Ya se había asentado un poco más en Jaya. Agradecido de que, en comparación a Arabasta, la temperatura de la zona fuera mucho más agradable. Se había decidido a invitar a su nuevo Jefe a comer juntos, esta vez fuera del barco, acompañar una cena con unas copas, esta vez de su propio bolsillo. Era más por el acompañamiento que cualquier otra cosa. Había estado revisando la isla previo al encuentro con Sohem de ese día, y había encontrado no solo un local elegante, sino también con salas privadas. Básicamente, “con zonas VIP”.
Iba con su ya característico traje a medida, solo que en vez de negro, un tono más azulado, con el chaleco y el abrigo. Los zapatos y su camisa sí eran de color negro. Lo acompañaba, como de costumbre, con su cinturón, las dos katanas. Una a cada lado de su cadera, donde se sentía así cómodo y podía utilizar ambas manos para desenvainarlas si se viera necesario.
Una vez alcanzaron el lugar, tenía una iluminación cálida, mas no íntima, sino más bien cómoda y relajante. La carta estaba llena de variedades suficientes para saciar a gente que tuviera cualquier tipo de gusto, ya fuera demasiado exquisito o más callejero. Lo acompañó con una copa de vino, en su caso. Sentía cierta curiosidad, que buscaba saciar en silencio también. Sus ojos se volvían en el pelirrosa, sin saber si era o no buena idea hacer mención de lo que había ocurrido en la máscara pero, por el momento, se enfocó en solo relajarse. Por supuesto, su cigarrillo venía como acompañamiento, con un cenicero a un lado de la mesa para poder apagarlo.
—Me dijiste que podría conocer gente. Siento algo de curiosidad.
Dejó la copa de vino, tranquilo, sin apartar la mirada del varón que se encontraba frente a él. —Espero que no creas que solo te invité para sacarte información. No es mi plan, pero has estado muy ocupado últimamente, Jefe, y ya me tocaba verte un poco más la cara de vez en cuando, teniendo en cuenta que ahora trabajo para ti. — Hizo una corta pausa, observando su plato todavía a medio terminar. No comía deprisa, prefería degustar la comida, disfrutarla. —Pero claro, no estaría de más poder saber si conocería a alguien que pudiera ser relevante.
Algo que habían acordado tiempo atrás. Esas armas que le había entregado... ¿podrían resultarle útiles para llevarlo pronto al Mercado Negro? No ponía en duda que tendría esos contactos, formas, dinero era algo que claramente sobraba, teniendo en cuenta el pago que regularmente llegaba a su cuenta. Elevó su diestra hasta acomodarla bajo su mentón, sin perder detalle del hombre que se posaba frente a él.
—¿Tienes algunos planes que deba conocer?
Una nueva pausa, calculada, calmada, para ver cualquier reacción de su Jefe. Ahora, al menos, ya podía tutearlo con más naturalidad, pese a que seguía haciéndosele todavía algo extraño. —O más bien, que pueda llegar a conocer. Me gustaría estar al tanto por si me necesitas para alguna cosa, lo que sea. Espero que sepas que soy una persona obediente y fiel. — aprovechó para extender su paquete de tabaco. No lo había visto o, al menos, no recordaba si alguna vez lo vio fumar, sin embargo le extendió el paquete en caso de que le apeteciera acompañarlo. Había varios cigarrillos, ordenados y alineados perfectamente.
Cajita de Tabaco
Resumen
-Jin ha invitado a su Jefe a un restaurante, con zona privada, para poder relajarse en privado y conversa con Sohem.
Karmas Activos
Vicio
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Tabaco)
Código: viciojin001
Inventario
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
Empezaba a sospechar que ese tío era maricón.
Eso de invitarme a cenar para 'sacarme del barco y conocernos un poco más' me parecía una excusa más de chaperos que de otra cosa, pero bueno, igual sólo era amanerado como Viktor y su poesía rancia petarda. De igual modo, en el barco no es que tuviésemos grandes cocineros - aunque cumplían su labor - y era algo que me empezaba a preocupar. Necesitábamos a alguien que trabajase bien en la cocina... pero eso era una preocupación para otro momento. Por eso había aceptado a salir fuera, bueno, por eso y porque pagaba él, pero ciertamente era una situación que me venía bien y que me ahorraba tener que encontrar el momento yo para citarlo para otras cuestiones. Maricón o no se había estado portando diligentemente. Me había buscado después del entrenamiento del casino, y se había mantenido cerca - bien por protección, interés o cobijo - durante todo este tiempo. De hecho a diferencia de los niños, él ya tenía el billete al infierno asegurado, así que no estaba corrompiendo ningún alma pura que no lo estuviera ya.
Necesitaba tener más ojos en el Grand Line, y quizá este 'fan' era la mejor de las opciones hasta ahora. La verdad es que a diferencia del inmaduro de Owen o la ingenua de Gwendolyn, este, Jin, tenía más mente y capacidad para trabajar en este negocio, y menos escrúpulos. A fin de cuentas era un hombre adulto, vaya, no un crío. Puede que no tuviera el potencial del pelirrojo, pero eso sólo significaba que necesitaba un pequeño empujoncito y muchas más palizas para conseguirlo. Y puede que no hubiera sido un buen 'maestro', pero si era bueno dando palizas.
En silencio, bebía una copa de vino y fumaba, mirándome fijamente — Oe — le dije directamente, incómodo, dispuesto a preguntarle que qué cojones miraba, cuando rompió el silencio. Recordó que yo le había dicho que iba a conocer gente, y dijo que quería pasar más tiempo conmigo ahora que trabajaba para mi. Maricón seguro. Entonces me preguntó con una pose que era una clara declaración de intenciones homosexuales que si tenía algunos planes que tuviera que conocer. Fruncí el ceño y levanté la ceja mirándole — ...pero... — intenté decir, cuando de pronto siguió hablando diciendo que seguía estando disponible para lo que quisiera, mientras el camarero traía el zumo de manzana que había pedido y el plato de carne que íbamos a cenar cada uno.
— A ver, antes de nada creo que es importante decirte que no me gustan los hombres, sólo por si acaso — agité un poco la mano entre los dos apartando el humo — Y lo siguiente pero más importante es que dejes de fumar en la mesa, no seas tan puto guarro, que estamos cenando coño — le recriminé terminando de apartar el humo entre nosotros y cogiendo mi bebida para darle un buen sorbo y quitarme ese sabor que se me había metido en el paladar por la nariz.
Pero lo cierto es que sí que lo necesitaba y sí que iba a conocer más gente, pero claramente después del empujón - no homo - que necesitaba y que le iba a dar esta noche - de forma completamente figurada - durante esta conversación. Había traído conmigo tres cosas que le iba a entregar. Un paquete rectangular de casi dos metros de largo, una bolsa grande de cuero atada a mi cintura, y una caja pequeña de madera que entraba dentro de la gran mano de Emperor. Dejé el vaso en la mesa.
— Una vez aclarados esos puntos sí que hay algo que tengo que decirte. Me he despedido de los mocosos que vinieron contigo y vamos a dejarlos atrás, después de un tiempo con ellos no sé si están preparados para lo que necesito de ellos. Tú puedes irte con ellos si quieres, o puedes quedarte, como entiendo que estas haciendo, pero si te quedas aquí y vas a trabajar para mi de verdad necesito que me seas de utilidad de verdad — ahí puse la pequeña caja de madera en la mesa y liberé mi mano robótica, para ayudarme a agarrar los cubiertos y comenzar a desmenuzar la carne — Dentro de poco se va a dar un evento en Skypiea, una de las islas del cielo, la más famosa de todas... son unos juegos muy famosos que organiza un Shichibukai a los que va gente de todas partes del Grand Line — me metí un pedazo de carne en la boca y lo mastiqué un par de veces, haciéndolo a un lado para poder seguir hablando — Yo no puedo volver a esa isla desde la última vez que estuve ahí, eso es otra historia — tragué la comida y lo señalé con el tenedor — Pero tú si — volví a desmenuzar la carne — Y ahí se mueve mucho dinero Jin, mucho dinero... así que vas a ir ahí y vas a hacer negocios por mi — volví a meterme más comida en la boca y quedé en silencio masticándola y disfrutándola, con educación y con saber estar en la mesa.
Resumen
Cenamos, supongo. No me gusta el alcohol ni los hombres.
Nunca llegaría a imaginar, ni en sus sueños, lo que se le estaba realmente pasando por la cabeza a Sohem. Que sus ideas fueran tan lejos como la homosexualidad no estaba, en absoluto en sus planes. Sí había percibido un largo silencio una vez se habían acomodado a la mesa, su traje era... era elegante, pero obviamente era su jefe, tenía que verse así. Elevó nuevamente su copa, para dar otro trago, hasta que lo escuchó llamar su atención. El mismo objeto se quedó en el aire, a duras penas llegando a sus labios, y lo observó a los ojos amarillos, firmes y duros, cargados de una experiencia que conocía y, sin embargo, parecía que le resultaba difícil... O al menos hasta que, de forma directa, le dio un rechazo que ni esperaba. Un momento... ¿Gustar de hombres? Por un momento parpadeó ligeramente confundido y, a continuación, expulsó el aire por su nariz con un sonido. Sí, ese hombre estaba consiguiendo que contuviera su propia risa. Tuvo que descender su diestra para que la copa no le temblara tanto o se le cayera encima.
—Pfffft... ¿Guastar de hombres? Pero Jefe...
Esta vez revelaba una sonrisa, todavía conteniendo la risa de ese modo. Desde que lo conoció había mantenido firmemente su educación y su frialdad, asumiendo que cualquier tipo de mención sexual significaba que podría enterrarlo bajo tierra en cualquier momento, pero allí estaba él, diciéndolo con una naturalidad que no llegó a esperarse nunca antes. Respiró profundo, acercando un cenicero que se encontraba sobre la mesa y hasta entonces estaba a su lado, para apagar así el cigarrillo. —Tienes razón, tengo la mala costumbre de fumar hasta para ir a cagar, me disculpo por eso. — expulsó el último halo de humo que tenía en sus pulmones, esta vez intentando que no le diera de lleno a la cara al hombre.
—Tranquilo, no vengo te he invitado por ese tipo de intención. De hecho, ya tengo a alguien más para cortejar, así que estás libre. — Mismo con quien había hablado por Den-Den Mushi de camino a Arabasta hasta Jaya en su propia estancia, pero de momento eso, a menos que preguntara él, lo iba a mantener en secreto. —Puede que me gusten mujeres y hombres, pero conozco un “no” cuando lo veo y antes de que me lo digan. No te preocupes, Jefe, estás a salvo de mí... — “Por ahora...” Ah, no, esa parte ni de coña iba a decirla en voz alta. Se permitió el lujo de disfrutar de ese pensamiento para sí mismo ante la diversión de la situación que acababa de acontecer.
Carraspeó al volver a escucharlo hablar. No se había percatado de lo cargado que estaba. A ver, mentira, sí, pero había asumido que eran cosas que tuvo que llevar consigo por algo que tuviera con prisas por la repentina invitación, tratando de volverse más serio al respecto. Ahora parecía que había algo que quería comentar, y no perdió detalle en las palabras que pronunciaba. A medida que hablaba, su expresión se volvió más seria. En parte, no le sorprendió demasiado que esos jóvenes partieran, pero no había comentarios al respecto.
—No está en mis planes irme a ninguna parte, no he llegado hasta aquí por nada, Jefe.
Sus ojos descendieron hasta la caja de madera, ahora confundido, arqueando una ceja, pero por el momento no lo abrió, ni lo tomó, solo siguió escuchando las palabras de Sohem para ver hasta dónde iba a llegar. Allí parecía que, al fin, contaba con él, y no para cualquier trabajo, sino algo más bien importante. Por el momento, imitó al Señor de la Moneda, también usando los cubiertos y comiendo la carne, cortándola y masticando mientras él hablaba. Un shichibukai, dinero y, especialmente, negocios. Dejó el tenedor a un lado, sus ojos fijos en el hombre, mirando la caja de reojo, desconociendo qué se traía entre manos. Estaba sorprendido, era inesperado, al menos para él. Lo que le decía era algo, muy posiblemente, que fuera más importante de lo que tenía en mente y, desde luego, una muestra de confianza, o así lo asumió él. Una oportunidad como ninguna.
—Jefe, puedes contar conmigo. Sé que no he podido demostrarte suficiente mis capacidades, pero soy un hombre leal y no estoy aquí solo para hacerte perder tu tiempo, ni para perder el mío. — Respiró, cerrando los ojos por unos segundos y, al volver a abrirlos, miró a su alrededor y volvió a enfocar la mirada en él. —Algún día tendrás que decirme por qué no puedes volver, pero por ahora, cumpliré lo que me pidas. ¿A quién tengo que encontrar? ¿Con quién tengo que negociar? ¿O es algo que tengo que encontrar por mí mismo y averiguarlo? — Volvió a tomar el tenedor, pinchando el pedazo de carne que tenía para volver a comer. —Y supongo que, además, querrás que participe en esos juegos, ¿no es así? — No sabía cómo podrían ser, pero sí era una muy buena oportunidad para ganarse su confianza, llegar a escalar como tanto había estado queriendo, adelantar otro paso en esas escaleras en las que no parecía encontrarle un fin. No hubo más que seguridad en su mirada.
—Haré los negocios que necesites por ti, Jefe. Solo dime qué necesitas.
Cajita De Tabaco
Resumen
-Conversando entre risas con el jefe.
Inventario
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
— No puedo volver porque ese hijo de puta de Emperador, o Rey o lo que sea me quiere muerto — respondí quitándole peso al asunto — Cuando yo estuve en Skypiea fui el ganador de los juegos. Participé en los juegos, mi equipo ganó, y después en los combates marciales de exhibición vencí a un imbécil en la pelea principal y... — me encogí de hombros y sonreí un poco — ... me dejé llevar y me olvidé de la norma de no matar. Cuando iba a rematarlo el Shichibukai intervino y me dio un tiempo máximo de cortesía allí para recoger nuestras cosas y marcharnos, amablemente — terminé, haciéndole un resumen de por qué no podía volver a Skypiea. No me interesaba enfrentarme a un Shichibukai yo sólo en su territorio a más de diez mil metros de altura, y no se me había perdido nada más que su oro ahí arriba.
Comí otro pedazo de carne y dejé los cubiertos en la mesa, señalándole el silencio sin mirarle mientras masticaba aquel pedazo, y cuando lo hube tragado, le miré a los ojos y le puse la caja delante, entre su plato y el mío — Imagino que ya habrás visto a más personas como los niños o yo, con poderes de frutas del diablo. En este mundo esos poderes son una lotería, y puedes conseguir un poder devastador, algo que apañar, o comerte una puta mierda — me recliné hacia atrás en la silla dejando ahí la caja — El tema es que cuando te comes una fruta normalmente no sabes lo que es, y te toca cargar con eso toda la vida PERO — e hice una pequeña parada con énfasis — No sé cómo, esa gente de Skypiea ha ideado un modo, con el poder de otra fruta del diablo, de sacar los poderes de las personas que no los quieran, y ahí hay negocio. Eso vale dinero, y no todo el mundo tiene dinero — reflexioné, apoyando las dos manos en la mesa y echándome hacia delante — Y la basura de un hombre es el tesoro de otro. Cuando alguien se quita el poder de una fruta del diablo, paga por ello, y ese poder reencarna en otra fruta que esa gente de Skypiea pone a la venta entre los presentes, haciendo que alguien pueda verse interesado en querer tenerla... y ahí hay más negocio — entonces llevé la mano al saco que llevaba atado a la cintura. Era grande, más que mi cabeza, un saco de cuero marrón oscuro gastado y con mucho trote pero que cumplía a la perfección su cometido de llevar dinero consigo. Aun así y pese a lo abultado del saco, este no hizo ruido al ser apoyado en la mesa ni se abrió.
— Yo no puedo ir a Skypiea ni puedo montar una sede del Goldreich ahí, pero en esto es donde entras tú. Vas a subir a Skypiea, vas a participar en los juegos, y voy a darte dinero para que hagas contratos de préstamo con quien necesite de nuestra ayuda económica... pero con más intereses que en tierra firme, claro. Así quien necesite dinero para desprenderse de su fruta del diablo o para comprar alguna de su gusto, tendrá que recurrir a ti, y por tanto a mi, y por tanto será más dinero — expliqué, volviendo a reclinarme hacia atrás en la silla haciendo un gesto con la cabeza para que tomase el saco — Ahí hay quinientos millones de berries, todo en los billetes más grandes posibles para que ocupe menos, y a partir de ahora son tu responsabilidad. Úsalos para cubrir todos tus gastos y necesidades pero apunta todo lo que gastes — agarré mi bebida y di un largo trago para refrescar el gaznate tras eso, y con cuidado volví a depositarlo en la mesa — Pero no soy tan imbécil como para mandarte sólo a un páramo en las nubes con medio billón en el bolsillo sin asegurarme un poco de tu protección — señalé la caja indicándole que la tomase o la abriese — He tenido que tirar de contactos pero he comprado esto para ti. Es una fruta de las mas raras que existen, una del tipo logia, concretamente la Numa Numa no mi, la logia del pantano. Según la subasta y mis fuentes, es una fruta que te permite convertirte total o parcialmente en un elemento fangoso y líquido, como el barro — volví a tomar los cubiertos y a disponerme a partir un pedazo más de carne — No es precisamente glamuroso, pero es práctico. Podrás infiltrarte en sitios y ser inmune a bastantes golpes por defecto, pero no la he comprado por eso — metí el pedazo de carne en mi boca, era pequeño así que lo tragué rápido — La he comprado porque al comerla te convierte como te he dicho en un hombre pantano. Y como pantano, no tienes fondo. Podrás guardar dentro de ti ese dinero y todo lo que te haga falta, haciendo mucho más difícil que te roben o sepan lo que llevas contigo, incluso pudiendo guardarte a personas de ser necesario — comí otro pedazo y me quedé mirándole.
Era una inversión arriesgada, pero ningún negocio crece sin riesgos. Tanto la fruta como ese préstamo monetario suponía una suma de más de mil millones de berries, que se dice pronto, y eso no se le regala a cualquiera de buenas a primeras. Pero con esa fruta del diablo y ese dinero, Jin podría convertirse en un buen broker y representante, y poder hacerme ganar más dinero en el futuro. Siempre corría el riesgo de que me traicionase y se fugase, pero siempre podía matar algo de tiempo libre en buscarlo si fuera el caso y hacer que se arrepintiese de esa decisión, pero esperaba que mis instintos no me fallasen y que este tipo no me saliera rana. Aun recordaba a Chloe, o a estos dos críos... pero si Viktor y Shoto seguían a mi lado eso significaba que sólo necesitaba a las personas correctas — Guárdala y cómetela después, cuando salgamos de aquí — dije, y seguí comiendo esperando a que hiciera lo que le estaba pidiendo, guardar esa fruta en su cajita y ese dinero. Cuando me aseguré de que así lo hacía, continué hablando.
— Tu poder te ayudará a pasar desapercibido, a colarte en sitios, escuchar conversaciones, conseguir información, objetos, transportar personas en secreto, secuestrar individuos buscados... además de todas las utilidades básicas y avanzadas que podrás sacarle en el combate y... oh, claro — me agaché de lado en la silla para agarrar aquel paquete rectangular que iba conmigo y lo puse sobre la mesa — No he olvidado que te gustan las armas de filo. Lo de antes son herramientas de trabajo, pero esto es un regalo de mi parte como bienvenida formal a los Ejecutivos del Goldreich — tiré de la cuerda y el paquete se deshizo, revelando una katana envainada muy peculiar — Es tuya. A partir de hoy eres mi protegido y puedes usar mi nombre para evitar conflictos, intimidar a quien quieras o conseguir cosas, pero con un precio y una norma. El precio es que eres mi chico de los recados hasta nuevo aviso, y la norma es que no puedes dejarme en mal lugar, nunca — me incliné un poco hacia delante haciendo especial énfasis en esa última palabra, y tras un segundo de silencio, sonreí volviendo a acomodarme en la silla mirando en derredor con el plato de comida acabado — Venga espabila, acaba y paga esto, tengo que llevarte a un sitio — finalicé, apurándole
Resumen
Le explico todo con detalle a Jin y le entrego tres cosas.
1- 500 millones de berries en metálico
2- La fruta Numa Numa no mi, ganada en la subasta
3- La katana Black Jack
Ambos objetos estaban ocultos en mi inventario.
Numa Numa no Mi
Creaciones propias
4
Especificaciones
Requisitos: 160 INT
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 500000000
Descripción: Fruta del diablo que otorga al consumidor la capacidad de manipular del barro, además de transformarse a sí mismo en dicho elemento.
numa001
Black Jack
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 5000
Daño: 200
Escalado: 2,1 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Black Jack es una katana que originalmente se llamaba Kage no Ō (影の王), el Rey de las Sombras.
Forjada por un maestro herrero en el Nuevo Mundo, pasó de dueño en dueño a través de cruentas muertes en batalla hasta que cayó en manos de un joven yakuza que poco a poco se fue haciendo paso dentro de su familia hasta conseguir escalar a lo más alto, convirtiéndose en el Oyabun y cambiándole el nombre al arma a Black Jack y retirándole la tsuba para customizarla más a su gusto, por los negocios de juego que ostentaba. Tras una traición interna, la espada acabó subastada en el mercado negro.
Black Jack es una katana de gran tamaño, con una hoja de más de un metro de longitud y una curvatura muy ligera. Su diseño combina un núcleo negro brillante, atravesado por llamas rojizas que recorren el acero desde el interior, y un filo plateado extremadamente afilado. La empuñadura es larga y cómoda para el combate a dos manos y mezcla tela trenzada en tonos negros, rojos y detalles dorados envejecidos. Carece de tsuba, teniendo en su lugar un remache con un grabado de una pica de una baraja de póker idéntico al del pomo, lo que da a la espada una apariencia mucho más estética, afilada y rápida, con un corte elegante y refinado.
Black Jack es una de las 21 Õ Wazamono
blackjack001
A la atención del Moderador que corrija el tema: Por favor, quitarme 500 millones de berries y darselos a Jin, y quitarme también el objeto Numa (y añadirle la tabla a Jin) y quitarme el objeto Black Jack y añadírselo a él. Muchas gracias.
El resumen de lo ocurrido y las motivaciones fue, cuanto menos, algo que no esperaba en ese momento. Mientras lo escuchaba, pinchaba la carne y se alimentaba lentamente, entre bocado y bocado. “Olvidó la norma de no matar”... ¿Por qué no le sorprendía? Cuanto más hablaba con él, más parecía divertirse. —Ahora todo encaja... Y como a mí nadie me conoce, tenemos ventaja. — Hizo una pausa, suspirando largamente, cerrando los ojos. Asintió con la cabeza con interés a la explicación del hombre. Esa segunda información era nueva. Conocía de la existencia de las Akuma No Mi, gracias no solo a sus ex acompañantes, sino también por otros que conoció, como aquel Sepulturero que se convertía en topo, e incluso su secreto amado, quien podía convertirse en arcilla... Pero... ¿La posibilidad de sacar los poderes? Eso era algo que desconocía por completo... Sin duda se debía mover mucho, muchísimo dinero. Claro que se iba a mover dinero, y más si eran capaces de identificar alguna fruta.
Descendió la mirada, viendo el saco que se le estaba entregando. Era grande... demasiado, pese a la ausencia de sonido. Arqueó una ceja, confundido por el gesto. Si no había sonido... no debería haber berries, ¿no es así? Sus ojos se elevaron de nuevo hacia los ojos dorados del hombre, con una mejilla hinchada por estar masticando, hasta pasar su comida, tomando la copa para dar un pequeño trago. —Ya veo... La cosa es encontrar a las personas adecuadas para darles el préstamo que necesiten, y aprovechar que estoy en Skypea para que recurran a nosotros. — Porque, por supuesto, eran negocios, cómo no. Miró el saco de nuevo, escuchando la cantidad que existía en el interior. ¿Realmente estaba confiando algo tan IMPORTANTE a él? Le parecía casi surrealista. Dejó los cubiertos, tomando un paño de la mesa para limpiarse. —Habrá que encontrar a esas personas, y ver si podemos conseguirlo. Haré lo mejor que pueda, Jefe.
Billetes... Quinientos millones... Eso era una cantidad absurda, muchísimo más de lo esperado. Menos mal que en el barco tenía algunos cuadernos y su manía de anotarlo era ya previo a ese encuentro. Fue entonces cuando vio la caja acomodarse entre ambos y la miró, algo extrañado, sin comprender el gesto. ¿Algo más con lo que negociar, quizás? Pero la explicación no tardó en llegar. Sus ojos se abrieron de par en par, las cejas se elevaron.
—¿Numa Numa No Mi? ¿Pantano...? Jefe... esto es... Inesperado.
Comprendía que quería mantener esa seguridad, pero sin duda no esperaba algo como eso... ¿Cuánto le habría costado? Dudaba muchísimo que solo un par de millones de Berries. —¿Es por la pistola que le regalé...? — Claro, aquella arma que había saqueado de los mismos cuerpos que derrotó el propio Sohem. Tomó la caja, curioso, abriéndola. Vio aquella fruta, tan extraña, tan... rara. Ese tono marrón, esa forma tan curiosa. Nunca había visto una en persona, pese a conocer a personas con poderes que se les había estado dando. —Gracias... No esperaba esto, Jefe. No sé qué decir... — No pensó que fuera a agradecerle algo nunca después de todo este tiempo acompañándolo. Cerró la caja que contenía la fruta, con las manos temblorosas, perplejo.
Por ahora obedeció, guardando la caja y, del mismo modo que lo había hecho el propio Sohem, dejando ese gran saco guardado en un lado suyo. Ahora tenía algo que cumplir, una misión, un nuevo eslabón. —Lo usaré bien. Por suerte infiltrarme se me da especialmente bien desde siempre, pero con esto... — Dio un par de palmadas a la caja. —Será incluso más fácil...
Ahora elevó ambas cejas de nuevo, curioso al ver al hombre agacharse, extrañado. ¿Un paquete? Las palabras lo dejaron impactado. ¿Había escuchado bien?
—¿Uno de... los Ejecutivos?
Sintió ahora las manos temblar. ¿Armas de filo? ¿Qué diantres...? Su boca se abrió de par en par al ver el contenido después de soltar la cuerda. Lo supo, quizás no tenía tanto conocimiento de armas, o algo que le hiciera diferenciar, pero de algún modo, su instinto le gritaba que no era cualquier arma. Se trataba de Sohem. Era... Tan...
—Es... es demasiado Jefe...
Su voz temblaba al pronunciarlo. —¿En serio confía tanto en mí para... darme todo esto? — De hecho no recordaba que su antiguo jefe siquiera le diera ese tipo de cosas. Armas sí, pero... no tan lejos. Su protegido... Usar el nombre del que se posaba ante mí. El mismísimo Sohem Burndead... —Es demasiado... N-no sé qué decir... — Repitió, quizás estaba soñando despierto. Todo era tan surrealista... —Jamás haría nada como eso. ¿Por qué iba a dejarlo en mal lugar? Me ha aceptado por casi un año a su lado, incluso me enseñó Kenbunshoku... Sería estúpido de mi parte. Y ya se lo dije, soy un hombre fiel, como ninguno, pero especialmente agradecido. Menos después de todo esto... Con gusto haré todo lo que me pida. — ¿Y cómo hacerlo cuando estaba dándole un lugar tan importante? ¿Una puerta abierta como Bróker?
—¿Eh? Ah, s-sí, claro... — Todavía impactado, casi parecía haber perdido el apetito. —¿Un sitio? — Esperaba que no hubiera más... Porque ni sabía si le quedaban bolsillos ya. Terminó acelerando como nunca antes, para luego sacar su propia cartera y pagar lo que había costado aquella comida. —¿Dónde vamos, Jefe Sohem?
Cajita De Tabaco
Resumen
-Jin acepta la misión, también ser su Protegido y, perplejo, también acepta los objetos que se le entregan que constan de:
Numa Numa no Mi
Creaciones propias
4
Especificaciones
Requisitos: 160 INT
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 500000000
Descripción: Fruta del diablo que otorga al consumidor la capacidad de manipular del barro, además de transformarse a sí mismo en dicho elemento.
numa001
Black Jack
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 5000
Daño: 200
Escalado: 2,1 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Black Jack es una katana que originalmente se llamaba Kage no Ō (影の王), el Rey de las Sombras.
Forjada por un maestro herrero en el Nuevo Mundo, pasó de dueño en dueño a través de cruentas muertes en batalla hasta que cayó en manos de un joven yakuza que poco a poco se fue haciendo paso dentro de su familia hasta conseguir escalar a lo más alto, convirtiéndose en el Oyabun y cambiándole el nombre al arma a Black Jack y retirándole la tsuba para customizarla más a su gusto, por los negocios de juego que ostentaba. Tras una traición interna, la espada acabó subastada en el mercado negro.
Black Jack es una katana de gran tamaño, con una hoja de más de un metro de longitud y una curvatura muy ligera. Su diseño combina un núcleo negro brillante, atravesado por llamas rojizas que recorren el acero desde el interior, y un filo plateado extremadamente afilado. La empuñadura es larga y cómoda para el combate a dos manos y mezcla tela trenzada en tonos negros, rojos y detalles dorados envejecidos. Carece de tsuba, teniendo en su lugar un remache con un grabado de una pica de una baraja de póker idéntico al del pomo, lo que da a la espada una apariencia mucho más estética, afilada y rápida, con un corte elegante y refinado.
Black Jack es una de las 21 Õ Wazamono
blackjack001
Inventario
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
01-07-2026, 07:13 PM (Última modificación: 01-07-2026, 07:19 PM por Sohem.)
Me levanté de la mesa mientras Jin pagaba la cuenta de la cena a la que me había invitado para no seducirme y caminé hacia fuera del establecimiento para que me siguiera. Igual era demasiado que procesar, e inicialmente tenía que reconocer que si los niños hubiesen superado las expectativas que tenía en ellos estos regalos habrían sido repartidos... el dinero para ella, otro arma para el mocoso, y la fruta para él. Pero la fortuna tiene caminos más insospechados que el éxito mismo, y si el único que permanecía a mi lado era Jin, sería Jin quien se haría con mi beneplácito y los dones que estaba por otorgar y entregar.
La noche era tranquila, no habría pasado ni una sola hora, pero habría de ser suficiente como para que todo estuviese listo, y cuando el de los ojos azules salió del bar, le insté a seguirme con una única y seca palabra — Vamos — mientras comenzaba a caminar en dirección al muelle, donde teníamos amarrado el Jagd Hund y liberaba un denso chorro de presión de vapor de Emperor — Odio los sitios públicos cerrados, se acumula mucha presión en el conducto — dije negando con la cabeza, y chasqueé la lengua mirándolo antes de continuar caminando.
— Escucha — dije, para llamar la atención del chico — No es una cuestión de confianza, es una inversión. Si me la juegas, o no estás a la altura de las expectativas, sólo tengo que localizarte para recuperar mi inversión de tus fríos dedos inertes... pero confío en que no tendremos que llegar a ese extremo nunca. Has sido correcto y fiel todo este tiempo, hasta en cierto modo servicial. Te has ganado la oportunidad — dije sin mirarle, caminando con mi mano de carne y hueso metida dentro del bolsillo del pantalón y Emperor fuera - ya que no cabía - con aire tranquilo y despreocupado — Siendo uno de los ejecutivos se supone que sobre el papel estás a la misma altura jerárquica que Viktor y Shoto, pero no te hagas ilusiones, ni siquiera ellos dos valen lo mismo entre si. Viktor no es sólo mi mano derecha, es mi mejor amigo, y es quien dirigirá todo esto si yo algún día desaparezco. Y Shoto es un alma libre que está al cargo de sus propias faenas y quehaceres. Tú serás un ejecutivo a ojos de la institución y los soldados, pero esos dos son tus superiores hasta que te ganes lo contrario ¿estamos? — pregunté girando un poco el rostro y mirándole, sin dejar de caminar por aquellas calles en la dirección que habíamos tomado al salir del bar. Una pregunta sencilla de la que esperaba una respuesta sencilla y breve — Pero que seas la última mierda de la élite no te hace una mierda. Así que valora que te valore. Por el momento puedes dejar de tratarme de usted, pero no de llamarme jefe. Skypiea será tu prueba de fuego, tu bautismo. Si lo haces bien ahí arriba, te irá mejor aquí abajo, aunque estemos un tiempo sin vernos... pero ya me he encargado de solucionar ese imprevisto para ti. Tú sólo céntrate en darle uso a esa espada y esa fruta para que cuando nos encontremos ese dinero sea más del que te entrego — y giramos en la última calle, yendo frente al Jagd Hund amarrado junto a otro barco en el puerto. Ahí detuve mi avance y me giré para ver a Jin a la cara, dando un silbido potente y fuerte, seco y que resonó en el puerto.
— Este es mi último regalo hacia ti — dije, señalando el barco que había al otro lado del Jagd Hund.
— Este es el Jackpot, un velero equipado y mejorado para ser más rápido que el promedio, y más resistente que barcos más grandes que él. Tanto de ambas cosas como el Jagd Hund que ya de por si es muy veloz y aguanta como una bestia, pero a diferencia de mi navío, este tiene mucho más espacio. El suficiente espacio como para poder albergar tus propias tropas, cuando te las ganes, y con camarotes privados por si encuentras compañía o debes transportar a alguien amistosamente. Lo mandé construir cuando llegamos aquí y ha llegado esta noche, pero viene con algo mas — dije mientras de la cubierta emergía una figura grotesca que descendía saltando hasta estar frente a nosotros, cubierto por una toga con capucha que ocultaba su andar patizambo y bamboleante — Este es Kajimodo, uno de los mejores timoneles que he encontrado. No soy yo, pero llevará el barco por ti con soltura y fiabilidad para que puedas navegar todo lo que le queda al Grand Line por delante — el hombre se quitó la capucha y mostró su rostro, extendiendo la mano para saludar a Jin con una sonrisa.
Era jorobado, pelirrojo con el pelo medio largo arriba y muy corto a los lados y atrás. Tenía una deformación facial que abultaba los párpados de uno de sus ojos, que ya los tenía bastante separados de por si. Los dientes - pocos y de distintos tamaños - estaban deformados y mal alineados y llamaban tanto la atención como la nariz, respingona pero grotescamente gorda y torcida. Sus brazos y su pecho y espalda eran grandes y fuertes, en conjunción con su joroba, y una de sus piernas tenía la rodilla girada hacia el interior, haciendo que cojease — Es todo un gusto conocerle señor — dijo, con una voz suave y cálida, muy amable, mientras clavaba sus ojos azules preciosos en los tuyos — Estoy deseando poder trabajar para usted, un ejecutivo del famoso banco Goldreich — añadió, estrechases su mano o no, sonriendo sin mostrar los dientes transmitiendo inevitablemente la clásica ternura que emite alguien con deformidades cuando muestra la bondad de su corazón.
Tras aquellas palabras y con un gesto de mi mano, Kajimodo asintió y se marchó de nuevo al barco, volviendo a cubrirse con la toga y la capucha, saliendo de nuestra zona de conversación — Tiene bastante buen currículum y muchísima experiencia... y aunque había otros candidatos igual de buenos, lo he elegido a él porque es especialmente feo — confirmé, por si las dudas, mirando fijamente hacia Jin — No se debe meter la polla en los asuntos de trabajo — concreté y me puse al lado de Jin para apoyar la mano de Emperor sobre su hombro, señalando con la otra a Jackpot — Tienes nuevo puesto de trabajo, un barco nuevo, un buen timonel, dinero en efectivo para cubrir gastos, un arma nueva para protegerte, una fruta del diablo para completar tus habilidades y una misión muy concreta — di dos palmadas en su hombro — Y lo único que tienes que hacer es no cagarla — solté su hombro y dejé de mirar al barco para pasar a mirarle a él — Cómete esa fruta de una vez y pilla un par de soldados del Jagd Hund para que te ayuden a mover tus cosas a tu barco, no hagas que me arrepienta — dije, sonriendo, antes de darle la espalda y comenzar a caminar hacia mi navío - al lado del suyo - para dar esa orden y que le ayudasen a hacer la mudanza y a instalarse por si mismo. Ya estaba listo para la aventura.
Resumen
Este es el último de mis regalos. El velero Jackpot y el Timonel (3) Kajimodo para llevarlo.
Espero que lo disfrutes. Como he dicho estos regalos los iba a repartir entre vosotros tres, pero supongo que (y continuando con tu temática de casinos) te ha tocado el 777.
Suerte y disfruta en Skypiea, te espero cuando salgas.
JackpotEquipado
Barcos
velero
Especificaciones
3Tier
17000/17000
Puntos de vitalidad
500Res/Pas
15Espacios
978Velocidad
-3Riesgo
Sí¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 0)
Refuerzo mayor
Refuerzo mesana
Refuerzo trinquete
Suelo
Baranda
Espacio
Refuerzo estructural
Madera reforzada
Recubrimiento
Descripción: Jackpot es un gran velero de casco negro lacado con detalles en dorado y rojo burdeos. La proa está tallada con una dama de la fortuna de ojos vendados sosteniendo con ambas manos una copa de sake. Las velas son blancas completamente sin símbolos o marcas de ningún tipo. Los mascarones, barandillas y remates recuerdan a la ornamentación de un casino de alto nivel: madera noble, latón pulido y cristales tintados. Con gran capacidad de almacenaje de pasajeros, y cuatro camarotes privados es todo fachada ya que en el interior no existe la sala de juegos que uno podría esperarse, ya que es un velero pensado y predispuesto para ser funciona y rápido.
Código: jackpot001
El barco y el NPC están en mi hoja de personaje, por favor staff hagan el traspaso a Jin de ambos.
No insitió, se limitó a seguirlo en un silencio sepulcral, al menos después de pagar la cuenta y terminar de tomar las cosas. Lo siguió tras la orden, con las manos llenas prácticamente. Recordaba más o menos el camino, sabía que se estaban dirigiendo al Jagd Hund, por donde habían venido antes de llegar al restaurante donde cenaron juntos. Seguía algo impactado, desde luego. Miró al hombre de vuelta al escucharlo. —También los odio... sobre todo los que huelen a humedad. — Le traían recuerdos del pasado que prefería no recordar, ni mucho menos mencionar. Esa cicatriz ya hablaba de ello todos los días en secreto.
Sus ojos azules se volvieron directamente hacia el hombre de cabello rosa al volver a captar su atención de nuevo. Sus palabras tenían sentido, pero... Incluso así, nunca se sabía. Los ojos del hombre volvieron a mirar a la caja que sostenía con su diestra. —Agradezco que tengas en cuenta mis servicios, Jefe. No te defraudaré. — Tampoco dudaba en que fuera a cumplir al pie de la letra sus amenazas. Prefería mantener su vida en lo que pudieran darle sus pulmones. La mención de Viktor y Shoto captó su atención. Eran otras dos grandes figuras, famosas... Especialmente Viktor. No lo había visto combatir nunca en persona, pero sabía bien que ese hombre tenía unas técnicas que adoraría poder usar. La mención del hombre le estremeció. —Lo comprendo perfectamente, Jefe. Me encantaría conocer a los otros dos Ejecutivos y Jefes algún día. — Miró su brazo, de reojo, con un recuerdo de las palabras de Sohem. Aquel brazo que le hizo perder “su mejor amigo”, alguna vez recordó que lo mencionó. Quiso preguntar, pero por el momento no consideró que fuera oportuno. —Sin duda, el señor Viktor y el señor Shoto son mis superiores, como tú. Lo tengo muy presente.
Prueba de fuego... Es decir, esa no solo era una misión más, era la prueba de oro. Apretó sus labios entre sí, ahora sintiéndose más nervioso. Era el todo o nada... Y además, solo. —Estoy eternamente agradeci-... — Y, una vez más, se silenció.
—Este es mi último regalo hacia ti —
Veía el Jagd Hund, había ignorado, hasta entonces, el Jackpot, considerando que podría ser de alguien más en Jaya, alguien nuevo, alguien rico, alguna empresa importante... Pero...
—...
No supo qué decir, quería preguntar tantas cosas, pero fue incapaz. La mujer en la zona frontal, el nombre del barco, los colores tan impactantes y el enorme tamaño. Por mucho que resultara ser una inversión, eso era demasiado. Ni siquiera había tenido tiempo de asimilarlo cuando apareció Kajimodo, ese hombre con facciones nada agraciadas. Su rostro y expresión se mostraban amables, casi inocentes, alegres, pero él solo se encontraba en shock. Abrió la boca, pero solo podía balbucear sin sentidos. Tuvo que carraspear, tomar un par de bocanadas de aire, no podía verse así frente a alguien más que no fuera su Jefe. Colocó la caja en su brazo, extendiendo su diestra para apretar la mano del hombre, luchando internamente con los nervios en los que se encontraba.
—Es un placer, Kajimodo. Cuento con que el señor Sohem habrá hecho una gran elección contratándolo.
Elevó la mirada, evitando ahora la de ambos en un nuevo carraspeo. Supo a qué se refería; nada de mantener relaciones sexuales con el pobre hombre. —Lo tendré en cuenta, Jefe. No te preocupes. — Sintió el brazo de Emperor sobre su hombro, volteando la mirada en dicha dirección, descendiendo la mirada ahora hacia el contrario, quien era más bajo que él por más de diez centímetros. Escuchaba las palabras, cómo enumeraba todo lo que, en un día, había cambiado por completo en su vida después de haber dejado atrás tantas cosas, cuando estuvo en los Blues. “No cagarla.” Estaba emocionado, pero no quería mostrarlo como un signo de debilidad. Por el contrario, hizo algo que nunca antes había hecho con nadie, ni siquiera Raigo, su viejo jefe y hombre que lo adoptó en secreto; Se inclinó, no solo la cabeza, sino su torso.
—Jefe, realmente... No tengo palabras para todo esto. Estoy gratamente agradecido por todo... Todo. Darme una oportunidad, darme estos regalos tan importantes, y darme la confianza para poder seguir adelante, especialmente por tener en cuenta mi fidelidad. Prometo dar todo lo que pueda de mí mismo, al máximo, intentaré no cagarla en esta misión y demostrarte que tu confianza no es en vano. Realmente... Muchísimas gracias por todo, Jefe.
Elevó su rostro, todavía temblando de la emoción, de no ser por saber mantener su compostura, probablemente estaría temblando como una hoja. Respiró profundamente, ahora retirando su propio Den-Den Mushi. —Le entrego mi número, para poder ponernos en contacto y actualizarle en caso de ser necesario. Mi número es 296-552-3326. — Si lo aceptaba, esperaba que le pudiera ser útil. Respiró profundamente, ahora viendo a Sohem a su lado. Caminó hasta los hombres, haciendo el debido traslado del Jagd Hund al Jackpot de todas sus pertenencias, viejas cosas, ropas, armas... Todo lo que había estado acumulando en ese viaje y, por supuesto, los regalos de ese mismo día.
—Espero volver a verte pronto, Jefe.
Eso fue lo último que mencionó antes de, al fin, separarse de Sohem y caminar, explorando el Jackpot. La madera perfectamente tallada que pasaba por sus dedos, el increíble orden, aunque vacío... Tendría que comenzar a llenar ese barco en algún momento, reclutar personas, ponerse con todo lo que pudiera... Todo. Necesitó algunas horas para poder poner todo en orden, hablar mejor con Kajimodo antes de la partida... Ahora con un solo objetivo en mente; Cumplir la misión tan importante que le habían encomendado.
[...]
Ahora, en solitario, contemplaba la caja, de brazos cruzados, en silencio absoluto. Esa noche había sido una carga de sorpresas, algo que nunca antes llegó a esperarse. Suspiró largamente, contemplando la madera que contenía, como mencionó el propio Sohem, la Numa Numa No Mi. Sabía el significado de esto, más que ninguno; cambiaría por completo su vida, estaba entregando por completo su fidelidad a ese hombre, al banquero. Dudó por algunos segundos, recordando a Raigo, su viejo jefe, quien le había enviado hasta donde se encontraba y, a su vez, recordando el motivo principal por el que estaba allí. Quería llegar lejos, muy lejos, tanto como pudiera. Todavía tenía que escalar, pero estaba llegando, por primera vez en todos esos años... Elevó su diestra, paseando su mano por aquella caja de madera, acariciándola con la yema de sus dedos. Respiró profundamente, cerrando los ojos, para elevar la mirada hacia la nueva arma. Esos detalles negros y rojos que le recordaron tanto a su propia aura cuando la vio por primera vez con el Kenbunshoku. Recordó entonces a alguien, aquel rubio por el que había tomado el valor de zarpar, separándose todo ese tiempo de él, buscando ser más fuerte, saber protegerlo... Suspiró, cerrando los ojos una vez más, descendiendo la mirada hacia la caja, apartando su diestra al fin, solo usándola para abrir el contenido.
Miró fijamente lo que tenía delante, aquella fruta de un tono marrón, haciendo una mueca. No olía, no sabía cómo algo así se podía comer. No había marcha atrás, no había llegado tan lejos solo para dudar en el último segundo. Si lograba sus objetivos, su sueño... no era más que seguir adelante con eso. Retiró entonces la fruta, observándola fijamente, nervioso en un inicio. ¿Dolería? ¿O ni lo iba a sentir? ¿Cómo iba a ser todo eso? Respiró profundo, cerrando los ojos. Era ahora o nunca, maldita sea... Ahora o nunca. Ni siquiera miró, cerró los ojos, mientras devoraba la Akuma No Mi en los primeros bocados, luego le resultó un sabor repugnante e hizo una mueca. Sin embargo, el resto pudo hacerlo con los ojos abiertos, hasta que la fruta fue completamente consumida.
No sintió nada, no parecía doler... lejos del nauseabundo sabor que le había causado, por supuesto. No notaba nada. ¿En serio había funcionado? ¿O había salido algo mal? Miró sus propias manos, volteándolas de delante hacia atrás, pero no sentía nada. ¿Quizás iba a tardar en hacer efecto? Ya más tarde se iba a encargar de eso, por el momento, quiso tomar la caja en la que estuvo la Akuma hasta entonces, pero que ahora se encontraba vacía... Si no fuera por algo, un pequeño problema inesperado. Sus manos no parecían sentir el peso. ¿No? Volteó la mirada, viendo que la caja seguía en el mismo lugar, pero en esta ocasión, algo manchada. —¿Qué demonios...? — Estaba convencido de haberlo intentado tocar. Trató de usar sus dos manos para tomar la caja, pero las mismas comenzaron a derretirse en una forma líquida, similar al propio barro. Ni siquiera podía tocarlo directamente sin que sus dedos se deshicieran con aquello. Ah mierda, esto no era tan fácil como creyó... Pensaba que eso se dominaba al instante, pero no... —Mierda. — Lo intentó una vez más, pero sus brazos ahora se derretían por el traje, y no solo el traje, él mismo, por completo, parecía tener problemas, convirtiéndose en un charco de barro que se arrastraba por la cama hasta caer al suelo. Suspiró. Ahora le tocaba ponerse a saber cómo controlar eso... ¿Cómo no se le ocurrió que podría pasar algo así? ¿Cómo lo habían logrado otros? Por desgracia, no tenía ni siquiera cómo tomar el Den-Den Mushi, aparentemente, es algo que iba a aprender mientras fuera a zarpar hasta Skypea. Bueno, mientras Kajimodo no mencionara al respecto, no iba a quedar en ridículo ante nadie.
Cajita De Tabaco
Resumen
-Sorprendido por lo último entregado, Jin queda estupefacto, pero agradece profundamente todo lo que se le entrega, trasladadndo todas sus cosas desde el Jagd Hund hasta Jackpot, junto con Kajimodo. Por último, le entrega su número Den-Den Mushi a Sohem para poder ponerse en contacto desde la distancia.
-Come la fruta Numa Numa No Mi, pero al no tener la capacidad de comprenderla (ni CA), es incapaz de controlar su estado, y solo se amarga.
-Ahora recibo:
1-NPC (Timonel 3), Kajimodo.
2-
JackpotEquipado
Barcos
velero
Especificaciones
3Tier
17000/17000
Puntos de vitalidad
500Res/Pas
15Espacios
978Velocidad
-3Riesgo
Sí¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 0)
Refuerzo mayor
Refuerzo mesana
Refuerzo trinquete
Suelo
Baranda
Espacio
Refuerzo estructural
Madera reforzada
Recubrimiento
Descripción: Jackpot es un gran velero de casco negro lacado con detalles en dorado y rojo burdeos. La proa está tallada con una dama de la fortuna de ojos vendados sosteniendo con ambas manos una copa de sake. Las velas son blancas completamente sin símbolos o marcas de ningún tipo. Los mascarones, barandillas y remates recuerdan a la ornamentación de un casino de alto nivel: madera noble, latón pulido y cristales tintados. Con gran capacidad de almacenaje de pasajeros, y cuatro camarotes privados es todo fachada ya que en el interior no existe la sala de juegos que uno podría esperarse, ya que es un velero pensado y predispuesto para ser funciona y rápido.
Código: jackpot001
Aquí mando un agradecimiento como el de Jin. Ahora, a disfrutar de Skypea y a la espera de un futuro reencuentro. Gracias por todo Sohem.
Inventario
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.