[Presente Absoluto] El Primero de Muchos [Aventura T1]
#1
Primavera del año 11, Día 7

   Kurowashi se despertó contento esa mañana. La noche anterior había refrescado, debido a la tormenta que asoló la isla, lo que le permitió descansar mejor de lo que lo había estado haciendo hasta entonces. Pero realmente la razón de su dicha era otra... Por fin, tras muchas jornadas de entrenamiento y duras tareas, disfrutaba de un día de permiso.

  Así pues, con buen ánimo, se incorporó de la cama y abrochó los pantalones, ató los cordones de sus botas y seguidamente se colocó su preciada gabardina azul. Por último, ajustó los guantes de cuero a sus fuertes manos. Ya estaba listo y aunque llevaba con orgullo el uniforme, soñaba con poder usar pronto la ropa con la que él se vestía a diario, esto era algo reservado para los altos mandos, pero anhelaba lucir la capa de oficial por encima de sus ropajes.

    Cuando ya se disponía a salir de la alcoba, de repente, notó que no llevaba encima lo más importante de todo, su katana Masamune, no se sentía seguro si no la portaba consigo, por lo que dio media vuelta y la retiró del soporte que estaba colocado justo sobre la cabecera de su cama.

    Ya en el exterior de la base alzó sus brazos y respiró el aroma del ambiente, pues le encantaba el olor a césped húmedo por la lluvia. Y tras tomar esa bocanada fresca de aire fresco, continuó su camino. 

    No sabía a dónde ir, "era demasiado pronto para visitar alguna taberna" pensó.
 Eso podría dar la equivocada impresión de que tenía un problema con el alcohol. Le gustaba disfrutar del calor y el sabor de un buen sake, deslizándose por su garganta, pero siempre que tuviese a alguien con quien alzar su copa.

   La calle principal estaba repleta de gente. Los puestos comenzaban a levantar el cierre, ofreciendo los mejores de sus productos y ofertas; intentando llamar la atención de todo aquel que pasara por delante de su comercio.

  A Kurowashi realmente le entusiasmaba su lugar de destino ya que la gente era o parecía ser feliz y llevar una vida tranquila, todo lo tranquila que se puede al contar con la seguridad que otorga una base de la Marina y la protección natural de la propia isla. 

    De repente, Sephiroth se detuvo y dejando caer su diestra mano cerrada sobre la palma de su siniestra, se preguntó "¿Por qué no se me ocurrió antes?" 
Tiempo atrás, mientras buscaba una localización donde realizar sus entrenamientos nocturnos, había encontrado un pequeño saliente situado al oeste de la isla, cercano al puerto, en donde se encontraba un pequeño árbol creciendo de la roca y el césped. Era un lugar perfecto para tumbarse y disfrutar tranquilamente de la brisa marina.
    
     Después de quince minutos andando y mientras pensaba en sus cosas, llegó al emplazamiento. Dejó con delicadeza su preciada katana sobre el suelo, a la sombra del frondoso árbol y colocando su mano en el césped, exclamó
    ¡Esto sí es paz! Sus ojos se iluminaron al contemplar el paisaje. Era la primera vez en mucho tiempo que podía disfrutar de unas vistas como esas, el ancho mar mezclándose en el horizonte con el azul del cielo, el aroma salitre, el sonido de las olas al romper contra las rocas del acantilado, la brizna moviendo la copa del árbol, las gaviotas graznando y revoloteando alrededor de los barcos pesqueros amarrados en los yunques del puerto... Todo era, sencillamente, perfecto. 
   
    Y entonces percibió un velero echando anclas. Como toda isla, dependía en gran parte del comercio, montones de barcos llegaban a la isla con regularidad, pero nunca uno de semejante tamaño. 
Por lo general, si eran de ese calibre, se trataban de barcos con banderas piratas y lo cierto es que no se veían con mucha frecuencia, ya que pocos eran los que se atrevían a seguir una ruta que estuviese a menos de cien millas la isla, o barcos de la Marina.
    "Qué extraño que no tenga bandera" musitó al tiempo que recordaba no estar de servicio. Pero más tarde preguntaría por él en el puerto. Probablemente, solo se tratase de uno de esos ricachones que hace una parada en su viaje en busca de provisiones y después continua su camino.

 Kurowashi había escogido precisamente ese lugar por la tranquilidad que otorgaba y no quería perturbarla y ponerse a sospechar de cada navío que rondara estas aguas. Había dejado atrás ese tiempo en el que a cada paso debía andar con cautela, observar y cuestionarse de todo. Ahora estaba en un lugar seguro, él mismo proporcionaba esa seguridad.

 Una vez pudo desviar su atención del navío, fue capaz de relajarse. El viento mecía su pelirrojo y largo cabello, los haces de luz invadían la sombra creada por el árbol. Alzó sus brazos para reposar la cabeza sobre sus manos y recostándose sobre el tronco, se fundió con ese pequeño paraíso y adormeció.


     -¡Ah! ¡Socorro! 
       
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#2
El grito de aquella voz infantil pidiendo auxilio le desveló, lo que le permitió escuchar como algo caía al mar. No tardo ni un segundo en relacionar ambos sonidos y como si de un acto reflejo se tratase, agarró la katana del suelo y se precipitó al vacío, intentando caer cerca de las ondas que aún marcaban el lugar del impacto del cuerpo con el agua.

    Las burbujas creadas por el romper de las olas en la roca no le dejaban ver con claridad bajo el agua. Se vio obligado a salir a la superficie para coger una bocanada de aire y continuar la búsqueda. Fue entonces cuando en el preciso instante en el que se disponía a sumergirse de nuevo, un pequeño niño de no más de once años asomó los brazos por la superficie, estaba intentando luchar con todas sus fuerzas contra la corriente que lo arrastraba al fondo marino.

    Sephiroth nadó todo lo rápido que pudo y cuando llegó a donde se encontraba el infante, le cogió del brazo y tirando de este con fuerza consiguió sacarle medio cuerpo a la superficie. El niño no podía parar de llorar, Kurowashi intentó calmarle y con el tono de voz más conciliador que pude le dijo.

    - Ya estás a salvo, ahora necesito que te agarres fuerte a mi katana y te recuestes sobre mi pecho. Y usando esta como si de un salvavidas se tratara, comenzó a remolcar el cuerpo del muchacho a nado.

     Tras haber conseguido alcanzar la mitad del recorrido, el chico por fin se calmó y Sephiroth aprovechó la ocasión para intentar que el muchacho le dijese su nombre y le contase como se había caído del acantilado.
 
     Este volvió a alterarse en cuanto le preguntó por la causa, tanto que casi se ahoga de la agitación, Jim, que así se llama el pequeño de diez años, le contó que no se había caído del acantilado.

     Se encontraba en su escondite secreto jugando como todos los días con su amigo Nemur cuando un hambre con barbas y muy grande se abalanzó sobre este. Jim intentó ponerse entre medias de ambos para proteger a su amigo, aunque sin mucho éxito, pues el hombre mucho más fuerte que le aparto con un aspaviento de su brazo y le advirtió que se fuese si quería vivir. 

     Jim fracasando de nuevo volvió a intentar interponerse entre aquel desconocido y su amigo, pero el hombre le cogió en volandas y le tiro al mar. 
     Una vez terminó de contarle lo sucedido le suplicó que ayudase a Nemur como le estaba ayudando a él, que no podía dejar a su amigo ante el peligro. Y mientras le sonreía le dijo con una voz firme y segura.

   - Te lo prometo.

     Ya en el muelle del puerto, Sephiroth le pidió a Jim que le indicara el camino para llegar a su escondite y que le pidiese a cualquier adulto que avisara al cuartel.
     El sendero no tenía perdida, necesitabas seguir un pequeño camino oculto entre los setos y tener cuidado de no resbalar al pisar las rocas húmedas. Un único pensamiento habitaba en su mente mientras recorría el sendero."Ójala no sea tarde." 
    
     Solamente salió de su ensimismamiento cuando divisó la gruta. Se agachó y con todo el sigilo que pudo se acercó a la entrada para comprobar cuál era la situación. 
Nemur, un gyojin no mucho mayor que Jim, no paraba de correr de un lado a otro evitando que el hombre pudiese amarrarle con la cuerda y aunque trataba de huir no tenía escapatoria, solo había una salida y si intentaba salir sería capturado. 
 
    - ¡Sepehehehe! Veo que el pequeñajo te lo ha puesto complicado ¿Me equivoco? Preguntó Sephiroth, desde la entrada de la gruta. 
      
     Sorprendiendo al hombre, que desvió su atención sobre el niño. Momento que este aprovechó para velozmente esquivar a su raptor y resguardarse tras espalda del recién llegado.

    - Has sido muy valiente, ahora quédate detrás de mi, Jim te está esperando así que no le hagamos esperar. Le dijo al joven.
    - Por tu culpa, el renacuajo ha conseguido esquivarme, pero una vez acabe contigo le atrapare ¡Prepárate para morir! Amenazó el pirata, a la vez que se precipitaba sobre Kurowashi con su sable en alto.
    - Ríndete, y no sufrirás ningún daño. Le aconsejó al pirata mientas bloqueaba el ataque con su katana envainada. 
    - Caerás ante mi sable y te arrepentirás en el infierno del día en el que te cruzaste en el camino den infame Capitán Rodolf Langostin. Gritó el pirata mientras, por segunda vez, arremetía con su sable al marine.
    - Tú lo has querido, no doy segundas oportunidades. Manifestó Kurowashi mientras esquivaba el envite de su oponente y se preparaba para pasar a la ofensiva.

 
Rodolf Langostin
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#3
Eludió la estocada de Rodolf dando un pequeño paso a la derecha. Tras esquivar el ataque, Sephiroth, rápidamente movió su cuerpo con tal rapidez que consiguió impactar en la pierna del pirata con un estacazo de su katana.
      
       El pirata soltó un bramido, e intento contraatacar, pero era inútil, el ataque del marine le había provocado que su pierna se paralizase durante un instante a causa del dolor. Situación que aprovechó Sephiroth para con gran maestría y dominio de la espada realizar tres ataques que impactaron en la rodilla derecha de su rival, la costilla izquierda y el estómago de su rival. Consiguiendo que Rodolf se tambalease, situación que Kurowashi no desperdició y dando un paso atrás, cogió impulso y realizó una segunda estocada, que esta vez impactó en el pectoral del pirata.
      
Resumen de Daño


        Sephiroth notó que la cuerda que estaba intentando usar el pirata para atrapar al pequeño gyojin, se encontraba a unos pocos pasos de su posición, era su oportunidad debía amarrar a Rodolf cuanto antes para incapacitarlo del todo y poder entregarlo en la base.
        Pero entonces Nemur exaltado ante la aparente victoria de su rescatador, se adentró en la gruta. Rodolf que seguía consciente, con dificultad y casi reptando, se abalanzó sobre el muchacho agarrándole con fuerza de una sus piernas.

       Kurowashi con premura golpeó con su katana la muñeca del malhechor, obligándole a soltar a Nemur. Se interpuso entre el pirata y su protegido. Acto seguido levantó con su brazo derecho a su espada Masamune por encima de su cabeza y como si de una porra se tratase, golpeo la cabeza de Rodolf dejándole inconsciente. 
       Con su enemigo tendido en el suelo, comprobó dándole unos toques con la punta de la vaina que este estaba incapacitado y no podría intentar atacar a Nemur de nuevo. Buscó la cuerda y procedió a atarle para que no pudiese moverse de nuevo.

           
     
Resumen de Daño


       Tras recorrer todo el sendero de vuelta al puerto arrastrando a Rodolf; el cual recobró el sentido a falta de 10 metros para abandonar el camino. Cuando por fin llegaron al muelle, Sephiroth entregó al pirata a sus compañeros marines para que le esposaran. Estos habían llegado al lugar gracias al aviso de Jim, el cual se abalanzó sobre su amigo y abrazándole con lágrimas en los ojos, dirigió su mirada a Sephiroth y le dio las gracias.

      - No me deis las gracias, fuisteis muy valientes y gracias a vosotros pude llegar a tiempo y ayudaros. Les respondió Sephiroth con una sonrisa dibujada en su cara mientras acariciaba las cabezas de los muchachos, haciendo que estos se despeinaran. 
      
        Mientras se dirigían a la base, interrogó al pirata y una vez en esta lo metió en los calabozos. Después fue a ver al Capitán, el cual quería un informe de lo ocurrido.
        - El pirata estaba de polizonte, haciéndose pasar por grumete en el velero que atracó esta mañana en el puerto.
Al desembarcar vio a los niños jugando, yéndose por un sendero que les alejaba de la ciudad. Y los siguió con la intención de obtener dinero por el pequeño para así comprarse un barco y Zarpar hacia la Grand Line.
        - Eso es todo lo que he podido sonsacarle, señor
        - ¿Crees todo lo que te ha contado Kurowashi? Le preguntó el capitán. 
        - Sospecho que no ha sido del todo sincero, en ese velero por lo que he escuchado viajaban muchos ricachones, no puedo obtener pruebas de que fueran estos los que pagaban a Rodolf con tal de obtener mano de obra barata… Y es algo que no podemos demostrar sin la confesión de este, así que es una sospecha que se quedará entre estas paredes, señor.
        - Bien, Yo también tengo ciertas sospechas, pero tienes razón, tendremos que conformarnos con el pirata. Muchas gracias por tu rápida actuación y valentía Kurowashi. Mañana podrás disfrutar de otro día de permiso, en recompensa por sus actos de hoy. Puedes retirarte, le dijo.
        - ¡Si señor! Respondió Sephiroth mientras se cuadraba y abandonaba la oficina de su superior. 

     Una vez en su alcoba sacó la botella de Sake que tenía en su armario y brindó por la captura del  pirata. Y se juró que solo sería la primera de muchas.
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#4
Aventura Tier 1 Completada

Cita:Kurowashi Obtiene: 
  • 3 Mugiwaras
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  • 20 Reputación (Simpatía Natural y Fama)
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