Una llegada salvaje [Presente relativo]
#11
¡Pandaman está en todas partes!

¡Hola Revolucionarios! ¿Os acordáis de mi? Doy salsa a la vida.
Creo que recordaréis la noticia del segundo periódico (día 71 primavera) que se publicó, y la noticia de la tercera pagina en la que dice "Alerta de plaga en Little Garden", detallando en la propia noticia que es una plaga de avispas. Esta noticia se lanzó antes de que vosotros decidierais la ruta a seguir... ¡y el mundo está muy vivo!

En cuanto vuestro barco se acerca a las proximidades de la isla, sufrís un ataque brutal de una nube de avispas más grande que ninguna otra que hayáis visto. El zumbido se oye en la distancia, avanzan feroces e implacables, sin miedo ninguno, y cuando queréis daros cuenta realmente ya han invadido todo el barco y os están picando ¡a todos!. La madre que las parió... ¡Incluso pueden picar a Enma y su cuerpo tan extraño!
De hecho, pican tanto, son tantas, y tienen tanta mala leche que os han introducido una cantidad de veneno considerable que os va a condicionar durante toda vuestra estancia en esta isla (que mínimo será de una estación). Podéis rolear en vuestro siguiente turno cómo es el ataque de las mismas: "Vienen, pican, se van".

¿Cómo calcularemos ese efecto? Será un debuff. ¿Y cómo se implementará? ¡Pues aleatoriamente!
He tirado unos dados en la zona OFF del Discord, hoy (4/12/23 a las 19:09). Los resultados reflejan el porcentaje que conserváis de vuestros stats, es decir, si sale un 2 todos vuestros stats se reducen hasta el 20% (cada uno). Si sacáis un 6, todos vuestros stats se reducen hasta el 60%. Etcétera. Insisto, no se os reduce ese porcentaje sobre lo que tenéis, ese es el porcentaje que conserváis.
El orden de tirada era el órden de posteo... pero este Admin está mayor y confundió a Bambú con Khruner, que no había posteado aun y se colocó automáticamente el último. Entonces, el resultado ha sido el siguiente: Nadja (9), Kovashi (4, 8), Enma (2), Bambú (6)... ¿Y qué pasa con Khruner? ¡Pues hay un pequeño detalle! Vuestros karmas han interferido en las tiradas.
Como Khruner tiene el karma "Salud de Hierro" (la confusión vino de que creía que el karma lo tenía Bambú, y no Khruner) las picaduras de las avispas no le hacen nada y él conserva el 100% de sus stats.
Y la cosa no se queda ahí, que hoy vine juguetón. ¡Kovashi tiene fobia a las avispas! Por este motivo, su tirada se ha hecho dos veces (4, 8) y como en cualquier tirada con "desventaja" se queda con el resultado más bajo.

En conclusión, este es el porcentaje de stats que conservaréis durante toda vuestra estancia en Little Garden:
Nadja: 90%
Kovashi: 40%
Enma: 20%
Bambú: 60%
Khruner: 100%

Todas las armas/técnicas a las que no os alcancen los requisitos para usarlas (así como controles de fruta y demás) no las podréis usar como es obvio.
Os recomiendo encarecidamente que no os separéis mucho, ya que esta isla está desprovista de civilización y es muy salvaje... tendréis que demostrar lo unidos que estáis como grupo y ayudaros unos a otros para poder sobrevivir y conseguir avanzar. Pero todo merecerá la pena.

¡Suerte!
¡Bienvenidos a Little Garden!
  Responder
#12
Hoy era el día. El día en el que Kovashi la metería en caliente. Estaba puto total, con un traje que atraía de forma natural, la hembra estaba completamente enchochada, incluso parecía que su apestoso olor a humo no era tan fuerte como de costumbre. ¿olía a sexo? Kovashi acentuó su movimiento con el cuello de la camisa. El comentario de Nadja le haría sonreír. Estaba en el bote. - Hoy nada puede fallar. Espero que no me juzgues Derya ... - Pensó al tiempo que avanzaba hacia Panda para darle un golpecito en el brazo derecho. Decía que se iba a pasar el día con el enano pelirrojo y que yo que sé de mariconadas. Estaba bien, Kovashi respetaba cualquier jueguito. — Claro, claro. Pasadlo bien. — Se despidió, acercándose a paso lento hasta Nadja.

Kovashi estiró un dedo y frente a este se formó un cubo casi invisible de aire en el cual se subió. Esperó a que la rubia hiciera lo mismo, Panda ya no estaba en el barco, saltaría del mismo para adentrarse en la isla del amor. Sí, el Shimatsu escuchó algo de unas avispas, pero no prestó atención. ¿Para qué? sabían que era algo a lo que el tipo tenía mucho respeto, en una de tantas noches de borrachera lo soltó, no era nada nuevo. Hombre bebiendo y expresando en tugurios de mala muerte, entre otros hombres, sus sentimientos. Nada homosexual. Aunque no hay nada más varonil que un hombre que solo quiere estar con otros hombres ... Comentario que tenía propietario, khruner. Solía tener esas ocurrencias más a menudo de lo que la gente se cree.

El primer aviso fueron los zumbidos. El segundo, el olor ... Era extraño, como a ... MUERTE. Kovashi levantó la cabeza, los pelos los tenía completamente apuntando al cielo, los de la cabeza y los de los brazos. No podía ser verdad. No dijo nada, tan solo bajó de su cubo, apartó a Nadja y salió corriendo para cualquier lugar. Fue inútil. Las avispas llegaron, picando a diestra y siniestra. En un arrebato, Kovashi desenvainó sus dos katanas y empezó a dar golpes al aire. Muchas caerían, pero eran demasiado. ¿Las estaba cabreando? algo en su interior sentía que desde que comenzó a atacarlas, le picaban con más fuerzas. — ¡JODEEEEEEEEEEEEEEEEEER! — Comenzó a rotar como una peonza, generando una pequeña cúpula de seguridad (mentalmente). La realidad es que seguían picando. — ¿POR QUÉ NO ME AYUDÁIS? ¡QUITADME ESTO DE ENCIMA, OS LO ORDENA VUESTRO CAPITÁN!

Para cuando el enjambre pasó de largo, Kovashi estaba en el suelo. Su rostro repleto de picaduras. Su cuerpo convulsionaba y por su boca emanaba un líquido burbujeante completamente blanco. No estaba bien.

info
  Responder
#13
Su mirada no se apartaba del trajeado caballero, y es que estaba para mojar pan, ¿quizás es que el sentimiento era mutuo, y no eran simples bromas de flirteo? O quizás era el calor del verano, la humedad del ambiente, que revolucionaba las hormonas. Al parecer Don Bambú y Enma ya habían hecho sus propios planes, la situación no dejaba de mejorar por momentos. Kovashi se despidió de él sin prestarle mucha atención. — No pasa nada, estarremos muy bien. — Le contestó después de que mostrara su preocupación por la noticia de una plaga de avispas. La verdad es que ahora mismo no podía interesarle menos ese tema. Don Bambú dio un salto saliendo del barco, a la vez que Kovashi se acercó a ella.

Se mordió el labio inferior mientras le observaba crear su cubo de aire, invitándola rápidamente a unirse a él y subirse encima. No dudo en acompañarle, dando un saltito sobre sus tacones para quedar a su lado. Se aprovechó de la cercanía para pegarse más a él, como quién no quería la cosa, como si hubiese sido un descuido. Pasó la mano izquierda por su camisa, por su chaqueta... sorprendentemente, no olía a alcohol, como solía acostumbrar.

La tensión se mascaba en el ambiente, el romance, el calentón... y entonces, un tercer intruso hizo acto de presencia, irrumpiendo en el barco. Kovashi la apartó, haciéndola bajar del cubo y salió corriendo. Ocurrió muy rápido, sin embargo gracias a su agudizada visión logró divisar a lo lejos una terrible ola negra que volaba hacia ellos. Nadja rápidamente hizo uso de su fruta, transformándose en su forma híbrida en cuestión de segundos. Se mordió la lengua, tensa ante lo que se avecinaba. "Me cago en todo, Bambú tenía rrasón..." con sus afiladas garras de zorra comenzó a atacar a las avispas que revoloteaban a su alrededor, lanzando arañazos al aire que conseguía matar a algunas, pero eran demasiadas.  — ¡Hijas de la grrran puta! — Gritó desesperada al sentir los continuos aguijones saliendo y entrando de su cuerpo. Ese no era el aguijón que esperaba sentir hoy, la diferencia era deprimente.

Dejándose llevar por la ira y el dolor que empezaba a recorrerle de arriba abajo, agarró su pistola y dio varios tiros al aire. Parecía haber funcionado, pues al poco rato salieron volando de nuevo, alejándose del barco y dejando tras de sí a dos revolucionarios completamente abatidos. El cuerpo de Nadja volvió a la normalidad, abandonando la forma híbrida de zorro, sin embargo se encontraba bastante cambiada. Cayó al suelo, se sentía muy débil y dolorida, consiguió ver a Kovashi también tumbado en la cubierta del barco, así que se arrastró hacia él, quedando a su lado. Estaba convulsionando, y ella tampoco es que estuviera en la flor de la vida, con picaduras por todos lados, la piel roja e hinchada... No obstante, sacó fuerzas de donde no las tenía para girar el cuerpo de Kovashi hacia un lateral, luego se colocó de forma que reposó su cabeza encima del regazo de la mujer, sobre sus muslos. — Te vas a ponerr bien, trranquilo... — Susurraba con un tono tranquilizador aunque agotado. Una vez leyó en un libro de primeros auxilios que en un caso así era importante tener la cabeza encima de algo y ponerse de lado, así que... rezó porque fuera real. Una vez hizo todo eso, el tren superior de su cuerpo cayó desplomado contra la madera de la cubierta. Tal era su cansancio que no pudo evitarlo, solo le quedaba desear que lo que había hecho sirviese de algo.



Info
  Responder
#14
La isla se iba haciendo poco a poco más grande, más visible, así que Enma empezó a ordenar sus cosas para saltar del barco en cuanto pudiese. Dentro del barril estaba todo lo que necesitaba: algunos kits de emergencia, algún que otro antídoto, tiritas, libros sobre medicina... Estos podían quedarse. Recogió principalmente el material médico y lo guardó en su mochila, junto con el Den Den Mushi, por lo que pudiese pasar. Aunque sus cuervos le parecían una herramienta de comunicación mucho más efectivo que 'estos caracoles', pero como el resto no podía crearlos... tenía que adaptarse. Alzó la vista al cielo y parecía que no iba a estar demasiado nublado, lo que era un punto bastante positivo para su futuro entrenamiento, ya que así Panda no se convertiría en una gran bestia y el hollín no tendría dificultad para expandirse en un entorno completamente seco. Puso su mochila sobre su hombro derecho y cerró el barril, dirigiéndose hacia uno de los extremos de la cubierta. Finalmente, habían llegado. El barco ancló sin ningún imprevisto, gracias a las maniobras de Nadja. Un buen reemplazo de Derya, para estos casos.
 
Kovashi y Nadja estaban en el mismo plan que Enma y Panda, aunque con un romanticismo que este último par no tenía. Estaban deseosos de llegar a la isla y explorarla... pero también de explorarse, si la ocasión se presentase. A Enma le dio un escalofrío sólo de pensarlo. Si las relaciones afectivas ya eran tormentosas... imaginaos el resto. Panda, por su lado, ya estaba completamente preparado y saltó del barco de primero, haciéndole algún que otro aspaviento al pelirrojo para que lo continuase. Pero este quiso primero despedirse de Caoba, de quien el resto de tripulantes parecían haberse olvidado. - Nos vamos a ir... Será mejor que descanses un rato en la habitación... y... luego volveremos... - Dijo entre susurros. - Sólo nos aseguraremos... de que no haya nada malo... - Y cerró la puerta que conectaba la cubierta con los camarotes. Volvió a agarrar firmemente la mochila y se colocó sobre el extremo de la cubierta dispuesto a saltar.
 
Pero algo lo detuvo. Panda ya se estaba escapando de su campo de visión pero un pequeño pero intenso sonido no dejaba de resonar en su cabeza. Este ruido era cada vez más intenso, cada segundo que pasaba se hacía más doloroso escucharlo. Enma se tapó ambos oídos con sus manos y echó un vistazo a sus alrededores, intentando descubrir qué es lo que estaba pasando. Casi de forma imperceptible, al fondo podían avistarse diminutos puntos pequeños de color negro y amarillo que, al acercarse, adquirían un mayor tamaño. Eran avispas; una oleada de ellas. Enma dio un paso atrás, tropezando y cayendo sobre la cubierta del barco. - El periódico... somos... ton... tos... - En el periódico hablaba sobre una plaga, pero ninguno de ellos parecía haberla recordado. O, al menos, no pensaban que fuese realmente grave. Eran muchas, demasiadas las avispas que se acercaban al barco y que parecían destrozar todo con su paso. - No puede ser... - Murmuraba mientras se incorporaba y retrocedía rápidamente sobre sus pasos en la cubierta del barco. - Primero un pez... - Glotz. - Y ahora avispas... Resulta difícil ser animalista... hoy en día... - Intentó acercarse hacia la puerta de los camarotes pero cuando se dio cuenta, los insectos habían invadido por completo el lugar. Comenzaron a atacarle desde diferentes ángulos. A pesar de sus intentos por convertirse en hollín, las avispas parecían tener el poder de tocar lo intangible e incluso dañarlo, provocándole grandes dolores en las zonas afectadas. Movió su mochila hacia todos los lados, creó cuervos que rápidamente se deshicieron... todo era inútil. Pero tan pronto quedaron satisfechas... volvieron a irse. Enma se encontraba en el suelo, junto a todas sus pertenencias, esparcidas por la cubierta del barco. Se levantó como pudo, aguantando el dolor, con la intención de agarrar los kits y los antídotos, pero algo extraño pasaba. Había perdido por completo el control de su poder, incluso la materialización de su propio cuerpo, por lo que cada vez que intentaba agarrar un objeto este caía de sus manos. Sus extremidades expulsaban y se deshacían en hollín y le resultaba extremadamente difícil ponerse en pie. - Ser médico... no sirve... para nada... - Se apoyó en la cubierta del barco, esperando que alguno de sus compañeros pudiera acudir en su auxilio. - ¿Kovashi... Nadja...? - Intentó llamar a sus compañeros, quienes seguramente hubiesen sufrido el mismo destino. Sobre todo el primero, quien recordaba que tenía cierta fobia hacia estos insectos. Enma... estaba preocupado por él.
 
Resumen
Stats
  Responder
#15
Atributos Personaje


Durante el trayecto, según Don Bambú atravesaba la maleza selvática sin dudar por un momento que Enma le estuviera siguiendo, había ido recibiendo más y más picaduras de aquellos malos bichos. Al principio ni las notaba. Es decir, eran grandes, pero él lo era más y más fuerte. Aún podía recordar cuando alguna avispa picaba a su padre. Las muy desgraciadas morían solas al hacerlo debido a que aquella mala bestia emitía pulsos eléctricos casi de forma inconsciente. Aquel nivel de electro era sencillamente superior. Sin embargo en aquella isla, en aquel momento, a Don Bambú le estaban empezando a molestar las picaduras. Podría decirse que incluso le dolían. Un calambre recorrió su nalga derecha. —¡Hostia! —Se dio una palmada de forma instintiva y notó cómo pulverizaba a uno de aquellos bichos. Después empezó a apartarlas a hostias con las manos, pero eran sencillamente demasiadas. Se sintió raro al rato, como si el veneno que las avispas le habían inoculado estuviera mermando sus capacidades. Cuando se giró para enfrentarse a Enma en aquel claro del bosque, el chaval ni siquiera estaba. —¡Pero bueno! —Al principio se enfadó, pero al cabo de un rato, según notaba cómo las picaduras en su cuerpo empezaban a escocer más y más, decidió que Enma había tomado la decisión correcta y Don Bambú había sido un idiota al menospreciar el potencial de las avispas del Grand Line. En aquellos mares todo era peor. Esperaba no llegar nunca a un frutal, porque igual las naranjas le comían a él. Las vacas debían de ser del tamaño de edificios y las iguanas dragones escupefuego. Notó cómo su cabeza se calentaba más y más con aquellas ideas tan raras. Se tocó la frente y la encontró ardiendo. ¿Le habían dado fiebre las putas avispas? Era el momento de volver al barco. Tendrían que pasarse semanas y semanas allí encerrados. A ver qué comían.

Lento pero seguro, el panda empezó a caminar de vuelta hacia el barco. Por suerte su sentido de la orientación seguía intacto y sabía exactamente por dónde había ido. Se preguntó cómo estarían Kovashi y Nadja. Nadja era una tía dura, pero en cuanto Kovashi veía una avispa se volvía loco. Se lo había confesado una noche de borrachera, que no soportaba aquellos bichos de mala muerte. Al panda no le importaban, pero el dolor que estaba sintiendo le haría cambiar de idea en las próximas semanas. —¡Ay! —Otra avispa muerta, pero a qué precio. Tal vez sería buena idea meterse bajo tierra, pensó el panda.

Resumen
  Responder
#16
Caoba asintió lentamente ante las palabras de Enma y se encaminó hacia su habitación. Era increíble la buena relación que ambos estaban cosechando. Ante la ausencia de Khruner, el pelirrojo era ahora su médico de confianza. Todos entablaron una relación con Caoba (salvo Nadja que ya la tenía) para Kovashi era un poco molesta, demasiado feliz para ser real, después de encontrarse con la muerte de un ser tan querido. No le era muy de fiar, por eso no trataba mucho con elle. Además, tratarla en neutro le resultaba una chorrada que no terminaba de entender.

Con la llegada de las avispas, el infierno visitó a Kovashi de nuevo. Se le pusieron los ojos en blanco, entrando en un pánico que no conocía hasta ahora. - Es el peor día de mi vida - Era lo único que podía repetirse sin fin. Su cuerpo convulsionaba, despertando espasmos que le recorrían del pecho hasta los pies. Realmente estaba muy cerca de perder la consciencia, hasta que una imagen le vino a la mente. Es como si se abriera paso a través de unas nubes tormentosas. — Cielo ... — Y abrió los ojos.

Estaba tirado en el suelo, lo primero que hizo fue limpiarse las babas que tenía por toda la boca. Miró a Nadja atendiéndole, ella también estaba repleta de picaduras. Solo de recordarlo le entró un miedo innato que no se marcharía en mucho tiempo. ¿Como explicar una fobia? Kovashi podría ser el típico personaje que se ríe de las fobias de los demás, lo fue, hasta encontrar la suya propia. Eso ocurrió cuando cumplió ocho años. Uno de los peores días que recuerda.

Cómo explicar a un padre como el del Shimatsu, que algo tan pequeño e inofensivo, le impedía incluso salir de casa en ocasiones. Como no podía dormir bien después de encontrarse con una por el día. De las burlas. De las inseguridades que aquello le creaba. Todo se le volcó encima. Le entraron hasta ganas de llorar. — ¿Estás bien? — Se puso de pie y preguntó a Nadja. No lloró, claro. Golpeó sus ropajes, sacudiéndolos con ganas, estaban repletos de agujeros. Por si fuera poco las avispas del Grand Line eran muy grandes en comparación. Aunque Kovashi temía más a las normales, por curioso que pudiera parecer. Caminó, recogió y se colocó las katanas en sus lugares. — T-Tenemos ... Que hacer algo ... — No supo como enfocar la orden. No quería hacer nada, irse de aquella isla, no volver nunca.


info
  Responder
#17
Estuvieron tirados en el suelo un rato, Nadja estaba agotada, el esfuerzo físico no le gustaba en absoluto y además aquellas avispas la habían debilitado con sus simples pero enormes picaduras. "Menos mal que no quisimos enterrrarr aquí a Morris..." pensó para sus adentros, su camarada no merecía descansar en un lugar tan terrible como aquella selva. Por suerte, poco a poco fue encontrándose mejor, el dolor de su cuerpo se iba calmando... aunque empezaba a picarle un poco. Que sensación más horrorosa, y más asquerosa.

Kovashi despertó, parecía que su intento por ayudarle había servido de algo, y menos mal que fue rápido, porque de haber sido más grave... a saber qué hubiera podido ocurrirle. Aunque lo más seguro es que aquella reacción no fuera solamente física, sino también algo psicológico, la propia mente saboteándose a sí misma. Esto se debía seguramente a su fobia, aquella que les confesó a todos en una noche de fiesta, a veces la cabeza podía jugarte malas pasadas casi a propósito. Menos mal que estaba mejor. La mujer suspiró, aliviada al ver cómo se levantaba y se ponía en pie. Ella le imitó, aunque le costó un poco más, su cuerpo no era tan resistente como el del Shimatsu. — Crreo que sí... — Le respondió, un poco aturdida todavía por la situación tan intensa que acababan de vivir. Su ropa estaba hecha unos jirones, igual que la de su capitán, menudo desperdicio... a su pobre top le quedaba ya poco de vida, por suerte su sujetador era mega resistente y del mismo color, así que no se notaba mucho el destrozo, al menos no a simple vista.

Intentó observar a su alrededor, a ver si conseguía encontrar a Enma o a Don Bambú. Se asomó por el lateral del barco que daba hacia la isla, en la lejanía pudo ver al panda volviendo de vuelta abordo, saliendo de la jungla para volver a la playa donde se encontraban. También parecía que le habían picado. Menuda suerte... Entonces escuchó la voz de Enma, todavía seguía con ellos, a unos cuantos metros alejado de ambos. — ¿Tú estás bien Enma? — Le preguntó con cierto tono de preocupación en su voz. Enma era un usuario de akuma, una que podía deshacerse y rehacerse de nuevo... ¿y aún así las avispas también le habían afectado? Eran más jodidas de lo que parecía. — Sí, deberríamos irrnos pitando leches de este sitio de mierrda. — Miró su muñeca derecha, llevaba el log pose. — Perro esta cosa no nos va a dirrigirr hacia la siguiente isla aún... Tarrda un tiempo antes de carrgarrse. — Sino, ya habría sido la primera en adueñarse del timón para salir de allí pitando. Tendrían que pensar en otra cosa.



Info
  Responder
#18
Enma, completamente derrotado en el suelo de la cubierta, alzó la mirada para observar su alrededor pero era incapaz de ver a nadie. Poco después de las picaduras, notó una sensación extraña por todo su cuerpo, como si aquellos insectos hubiesen inyectado algo en su cuerpo, provocando que la propia tangibilidad de su cuerpo fuese inconsistente, incontrolable. ¿Qué había sucedido? - No... lo entiendo... - Murmuraba para sí mismo, intentando alcanzar sus pertenencias. En ese momento, escuchó una serie de voces que, incluso en medio de aquella locura, logró distinguir. Eran Kovashi y Nadja. Aparentemente, ella estaba mejor de lo que podría imaginarse el pelirrojo, pero Kovashi... ese era otro tema. Las avispas parecían haber hecho enormes estragos en él, lo que, sumado a su fobia, nos dejaba una persona completamente... delicada, vamos a decir. Sus palabras así lo demostraban. Siendo él una persona contundente en su manera de hablar, ahora titubeaba. Quizá por la fobia, quizá por el dolor o quizá por lo que nos habían inyectado. Enma se incorporó, como pudo, y dirigió su mirada hacia Nadja y Kovashi, ahora ya en su campo de visión. - Sí... - Respondía a Nadja. - Pero creo... que nos... han inyectado algo... - Continuó. Suspiró un par de veces, apretó los dientes del dolor que sentía y, pocos segundos después todo parecía haberse calmado. No sólo la situación exterior, ya que las avispas se habían alejado lo suficiente como para no volver a atacar, sino también en su interior, sintiendo mucho más calma aunque todavía una sensación extraña. 
 
De fondo, Nadja y Kovashi hablaban sobre abandonar la isla. Pero todavía era muy pronto, decía la navegante, así que tendrían que buscar una solución a lo que les estaba sucediendo. Ya más calmado, Enma probó en sí mismo algunos de los antídotos que tenía en la mochila, se puso alguna que otra tirita en las picaduras, bebió una pócima de hierbas que había creado un día aburrido... Pero nada estaba funcionando. Las picaduras permanecían en su cuerpo pero el dolor físico parecía haberse disipado. Toco alguna de las zonas afectadas y no sentía dolor, sólo molestias e incomodidad. Algo de picor, quizá, pero nada grave o fuera de lo normal. Pero los restos de un sustancia de color oscuro en algunas zonas era algo que le perturbaba y le hacía pensar que algo no estaba del todo bien. - No puedo casi... moverme... ni controlar... mi cuerpo... Algo pasa... - Pensó para sí mismo, volviendo a dejar todos los utensilios médicos en su mochila y apartándola hacia su lado izquierdo. 
 
Tras varios esfuerzos e intentos, consiguió ponerse en pie y se aproximó a Nadja y Kovashi. - ¿Qué tal... estáis...? - Caminaba más despacio de lo normal. - Lamento deciros... que no es algo que la medicina... pueda curar... - Hablaba más lento que habitualmente. - He probado cosas pero... esos bichos... parece que nos han inyectado algo... que sólo el tiempo... logrará disipar... - Sacó de su bolsillo la figura del cuervo que Derya le había hecho y que tenía ahí desde su despedida. Levantó el brazo frente a sus compañeros y, en cuestión de segundos, la figura traspasó su mano y cayó al suelo. - Esta sustancia... me impide controlar mis poderes... Así que creo... Que a algunos nos ha... afectado más que a otros... - Tosió. - Influye en... nuestra fuerza... así que... es mejor estar juntos... - Si sufrían otra emboscada como en la anterior isla... la situación no iba a pintar nada bien para el grupo. Tenían que estar unidos, ahora más que nunca.
 
Resumen
  Responder
#19
Atributos Personaje


El regreso a través de las profundidades selváticas de aquella isla fue mucho más desagradable que la marcha inicial. Las avispas se habían encabronado con el panda y no le dejaban en paz, pero por cada soldado que le atacaba, Don Bambú golpeaba varias de un manotazo. El veneno le había afectado, lo notaba, pero seguía siendo fuerte. Tardó casi el doble en hacer el recorrido de vuelta, probablemente porque a su paso había creado un camino a través de la naturaleza. Cuando llegó al barco se encontró con que las avispas lo estaban invadiendo, pero lo tendrían muy complicado para acceder al interior, pues no había aberturas para ellas. A lo lejos, sobre el barco, podía ver a sus compañeros sobre la cubierta. Parecían haberse librado de un buen número de aquellos demonios voladores, pero ahora Don Bambú se encontraba en la compleja tesitura de tener que volver a la nave por su cuenta. Saludó a Nadja con su brazo, ya que fue la que se asomó a la cubierta, y como no quería gritar demasiado fuerte, sacó su den den mushi y contactó directamente con ella. —Me parece que hemos subestimado las avispas. ¿Estáis bien por ahí? —El panda apartó otra avispa. Verdaderamente eran una plaga. —No sé si puedo llegar de un salto, me han inoculado algo. Veneno, supongo, y me siento más débil. Pero tenemos que cargar el chisme ese, ¿no? ¿Bastará si nos montamos una guarida aquí o podremos hacerlo desde el barco? —Y entonces esperó la respuesta de su compañera. No había mucho más que pudiese hacer más que sentarse en la playa y mirar a su alrededor expectante, por si algún peligro más se acercaba. Probablemente necesitaría un bote para volver al barco. Quizás Enma podría traérselo, ya que su intangibilidad debería protegerle de simples bichos, aunque...

El veneno era líquido, ¿no? Entendía que el agua fuese la mayor debilidad de los usuarios de fruta. Él mismo sabía que si se sumergía en el agua no tenía ninguna oportunidad de supervivencia, pero no había contemplado la posibilidad de que las sustancias que no son 100% agua pudieran ser efectivas de algún modo. Apagó el den den mushi y se levantó para caminar de un lado a otro de la playa, pensativo. —Quizás sea pura conjetura, claro... Ni siquiera sé cómo está Enma. —Pensó en preguntar, pero le daba un poco de corte mandar mensajes sin parar. Ya había dicho todo lo que necesitaba decir. Decidió abandonar aquella idea por el momento y esperar alguna clase de rescate por parte de sus compañeros.

Resumen
  Responder
#20
Kovashi se palpaba las manos, no podía evitar temblar, la sensación era horrenda a un nivel que rozaba sus viejos recuerdos. Cada vez que notaba algún tipo de tembleque, se agarraba una mano con la otra y la apretaba con fuerza hacia su propio cuerpo. Escuchó hablar a Enma, también le estaba afectando, incluso a su particular habilidad de logia. Era el momento perfecto para soltar un chiste, pero no llegó. Kovashi se alejó un poco del grupo hasta llegar a una bolsa depositada tras un barril. Abrió la misma y sacó una botella de ron a medio terminar. Le sacó el corcho con la boca. Y se lo bebió de un trago. Sintió como la garganta le quemaba hasta el punto de que a cualquiera no acostumbrado al fuerte licor, le hubiera dado arcadas. Pero por suerte al Shimatsu le gustaba esa sensación. Le calmaba.

— Si tenemos que estar aquí más tiempo, no podemos quedarnos en el barco. — Comentó, algo más suelto. — Puede que cerca de aquellos cráneos gigantes existan algún tipo de cuevas o yo qué coño sé. — Escupió sobre la cubierta. Tocó con un dedo la madera del barco, como siempre se formó un cubo de aquel material, pero era muchísimo más ligero, tardó más en formarse y titubeaba en el aire. Lo volvió a depositar en su lugar. — Mi habilidad también se ha visto afectada. — Nuevamente el tembleque. Otra vez que se agarró las manos.

No estaba bien, pero hacer ver su situación real no ayudaría a nadie. Comenzó a sentir como le caía sudor frío por el rostro. Se quitó la chaqueta, completamente agujereada. Después hizo lo mismo con la camisa, la cual se colocó en el cuello a modo de toalla. — Qué calor. — No hacía calor, pero la temperatura de su cuerpo subía a una velocidad digna de ser medida. ¿Los miedos se vencían así, no? En uno de sus solitarios viajes con khruner, el espadachín leyó un libro de Alfred Honchingikn, un autor ya fallecido que hablaba de la derrota de las debilidades. Kovashi pensó instintivamente en aquel libro, en su contenido. Fue lo que le movía a hablar. A decidir que lo mejor sería ir a la isla, donde estaban las avispas. Sí, la lectura se volvía bizarra conforme uno avanzaba, pero la clave de aquello era el enfrentamiento. Si uno decide ir hacia el problema, era posible que en un futuro, desapareciera.

El temor contra el coraje.


Off
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)