solo eran comerciantes, personas de paso que viajaban de aquí para allá con la idea de vender sus mercancías, y en la tierra de Roshwan, adquirir algo de alcohol fuerte antes de que llegase el verano. No entiende quién puede estar interesado en ese líquido fermentado que produce tanto calor en épocas de calor, pero sus preguntas obtuvieron respuesta con sentido al mencionar que algunos guardan eso comprándolo a precio más barato, para venderlo durante las épocas frías algo más caro. A grandes cantidades, mayor margen de beneficio, y eso era algo que él sí podía entender.
Si pudiese plantear un negocio, sin duda, podría haber empezado con ese, incluso si no es aficionado a la bebida.
—Veo que sabes montar una buena fiesta si te lo propones, compañera.—En algún momento durante esa primera noche, hablando junto a Nyra, tuvo que reconocerle el mérito. No era lo que esperaba, pero en un lugar como ese, es mucho más de lo que jamás se hubiese imaginado.—Es impresionante lo que puede llegar a lograr uno cuando cae bien a la gente, ¿verdad?
Tan solo una jarra le acompañó esa noche. Si bebía más, caería rendido para todo el día que continuaría, y como marine debe dar una imagen que no está dispuesto a perder con todo lo que se está esforzando.
Unos días después finalmente llegarían a Baterilla, y todas las pruebas de su momento de diversión para entonces ya estaban más que limpias y recogidas. Fue una buena experiencia, y aunque no está seguro de poder replicarla sin la ayuda de la morena, era algo que quizás, una vez en su vida, se plantearía intentar con su mejor amigo en el barco.
Aunque...quizás no sea tan buena idea después de todo. No con él, desde luego.
Lo más sorprendente de ese viaje no fue solo que Omuyaga fuese el que iniciase una actividad con capacidad para socializar, ni tampoco que Nyra, tan extrovertida como ella es, cambiase esa idea por intentar una fiesta en un barco comercial como si fuese lo más normal del mundo. ¡Lo raro es que, efectivamente, se lo concediesen! Parece ser que, cuando eres tan guapo como ellos dos, la gente les trata con bastante más agrado, y son capaces de conceder un capricho como ese si a un marinero lo halaga tanto una chica tan coqueta y agradable, sobre todo si es para toda la tripulación y la gente en el barco.
Así fue como, en la primera noche dentro de aquel navío modesto con cargamento de viaje, parte de las provisiones fueron apañadas para reunir a todos y con ello, montar una fiestecilla con la que prácticamente todos, a excepción de quién manejaba el timón y un par más que le hicieron compañía, se juntaron con la idea de pasarlo bien, conocerse, y sobre todo, vivir una experiencia de lo más inusual en un viaje de lo más regular.
Kael...digamos que no puede quejarse. Es cierto que no esperaba llevar el punto social tan al extremo, y por supuesto su forma de ser le impide ser algo más que el tipo reservado y educado, pero aún así, estuvo bastante bien para sus estándares normales.
La mayoría de personas tan solo eran comerciantes, personas de paso que viajaban de aquí para allá con la idea de vender sus mercancías, y en la tierra de Roshwan, adquirir algo de alcohol fuerte antes de que llegase el verano. No entiende quién puede estar interesado en ese líquido fermentado que produce tanto calor en épocas de calor, pero sus preguntas obtuvieron respuesta con sentido al mencionar que algunos guardan eso comprándolo a precio más barato, para venderlo durante las épocas frías algo más caro. A grandes cantidades, mayor margen de beneficio, y eso era algo que él sí podía entender.
Si pudiese plantear un negocio, sin duda, podría haber empezado con ese, incluso si no es aficionado a la bebida.
—Veo que sabes montar una buena fiesta si te lo propones, compañera.—En algún momento durante esa primera noche, hablando junto a Nyra, tuvo que reconocerle el mérito. No era lo que esperaba, pero en un lugar como ese, es mucho más de lo que jamás se hubiese imaginado.—Es impresionante lo que puede llegar a lograr uno cuando cae bien a la gente, ¿verdad?
Tan solo una jarra le acompañó esa noche. Si bebía más, caería rendido para todo el día que continuaría, y como marine debe dar una imagen que no está dispuesto a perder con todo lo que se está esforzando.
Unos días después finalmente llegarían a Baterilla, y todas las pruebas de su momento de diversión para entonces ya estaban más que limpias y recogidas. Fue una buena experiencia, y aunque no está seguro de poder replicarla sin la ayuda de la morena, era algo que quizás, una vez en su vida, se plantearía intentar con su mejor amigo en el barco.
Aunque...quizás no sea tan buena idea después de todo. No con él, desde luego.
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