07-11-2023, 03:01 AM
Jude y la tripulación asignada para llevarla hasta el destino de su misión llevaban solo cinco días navegando antes de divisar aquella curiosa isla en la lejanía, pero a ella se le hicieron eternos. No quiero imaginar para los marines.
El viaje comenzó tranquilo, buena mar, el sol se escondía de vez en cuando tras alguna nube pero la temperatura era agradable. Era muy raro en Jude no estar enfadada y más estando rodeada de aquellos marines, encima todo hombres, pero al fin le habían asignado una misión. "Diablos, menos mal que esta escoria solo está aquí para llevar el barco, en realidad podría haber navegado yo sola, pero no mando, de momento. Imagino que no me creían capaz o no se fiaban de darme un barco siendo una novata, comprensible, pero bueno, aprovecharé para relajarme y tomar un poco el sol."
La misión tan solo le iba a llevar unas horas, lo peor iba a ser el viaje y la compañía, pero comenzó bien, nadie la molestaba y campaba a sus anchas por el barco. Le gusta que la respeten, su fama le precedía y nadie se había dignado a dirigirle la palabra. El tercer día comenzó mal, la lluvia se presentó temprano como antesala de la tormenta a la que se dirigían. Para más inri un inconsciente le dijo que entrara a cubierta, que podía ser peligroso estar allí bajo la tormenta. Lo tiró al mar de una patada.
- Escuchadme imbéciles, puedo llevar este barco yo sola, dad las gracias por acompañar a Jude en su primera misión. Un día podréis contarle a vuestra ridícula descendencia que lo más notorio de vuestra carrera como marines fue viajar en el mismo barco que yo. Así que si no queréis hacerle compañía a ese energúmeno, NI SE OS OCURRA MOLESTARME. -
Ya era un poco más ella, la tormenta le recordó lo enfadada que tenía que estar. En realidad no le hacía falta hacerse respetar pero más valía prevenir que curar, pensaba. Los cinco marine restantes asintieron con la cabeza antes de volver a sus quehaceres.
La tormenta duró tres largos y aburridos días en los que Jude aprovechó para repasar continuamente los datos de la misión. La tarea era simple, solo tenía que ir hasta la costa a recuperar unos documentos que una expedición había ido a buscar y de la cual los agentes nunca regresaron, pero su memoria no era una de sus virtudes, así que la releyó muchas veces. Supuestamente el barco de la expedición había sido visto por los marines atracado en la costa. Primer paso, ver si el navío seguía allí e inspeccionarlo en busca de los archivos. Segundo paso, si no estaban allí el barco o los archivos, reconocer la zona en busca de algún indició que aclarara lo sucedido allí. Tercer paso, regresar a su barco con o sin los datos requeridos. Fácil, pero ella soñaba con encontrar problemas y calentar a quien se encontrara en su camino. Para eso había nacido, no para hacer de bibliotecaria.
Al quinto día al fin se vio tierra y Jude estaba eufórica, ansiaba atracar el barco y lanzarse en busca de alguna pelea. Había oído rumores de que en aquella isla se ocultaban horrores del pasado, ella los imaginaba en forma de temibles contrincantes. Solo le quedaba esperar un poco más pero a un kilómetro y medio de la costa en la que debían atracar vio el supuesto navío, cogió a Lucy (su fiel barra de metal), la ató a sus espaldas y se lanzó al mar para realizar el último tramo a nado. El ansia carcomía sus entrañas.
Rápido dejó su barco atrás y tardó pocos minutos en llegar a la bahía. Allí estaba, estoico, el barco que debía registrar.
- Ya estoy aquí, a ver, primer paso buscar los archivos en este barco. Genial, ya estoy más cerca de completar mi primera misión. - Al subir a bordo, vio todo intacto, como si la tripulación estuviera al caer de regreso de su expedición por la isla, y eso que llevaba más de siete meses ahí anclado. Ni rastro de vida en aquel lugar, parecía como si el tiempo se hubiera olvidado de que aquel barco estaba allí. Olfateó y no pudo encontrar ni un rastro de nada, ni sangre, ni pólvora, ni cuerpos, nada. Definitivamente era una escena peculiar, como si la tripulación hubiese desaparecido sin más. Se puso entonces a recorrer la nave en busca de su objetivo.
El viaje comenzó tranquilo, buena mar, el sol se escondía de vez en cuando tras alguna nube pero la temperatura era agradable. Era muy raro en Jude no estar enfadada y más estando rodeada de aquellos marines, encima todo hombres, pero al fin le habían asignado una misión. "Diablos, menos mal que esta escoria solo está aquí para llevar el barco, en realidad podría haber navegado yo sola, pero no mando, de momento. Imagino que no me creían capaz o no se fiaban de darme un barco siendo una novata, comprensible, pero bueno, aprovecharé para relajarme y tomar un poco el sol."
La misión tan solo le iba a llevar unas horas, lo peor iba a ser el viaje y la compañía, pero comenzó bien, nadie la molestaba y campaba a sus anchas por el barco. Le gusta que la respeten, su fama le precedía y nadie se había dignado a dirigirle la palabra. El tercer día comenzó mal, la lluvia se presentó temprano como antesala de la tormenta a la que se dirigían. Para más inri un inconsciente le dijo que entrara a cubierta, que podía ser peligroso estar allí bajo la tormenta. Lo tiró al mar de una patada.
- Escuchadme imbéciles, puedo llevar este barco yo sola, dad las gracias por acompañar a Jude en su primera misión. Un día podréis contarle a vuestra ridícula descendencia que lo más notorio de vuestra carrera como marines fue viajar en el mismo barco que yo. Así que si no queréis hacerle compañía a ese energúmeno, NI SE OS OCURRA MOLESTARME. -
Ya era un poco más ella, la tormenta le recordó lo enfadada que tenía que estar. En realidad no le hacía falta hacerse respetar pero más valía prevenir que curar, pensaba. Los cinco marine restantes asintieron con la cabeza antes de volver a sus quehaceres.
La tormenta duró tres largos y aburridos días en los que Jude aprovechó para repasar continuamente los datos de la misión. La tarea era simple, solo tenía que ir hasta la costa a recuperar unos documentos que una expedición había ido a buscar y de la cual los agentes nunca regresaron, pero su memoria no era una de sus virtudes, así que la releyó muchas veces. Supuestamente el barco de la expedición había sido visto por los marines atracado en la costa. Primer paso, ver si el navío seguía allí e inspeccionarlo en busca de los archivos. Segundo paso, si no estaban allí el barco o los archivos, reconocer la zona en busca de algún indició que aclarara lo sucedido allí. Tercer paso, regresar a su barco con o sin los datos requeridos. Fácil, pero ella soñaba con encontrar problemas y calentar a quien se encontrara en su camino. Para eso había nacido, no para hacer de bibliotecaria.
Al quinto día al fin se vio tierra y Jude estaba eufórica, ansiaba atracar el barco y lanzarse en busca de alguna pelea. Había oído rumores de que en aquella isla se ocultaban horrores del pasado, ella los imaginaba en forma de temibles contrincantes. Solo le quedaba esperar un poco más pero a un kilómetro y medio de la costa en la que debían atracar vio el supuesto navío, cogió a Lucy (su fiel barra de metal), la ató a sus espaldas y se lanzó al mar para realizar el último tramo a nado. El ansia carcomía sus entrañas.
Rápido dejó su barco atrás y tardó pocos minutos en llegar a la bahía. Allí estaba, estoico, el barco que debía registrar.
- Ya estoy aquí, a ver, primer paso buscar los archivos en este barco. Genial, ya estoy más cerca de completar mi primera misión. - Al subir a bordo, vio todo intacto, como si la tripulación estuviera al caer de regreso de su expedición por la isla, y eso que llevaba más de siete meses ahí anclado. Ni rastro de vida en aquel lugar, parecía como si el tiempo se hubiera olvidado de que aquel barco estaba allí. Olfateó y no pudo encontrar ni un rastro de nada, ni sangre, ni pólvora, ni cuerpos, nada. Definitivamente era una escena peculiar, como si la tripulación hubiese desaparecido sin más. Se puso entonces a recorrer la nave en busca de su objetivo.
