09-07-2024, 01:16 AM
Escapé corriendo hacia el bosque sin problemas y me subí al árbol, esperando que Karl apareciese en cualquier momento. Me gritó que la decepcionaba. ¿De veras se pensaba que era justo para mí luchar en campo abierto contra ella, en un terreno que claramente favorece a alguien que puede volar? Tenía todos los sentidos puestos para atacar en cuanto apareciese, pero desconocía muchas habilidades que poseía. Utilizó una técnica que no había visto jamás, arrasando con todos los árboles de mi zona con alguna clase de onda que pasó a escasos metros por debajo de mí. Sorprendida, salté hacia el suelo antes de que el árbol cayese, colocándome al lado de uno de los troncos caídos al lado del que estaba, quedando oculta y con el ceño fruncido.
—¡Lo estoy haciendo, ¿sabes?! —respondí a su orden de que le demostrase lo que valía y corrí hasta ponerme a cobijo tras una de las copas de árbol derrumbadas— ¡No soy tan tonta como para ir a lo loco contra ti, que eres usuaria de una fruta zoan MITOLÓGICA! —acabé de decir una vez ya escondida, haciendo énfasis en la última palabra porque para mí era un dato más que suficiente como para tomar precaución.
Aprovechando la cobertura vegetal que me cubría por completo con las copas de los árboles derribados, corrí dos metros hasta llegar al bosque de nuevo y colocarme tras el tronco de uno de esos inmensos árboles, perdiéndome de nuevo entre la vegetación.
—¡Yo no tengo ninguna fruta, como tú, Joe o incluso Ryze! —argumenté gritando para que pudiese escucharme, estaba ligeramente frustrada por su insinuación de cobardía. No era cobarde, no le temía en absoluto— ¿Acaso tienes tú miedo de venir a por mí? ¡VAMOS, KARL! ¡DEMUÉSTRAME DE QUÉ ERES CAPAZ CON EL PUTO FÉNIX!
De todos mis compañeros, Karl era sin duda la que a mi parecer la que tenía mayor potencial. Ya de por sí era poderosa físicamente, no había más que mirar su musculoso cuerpo, pero la fuerza que le daba su fruta sobrepasaba con diferencia a todo el resto. Sí, Joe era el Comodoro y líder de la División, probablemente el más fuerte de entre nosotros, pero el potencial de su fruta era más limitado, siendo dotado únicamente con las habilidades de una serpiente de cascabel pero a una escala más grande. En el caso de Ryze, aunque no sabía mucho de ella todavía, conocía muy bien a su fruta y su poder con el veneno de seguro sería increíblemente poderoso e increíblemente versátil. Pero por mucho que le diese vueltas, ninguna de ellas alcanzaba el potencial del Fénix. Primero, al ser una zoan tenía capacidades físicas superiores a cualquier persona normal. Además, era extremadamente veloz. Con esas alas colosales podía recorrer largas distancias en un parpadeo y además, volar. Esa habilidad ya de por sí le otorgaba una infinidad de posibilidades. Con ello podía huir sin poder ser alcanzada, atacar desde ángulos imprevistos, lanzar a alguien desde el cielo hacia una muerte segura e incluso recolectar información del campo de batalla sin necesidad de participar. Solo con esa habilidad, ya se podía decir que era increíblemente útil tanto en ofensiva como para apoyar al resto. Pero es que aquellas cosas eran nimiedades en contra de su mayor arma: la curación. De entre los cientos de frutas que había estudiado, apenas había que pudiesen curar a uno mismo, mucho menos incluso a los demás. Y si tuviese que poner en una balanza a dichas capacidades, la del Fénix era la más potente con diferencia. Me alegraba mucho, muchísimo, infinitamente, el saber que esa fruta estaba en manos de una marine, y además de Karl. Tal vez no la tuviese dominada al completo, pero el potencial real de su fruta se encontraba ahí, en los dotes sanadores que le otorgaba su fruta, tanto para ella misma como para los demás. Con ese poder y un dominio perfecto de la fruta, un ejército entero podría combatir sin miedo, sabiendo que sus heridas se curarían en breves gracias a ella. Y si creyeses que su punto débil era pelear sola, estarías todavía más equivocado. Podría centrarse en atacarte hasta la saciedad, dejándote cada vez más debilitado mientras ella se cura sin límites, haciéndote perder incluso la voluntad de combatir contra una bestia de su calibre, a la cual hicieses lo que hicieses volvería en un instante como nueva. Ese era el poder que yo veía en ella. Y sí, sabía que estar dándole ese tiempo era contraproducente por estas mismas razones, pero también era la única opción viable para mí. Tal vez, si hubiese tenido una fruta… Tal vez.
—¡Lo estoy haciendo, ¿sabes?! —respondí a su orden de que le demostrase lo que valía y corrí hasta ponerme a cobijo tras una de las copas de árbol derrumbadas— ¡No soy tan tonta como para ir a lo loco contra ti, que eres usuaria de una fruta zoan MITOLÓGICA! —acabé de decir una vez ya escondida, haciendo énfasis en la última palabra porque para mí era un dato más que suficiente como para tomar precaución.
Aprovechando la cobertura vegetal que me cubría por completo con las copas de los árboles derribados, corrí dos metros hasta llegar al bosque de nuevo y colocarme tras el tronco de uno de esos inmensos árboles, perdiéndome de nuevo entre la vegetación.
—¡Yo no tengo ninguna fruta, como tú, Joe o incluso Ryze! —argumenté gritando para que pudiese escucharme, estaba ligeramente frustrada por su insinuación de cobardía. No era cobarde, no le temía en absoluto— ¿Acaso tienes tú miedo de venir a por mí? ¡VAMOS, KARL! ¡DEMUÉSTRAME DE QUÉ ERES CAPAZ CON EL PUTO FÉNIX!
De todos mis compañeros, Karl era sin duda la que a mi parecer la que tenía mayor potencial. Ya de por sí era poderosa físicamente, no había más que mirar su musculoso cuerpo, pero la fuerza que le daba su fruta sobrepasaba con diferencia a todo el resto. Sí, Joe era el Comodoro y líder de la División, probablemente el más fuerte de entre nosotros, pero el potencial de su fruta era más limitado, siendo dotado únicamente con las habilidades de una serpiente de cascabel pero a una escala más grande. En el caso de Ryze, aunque no sabía mucho de ella todavía, conocía muy bien a su fruta y su poder con el veneno de seguro sería increíblemente poderoso e increíblemente versátil. Pero por mucho que le diese vueltas, ninguna de ellas alcanzaba el potencial del Fénix. Primero, al ser una zoan tenía capacidades físicas superiores a cualquier persona normal. Además, era extremadamente veloz. Con esas alas colosales podía recorrer largas distancias en un parpadeo y además, volar. Esa habilidad ya de por sí le otorgaba una infinidad de posibilidades. Con ello podía huir sin poder ser alcanzada, atacar desde ángulos imprevistos, lanzar a alguien desde el cielo hacia una muerte segura e incluso recolectar información del campo de batalla sin necesidad de participar. Solo con esa habilidad, ya se podía decir que era increíblemente útil tanto en ofensiva como para apoyar al resto. Pero es que aquellas cosas eran nimiedades en contra de su mayor arma: la curación. De entre los cientos de frutas que había estudiado, apenas había que pudiesen curar a uno mismo, mucho menos incluso a los demás. Y si tuviese que poner en una balanza a dichas capacidades, la del Fénix era la más potente con diferencia. Me alegraba mucho, muchísimo, infinitamente, el saber que esa fruta estaba en manos de una marine, y además de Karl. Tal vez no la tuviese dominada al completo, pero el potencial real de su fruta se encontraba ahí, en los dotes sanadores que le otorgaba su fruta, tanto para ella misma como para los demás. Con ese poder y un dominio perfecto de la fruta, un ejército entero podría combatir sin miedo, sabiendo que sus heridas se curarían en breves gracias a ella. Y si creyeses que su punto débil era pelear sola, estarías todavía más equivocado. Podría centrarse en atacarte hasta la saciedad, dejándote cada vez más debilitado mientras ella se cura sin límites, haciéndote perder incluso la voluntad de combatir contra una bestia de su calibre, a la cual hicieses lo que hicieses volvería en un instante como nueva. Ese era el poder que yo veía en ella. Y sí, sabía que estar dándole ese tiempo era contraproducente por estas mismas razones, pero también era la única opción viable para mí. Tal vez, si hubiese tenido una fruta… Tal vez.
Aclaraciones
Contenido Oculto
