13-07-2024, 03:42 PM
(Última modificación: 13-07-2024, 03:58 PM por Kurowashi Sephiroth.)
Karl sorprendentemente me dio la razón respecto a lo que le respondí a Ikirami, pero cuando empezó con su explicación a Joe volvió a ser la asquerosa, irrespetuosa y niña de siempre. "¿Cómo qué mi aura era pequeño y calmado?" Estaba claro que con esta mujer no podía tener un día tranquilo, sacaba lo peor de mí, era mi amiga y compañera, habíamos pasado por mucho juntos y me alegraba ver como había evolucionado y calmado sus emociones, pero era insufrible e infantil, y lograba sacarme de quicio. ¿Qué como es el tuyo? Era el aura más pequeña de todos los seres vivos que he localizado, incluyendo animales y a los cadetes, y para colmo trasmitía el mismo miedo que un cordero lechal, acorralado ante una manada de lobos ¡Sephehehe! Respondí mientras le miraba por encima del hombro, de reojo, y con la cabeza bien alta.
Ikirami, acabó dándome la razón ante lo expuesto sobre el uso de Kenbunshoku, pero por mucho que lo dijese sonriendo, dejó la frase a medias, algo me olía mal, estaba preocupada o nos estaba ocultando sus verdaderas emociones, continuo hablando con Karl expresando, que le gustaría tener una tarde de chicas o con todos, pero a yo ya no podía quedarme con otra cosa que su intento de sonrisa, esa no era la que siempre mostraba radiante, no sé por qué, pero sabía que no era la suya.
Joe acabó explicándonos, que el siguiente ejercicio constaría en aprender a sentir las emociones que transmitían los demás, con su aura, estaba eufórico y con ganas de seguir entrenando, había conseguido experimentar esos sentimientos a través de las dudas y el miedo al fracaso de Karl, estaba seguro de que me costaría menos que localizar a los marines que cuidaban el barco. Ya podía ver con claridad las auras de los demás solo con cerrar los ojos y esto solo podía ir a mejor. Era verdad que me costaba socializar y trasmitir mis sentimientos, pero leer lo de los demás, por sus reacciones y gesticulaciones, me habían servido a saber qué decir en cada momento. Solo tenía que centrarme en esas auras y dejar que sus emociones llegasen a mí, así podría ser capaz de saber qué intenciones o en que estado se encontraban enemigos y aliados y para ello solo tenía que hacer una cosa, cerrar los ojos y concentrarme primero en alguien, después cuando consiguiese ver o sentir con claridad lo que esa persona transmitía, solo tenía que ir abriendo el abanico para poco a poco conseguir ver a través de todos los presentes. Estaba orgulloso, feliz y emocionado por todo esto del haki se me daba bien y ni siquiera los comentarios sagaces de Karl me habían borrado esas sensaciones, era el momento de comenzar con las indicaciones de Joe.
Comencé fijando mi concentración en el aura más grande de todas, en el propio Joe, si debía empezar a intentar sentir emociones en los demás que mejor que en el aura más grande, seguramente fuese el que mejor me iba a transmitir sus sentimientos. Estaba tranquilo, observando, no mostraba hostilidad ninguna, eso era fácil de averiguar, "Céntrate Sephi, claro que no hay hostilidad, somos compañeros. Busca algo más" Seguí ahondando en sus sentimientos, entonces lo sentí, se sentía feliz, sabía como era Joe, estaba claro que sentía orgullo por como sus compañeros estaban evolucionando ante sus explicaciones, pero al seguir mirando más a fondo, pude ver como algo muy pequeño, en el fondo de su aura, como una mancha minúscula en la nieve, algo le perturbaba parecían dudas. Llevaba mucho tiempo a su lado, sabía perfectamente que siempre mostraba tranquilidad, serenidad y fortaleza ante el resto, y más después de ser el líder de la división, pero también que a veces dudaba de su liderazgo y sus decisiones, vivía con la duda constante de saber si era el idóneo. Estaba claro que para el resto sí, pero lo mismo no se lo decíamos demasiado, por eso intentaba no darle quebraderos de cabeza y comportarme como lo que somos, no como cierta descerebrada.
Al acordarme de ella, deje de centrarme en Joe, no me costó mucho descifrarla, su aura era grande, sabía que estaba constantemente hablando, desde que empezó el ejercicio, podía escucharla de fondo, pero no era ese el sentido que quería exprimir por lo que simplemente me dedique a dejarla ahí de fondo como una melodía casi inaudible. Yo quería saber lo que transmitía su aura, estaba eufórica, parecía lo que era, una niña buscando constantemente la aprobación de los adultos, no paraba de exaltarse por cada resultado que obtenía. Deje que sus palabras me confirmaran lo que estaba sintiendo a través de su alma. Estaba constantemente hablando con Joe, Hasta le preguntó si había aprobado. "¡Sephehehehe! Cría... Mírala, apenas podía localizar auras y ahora parece la empollona repipi de la clase" Me alegré sabiendo que esta vez estaba tranquila y emocionada y que se le estaba dando bien, pero no podía dejar de reírme por dentro ante su conducta neonata.
Ikirami se había mantenido al margen dejando que Karl y yo fuésemos los primeros en intentar practicar con el ejercicio, ya podía ver sin necesitar de centrarme en ellos a dos de mis compañeros, era el momento de intentarlo con la tercera, expandí mi abanico un poco más, allí estaba ella radiante como su aura, transmitía seguridad, pero sabía que algo pasaba, y no tardé mucho en encontrarlo, me costó menos que con Joe, dentro de esa sensación de seguridad había algo que la incomodaba, ya había expresado su miedo a la invasión de la privacidad, estaba claro que algo no andaba bien "¿Acaso nos está ocultando algo? ¿Se siente incómoda con nosotros? ¿O es con ella misma?" No quise indagar más, por mucho que mis ganas de saber, quisieran averiguar más, era mi compañera y no iba a invadir su espacio, si en algún momento surge la ocasión le preguntaré.
Quería dar por finalizado mi intento, pero también quería ver qué sensación transmitía las ganas de atacar, entre nosotros no iba a encontrar esas ganas, por lo que me centre en un águila que sobrevolaba el mar, no tardo en mostrarme lo que quería experimentar, sentí las ganas de sangre, el ansia y el hambre y la concentración, de repente cayó en picado, seguí su trayectoria, agarró un pez y me centré en él, su aura diminuta, mostraba miedo, sorpresa y ganas de vivir aunque sabía que eso era imposible, este lucho intentando zafarse de las garras del águila en vano, y el ave dejo de transmitir ese instinto asesino, había conseguido su presa y con ello calmó su sed de sangre. Ya lo había experimentado, sabía qué sensación transmitía un ser vivo con ganas de atacar, me sentí aún más satisfecho y dejé el ejercicio.
Era el momento de explicar lo que había sentido, mire a Joe con confianza y comencé a explicarme. Comencé contigo Joe, porque entendí que con el aura más grande podría sentir mejor todo, transmites tranquilidad, alegría, incluso algo de orgullo, pero he ido más allá. Tomé aire, no sabía qué decirle o como hacerselo ver, así que simplemente me dejé llevar Sé que no te lo digo mucho, pero estoy orgulloso de pertenecer a una unidad liderada por ti, puedo hablar en nombre de todos en que no tendríamos un mejor maestro y líder, nunca dudes compañero y te seguiré hasta el final. Esperaba que él hubiese entendido el mensaje, no quería sacar sus dudas ante el resto, pero sabía que debía reforzar su confianza. Continué con Ikirami Era mentira, pero no quería que Karl sintiese que mi orden era por tamaño de auras, aunque no fuese así, solo empecé por Joe para practicar. Su aura es como ella, igual de radiante y segura, me mostró tranquilidad y seguridad. No quería abordar lo que había sentido, pero sí sabía como podría ayudarla Antes de seguir Joe tengo una pregunta que hacerte ¿Se pueden ocultar tus intenciones? Entiendo que un buen usuario de haki, al igual que puede sentir lo que los demás sienten, sabrá como hacer que los demás no sientas las suyas ¿No? O eso espero. Terminé de preguntar mirando por el rabillo del ojo a la pelirroja, esta pregunta era por ella, quería saber si podía ayudarla a ocultar eso que tanto teme que descubramos si invadimos su espacio. Como en nosotros no iba a encontrar hostilidad, me percaté de que un águila sobrevolaba la zona y pude experimentar las ganas de sangre y esas ganas de atacar, a la par que el miedo en su presa cuando fue atrapada. Era el turno de Karl, la verdad que si ella relacionaba mi orden con la fuerza del aura, estaba claro que me iba a reír un montón. Y por último me centré en Karl sentí la emoción y alegría de un infante, queriendo resaltar ante el profesor ¡Sephehe! Todo mientras seguía pendiente del resto.
Ikirami, acabó dándome la razón ante lo expuesto sobre el uso de Kenbunshoku, pero por mucho que lo dijese sonriendo, dejó la frase a medias, algo me olía mal, estaba preocupada o nos estaba ocultando sus verdaderas emociones, continuo hablando con Karl expresando, que le gustaría tener una tarde de chicas o con todos, pero a yo ya no podía quedarme con otra cosa que su intento de sonrisa, esa no era la que siempre mostraba radiante, no sé por qué, pero sabía que no era la suya.
Joe acabó explicándonos, que el siguiente ejercicio constaría en aprender a sentir las emociones que transmitían los demás, con su aura, estaba eufórico y con ganas de seguir entrenando, había conseguido experimentar esos sentimientos a través de las dudas y el miedo al fracaso de Karl, estaba seguro de que me costaría menos que localizar a los marines que cuidaban el barco. Ya podía ver con claridad las auras de los demás solo con cerrar los ojos y esto solo podía ir a mejor. Era verdad que me costaba socializar y trasmitir mis sentimientos, pero leer lo de los demás, por sus reacciones y gesticulaciones, me habían servido a saber qué decir en cada momento. Solo tenía que centrarme en esas auras y dejar que sus emociones llegasen a mí, así podría ser capaz de saber qué intenciones o en que estado se encontraban enemigos y aliados y para ello solo tenía que hacer una cosa, cerrar los ojos y concentrarme primero en alguien, después cuando consiguiese ver o sentir con claridad lo que esa persona transmitía, solo tenía que ir abriendo el abanico para poco a poco conseguir ver a través de todos los presentes. Estaba orgulloso, feliz y emocionado por todo esto del haki se me daba bien y ni siquiera los comentarios sagaces de Karl me habían borrado esas sensaciones, era el momento de comenzar con las indicaciones de Joe.
Comencé fijando mi concentración en el aura más grande de todas, en el propio Joe, si debía empezar a intentar sentir emociones en los demás que mejor que en el aura más grande, seguramente fuese el que mejor me iba a transmitir sus sentimientos. Estaba tranquilo, observando, no mostraba hostilidad ninguna, eso era fácil de averiguar, "Céntrate Sephi, claro que no hay hostilidad, somos compañeros. Busca algo más" Seguí ahondando en sus sentimientos, entonces lo sentí, se sentía feliz, sabía como era Joe, estaba claro que sentía orgullo por como sus compañeros estaban evolucionando ante sus explicaciones, pero al seguir mirando más a fondo, pude ver como algo muy pequeño, en el fondo de su aura, como una mancha minúscula en la nieve, algo le perturbaba parecían dudas. Llevaba mucho tiempo a su lado, sabía perfectamente que siempre mostraba tranquilidad, serenidad y fortaleza ante el resto, y más después de ser el líder de la división, pero también que a veces dudaba de su liderazgo y sus decisiones, vivía con la duda constante de saber si era el idóneo. Estaba claro que para el resto sí, pero lo mismo no se lo decíamos demasiado, por eso intentaba no darle quebraderos de cabeza y comportarme como lo que somos, no como cierta descerebrada.
Al acordarme de ella, deje de centrarme en Joe, no me costó mucho descifrarla, su aura era grande, sabía que estaba constantemente hablando, desde que empezó el ejercicio, podía escucharla de fondo, pero no era ese el sentido que quería exprimir por lo que simplemente me dedique a dejarla ahí de fondo como una melodía casi inaudible. Yo quería saber lo que transmitía su aura, estaba eufórica, parecía lo que era, una niña buscando constantemente la aprobación de los adultos, no paraba de exaltarse por cada resultado que obtenía. Deje que sus palabras me confirmaran lo que estaba sintiendo a través de su alma. Estaba constantemente hablando con Joe, Hasta le preguntó si había aprobado. "¡Sephehehehe! Cría... Mírala, apenas podía localizar auras y ahora parece la empollona repipi de la clase" Me alegré sabiendo que esta vez estaba tranquila y emocionada y que se le estaba dando bien, pero no podía dejar de reírme por dentro ante su conducta neonata.
Ikirami se había mantenido al margen dejando que Karl y yo fuésemos los primeros en intentar practicar con el ejercicio, ya podía ver sin necesitar de centrarme en ellos a dos de mis compañeros, era el momento de intentarlo con la tercera, expandí mi abanico un poco más, allí estaba ella radiante como su aura, transmitía seguridad, pero sabía que algo pasaba, y no tardé mucho en encontrarlo, me costó menos que con Joe, dentro de esa sensación de seguridad había algo que la incomodaba, ya había expresado su miedo a la invasión de la privacidad, estaba claro que algo no andaba bien "¿Acaso nos está ocultando algo? ¿Se siente incómoda con nosotros? ¿O es con ella misma?" No quise indagar más, por mucho que mis ganas de saber, quisieran averiguar más, era mi compañera y no iba a invadir su espacio, si en algún momento surge la ocasión le preguntaré.
Quería dar por finalizado mi intento, pero también quería ver qué sensación transmitía las ganas de atacar, entre nosotros no iba a encontrar esas ganas, por lo que me centre en un águila que sobrevolaba el mar, no tardo en mostrarme lo que quería experimentar, sentí las ganas de sangre, el ansia y el hambre y la concentración, de repente cayó en picado, seguí su trayectoria, agarró un pez y me centré en él, su aura diminuta, mostraba miedo, sorpresa y ganas de vivir aunque sabía que eso era imposible, este lucho intentando zafarse de las garras del águila en vano, y el ave dejo de transmitir ese instinto asesino, había conseguido su presa y con ello calmó su sed de sangre. Ya lo había experimentado, sabía qué sensación transmitía un ser vivo con ganas de atacar, me sentí aún más satisfecho y dejé el ejercicio.
Era el momento de explicar lo que había sentido, mire a Joe con confianza y comencé a explicarme. Comencé contigo Joe, porque entendí que con el aura más grande podría sentir mejor todo, transmites tranquilidad, alegría, incluso algo de orgullo, pero he ido más allá. Tomé aire, no sabía qué decirle o como hacerselo ver, así que simplemente me dejé llevar Sé que no te lo digo mucho, pero estoy orgulloso de pertenecer a una unidad liderada por ti, puedo hablar en nombre de todos en que no tendríamos un mejor maestro y líder, nunca dudes compañero y te seguiré hasta el final. Esperaba que él hubiese entendido el mensaje, no quería sacar sus dudas ante el resto, pero sabía que debía reforzar su confianza. Continué con Ikirami Era mentira, pero no quería que Karl sintiese que mi orden era por tamaño de auras, aunque no fuese así, solo empecé por Joe para practicar. Su aura es como ella, igual de radiante y segura, me mostró tranquilidad y seguridad. No quería abordar lo que había sentido, pero sí sabía como podría ayudarla Antes de seguir Joe tengo una pregunta que hacerte ¿Se pueden ocultar tus intenciones? Entiendo que un buen usuario de haki, al igual que puede sentir lo que los demás sienten, sabrá como hacer que los demás no sientas las suyas ¿No? O eso espero. Terminé de preguntar mirando por el rabillo del ojo a la pelirroja, esta pregunta era por ella, quería saber si podía ayudarla a ocultar eso que tanto teme que descubramos si invadimos su espacio. Como en nosotros no iba a encontrar hostilidad, me percaté de que un águila sobrevolaba la zona y pude experimentar las ganas de sangre y esas ganas de atacar, a la par que el miedo en su presa cuando fue atrapada. Era el turno de Karl, la verdad que si ella relacionaba mi orden con la fuerza del aura, estaba claro que me iba a reír un montón. Y por último me centré en Karl sentí la emoción y alegría de un infante, queriendo resaltar ante el profesor ¡Sephehe! Todo mientras seguía pendiente del resto.
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