17-03-2026, 12:13 PM
Outfit ---- Sigurd, fúria del desierto
Se acaban las miradas intensas y lanzo mi último recurso con todo lo que tengo. No hay trampa ni cartón en la estrategia, arrasar con todo y aplastarlo, tanto como me sea posible. Pero ni con esas el ángel de metal cede a la derrota. Sin llegar a aterrizar, bajo mi acometida incesante, el samurái extiende la palma de su mano y revela un artilugio diminuto escondido entre los vendajes. ¿Acaso con esa mierda pretende frenarme? Pues sí... Con una firmeza imperturbable, absorbe la fuerza del martillazo sin dificultad alguna, aunque el otro golpe si consigue impactar sobre él. El ataque es devastador, doblegando al espadachín a mis pies y destrozando el suelo que nos rodea con un temblor pavoroso.
Por mucho interés que me haya despertado el aparato, no tengo tiempo para pensar en ello. Mi energía se debilita por momentos y las heridas pesan en cada movimiento que hago. Apenas veo nada más que por un ojo y mi mano más hábil con suerte puede sostener el arma con firmeza. Si no acabo con él, ahora que lo tengo sostenido en el suelo, estoy condenado. Levanto uno de los martillos y le aplasto la cara contra el suelo en un golpe seco y salvaje. Sigue consciente, así que voy a cargar otro más. Pero en estas que el cabrón escurridizo saca fuerzas de flaqueza y consigue zafarse de mi agarre, escapando con un veloz bote que marca una gran distancia entre nosotros.
Gruño con furia para mis adentros, frustrado por dejar que se escape de nuevo. Me alzo y lo vuelvo a encarar con la guardia en alto y sediento de batalla. Los dientes me rechinan en una mueca cargada de ira y ansias de victoria. Ahora mismo me mueve la voluntad orgullosa de la raza más poderosa del mundo. Lo miro con desafío mientras uno de mis ojos llora sangre. Le escucho. Su rostro marca un recuerdo apagado en la memoria. Por fin me reconoce. Pero no hay tiempo para habladurías. Se lanza contra mi como un rayo fulminante, con una agilidad pasmosa que soy incapaz de seguir. Cuando me quiero dar cuenta lo vuelvo a tener encima, extendiendo la palma de su mano sobre mi cuerpo y apunadome con ese aparato circular que se ha guardado como un as en la manga.
Ha vuelto a superar mi guardia. He sido incapaz de aguantarle el ritmo. No sé lo que viene ahora ni de que es capaz con ese aparato. Sí soy consciente de que me va a doler a base de bien. ¿Pero pienso mostrar debilidad ahora?¿Acaso me voy a rendir? Jamás. Con valentía, coraje y un buen par de cojones bucanerescos, hago lo único que puedo hacer. Le lanzo un grito de guerra indomable. Un rugido impertérrito y crudo que se graba a fuego en la memoria de los pocos testigos que se mantienen frente a la desolación. Un recuerdo para el enviado de los dioses. Un último regalo del Ragnarok.
-¡¡¡¡RRRRAAAAAAGGGHHH!!!!-
Click...
Del cacharro sale una corriente de aire a presión que pega como un misil, similar a una onda expansiva. Me impacta en una zona específica del cuerpo, pero se siente el dolor por todas partes. El viento es tan sumamente violento que me arrastra con una facilidad abrumadora. Salgo despedido como una pluma a varios metros de distancia, chocando contra edificios y atravesando paredes como si fueran de papel.
La destrucción es total. Me encuentro tirado boca arriba entre escombros, rocas y todo aquello que no ha conseguido escapar de mi trayectoria. Los brazos en cruz, con las manos abiertas, con los martillos desperdigados entre la desolación. Quiero levantarme. Mi espíritu quiere seguir luchando, pero el cuerpo no me responde. Aún respiro. Eso es bueno. Oigo unos pasos lentos acercase hacia mí. Arqueo ligeramente la cabeza y el cuello para ver quién se acerca con el ojo bueno. Es Musashi. Supongo que rematará la faena. -Que sea rápido.- replico con coraje. -Y más te vale recordarme como tú rival más memorable, ¡Jarul, Jul, Jul...!- asumo el final. Dejo descansar la cabeza y miro con orgullo al cielo mientras sonrío. Ha sido una batalla legendaria y he tenido vida envidiable. Estoy satisfecho. Me sabe mal por Ubbe... Ese cabrón tiene el potencial para destruir el mundo si se lo propone. Me cae bien... Nos vemos en el otro lado, hermano...
...
...
La espada no llega, pero si una mano que aprisiona mi cuello y lo manipular con fuerza. -¡Aghh!- ¿Me piensa asfixiar hasta la muerte? Que final más poco honorable. Y entonces siento como me mete algo por el gaznate. Una especie de fruta extraña de colores vivos. La trago sin posibilidad de negarme y siento como un chispazo recorre todo mi cuerpo. No sabría decir el qué... Pero siento algo distinto en mi interior. Algo que no soy capaz de describir, pero que tensa todos los músculos de mi cuerpo por un segundo. ¿Acaso "eso" era la fuerza a heredar?¿Esa fruta misteriosa? ¿Por fin soy digno? Es imposible, ni siquiera he derrotado a mi rival. Pero sus palabras lo dejan claro. La promesa de un reencuentro, de un tercer asalto. Obsequiado con el poder divino, pero con la responsabilidad de estar a la altura para mantenerlo. -Valkyrja...-
Caigo rendido a las heridas mientras me suelta la garganta y me desmayo. Sonriente. Orgulloso. Con un nuevo propósito. La vida me ha dado una nueva oportunidad y el mundo pagará las consecuencias. Esta vez tendrás que encontrarme tú, Musashi. Intenta recuperar lo que has perdido, y yo te demostraré que soy digno de mantenerlo. Y no te preocupes, pues solo tendrás que seguir la senda de cadáveres y destrucción que pienso dejar a mi paso. Ahí me encontrarás de nuevo, en mitad del caos y la guerra. Aunque... En lo más profundo de mi ser desearía que un guerrero tan formidable como tú navegase a mí lado.
Mi cuerpo necesita descansar... Espero que Ubbe me encuentre pronto...
En efecto, cajita feliz

![[Imagen: Ml0jURI.jpeg]](https://i.imgur.com/Ml0jURI.jpeg)