11-07-2024, 10:35 PM
Día 22 de Primavera,
Año 13.
Por la mañana.
Año 13.
Por la mañana.
Bufff anda que no hay mierda en este sitio... Bah no vamos a quejarnos por la situación en la que estamos, después de que Sebas nos dejara las llaves de este garito, lo primero que necesitaba era un poco de orden y adecentar aquel taller. Tras recorrerme el taller de arriba a abajo, encontré un despensero escondido y al intentar abrir la puerta aquello rechinaba, se nota que llevaba eones sin abrirlo, aun así encontré un par de fregonas, escobas y cubos además de varios productos de limpieza como desengrasantes, jabones, lejía, etc.. - Manos a la obra, hay que devolver esto a un estado funcional completo. - Empecé levantando todas las persianas para que pudiera entrar claridad, lo segundo era ventilar aquel sitio, así que el portón de la lateral tenía una polea para abrir la puerta, así que con mis dos manos empecé a mover la cadena con un movimiento ascendente. La puerta se iba abriendo poco a poco mientras los rayos matutinos se iban colando por todos los sitios.
Después de varios viajes al despensero portando todos aquellos productos y utensilios de limpieza, por primera vez en mucho tiempo no sabía por donde empezar, ordenar todas las herramientas en los tablones de las paredes y los carritos, recoger toda la chatarra y basura que había desperdigado por las mesas y el suelo. - MMMMM, como algo tan básico como las tareas del hogar, me puede costar tanto. - ¿Y si???? Despierto a Erika. - Tras pensarlo durante varios segundos si podía ser una buena idea, sabía que no la iba a importar ayudarme, además quién soy yo para intentar llamarla a la puerta. - Nah Nah está claro, si la llamo a la puerta me vuela la puta cabeza o ni se entera, ahora bien, si cojo esto y lo meto en esta caja y aquello... - Se vería como Shoto empieza a recoger todo tipo de chatarra y piezas metálicas con sus manos mientras está agachado y meterlos en una caja de cartón de tamaño medio. - Así estaría perfecto. - Punto número dos hay que minimizar los daños. - Como bajar el cabreo a una mujer recién levantada... - Me agarré el mentón con el dedo e índice y pulgar de mi mano derecha mientras observaba el suelo con la mirada perdida. - ¡EUREKA! Con comida. - Tras ese instante, busque algo que me sirviera de bandeja y efectivamente encontré con la vista un pequeño cartel metálico, me puse de pie y pillé el cartel con ambas manos.
Fui a preparar ambos desayunos a la cocina, primeramente preparé una cafetera y seguidamente vi unos doriyakis. - Espero que el dulce la guste... - Pensé, pero tampoco es que hubiera más opción, eso y el pienso de gato, pero allá cada uno con sus gustos. Una vez que el líquido empezó a ascender por el medio de la cafetera, lo serví en un par de tacitas, monte todo sobre la pseudo bandeja y lo lleve a la mesa que más despejada estuviera. Una vez allí puse mi café y el doriyaki en la mesa y dejé el resto en la bandeja, cogí un papel que se pudiera ver bien y empecé a escribir en mayúscula lo siguiente. "DE NADA". - Esto la va a inflar los ovarios mucho, pero por todas las vaciladas que me mete. - Prepare la bandeja y llevándola con ambas manos mientras caminaba en forma de medias lunas para reducir al máximo la presión de mi cuerpo sobre mis pies. A un par de metros de llegar a su puerta empecé a ir descendiendo progresivamente para dejarla justo delante de la puerta a una distancia considerable para que no la pisara. Levante los pulgares en señal de mini punto y retrocedí con la misma calma hasta llegar de nuevo a la zona donde había dejado la caja.
En este punto me daba ya igual hacer ruido o no así que cogí con ambas manos la caja y volví a la puerta con paso algo más acelerado, justo al llegar voltee toda la caja llena de chatarra, tuercas, tornillos, piezas metálicas *PLAFFFF...CLINK...CLINK* El ruido fue molesto así que solté el cartón para que pareciera un accidente y salí corriendo blasfemando como cuál niño pequeño habiendo realizado una travesura. - OH MIERDA, SE ME HA CAÍDO, VOY A POR EL RECOGEDOR. - Ya en este punto y con mi cuerpo en el taller me dirigí de nuevo a la mesa, me apoyé sobre ella mientras miraba aquel pasillo esperando la muerte, pero al menos con el doriyaki en la mano y el sabor de un buen café matutino.
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