09-07-2024, 08:49 AM
Los minutos pasaban, y poco a poco más halos de luz, algo más pequeños que los de mis compañeros, iban apareciendo uno tras otro. Estaba tumbado por los que no me costó mucho tiempo imaginarme que aquellos que aparecían encima de nosotros, eran aves, las cuales volaban hacia el interior de la isla. Cada vez era capaz de captar más animales y todo tipo de seres vivos en mi mente y estos, cuanto más consciente era de lo que podían ser, sus luces se transformaban en las formas de cada animal, planta que fuesen. Ya era capaz de ver por completo la playa donde estábamos posicionados sin la necesidad de abrir los ojos. Todo con un enfoque muy distinto a lo que percibiría si mis ojos estuviesen abiertos. La playa, el mar, la vegetación, los animales, mis compañeros, todo absolutamente todo se plasmaba en mi cabeza en un mundo pintado de diferentes tonalidades de negro, habían abandonado el rosado característico de la zona, para ser luces azuladas que resaltaban por encima de la obscuridad que asolaba.
Bien... La voz de Joe llegó a resonar dentro de mi cabeza como un susurro, dirigí mi atención hacia la luz que tenía su forma, y esta se hizo aún más intensa, como su voz, yo seguía escuchando cada palabra que salía de su boca, todos íbamos por buen camino. Venid Dijo mientras su aura se movía en dirección a la orilla del mar. Fui el último en abrir los ojos, quería seguir en ese trance y aunque esta vez la voz de Joe no había conseguido que saliese de él, algo que me alegraba bastante, tampoco sabía si podría volver a ver todo con tanta claridad de nuevo. Me levanté por completo del suelo, sacudiéndome la arena que se me había pegado a la espalda, con mis manos. Fui el último en colocarme, estaba al límite de la arena, notaba como el agua llegaba a cubrir mis pies desnudos, para al segundo volver al mar arrastrando con él la arena bajo mis pies, lo cual me producía una satisfacción indescriptible. Joe nos pidió entonces que ahora nos centrásemos, en el barco, el cual, estaba repleto de cadetes, debíamos ser capaces de verlo, incluso si para nuestros ojos era una tarea imposible. Mis dos compañeras parecían dubitativas, pero yo estaba convencido de que podría, al final si había podido ver con claridad toda la playa ¿Por qué no iba a poder con esto? Además, si Joe nos lo pedía es porque confiaba en que podíamos lograrlo.
El mar volvía una y otra vez a mojar mis pies y volver a llevarse la arena, no me costó volver a conectar con mi mente, estaba feliz y relajado como cuando era un niño y jugaba a dejar mis huellas en la arena, tras pasar una ola. Todas las luces volvieron a aparecer en ese mundo de oscuridad que era la mente, rápidamente el paisaje se transformó, yo era el que más adelantado estaba, a mi derecha se encontraba Ikirami, a mi izquierda un poco más atrás Karl y el más atrasado de todos Joe, estos últimos eran usuarios por lo que entendí que no se acercasen mucho más a la orilla. Mas mi objetivo no estaba a mi espalda, debía centrarme en sentir lo que no era capaz de ver con mis ojos, lo que tenía al frente por lo que intente centrarme en todo lo que de mi nariz en adelante tenía, el mar comenzó a brillar con cada pez que surgía en mi mente, pero esa no era mi meta, el reto estaba en ver a los marines que estaban en el barco, y eso estaba mucho más adelante y no tan hundido, levante mi cabeza, debía llegar allí, al lugar al que mis ojos no llegaban. Metro a metro, el mar que tenía delante se iluminaba cada vez más, era lógico cuanto más adentro se centraba mi mente, más concentración de fauna marina había, entonces una luz enorme sobresalió del resto. Era muy fuerte, debía de ser por todos los marines que había concentrado en un lugar tan pequeño comparado con el océano, parecía una hoguera en mitad de la nada, debía centrarme en ella, tenía que ser capaz de ver a Jack o al resto por separado, pero cuando iba a intentar centrarme en ello, sentí miedo, no era yo, llevé mis sentidos en la dirección de ese sentimiento. Era Karl, su luz no brillaba como antes, su color cambió, se tornó más oscuro, pude ver como se giraba para mirar a Joe. No puedo... Decía su voz, sentí lástima por ella, no era momento de burlarse de ella, seguía concentrado, no sabía si lo que iba a hacer me sacaría del trance, no en realidad sabía que no lo haría, si había avanzado en tan poco tiempo, podía dirigirme a ella sin dejar mi objetivo de lado, volví a centrarme en lo que tenía delante y cuando volví a ver esa hoguera gigante al fondo, note como mi voz salía por mi boca. No te rindas Karl, hace diez minutos pegaste un grito, lo volviste a intentar y estoy convencido de que lo lograste, si no Joe no nos habría dejado avanzar, solo céntrate en esa dirección. Le dije mientras señalaba hacia donde veía esa hoguera gigante. Ya era capaz de gesticular, hablar y escuchar sin perder la concentración, pero seguía sin poder ver más de cerca esa gigantesca luz. Estaba claro que debía pedir consejo, me di la vuelta, guiándome por las auras de mis compañeros, primero esquive a Ikirami, me acerque a Karl a la que le puse la mano en el hombro, sabía que podía y por mucho que quisiera matarla, sé que era capaz de eso. Entonces con mis ojos aún cerrados, dirigí mi cabeza hacia donde estaba la presencia de Joe. Están en esa dirección Dije señalando hacia atrás con mi pulgar y con un tono relajado, para no molestar a Ikirami y para evitar desconcentrarme y perder de vista el barco Pero no soy capaz de separarlos de uno en uno, se acumulan todos como si de una gran hoguera en el mar se tratasen y por más que me concentro en esa hoguera, no soy capaz de acercarme más a ella. ¿Algún consejo para llevar mis sentidos aún más lejos, Joe?
Bien... La voz de Joe llegó a resonar dentro de mi cabeza como un susurro, dirigí mi atención hacia la luz que tenía su forma, y esta se hizo aún más intensa, como su voz, yo seguía escuchando cada palabra que salía de su boca, todos íbamos por buen camino. Venid Dijo mientras su aura se movía en dirección a la orilla del mar. Fui el último en abrir los ojos, quería seguir en ese trance y aunque esta vez la voz de Joe no había conseguido que saliese de él, algo que me alegraba bastante, tampoco sabía si podría volver a ver todo con tanta claridad de nuevo. Me levanté por completo del suelo, sacudiéndome la arena que se me había pegado a la espalda, con mis manos. Fui el último en colocarme, estaba al límite de la arena, notaba como el agua llegaba a cubrir mis pies desnudos, para al segundo volver al mar arrastrando con él la arena bajo mis pies, lo cual me producía una satisfacción indescriptible. Joe nos pidió entonces que ahora nos centrásemos, en el barco, el cual, estaba repleto de cadetes, debíamos ser capaces de verlo, incluso si para nuestros ojos era una tarea imposible. Mis dos compañeras parecían dubitativas, pero yo estaba convencido de que podría, al final si había podido ver con claridad toda la playa ¿Por qué no iba a poder con esto? Además, si Joe nos lo pedía es porque confiaba en que podíamos lograrlo.
El mar volvía una y otra vez a mojar mis pies y volver a llevarse la arena, no me costó volver a conectar con mi mente, estaba feliz y relajado como cuando era un niño y jugaba a dejar mis huellas en la arena, tras pasar una ola. Todas las luces volvieron a aparecer en ese mundo de oscuridad que era la mente, rápidamente el paisaje se transformó, yo era el que más adelantado estaba, a mi derecha se encontraba Ikirami, a mi izquierda un poco más atrás Karl y el más atrasado de todos Joe, estos últimos eran usuarios por lo que entendí que no se acercasen mucho más a la orilla. Mas mi objetivo no estaba a mi espalda, debía centrarme en sentir lo que no era capaz de ver con mis ojos, lo que tenía al frente por lo que intente centrarme en todo lo que de mi nariz en adelante tenía, el mar comenzó a brillar con cada pez que surgía en mi mente, pero esa no era mi meta, el reto estaba en ver a los marines que estaban en el barco, y eso estaba mucho más adelante y no tan hundido, levante mi cabeza, debía llegar allí, al lugar al que mis ojos no llegaban. Metro a metro, el mar que tenía delante se iluminaba cada vez más, era lógico cuanto más adentro se centraba mi mente, más concentración de fauna marina había, entonces una luz enorme sobresalió del resto. Era muy fuerte, debía de ser por todos los marines que había concentrado en un lugar tan pequeño comparado con el océano, parecía una hoguera en mitad de la nada, debía centrarme en ella, tenía que ser capaz de ver a Jack o al resto por separado, pero cuando iba a intentar centrarme en ello, sentí miedo, no era yo, llevé mis sentidos en la dirección de ese sentimiento. Era Karl, su luz no brillaba como antes, su color cambió, se tornó más oscuro, pude ver como se giraba para mirar a Joe. No puedo... Decía su voz, sentí lástima por ella, no era momento de burlarse de ella, seguía concentrado, no sabía si lo que iba a hacer me sacaría del trance, no en realidad sabía que no lo haría, si había avanzado en tan poco tiempo, podía dirigirme a ella sin dejar mi objetivo de lado, volví a centrarme en lo que tenía delante y cuando volví a ver esa hoguera gigante al fondo, note como mi voz salía por mi boca. No te rindas Karl, hace diez minutos pegaste un grito, lo volviste a intentar y estoy convencido de que lo lograste, si no Joe no nos habría dejado avanzar, solo céntrate en esa dirección. Le dije mientras señalaba hacia donde veía esa hoguera gigante. Ya era capaz de gesticular, hablar y escuchar sin perder la concentración, pero seguía sin poder ver más de cerca esa gigantesca luz. Estaba claro que debía pedir consejo, me di la vuelta, guiándome por las auras de mis compañeros, primero esquive a Ikirami, me acerque a Karl a la que le puse la mano en el hombro, sabía que podía y por mucho que quisiera matarla, sé que era capaz de eso. Entonces con mis ojos aún cerrados, dirigí mi cabeza hacia donde estaba la presencia de Joe. Están en esa dirección Dije señalando hacia atrás con mi pulgar y con un tono relajado, para no molestar a Ikirami y para evitar desconcentrarme y perder de vista el barco Pero no soy capaz de separarlos de uno en uno, se acumulan todos como si de una gran hoguera en el mar se tratasen y por más que me concentro en esa hoguera, no soy capaz de acercarme más a ella. ¿Algún consejo para llevar mis sentidos aún más lejos, Joe?
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