10-07-2024, 05:20 PM
El tiempo se sucedía segundo tras segundo, minuto tras minuto, en un estado de conciencia similar al trance. Me centré en percibir, como si agudizase la vista como lo hago normalmente pero con los ojos cerrados. Nada. No conseguía vislumbrar nada más que el negro infinito, pero sí que sentía como “algo” un poco detrás de mí. Era una sensación extraña, pues no era una imagen como tal, más bien como una sensación. Igual que cuando el viento roza tu piel, que no puedes verlo pero sí sentirlo. Y a su vez, era extraño describir que lo sentía a mi espalda cuando en realidad no veía nada, como cuando oyes un sonido y eres capaz de localizar su procedencia sin siquiera tener que mirar en su dirección. Todo aquello me hacía pensar que tal vez ese tipo de Haki se podría considerar como otro sentido, uno del que tienes que ser consciente de que existe para poder utilizarlo, a diferencia de los ojos que ya naces con ellos. Lo que sentía detrás era intenso, poderoso. Tal vez fuese Joe, lo cual tendría sentido, pues era el líder de la División. Pero más allá de percibir su ubicación, en la que comenzaba a vislumbrar como un puntito en la nada, era como si sintiese algo. Estaba relajada, sentía tranquilidad, pero al cabo de un momento de concentrarme me sentí preocupada. ¿Por qué me estaba preocupando así de la nada? La presencia se movió, o así me pareció, y por alguna razón sentí ¿asombro? Eso no me estaba gustando nada esa parte, no eran mis emociones, y suficiente tenía ya con las mías propias.
Sacudí la cabeza y salí de ese trance, dirigiendo la vista hacia donde creía que estaba la presencia. Y, efectivamente, ahí estaba Joe. Felicitaba a Sephiroth, que estaba al lado, por algo. Ladeé la cabeza confundida, no me gustaba eso de perder la noción de lo que sucede a mi alrededor. ¿Me había perdido alguna conversación interesante? Fuese como fuese, Joe nos dio una serie de consejos acerca de sentir las presencias y finalmente le dio ánimos a Karl, puede que le estuviese costando demasiado aquello. Suspiré sonoramente y me dejé caer sobre la arena.
—No te preocupes, Karl, estoy segura de que lo conseguirás, ¿sabes? Y cuando lo consigas, creo que te va a venir muy bien sumado a tu capacidad de vuelo para sobrevolar los sitios y saber si hay gente. —le dije levantando un pulgar y sonriendo— Bueno, me vuelvo a concentrar, nos vemos en unos minutos.
Repetí, por tercera, cuarta o quinta vez, ya había perdido la cuenta, el mismo ejercicio para entrar en el trance. Ahora que ya sabía qué era lo que debía hacer, me fue más fácil y rápidamente localicé lo que creía que era Joe. Pensé en Karl, que estaba cerca, intenté buscar y la encontré, como otro puntito, algo más débil, en la negrura infinita de mi mente. Casi a la vez, surgió otro punto cercano, Sephiroth, imaginé. Y finalmente intenté expandir aquel nuevo sentido hasta llegar al barco. Lo hice despacio, comenzando por la parte inferior y avanzando. Uno a uno, poco a poco, pim, pam, trucu, trucu. Diría que fue más complicado que con Joe, pues podía percibir que eran mucho inferiores en cuanto a poder, pero fue como si encendiese una cuerda conectada a múltiples velas, haciendo que estas se fuesen iluminando una tras otra a medida que iba avanzando con el ejercicio. Sonreí con cariño cuando me fijé en como se iban moviendo, cada una en su propia dirección, como si se tratasen de luciérnagas danzando en el cielo nocturno.
Sacudí la cabeza y salí de ese trance, dirigiendo la vista hacia donde creía que estaba la presencia. Y, efectivamente, ahí estaba Joe. Felicitaba a Sephiroth, que estaba al lado, por algo. Ladeé la cabeza confundida, no me gustaba eso de perder la noción de lo que sucede a mi alrededor. ¿Me había perdido alguna conversación interesante? Fuese como fuese, Joe nos dio una serie de consejos acerca de sentir las presencias y finalmente le dio ánimos a Karl, puede que le estuviese costando demasiado aquello. Suspiré sonoramente y me dejé caer sobre la arena.
—No te preocupes, Karl, estoy segura de que lo conseguirás, ¿sabes? Y cuando lo consigas, creo que te va a venir muy bien sumado a tu capacidad de vuelo para sobrevolar los sitios y saber si hay gente. —le dije levantando un pulgar y sonriendo— Bueno, me vuelvo a concentrar, nos vemos en unos minutos.
Repetí, por tercera, cuarta o quinta vez, ya había perdido la cuenta, el mismo ejercicio para entrar en el trance. Ahora que ya sabía qué era lo que debía hacer, me fue más fácil y rápidamente localicé lo que creía que era Joe. Pensé en Karl, que estaba cerca, intenté buscar y la encontré, como otro puntito, algo más débil, en la negrura infinita de mi mente. Casi a la vez, surgió otro punto cercano, Sephiroth, imaginé. Y finalmente intenté expandir aquel nuevo sentido hasta llegar al barco. Lo hice despacio, comenzando por la parte inferior y avanzando. Uno a uno, poco a poco, pim, pam, trucu, trucu. Diría que fue más complicado que con Joe, pues podía percibir que eran mucho inferiores en cuanto a poder, pero fue como si encendiese una cuerda conectada a múltiples velas, haciendo que estas se fuesen iluminando una tras otra a medida que iba avanzando con el ejercicio. Sonreí con cariño cuando me fijé en como se iban moviendo, cada una en su propia dirección, como si se tratasen de luciérnagas danzando en el cielo nocturno.
