[Entrenamiento, P.Relativo] Casi cuatro metros
#1
[Reino de Briss,
South Blue,
2 de verano, año 18]

Era un día soleado. Las calles de Briss estaban tan concurridas como de costumbre. Como también era costumbre, Magnus estaba más aburrido que una ostra. Se encontraba sentado sobre una roca en el puerto contemplando el amanecer. 
Aunque fuera así de temprano, llevaba horas despierto. A veces le costaba dormir debido al picor de la cicatriz que tenía en el pecho. Se la rascaba compulsivamente, a pesar de que sabía que eso solo lo empeoraba.
«Pues toca fumarse un cigarrito. Me lo he ganado», se consolaba. Tenía la creencia de que el picor de la cicatriz estaba relacionado con el mono del tabaco. Sacó su encendedor del bolsillo derecho de su abrigo y se encendió el enésimo cigarro del día. Le dio unas caladas mientras miraba al cielo, en plena calma. 
«Joder, qué aburrimiento». No podía más. Llevaba días y días deambulando por Briss sin nada mejor que hacer que patearle el pecho a un esclavista. 
«Tal vez estaría bien entrenar». No es que tuviese mucho interés, ni tampoco costumbre. Pero sabía que si perfeccionaba su técnica podría dar patadas de mejor calidad en el pecho del cabronazo que se pusiera en su camino.
Se dio una vuelta por la ciudad, buscando un rincón donde practicar sin que nadie le tocase las narices. Tras vagando sin rumbo, encontró un jardín bastante amplio, perteneciente a una casa que parecía abandonada desde hacía ya años.
«Pues aquí mismo», asintió Magnus para sí mismo.
Se puso en el centro e hizo unos estiramientos. Se ve que se pasó estirando, porque le dio un tirón en el isquio. Se sintió ridículo, pero continuó con la pantomima sin darle mucha importancia. Estaba haciendo lo que él creía que era el ritual habitual de alguien que tiene la costumbre de entrenar. Encontró un tronco pequeño y se tumbó encima, rodándoselo por la espalda. Le crujía cada vértebra, pero le daba cierto gusto. Estuvo media hora retozando sobre aquel tronco.
«Joder, que me desvío». Se puso en pie, colgó el tronco de la rama de un árbol que parecía estable con una cuerda que había encontrado por ahí tirada y empezó a golpearlo.
«Puñetazo. Puñetazo. Patada. Patada. Patada. Puñetazo.», pensaba Magnus mientras realizaba estas acciones. Claramente no era algo natural para él. "Entrenar es de capullos", solía pensar. Un tipo que mide más de cinco metros no había sentido nunca esta necesidad.
Tras aproximadamente treinta segundos de golpeo con una técnica lamentable, sintió que era suficiente. Descolgó el tronco, se sentó en él y se encendió un cigarro.
«Qué bien sienta el cigarro después de haber cumplido una dura jornada de entrenamiento»

Off
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#2
En aquel soleado lugar no habían demasiados lugares  donde la luz del sol no traspasara, pero, entre las ramas de uno de los árboles se generaba un pequeño espacio donde la luz prácticamente no llegaba, las hojas cubrían los rayos solares y la rama estaba con aquel tono de color bajo.

Aquel hombre de gran tamaño, Magnus
Estaba realizando un entrenamiento bastante básico, de hecho podría notarse que no estaba muy acostumbrado a entrenar por la falta de estrategia en lo que a ganancias se refiere. Durante prácticamente media hora, el tipo estuvo pasándose un tronco por la espalda como aquel que lo hace para evitar agujetas.


También golpeó repetidas veces un tronco que había en el lugar, utilizando una serie de golpes la cual, era probable que no tuvieran un orden como tal, si no, simple y llana intuición.

Aún así, pese a que no era un hombre tan fuerte como aquel Mariscal revolucionario con el que entrenó Kasui, el tipo parecía tener talento. Que tanto? Si su edad parecía ser avanzada. ¿A caso era alguien con experiencia de combate pero poco talento? O más bien al revés? Alguien con talento que nunca ha explotado realmente su potencial.

~~. . .

Una brisa empezó a circular por todo el lugar. El viento que la acompañaba movió las hojas de los árboles al igual que agitó levemente las ramas, aquello generó un sonido, un sonido muy suave, pero al haber más plantas por el lugar, hicieron una melodía propia de la naturaleza al unísono.

Probablemente Magnus no lo notó, pero en cuanto la brisa cesó, tendría a él joven Kasui delante el. Magnus estaba fumando su cigarro sentado en aquel tronco, Kasui estaba frente a él  a unísono metro y medio de distancia.

El infante estaba vestido con aquel ropaje negro el cual era cubierto por una capa marrón que cubría todo su cuerpo, teniendo aquella capucha puesta. El niño, arqueo su ceja derecha para después arquear la izquierda.

No le gustaba hablar con desconocidos, le era realmente incómodo, desearía pasar el momento en el que el tourette le hacía hablarle mal a cualquiera con quien interactuara la primera vez. Además, el hecho de tener que conocer a alguien ya le agobiaba.

Independientemente de eso, llevaba unos días observando a aquel tipo y realmente le pareció alguien curioso.

~~Oye grandullón. Ajá. Si sigues entrenando así no obtendrás resultados.

El niño movió un poco su nariz como lo podría hacer un conejo, aquello que dijo le recordó a un entrenador de gimnasio ofreciendo sus servicios en la puerta.

El infante albino retiró la capucha de su cabeza para dejar ver su rostro, no sin antes haberse asegurado de que estaban solos (lo hizo al llegar).
El niño metió la mano izquierda en uno de sus bolsillos, quizás, a primera impresión podría mal interpretarse esta acción y parecer que iba a sacar algún cuchillo o algo así, pero en absoluto, solo sacó una bolsa de golosinas y empezó a comérselas.

~~Ajá. Por cómo te hash eshtado comportando eshtosh diash

Dijo el niño mientras masticaba para así tragar las golosinas y seguir su diálogo no sin antes saborearse un poco la boca.

~~Entiendo que eres un revolucionario. Ajá

El niño siguió comiendo, era muy paciente y a pesar de tener un rostro extrañamente innexpresivo y vacío para ser un niño, su forma de hablar y expresión corporal podría notarse un tono de voz relajado (pues no tenía intenciones hostiles por ahora) y una posición corporal un tanto más tensa (generada por la incomodidad del momento social)

~~Pero tú eres nuevo. No te vi en la reuniones de la otra vez. Tampoco me suena haber visto tu recompensa o haber oído hablar de ti…o de tu división…eso quiere decir… Que estás empezando. Ajá.

El joven asintió y pasó así a mirar a aquel hombre a los ojos.

~~Cuál es tu nombre? Hombre que fuma.

Resumen


Situacion


Karmas
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#3
Cuando Magnus levantó la mirada tras una de sus caladas profundas, Kasui estaba delante de él. Magnus se quedó bastante impresionado por la velocidad y el sigilo del niño, pero no lo exteriorizó. 
Se quedó mirando al niño fíjamente, intentando averiguar sus intenciones con poco éxito. Mientras el niño hablaba, Magnus se apagó el cigarrillo en la cicatriz del pecho y, un instante después, se encendió el siguiente.

Magnus miró a las nubes como solía hacer mientras reflexionaba. Se puso a jugar con su encendedor, pasándoselo entre los dedos de su mano izquierda mientras le daba unas caladas a su cigarro. Había algo que no terminaba de cuadrarle, pero no sabía lo que era. Y no lo decía por el hecho de que un niño fuese increíblemente rápido.

«¿Cómo cojones sabe que soy un revolucionario? ¿Es posible que él también lo sea? No tiene pinta de ser marine al fin y al cabo. Voy a darle un pequeño voto de confianza.»

—¿Por qué debería decirle mi nombre a un niñato de mierda? Aún así te voy a dar el placer de conocerlo. Mi nombre es Magnus Brand, el hombre más fantástico que existe. Si te hace ilusión dime el tuyo, pero creo que no has venido aquí a hablar. Podemos dejar eso para después. —Dijo Magnus mientras se ponía en pie y se ponía en lo que él pensaba que era una postura de guardia convencional.

Magnus dio un paso explosivo hacia adelante, recortando distancia con Kasui, y rápidamente tensó toda la musculatura de su tren inferior, dándole una patada lateral con su pierna derecha, impactando en el torso de Kasui. Esto provocó un retroceso en el niño, que Magnus aprovechó para darle un par de caladas a su cigarro.

—Estos niños de mierda me van a matar de un disgusto —Dijo Magnus perezosamente. Sabía que entrenar le vendría bien, pero no era muy disciplinado que digamos.



Off
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#4
El joven revolucionario escuchó a su contrario, asintió tras oír su nombre más, en el momento en el que este mencionó algo sobre el suyo simplemente no contestó, no iba a decirle su nombre a un extraño, a pesar de que hubiera un cartel con su cara donde lo ponía.

El joven lo vio colocarse en una guardia que no era demasiado limpia, quizás para él era algo convencional pero des de los ojos de aquel asesino entrenado des de pequeño, habían muchos huecos en su postura, tanto en defensa como en  eficacia de ataque. No parecía usar un estilo marcial en concreto, si no más bien un estilo callejero que para que, pero estaba bastante perfeccionado. Además, junto a su gran tamaño y masa muscular, podía llegar a ser intimidante para cualquier noname.


El infante vio a su contrario abalanzarse a él con un golpe, una patada de aquella vigorosa pierna se aproximaba a su tren inferior, el joven desenfundó sus dos armas sacándolas de debajo de la túnica . El mangual con la mano derecha (la cual era la mano mala) y la cadena con la izquierda (la cual era la dominante) al unísono del desenfundé, el joven levantó su pierna izquierda flexionando la misma para así detener la misma. Está le haría algo de daño, pero no el suficiente como para sentir algo realmente. Y si no me equivoco, tampoco lo suficiente como para tener un retroceso.

El joven miró a Magnus a los ojos cuando detuvo la patada, mostrando aquel rostro sin expresión y aquella profunda y roja mirada que había en sus ojos. Aprovechó la posición desventajosa de Magnus para hacer un cierre en su gemelo utilizando su pie y dirigir su mangual a el tobillo de la pierna que lo mantenía en pie. La pierna derecha de Magnus no estaba agarrada como tal, pero sí tenía el tropiezo justo y necesario como para poder aprovechar el momento y generar un desequilibrio buscando lanzarlo al suelo.

Con su mano izquierda, mandaría un cadenazo hacia la zona inferior de ambos. Este no iba dirigido a una parte en concreto, si no que buscaba evitar que pudiera buscar apoyarse de sus manos o cualquier otra parte de su cuerpo en el suelo, esto con tal de evitar que pudiera mantener el equilibrio, prácticamente obligándolo a caer al suelo. Esto le costaría más a Magnus de evitar debido a que se centró mucho en fumar tras el golpe.

Si él decidía apoyarse en el suelo con algo, recibiría aquel golpe de la cadena, la cual se enrollaría generando así un tirón que si bien, la fuerza no enfocaría en dañarlo, si haría que inevitablemente pierda el equilibrio.

Tras esto, Magnus no podría verlo por el pantalón largo de Kasui, pero el leve rasguño que le hizo el bloqueo del ataque desapareció gracias a su regeneración como Zoan.

Resumen


Belico
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#5
Kasui bloqueó la patada con una facilidad insultante y, con un movimiento fluido de su mangual, barrió el tobillo del buccaneer.
Magnus, que ya tenía el cigarro en los labios para su calada triunfal, sintió cómo el mundo giraba. 
Cuando fue a apoyarse en el suelo con las manos para recuperar el equilibrio, su antebrazo fue enrollado por la cadena de Kasui, el cual, de un tirón, terminó de lanzar a Magnus contra el suelo. 
El cuerpo del viejo revolucionario golpeó la tierra con un ruido sordo.
Mientras caía, el pantalón del crío se había remangado lo justo. Magnus, que tenía buena vista, logró captar un detalle: el rasguño que había dejado su impacto en la pierna del niño desapareció en un instante, cerrándose como si nunca hubiera existido.
«¿Pero qué cojones?», pensó Magnus, abriendo mucho los ojos y escupiendo el cigarro aplastado por el impacto. «¿Este niñato se acaba de curar por la puta cara? Joder, lo que me faltaba».
Durante unos instantes se quedó en el suelo, reflexionando sobre la biología del niño mientras se rascaba la cicatriz del pecho.
«Gurororororo. Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto».
Con una agilidad que contrastaba absurdamente con sus cinco metros y su actitud perezosa, Magnus aprovechó el rebote de su propia espalda contra el suelo para impulsarse. Usando únicamente la tensión de su abdomen, se puso en pie de un salto explosivo.

Kasui seguía a corta distancia. Magnus flexionó ligeramente las rodillas, ancló sus botas en el terreno y rotó el torso. Sin perder un segundo en buscar una técnica pulida, lanzó un puñetazo directo y brutal con su mano derecha hacia el centro de la guardia del niño. El golpe cortó el viento con un silbido, carente de una técnica refinada, pero llevado a cabo por una fuerza física notoria.
—¡A ver si también te curas de esto, cabronazo! —rugió Magnus, con la adrenalina despertando por fin su interés en la pelea.

Off
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#6
El infante Kasui observó como habría logrado derribar al oponente, cosa que no aprovecho pues estaba todavía tanteando aquel talentoso hombre enorme. El joven asintió ante la frase del contrario pues le sorprendió que fuera capaz de ver que se había regenerado la herida, arqueando su ceja derecha seguida de la izquierda.

{Observador. Ajá.}

Pensó mientras lo veía acercarse buscando asestar nuevamente un golpe en su abdomen, tenía energía, tenía fuerza, tenía intensidad, solo le faltaba algo de técnica para su parecer.

Gracias a sus buenos reflejos el joven pudo observar como este golpe se acercaba hacia el, no necesitando demasiado esfuerzo para retroceder con su pie derecho colocando el mismo hacia la izquierda, este quedaría por detrás de él pie izquierdo, durante unos mili segundos estos estuvieron cruzados pero esto cambió en el momento en el que apoyó su cuerpo en los metatarsos de los pies para poder pivotar sobre sí mismo con un movimiento semi circular de cadera. De esta manera quedaría en posición lateral (pasando a tener su cuerpo apuntando hacia la derecha). El infante aprovechó esto para inclinar su torso hacia atrás y de esa manera evitar el golpe que buscaba romper su guardia.

A esto, Kasui aprovecharía que tenía la cadena enrollada en el brazo izquierdo del contrario y aprovechó la inercia del mismo para dar un leve tirón (leve para el) hacia la misma dirección donde se estaba moviendo Magnus (véase como la derecha de Kasui, el frente de Magnus). Esto lo haría con el fin de hacer que Magnus quedara más expuesto que lo que quedaba de por sí ante el golpe fallido.

Al fallar el golpe y recibir el tirón Magnus quedó algo inclinado hacia adelante, inclinación que usaría Kasui para propinarle un rodillazo en el pecho con todas sus fuerzas, aprovechando la cicatriz que tenía el hombre, cicatriz la cual observó rascarse varias veces y además, se veía por qué el tipo iba con el pecho descubierto.

Mientras golpeaba la zona tendría un breve flashback donde recordó al Mariscal panda decirle que debía aprovechar las zonas débiles de los contrincantes para golpear. Esto fue en nada, un instante, para cuando su atención volvió al momento el golpe sería efectuado pues las condiciones del momento ponían en desventaja al Bucaner.

~~¿Eres un humano normal? Eres muy grande. Ajá.

Tras aquello el niño se alejó levemente, la distancia que le permitía la cadena y agitó la misma un poquito dándole a entender a Magnus que eso en un caso real sería un gran problema para él.

El infante, aún que no lo demostrase, estaba sorprendido de que Magnus no pareciera tener efectos secundarios claros por sus golpes. Esto le hizo suponer que tenía algo que ver con su gran tamaño, por ello su pregunta.


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#7
El rodillazo de Kasui impactó de lleno en el pecho de Magnus, justo sobre la cicatriz que siempre le da picor y que no termina de curar del todo. El impacto resonó de forma sorda contra el pecho del buccaneer y le sacó el aire de los pulmones con un gruñido gutural. Sin embargo, en lugar de doblarse de dolor o caer de rodillas, el enorme cuerpo de Magnus absorbió el golpe.

De hecho, una sonrisa salvaje se dibujó en su rostro. Estaba empezando a emocionarse por la pelea.

—Gurororororo… —rio Magnus tras escupir saliva al suelo —Buen golpe, niñato. Casi me quitas el picor de la puta cicatriz.

Kasui se había alejado lo suficiente para tensar la cadena que aún apresaba el brazo izquierdo de Magnus. El niño agitó los eslabones con actitud de superioridad, creyendo tener el control del espacio y de la situación. Magnus lo miró desde sus cinco metros de altura, arqueando una ceja.

«¿Se cree que atarme a él es una ventaja? Qué capullo. Aunque parece que no podría desatarme ni queriendo.».

—¿Humano normal? —respondió Magnus a la pregunta del crío sin alterar su tono —Soy un buccaneer. La sangre más fuerte con la que te vas a cruzar en tu puta vida.

Sin previo aviso, el buccaneer cerró su mano libre sobre los eslabones de la cadena. Lejos de intentar soltarse, tomó una postura amplia para ganar estabilidad y usó toda su fuerza para dar un tirón seco hacia sí mismo.

Al estar Kasui sujetando el otro extremo y pesando una fracción de lo que pesa Magnus, el violento tirón buscaría arrancar al niño del suelo y arrastrarlo por el aire directamente hacia él.

Magnus recibió a Kasui con un potente cabezazo, chocando cabeza contra cabeza.

—¡A ver si también puedes regenerar esto! —rugió, lanzando la cabeza hacia delante.

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#8
El golpe de Kasui impactó justo y tal cual como él planeó, aún que lo que realmente le sorprendió al niño fue que no mostró ni un ápice de reacción al dolor. Era un hombre entrenado como él para no mostrar señales de dolor en caso de tenerlas? No…dudaba que fuera eso, seguro que tenía que ser por la misma razón por la que el infante de la Revolución se planteó si era un humano normal o alguna clase de experimento.

Fue sorprendente el hecho de que pudiera resistir con tanta facilidad un golpe con tanta fuerza de Kasui, a pesar de la notoria diferencia de capacidades que había entre ambos pues: Kasui era notoriamente más fuerte, más veloz e incluso podía ser que fuera más resistente, pero había algo que con todas esas diferencias Kasui no superaba, esto era la capacidad de recibir daños grandes incluso en su zona más débil y tan si quiera inmutarse.

El bucaner logró sorprender para bien a Kasui, quien había dado un rodillazo con todas sus fuerzas por la emoción del momento, Magnus lo recibió y reaccionó como si nada, simplemente escupió y siguió con cara de hombre rudo.

Aquello acabó de despertar la curiosidad del niño, quien odiaba socializar pero sabía reconocer la gente con talento. Además, en parte le recordaba a uno de sus referentes, Kisuke Kageyama, o Papá Noel (para Kasui, una ni tan larga historia).

Aún que quizás solo le recordaba a él por que se veía rudo y fumaba, aquello hizo que le cayera un poco mejor más fácil que lo que le caería un random, pues recordemos que Kasui es muy poco social.


El infante escucho las palabras y asintió con la cabeza, no hablo pues hablar con desconocidos no era lo suyo, además el niño era muy tajante pues solía hablar lo justo y necesario y a menos que ganara alguna información relevante, no solía cruzar palabras en situaciones así, pero en su manera de asentir se podría notar algo más de respeto que lo que había mostrado hasta ahora, demorándose en ese instante que la tanqueada de Magnus no pasó por alto.

El joven recibió una respuesta a su pregunta, pero la respuesta no fue demasiado informativa pues, si bien le dijo que era un Buccaner, Kasui desconocía la existencia de muchas razas de este mundo, por lo tanto le sonó como si dijera “Estoy fuerte por qué soy de Bilbao”.

~~Un buccaner…¿que es eso?  Ajá.

Por contexto entendió que buccaner no era un sitio, si no una raza distinta a la humana o un linaje de humanos distintos.

~~Es alguna clase de tribu? Ajá.

Mientras estaba analizando aquello, pues nunca lo había escuchado antes el joven Kasui recibió un tirón de la cadena  que le recordó con qué clase de persona estaba tratando.

Como lo pilló desprevenido, lo único que pudo hacer el niño fue esconder su mentón para recibir el cabezazo con la parte dura de su cabeza. Entre cerrando levemente un ojo pues no todos los días se daba cabezazos contra un hombre que rozaba el gigantismo.


Nuevamente mencionó algo sobre su regeneración, lo cual le sorprendió pues nadie se había fijado antes en que el niño recuperaba salud más rápido que el resto de mortales normales. 

Sus cabezas chocaron, cabeza contra cabeza, Kasui, ante el choque trató de llevar algo de fuerza también para que el choque no fuera simplemente recibir daño por su parte. Por eso mismo, aquello sería un choque de cabezazos, un choque de golpes entre ambos revolucionarios. Seguro, el primero de muchos y si la vida les dotaba del lujo de existir, seguro que algún día ese choque sería un choque mucho más poderoso, pues era innegable que ambos novatos de la revolución poseían un talento extraordinario. (Aún que este cabezazo hablaría mejor del Bucaner que del infante pues aún con la diferencia de nivel, quedaría en empate este choque)


El joven revolucionario mostró los dientes dejando escapar un leve rugido,  odiaba que le cogieran desprevenido pues eso solo podía ser su culpa por bajar la guardia, aquello le molestó un poco, no se molestó con magnus si no con el mismo, pero como estaban peleando…la pagaría con Magnus.


El infante colocó sus pies en el pecho de él Bucaner para tener un punto de apoyo, se impulsó des del cuerpo del mismo para dar una acrobática voltereta hacia atrás sin soltar la cadena. Esto sería su manera de acumular fuerza y buscar una posición comanda con la que tensar la cadena que agarraba el brazo izquierdo de Magnus.

Con el brazo izquierdo, Kasui daría un fuerte tirón, esto haría que la vuelta que estaba dando termine en un estirón de cadena para el Bucaner, estirón que buscaría levantarlo del suelo para estamparlo contra el mismo con fuerza.

Aquí! aqui!
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#9
Como Magnus tampoco sabía mucho sobre su propia raza, ignoró la pregunta del niño. Le resultaba insoportable y estaba cansado de oír su voz, pero al mismo tiempo respetaba su fuerza. El buccaneer no estaba en lo absoluto acostumbrado a toparse con gente más fuerte que él, menos aún si era un niño de unos doce años.

El choque de cabezas no dañó a ninguno de los dos, pero Magnus lo estaba disfrutando: le encantaba un buen choque físico frontal. Su disfrute no duró mucho antes de ver cómo el niño hacía una acrobacia en el aire valiéndose del pecho de Magnus como apoyo para saltar, tensando la cuerda y lanzando al buccaneer contra el suelo.

Magnus no se esperaba este movimiento. Sabía que el niño era fuerte, pero no esperaba que tanto.
Estaba mirando fíjamente a Kasui pero, antes de darse cuenta, tenía el suelo frente a sus narices, dando un golpe seco contra este. 

Este golpe había sido diferente. A Magnus estaban empezando a pasarle factura los golpes. 

Se puso en pie y, no sin antes coger el cigarrillo del suelo y llevárselo a la boca, tapó su fosa nasal izquierda con el pulgar de su mano del mismo lado y expulsó una buena cantidad de sangre por la otra fosa bruscamente de un soplido. 
Consumió lo que le quedaba del cigarro de una sola calada y se rascó la cicatriz del pecho brevemente. Era más costumbre que necesidad, pues el dolor le distraía un poco de aquel dichoso picor.

—Estos niños de mierda me van a matar de un disgusto —Dijo Magnus sin siquiera intentar disimular su malestar.

—A ver cómo gestionas esto, niño hijo de puta —Dijo Magnus  mirando desafiante a Kasui mientras se preparaba para lanzar una patada con todas sus fuerzas.

El buccaneer tensó la musculatura de su tren inferior, acumulando su fuerza en piernas y cadera para lanzarle una patada lateral con su pierna derecha, apuntando directamente a la cabeza de Kasui. La diferencia de altura hacía que le fuera cómodo apuntar a la cabeza del niño.

Off
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#10
El joven Kasui habría impactado perfectamente a Magnus, observando como este tiene aquella escena épica donde se levanta, escupe sangre y aparenta una fuerza bastante notoria al igual que su presencia. El tipo estaba realmente enorme, parecía que comía bien de proteína.

Además de aquello, el hombre volvería a mencionar sobre ver cómo gestionaba esto. El niño estaba pretendiendo jugar con el hombre, pero parecía haberse estado excediendo un poco, aún que el tipo estaba aguantando perfectamente aquello. Igual él lo veía como una molestia, o como un ataque gratuito. Más, Kasui, al verlo, suponía que quizás algún día tendrían que trabajar juntos como revolucionarios, por lo que necesitaba que aquel tipo fuese más fuerte.

Kasui soltó la cadena que envolvía el brazo de Magnus para que este pudiera atacarle más cómodamente, se lo había ganado después de todo estaba haciendo un combatazo contra alguien actualmente más experimentado. Kasui notó que había una notoria diferencia de capacidades entre uno y otro, aun así, Magnuz fue capaz de seguir el ridmo sin problema. Por ello le quiso dar el gusto de dejarse golpear, así aprovechando para Tantear la capacidad actual del tipo y de paso, haciendo referencia a los dos entrenamientos que hizo en baltigo con Panda y con Mizuki, dos revolucionarios a los cuales respetaba mucho.

Así mismo, Kasui recibió aquel golpe en la cara, cosa que le hizo que girase la misma por el golpe, aún que no sintió demasiado dolor ni fue suficiente como para hacerle retorcer o algo así. Aún que si le dejaría la marca del golpe pues, el niño todavía no estaba tan sólido como aquellos tipos con los que entrenó antaño, aún que la sensación fue parecida, pasa que él parecía tener más talento que el infante en aquel instante.

~~Ajá. Buen golpe.

Kasui, asintió y dio un pequeño salto. Tras este, pasó a guardar su cadena pudiendo así centrarse en el mangual perdiendo aquel debufff de escalado, ya había peleado suficiente con ambas armas por este momento, dejaría aquel entrenamiento de doble arma para el siguiente entrenamiento que tuviera pues,  llevar dos armas a la vez le era realmente complicado.

~~ajá. Prepárate, por qué si no sobrevives a esto, no tienes nada que hacer contra lo que hay ahí fuera.

El niño fue claro, aún que quizás para magnuz no tanto ya que no le dio ningún contexto para esta frase, pero era obvio que se refería a los peligros y a la gente peligrosa que había fuera del “pacífico” mar que era el South Blue. Donde personajes como este niño, eran de los que más reputación habían logrado acumular como delincuente siendo que este niño, realmente no era ni una popo comparado con todos los guerreros que habían cruzado el GL. O eso es lo que había podido comprobar el Infante Revolucionario.

De aquella forma demostró que su intención no era simplemente pelear, sino demostrarle a aquel novato que estaba metido en algo mucho más gordo que golpear randoms des del momento en el que se metió en la revolución ya que, de nuevo aclaro, el niño no era nada comparado con los peligros que se toparía en un tiempo.

Tras decir aquello, con su mangual en la mano, el niño sacó un trozo de papel y un bolígrafo mostrando mucha confianza en el momento en el que escribió una nota. No sabía si después de su siguiente golpe el hombre seguiría en pie, pero, por si acaso no lo hacía y sobrevivía, le iba a dejar una nota consigo.


Leeme
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