[P.Relativo] - Catando Akarui
#1
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Reino de Illisia, Ciudad Akarui, 79 de Primavera, año 11 - 07:00
Había pasado la noche en casa de una familia conocida por sus padres. No era la primera vez que iba a su casa, pues la familia Dipagnotta era muy querida por los que los conocían. Despidiéndose de sus acogedores conocidos, cogió todas sus cosas, y se embarcó de nuevo en su aventura. 

Panko, con una sonrisa luminosa y ojos brillantes, se sumergió en las calles bulliciosas y coloridas de la ciudad de Akarui. El aire estaba impregnado de una mezcla tentadora de aromas provenientes de las diversas panaderías y establecimientos esparcidos por las calles adoquinadas.

Decidido a explorar y aprender, Panko se embarcó en una travesía gastronómica, dispuesto a saborear y registrar las diferencias entre los panes ofrecidos por las distintas panaderías de la ciudad. En cada establecimiento, con curiosidad y entusiasmo, probaba una amplia variedad de panes: desde baguettes crujientes hasta hogazas de masa madre, panes integrales, panes con semillas, y panes de sabores exóticos como jengibre y miel, entre otros.
Con meticulosidad, Panko anotaba en su libreta cada detalle que capturaba su atención: la textura de la corteza, la suavidad o firmeza de la miga, la técnica de horneado, los ingredientes utilizados, e incluso las variaciones en el sabor que provenían de los distintos procesos de fermentación.
Cada panadería tenía su propio estilo distintivo: algunas se especializaban en panes artesanales de larga fermentación, otras en panes con mezclas exóticas de ingredientes locales. Panko quedaba cautivado por la creatividad y la maestría exhibidas en cada horno. Algunas panaderías tenían hornos tradicionales de leña que infundían a sus panes un sabor ahumado, mientras que otras empleaban métodos más modernos que producían una corteza crujiente y una miga esponjosa.
Recorrer Akarui se convirtió en un festín para los sentidos de Panko. Disfrutaba no solo del placer de probar los distintos sabores, sino también de la oportunidad de enriquecer su conocimiento y habilidades. Cada nueva parada en una panadería representaba una lección, un descubrimiento, una oportunidad para expandir su comprensión del arte del pan.

Con su libreta llena de anotaciones, impresiones y observaciones, Panko siguió paseando por la ciudad, ahora inspeccionando puestos de fruta o tiendas de ingredientes que le pudieran servir de inspiración para futuras recetas.
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#2
Atributos Personaje


Quien le iba a decir a Kevin que el barco que cogió hacia Isla Toroa, realmente zarpaba rumbo a Ilisia. Como le diría aquel jefe que tuvo en la cantera Korossasu: "FOJOBS, SIEMPRE HABRÁ UNA PLANTA MÁS EN EL SÓTANO DE TU FRACASO". Le daba coraje, pero por este tipo de cosas, Kevin no podía evitar pensar en que pudieran tener razón todas aquellas personas que dudaban de las capacidades del aspirante a empresario. 

Como el siguiente barco hacia Toroa no salía hasta el día siguiente, con su maletín en mano, decidió dar un paseo por la ciudad en la que estuvo hace algo más de un año. Pasó hasta por la misma calle en la que se le cayó el producto artesanal, todavía podía sentir al señor Fletcher sermoneándole por el accidente, ¿por qué tenían que pasarle ese tipo de cosas a él? Iba tan absorto en sus pensamientos que, sin querer, chocó su hombro izquierdo con el otro hombro de otra persona. Al darse cuenta, enseguida, se giró hacia el individuo.- ¡Di-disculpe, señor! I-iba tan distraído que no estaba prestando atención a mi alrededor. - Inclinó la parte superior de su cuerpo hacia el sujeto, haciendo una reverencia. Al volver a erguirse, pudo ver que aquella persona, a juzgar por su apariencia, tendría su misma edad. Tenía un pelo rubio, con un característico tupe, y de cada poro de su cara parecía gritar a voces "bondad" y "dulzura", tal vez por aquellos ojos azules ovalados y esa sonrisa inocente. Pero lo verdaderamente importante era su cuerpo, sus músculos. Aquella complexión le recordaba a las personas que se metían con él en sus estudios, a sus abusones. Su cara podría ser la perfecta tapadera de lo que podría ser un asesino en serie. Y a una persona así tuvo que venir a joderle.- D-de verdad, ruego que me disculpe, ¡por favor! Volvió a hacer, la que podría ser, su última reverencia.

ACLARACIONES
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#3
Atributos Personaje


Aun saboreando el último pan de semillas que había probado, chocó con un transeúnte sin siquiera darse cuenta. No pudo verle la cara bien al hombre dada la situación, pero como portaba un traje, Panko dedujo que debería ser mayor que él. Cuando Panko procedía a pedirle disculpas, el hombre se puso a hacer reverencias mientras se disculpaba muy enérgicamente, como si su vida dependiese de ello. Panko se asustó, pues esperaba no haber herido al hombre sin querer en el choque, así que viendo su disculpa, se puso a disculparse aún con más energía que ese hombre, aumentando el ángulo de reverencia de este. ¡No le disculpo! ¡¡DISCÚLPEME USTED A MÍ!! - Gritó muy enérgicamente Panko. Se sentía fatal por haber chocado contra este hombre, así que una vez las disculpas de ambos llegaron a su fin, se le ocurrió una cosa, en vista de que parecía que ambos estaban en perfectas condiciones - UN MOMENTO - Añadió energéticamente el panadero mientras soltaba su mochila. 

Empezó a rebuscar dentro de esta, y sacó lentamente un pequeño pañuelo envuelto, y se lo acercó al hombre - Tome señor, espero que no le haya hecho daño, esto es para usted, por las molestias... - Mientras decía esas palabras, el rubio muchacho fue desenvolviendo el pañuelo, dejando ver un pequeño trozo del bizcocho de bayas que hizo la mañana anterior - Es de ayer, ¡Pero está tan tierno como un pan de molde! - Se lo acercó un poco más al hombre, esperando su respuesta - Si no le gusta puedo comprarle otro aquí al lado, aunque este lo hice yo mismo... - Orgulloso, sonreía de oreja a oreja, achicando los ojos por culpa de la propia sonrisa. 

De corazón esperaba que ese hombre estuviera bien, y que aceptase el bizcocho, le encantaba ofrecer su comida a los demás, y más si encima les debía una, como era el caso por haber chocado sin querer. 

Aclaraciones
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#4
Toda su vida, su pequeña y mísera vida, pasó a través de los ojos de Kevin cuando el rubio movió su cuerpo. Había aceptado su destino, aquel sujeto iba a acabar con él por haberle empujado. Del miedo, el joven trajeado cerró los ojos pero, para su sorpresa, nada ocurría. Tras escuchar las disculpas que el rubio mazado le había pedido a gritos, se lo encontró, totalmente inclinado en un ángulo que hacía que su cabeza casi tocara el suelo.- Im-imposible... Ese ángulo... ¡E-esa postura!... Hasta mis 23 años no fui capaz de dominarla a la perfección... ¡Este chico es un maestro de la reverencia! - Pensaba Kevin mientras se volvía a erguir, entonces, ¿aquel chaval no le iba a zurrar? De momento, eso parecía, aunque, cuando se volvió a posicionar su espalda perpendicular al suelo, el rubio empezó a rebuscar algo de su mochila.- Y-ya está... Va a sacar su arma... Ha-hasta aquí llegué... Mr. Whiskers, ya mismo volveremos a estar juntos.- En situaciones en las que Kevin creía que iba a palmar siempre se acordaba de su níveo conejo, lo cierto es que lo echaba de menos. Fojobs, con su maletín agarrado de su siniestra, puso ambas manos delante de su cara, como si se la estuviera tapando. Realmente no estaba preparado para morir, tenía muchísimo miedo. Todo esta subida súbita de estrés se manifestó en un movimiento involuntario de su párpado izquierdo.- PO-POR FAVOR NO ME MA... - Antes de finalizar la frase, pudo ver, con algo de dificultad, pues sus manos y su maletín, le quitaban algo de visión, como el chico le tendía "algo" envuelto en un pañuelo, ofreciéndoselo por las molestias- ...tes - Terminó su frase en un tono mucho más bajo.

Al quitar el pañuelo de aquello que sostenía el zagal, Kevin pudo ver que lo que le estaba ofreciendo era, nada más y nada menos, que un trozo de bizcocho. En silencio, Fojobs, seguía escuchando como el chico le decía que, aunque fuera de ayer, seguía estando tierno pero, que a las malas podría comprarle otro. Por un instante, como este chico vivía con la percepción de la realidad algo alterada, por las palizas que se ha llevado, pensó que quizás el bizcocho estaría envenenado. Sin embargo, al volver a fijar su mirada en la cara del rubio, esa sonrisa y esos ojitos, Kevin, finalmente, comprendió que aquel ser de luz, en ningún momento, escondía ningun ápice de maldad. Al darse cuenta del ridículo que había estado haciendo, el tic de su párpado izquierdo cesó y, Kevin, se inclinó de nuevo.- Di-discúlpeme, señor, por haber dudado de usted. - Se irguió y se ajustó su corbata con sus dos manos, dejando previamente el maletín en el suelo. Una veza ajustada, volvió a agarrarlo de la asa con su mano izquierda.- Gus-gustosamente tomaré un cachito de tu bizcocho, mu-muchísimas gracias. - Fue a tomar el postre pero antes, ¡cayó en que no se había presentado! Puso su mano derecha, cerrada, delante de su boca y tosió, nervioso.- Dó-dónde están mis modales, me llamo Kevin, Kevin Fojobs, es todo un placer conocerte. - Le tendió la mano derecha, no sin antes, limpiarla con un pañuelo que sacó de un bolsillo de la chaqueta, no iba a darle una mano en la que había recién tosido.- Y-y usted, ¿cómo se llama? Si no es mucha molestia cla-claro... - Para Kevin era de mala educación coger algo prestado de alguien sin siquiera conocer su nombre, debía saber como se llamaba aquel muchacho para probar su bizcocho.

KARMAS
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#5
Atributos Personaje


Mientras Panko sacaba el bizcocho, el hombre dijo algunas cosas que Panko no entendió muy bien, así que no les hizo mucho caso. Ante la cara de circunstancias que tuvo por un momento el transeúnte con el que había chocado, Panko esperaba que el bizcocho amedrentarse cualquier malentendido que pudiera haber causado con el choque. Antes de probar el trozo de bollería que le estaba ofreciendo, el hombre se presentó como Kevin Fojobs, y le preguntó a Panko su nombre.<No me suena ninguna panadería Fojobs, su familia debe dedicarse a otra cosa...> Pensó Panko sobre el apellido de su nuevo conocido. 

- ¡Me llamo Panko! ¡Panko Dipagnotta! ¡De los Pagnotta de Shinzen!, ¡Pan recién horneado, bollería y repostería que su paladar apreciará con gusto! - soltó esta última retahíla de información como si de un eslogan se tratase - Uy perdón, es que cuando hablo de la panadería no controlo... - medio sonrojado, pero feliz, le apretó la mano a Kevin con su mano izquierda, quizá aplicando más fuerza de la que Panko era consciente. Bajó la mano donde sostenía el bizcocho mientras le estrechaba con la otra.
Encantado de conocerle, Sr. Kevin - de nuevo, Panko sonreía de oreja a oreja, transmitiendo una felicidad sin igual - y de nuevo le pido disculpas, estaba un poco en"pan"ado y no miraba por donde iba, espero que le guste el bizcocho - volvió a levantar el brazo donde sostenía dicho bizcocho, pero antes de que siquiera Kevin pudiera plantearse coger el trozo del postre- ESPERE, ¿NO SERÁ USTED ALÉRGICO? NO QUIERO HACERLE DAÑO SEÑOR, ¿¿USTED TOLERA BIEN EL GLUTEN?? - Panko, con cara muy asustada, como si hubiera estado a punto de cometer algún crimen atroz, apartó de Kevin el bizcocho y le soltó la mano, protegiendo al hombre del gluten del bollo, solo por si acaso, sostenía el bizcocho ahora con ambas manos, girando medio cuerpo, como si estuviera protegiendo al mismo bizcocho del propio mundo exterior. 

Aclaraciones
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#6
Aquel ser de luz se presentó bajo el nombre de Panko, Panko Dipagnotta, para acto seguido soltar un eslogan digno de los mejores anuncios del World's Economy.- Es-este chico es bueno, ¡muy bueno! Si fuera panadero de verdad... ¡Caray! ¡Me habría vendido todos los panes y bizcochos tras esa frase! .- Pues era innegable que, sólo por la pintaza que tenía ese bizcocho, como mínimo, al señor Dipagnotta se le debía dar de escándalo la repostería y la bollería. El chico le aceptó el saludo, agarrándole fuertemente, quizás demasiado, su mano derecha.- ¡E-el placer es todo mío señorito Dipagnotta! - Respondió Kevin llamándole "señorito" pues parecía ser más joven que él, o eso creía. No pudo evitar esbozar una tímida sonrisa tras escuchar su juego de palabras, ¡ese rubio sabía como venderse!- ¡I-insisto! No tiene que disculparse, yo también andaba un poco "en-pan-ado" jeje.- El oficinista le siguió el juego de palabras, haciendo gran énfasis en el mismo.

Kevin iba a agarrar su bizcocho para degustarlo después de que se lo ofreciera, cuando Dipagnotta, alarmado, gritó si era alérgico y toleraba bien el gluten. Como si fuera a proteger a Kevin de una bomba, Panko usó su cuerpo para cubrir el bizcocho de la gula del oficinista.- ¡N-no no no! No se preocupe, señorito Dipagnotta! - Empezó a agitar sus manos nerviosos, para acompañar a la negación de Kevin-. A-al menos en ese aspecto, ¡todo anda correcto! - Porque sí, estaba en paro y era un fracasado, pero al menos tenía salud. Pensando justamente en el paro, fue que se acordó de que tenía que ir hasta la Isla Toroa, pero el barco no salía hasta el día siguiente, ¿qué iba a hacer hasta entonces? - P-por cierto, señorito Dipagnotta, ¿qué le parecería si le invito a cenar? ¡Es lo menos que puedo hacer por el bizcocho! - Era matar dos pájaros de un tiro. Mataba el aburrimiento y "pagaba su deuda" con Panko por regalarle el bizcocho. Y qué narices, a lo mejor así hacía a su primer amigo en mucho tiempo, ¿no?
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#7
Atributos Personaje


Kevin reaccionó de buenas maneras al saludo, incluso repitió la broma de Panko con la palabra "empanado", lo cual hizo bastante feliz al panadero. Después de eso, le comentó que no tenía ningún problema alimentario con el bizcocho. Tras esto, le propuso a Panko invitarle a cenar. 
Tomando una pose más normal con el bizcocho en las manos, el panadero contestó con alegría. 
- ¡No hace falta que me invite Señor Fojobs!, pero no le negaré una cena en compañía, ¡cuantos más seamos, más reiremos! - 
Muy contento de haber conocido a alguien tan agradable como Kevin, aceptó su invitación a acompañarle a cenar, pero siendo algo reticente en el pago de esa cena, ya que no le gustaría que alguien tuviera que pagarle su comida. Aún tenía dinero de sobras de sus ahorros. Tras esto, añadió con un tono más jocoso - ¡Me encantaría hacer buenas migas con usted! - se rio él solo de su juego de palabras con las migas, y ya más calmado añadió: 
- ¿Entonces quiere comerse el bizcocho ahora o lo dejamos para el postre? 
Inocente, Panko estaba contento por conocer a alguien como Kevin, que parecía bastante buena persona, pero quién sabe que se escondía tras esa fachada de inseguridad y buena educación. En cualquier caso, Panko ignoraba si había alguna intención oculta en ese chico, así que él aceptaba felizmente su compañía. 

Aclaraciones
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#8
El chico de radiante sonrisa rechazó, suavemente, su oferta de invitarle a cenar, aunque no a la idea de cenar juntos. Kevin seguía incrédulo de que en un mundo tan cruel, tan explotado y oscuro, dominado por el poder, el dinero y la corrupción, existiera alguien tan puro como él. Además, añadió otro de sus juegos de palabras con su oficio, ¿y sabéis que hizo Kevin Fojobs, el oficinista, ante tal chascarrillo? Se rio, aunque con un pequeño tic manifestándose en un ojo izquierdo. ¿Cuándo fue la última vez que se rio genuinamente? Yo creo que fue aquella vez que escucho aquel monólogo de su cómico favorito Dari Novira hace 5 años, ¡qué risa! 

Kevin, una vez paró de reír, inclinó la parte superior de su cuerpo, con sus brazos extendidos y pegados a ambos costados, hacia Panko.- ¡Gra-gracias por aceptar cenar conmigo! - Tras un par de segundos inclinados, volvió a erguirse.- Y, si le parece bien, claro, po-podemos tomarnos el bizcocho de postre, ¿qué te parece? - Se ajustó su corbata, pensativo sobre donde cenar. Se acordó que cuando estuvo trabajando, había un puesto de ramen que le encantaba, ¿seguiría allí?- Di-dime, señorito Dipagnotta, ¿qu-qué te parece cenar un tazón de ramen? - Miró hacia sus alrededores. Cerró los ojos y pusó su diestra en su impoluta barbilla- S-si mi memoria no me falla... - Abrió los ojos de sopetón - ¡Debería haber uno a unos diez minutos andando de aquí!

RESUMEN DEL TURNO

KARMAS
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#9
Kevin se rio ante el juego de palabras que había hecho Panko, lo cual puso aún más contento a este último. También agradeció muy efusivamente que le acompañase a cenar. Sugirió también comerse el bizcocho tras la cena, lo cual Panko aceptó sin problema. El trajeado hombre le propuso ir a cenar un tazón de ramen.
- ¡Claro! Pediré también un poco de pan, en caso de que tengan. ¡Cuantos más panes pruebe, mejor panadero seré! - Kevin dijo que había un puesto que conocía a 10 minutos andando, así que Panko volvió a coger sus cosas y empezó a andar bajo las indicaciones del chico. 
- ¡Si está tan cerca será pan comido llegar!
Durante el camino, se propuso conocer más a ese hombre, parecía bastante amable, al menos lo suficiente como para invitar a cenar a Panko, aunque este lo hubiera rechazado. - ¿Vives en la ciudad, Señor Kevin? - Sin dejarle siquiera contestar, el mismo se puso a explicarle un poco su vida - ¡Yo vengo de un pueblo de aquí cerca, de Shizen, allí es donde tienen la panadería mis padres, si algún día vas y les dices que vas de mi parte, seguro que te reglan alguna magdalena! 
A Panko le llenaba de orgullo la panadería de su familia, así que siempre que podía, alardeaba de forma inocente sobre ella. 

Aclaraciones
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#10
Otro juego de palabras de Panko marcaron el inicio de su paseo hasta el puesto de Ramen que había visitado durante su estancia en la isla. Nuevamente, no pudo evitar esbozar una risa.- Jajaja, ¡es-estás "impanrable", señorito Dipagnotta! - Quiso seguirle su ingenioso chascarrillo. En su travesía, el joven tomo la decisión de conocer y darse conocer al oficinista, preguntando primero si él vivía en aquella ciudad y, seguidamente, explicando que él viene de Pueblo Shinzen, lugar donde, junto a sus padres, regenta una panadería.- A-así que panadero, ¿eh? ¡Eso explica la buena pinta que tenía tu bizcocho! - Miró hacia el cielo mientras proseguía su marcha.- A-ahora si que tengo ganas de probarlo...- Volvió a dirigir su mirada al frente y se ajustó su corbata.- Pe-pero no, no soy de aquí, vengo del Reino Ballywood... - Bajó su cabeza y se echó su mano izquierda al cogote.- ... Aunque desde hace cinco años voy de isla en isla, al igual que voy de trabajo en trabajo...- Kevin de repente puso cara de completa vergüenza.- ... H-hasta que encontré un trabajo que ofrecen en Isla Toroa y acabé aquí por error... - Se llevó la mano izquierda a la cara.- S-si es que soy un caso... 

Aunque lo cierto era que, si bien se encontraba ahora mismo en esa isla por completo error, ese mismo fallo le había permitido conocer a una persona tan pura como Panko.- Y-y dime, ¿qué tal va el negocio familiar? - Su cara de inseguridad y vergüenza que tenía hasta entonces se cambió por una decidida y con brillos en su mirada.- ¿Tenéis muchos ingresos? ¿Cómo estáis sobrellevando la continua inflación del berry? ¿Cómo está el precio medio del pan en el resto de panaderías? ¿Tenéis mucha competencia? - A Kevin le perdía hablar sobre economía, había veces que, una vez que comenzaba no podía parar. Cuando se dio cuenta de que le estaba atosigando a preguntas que, probablemente, al chico no le importaban, su cara de determinación se desvaneció.- P-por favor, ruego que me disculpe je je... Uno comienza hablar de sus gustos y no puede parar... 

Después de otro minuto caminando, llegaron, finalmente, al puesto de ramen. Kevin lo señaló, disimuladamente, con el dedo índice de su siniestra.- E-es aquí señorito Dipagnotta, ¿nos sentamos? 
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