[Presente relativo] - Como barquito en el mar
#1
Año 11. Verano.
Día 19 - 12:27
Ohara - Bosque Costero

Lo que parecía una locura, iba a hacerse realidad.

El pelo arbusto y yo planeamos salir de Ohara de una vez por todas, e íbamos a cumplirlo. Salir al Grand Line era de momento algo difícil, así que, que mejor que ir por el propio West Blue visitando nuevos sitios y lugares. Quién sabe, a lo mejor podré sacar algo de valor para Shock, nueva munición o... ¡MÁS ARMAS! Se me hacía la boca agua solo de pensarlo. El plan era ir al reino de Toroa, ver un poco que encontrábamos, y desde ahí marchar al reino de Ballywood. No teníamos barco, no teníamos navegante, pero gracias a las rutas comerciales que había entre ellas y mi encanto para que nos dejasen subir al barco no suponía ningún problema. Hoy además, gracias a que pregunté a uno de los vendedores del mercado el otro día, me dijo que un barco vendría desde Toroa para traer vino de buena calidad a Ohara, por lo que luego tendría que volver para ya. Era la oportunidad perfecta, así que he quedado con el pipiolo en el bosque costero para subirnos juntos a ese barco.

Antes de salir de casa cogí todo lo necesario. A Shock, un poquito de munición, y el Den Den mushi que me regaló la pelirroja. Salí de allí pitando para quedar con Chocho, y durante el camino las gaviotas de las ratas del periódico estaban trayendo las noticias nuevas que sacudían al mundo. Uno de ellos caía encima de mí, el cual lo atrapé al vuelo, y con mi chicle en la boca, haciendo pompas, fui leyendo mientras me dirigía a la zona.

La primera noticia decía no sé qué de un proyecto de mi coño moreno, me daba igual, esto era más para el pelo arbusto. En la segunda página, cosas interesantes, el tal Kovashi otra vez de nuevo era noticia, parece ser que montó un jaleo de cojones en Whisky Peak, donde ya de por sí había problemas entre gremios de cazadores, era uno de los destinos donde tenía pensado ir una vez entrara al Grand Line. El Finn ese feo parece ser que escapó de su captura, la había liado parda, era un puto pirata, pero no sé por qué, me caía bien, le echaba cojones. Pasé la página, y para mi sorpresa, solo me llamó la atención una noticia. Ahí estaba Ikirami, se ganó un hueco en el periódico, y no pude evitar sonreír con cierto tono de tristeza al verlo -
Así que, cumpliste tu misión, pelirroja... - Dije para mí misma en bajito, mirando sin parar su foto por unos largos segundos. La echaba mucho de menos, y para colmo, parece ser que se iba a ir bastante lejos, nada más y nada menos que al Grand Line, a pesar de entenderlo, no pude evitar entristecerme. Arranqué la noticia del periódico con sumo cuidado de no romperla, la doblé y me la guardé en un bolsillo interior de mi abrigo, conservaría esto como un tesoro. Tras esto, unos cuantos carteles de "Se busca", caras conocidas y caras nuevas, tipos de cifras variadas, algunos más guapos, otros más feos... Pero joder, que bien me vendría cualquiera de estos, hasta la cifra más pequeña de todas me resolvería la puta vida. Esto de ser cazadora de recompensas sabía que era lo mío, pero también sabía que sería difícil. Pero bueno, ya tendré tiempo, ahora tengo que prepararme bien.

Estaba llegando ya a la zona de quedada con el pelo arbusto, la costa, delante de mí había un pequeño puerto viejo, el cual se usaba poco, puesto a que la mayoría de barcos iban al puerto del pueblo, pero a esta gente le molaba mucho venir aquí vete a saber por qué. Así que me quedé esperando apoyada en un viejo banco de madera abandonado al pelo arbusto. Más le vale que no me haga esperar mucho, o le pego un tiro en la polla.


Inventario
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#2
Año 11. Verano.
Día 19 - 12:30
Ohara - Bosque Costero

Aún no me creo que esté quedando para comenzar un sueño.

Miraba mi reloj con una lagrimita cayéndome por el rabillo del ojo, dejar atrás tantos recuerdos, mi infancia, mis amigos, los recuerdos de mi padre y los restos de su laboratorio, mi madre... Pensaba con añoranza cuando me contaba las historias sobre las islas del mundo y como se echó a la mar, como se conocieron ella y papá y como acabaron aquí, al menos se ha despedido de mí y me ha dado una pequeña cajita con un dial destello, me ha dicho que lo utilice bien, ya que los ojos pueden sufrir mucho - menos mal que me he traído mis gafas de laboratorio me van a venir bien y todo. Por otro lado, no me esperaba que Blake y los eruditos del árbol me preparan un paquete con aquellos libros que me podrían interesar más o ciertos manuales que aún no llegaba a comprender. - Chico, aún no tienes el conocimiento suficiente para comprender estas cosas, pero en tus viajes aprenderás a ver más allá de las hojas y lo entenderás. - Dijo Blake mientras me entregaba el paquete hoy por la mañana. Volviendo al presente no paro de recordar imágenes y sucesos, pero bueno, tengo un cometido que cumplir y de momento no tengo ni idea de por donde empezar, así que esto va por vosotros.

Tras seguir caminando un instante y ver que llegaba algo tarde, pero no mucho, allí estaba ella con su gran clase sentada en el banco, algo impaciente, seguro que está igual de nerviosa que yo. Me acerqué por detrás y la vi allí despreocupada con el periódico ubicado a su mano derecha, era el periódico que me dio Blake como "despedida".

- ¿Qué tal pipiola, llevas mucho esperándome? ¿No estarás ya cansada sin haber empezado? -Dije con mis brazos en jarra mientras acercaba mi cabeza por detrás de su hombro. - ¡Que tienes en mente, pero por favor sin disparar a nadie y sobre todo SIN ESCUPIR A NADIE!! - La dije mientras me movía hacia adelante para ponerme frente a ella

Apoyé el pie, recogí el periódico y lo desplegué - ¿Perdona no te importará un segundo? - En ese acto agarré la primera página donde venía la parte del proyecto pacifista. Señale con el dedo índice la cara del Dr. Omp y la dije. - ¡HAS LEÍDO LO DE ESTA ESCORIA DE PERSONA, PUTO ASCO EL Y LAS PERSONAS QUE HAN PERMITIDO ESTO!!!! -ESTO NO ES CIENCIA ES UNA CARNICERÍA!!!! - Estaba fuera de sitio y me estaba dando cuenta de ello, pensé que a lo mejor podía asustarse y huir en el último momento así que reaccione rápido. - Perdona Erika, me he dejado llevar por las emociones, espera que te devuelvo el periódico. - En ese instante la entregue el periódico, recolocando la hoja, pero me percate que a la contraportada le faltaba un cacho, pero no me dio tiempo a saber cuál era. Bueno, da igual ya hablaré con ella de alguna cosa del periódico mientras viajamos. - Por cierto, volviendo al tema, me has citado en el segundo puerto de Ohara tu idea es usar las rutas comerciales, ¿no? -Dije mientras pensaba apoyado en el banco. Creo que podremos usar mis relaciones sociales con los comerciantes locales y podremos viajar a Toroa. Ahora quiero ver de qué palo va Erika a ver si es tan convincente como aparenta...
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#3
Estaba absorta en mis pensamientos, sentada en el banco de madera, esperando al pelo arbusto, cuando de repente, me habló por la espalda, cerca de mi oído - ¡YYYIIAAAAAAAA! - grité del susto, sobresaltándome del banco y el corazón latiéndome a mil, haciendo que el periódico cayese al suelo, llevándome mi mano izquierda a mi pecho y con la derecha cogiendo a Shock y apuntando al imbécil, el cual estaba delante de mí - ¿¡SE PUEDE SABER QUÉ HACES, TONTO DE LOS COJONES!? ¡ME HAS DADO UN SUSTO DE MUERTE! - le grité mientras estaba a punto de apretar el gatillo. Pero el tío parece ser que se interesó más por el periódico, sobre todo la primera página, la portada, en la que hablaban de cosas de científicos y esas mierdas que no me interesan. Se alteró mucho, incluso podría decir que se cabreó de verdad, hasta me pidió perdón por su comportamiento. Fue algo raro, era la primera vez que le vi perder los estribos y se me hacía raro.

Le miré con cara de confusión, haciendo una mueca con mi lengua - Chs, tranquilo pipiolo, bájate dos tonos que no es para tanto - le dije mientras dejaba de apuntarle con Shock. Me devolvió el periódico, lo cogí, pero ya no me interesaba nada de él, lo que quería lo tenía guardado conmigo, así que lo tiré al banco de madera. Seguí mirando con cara de culo al pelo arbusto mientras cambió de carácter a uno más calmado, recordando lo de coger un barco de una ruta comercial. Al menos ya tenía los pies en la tierra y recordaba a lo que habíamos venido.

- ¡Bien, Chocho! Vamos a ponernos manos a la obra. Tú solo tienes que hacer dos cosas: callarte y seguirme el juego ¿Vale? ¡Vale, vamos! - Dije mientras andaba dirección el puerto de la costa con los brazos en mi cabeza. Había que ponerse manos a la obra. A la lejanía se avistaba el barco comercial, el que trasportaba el vino - Allí está nuestro barquito - Me giré y miré a Shoto con una sonrisa de oreja a oreja - Ya sabes, cálmate y cállate - Seguí avanzando hasta llegar al barco, en el que estaban varios trabajadores con cajas, cargando, descargando y todas esas movidas. Había un jovencito al lado de la pasarela donde se accedía al barco, llegaría a los 18 años como mucho, me acerqué a él y puse mi voz cuqui - ¡Holi! ¿Qué tal estás? ¿Mucho curro? - Dije en un tono amable y sonriéndole. El chico estaba algo nervioso, se me quedó mirando embobado totalmente - Ho... ho...hola. Bueno, sí... hay que cargar las cajas de vinos... - Me respondió - Oh, que bien, iahahaha - me reí por lo bajito. Acto seguido, me acerqué a él y le toqué el pecho con mi mano derecha - Verás, es que mi hermanito, que es ese de ahí atrás, y yo queremos ir a Toroa a visitar a nuestros padres que están allí, pero no tenemos como ir, jo - agaché la cabeza y puse morritos. Subí mi mano del pecho hacia su rostro y le acaricié la mejilla derecha suavemente - ¿Crees, que podríamos subir al barco? - me acerqué a su cara, a escasos 5 centímetros - Podrías preguntar a tu jefe a ver que dice... o bien simplemente dejarnos pasar como si nada. Nosotros no molestaremos. Puedo esperarte en algún almacén para cuando subas venirte conmigo - Le dije seguido de una bocanada de aire suave hacia su rostro - va..va..va..vale, podéis... subir, pero no arméis ruido por... por favor - Dijo completamente nervioso. Mi acto reflejo fue separarme de él rápidamente, pasar de él olímpicamente y mirar al pelo arbusto - ¡Gracias! ¡Vamos hermanito, sube! - le dije mientras me adelantaba por la pasarela y me llevaba un chicle de fresa a la boca. Facilito.

Al subir arriba del barco realmente había poco espacio, estaba todo lleno de cajas y mierdas. Me fui a la parte de atrás del barco sin prestar mucha atención a Shoto. Había sido fácil porque el chiquillo aquel tenía las hormonas totalmente desperdigadas, a saber donde le iba la sangre, pero no era estúpida, en cualquier momento si hacíamos algún jaleo o algo, podían echarnos fuera del barco. Así que lo mejor era sentarse y esperar a que esto zarpase y llegar cuanto antes. Llegué a la parte más atrás del barco, apoyándome en la barandilla, contemplando el inmenso y vasto mar, mientras la brisa me daba en el rostro y hacía que mi pelo y mis coletas se movieran suavemente. Hacía 3 años que no sentía esta sensación, y era algo que me gustaba.

En breves el barco zarparía rumbo Toroa, estaba deseando poder visitar otros sitios, dejar atrás Ohara que, aunque si es cierto que es una tierra que no es de mi agrado, tampoco se ha portado tan mal conmigo.

Aclaración de inventario
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#4
Pues pensando que esto iba a ser una operación de infiltración, al final ha sido una operación de atracción, tengo que decir que pasar desapercibido y callado en ciertas circunstancias es la mejor opción, ahora bien me sorprendió que Erika no pegara ni un grito ni un escupitajo ni nada por el estilo simplemente jugando con las hormonas del adolescente. Le contó una burda y básica mentira y se lo creyó. De todos modos tendré que seguir la historia del hermanito y nuestra familia en Toroa para moverme libremente por el barco. Al subir abordo noté a Erika algo distanciada y con cierto hermetismo. - En un rato nos vemos, no te escondas mucho... - La dije mientras iba dirección a la popa del barco con unos andares tranquilos, no sabría distinguir si estaba feliz o con cierta morriña por dejar la isla.

Por mi parte y mi necesidad de descubrir cosas, necesitaba saber donde se ubicaba la cafetería en este barco de tamaño mediano, no debería ser una tarea muy complicada. Mientras iba buscando a lo largo de los pasillos, iba reflexionando sobre que íbamos a hacer en un futuro próximo, no podemos estar toda la vida siendo polizones, que no sería nada raro, ya que la compañía que maneja las rutas comerciales en el West Blue está acostumbrada a estas situaciones. De hecho, a día de hoy es muy complicado moverse libremente por el West Blue, ya que a no ser tengas un buen navegante y algún tipo de barco que tenga flotabilidad es casi imposible si no es mediante lo que estamos haciendo nosotros. 

Una vez llegue a la cafetería vi el panorama, la verdad que allí había gente de todo tipo, marinos, otras razas que parecían de islas más allá de este mar e incluso podía percibir gente como nosotros. Me acerqué tranquilamente a la barra para pedir dos cafés solos, ya que bueno, en cierta manera quería hablar con Erika. ¡Buenas! ¿Qué tal? ¿Me podría poner un par de cafés para llevar, luego le acerco las tazas, no se preocupe? - Si hombre como no, ¿Qué hace un tipo tan raro como tú en un barco de este tipo? Es la primera vez que ve a alguien con unas alas tan pequeñas. - Me dijo mientras preparaba los cafés de una forma rudimentaria. - Pues mi hermana y yo vamos a Toroa, nunca hemos ido y no sabemos que nos podremos encontrar allí... - JAJAJA, Toroa esa isla te va a robar literalmente las ganas de vivir, está lloviendo todo el puto día, te vas as poner de barro hasta arriba. - Mierda, no he traído paraguas, bueno es igual, me despeinaré un poco - Le dije en una actitud jocosa. - JAJA, también tiene una ciudad y una especie de museo en la ciudad, la mayor parte de cosas que traemos desde allí es obras de arte, desde cuadros hasta esculturas hechas a mano por los artesanos locales. También tienen muy buen vino. - No se preocupe la verdad que el vino no me gusta mucho. - Bueno chaval, me has caído bien, aquí tienes los cafés, serían 10 Berries 5 por cada uno. - Tome y muchas gracias por la información.

Tras coger las tazas salí de la cafetería y me fui dirección a la parte de atrás del barco, esta vez fui pegado a la zona más externa del por los pasajes que daban al mar y efectivamente tras un rato caminando mientras esquivaba al resto de tripulantes y con mis manos llenas de café por el bamboleo del barco contra las olas allí la encontré. Apoyada con sus dos brazos en la barandilla, mirando a la nada, pensativa, esta vez no la iba a dar un susto que no quiero que el café acabe en el suelo o en el mar o me intente volar la cabeza como antes. Al llegar la saludé, la acerqué la taza y simplemente la dije - Toma, no digas nada y disfruta de este ratito de felicidad antes de que lleguemos al puerto de Toroa. -Mientras tomábamos el café, opte por copiarla la postura, ya que parecía cómoda y me quede mirando al horizonte mientras pensaba que íbamos a hacer allí.
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#5
TEMA CERRADO
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