Minato Hanagawa
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Reflejos
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Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Primavera. Dia 1.
Minato se levantó como cualquier día en su vida de marine. Daba un salto de la cama unos minutos antes de que saliera el sol por el horizonte y hacía unas pocas flexiones para activar su maquinaria. Luego se duchaba y vestía con su preciado uniforme para comenzar a hacer las tareas que le mandaran. En aquella ocasión, le tocaba fregar los pasillos de las plantas superiores, limpiar las armas de fuego de la armería y como colofón, cortar el césped del campo de entrenamiento, cosa que bajo su punto de vista, no tenía nada de sentido, ya que se desgastaba por los continuos pisoteos de los soldados entrenando. Aquellas tareas le tenían por el camino de la amargura, pero sabía transformar lo que no le gustaba en algo que por lo menos le sirviera para algo.
Por ello, mientras fregaba, se ponía lastres en las muñecas y en los tobillos; mientras limpiaba las armas, trataba de hacerlo tan rápido como le fuera posible sin que se le encasquillara ninguna parte; y cortaba el cesped con una hoz para fortalecerse y hacer ejercicio físico. Cualquier cosa, si se le daba una vuelta, era una manera de ejercitarse y ser un poco mejor. Minato llevaba ya casi cuatro meses haciendo así, y lo cierto era que los beneficios eran sorprendentes. Ahora aguantaba mucho más tiempo corriendo, podía coger más peso e incluso era un poco más hábil con las armas; y todo ello gracias a esos entrenamientos que se autoimponía.
De cualquier manera, después de todo eso, también hacía el entrenamiento grupal que tenían en la tarde, e incluso cuando acababan, el se quedaba un rato más entrenando para hacerse más y más fuerte. Tenía claro que no iba a rendirse nunca. Sus objetivos eran claros. Primero sería el marine más fuerte de los novatos. Luego el más fuerte de la base, luego del East Blue, y luego... Luego ya se vería.
Después de aquel entrenamiento, y cuando la noche cubrió el cielo, ya no era tiempo para entrenar, sino para descansar y relajarse. Cogió un bol enorme lleno de arroz de la cocina y de su taquilla, una botella de sake que compró un par de días atrás; para luego subir a la azotea y relajarse al aire libre. Era la primera vez que iba a probar aquel licor, y todo porque había escuchado no hace mucho que el sake hacía a los hombres, y bueno, el era un hombre, por lo que... ¿Porqué no? Destapó la botella y olió el licor. El olor hizo que frunciera el ceño, pero sin dudarlo, le dio un trago a la botella, y a pesar de que no le gustó y que puso una cara bastante rara, lo tragó. -¡Puaj! ¡Menuda mierda! ¿Y esto es lo que beben los hombres?-
Joe
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Joe estaba tranquilamente en su habitación, con una pequeña lámpara iluminando y la ventana abierta.
En una camiseta de tirantes, pero con sus vaqueros y zapatos puestos. Sentado en una silla de madera inclinada hacia atrás y con las piernas estiradas apoyando los pies en el escritorio.
En sus manos un pequeño libro, no tenía título alguno. Pero se puede intuir que era como una guía de los pájaros que habitaban el Grand Line. A su lado derecho, en el suelo, una botella de agua mineral.
De repente, sin previo aviso, un fuerte olor le vino directamente. Lo que hizo que cerrase su libro, pero sin mover un solo músculo, estando en la misma posición en la silla. Lo único que hizo fue girar su cabeza hacia la ventana, mientras olfateaba levemente.
- Sake… - murmuró, hablándose a sí mismo.
Colocó la silla en posición recta con el suelo, se levantó de ella y se dirigió hacia la ventana. Apoyando las manos en la cornisa, sacó la cabeza y miró directamente hacia arriba.
- Parece ser que tenemos algún ratón nocturno en el cuartel - volvió a murmurar.
Joe se fue directo a su armario, se quitó la de tirantes y se puso su camisa. Se abrochó los botones, y directamente salió por la puerta de su habitación. Ni siquiera se molestó en intentar hacer el menor ruido posible.
Fue directo a las escaleras y subió hasta la azotea. Vio la puerta entreabierta un poco. Sin pensárselo, abrió la puerta.
Encontró a un muchacho joven. Rápidamente, se percató de lo que estaba a su alrededor.
Un bol vacío al lado suyo pero con algunos granos de arroz, el chico con mala cara, la botella de Sake y su olor.
Se dirigió hacia el muchacho, y le quitó la botella de Sake de las manos sin previo aviso. La miró de cerca y acto seguido le miró a los ojos.
- Joven, este Sake no es agradable de beber, ni siquiera para cocinar... - Le dijo mientras le miraba.
Acto seguido, miró el bol vació de arroz y le preguntó - ¿Te has quedado con hambre?... -
Minato Hanagawa
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El joven Minato se sorprendió cuando sintió a alguien tras de él. Un señor barbudo se apresuraba hacia donde estaba, con bastante determinación. Era fuerte, se podía ver que a lo mejor de un puñetazo lo mandaba a volar, y por su edad... El de cabellos violetas podía hasta ser un cargo elevado de la marina. Por ello, su reacción fue intentar esconder la botella de sake, pero el señor mayor se la arrebató de las manos. Parecía que estaba metido en problemas, aunque no por ello iba a esconderse. Esperó a que le hablara, dispuesto a escuchar algún que otro grito, pero se sorprendió cuando escuchó lo que decía. -Para nada. Es un verdadera basura. ¿Así sabe el sake?- Preguntó.
Cuando escuchó la segunda pregunta, miró a su bol de arroz. -¡Oh no! De hecho he comido de más. ¡Shajajajajajajajajajaja!- Dijo tocandose la panza con sus dos manos mientras reía de buena gana. Sin embargo, luego lo miró y ladeó la cabeza. Sin medias tintas, decidió preguntar. -¿Quien eres? ¿Eres un alto cargo? ¿Eres cocinero?- Se puso los brazos en jarra mientras ladeaba la cabeza, mirandole a los ojos, intentando así descifrar algo, aunque no con mucho éxito. Lo cierto era que Minato, a pesar de ser un marine, era bastante malo averiguando cosas. Sus compañeros eran mucho mejor que él en ese ámbito.
Mientras esperaba a que le hablara, alzó sus brazos y los cruzó tras su nuca. En esa posición, echó hacia atrás levemente la cabeza, y sonrió ampliamente. -Es la primera vez que tomo sake. ¡Shajajajajajajajaja!- Confesó, como si fuera un niño. -¿Quieres beber un poco? El sake es lo que beben los hombres. ¡Y tu eres muy hombre!- Dijo señalando con un gesto de cabeza a sus músculos. -A mi no me ha gustado nada el sabor. Pero para tí si lo quieres.-
Joe
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14-08-2023, 09:09 PM
(Última modificación: 14-08-2023, 09:41 PM por Joe.)
- Por supuesto que no, no sé de donde habrás sacado este Sake, pero desde luego no es bueno - Le dijo al muchacho mirándole a los ojos fijamente
Tras la segunda pregunta de Joe sobre si tenía hambre, el chico se puso a gritar de una manera muy alocada, alzando la voz más de la cuenta, lo que hizo que Joe frunciera el ceño un poco en señal de molestia.
- Soy un Marine, como tú, al fin y al cabo estamos en un cuartel oficial - Le dijo Joe al muchacho, ignorando la parte de si era cocinero
- Debes de mejorar tus maneras a la hora de expresarte, eres muy escandaloso, y no todos los altos cargos de la Marina van a tolerar tus formas, tienes suerte de que yo solo sea un soldado al uso como tú - Le dijo Joe en modo regañina y con bastante seriedad
Joe recompuso la postura, poniéndose recto, con los brazos caídos y la botella de Sake en la mano derecha, dándole la espalda al joven Marine.
- El sake se toma cuando hay algo que celebrar joven, da igual sean hombres o mujeres, humanos o Gyojins -
Acto seguido, volteó la cabeza para mirar al joven
- Aunque no sé si tú tienes algo que celebrar, incluso un mocoso como tú puede beberlo. Yo de momento no tengo nada que celebrar, así que no quiero -
Continuamente, Joe se dio la vuelta completamente. Le tendió la mano izquierda, en señal de ayudarlo a levantarse.
- Puedes llamarme Joe. ¿Cuál es tu nombre joven marine? -
Minato Hanagawa
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El señor de la barba le respondió tajante sobre el sabor del sake. Minato asintió, para luego encogerse de hombros. Ciertamente el hecho de beber sake no era algo que le fuera a quitar el sueño, por lo que decidió dejarlo. -¡Menos mal que eres un marine! Pensaba que eras un pirata... Ya estaba preparándome para enviarte al otro barrio.- Dijo de manera irónica al marine. Lo que al parecer no fue de manera irónica fue lo que le dijo aquel señor. Lo acababa de conocer, y al parecer eran de la misma categoría. ¿Porque le estaba dando lecciones de como comportarse?
-Bueno, todo lo impertinente que puedo llegar a ser, lo compenso con esfuerzo y fuerza.- Dijo, mientras se erguía, miraba levemente hacia arriba y le miraba a los ojos, para acto seguido dibujar en su rostro una sonrisa provocadora. Pero el tipo se dio la vuelta y le dio la espalda. Siguió hablando del sake. -Oh, yo pienso que no sólo se bebe por celebrar. Yo estaba tranquilamente aquí, descansando después de un duro día de trabajo.- Dijo mientras se acercaba a él, para arrebatarle nuevamente la botella. -Vamos, de hecho los grandes cargos de la marina siempre están bebiendo sake... ¿Porque yo sólo puedo hacerlo para celebrar? ¿Y porque tiene que haber normas para beber? ¡Voy a beber cuando quiera! ¡Shajajajajajajaja!-
Y tras decir aquello, bebió otro trago de aquel sake asqueroso, lo que se tradujo en Minato poniendo una cara de auténtico asco. -Hola Joe. Soy Minato. Minato Hanagawa.- Y acto seguido se limpió los labios con el dorso de su mano izquierda. -Y recuerda esto Joe.- Dijo, mirandole a los ojos, lanzandole una mirada llena de determinación. -Me da igual quienes sean los altos cargos de la marina. Dame tiempo, me convertiré en el próximo Almirante de Flota. No habrá nadie que me frene, ni nadie que me diga lo que tenga que hacer. Yo seré la justicia.- Y tras decir aquello puso los brazos en jarra, y tras mover la cabeza señalándole con la frente, le preguntó. -¿Tienes algo que decir a eso?-
Joe
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El joven marine seguía haciendo demasiado escándalo para Joe. No para de reír y expresarse de una manera muy fuerte y alta.
Pero poco a poco, de cierta manera, Joe fue ignorando eso y se centró más en lo que decía el chico, en lo que sus palabras transmitían. No decía tonterías. Lo que Joe sentía con sus palabras era inocencia. Al fin y al cabo, era un crio, no podía culparlo por ello. El chico estaba lleno de energía y lo transmitía muy bien.
Joe por un momento se sintió melancólico y triste con las palabras del chico. Le hizo recordar lo que él vivió a su edad. Puso durante unos segundos un rostro apagado y cabizbajo. Pero se recompuso rápidamente, aunque era un simple marine, al tener más edad que el muchacho no quería transmitirle alguna emoción negativa. Por lo que se puso firme y quitó esa expresión de él.
Cuando el joven le dijo su nombre, Minato, Joe le hizo una leve mueca con la boca de alegría, aunque con su frondosa barba apenas podía verse. Tras esta presentación, Minato dijo lo siguiente:
- Me da igual quienes sean los altos cargos de la marina. Dame tiempo, me convertiré en el próximo Almirante de Flota. No habrá nadie que me frene, ni nadie que me diga lo que tenga que hacer. Yo seré la justicia. ¿Tienes algo que decir a eso? - Le dijo el joven
Acto seguido, Joe se quedó quieto, pensativo. Por un momento el tiempo se paró para él. Las palabras del joven Marine pasaron de ser alocadas e inocentes, a ser reales y llenas de sueños. Sintió realmente por primera vez que Minato hablaba en serio. Y eso, aunque por rango de marine no podía ser, ya que eran iguales, como persona más mayor que el sí le hizo sentir orgulloso.
- Sé que puedo sonar negativo muchas veces. Solo te diré que el futuro es incierto, joven. Nunca sabes que te depara el futuro. - Acto seguido, le puso la mano derecha en su hombro izquierdo - Pero la actitud que tienes para afrontarlo es de respeto y mucho entusiasmo, a pesar de que eres joven, y me gustaría verlo - Joe sacó un pañuelo pequeñito de su bolsillo trasero, y le limpió el dorso de la mano con el que Minato se limpió el sake - Pero los modales podemos mejorarlos un poquito más, ¿no crees? - Le dijo mientras que esta vez si se le notó muy bien como Joe sonreía a Minato
Minato Hanagawa
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El joven Minato seguía mirando a aquel señor, Joe, esperando una respuesta por su parte. Se había mantenido en silencio durante unos instantes, aunque eso no incomodaba al chico de cabellos morados. Finalmente, el barbudo comenzó a hablar, para acto seguido ponerle la mano en el hombro. -Eres negativo, pero seguro que es porque eres viejecito y has vivido muchas cosas. Tranquilo, yo te apoyo y te entiendo.- Dijo el joven marine, posando su mano derecha sobre la de Joe mientras le daba leves palmaditas, que la tenía en su hombro.
Luego, le limpió la mano, y le indicó que debía mejorar los modales. Minato sonrió ampliamente, y aunque por un lado no le gustó que le trataran como un niño, se dejó limpiar. El joven marine sabía que lo que estaba haciendo el señor era un gesto de amabilidad, y fue por ello que no dijo nada. -Muchas gracias por limpiarme, Joe. Pero la próxima vez me limpiaré yo, que para eso tengo manos. ¡Shajajajajajajajaja!- Soltó esa carcajada para evitar sonar antipático.
-Y dime Joe, ¿De donde vienes?- Dijo, cambiando de tema. -Yo soy de aquí, de Shells Town. Mi padre era marine, y yo también. ¡Hay que seguir el legado familiar! ¡Shajajajajajaja!- Dio un par de pasos para atrás y se apoyó en la cornisa de la azotea, sin dejar de mirar a su compañero. A pesar de todo, Minato estaba disfrutando de aquel momento. Nunca era mala idea conocer a la gente que te iba a proteger la espalda en un campo de batalla, en una misión o en cualquier lugar.
Joe
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El joven Minato insinuó que era una persona mayor. Viejecito me llamo. Desde luego no soy nada popular entre los jóvenes. Se piensan que soy un anciano por mi apariencia, o por mi manera de hablar, o por ambas. Tener buenos modales y ser respetuoso y elegante no significa ser mayor, literalmente estoy en la flor de mi vida, creo. Noté al chico bastante molesto, como si no le gustase lo que le dije. Pero bueno, tampoco es algo que me moleste.
Minato me contó que él era natal de la propia Shells Town. Me contó que su padre fue Marine y que debía de seguir el legado familiar entre risas y alegría. Se le notaba bastante feliz el hecho de poder estar aquí, en un cuartel de la Marina. Me preguntó que de donde venía, cuáles eran mis raíces.
- No soy natal de esta isla joven. Nací en Villa Syrup, otra isla de nuestro mar, el East Blue. Viví una vida... - Joe se quedó callado durante un par de segundos, en un rotundo silencio - ... Como cualquier otro niño normal y corriente. A los 17 años me busqué la vida, vine a la isla Yotsuba y acabé en Shells Town, y a los 18 me alisté en la Marina. Me he dedicado estos 12 años a entrenar duro, ejercitar cuerpo y mente para ser la mejor versión de mí mismo. Como ves, no soy tan viejo como crees - Le dijo a Minato mientras le miró con una pequeña sonrisa - No me he sentido preparado para empezar a avanzar dentro de la marina hasta este momento, donde por fin me veo en plena forma. Y estoy dispuesto a que cualquier persona que quiera hacer algún tipo de daño al resto de personas, caiga sobre él todo el peso de la justicia. -
Acto seguido, miré fijamente a Minato y sin dudar le pregunté
- Dime joven, tu padre fue un gran Marine? -
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El joven Minato escuchaba con atención a Joe. Se sorprendió al escuchar que aun no se había sentido preparado hasta ese momento para avanzar dentro de la organización. Había estado más de doce años al pie del cañón entrenando fuerte para estar preparado para crecer, pero para el joven eso no iba a ser posible. El quería llegar a la meta cuanto antes. Era un camino largo, pero desde luego que no iba a esperar tanto como él. -Wow, increíble que hayas esperado tanto para querer crecer.- Comentó. -¡Yo quiero crecer ya! ¡Mi determinación es fuerte, Joe! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Dijo, carcajeando mientras ponía sus brazos en jarra.
-¡Oh! Mi padre fue un buen marine.- Comenzó diciendo. -Si bien su ambición era baja porque prefirió quedarse en su isla natal sin ascender dentro de la organización, jamás rehuyó de su obligación ni deber. ¡Eso le hizo ser un buen marine! ¡Las ambiciones para mí! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJA!- Dijo, limitándose a contar lo justo y necesario.
-Bueno, Joe. Ha sido un placer conocerte.- Dijo mientras recogía el bol vacío de arroz y la botella de sake. -Me gusta conocer a mis compañeros. Quizás algún dia debamos hacer algo juntos. Entrenar quizás, o irnos a comer por ahí. Si algún dia coincidimos en misión, es mejor conocernos para echarnos un cable, ¿No?- Y tras decir aquello, le dedicó una amplia sonrisa. -En unas horas tengo que estar despierto para hacer mis entrenamientos personales ¡Shejejejejejeje!- Y tras decir aquello, se marchó del lugar, dejandolo allí en la azotea.
Joe
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- ¡Yo quiero crecer ya! ¡Mi determinación es fuerte, Joe! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA! -
Esas palabras resonaron profundo en la cabeza de Joe. A pesar de que el joven seguía gritando y riendo a pulmón, ahora no le molestó en absoluto. Al revés, le gustó. - No deja de ser un muchacho, y me preocupa que de tan joven puedan romperle su sueño tan fácilmente. - Pensé - Pero desde luego, hay que admitir que tiene valentía y va a dar lo mejor de sí -
Me contó como su padre fue marine. A pesar de que se quedó donde nació, me dio a entender que cumplió su función y su ambición hasta el último momento. Me puso feliz, para ser un gran marine, no es necesario hacer grandes cosas que lleguen a todo el mundo y hablen sobre ello. Me chocó bastante esto que me dijo Minato. Su padre, que fue un marine tranquilo, pero con disciplina, me extrañaba que él tuviera una ambición tan grande como ser un Almirante. No me terminaba de convencer del todo, pero decidí no comentar nada sobre el asunto.
Tras esto, Minato se despidió de mí, no sin antes proponerme un entrenamiento juntos, o incluso comer. - Por supuesto que si muchacho, eres joven, tienes mucho potencial, y hay que sacarlo a la luz si quieres ser el próximo Almirante de la Marina - le dije sonriendo. Tras esto, Minato recogió el plato de arroz y el sake y desapareció por las escaleras. Me quedé un ratito corto contemplando la noche estrellada, con la brisa nocturna dándome de lleno en el rostro.
- Con qué determinación, ¿eh? - dije murmurando. Acto seguido, me coloqué bien las mangas de la camisa y también bajé por las escaleras dirección mi habitación, cerrando la puerta con cuidado para no hacer ruido.
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