07-02-2024, 01:33 AM
Impel Down
Día 19 - Invierno
10:17 de la mañana
Llevábamos ya unos cuantos días en Impel Down. Nuestra estancia allí estaba siendo buena, tanto los guardias, como todo el personal de tareas diversas nos estaban tratando muy bien a todos y cada uno de la División 21. En este tiempo, me dediqué de nuevo un poco a crecer como persona, sobre todo con mis compañeros - aunque eso será algo que contar en otro momento -
No quedaba mucho para partir hacia aquella isla, Skypiea, un sitio que se encontraba en lo alto del cielo, donde se encontraban las mismísimas nubes, incluso, no sabía mucho al respecto, pero gracias a Daisen e Ikirami pude informarme mejor de aquel sitio del cual nunca había escuchado, parecía un lugar sacado de un cuento de hadas, costaba un poco creer que algo así existiese, o al menos, para mí era así. El asunto en cuestión ya nos lo dijo Tucrow, íbamos a controlar el acceso a unos supuestos juegos que se celebran cada tiempo allí arriba, y me puse a pensar sobre el asunto, estando en un patio exterior de Impel Down, donde daba la brisa del mar y corría el aire, fumando un cigarrillo y contemplando las vistas que podía dar allí donde estaba - ¿Qué habrá en aquella isla? ¿Cómo subiremos a ella? ¿Qué son esos juegos de los que habla el periódico? ¿Por qué tenemos que controlar el acceso? ¿Acaso es algo directamente relacionado con la Marina? ¿O incluso el Gobierno Mundial, quizás...? ¿Quién es ese tal, Zaru, del que hablo Tucrow? - Un montón de preguntas se me pasaban por la cabeza en ese momento, se nos contó mucha información, pero a mi parecer, incompleta, que solo dejaban más y más dudas. Suspiré un poco agobiado por tantas cuestiones que quería respuesta, pero no podía tenerlas, al menos por ahora, por lo que quise quitarle importancia, tarde o temprano, obtendría la información que me falta.
Pero otro pensamiento rondaba mi mente, uno más importante que llevaba más tiempo en mi cabeza del que me gustaría. Mi manera de ser, mi imagen, como los demás, me ven desde fuera. Desde que estaba en isla Toko ya me planteaba todo este asunto, y la primera responsable de ello fue Karl. Siempre estaba con eso de que parecía muy serio, que no sentía emociones, o no las mostraba más bien. O cuando encontramos a Joseba, la cual me pidió de esa manera que por favor la dejase, dándome la sensación de que no confiaba mucho en que le dijera que sí. Cuando apareció Tucrow en escena pude ver como ella se dejaba llevar por todo. Yo no podía dejar de pensar que estábamos delante de un Almirante de la Marina, alguien a quien respetar y tener un comportamiento ejemplar... pero todo eso a Karl le dio igual, y se dejó llevar por toda aquella fiesta que se montó en apenas unos pocos segundos. Y luego Tucrow, el cual no paraba de demostrar toda la energía que tenía en él, siendo tan poco formal, no actuando como yo me esperaba de un cargo tan importante como el de un almirante de la Marina, incluso haciendo que alguien sumamente importante como es el Vicealcaide de este sitio, acabase detrás de una puerta como si de un perro se tratase. Su simple presencia hizo que Karl saltase a bailar y cantar, aunque un poco a su manera, pero al fin y al cabo, se sumó a la fiesta porque Tucrow le inspiraba ese buen rollito, no era tan recto, tan formal, tan frío... no era tan yo, al fin y al cabo.
Metí mi mano en el bolsillo trasero de mi pantalón y cogí mi cartera, y saque una foto cuadrada, algo desgastada y con claras evidencias del paso del tiempo, pero no lo suficiente como para no poder ver nada, pues se podía ver una persona claramente:
Era una foto de mi mentor, Spike, la cual se le sacó en uno de nuestros duros entrenamientos. Bueno, más bien para mí, pues él solo se limitaba a darme una y otra vez hasta que aprendiera y pudiera superar el entreno, puesto que yo era solo un crío. Me quedé mirando la foto con mucha intensidad y sin quitarla de mis ojos, viendo bien esa cara, la cual sabía perfectamente lo que decía con solo tenerla delante, ese rostro de Spike lo vi tantas veces que no podía evitar pensar en ello. Era el rostro y la cara que enseñaba cuando se lo estaba pasando bien, cuando disfrutaba, cuando veía que su trabajo y esfuerzo en mi, estaban dando resultado, cuando empecé a darle guerra en los entrenamientos y ya no le resultaba tan fácil. Se me venían a la mente algunas conversaciones, como cuando quiso hacerme todavía más fuerte:
Foto
Cita:- ¡EH, JOE! ¡Hoy te voy a enseñar algo que es increible!
- ¿Ah? Ves al grano, viejo.
- Vas a ser capaz de poder saltar... ¡en el propio aire! ¡Peejajajaja!
- Que cojones dices... no son ni las 11 de la mañana, ¿Y ya has bebido?
- ¡CALLATE, IMBECIL! ¡ES LA VERDAD! ¡Y MÁS COSAS CHULISIMAS QUE POR SER MARINE TE ENSEÑARÉ!
- Y que será lo proximo, ¿Volar? ¿Ser duro como un diamante? No me hagas reir, pefefefe...
- ¡EXACTO! ¡ESO ES! ¡JOE, SERÁS RÁPIDO CUAL CENTELLA! ¡YA LO VERÁS!
- Si si... venga, al lio, a pegarnos.
Esbocé una sonrisa al recordar aquel entrenamiento, Spike empezó a enseñarme el estilo del Rokushiki, un arte que suele ser usado en los agentes del Gobierno Mundial, pero muchos Marines también conseguían aprender. Tuve la suerte de que Spike era alguien avispado y consiguió aprender este estilo y luego pudo pasármelo a mí. Seguí recordando como era su manera de ser, y sorprendentemente, era muy parecida a la de Tucrow. Quizás no hacía esas rimas tan raras y rítmicas, y no tenía un club de fans detrás de su culo todo el rato, ni fuera tan poderoso, ni un rango tan alto como Almirante. Pero ambos conseguían lo mismo: Llamar la atención y que la gente se sumaran a su buen rollo y energía, dejándose contagiar completamente. Recuerdo a Spike, que fuera donde fuera, la gente le conocía, les saludaba gritando, les bromeaba, le tiraba también la caña a las mujeres, se llevaba más de un bofetón por ello, pero otras veces triunfaba. Estaba cansado de ver su comportamiento cada uno de los días que pasamos juntos, el cual yo solo iba detrás de él y contemplaba como brillaba con luz propia, la gente le quería y se lo pasaba bien con él - ¿Cómo puede ser que yo sea todo lo contrario a él, cuando pasamos tantos años juntos? - Miré melancólicamente la foto de Spike, haciendo que, los buenos recuerdos, poco a poco fueran desapareciendo, dejando solo rastro a los malos. Pero agité rápido la cabeza hacia los lados y no me dejé llevar por ello, pues estaba bastante acostumbrado.
Guardé de nuevo la foto de Spike en su sitio, mientras pensaba en todo aquello. Tucrow apareció en escena, haciendo que Karl se dejase contagiar por él, Dais en se echó a reír e incluso se alegraba de la fiesta que montó, hasta Ikirami, la cual daba toda la sensación de que le gustó que le mirase los pechos de aquella manera tan descarada. Sephi y Tenma fueron los únicos que me acompañaron, estando más serios ante el almirante. Recordaba todas aquellas poses que hacía, bastante raras para mí, la verdad, pero, que de una manera u otra parece ser que funcionaban. Me crucé de brazos pensando en ello - ¿Quizás debería de ser yo también más "suelto"? Levantar el puño con el dedo índice sacado hacia el cielo como Tucrow, la verdad que queda bien, pero sería quizás apropiarme de su gesto. Y estoy seguro de que es algo que no le gustaría ver, por menos de nada, por una tontería tan grande seguro que es capaz de buscarme y echarme de la Marina... - Puse cara de angustia, sudando por el lateral de mi cabeza, solo de pensar en la bronca que me podría caer si hiciera semejante tontería.
Seguí pensando un poco en algunos movimientos parecidos a los de él para, parecer más... ¿madafaka? - ¿Qué narices significaba eso? - Volví a poner cara de circunstancia, esta vez con los ojos en blanco. Me costaba entender como alguien se podría enfadar por algo así. Seguí pensando profundamente, abrí la mano derecha, con los dedos estirados, y apoyé todos y cada uno de ellos sobre mi rostro, pensando en que modo podría parecer más cercano a los demás. Esta pose que obtuve no sé por qué, me estaba dando suerte, pues las ideas se me venían a la mente rápidamente - ¿Esta pose es lo suficientemente de "estrella"? - Pensé.
Me quedé un buen rato en esa posición, incluso me gustaba, me sentía bien, me sentía como Tucrow, era una estrella en ese momento, incluso sonreí un poco. Pero de repente, una extraña sensación invadió la zona. Giré la cabeza hacia la izquierda, dirección a una entrada que conducía dentro de la prisión de Impel Down. Había uno de esos guardias raros de allí, con aquel traje y capucha que solo se le podían ver los ojos detrás de la tela. No sé cuál era su expresión, pues no la podía ver, pero me estaba mirando fijamente. Me avergoncé muchísimo, me puse totalmente rojo que en un acto reflejo volví a colocarme recto, haciéndome el loco, incluso tosiendo. Me sacudí los pantalones evitando totalmente el contacto visual con aquel guardia, pero por el rabillo del ojo veía que seguía ahí, desde luego, no iba a salir de aquí tan fácilmente. Así que suspiré, y enfrenté aquella situación con naturalidad - Bu... Buenos días - Dije inclinándome un poco hacia delante como cortesía y respeto.
Aquel guarda comenzó a caminar a mi dirección, mientras yo me encendía un cigarrillo para calmar los nervios - Comodoro Joe, ¿se puede saber qué hace? - Me quedé un poco a cuadros, no sabía bien que contestar y decir, me había pillado completamente por sorpresa y no sabía qué decirle - Bueno, estaba simplemente... Recordando aquellos gestos que hacía el Almirante Tucrow por... bueno, ver como lo hacía y eso... - El guardia seguía mirándome sin mover mucho músculo, el no ver cuál era su expresión me hacía ponerme nervioso, no sé si estaba riéndose o que. Ladeó la cabeza hacia la izquierda, como de manera extrañada - Mmmm, ¿Y por qué quieres imitar a Tucrow? - Me dijo de manera tajante y seca. Me quedé cortado, sin saber que responder, me daba vergüenza, para que negarlo. Miré enfrente de mí, al suelo, con cara algo preocupado - Quiero mejorar, ser mejor persona, que mis compañeros vean en mí alguien en quien confiar. Alguien bueno... como Tucrow... - Dije apenado con la mirada un poco perdida. Me di cuenta de que quería convertirme en alguien que no podía ser, y no sé si eso era bueno o malo. De repente, el guardia volvió a una posición recta y habló directamente - No tienes que ser Tucrow para que tus amigos te quieran y te respeten. Simplemente, eso, sé tú mismo - Me quedé mirándole con la boca entreabierta, sorprendido por sus palabras.
Cogió y se dió media vuelta, de nuevo dirección a la puerta, volviendo a hablar - No hay estrellas iguales en el firmamento, Comodoro Joe Joestar. Lo que tienes que hacer es eso, se tu propia estrella para los demás, a tu manera - Entró por la puerta y desapareció de allí. Me quedé mirando a la ubicación, pensativo, el cigarro se me habia consumido casi del todo, no lo habia prestado atención. Lo miré lentamente hasta tirarlo al suelo y apagarlo con mi pie. Me metí las manos a los bolsillos y miré al cielo. Era de día, plena mañana, no podia ver las estrellas, pero las palabras de aquel hombre realmente contestaron a mi pregunta. No debia convertirme en alguien que ya existe, si no mejorar yo como persona, y como Marine, tal y como prometí a Tucrow. Esbocé una sonrisa y suspiré.
Ahora comprendia bien todo y que tenía que hacer. Ser mi propia estrella.
