[Pasado] Trabajo de verano
#11
Nadie pudo hacer nada, Kovashi cayó tendido por la droga, completamente KO y después lo haría Khruner. Los días pasaron y nadie supo nada de ellos, tampoco nadie los estaba buscando, así que eran relativamente un objetivo aceptable para el médico y su niña psicópata. Cuando por fin el Shimatsu abre los ojos, se encuentra con que sus muñecas están atadas ...

Él estaba de pie, sujeto por las muñecas gracias a una cuerda que salía del techo. No tenía ropa, iba completamente al descubierto. Notaba un escozor en la zona de su pierna, cuando miró encontró parte de su piel quitada y una venda de mierda cubriéndole la rodilla. ¿Para que querían la ropa? quizás para inspeccionar mejor el cuerpo, eso era algo típico de los cirujanos, contra mejor podían ver el material, más sacaban de el. 

Al ojear a la izquierda pudo ver a su compañero oso, este al contrario que Kovashi no estaba sujetado por las muñecas y suspendido en el aire como el, le tenían en una esquina completamente tapada por una sabana, con las piernas, las manos y el cuello agarrados por presas metálicas. Unos grilletes de toda la vida, pero extra reforzados de metal.

— Khru .... — Apenas podía hablar, llevaba días sin beber agua y notaba muy seca la garganta. De todos modos llegaba con el pie, así que Kovashi le golpeó su zarpa derecha intentando que se levantara. - ¿Qué es esto? ¿cuántos días llevamos aquí? Parece una broma que vuelva a estar en un cuarto oscuro siendo torturado ... - Los malos recuerdos afloraron en nuestro protagonista. Su mirada se oscureció.
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#12
Note un golpe en mi zarpa y abrí los ojos pero con pesadez, que sueño más rico había tenido, he dormido como un tronco, pero por algún motivo no me permitía hablar del todo y lo que era peor, no me podía mover, notaba mi lengua muy seca, mis ojos estaban con una especie de lágrima muy espesa más de lo normal. Note un peso extra en la parte de mí piernas y mis brazos que raro que será no podía alcanzar a ver nada.

Es más, no sé porque estaba todo oscuro, no sé donde coño estaba, pero me estaba agobiando, era todo muy extraño, no recordaba haberme quedado dormido con una especie de sábana, será que Kova me la había puesto encima por si hacía frío?, pero sería de estúpidos porque él sabe que mi piel hace mucho más que una puta sabana de mierda además que olía un olor fuerte, huele a sangre y se veía en mi zarpa como si me hubieran quitado una uña mierda me duele mucho ahora que lo pienso quién coño habrá hecho esto.

Me intente mover y cuando intente mover mi cuello hacia arriba llegue a un tope con un sonido de cadenas golpeando a un final, mierda que pasa que tengo en el cuello, era una cadena para sujetarme, acaso me había secuestrado? -Kova- dije en voz algo baja no podía hablar mucho, pero con la zarpa pude quitarme la sabana de encima y ahí vi oscuridad y un pie de alguien me fui sentando poco a poco y ahí estaba, -Kova nos han secostrado-, la última palabra casi ni se me escucho ya no me quedaba saliva para más. Dónde estamos.
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#13
Kovashi se encontraba muy incómodo, le dolían las muñecas, los tobillos y el muslo. Su compañero tampoco estaba muy bien, apenas podía moverse, incluso menos que el mismo, esto estaba siendo un infierno, pero se tenía que mantener la calma. — Tranquilo, amigo. Tranquilo ... —  Le susurró para intentar calmarlo, pero la verdad es que de tranquilo una puta mierda. Pasos se escuchaban desde detrás de la puerta, venían. — Hazte el dormido, juguemos esa baza —  Le volvió a susurrar como podía. Como dijo, se hizo el loco, cerrando los ojos.

—  Veamos ... —  Entró Gerald. Vestía una bata de médico que le rozaba los tobillos. También tenía unas gafas que antes no portaba. —  Si consigo arrancarle las uñas ... Podría mezclarlo con esto y ... —  Se sentó en una mesita dándole la espalda a ambos presos. Tenía lo que parecía estudios sobre la mesa, hojas y hojas de papel que se extendían por todas partes. Kovashi abrió el ojo derecho para poder verlo, pero lo cerró enseguida. A diferencia de Khruner, él tenía las piernas libres. — No puede ser, no será compatible —  Se quejó. Planeaba hacer algo con las garras de Caló, quería quitárselas para poder solucionar alguna cosa chunga que tenía en mente.

El sudor le caía al Shimatsu por la frente. Le ponía más nervioso que quisiera hacerle algo al oso que a el mismo. Pues Kovashi estaba acostumbrado a maltratos y mutilaciones, ya había vivido algo así, pero el oso no, eso le ponía de los nervios. Gerald se levantó, acercándose a Caló. Se agachó, le tocó una de las garras del pie. —  Por la sensación térmica de tu cuerpo, sé que no estás dormido amiguito ... — Le había estudiado, conocía que el pelaje de Khruner era diferente y que cuando estaba consciente desprendía calor. No era un tipo estúpido.
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#14
Kova estaba en la misma posición que yo, por lo que lograba ver, solo podía hablar susurrándome, cuánto tiempo llevamos los dos inconscientes y estando atados, el hijo de puta del padre y la niña nos la habían jugado, y ahora que haremos?.

Levante la cabeza y ahí vi a mi hermano atado y desnudo con un trozo de piel de rodilla quitada que ya me dirás tú para qué quiere un trozo de piel suyo y una garra mía, acaso estarían experimentando?, o simplemente nos querían matar y vender nuestros cuerpos?, o peor aún torturarnos y nunca dejarnos morir, diría que eso último sería lo peor.

Yo nunca había pasado por nada como esto me estaba empezando a agobiar y realmente no quería aguantar más esta sensación, empecé a tocar las cadenas para ver la resistencia que podía tener. Parecen no tener mucha resistencia o al menos no están pensadas para un animal de mi tamaño y fuerza, podría decir que con facilidad las podría romper, pero siempre prefiero hacer que mi hermano me aconseje a sí que con mi poca voz, susurrando le dije -Kova las puedo romper-.
Kova me avisó de que el loco que desquiciado que nos metió tanta droga en el cuerpo estaba bajando por las escaleras, me dijo que me hiciera el dormido y eso mismo hice, el loco se acercó hacia mí, parecía que me quería cortar otra garra. ¿No estás dormido? - Ja cuánto tiempo llevamos aquí y me has observado, maldito, enfermo!-.

Saque una voz de no sé donde mucho más feroz, quizás sea por la misma rabia y pesadilla que estaba viviendo, solo esperaba a que mi hermano me diera la señal para romperlo todo y aunque muera o me corte, pero le arrancará la cabeza de una, no iba a dudarlo si o si este tenía que morir, cuantas personas o animales habrán pasado por la misma situación en la que estamos nosotros dos, mi respiración cada vez era más ajetreada por mis pensamientos que seguramente no será del todo erróneos.

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#15
Khruner mostró una voz que rara vez enseñaba, la de los minks, la que le hacía animal y no humano, esa que demostraba a quien dudara, aunque sea una pizca, que trataba con una bestia. El “médico” ex marine retrocedió, asustado, momento en el que Kovashi aprovechó, pues tenía las piernas colgando, no atadas. Sujetó la cabeza del médico con ambas piernas; sin embargo, no tardaría en soltarse debido a que apenas podía ejercer presión.

— ¡Caló, mátalo! —  No tenía saliva, tampoco le salían las palabras, desgarró sus cuerdas bocales para gritar lo que pudo. Todo quedaría en manos del oso pardo, pues Kovashi terminaría soltando al tipo, sus piernas débiles que no cesaban de sangrar se descolgaron y él cayó completamente KO.

Fue entonces, en el universo de los cuentos y las pesadillas, donde su mente empezó a florecer de maneras divergentes. En el primer pensamiento era una hormiga ascendiendo por el borde de una flor, la hormiga tenía la cara de su madre y la flor la de Caló e interactuaron incluso. Era extrañísimo, Kovashi era consciente de que estaba dentro de un sueño y que tenía que salir, pero no podía. Se materializó en un cubo completamente blanco, sin salidas, un cubo que se iba haciendo más pequeño cada segundo, dejándole menos espacio rápidamente.

El plano se abrió, apareciendo uno de sus hermanos, Caleb, con la fusta de su padre en la mano. Y le pegó. No paró. Estaba siendo una pesadilla, una que le atacó muchas veces en el pasado y que, por algún motivo que el propio Shimatsu desconocía, estaba volviendo.
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#16
Tras mi grito el doctor se hizo hacia atrás y es ahí cuando mi hermano cogió al doctor con las piernas, ahí lo tenía, aunque poco duraría sus fuerzas ya estaban al mínimo y lo único que le dio tiempo a decir antes de desmayarse fue que lo matase. Lo dijo de tal modo que, en ese momento, mi mente junto al ver que se desmayaba y el propio miedo que tenía por las locuras del loco ese, que mi mente se volvió blanco y como un animal con rabia solo hice que actuar por instinto propio.

Cogí fuerte de mis cadenas, de mis piernas y con una fuerza aun sin conocer, pues nacería de dentro de mí, las arranque del trozo de pared, haciendo lo mismo con las de mis manos. Acto seguido cogí el trozo de cadena colgante de mis manos y me las coloqué en mis nudillos, como si de un puño americano se tratase. Esta era la primera vez que peleaba de esa forma, pero mi instinto animal me pedía esto una lucha cuerpo a cuerpo. Alce mis puños hacia los dos lados de mi mejilla, las piernas se colocaron en forma horizontal la izquierda primera y la derecha segunda y mi cuerpo se iba balanceando, como si mi propio cuerpo fuese un muelle.

Con toda la calma que tenía en ese momento por haber entrado en un estado que actualmente no sabría como llamarlo, quizás seguridad. Mi puño izquierdo fue directo hacia la cara del doctor, mientras que la derecha sin que le diera oportunidad de escapar al ex marine. Mi brazo derecho se puso en forma de muelle y haciendo un semi giro de 30 grados corporal, envié un gancho derecho con todas mis fuerzas cargando el puño con los muelles bien contraídos para meterle un puñetazo tumbándole al suelo, mientras iba siendo acompañado de mi puño derecho.
Después me coloqué encima de él y empecé a golpearle con todas mis fuerzas a la cabeza del ex marine intentando partirle el cráneo.

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#17
Caló olvidaba muchas veces que tenía garras, algo mucho más letal que simples puños. El ex marine cayó al suelo después de golpearlo, pero después el oso se le lanzó encima, continuando la paliza. Los golpes pasaron a ser zarpazos. Tiras de piel iban saliendo despedidas, Khruner no cesaba y lo que iba quedando era un cráneo completamente molido hundiéndose bajo la madera del suelo, que comenzó a fallar por la brutalidad de los golpes. Partes de la piel del hombre quedaron entre las uñas de la bestia, quien dejaría allí a alguien indescifrable para identificar. Le habían borrado el rostro por completo. La ira de un animal.

Pequeños pasos se escucharon tras la puerta. La niña apareció, entornando el pomo y encontrándose la escena. Khruner sobre lo que quedaba de su padre. Ella no supo qué decir, tan solo abrió la boca y cayó de rodillas. Ni gritó. Tan solo se quedó ahí, paralizada, aquello marcaría su vida, era traumático. Sí, la niña era cómplice, pero era una cría, sufriría devastadoras consecuencias psíquicas después de aquello.

— Ca ... Caló ... —  Los ojos de Kovashi volvieron a abrirse. —  Sácame de aquí. —  Susurró, solo podía hablar con susurros, le faltaban líquidos, energía y fuerza. Los ojos del Shimatsu se quedaron prendidos de la niña. Su cuerpo le pedía atacar, pero no le hacía caso. Si hubiera tenido energía se habría lanzado hacia la niña, el rostro de Kovashi demostraba desesperación. Kova había pasado por muchas cosas relacionadas con el encierro, el maltrato, las situaciones de tortura, aquello para él también era un golpe mental ... Le hubiera dado igual que fuera una niña, deseaba estrujarla entre sus manos mientras se le iba la vida por la boca. 
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#18
Me encontraba encima de él, y no sabía porque, pero no tenía la manera de detenerme, es más por cada zarpazo hecho era más satisfactorio, y mi instinto animal era mucho más agresivo, mi mente se volvió toda blanca y no podía de parar llego un momento en que la carne del ex marine las tenía en mis uñas, es más hubo un momento en que incluso le mordí la parte de la yugular, como un oso cualquiera haría.

No podía parar y en un momento escuché mi nombre en forma de susurro, mis ojos volvieron en sí, mi mente paso de estar en la nada al momento, era mi hermano me necesitaba, y yo no paraba de rematar a este mierdas, lo peor no era eso, lo más cruel era que la niña, la hija de puta del ex marine estaba ahí con una cara de pánico, me levante con mi boca manchada de sangre y mis manos goteando trozos de piel de su padre y su sangre, señalé a la niña - Tú eres la siguiente-.

Después fui a por mi hermano, cogí las cadenas y las partí, le cogí y me lo puse en mi hombro, -tranquilo ya nos vamos de aquí-, me fije a mi alrededor y en la mesa del marine había una baso con agua acerque ahí a mi hermano, y le di de beber de esa agua - toma hermano bebe- resiste, me lo puse a mi espalda, lo arropé con la manta con la que me habían tapado a mí para que nadie le viera así.

Me dirigí hacia las escaleras por las que bajo la niña, pase por el lado de ella que solo hacía que llorar, subí las escaleras, deje a mi hermano en el sofá que había ahí donde estábamos al principio del todo. Empecé a buscar mi mochila, ahí tenía lo que necesitaba, mis aceites curativos, y su bebida preferida si había un momento para tomar lo más fuerte, era en ese momento. -Resiste hermano-, le puse un mejunje y le puse vendas en todo el cuerpo, luego saque la petaca suya y le di de beber, esto le haría medicina.
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#19
¿Cómo habían llegado hasta ese punto? se suponía que la historia de ambos comenzaba hoy, esa historia que poder contar a tus hijos cuando eres muy mayor, pero esto ... Por suerte para Kovashi, Caló estaba ahí, demostrando una vez más que el peli blanco no se equivocó al llevarse al mink junto a el de aventura. Khruner tenía sus cosas, pero era un tío fiel, leal y al que podías encargarle hasta tu vida, algo que Kova no haría con cualquiera. El cuerpo malherido del futuro revolucionario fue depositado con cuidado sobre el sofá, allí le asistirían.

Pasaron algunos minutos, la pierna de Kovashi estaba mal, parte de su piel arrancada como si de papel fuera, otra cicatriz más en un cuerpo que comenzaba a quedarse sin hueco por donde marcar.
— Caló ... — Le susurró, pues parecía estar recobrando la consciencia. —  Esto ... No es lo que esperaba como trabajo de verano. —  Bromeó con una de las últimas gotas de energía que le quedaban en el cuerpo, mostrando tras el comentario una sonrisa que armonizó el momento.

La niña apareció en el comedor, su rostro era el del verdadero terror, jamás nadie la vería como un problema, pero lo era ... Tal fue así, que sacó de entre sus manos un terrorífico utensilio de medicina con el que horas antes habían rebanado a Kovashi. Como si fuera Chuky el muñeco diabólico, se enganchó en la espalda de Khruner, clavando el material metálico en su espalda una y otra vez. Fueron en total unos seis cuchillazos, algunos penetraron la piel, otros tan solo se quedaron en la superficie de aquel pelaje áspero.
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#20
Estaba buscando plantas, que había cogido justamente antes, de venir a esta aventura con Kova por fin encontré la mochila, dios cuántas cosas tenía en la mochila, empecé a sacar hierbas, esta no, esta…, tampoco, esta es del aliento, esta es…, esta sí es.

Cogí las hierbas coloque debajo el cuenco, esparza las hierbas en trozos pequeños, y como si de sal se tratase, la espolvoree, deslizando por mi brazo, haciendo de una cosa sencilla, muy elegante, eche el secreto de la mamá, y empecé a machacar, cuando machacaba decía unas palabras al más puro estilo chamán viejo.

Kova empezó a bromear, y eso era bueno, significaba que se estaba poniendo bien, seguía machacando, - ja, ja, ja Kova ya te voy a curar-, justamente cuando creí que ya todo había pasado, noté un peso pequeño sobre mi espalda, a los segundos zas, zas,zas seis cuchilladas los tres primeros no penetraron, pero los otros tres si lo hicieron. - Ahhhh,- puta niña me la tendría que haber cargado, eche mi brazo derecho hacia atrás cogiendo el pie de la niña.

 -¡SAL DE MI ESPALDA PUTA NIÑA DEL DEMONIO!- La saqué de mi espalda y no pensé en nada más que matarla, tenía que acabar con toda la familia, la cogí del tobillo y le golpee en la mesa donde estaba haciendo el aceite, reventándole varias veces contra la mesa. 

Como un sádico total, la sangre brotaba y mi propia rabia y miedo por haber sentido un peligro sin poder percibirlo, me hizo sentir que tenía entrenar más mis oídos para poder escuchar o percibir pasos que vengan hacia mí.
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