08-07-2024, 08:49 PM
Sumida en el océano de calma que era mi mente en aquel momento, sentí una presencia y abrí los ojos para ver a Joe y escuchar como nos instaba a acompañarlo. No sabía si había dicho algo antes, estaba demasiado en calma. Me levanté, dejando las prendas en el suelo pero recogiendo mi bolsa. Con la brisa marina sacudiendo mi pelo, nos acercamos a la orilla de la playa, frente a nosotros nuestro hermoso e imponente barco de la marina. Un mechón rebelde escapó de mi peinado y lo recoloqué con cuidado detrás de la oreja mientras el Comodoro nos decía que mirásemos fijamente al barco en el cual había muchisimos marines.
—¿Al barco? —pregunté algo extrañada— Desde aquí no se ve a nadie, ¿sabes? Pero bueno, si tú lo dices, adelante con ello. —aclaré asintiendo, confiando en que sabría como enseñarnos.
Entonces nos comentó como con el Kenbunshoku, debíamos realizar el mismo ejercicio de antes, pero esta vez intentando buscar las presencias de la gente que había dentro. Lo cierto era que el entrenamiento con Kaelith había sido muy "estilo libre", por llamarlo de alguna manera. Me dejó sola por completo sin decir mucho. Seguro que con Joe instruyéndonos sería mucho más sencillo.
—Se me hace extraña la idea de ver a alguien sin utilizar la vista. Hummm… —murmuré un momento— ¿Significa eso que para un usuario de Kenbunshoku es imposible que alguien se oculte? —pregunté llevándome una mano al mentón y bajando la vista hacia el mar— Peligroso…
Había aprendido a ser sigilosa y hasta ese momento había pensado que esas dotes serían de gran ayuda, pero si al controlar ese Haki no había forma de ocultarse, ni detrás de una pared ni otros obstáculos, era algo muy útil para nosotros pero desventajoso a la vez. De nada me serviría intentar pasar desapercibida si cualquiera que lo usara podía verme. Lo cierto era que aquello me había dejado un tanto preocupada, pero ya me las ingeniaría. Al menos iba a obtenerlo, suficiente era. Dejaría las preocupaciones para más tarde. Joe se posicionó detrás de nosotros lo seguí con la mirada mientras decía que probáramos de nuevo a concentrarnos y ver si éramos capaces de sentir algo más allá. Asentí levantando las manos entrecruzadas para crujirlas y balancearme un momento, relajando así los brazos a continuación. Esta vez, intentaría hacerlo estando de pie. Cerré los ojos y agaché la cabeza, dejando que el mechón rebelde de mi pelo escapase y se balancease con el viento. Repetí lo anterior hasta entrar en un estado de meditación completo.
—¿Al barco? —pregunté algo extrañada— Desde aquí no se ve a nadie, ¿sabes? Pero bueno, si tú lo dices, adelante con ello. —aclaré asintiendo, confiando en que sabría como enseñarnos.
Entonces nos comentó como con el Kenbunshoku, debíamos realizar el mismo ejercicio de antes, pero esta vez intentando buscar las presencias de la gente que había dentro. Lo cierto era que el entrenamiento con Kaelith había sido muy "estilo libre", por llamarlo de alguna manera. Me dejó sola por completo sin decir mucho. Seguro que con Joe instruyéndonos sería mucho más sencillo.
—Se me hace extraña la idea de ver a alguien sin utilizar la vista. Hummm… —murmuré un momento— ¿Significa eso que para un usuario de Kenbunshoku es imposible que alguien se oculte? —pregunté llevándome una mano al mentón y bajando la vista hacia el mar— Peligroso…
Había aprendido a ser sigilosa y hasta ese momento había pensado que esas dotes serían de gran ayuda, pero si al controlar ese Haki no había forma de ocultarse, ni detrás de una pared ni otros obstáculos, era algo muy útil para nosotros pero desventajoso a la vez. De nada me serviría intentar pasar desapercibida si cualquiera que lo usara podía verme. Lo cierto era que aquello me había dejado un tanto preocupada, pero ya me las ingeniaría. Al menos iba a obtenerlo, suficiente era. Dejaría las preocupaciones para más tarde. Joe se posicionó detrás de nosotros lo seguí con la mirada mientras decía que probáramos de nuevo a concentrarnos y ver si éramos capaces de sentir algo más allá. Asentí levantando las manos entrecruzadas para crujirlas y balancearme un momento, relajando así los brazos a continuación. Esta vez, intentaría hacerlo estando de pie. Cerré los ojos y agaché la cabeza, dejando que el mechón rebelde de mi pelo escapase y se balancease con el viento. Repetí lo anterior hasta entrar en un estado de meditación completo.
